martes, 5 de marzo de 2013

"RESUCITAN" DESPOJOS EN EL VASO DE LA PRESA "ABELARDO L. RODRÍGUEZ" EN HERMOSILLO



Vieja demanda contra los Coppel Lemmenmeyer…

La maestra Rosa Delia Coronado López denunció por enésima ocasión a Dossier Político que el actual gobernador Guillermo Padrés Elías solapa presuntos actos de tráfico de influencia y corrupción de Eduardo Bours al intentar despojarlos de las tierras aledañas a la presa Abelardo L.  Rodríguez, pues la autoridad afirma que son de la familia Coopel Lemmenmeyer…

Omar de la Vara 
Hermosillo, Sonora (DP).- Familias que viven en el vaso de la presa desde hace más de 40 años, denuncian a DP que las autoridades estatales pretenden despojarlas de sus predios como lo intentó y en algunos casos logró, el ex gobernador Eduardo Bours.

La vocera de más de cien familias, la maestra Rosa Delia Coronado López, dijo que las autoridades actuales en el Gobierno en un principio se comprometieron a titularles los predios; sin embargo, luego de dos años continuaron con las mismas estrategias del Gobierno anterior.

Intimidaciones, amenazas las cuales en algunos casos dio frutos pues algunos ocupantes han abandonado sus propiedades, la docente asegura cómo se comprobó en años atrás que la familia Coppel Lemmemeyer, en confabulación con el Gobierno, se apoderaron de varios predios pero desean la totalidad de estos.

La denunciante destacó a DP que una prueba de que están defendiendo su patrimonio es varios juicios se han ganado sobre todo aquellas familias renuentes a dejar sus tierras e insisten a las autoridades de su derecho

“Hablamos con el gobernador y nos prometió en aquel entonces que todos los juicios que estaban pendientes por resolverse se iban a desistir, que él no tenía intenciones de seguir en acciones claramente de despojo, que era evidente la actitud de hostigamiento que había habido en el sexenio anterior y que nos iban a titular, esto fue el 19 ó 23 de octubre del 2009; es hecho que todavía andamos paliando nosotros que se nos titule, aparentemente empezó a cumplir pero después ya no”, lamentó.

Según la maestra, la situación fue evidente por parte de las autoridades de Gobierno para favorecer a la familia Coppel cuando el jurídico quien ya les había entregado varios desistimientos les informo el 2011 que no podían hacer nada porque el Gobierno anterior tituló los terrenos a nombre de la familia Coppel a través de la empresa “Misión XXI”.

“Hemos comprobado que nuestras propiedades no están dentro de las escrituras que avalan esos terrenos por lo que sospechamos que sean apócrifas esas escrituras”, expuso.

Sin embargo, continúo, a pesar de haber ganado asuntos, Bienes y Concesiones y el Registro Público de la Propiedad no reconoce ser  los legítimos propietarios a pesar de que el gobernador les ordenó atender el asunto a sus funcionarios, estos insistieron en que no, que los únicos propietarios eran la familia Coppel.

“No se nos hace justo porque están utilizando son instancias gubernamentales, instituciones para acreditar hecho delictuosos, fue un delito esto es un delito, fue evidente en el gobierno anterior, pero en este se ha estado solapando”, criticó la maestra.

El 9 de agosto del 2009, el periodista y jefe de Información de Dossier Político, Alejandro Matty Ortega, publicó que “La ambición jamás se detiene, ni siquiera en la cima de la grandeza”, dijo Napoleón en 1769 y 240 años después, la máxima del emperador francés se pretende imponer en el desalojo de decenas de familias del Vaso de la Presa «Abelardo L. Rodríguez» para la construcción del complejo residencial denominado Colinas del Pitic.

Moradores del lugar manifiestan que desde el inicio de la administración del gobernador Eduardo Bours Castelo, los posesionarios que habían ocupado aproximadamente 250 hectáreas desde 1957, poco a poco han sido desalojados, unos presionados a vender, lo que finalmente hicieron; otros por la fuerza pública después de ser demandados penalmente por el Gobierno del Estado.

El pasado viernes, denunciaron a Dossier Político que hombres armados lanzaron disparos «al aire» y sin mostrar identificación alguna, desalojaron una de las propiedades supuestamente del Estado.

