martes, 17 de diciembre de 2019

LOS CONFUNDIERON CON ASALTANTES, UNO ESTÁ MUERTO, EL OTRO PARALÍTICO; PIDEN JUSTICIA A SEPSA


Francisco Ibarra Márquez y Erick Santos Acosta resultaron víctimas colaterales del intento de asalto a mano armada el miércoles 27 de noviembre a la empresa BD Alaris, ubicada en el Parque Industrial El Florido. El primero de ellos quedó paralítico de por vida, el segundo fue asesinado. Ambos fueron atacados por custodios de SEPSA, quienes los señalaron como parte del grupo de asaltantes, cuando solo eran empleados del parque industrial.

La mañana de aquel miércoles, Ibarra Márquez, quien vivía y se desempeñaba como velador en la bodega de la empresa Solsub -a un costado de donde ocurrió el asalto-, realizaba sus actividades diarias: recibir a los empleados y estar al pendiente de la entrada de vehículos en el área de trabajo.

En el reloj pasaban las siete de la mañana cuando Francisco y sus compañeros de trabajo se disponían a iniciar sus labores. En ese momento escucharon una serie de disparos de armas de fuego, y al no saber de dónde provenían, buscaron resguardarse entre la maquinaria que está en el patio de la compañía.

Francisco relató a ZETA que salió a la calle para averiguar lo que podría estar sucediendo, después que los disparos cesaron. Fue entonces cuando encontró a Erick Santos Acosta -a quien conocía porque trabajaba en Grupo ADCO, que da mantenimiento a BD Alaris-, tirado en la banqueta y con una lesión en el estómago, por lo que se acercó a auxiliarlo. En eso los disparos se reiniciaron, y al intentar ponerse a salvo, resultó lesionado en la espalda, cayendo al suelo a escasos metros del cuerpo de Erick Santos.

“Me di la vuelta y sentí un disparo en la espalda, solamente un disparo, fue después de quince minutos que ya había terminado la balacera, se escuchó otro disparo y yo caí tendido en el piso, volteo y empiezan a llegar tres custodios de la compañía de valores. Escucho que dicen que nosotros fuimos, que no dejen a ninguno vivo y que nos rematen. Escucho otras detonaciones sobre el compañero que yacía en el suelo, escuché más de seis detonaciones”, detalló Ibarra Márquez, quien tiene varias lesiones que no son profundas, pero asegura, son por proyectiles de arma de fuego. Una en cada hombro por la parte anterior, dos más en el codo y una más a la altura de la axila derecha.

Lo que le salvó la vida, según contó, fue el apoyo de uno de sus compañeros de trabajo de nombre Carlos, quien se percató que estaba lesionado. “Carlos, no me dejes… No dejes que me maten” comenzó a gritarle a su compañero, quien grabó lo que ocurría con su teléfono celular.

Fueron los custodios de SEPSA quienes lo esposaron y golpearon mientras permanecía en el suelo, sin que recibiera atención médica de paramédicos de Cruz Roja que arribaron al sitio junto con agentes de la Policía Municipal.

Afirma que tardaron en atenderlo cerca de una hora, siendo llevado al Hospital Regional Número 1 del IMSS, donde permaneció internado tres días, después lo trasladaron al hospital de la Penitenciaría de la Mesa, señalado como presunto participante en el intento de asalto.

“Llegamos y el trato fue peor, me trataban como el peor delincuente y el peor de todos. Para los custodios de la penitenciaría, todos los que estamos dentro llegamos con la misma historia de que somos inocentes. Uno de los custodios me dio dos golpes en las costillas con el puño porque le pedí que me acercara la charola de comida a la cama donde me encontraba postrado”, refirió.

Una semana antes del asalto, el 14 de noviembre, Francisco informó al equipo de seguridad de BD Alaris que un grupo de hombres de entre siete y ocho personas vestidas de negro, intentó  abrir el cerco de malla ciclónica que divide a BD Alaris con Solsub, a quienes grabó en video y les lanzó luces para alejarlos del lugar.

Francisco Ibarra Márquez, de 44 años de edad, no cuenta con familia en Tijuana, tenía un año y medio trabajando en Solsub, pero después de quedar invalido tras el ataque del que fue víctima al ser confundido con un asaltante, no podrá volver a su empleo. Tampoco quiere volver al lugar, porque dice tener miedo a que los custodios del camión de valores vayan por él a modo de revancha.

“Voy a demandar a las personas responsables por intento de homicidio, voy a pedir a SEPSA lo que marque la Ley”, sostuvo Francisco, a la espera de que la empresa se haga responsable por el daño que le causaron los custodios al dejarlo en silla de ruedas.

Reiteró que es inocente de los señalamientos que le hacen los custodios de la empresa de valores. Está llevando el proceso en libertad, por no haber sido encontrado como posible responsable del intento de asalto, pero sigue siendo parte de la investigación hasta que concluya el caso.

CONFUNDIDO CON UN ASALTANTE, DEJÓ UNA VIUDA Y TRES MENORES HUÉRFANOS

Erick Santos Acosta tenía 39 años al momento que custodios de SEPSA le arrebataron la vida -de acuerdo a las investigaciones-, tras confundirlo con uno de los integrantes del grupo de asaltantes. Familiares sospechan que pudo haber exceso de violencia por parte de los empleados de la compañía de valores, por lo que están asesorándose para interponer la denuncia que corresponde.

Yamilet Ubeda Álvarez, hija de Santos Acosta, compartió que su padre era una persona que no se metía con nadie, llevaba seis años trabajando para Grupo ADCO, con quienes realizaba actividades de mantenimiento. El día del intento de asalto, él entraba a trabajar a las ocho de la mañana, pero siempre llegaba temprano para iniciar puntual sus actividades.

El deceso fue notificado primero a uno de sus hermanos, quien también se dedica a trabajos de construcción, y entre los dos acudieron al Parque Industrial para confirmar la información.

Recordó que aquel día, los policías no les quisieron dar informes sobre lo ocurrido, en cambio les dieron un trato como si fueran delincuentes, haciéndoles preguntas personales, y terminaron por saber lo ocurrido por compañeros de trabajo de Santos Acosta.

“Un abogado nos asesoró y nos dijo que los custodios que habían ido a declarar que mi papá era uno de los asaltantes, y no entiendo por qué dijeron eso, si mi papá no estaba armado, llevaba su chaleco de su trabajo, no entiendo por qué dijeron eso. Ellos están afirmando que ellos les dispararon, y no entiendo por qué están libres”, destacó la hija de Erick Santos.

Otro de los aspectos aún no aclarados, son los impactos de bala que señala el acta de defunción. En esta se indica que Santos recibió tres disparos, uno en el torso, otro en el estómago y uno más en la pelvis, aun cuando el hoy finado no portaba arma.

“Quisiera que se hiciera justicia y SEPSA respondiera, mi mamá ahorita no está bien para andar en demandas, pero sí me gustaría que respondiera sobre esto, ya que ella no está recibiendo ningún apoyo”, refirió la joven.

A Erick Santos le sobreviven su viuda, tres hijos menores de edad de 14, 8 y 4 años, el segundo con una discapacidad psicomotriz, y dos hijos mayores de edad.

Los cinco custodios de SEPSA involucrados en los eventos que dejaron a Francisco Ibarra paralítico y acabaron con la vida de Erick Santos, son: Jorge Luis Pedraza Pedraza, José Alfredo López Alcántar, César Alejandro Morales de la Cruz, Efraín Alejandro Zepeda Valdez y Samuel Ceceña Herrera, quienes continúan en libertad.

LOS HECHOS

Minutos después de las siete de la mañana del miércoles 27 de noviembre, cinco individuos vestidos con ropas oscuras, mandil y cofia color negro, así como uno con chamarra amarilla y otro con sudadera gris, ingresaron a las instalaciones de la empresa BD Alaris portando armas largas AR-15 con la intención de robar el dinero en efectivo que los custodios de la empresa SEPSA estaban depositando: 480 mil pesos para su depósito en cajeros automáticos al interior de la compañía.

