lunes, 14 de octubre de 2013

LOS PECADOS DE LA CONAGUA


Dren Bacurimí. Las causas del desastre.

Los desastres ocurridos con el huracán Manuel pueden explicarse a partir de los hoyos legales en materia de desarrollo urbano, afirma el Ayuntamiento de Culiacán, pero en el caso de Valle Alto la Conagua reconoce haber permitido la reducción del dren Bacurimí por parte de la Constructora Inzunza, lo que ocasionó las inundaciones.

Sin exigencias detalladas en material de drenaje pluvial, el Ayuntamiento de Culiacán ha autorizado la construcción de fraccionamientos, pese a que la ciudad está considerada por Conagua como una zona de severo riesgo de inundaciones.

El marco legal vigente así lo ha permitido. La Ley de Desarrollo Urbano del Estado Sinaloa ni el Reglamento de Construcciones para el Municipio de Culiacán hacen referencia alguna al cotejo con Atlas de Riesgo, ni con respaldos institucionales como Conagua para brindar soluciones o crear infraestructura de drenaje pluvial en la creación de fraccionamientos habitacionales.

El artículo 253 del Reglamento de Construcciones del Municipio de Culiacán establece que para obtener una licencia de construcción de un fraccionamiento requiere una memoria descriptiva de un estudio hidrológico y el diseño o solución pluvial, sin establecer ninguna especificación en este rubro. Por tanto, tal requisito ha sido llenado con estudios privados, sin respaldo institucional.

Tampoco la Ley de Desarrollo Urbano del Estado de Sinaloa establece un parámetro que deba cumplirse en materia de soluciones pluviales. Sus artículos, relativos a la creación de fraccionamientos, el 145 y 125, son muy generales y no contemplan la obligatoriedad de cumplir con disposiciones específicas ni siquiera con la necesidad de validar las propuestas con instituciones especializadas de ningún nivel de gobierno.

A diferencias de la construcción de banquetas, calles, frentes de casas, áreas de donación, entre otras exigencias que incluyen disposiciones específicas mínimas en medidas y materiales que se deben cumplir, en materia de drenaje pluvial no hay indicación o norma alguna que deba acatarse.

El mismo director de Planeación, Ecología y Desarrollo Urbano de Culiacán, Pastor Castañeda Verdugo, reconoce que el huracán Manuel puso a prueba el marco legal vigente en materia de construcciones, por lo que se considera necesario incluir normas emergentes adicionales.

Incluso advierte que el marco legal vigente puede permitir que una empresa inmobiliaria se ampare ante el Tribunal de lo Contencioso Administrativo, si la Dirección de Desarrollo Urbano del Estado de Sinaloa no emite la licencia de construcción para el desarrollo de un fraccionamiento.

“Yo no puedo pedir algo que se salga de la normatividad que tenemos vigente. Si a mí el reglamento me menciona tales y cuales requisitos es lo que tengo que pedir, no puedo extralimitar en los requisitos porque entonces el interesado, el peticionario, inmediatamente en el Tribunal de lo Contencioso o en un tribunal civil porque le estoy bloqueando al que tiene derecho y está cumpliendo con la normatividad vigente”.

A la fecha, el requisito que se establece como entrada para aceptar el proyecto ejecutivo de un nuevo fraccionamiento ha sido que los terrenos estén localizados en zonas para desarrollos de viviendas, dentro del marco del Plan Director de Desarrollo Urbano que contempla la delimitación de usos de suelos.

A diferencia de la anuencia que se pide en materia de electrificación de parte CFE o de Japac en temas de agua potable y drenaje sanitario, en drenaje pluvial, en cuanto al marco legal, no existe ningún respaldo institucional.

“Desgraciadamente el estudio hidrológico viene hecho por un especialista, pero se cometía el error que no se consultaba con la Conagua, porque la reglamentación no lo contempla”, aunque se sabe que lo que sea referente a drenes, canales y arroyos en competencia de la referida dependencia del Gobierno federal.

En materia de drenaje pluvial no existe reglamentación alguna que obligue a las inmobiliarias a la construcción de sistemas pluviales subterráneos, sino que lo que se ha acostumbrado es que estos sean de manera superficial hacia la cuenca más cercana. Por ejemplo, Valle Alto, Villas del Río y Álamo Grande descargan hacia el dren Bacurimí.