La representante legal de los posesionarios, Rosa Delia Coronado, sostuvo que el gobernador Bours pretende beneficiar «a unos cuantos con la ilegal apropiación de terrenos que no les pertenecen».

«Llegaron sin identificarse, sin orden de desalojo y nada, mientras que sabemos que este caso está en tribunales el Gobierno del Estado actúa atropellando los derechos elementales».

Y lamentó: «¡Qué forma de despedirse del Gobierno del señor Bours!».

Se cree que la familia Coppel, emparentada con el mandatario estatal, prevé que el proyecto Colinas del Pitic les genere al menos un millón de dólares por un terreno de 20 por 50 metros, es decir, mil metros cuadrados con un costo de mil dólares el metro, o sea, un millón de dólares, pero pretenden pagar solamente un peso por metro a los actuales moradores.

De acuerdo a los denunciantes, el concepto residencial de la familia Coppel, consuegros del Gobernador Bours, estaría constituido por varios fraccionamientos de lujo, campos de golf, áreas comerciales de primer nivel, haciendas e hipódromo propio en una superficie superior a las 3 mil hectáreas del vaso de la presa Abelardo L. Rodríguez.

Los posesionarios denunciaron además que en una de las propiedades de los Coppel ya tienen trabajando un pozo para extraer agua para regar los cultivos y los jardines del Rancho El Mayordomo, propiedad de los Coppel y donde cuidan y alimentan los caballos del gobernador, según versiones de los quejosos

El pasado 4 de agosto del 2008, Dossier Político también publicó un reportaje de José Gil Olmos, de Proceso, donde expone que en 2003, cuando Eduardo Bours Castelo llegó al gobierno de Sonora, no faltó quien pensara que, por el hecho de provenir de una familia adinerada, el político priista no utilizaría el poder para enriquecerse.

Pero ahora, al cabo de cuatro años y medio de gobierno, ya son muchos los sonorenses desengañados y los que, incluso, han padecido los excesos del mandatario, como el despojo de tierras para beneficiar a socios y hermanos.

Uno de los casos recientes es el de los terrenos del vaso de la presa Abelardo L. Rodríguez, cercanos a la capital, sobre los cuales se proyecta construir un enorme fraccionamiento residencial, con clubes de golf, caballerizas y casas de lujo a cargo de la inmobiliaria Misión Veintiuno, propiedad del empresario sinaloense Luis Coppel Lemmen Meyer.

De acuerdo con documentos oficiales, obtenidos por Proceso, la familia Coppel –con la cual emparentó este año el gobernador Bours luego del enlace de su hija Lourdes con Alejandro Gaxiola Coppel, sobrino de José Coppel Lemmen Meyer– compró mil 90 hectáreas por 8 millones 515 mil pesos para la construcción de un fraccionamiento. En este proyecto, denominado Colinas de Pitic, los propietarios invertirán inicialmente 430 millones de pesos.

Durante décadas esas tierras estuvieron abandonadas y grupos de campesinos y colonos expulsados de la capital las utilizaron para cultivar hortalizas o construir casas humildes.

El 26 de septiembre de 1946, el presidente Manuel Ávila Camacho emitió un decreto a favor del municipio de Hermosillo por medio del cual expropió 6 mil 782 hectáreas de terrenos comunales del antiguo ejido de Villa de Seris, donde se ubica el vaso de la presa, para impulsar el desarrollo urbano.

Más de medio siglo después, el 21 de agosto de 1997, el gobernador Manlio Fabio Beltrones Rivera expropió una franja de 2 mil 398 hectáreas del mismo vaso e intentó expulsar de la zona a los campesinos y colonos que habitaban y cultivaban las agrestes tierras. Por esas fechas, la presa había dejado de funcionar.

Sobre esa extensión proliferaron en los últimos años colonias populares como Parque Industrial, San Bartola, Mesa del Seri, El Realito, La Victoria, El Tazajal y Las Amapolas, entre otras, en las que habitan más de 500 familias de escasos recursos; así mismo, integrantes de la Unión de Productores Agropecuarios trabajan desde hace varios años las tierras de cultivo de la zona. Pero ni los colonos ni los campesinos pudieron obtener sus títulos de propiedad, a pesar de intentarlo en diversas ocasiones ante las autoridades.