En el área de los cajeros se encontraban los custodios César Alejandro Morales de la Cruz, Efraín Alejandro Zepeda Valdez y Samuel Ceceña Herrera, quienes fueron sorprendidos por tres de los asaltantes, mientras que en la parte de afuera, dos de los cinco criminales se encargaron de amagar a Jorge Luís Pedraza Pedraza y José Alfredo López Alcantar, quienes se hallaban en una patrulla de la empresa de valores y hacían guardia mientras sus compañeros depositaban el efectivo.

Estos últimos fueron llevados al área del comedor, donde los obligaron a hincarse y quedaron liberados a los minutos, tras un enfrentamiento entre custodios y asaltantes en la zona de cajeros automáticos, lo que obligó a que los tres asaltantes que habían ingresado a la fábrica salieran del edificio y emprendieran la huida junto con los dos que les esperaban afuera.

Los custodios aprovecharon tal situación para perseguirles, detonando sus armas de fuego, dejando a su paso un muerto -Erick Santos Acosta- y una persona lesionada -Francisco Ibarra Márquez-, a quienes tanto a la Guardia Estatal de Seguridad e Investigación como al Ministerio Público, señalaron como responsables.



TRES ASALTANTES PRÓFUGOS Y DOS VINCULADOS A PROCESO

El 5 de marzo de 2020 vence el plazo para que el Ministerio Público recabe toda la evidencia posible de la investigación complementaria en el caso del intento de asalto a custodios que se disponían a depositar 480 mil pesos en cajeros automáticos de la empresa BD Alaris.

De este hecho hay dos detenidos: Ramón Martínez Venegas y Ramón Alejandro Fregoso Ramírez (Se presumen inocentes, mientras no se declare su responsabilidad por la autoridad judicial. Art.13, CNPP), vinculados a proceso con prisión preventiva como medida precautoria, por ser coautores en los delitos de robo calificado -cuando se cometa en contra de personas que custodien caudales o valores- con tentativa de violencia y por lesiones calificadas cometidas con ventaja.

También, se informó que hay otras tres personas involucradas, dos hombres y una mujer, quienes aparentemente huyeron después de ver frustrado el asalto, a bordo de un vehículo tipo Suburban de color blanco.

Durante la audiencia, la juzgadora Tania Guadalupe Vega Gordillo determinó que la fiscalía no había aportado las pruebas suficientes para considerar la participación de Francisco Ibarra Márquez en el delito, tampoco de Erick Santos Acosta.

Señaló que no existieron datos precisos sobre el punto desde donde Ibarra Márquez estuvo disparando, ni tampoco fue controvertida la distancia donde se le localizó con Santos. Además, resaltó el hecho de que la lesión de Francisco la recibió por la espalda y de haber estado disparando, hubiera sido de frente.

Asimismo, enfatizó sobre las pruebas presentadas por la abogada defensora, que consistieron en tres testimonios de compañeros de trabajo de Francisco Ibarra, quienes confirmaron que esa mañana él se encontraba en su lugar de trabajo.


(SEMANARIO ZETA/ EDICIÓN IMPRESA/  URIEL SAUCEDO/ LUNES, 16 DICIEMBRE, 2019 01:00 PM)

EL BRAZO DEL NARCO


Genaro García Luna, ex secretario de Seguridad Pública en el sexenio calderonista, fue detenido en Estados Unidos, acusado de cuatro cargos de narcotráfico y conspiración. En México apenas le investigan y ya aseguran que solicitarán su extradición. La Unidad de Inteligencia Financiera congeló cuentas bancarias del ex jefe policial, así como de familiares y sus empresas. En el juicio al “Chapo” Guzmán en Nueva York, testigos mencionaron de recibir millones de dólares del Cártel de Sinaloa, a Enrique Peña Nieto, Felipe Calderón y otros ex funcionarios. En nuestro país es donde debería investigarse, “cualquier gobierno responsable lo haría”, asegura Jesús Esquivel, corresponsal de Proceso en Washington

Narcotraficantes que fungieron como testigos en el llamado “juicio del siglo” contra Joaquín Archivaldo “El Chapo” Guzmán en Estados Unidos, pusieron el dedo en la llaga contra ex funcionarios públicos. Genaro García Luna, quien fuera secretario de Seguridad Pública en el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa, está detenido en el país del Norte, acusado de proteger al Cártel de Sinaloa. Ahora tiemblan ex presidentes de la República, policías y capos que también fueron señalados en las audiencias.

La investigación judicial donde acusan por tres cargos de narcotráfico al ex súper secretario, confirma lo que en México se denunció públicamente, pero nunca se investigó de manera oficial: que el Cártel de Sinaloa fue el protegido del sexenio calderonista, y que Genaro García Luna fue el brazo del narcotráfico en dos sexenios, pues tituló la Agencia Federal de Investigación (AFI) en la administración de Vicente Fox Quesada.

¿Por qué en México no se le investiga? El periodista Jesús Esquivel, corresponsal de Proceso en Washington, advierte: “Ningún gobierno responsable en cualquier nación dejaría pasar el hecho sin averiguar si es verdad o es mentira, que narcos dijeron que le pagaban millones de dólares, olvídate la cantidad, al ex Presidente de México, al secretario de Seguridad Pública, a generales… es muy grave”.

La noticia llegó sorpresivamente el 10 de diciembre, a poco más de un año de la fecha de inicio del proceso al “Chapo” Guzmán. Primero se conoció, muy temprano, de la acusación presentada seis días antes por el Departamento de Justicia norteamericano contra García Luna ante la Corte Federal para el Distrito Este de Nueva York en Brooklyn. Tres cargos de narcotráfico y conspiración contra el mexicano señalado de servir al grupo criminal más poderoso y de recibir millonarios sobornos en el periodo 2006-2012, y uno por mentir en una declaración oficial.

Más tarde, el mismo martes 10 de diciembre se informaría: Genaro García Luna fue arrestado en Texas. En cuestión de horas compareció por primera ocasión ante un tribunal de Dallas, donde el ex funcionario policial, de 51 años de edad, renunció a su derecho a una audiencia de identificación. El hombre guardó silencio. La audiencia de detención está programada para el martes 17 de diciembre.

Tan pronto corrió la “bomba” noticiosa, las autoridades mexicanas no quisieron quedar al margen de la espectacularidad del momento. Por fin cae un pez gordo que podría hacer resbalar o jalar a los que estaban arriba de él.

A través de un comunicado, la Fiscalía General de la República (FGR) informó que ya se investigaba a García, por lo que podría solicitarse a Estados Unidos la extradición del mexicano. Lo curioso es que no existe orden de aprehensión y ya se piensa en extraditarlo, como si además los norteamericanos lo fuesen a entregar.

En México, el nombre del que fuera titular de la AFI durante el mandato presidencial de Fox Quesada, está ligado a las palabras corrupción, falsedad y montaje. Se sabe que García Luna ha librado por lo menos cuatro denuncias penales ante la ex PGR, entre estas la de la prefabricación de delitos en el caso de la francesa Florence Cassez en 2005 y los señalamientos de vínculos con el crimen organizado en diciembre de 2008.

Uno de los primeros en reaccionar en su cuenta de Twitter a la captura del ex policía, fue precisamente su ex jefe, Felipe Calderón Hinojosa, quien compartió: “Estoy conociendo por redes sociales la versión del presunto arresto de Genaro García Luna. Desconozco detalles y estoy pendiente de la información que confirme el hecho, como de los cargos que, en su caso, se le imputen. Mi postura será siempre en favor de la justicia y la ley”.

Un día después complementaría:

“Respecto al arresto del ing. Genaro García Luna quiero precisar que desconocía por completo los hechos que se le imputan, ya que jamás tuve información o evidencia sobre ellos. Por lo mismo, me sorprende profundamente lo que está ocurriendo.