La reducción del dren Bacurimí para el fraccionamiento Álamo Grande, especifica, fue autorizada por Conagua porque es la instancia responsable de autorizar obras sobre los drenes y arroyos. “Ellos deben tener su argumentación de si realmente se redujo y por qué se redujo”, expresa Castañeda Verdugo, quien comenta que ellos no han verificado si realmente se reduce el ancho, pero suponen que cuando el ancho de un arroyo es revestido tiene más velocidad el agua y desfoga más rápidamente el cauce.

La zona en donde está Valle Alto y Álamo Grande es reconocida como una zona susceptible para del desarrollo habitacional. En la definición del uso del suelo plasmado en el Plan Director de Desarrollo Urbano, argumenta el funcionario, se consulta a los colegios de ingenieros, arquitectos, la CMIC, las escuelas de Ingeniería y Arquitectura, como parte del Consejo de Desarrollo Urbano.

El funcionario municipal asegura que desde el año pasado ya se había estado trabajando en la problemática del drenaje pluvial de la ciudad, cuando se hizo un plan maestro sobre el tema y se turnó a la Conagua, pero fue rechazado por considerarse que era muy superficial. En un segundo intento el Ayuntamiento de Culiacán estaba trabajando para ofrecer una estrategia más a fondo.

El huracán Manuel obligó a que la Comisión de Directores Responsables de Obra en los que participan los colegios de ingenieros y arquitectos, así como la CMIC, trabajaran en la elaboración de propuestas de normas emergentes que deberán agregarse al Reglamento de Construcción, previa validación de la Conagua. La opción más rápida podría ser que el Cabildo aprobara la adición de las normas emergentes, en lugar de esperar a un protocolo de actualización del Reglamento de Construcción vigente.

LA DEFENSA DE LOS AFECTADOS

Mientras el Ayuntamiento de Culiacán argumenta que se apega a las disposiciones legales establecidas, el abogado Jesús Estrada Ferreiro trabaja en la integración de los expedientes para interponer demandas legales por negligencia de las autoridades de los diversos niveles y las inmobiliarias por los daños causados a residentes de los fraccionamientos inundados por el huracán Manuel.

La defensa de sus clientes parte de la base que si bien es cierto que los daños fueron causados por un fenómeno meteorológico, la dimensión de la afectación no hubiese sido posible con la cantidad de agua y viento que trajo. Los daños se magnificaron, asegura, debido a que los fraccionamientos no cuentan con drenaje pluvial y fueron construidos sobre terrenos que no se prepararon con niveles superiores al río.

Las empresas inmobiliarias que cuentan con personal técnico especializado construyeron, expresa, sabían lo que podría ocurrir algún día y sin embargo realizaron los fraccionamientos.

“De entrada hay una negligencia de parte de ellos que obedece a que quieren hacer negocios y que les cueste lo menos posible”.

El otro punto de su defensa legal apunta a la responsabilidad que tuvo la autoridad municipal, no un alcalde en específico, sino el Ayuntamiento de Culiacán como institución, ya que es la instancia legal que emite los permisos de construcción.

Negligencia, ignorancia inexcusable, imprudencia, actitudes dolosas y de mala fe, podrían acreditarse en las demandas legales contra el Gobierno municipal, sus funcionarios y el propio Cabildo que autorizó la construcción de los fraccionamientos que se inundaron.

Los recursos legales además podrían argumentar que se puso en riesgo no solo los bienes materiales, sino la vida de las personas.

Los demandas contemplan además la responsabilidad que pudiera haber tenido Conagua de no actuar en la materia previamente, por ejemplo en el dragado de ríos, Protección Civil por no realizar los procedimientos necesarios en la emergencia pese a que había recibido la información del meteoro.

En los hechos, menciona, existen elementos para interponer demandas en las áreas civil, penal y administrativa, además que tanto Infonavit como las inmobiliarias están incurriendo en ilegalidades porque la aplicación de los seguros se está haciendo sin que los beneficiarios tengan acceso a las pólizas y sus condiciones.

Precisamente uno de los puntos de la defensa será acudir ante Condusef para mediar que los pagos de las indemnizaciones sean previa entrega de las pólizas que se quieran hacer efectivas.

Mucha gente, asegura, por ignorancia o necesidad está aceptando los montos que les están entregando, sin conocer las pólizas y los derechos que tiene.

La entrega de indemnizaciones, sin la entrega de las pólizas de seguros de las casas, está siendo una estrategia para disuadir a los afectados de que emprendan una lucha legal, acusa.

“A mí no me gusta perder pleitos”, expresa el abogado que trabaja en la integración de los expedientes de vecinos de diversos fraccionamientos que sufrieron inundaciones con Manuel en la zona urbana de Culiacán.