El gobernador Eduardo Bours supo aprovechar esa situación de irregularidad. En 2006, por ejemplo, interpuso algunas demandas judiciales contra los campesinos y colonos que se niegan a vender a la inmobiliaria Misión Veintiuno los predios que ocupan; a otros los presionó para que aceptaran como pago de uno a cinco pesos por metro cuadrado, según denuncian a Proceso algunos de los afectados.

Afirman que el modus operandi del mandatario es el siguiente: En primera instancia, funcionarios de la coordinación estatal de Bienes y Concesiones se presentan ante ellos y les hacen una oferta de compra. Si los usufructuarios de los predios se niegan, los “compradores” los acusan de invasores ante la procuraduría estatal. Lo mismo hacen los empleados de Misión Veintiuno, encabezados por Luis Rivas.

Sobre Marcelino Doramen Aguilar, quien vive con su familia en un predio de dos hectáreas, pesan cuatro demandas. En una situación parecida se encuentra la familia Coronado López, cuyos integrantes tienen una casa en las afueras de la colonia Amapolas: llevan dos años viviendo en la zozobra, luego de que las autoridades amenazaron con despojarlos de su vivienda.

Según la maestra Rosa Delia Coronado, el gobernador Bours actúa peor que sus antecesores. A diferencia de éstos, sostiene, él utiliza a la policía, e incluso ordenó desaparecer documentos oficiales para evitar que los colonos pudieran defenderse.

La maestra Coronado, quien es abogada y defiende a varios de sus vecinos, explica que tuvo que ir al archivo de la Universidad de Sonora para conseguir los diarios oficiales de 1946, en los que se demuestra que el gobierno federal expropió los terrenos del vaso de la presa en beneficio del ayuntamiento de Hermosillo y no del gobierno estatal.

Jorge Luis Mada, otro de los demandados, dice al reportero que en 2005 el gobierno de Bours lo obligó a vender la mitad del terreno de 30 hectáreas que ocupaba. Según el entrevistado, para presionarlo el mandatario le dijo que si accedía a vender le retiraría una demanda en su contra por la presunta siembra de estupefacientes. Al final, relata José Luis, tuvo que venderlo todo. Y, afirma, la demanda no solamente existe, sino que ahí sigue.

A su vez, Ramón Ángel Salazar asegura que él y su familia llevaban años cultivando sus tierras, pero en 2004, luego de negarse a venderlas, fueron desalojados por policías estatales. Tras dos años de litigio, él y otros afectados consiguieron que el 21 de noviembre de 2006 el Congreso estatal aprobara un punto de acuerdo para investigar sus casos. Desde entonces, dice, no ha habido ninguna respuesta oficial.

Otro caso más es el de la Unión de Productores Agropecuarios, una asociación civil formada hace dos años por 21 familias que poseen 236 hectáreas. Celso Quintero, presidente de la agrupación, sostiene que el representante de la inmobiliaria de la familia Coppel, Luis Rivas, se acercó a ellos para proponerles la compra de sus terrenos a un peso el metro cuadrado.

“¡Es un abuso!”, exclama Quintero. Y expone que sus representados piden mil pesos por metro cuadrado; además, señala que el gobierno del estado les propuso reubicarlos en un rancho localizado en la Sierra del Seri, en donde no hay agua.

El dirigente de la Unión de Productores Agropecuarios está molesto porque, dice, el pasado 17 de julio descubrió que dentro de uno de sus terrenos la empresa de Coppel ya había levantado un cuarto con paredes prefabricadas en el que pretendía alojar a sus trabajadores, quienes iban a cercar el área que aún es de la asociación.

Quintero advierte que no están cerrados a la venta de algunas hectáreas, y añade que incluso le propusieron a los de Misión Veintiuno ser partícipes del proyecto residencial, pero los Coppel se negaron.

“Nosotros les pedimos que nos dejen trabajar. Si no quieren vernos porque somos pobres, pues que pongan una barda en su campo de golf y se acabó el problema. Nosotros también tenemos derecho a tener una casita campestre, pero ellos no quieren convivir con la gente pobre. Nos dijeron que nosotros no podíamos estar en el fraccionamiento.”

Según el dirigente, la inmobiliaria le explicó que ya tienen las maquetas del fraccionamiento de lujo que se construirá en las tierras del vaso de la presa, similar al que Misión Veintiuno construyó en Culiacán para las familias más ricas de Sinaloa.