“Espero que se realice un juicio justo y apegado a derecho en el que, si se demostrara su culpabilidad más allá de toda duda, se aplique todo el peso de la Ley. De confirmarse los hechos de los que se le acusa, esta sería una gravísima falta a la confianza depositada en él, sobre todo la de sus propios compañeros y otros agentes del orden, que perdieron o arriesgaron sus vidas por servir a los mexicanos”.

Secundando a la FGR, la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de la Secretaría de Hacienda, reveló que de manera precautoria se ordenó el congelamiento de once cuentas bancarias del ex secretario de Seguridad Pública. Según información publicada por Milenio, la autoridad determinó inmovilizar cuentas de seis personas físicas, que incluyen las de Genaro, su esposa, otro pariente y cinco pertenecientes a empresas.

LAS LUJOSAS VIVIENDAS DE GARCÍA LUNA EN MIAMI

Después de dejar su cargo como secretario de Seguridad Pública en México -mismo que ocupó durante todo el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa-, Genaro García Luna tuvo una vida llena de lujos en Miami, Florida, según una investigación realizada por la periodista Peniley Ramírez para la cadena Univisión.

La reportera encontró una multa de tránsito, con fecha 15 de noviembre de 2015, la cual tenía como dirección una residencia ubicada en Golden Beach, Florida. Se trata de una mansión de cuatro baños, cuatro habitaciones y embarcadero propio, valuada en 3.3 millones de dólares.
Según Ramírez, en cuya investigación participó el periodista Julio Roa, los registros de la residencia prueban que el ex funcionario federal se mudó a dicho domicilio en febrero de 2013. Asimismo, se detalló que otros registros muestran a García Luna y a su esposa como residentes de un penthouse de dos pisos en el condominio Península en Aventura, Florida, valuado en 2.3 millones de dólares.
La investigación reveló que los propietarios de ambos inmuebles eran la familia Weinberg, acreedora de un grupo empresarial dedicado a suministrar equipos y tecnología de seguridad israelí en Latinoamérica.
En una entrevista para Univisión, el empresario Alexis Weinberg señaló que su padre, Samuel Weinberg, era muy cercano a García Luna, dado que lo conocía desde que comenzaba su carrera en el Centro de Investigación y Seguridad Nacional en México.
Asimismo, que la residencia de lujo en Golden Beach fue rentada por la familia de Mauricio y su padre, Samuel Weinberg, a García Luna, la cual habitó junto con su familia entre 2012 y 2016.
De acuerdo con Univisión, el ex secretario de Seguridad Pública federal volvió a rentar a la familia Weinberg un penthouse en Florida, lugar en el que vivió hasta 2018, que cuenta con cuatro cuartos, dos más de servicio, cinco baños y medio, y una cocina abierta con acabados de lujo. Además de vista al mar, a la marina de Aventura y a la ciudad.
El empresario Alexis Weinberg agregó a la cadena estadounidense que la propiedad fue comprada como parte de las inversiones de su familia en Miami. El departamento cuenta con cuatro terrazas abiertas, cuatro espacios de estacionamiento y dos bodegas.
El edificio en donde se ubica el lujoso penthouse que rentó García Luna, tiene además dos piscinas climatizadas, spa, tres canchas de tenis, conserje y valet parking.

ANTECEDENTES

Genaro García Luna es ingeniero mecánico por la Universidad Autónoma Metropolitana. Inició su carrera como servidor público en el ámbito político y policial en el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN) en 1989. Diez años más tarde se desempeñó como coordinador de Inteligencia de la Policía Federal Preventiva, que pertenecía a la Secretaría de Gobernación. En diciembre de 2000 fue designado por el entonces Presidente de México, Vicente Fox Quesada, como titular de la Agencia Federal de Investigación, (AFI), dependiente de la Procuraduría General de la República (PGR).

Al llegar a la Presidencia de México, Felipe de Jesús Calderón Hinojosa designa como secretario de Seguridad Pública a Genaro García Luna, cumpliendo la totalidad del sexenio del primero de diciembre de 2006 al 30 de noviembre de 2012, tiempo en el que se vio envuelto en una serie de escándalos por actividades aparentemente irregulares o al margen de la Ley.

El 8 de diciembre de 2005, México conoció a través de las pantallas de las principales cadenas televisivas del país, en vivo, de un operativo de la AFI -que encabezaba García Luna- para rescatar a unas víctimas de secuestro a las orillas de la Ciudad de México. Ahí fueron detenidos presuntos secuestradores de la banda conocida como Los Zodiacos, entre ellos la francesa Florence Cassez.

Después se pondría en claro que se trató de una simulación, un montaje para Televisa, siendo que el operativo de rescate y captura de los presuntos plagiarios había ocurrido dos días antes, violándose derechos fundamentales de víctimas y victimarios, además del principio de debido proceso. En medio del escándalo, García Luna reconoció que se trató de una “reconstrucción de los hechos”. A la fecha se investiga a reporteros y conductores de las televisoras, no así a policías.

En diciembre de 2008 aparecieron mantas colgadas en diversos puntos del país. Denunciaban actos de corrupción, crímenes, extorsiones, secuestros y protección a grupos del crimen organizado de parte de la Policía Federal que dirigía García Luna. Posteriormente, la periodista Anabel Hernández realizó investigaciones que pusieron en claro que el entonces jefe policial no presentó exámenes de confianza entre 2007 y 2010. También documentó que entre 2009 y 2010, Genaro acumuló propiedades por más de 50 millones de pesos, fortuna que no corresponde a sus salarios devengados como funcionario público.

Las denuncias periodísticas y la posterior publicación de su libro “Los señores del narco”, en las que se menciona como corrupto al ex jefe de la AFI y de la Secretaría de Seguridad Pública, trajeron como consecuencia serias amenazas a Anabel, también colaboradora de la revista Proceso, quien se enteró de que García Luna había organizado un complot para asesinarla. Este señalamiento lo realiza en su más reciente libro, “El traidor”, en el que se revelan los escritos del diario secreto del hijo de Ismael “Mayo” Zambada”.

En septiembre de 2010 fue capturado por militares el narcotraficante Sergio Villarreal “El Grande”, miembro de la organización criminal Beltrán Leyva. Declaró que pagaba importantes sobornos a Luis Cárdenas Palomino, coordinador de Seguridad Regional y brazo derecho del secretario de García Luna; y a Armando Espinosa de Benito, otro de los mandos de Seguridad Pública, a quienes entregó varios millones de dólares a cambio de proteger sus actividades y no molestarlo.

Durante la campaña electoral de 2012, García Luna fue relacionado con actividades de espionaje a la candidata presidencial del Partido Acción Nacional (PAN), Josefina Vázquez Mota, a quien le habría intervenido su teléfono celular, según trascendió en aquella época. Una conversación telefónica entre Josefina y uno de los miembros de su equipo de campaña, grabada ilegalmente y difundida públicamente, así lo insinúa. Se escucha la voz de la ex candidata decir: “Un saludo caluroso para Genaro García Luna, que nos graba en lugar de grabar al ‘Chapo’.

COLABORADORES DE GARCÍA LUNA: LIBRES, PRESOS, MUERTOS Y EN ACTIVO

Una larga lista de personajes que colaboraron con Genaro García Luna, principalmente en su paso por la Secretaría de Seguridad Pública federal entre diciembre de 2006 y noviembre de 2012, se encuentran libres -aunque seguramente muy preocupados-, otros estuvieron presos por señalamientos de corrupción o presuntos delitos, algunos murieron trágicamente y unos más sobreviven en el servicio público en altos cargos estatales.

Aquí la lista:

LOS MÁS CERCANOS

LUIS CÁRDENAS PALOMINO. Fue jefe de la División de Seguridad Regional de la Policía Federal. Señalado de corrupción y nexos con el crimen organizado. Brazo derecho de García Luna. Nunca detenido. Dirige una empresa de seguridad privada.

FACUNDO ROSAS ROSAS. Ex comisionado de la Policía Federal en el periodo 2009-2012 y ex secretario de Seguridad Pública de Puebla. Muy cercano a García Luna. Presuntos vínculos con el narcotráfico y el huachicoleo. Nunca detenido.