Denuncia que entre los damnificados los afectados se está promoviendo un proselitismo para que los vecinos no demanden, a cambio de recibir ayuda más pronta o mayor a la prometida.

“A unos ya les dieron cosas, les dijeron: ayúdame con la demás gente, yo te voy a dar más, están haciendo proselitismo para que no se demande. Yo sé que los que no demanden ni un peso les van a dar, así hagan lo que tengan que hacer y como la gente está amolada dice: mejor me espero. Es muy fuerte el sistema, tienen mucho control porque hay mucho dinero, ellos le invierten un millón de pesos ahorita para diez gentes que permanentemente van a buscar gente para que no hagan demandas o para mandarles un aire acondicionado, un colchón o algo, y lo comprometen; y otros por la necesidad de recuperar algo, aceptan los 5 mil pesos como finiquito, sin derecho a demandar a nadie más. Está canijo”.

Y augura: “Quien se atreva a demandar la va a ganar”.


De acuerdo con datos de la Dirección de Desarrollo Urbano y Ecología, durante esta administración municipal no se han autorizado nuevos fraccionamiento sobre las riberas de los ríos. Valle Alto y Álamo Grande fueron aprobados por el Ayuntamiento de Culiacán en 2005 y 2010, respectivamente.

De acuerdo con el Reglamento de Construcciones, son los cabildos, integrados, por los regidores y el presidente municipal la autoridad última para aprobar nuevos fraccionamientos en Culiacán, tras la integración de los expedientes en la Dirección de Desarrollo Urbano y Ecología.

El visto bueno a la Constructora Inzunza

Después de mucho sacar la vuelta, la Conagua reconoció que dio el visto bueno técnico para que el dren Bacurimí fuese reducido en su dimensiones en la sección trapecial, al pasar de su plantilla de 16.0 metros en tierra a 10.0 metros en concreto, como parte de un proyecto urbanístico de la empresa constructora Inzunza S.A. de C.V.

La referida empresa construye actualmente el desarrollo inmobiliario Álamo Grande, contiguo al fraccionamiento Valle Alto, asentamiento que sufrió severas inundaciones con la llegada del huracán Manuel.

En informe técnico proporcionado por Conagua a Ríodoce, se afirma que si bien la obras realizadas por la urbanizadora modificaron las dimensiones del dren, no cambió su capacidad de conducción, sino por el contrario, aumentó la capacidad del dren en concreto, comparado con la superficie en tierra.

Sin embargo, también señala el riesgo de desbordamientos del dren Bacurimí en caso de lluvias extremas.

“Se considera que el dren Bacurimí, en condiciones normales para gastos de hasta 145 metros cúbicos por segundo y con una descarga libre, se debe comportar sin problemas para la ciudad, sin embargo, en condiciones de lluvias extremas que provoquen avenidas impredecibles en el río Culiacán, este puede tomar tirantes de agua de tal magnitud que impida la libre descarga de arroyos y drenes”.

De acuerdo con información de Conagua, el dren principal Bacurimí forma parte de la infraestructura hidroagrícola que integra el distrito de riego 010 Culiacán-Humaya, concesionada a la S. de R.L. Sistema Humaya, quien es la responsable de su conservación adecuada para su correcto funcionamiento.

El referido dren, cuyas condiciones han sido señaladas por expertos y Fincamex de haber provocado las inundaciones en la zona del fraccionamiento de Valle Alto, tiene un desarrollo de 12.2 km. De acuerdo con los datos históricos de Conagua, el dren Bacurimí tiene una capacidad de conducción en su sección hidráulica de 145.0 metros cúbicos por segundo.

La Conagua establece además que en una revisión técnica realizada en la zona, se verificaron los proyectos de puentes en construcción en el mismo tramo del dren Bacurimí, las áreas hidráulicas tienen una capacidad mayor con las secciones en donde se revistió con material de concreto.

El reporte técnico de la Conagua establece además que al ser el dren Bacurimí invadido por la mancha urbana en su totalidad, se ha generado una mayor velocidad en el flujo de las aguas de lluvia y por ende un llenado más ágil de la cubeta del dren.

Precisamente por el acelerado desarrollo habitacional de la zona, especifica la Conagua, se han construido entradas de agua, puentes y revestimientos de concreto, como el realizado en el último año por la constructora Inzunza S.A. de C.V. en la sección del kilómetro 0+000 para descargar al río Culiacán al kilómetro 1+320.

(RIODOCE/ Anabel Ibáñez/ )

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