Así, poco a poco, mediante el despojo y la intimidación, el gobierno de Bours logró apropiarse de gran parte de los terrenos adyacentes a la vieja presa Abelardo L. Rodríguez. Incluso las autoridades colocaron una malla ciclónica y un anuncio con la leyenda: “Terreno propiedad del gobierno del estado”. Además, policías armados realizan rondines todo el tiempo para custodiar los terrenos de la familia Coppel.

Negocios, negocios

“Cuando uno pasa por todos los municipios del estado, la gente dice: ‘este es negocio de Ricardo Bours’, ‘esto es del gobernador’, ‘este de la familia Bours’. En muchos lugares han hecho grandes negocios. Eduardo Bours no llegó para gobernar sino para enriquecerse más y más. No tiene llenadera, ni él ni su equipo; tampoco su familia”, denuncia la diputada local por el PRD, Petra Santos Ortiz.

La legisladora perredista hace referencia a los negocios que miembros de la familia Bours y funcionarios de la administración han realizado desde 2006. Menciona, por ejemplo, que a finales de ese año el gobierno autorizó la compra de 270 autobuses de transporte a la agencia Camiones y Tractocamiones de Sonora, S.A. de C.V., de la cual es director general José Gerardo Bours Castelo, hermano del gobernador.

El mandatario impulsó en ese entonces el programa denominado Sistema de Modernización del Transporte Urbano del Estado (Suba), lo que implicaba el cambio de rutas y la sustitución de mil 370 unidades de transporte, las cuales estaban siendo compradas a la empresa Camiones del Noroeste, S.A. de C.V. (Caminosa), que distribuye la marca Internacional.

Sin embargo, el responsable del programa, Jorge Luis Muñoz Almada, decidió favorecer a la compañía de José Gerardo Bours, que distribuye la marca Benz, con el argumento de que así se ahorraba combustible.

En una primera fase del programa Suba se compraron 270 unidades con un enganche de 30 millones de pesos, pero los camiones adquiridos eran inapropiados para las calles de las colonias populares de Hermosillo. Además, el cambio de rutas provocó un caos en la ciudad de tal tamaño que las policías Municipal y Estatal tuvieron que rescatar a decenas de personas varadas lejos de sus casas.

Ante el fracaso de ese programa, el gobierno desistió de aplicarlo en los demás municipios del estado, por lo que el hermano del gobernador ya no pudo hacer negocio.

Otra iniciativa que ha redituado ganancias a la familia y los funcionarios de la administración Bours es el proyecto de desarrollo Música, Arte y Exposiciones (Musas), que prevé la construcción de un complejo cultural en la zona conocida como Vado del Río. Para ello tuvo que ser destruido el parque Villa de Seris, pese a las protestas de ambientalistas y promotores de derechos humanos; algunos de ellos incluso fueron encarcelados. El proyecto incluye la construcción del Teatro de la Ciudad, así como galerías y museos.

Musas fue promovido por el fideicomiso público Operadora de Proyectos Estratégicos del estado de Sonora, conocido como Impulsor, creado en 2005 por el Ejecutivo estatal y dirigido por Ricardo Bours, otro de los hermanos del gobernador.

Ambientalistas del grupo Cactus Azul y de la Red Fronteriza de Salud se oponen a este proyecto, para el cual, afirman, el gobierno destinó 300 millones de pesos. Ellos han denunciado que antes de iniciar la obra, Jorge Laborín, cuñado de Eduardo Bours; Emeterio Ochoa, secretario particular del gobernador; Raymundo García de León, primer secretario de desarrollo económico, y Roberto Mazón, coordinador de la campaña de Bours, acapararon los terrenos aledaños.

Los denunciantes dijeron a los legisladores que familiares y amigos del mandatario sabían de antemano que al lado del complejo cultural se levantaría el centro comercial Galerías, lo que elevaría la plusvalía de la zona.

Los regidores del PAN Martín Miranda y Guadalupe Morales, quienes encabezaron el movimiento ciudadano de protesta contra Musas, aseveran: “La voluntad del gobernador se impuso, hubo corrupción y se destruyó uno de los pocos pulmones de Hermosillo. Es un capricho y un negocio redondo de los Bours.”