ARMANDO ESPINOZA DE BENITO. Ex jefe de la División de Investigaciones de la Policía Federal en 2012. Delatado por Sergio Villarreal “El Grande”, de proteger a los Beltrán Leyva. Nunca detenido.

RAMÓN EDUARDO PEQUEÑO GARCÍA. Titular de la División Antidrogas con Genaro García Luna. En el sexenio de Enrique Peña Nieto era encargado de monitorear y reportar cámaras de seguridad de los penales de máxima seguridad a Plataforma México. Fue cesado tras la fuga de Joaquín “El Chapo” Guzmán en julio de 2015.

MARIO VELARDE MARTÍNEZ. Ex director del área de Despliegue Antinarcóticos de la AFI y ex secretario particular de García Luna en la Secretaría de Seguridad Pública. Investigado en 2008 por nexos con los Beltrán Leyva y lavado de dinero. Nunca detenido.

PISARON LA CÁRCEL

VÍCTOR GARAY CADENA. Ex comisionado de la Policía Federal. Detenido en 2008 por supuestos nexos con el Cártel de Sinaloa y exonerado en 2013.

LUIS MANUEL BECERRIL MINA. Ex director de Intervención y Apoyo Logístico de la Dirección de Operaciones Especiales de la AFI. Detenido en 2010, cuando era director de la Policía Municipal de Bahía de Banderas, Nayarit, por nexos con “El Grande”, del cártel de los Beltrán Leyva.

FRANCISCO NAVARRO ESPINOSA. Ex director general de las Fuerzas Federales de Apoyo. Detenido en 2008 junto a Víctor Garay por vínculos con el narcotráfico. Absuelto en 2011.

LOS FALLECIDOS       

ROBERTO VELASCO BRAVO. Encargado del área de Crimen Organizado en la Dirección General de Análisis Táctico de la AFI. Sospecha de auxiliar al Cártel de Sinaloa. Asesinado el 1 de mayo de 2008 en la delegación Miguel Hidalgo de Ciudad de México.

ARISTEO GÓMEZ MARTÍNEZ. Director de la Jefatura del Estado Mayor de la Policía Federal Preventiva. Acusado de nexos con el narco. Acribillado a inicios de mayo de 2008 en la delegación Coyoacán, CDMX.

ÉDGAR MILLÁN GÓMEZ. Ex comisionado de la Policía Federal Preventiva. Cercano a Genaro García Luna. Muerto a balazos el 8 de mayo de 2008 en Tepito, CDMX.

IGOR LABASTIDA CALDERÓN. Ex comandante de la Policía Federal Preventiva, señalado en 2004 por presuntos nexos con el Cártel de Sinaloa sin comprobárselo. Fue ultimado a tiros en junio de 2008 en la delegación Miguel Hidalgo.

MARCOS CASTILLEJOS ESCOBAR. Abogado personal de García Luna a principios del milenio y suegro de Luis Cárdenas Palomino. Asesinado en julio de 2008 en la colonia Condesa de CDMX.

ÉDGAR ENRIQUE BAYARDO DEL VILLAR. Inspector de Operaciones de la Policía Federal Preventiva y ex subprocurador de Delincuencia Organizada en Tlaxcala. Detenido por nexos con el crimen organizado. Su homicidio tuvo lugar el 1 de diciembre de 2009 en CDMX.

LOS VIGENTES

MARIBEL CERVANTES GUERRERO. Actual secretaria de Seguridad del Estado de México. Comisionada General de la Policía Federal en 2012, en sustitución de Facundo Rosas, con Genaro García Luna.

OMAR GARCÍA HARFUCH. Actual secretario de Seguridad Pública Ciudadana de la Ciudad de México. Fue jefe de la División de Investigación de la Policía Federal y en el sexenio de Peña Nieto, titular de la Agencia de Investigación Criminal.

ESTADOS UNIDOS

Como si hubiese sido ayer. Así recuerda el periodista Jesús Esquivel el inicio del juicio a Joaquín Guzmán Loera aquel 13 de noviembre de 2018 en Nueva York y cuyas audiencias fueron convertidas en noticia y hasta en entretenimiento por numerosos medios de comunicación.

“Lo que puedo decir es que, hasta la fecha, es que las autoridades mexicanas no han aprovechado la gran caja de pandora que significó ese proceso judicial contra ‘El Chapo’”, afirmó en entrevista con ZETA.

El también escritor destaca que el gobierno de Estados Unidos de América, como parte acusadora, presentó una serie de documentos, fotografías, grabaciones de audio y videos que son importantes, “sobre todo lo que tiene que ver el narcotráfico en nuestro país, y parece que para cualquier gobierno responsable, un sistema judicial que le rinde cuentas a la ciudadanía, tendría que investigar”.

Y es que desde ese primer día de audiencias, los testigos destaparon la cloaca de la corrupción en el sistema de seguridad y justicia mexicano con tal de obtener beneficios que les signifiquen una reducción de condena. El primero de ellos fue Jesús “El Rey” Zambada, hermano del “Mayo”, líder del Cártel de Sinaloa, quien dijo del “Chapo” que sobornaba a la ex PGR, la Policía y hasta a la Interpol. Por lo menos se destinaba una cuota de hasta 300 mil dólares mensuales de sobornos a funcionarios de Ciudad de México, a cambio de que dejaran operar al grupo criminal a sus anchas.

Fue precisamente “El Rey” Zambada García el que, el 20 de noviembre del año próximo pasado, declaró durante el juicio del capo que pagó millones de dólares en sobornos a Genaro García Luna. Según su dicho, al ahora detenido en Texas le entregó un maletín con 3 millones de dólares entre 2005 y 2006, cuando se desempeñaba como titular de la AFI. Y otro soborno, de 3.5 millones de dólares en 2007, cuando ya era secretario de Seguridad.

De acuerdo con el documento de prueba número 28 presentado por la Fiscalía, “El Rey” Zambada y Óscar Paredes, abogado de su hermano Ismael “El Mayo” Zambada, se reunieron con García Luna en un restaurante donde le entregaron el portafolios -la primera vez- con el dinero del cohecho. De la segunda entrega no quedó claro el sitio ni cómo fue la entrega del soborno.

De acuerdo con el testigo, Genaro también tenía arreglos con los Beltrán Leyva.

En aquel entonces, el aludido respondió a las horas de ventilada la noticia. El ex jefe policial expresó estar dispuesto a que las autoridades mexicanas lo investiguen, mas nunca pensó que quien sí tomó los señalamientos en serio fue el gobierno norteamericano, que ya tenía reportes de la Embajada de ese país en México, de visos de corrupción y protección a narcotraficantes desde que García Luna estaba en activo, sobre todo tras la exhibición de narcomantas en 2008.

El periodista Esquivel ordenó las audiencias del proceso judicial a Guzmán Loera y sus detalles en un libro publicado bajo el nombre “El juicio”, que ahora cobra vital relevancia. “Por ello me di a la tarea de hacer crónicas de un proceso judicial en Estados Unidos. Olvídate del personaje, para que la sociedad mexicana no solo entendiera lo que es la gran diferencia de lo que es un juicio en Estados Unidos a uno mexicano. Porque al ‘Chapo’, todo mundo sabíamos que al final lo iban a refundir de por vida en una prisión, pero no era culpable hasta que se le demostrara. Y otra, para nosotros exigirle la rendición de cuentas a nuestras autoridades por todo lo que ahí se dijo y se demostró”, expuso, para luego enfatizar:

“¿Cómo es posible que hasta los colombianos dijeran que se manejaban aquí, en México, como si estuvieran en su país? Se tendría que averiguar que el Aeropuerto de la Ciudad de México, el ‘Benito Juárez’, estaba bajo el control de un cártel. ¿Por qué? Porque tenían bajo su sueldo a los policías encargados de resguardo. Se tendría que averiguar. No ha habido ningún responsable de todo eso”.

UIF CONGELA ONCE CUENTAS BANCARIAS LIGADAS A GENARO GARCÍA LUNA

Santiago Nieto Castillo, titular de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), confirmó que fueron congeladas once cuentas bancarias ligadas a Genaro García Luna, ex secretario de Seguridad Pública durante el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa, detenido el lunes 9 de diciembre de 2019 en Dallas, Texas por supuestos vínculos con el Cártel de Sinaloa.

El funcionario federal explicó que “ya están congeladas” las cuentas de García Luna. “Lo que estamos esperando es que los bancos reporten los montos”, respondió Nieto Castillo a pregunta expresa sobre si el bloqueo incluye cinco cuentas de personas físicas y seis de personas morales, que incluyen las de su esposa y un familiar más.

Además, la UIF pidió a 459 entidades financieras rastrear inversiones de García Luna para su bloqueo, por lo que está en espera de que el 12 de diciembre se informen los montos totales que le habrían sido congelados.

Durante su conferencia de prensa matutina del miércoles 11 de diciembre, el Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, informó que con Nieto Castillo entregar a la Fiscalía General de la República la información del ex secretario de Seguridad Pública para su investigación.

“Nosotros vamos a ayudar en todo lo que podamos, todo lo que nos solicite la Fiscalía, en el entendido que se trata de un órgano autónomo, todo lo que se solicite sobre todo que tenga que ver con inteligencia financiera”, dijo López Obrador.

“Hoy estuvo en la mañana Santiago Nieto, él es el encargado de darle seguimiento a operaciones financieras y se acordó que todo lo que se tenga se envía a la Fiscalía que es la instancia encargada de investigar sobre este asunto y proceder legalmente”, señaló el mandatario federal.

Cuestionado sobre el posible congelamiento de las cuentas del ex secretario de Seguridad Pública, el político tabasqueño dijo que se inmovilizaron cuentas de personas presuntamente vinculadas a la delincuencia organizada, pero no las de García Luna, porque esa información está por entregarse.

“Se congelaron cuentas de personas vinculadas o presuntamente vinculadas a la delincuencia, y lo que nos informó hoy Santiago es que están por entregar la información. No creo que las (cuentas) de García Luna, porque están por entregar la información. En unos días más se van a conocer (cuentas bancarias), en los próximos días se van a solicitar a los bancos, me acaba de informar Santiago Nieto de esto”, finalizó.

PEÑA Y CALDERÓN

Durante el juicio a “El Chapo” no solo saltó el nombre del ex secretario de Seguridad. También salieron a relucir los de los ex presidentes mexicanos Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto, además de Gabriel Regino, ex subsecretario de Seguridad Pública de la Ciudad de México en tiempos de la administración de Andrés Manuel López Obrador en el gobierno capitalino. Hasta a Ignacio Morales Lechuga, ex procurador general de la República, en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, mencionaron.

Jeffrey Lichtman, uno de los abogados del “Chapo”, fue quien en la primera audiencia del 13 de noviembre de 2018, asestó el primer golpe al asegurar que el Cártel de Sinaloa pagó millonarios sobornos en dólares al “actual Presidente de México (aún estaba en funciones), Enrique Peña Nieto, y a su antecesor Felipe Calderón”. El litigante afirmó al Jurado que el verdadero jefe del Cártel de Sinaloa es Ismael “El Mayo” Zambada, que nunca pasó un día en prisión y sigue prófugo. Los sobornos se hacían por instrucciones de este.

La vocería de la Presidencia brincó de inmediato a través de redes sociales. El portavoz Eduardo Sánchez negó las acusaciones del abogado de Guzmán y aseguró que el gobierno saliente persiguió, capturó y extraditó al “Chapo”, por lo que las afirmaciones resultaban completamente falsas y difamatorias. Calderón hizo lo propio y negó haber recibido los sobornos.

Consultado al respecto por medios de comunicación, el 14 de noviembre de 2018, el ex director de Operaciones Internacionales de la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés), Mike Vigil, expresó que los señalamientos de la defensa de Joaquín Guzmán Loera sobre presuntos sobornos millonarios a los ex mandatarios mexicanos Peña y Calderón por parte del Cártel de Sinaloa, carecían de sustento y no tenían ningún valor, pues de ser así, las autoridades jamás hubieran detenido ni extraditado a Estados Unidos al capo sinaloense.

Sin embargo, el 15 de enero de 2019, un testigo colombiano declaró que “El Chapo” sobornó a Peña Nieto con por lo menos 100 millones de dólares a través de una mujer llamada “Comadre María”. Alex Cifuentes, quien fue pieza importante en el equipo cercano a Guzmán Loera, dijo en su testimonio en una Corte de Nueva York que la entrega del dinero ocurrió en la Ciudad de México en 2012, cuando Peña  era Presidente electo. Antes, el sudamericano había dicho que el pago fue de 250 millones de dólares, pero después titubeó, y al último dijo no estar seguro de la cantidad.

El que fuera abogado del sinaloense durante sus procesos en México y el procedimiento de extradición, José Refugio Rodríguez, pidió a la ex PGR que en nuestro país se investigue si realmente su cliente sobornó a Peña Nieto para asegurar su protección. El litigante mexicano y sus pares norteamericanos insistieron en que “El Mayo” Zambada compró su protección, y, por esa razón, es el único jefe del Cártel de Sinaloa que no está en prisión.

Por su parte, Jesús “El Rey” Zambada, que había señalado a Genaro García Luna, también puso los reflectores sobre Gabriel Regino, quien supuestamente recibió sobornos del cártel. El señalado respondió desde la Capital del país y negó tajantemente estar relacionado con el tema y con cualquier actividad ilícita, además de que estima que se trató de una confusión, pues el testigo se refería a una persona identificada como “Rojino”, que no es él.

En aquel entonces, el aún Presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, pidió no adelantar juicios y esperar a que se presenten pruebas sobre las acusaciones respecto a cuantiosos sobornos del narcotráfico a políticos mexicanos, entre ellos Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón Hinojosa, pues pudiese tratarse de una estrategia de la defensa de Guzmán Loera para que se le redujera la pena.

Otro testigo colombiano, Jorge Milton Cifuentes, declaró que sobornó al procurador general de la República en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, Ignacio Morales Lechuga, que en su nómina había 70 policías federales. El hoy notario público rechazó el señalamiento, negó conocer a Cifuentes y puntualizó que jamás recibió dinero ilícito. Después, como Regino y García Luna, Morales lanzó el clásico “emprenderé acciones legales” contra quien le mencionó de una forma difamatoria.

El narcotraficante Vicente Zambada Niebla “El Vicentillo”, hijo del líder del Cártel de Sinaloa, testimonió en el juicio que “El Chapo” y “El Mayo” utilizaron a la Policía Federal en la guerra que mantuvieron en México contra el cártel Beltrán Leyva y los Carrillo Fuentes. Que su padre y su compadre Joaquín tenían influencia sobre las autoridades policiales y las usaban a su antojo. En México podría investigarse a mandos de esa corporación como Luis Cárdenas Palomino “El Pollo”, Facundo Rosas Rosas “Terminator”, Benito Roa Lara y Armando Espinosa de Benito, entre otros.
LAS REACCIONES

Felipe Calderón fue uno de los primeros en reaccionar a la detención del que fuera su secretario de Seguridad Pública y uno de sus funcionarios consentidos. Pese a sus nexos tan cercanos, el michoacano expuso vía Twitter que desconoce las acusaciones que pesan sobre Genaro García Luna. Enfatizó que nunca tuvo información o evidencias sobre sus supuestos vínculos con el Cártel de Sinaloa, por lo que apeló a que haya un juicio justo y apegado a Derecho.

En tanto, el canciller Marcelo Ebrard Casaubón declaró que no obstante que hasta el momento Estados Unidos no ha solicitado información alguna, el gobierno mexicano está en toda la disposición de colaborar con la información que le sea requerida. Mientras que el coordinador de los senadores del Partido Acción Nacional, Mauricio Kuri, solicitó que se realice una investigación a fondo sobre el asunto.