Por lo que atañe a Impulsor, el fideicomiso fue ideado por el exsecretario de Hacienda Pedro Aspe Armella, asesor del gobernador Bours. Además de Musas, este fideicomiso maneja otros cuatro proyectos en el estado cuya inversión pública y privada es cercana a los 124 mil millones de pesos. El más ambicioso de todos es la construcción de la carretera costera del Mar de Cortés, donde también confluyen los intereses de la familia Bours.

En un informe dado a conocer en el Congreso estatal en 2007, la diputada perredista Petra Santos señaló que tan sólo para este proyecto carretero se manejarán recursos por 2 mil millones de pesos. De acuerdo con el análisis programático-presupuestal de Impulsor, durante el cuarto trimestre de 2007 se van a enajenar más de 100 hectáreas del municipio de Caborca para vendérselas a inversionistas a 69 mil 21 dólares la hectárea.

Este asunto despertó la ambición del gobierno de Bours. Según una carta enviada al gobierno de Felipe Calderón a principios de julio por 70 familias del ejido Rodolfo Campodónico, del municipio de Caborca, el 20 de junio pasado 40 patrullas de la Policía Estatal Investigadora intentaron desalojarlos de sus tierras ejidales, ubicadas frente al Mar de Cortés.

Se trata de un terreno de 3 mil 900 hectáreas que ocupan las familias de pescadores sin tener títulos de propiedad. En su misiva, los firmantes denuncian que la familia del gobernador Bours, así como de Roberto Mazón, están interesados en posesionarse de esas tierras para edificar ahí hoteles de lujo para el turismo estadunidense. Así lo hicieron, dicen, en Puerto Peñasco, donde construyeron Sonora Spa Resort, Sonoran Sun Resort y Sonoran Sea Resort, a través de la empresa Sonoran Resort, donde tienen 33% de las acciones.

El senador Javier Castelo Parada, del PAN, tío del mandatario por línea materna, dice que entre los sonorenses son conocidos los beneficios de la familia Bours Castelo y de los allegados a Eduardo Bours por medio de contratos de obras públicas.

“No tengo datos concretos, pero eso lo escuchamos todos los días”, admite Castelo Parada en entrevista realizada en Ciudad Obregón.

Según él, durante cuatro años el gobernador ha mostrado poca claridad en el manejo de los recursos públicos, como es el caso del Plan Sonora Proyecta, para el que se emitieron bonos por 10 mil millones de pesos, de los cuales poco más de la mitad serían destinados a la reestructuración de la deuda y el resto para obras públicas.

Advierte que cuando los diputados del PAN en el estado vieron los excesos del esquema financiero ideado por Pedro Aspe en 2005, interpusieron un juicio de inconstitucionalidad, lo cual detuvo la emisión de bonos. Ante esto, precisa, el gobierno de Bours pidió ese mismo año un préstamo por 4 mil millones de pesos para obras, pero hoy “ya no sabemos con qué dinero las están haciendo, lo cual es delicado porque no hay transparencia en la rendición de cuentas”.

Por su parte, el periodista y reportero de Dossier Político, José Luis Jara, publicó el 4 de diciembre del 2008 que Doña Remedios Aguilar es una señora que tiene 80 años y vive en la colonia Las Amapolas, que se encuentra en el Vaso de la presa Abelardo L. Rodríguez.

Vive en este lugar desde 1959 en un hogar sencillo. Sufre de alta presión sanguínea y de manera constante requiere medicamentos para controlar la diástole y la sístole de su corazón.

Cualquiera se podría imaginar cualquier cosa de ella, menos pensar que es una delincuente.

Sin embargo, sobre ella –incluida a su familia- pesa una demanda de desalojo de la casa que habita y el predio que posee junto con dos hijos y una nuera.


A pesar de que tienen la documentación que comprueba pagos por este predio, la inmobiliaria Siglo 21 los demandó para que desalojen su hogar, porque en ese predio pretende construir un fraccionamiento que supuestamente tendrá lagos artificiales, un club hípico, campos de golf y un fraccionamiento residencial. Igual o parecido al proyecto que desarrolló la familia Coppel en Culiacán, Sinaloa.

Pero la loza que carga doña Remedios no sólo pesa lo que pesa el poder de José Coppel. A ello se le suma el poder del gobernador Eduardo Bours, quien tiene una relación familiar debido a que su hija se casó con un integrante de esta poderosa familia.

Bajo esa tesitura, la inmobiliaria Misión 21 tiene todo el respaldo jurídico y de diferentes instancias de gobierno, como lo es la Dirección de Bienes y Concesiones.

Pero el poder de los Coppel también llegó a influir en el Poder Judicial. Los afectados denuncian el trabajo parcial que realizan los juzgados civiles donde se llevan esta serie de demandas.

Ellas se encargan de enderezar los expedientes para que queden de acuerdo a los intereses de la inmobiliaria Misión 21.

Marcelino Dórame, hijo de doña Remedios, explicó la historia del conflicto. Es muy parecido al que sufrieron las hermanas Coronado, quienes en lo particular lograron el desistimiento de la demanda de desalojo.

A diferencia de ellas, esta familia sigue en el conflicto y bajo el fuego cruzado del poder de los Coppel y las acciones del gobierno del estado y sus asesores.

Marcelino recordó que en un principio los visitó Francisco Muñoz y Manuel Rivas, como representante de Misión 21. Llegaron ofreciendo un terreno a cambio del predio de 2 mil 300 metros que tiene toda la familia.

Le pidieron que propusiera algún terreno que le interesara a cambio, la inmobiliaria lo compró y a final de cuentas, decidieron quedarse con ese predio también. Luego

Marcelino les pidió el dinero que equivalían tres casas de un fraccionamiento. Y cuando le dijeron que regresarían con la respuesta, volvieron pero con la demanda de desalojo en las manos.

-¿Cuándo ocurrió esto?

-Fue en octubre del año pasado. La demanda la interpusieron en abril de este año donde nos plantean que estamos como invasores y quedó dividida en tres expedientes. Y cada expediente se distribuyó en tres juzgados diferentes.

En el caso de doña Remedios, la demanda fue para que desalojara la casa. A Marcelino lo demandaron para que desalojara el patio y al hermano de Marcelino y su esposa los demandan para que desalojen la parte trasera del hogar. Toda una galimatías legal que provoca que todos los gastos y costas del juicio se multiplique por tres.

Esta estrategia legal, significa para la familia un desgaste económico y emocional que ha llegado a afectar la economía de esta familia, al, grado que doña Remedios se ha quedado sin dinero para comprar las pastillas que utiliza para controlar su presión sanguínea.

Marcelino Dórame aseveró que los juzgados civiles donde se llevan estos expedientes, se han portado a la altura de los intereses de los Coppel. Ello se comprueba –explicó- cuando la inmobiliaria presentó a sus testigos, quienes de acuerdo a la ley no deben tener intereses con alguna de las partes.

Los expedientes se distribuyeron en los juzgados primero, segundo y tercero de lo civil.

Los testigos de la empresa fueron Manuel Riv as y Francisco Muñoz, quienes trabajan para la familia Coppel.

Sin embargo, cuando los afectados impugnaron la validez de estos testigos, el juez civil los aceptó como testigos válidos y con ello empezaron a manipular el expediente para bien de los Coppel.

Otra de las pruebas que relató Marcelino que demuestran la parcialidad de los jueces, ocurrió el pasado 7 de noviembre, cuando la actuaria Analín Peña Murguía del juzgado segundo de lo civil, acudió al predio para realizar una inspección. En ese evento, la sumisión de la actuaria fue evidente porque hizo lo que le dijeron los testigos de la inmobiliaria, a pesar de que sus señalamientos del predio estaban por fuera de la realidad.

La actuaria no admitió ningún señalamiento de Marcelino y cerró la inspección con la versión de la inmobiliaria. Ante ello, Marcelino envió un escrito al juez donde denunció a la actuaria por actuar de manera déspota en contra de ellos. Pero la respuesta que dio el juez fue de no aceptarla porque “estaba muy repetitiva”.

Marcelino afirmó que este pleito legal los ha desgastado en lo económico y lo emocional. Su madre, doña Remedios tiene 80 años y el sacrificio económico que han realizado para defenderse legalmente, los ha obligado a dejar a la señora sin pastillas para controlar su presión.

Ellos tienen tres demandas, en juzgados diferentes que les afecta de tal manera que los gastos los tienen que multiplicar por tres porque a su mamá la demandaron para que desaloje la casa, a él para que desaloje el patio y a su hermano y cuñada para que desaloje la parte trasera del predio.