Por su parte, el senador del Partido Revolucionario Institucional y ex secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, aseguró desconocer que hubiera acusaciones en contra del ex funcionario.

En conferencia de prensa, la mañana del 11 de diciembre, Andrés Manuel López Obrador indicó que no se aprovechará de la detención de García Luna para golpear políticamente a Calderón, pero aclaró que si es culpable, tampoco lo defenderá.

“No adelantar juicios, hay que esperar, pero ni modo que si hay una implicación nosotros lo defendamos, porque seríamos cómplices. Ya dijimos, no a las persecuciones, no es mi fuerte la venganza, pero también no soy cómplice, cómplice de corrupción, de nadie, pero eso no significa que esté él involucrado, eso hay que esperar”, reiteró el Presidente de México.

Pese a la prudencia de AMLO, el secretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo, afirmó que la captura del ex funcionario de sexenios anteriores demuestra que el gobierno de Felipe Calderón protegía al Cártel de Sinaloa. Apuntó que este hecho evidencia el desastre que se heredó desde pasadas administraciones en materia de seguridad.

Más mesurada, la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, pidió que el mexicano detenido en EU tenga un juicio justo, ya que toda persona tiene derecho a tener una defensa adecuada.

Finalmente, el periodista Jesús Esquivel reiteró a ZETA que se deben investigar todos y cada uno de los señalamientos vertidos sobre hechos ocurridos en México en el juicio del “Chapo”, en cualquier otro o en las carpetas de investigación que se supone deberían existir en la FGR:

“Que Ismael ‘El Mayo’ Zambada García, su hijo ‘El Vicentillo’ haya llegado a la residencia de Los Pinos a llamarle la atención a un General del Ejército porque andaban molestando a su mamá, es Gravísimo. Se tendría que averiguar. ¿Y por qué se tendría que averiguar? Pues porque en México seguimos con la herida de los muertos, de los desaparecidos, y a esas madres, a esos padres, sean o no criminales sus hijos, se les tiene que responder con lo que establece la Constitución, con justicia”.

(SEMANARIO ZETA/ EDICIÓN IMPRESA /LUIS CARLOS SÁINZ/ LUNES, 16 DICIEMBRE, 2019 01:00 PM)

domingo, 15 de diciembre de 2019

MALAYERBA: LA REUNIÓN



Los invitaron a una reunión y ellos asintieron con desánimo. Bueno, ahí nos vemos. Estaban en Bogotá: no querían trabajar, sino conocer, pasear, ver morritas, pistear y echarse uno que otro pasón. Habían ido a caminar al centro y luego fueron al miradero. Las tardes de la capital colombiana son lluviosas y frescas y ellos, prófugos de los cuarenta y cinco grados de calor culichi, andaban ligeros de ropa.

Llegaron puntuales porque querían retirarse temprano. Era una casa grande, una mansión: blanca, de dos pisos, con tejas y un patio de parque de diversiones, alberca, una fuente y unos quioscos en los que se juntaban para platicar y hacer la fiesta. Cinco vehículos de lujo en la cochera, chimenea y un ejército de empleados.

Pásenle. Qué más. Eran las dos palabras con la que acostumbran saludar los bogotanos. La otra que más repiten es tranquilo: extraño vocablo en una región castigada por la violencia entre los cárteles y el gobierno, y la generada por la guerrilla. Tranquilo, tranquilo. Expresiones de pacificación en tiempos de beligerancia sin decibeles. Y así las cosas se resolvían o calmaban.

Entraron y un ejército de camareros se les echó encima. Querían quitarles el saco y el paraguas, conducirlos hasta el saloncito abierto en el que se realizaría el encuentro, darles las buenas tardes, ofrecerles en charola ron o champaña, llevarlos hasta una silla, darles algún aperitivo. Solo un poco de ron, no más para no extrañar el tequila.

Ellos en chanclas y camisetas. Sudados, uno de ellos con cachucha y el otro despeinado. Ambos en chor, mostrando las piernas peludas y las uñas cortas y alcanzadas por esa ciudad de llanto tenue, de bruma matinal que se queda todo el día. Se sentaron, casi acostaron, en la silla. Frente a ellos el anfitrión, con ropa formal. Estaba contento de tenerlos ahí y se los dijo. Pidió al personal que trajeran tequila para sus amigos mexicanos.

Uno a uno fueron llegando los otros. Un par de gringos de guachinton: altos, fríos, imponentes. Tres de Cali y de otras regiones. Todos ellos en traje o de esmoquin. Todos ellos con ropa oscura. Todos ellos con zapatos lustradísimos hasta la centella. Todos ellos peinados, pelo corto, erguidos como columnas de monasterios. Serios, muy serios, al principio. Platicaron nimiedades y luego quisieron hablar de negocios.

Antes quiero presentarlos. El anfitrión habló de los gringos, luego de los de Cali y sus alrededores y al final presentó a los mexicanos, que habían viajado desde Culiacán, Sinaloa. Cuando dijo eso los otros se levantaron como resortes. Casi gritaron De Culiacán. Mis respetos. Socios, amigos. Qué bárbaro, qué buen trabajo hacen. Y entonces se sintieron en confianza y empezaron a negociar.

Columna publicada el 8 de diciembre de 2019 en la edición 880 del semanario Ríodoce.

(MALAYERBA/ JAVIER VALDEZ/ DICIEMBRE 10, 2019, 8:27 AM)

MALAYERBA: AFI



Desde niño quería ser policía, pero cuando creció un poco, ya de adolescente, dijo que quería ser agente, pero de la federal. Había nacido en un pueblo de árboles frondosos y venados en el patio, donde el frío se queda casi todo el año y la cobija rosa mexicano de amapolas fisgoneaban en los rincones de los cerros, para maravillar el paisaje.

Salirse de ese pueblo e ir a la ciudad, a estudiar y echarle ganas. Todo para ser policía. Su novia le dijo me voy contigo. No quería estar ahí. Altiva, con mirada de monumento, fría y al horizonte, traía pulseras, anillos y collares de oro, y ropa que siempre quería cambiar: el pueblo le quedaba chico y quería más billetes en ese bolso yoryo armani, porque nada y todo era igualmente insuficiente.

Él era su pase a la ciudad, a la vida de gala y lujos, de pasarela y alfombra roja y reflectores, que ella soñaba. Al lado de él, mientras no hubiera mejor opción. Él fue aceptado luego de pasar todas las pruebas y empezó a estudiar para ser de la policía federal. Ella mantuvo tibio el nido mientras el firmamento se le rendía a sus uñas rojas y con incrustaciones que destellaban.

Cuando terminó su preparación, se apasionó tanto que hizo propuestas, cuestionó lo que pasaba en la corporación y criticó a sus superiores. Sin darse cuenta, los oídos dispersos y abiertos lo habían captado. Las antenas del rudimentario espionaje interno, lo ubicaron. Destacó en varios operativos importantes y ascendió, pero no lo que merecía ni lo que hubiera querido. Y siguió en su andar crítico e insolente. Los mandos lo tenían ubicado: este novato es un estorbo.

Una tarde lo mandaron a una comisión. Era un operativo fuerte, pero no le dieron por escrito las especificaciones. Le dijeron que era importante y que así debía realizarse. Pensó que era una prueba y que bien podía superarla. Estaba oscuro, como esos callejones de madrugada, como esos caminos propicios para la muerte y sin salida. Solo, a tientas y con su escuadra a la cintura, no vio las redes que se la tendían y venían encima. Hombres de negro, sigilosos como gatos y encapuchados, lo tenían a la mano, cercándolo. Y cuando se dio cuenta, ya era tarde: había sido una trampa, le fincaron secuestro y extorsión, y luego de rodearlo y golpearlo, lo esposaron. Está usted detenido, le dijo el oficial. Y si se resiste, le metemos otros delitos, cabrón.

Los policías buscaron a su esposa. Con el niño en brazos les dijo que ella no tenía nada qué ver, que había sido una relación pasajera y que hacía mucho que no lo veía, a pesar de que ese niño llevaba su apellido. Él envejecía en la cárcel, con acusaciones sobre delitos que no cometió y ese niño estrenaba padre y ella marido: un comandante de la misma corporación.

Columna publicada el 1 de diciembre de 2019 en la edición 879 del semanario Ríodoce.

(MALAYERBA/ JAVIER VALDEZ/ DICIEMBRE 3, 2019, 6:57 AM)

MALAYERBA: NARCOPASIONAL



Para Federico Campbell. Con ráfagas de vitaminas y esperanzas.

La mujer manejaba la camioneta con pulcritud. Tomó el bulevar ancho, a tres calles de su casa. Vuelta a la derecha. De frente, dos cuadras. Luego a la izquierda. Relaja sus dedos sobre el volante, abre y cierra las piernas con lentitud y activa el direccional.

Suelta un poco el acelerador y traslada su pie derecho al freno, suavemente.

Levanta la derecha, abre el compartimento que está encima del retrovisor y presiona el botón del control remoto del portón eléctrico. La música acompaña sus movimientos. Volumen bajo: Joan Sebastian canta solo para ella: hoy empieza mi tristeza, ya te vas, empacada en tus maletas, mi alegría te llevarás, como te amo ni había amado, ni amaré.

Pero ella no tarareaba, solo emitía un dietético sonido con los labios pegados.

Quizá porque era lunes en la mañana. Tal vez porque estaba esa rola en su reproductor de discos compactos. O porque iría con sus amigas al café de las once. O por nada. Pero estaba relajada, ausente, viajando entre el tablero de su camioneta, las rolas, la voz, la nostalgia, y esa mañana de apacibilidad.

Probablemente por eso no vio el automóvil blanco que la había seguido y que dejó su rastro dos cuadras antes de llegar. No vio el carro, mucho menos a esos dos. Uno de ellos hablaba y hablaba por teléfono. Tampoco reparó en esos que estaban en un vehículo gris, por la acera de enfrente, a pocos metros de su casa, ni que en ese momento una nube bloqueó los brazos ardientes del sol de las ocho.

Ella avanzó en su cochera. Frenó como si se hundiera en un invitante colchón. Llegó y siguió hundida en el sillón de cuero, frente al volante, con el sonido de mmm emanando de sus labios pegados y esa boca de la que asomaba, una sonrisa.

Detrás, un hombre bajó del carro gris. Trae algo oscuro en su mano: cuelga, destella, la esconde, roza con su muslo de mezclilla, avanza con un compás de portar la muerte como la única certidumbre vital, empuña y camina con una prisa que no pierde ritmo ni tiempo. Se cuela antes de que ella aplaste el botón del control remoto que cierra el portón de la cochera.

Ella empuja el dispositivo que la libera del cinturón de seguridad. No suelta el volante, al contrario lo golpea al ritmo de la balada. Joan Sebastian le dice que está triste, pero ella viaja lejos y con los ojos abiertos. No ve lo que está detrás, a un lado, el ojo ciego y oscuro de esa treinta y ocho, que le escupe el cuello, la cabeza, la cara.

A tres cuadras, media hora después, dos mujeres en el ocso. Ya supiste. Mataron a la Karla. Tan guapa ella, tan simpática. Y eso. Qué habrá sido, por qué. Pues ya sabes: o fue por eso del narco, o algo pasional.

Columna publicada el 24 de noviembre de 2019 en la edición 878 del semanario Ríodoce.

(MALAYERBA/JAVIER VALDEZ/ NOVIEMBRE 26, 2019, 7:31 AM)

LA MOTO




Policía condecorado, de carrera. Era destacado y así se había mantenido cuando fue a cursos al extranjero. Hasta un reconocimiento se trajo por su desempeño. Por eso lo ascendieron a comandante y lo nombraron jefe de una base de la policía que estaba lejos de la ciudad capital.

Le ordenaron párteles la madre. Tenía luz verde para entrar a domicilios, detener sin orden de aprehensión, irrumpir sin permiso de un juez donde le pareciera. Por sospechas, porque le daba la gana, porque esa apariencia de malandrín lo ameritaba, no más por que sí. Y zas tumbaba las puertas, reventaba candados y luego decía era una casa de seguridad, por eso nos metimos a revisar.

Inventaba que había drogas. Y como no la había, la sembraba. Sobredosis especial de saña cuando se trataba de gente pobre: indefensos, ignorantes, solos, en el abandono, con sus vidas miserables y en medio de un cuarteado páramo. A esos los golpeaba al antojo. Cada que podía tomaba dinero, joyas, teléfonos celulares. Napalm del hurto en tierra de nadie.

Pero algunos empezaron a quejarse. Las inconformidades llegaban a oficinas de organismos de derechos humanos, luego a la policía. Se hicieron denuncias públicas. También llegaron papeles de estas quejas a manos del procurador. La gota para que aquello empezara a derramarse fue cuando él acudió a la ciudad más cercana y se topó con varios que iban en motocicletas. Le echó el ojo a una de ellas. Prendió la torreta, pitó. Hizo señas para que se detuvieran.

Es una revisión de rutina, les dijo. Sonrió con picardía, como si tuviera un diente de oro qué presumir. Esta me la llevo, anunció. Era una jarlei negra, con adornos dorados y rojos como ornamentaciones. Poderosa, de mofle malhumorado, grande como dragón. También me quedo con el casco. Por qué, le preguntó el dueño. Porque me gusta.

Se interpuso una queja y luego una denuncia. El comandante insistía en que era una belleza ese monstruo de dos ruedas. Y lo limpiaba y trataba como si fuera una diosa de acera. Hasta compró solventes para borrar la serie del motor y labrar otro. El jefe de la policía se hartó porque llegaban las quejas y no dejaban de llegar. Otra vez con tus pendejadas, cabrón. Agarra la onda. Mira nada más el desmadre que traes. A ver cómo resuelves esto. Poco le importó.

Lo buscaron, le insistieron que la regresara, que la moto tenía dueño. Háganle como quieran. Esta cabrona es mía: la lustraba, tallaba y tallaba el serial, y repetía me gusta para montarla. Las víctimas de sus abusos seguían quejándose. Las denuncias por robo, asaltos, tortura, detenciones arbitrarias, se agolpaban en archiveros y escritorios. Hasta esa vez que le cerraron el paso, lo bajaron de la camioneta en que iba con unos amigos y le dispararon. Hasta aquí dejaste de chingar, le gritaban.

Columna publicada el 17 de noviembre de 2019 en la edición 877 del semanario Ríodoce.

(MALAYERBA/ JAVIER VALDEZ/ NOVIEMBRE 19, 2019, 7:43 AM)

LA BODA



Ella y él estaban esmerados en los preparativos de la boda. Emilio, el empleado del hotel que se encargaba de organizar todo, estaba también entusiasmado. Boda de lujo y derroche, de cumplir todos los caprichos de ella y de que él se pusiera a sus pies en todas sus ocurrencias. Dinero había. Dinero hasta en la sopa de arroz. Dinero en la cocina de esa casa que habían construido y en el carro lujoso que le había comprado a la novia.

Un día llegaban con Emilio y le decían que los manteles deberían ser de este color, el arreglo en el centro de la mesa de esta forma, los adornos en las paredes del salón así y le señalaba una revista de modas en la que había visto novedades usadas en bodas.

Emilio asentía. Era su trabajo y lo hacía muy bien. Empleado estrella del hotel, decía que sí a todo y ponía pocos peros. Él mismo los veía apasionados, con esos destellos en la mirada de ella, con la mirada de él en los ojos de su prometida: la tomaba de la mano, la rodeaba con su brazo, sonría cuando ella hablaba, imantado a su piel y su rostro, al cabello y sus manos.