Después de esta explicación, Marcelino se preguntó si lo que están sufriendo ellos, en concreto su madre de 80 años, es el resultado de la política social del gobernador o es el producto de la ambición de la familia Coppel, que a final de cuentas, tiene el apoyo del Gobierno del Estado.

El 14 de mayo del 2009, de nueva cuenta, el gobierno de Eduardo Bours la emprendió contra los moradores del vaso de la presa Abelardo L. Rodríguez para respaldar a su consuegro José Coppel Lemmenmeyer en la construcción de un millonario fraccionamiento residencial en este lugar.

La maestra Rosa Delia Coronado, vecina de este lugar y representante legal de otros más, dijo: estamos en la pelea jurídica, porque en la actualidad se está dando una celeridad a estos casos de manera increíble, como que tienen el plan de desalojar a estos moradores antes de que termine el sexenio del gobernador Eduardo Bours.

De nueva cuenta la está emprendiendo –abundó. La prueba que tiene es que ella había logrado que el gobierno se desistiera en su demanda de desalojo. Pero ahora, todo indica a que el mismo gobierno volvió a demandar a su familia para desalojarlas de manera definitiva.

La maestra consideró que los juzgados donde se llevan estas demandas de desalojo, se han trabajado con parcialidad. Incluso denunció al abogado Othoniel Gómez Ayala de ufanarse de tener todos los privilegios en estos juzgados para que resuelvan a su favor, como ocurrió en el caso de Jorge Luis Mada, uno de los vecinos que ahora está siendo amenazado con despojarlo del terreno donde se encuentra su casa y la de sus padres, que tienen viviendo desde 1955.

Rosa Delia Coronado externó su preocupación en el caso de Jorge Luis Mada, que se encuentra en segunda instancia, porque no admitieron las pruebas que presentaron para su defensa. Normalmente, en esta instancia este tipo de asuntos se tardan más de lo debido. Pero ahora existe una sospechosa celeridad para resolverlo, sobre la base de haber rechazado las pruebas que presentamos para su defensa.

La maestra Coronado explicó que en este caso existe un grave error de inicio, porque el gobierno del estado demanda a Jorge Luis Mada y el juez sentenció a Jorge Luis Mada Domínguez. El error consiste en que son personas diferentes y no puedes demandar a uno y sentenciar a otro. Por eso, con este error, se debe rechazar la sentencia de Mada. Además de ello, la maestra señaló que el juez rechazó indebidamente la impugnación que presentó contra el nombramiento del procurador Abel Murrieta.

Ella explicó la situación: fue el procurador Abel Murrieta quien demandó al señor Mada de desalojo. Y a la hora de acreditarse como procurador presentó un documento firmado por «Eduardo Bours Castelo», quien le otorgó dicho nombramiento. Pero el caso es que el que puede acreditar el nombramiento de un funcionario como el procurador es el gobernador del estado, quien en el sentido legal estricto, su nombre es José Eduardo Robinson Bours Castelo, no «Eduardo Bours Castelo».

Y desde el punto de vista jurídico, no tienen validez los movimientos que haga «Eduardo Bours Castelo» porque el gobernador de Sonora tiene el nombre de José Eduardo Robinson Bours Castelo. Pero además de esta incongruencia, se dio otra que dio luces de la parcialidad de los jueces. Pero para entender esta trama, la maestra recordó que en el caso del señor Mada, la familia Coppel ya le había arrebatado 30 hectáreas donde este señor utilizaba para trabajos agrícolas.

En medio de este proceso jurídico, con el fin de delimitar los predios de cada uno de los demandados, se acudió a un tercer perito, es decir un topógrafo para delimitar los terrenos. Y en el trabajo que arrojó este perito se demostró que esos terrenos no entraban en supuesta propiedad del gobierno del estado, por lo que sustentaba que la demanda del procurador para desalojar a estos vecinos, carecen de fundamentos en virtud de que no son dueños del terreno.

No obstante estas situaciones, la maestra Coronado advirtió que el gobierno de Eduardo Bours emprendió otra envestida contra los moradores de la presa.

Y trabajan con celeridad, porque ya se acerca el final de su sexenio, apuntó esa ocasión.

(Dossier Politico/ Omar de la Vara / 2013-03-04)

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