Ella en cambio se le recargaba en su brazo, lo tomaba del hombro más cercano. Lo abrazaba completo y parecía traspasarlo, de sus pectorales hasta las paletas de su espalda. Y era tal amor y adoración que en cada abrazo se fundían y confundían. Acaso, tal vez, eran uno solo. Pero al día siguiente los caprichos del anterior se vencían fácilmente. Había visto alguna novedad, lo comentaron sobre los centros de mesa. Ella le habló a Emilio y él cambió todo el esquema. Pocos días antes de la boda, el salón majestuoso ya los esperaba y al fin estaba todo acordado: la música, los corazones rojos, los adornos, los invitados y su distribución, las luces, las flores, las bebidas, el brindis, los padres de ambos, la cena y el postre.

Entonces Emilio recibió una llamada. Era él. Le había agarrado aprecio, porque Emilio era eficiente y cálido, servicial. Un profesional de las fiestas. Cuando todo esto acabe, en la noche, después de la fiesta, voy a darte un millón de dólares. Quiero que pongas tu propio negocio. Yo te voy a ayudar. Emilio agradeció y cuando llegó a su casa le dijo a su esposa. Quién sabe de dónde vendrá ese dinero: no lo agarres. Le prometió no hacerlo, aunque el gesto lo conmovió y halagó. Un día antes de la boda, hubo una balacera en una colonia de la ciudad y varios hombres murieron. La noticia le llegó de rozón, pero hasta ahí.

Temprano, esperó la llamada que no llegó. Se le hizo extraño no tener noticias de los novios y estuvo a punto de buscarlos por su cuenta, pero desistió. Entró una llamada. Era ella. Emilio. Y la voz se hizo sollozo y luego llanto. No va a haber boda. Él pensó que era broma, pero el silencio empezó a doler. Me lo mataron, Emilio. Me lo mataron.

Columna publicada el 27 de octubre de 2019 en la edición 874 del semanario Ríodoce.

(MALAYERBA/ JAVIER VALDEZ/ OCTUBRE 29, 2019, 6:55 AM)

MALAYERBA: OCHO DEDOS



El hombre se subió y le preguntó que si había sido muy duro para él. El taxista lo miró por el retrovisor y pensó que le preguntaba cómo iba su día, en esa mañana ya avanzada. El desconocido pujó. Miró de frente y luego a los lados, como para distraerse mientras el vehículo se retiraba del aeropuerto y la ciudad asomaba a lo lejos.

Cuántos eran. Preguntó de nuevo. Esta vez ni siquiera volteó a verlo. Cómo, no le entiendo. Que si cuántos cabrones eran. De qué habla, preguntó el taxista con amabilidad. Cuántos fueron los que te hicieron eso. Y apuntó, primero con la mirada y luego con el dedo, hacia las manos que tenía sujetando el volante. Específicamente la izquierda.

Siete, señor. Hijos de la chingada, completó el cliente. Luego le dijo que seguramente le habían bajado un buen de lana. Yo era empresario y no me metía con nadie y estaba al frente de una familia. Desde entonces todo se me vino abajo. Cuéntame, dijo. Su voz era dura y pajosa, como si se le dificultara abrir la boca para hablar o lo cansaran las palabras pronunciadas.

Tenía tres tortillerías y un abarrote. Logró adquirir sus bienes poco a poco, hasta que completó doce carros para el reparto de productos. Hasta a su padre, que tenía unos terrenos para heredárselos, le pegó: tuvo que venderlo todo, igual que él, para completar apenas dos millones y medio. Porque, hasta eso, esos cabrones pedían cinco. Claro que todo lo malbarataron. Lo que costaba cien lo vendieron en cincuenta y por el estilo.

Para probar que él seguía con vida, le mocharon un dedo. Y luego, como no lograban juntar la lana porque la venta tardaba y la gente no pagaba, le mocharon el otro. En cajitas de zapatos, de esos flexi, llegaron los dedos, en dos envíos, a mi casa.

Su esposa se espantó tanto que se desmayó. Sus tres hijos lloraron y lloraron. La histeria. Yo me creí muerto. Ya no me dolían los dedos ni las manos. Me estaba taladrando el corazón: el alma me la tenían perforada.

Al final lograron pagar esos dos millones y medio. Su esposa lo dejó porque se le acabó el negocio y el dinero, y sus hijos se quedaron. A los meses su padre murió: ya no tenía nada, así que me puse a hacerles mandados a los vecinos, a juntar botes en la calle e ir al mercado de abastos para recolectar tomate, manzanas, plátanos que caían de los carros repartidores o que tiraban los comerciantes. Las manchitas, piezas aguadas, deformes, eran para él una bendición. Así lograba tener para que sus hijos comieran.

Esos putos ya están muertos, se lo garantizo, le dijo el pasajero. Pronunció un aquí me bajo. Le extendió un papel en el que había escrito El quince y un número de teléfono. Si sabe de alguien que esté extorsionando, me avisa pa matarlo. Y le dio quinientos de propina.

Columna publicada el 3 de noviembre de 2019 en la edición 875 del semanario Ríodoce.

(MALAYERBA/ JAVIER VALDEZ/ NOVIEMBRE 5, 2019, 7:29 AM)

MALAYERBA: DINERO DE DIOS



La divina providencia nos socorrerá, le dijo el padre a la monja. El joven seminarista los escuchó y se quedó callado: apretó los labios, entrecerró los ojos y agachó la cabeza, resignado. No más le faltó hincarse y encomendarse a Dios, la virgen o San Judas Tadeo. Nadie en el firmamento. Y el de sotana ya lo había dicho. El cielo proveerá.

Volteó y las nubes le gritaban con colores grises oscuro, negro condena, azul soberbia. Ratificó sus temores: nadie. Su madre lo había mandado ahí, pero él también lo quería. Sintió el llamado del todopoderoso cuando estaba en la primaria. Monaguillo por pasión y sin tomar de la limosna, porque es pecado robar. Se sabía de memoria los rezos y si alguien se lo permitía, podía oficiar una misa. Desde el credo hasta el saludo de la paz. No más le faltaba la homilía.

Por eso entró al seminario. Mi hijo tiene vocación, dijo la madre. Llorosa, con las manos temblando y el labio inferior mojado y suelto, se lo anunció a su esposo y a sus dos hermanos. Todos estaban emocionados, conmovidos. Parecían ver a Juan Diego, iluminado e irradiando el cuarto, la sala, el patio, el comedor y el zaguán donde no cabía el carro que no tenían.

Voy a ser seminarista, les dijo. Y todos lo abrazaron. Él se puso triste porque iba a vivir fuera de casa, internado en el seminario diocesano, sin sus amigos del barrio, ni esa chava que ya ensayaba sonrisas cuando lo veía de lejos. Pero quería ser sacerdote, oficiar misa, dar la comunión, atender a los pobres como él, orientar la feligresía y enseñar la palabra de Dios.

Pero no tenía dinero y eso apenas empezaba. Ya en el seminario, faltaban recursos y él no contaba con nadie: sus padres tenían los bolsillos enteleridos y él se había gastado todo en los primeros meses. Por eso acudió al sacerdote y lo comentó con una de las monjas que lo auxilia. Dios proveerá, la santísima trinidad nos ayudará. Retumbaba en la cabeza y su billetera seguía seca.

Le contó a uno de los seminaristas, con quien ya había amistado, y él le dio la solución. Hay que recurrir al patrón. Quién es. El patrón, el señor. Preguntó si hablaba de Dios. No, de un hombre bueno y poderoso, con muchísimo dinero. Él siempre ayuda a la iglesia, al seminario: manda comida, nos da para los viajes, reparte dinero entre los alumnos más pobres y da buenas limosnas.

Pensó en un gran empresario. Benefactor de la iglesia y generoso con los necesitados. Se dijo que era alguien cercano al obispo, lo imaginó sentado en alguna banca escuchando misa e hincado y rezando en silencio mientras saboreaba la hostia envinada. No, no viene a misa. Es un narco, le dijo. Entonces es dinero malo, respondió. No, es dinero de Dios.

Columna publicada el 10 de noviembre de 2019 en la edición 876 del semanario Ríodoce.

(MALAYERBA/ JAVIER VALDEZ/ NOVIEMBRE 12, 2019, 7:22 AM)