lunes, 8 de febrero de 2016

UN CRIMEN ESPELUZNANTE


Presumen que grupo armado que disparó contra el agricultor Elías Constantino en Cristo Rey, fue el mismo que rafagueó la casa del jornalero agrícola en Escuinapa, en octubre pasado, dejando herida a su mujer

El grupo armado que perpetró el asesinato del agricultor Elías Constantino Botello, el miércoles 27 de enero, en Cristo Rey, habría sido el mismo que llegó el 13 de octubre de 2015, en la camioneta Tacoma, marca Toyota, negra, y otros vehículos, rafagueando con más de 300 balas la casa de un jornalero agrícola que se escondió debajo de una cobija,  cuyas esquirlas dejaron herida a su esposa, en Escuinapa, Sinaloa.





La anterior es una de las versiones que se filtró en voz baja entre el miedo, el silencio y el dolor callado que embarga la comunidad de Cristo Rey, situada aproximadamente a 40 kilómetros hacia la costa de Escuinapa.

Dicha comunidad alberga alrededor de 2 mil habitantes, cuyas actividades principales para subsistir económicamente son la agricultura y la ganadería.

“De Escuinapa a Teacapán, toda la gente y hasta las autoridades de los tres niveles de Gobierno, saben que los asesinos del agricultor fueron los de la misma gente que roció a balazos la casa del jornalero agrícola, aquí en la cabecera municipal”, aseguró un ciudadano que pidió el anonimato.

En las calle Michoacán y Mateo Camacho, en Cristo Rey, algunos habitantes, comentaron que residentes de este poblado en el Estado de Washington, Estados Unidos, se enteraron del video donde se observa a los sicarios sacar a la fuerza de su casa a Elías Constantino Botello, asesinarlo y secuestrar el cadáver, mientras los policías municipales y estatales huían despavoridos.

En esa esquina está ubicada la casa abandonada de Antonio Fraustro Ocampo, señalado como el autor intelectual del crimen del fotorreportero de El Debate de Mazatlán, Gregorio Rodríguez Hernández, la noche del 28 de noviembre de 2004, en Escuinapa.

A dos cuadras de la casa de Fraustro Ocampo se ubica la calle Octaviano Guillén, donde llegaron las camionetas en las que viajaban los sicarios.

PRESUNTO ESTUPRO

Según la versión de la policía municipal, Elías tenía antecedentes penales, pues el 6 de enero se había robado a mano armada a su supuesta “novia”, oriunda de un pueblo aledaño a donde había regresado la joven el día 7.

En esa ocasión, Elías habría herido con su arma a un familiar de la joven, que intentaba defender a la víctima del supuesto delito de estupro.

El 27 de enero, Elías habría regresado al pueblo de su “novia” para llevarla a casa de su padre Prudencio Constantino, ubicada en calle Octaviano Guillén, en la comunidad de Cristo Rey, casi contigua a la sindicatura de Teacapán.

“El reporte era que esta persona traía un arma de fuego y que con esa había sometido a la mujer y la había llevado a su domicilio”, dijo Paul Pineda, director de Seguridad Pública y Tránsito Municipal de Escuinapa.

Debido a la cercanía de Teacapán, designaron a la unidad de esta sindicatura a atender el reporte cuyo objetivo central era detener a Elías y liberar a la “novia”.

“Como la unidad de Teacapán en esos momentos contaba con dos elementos de fuerza, se giraron instrucciones para que apoyara otra unidad de la Policía Estatal Preventiva, con otros cuatro elementos, para reforzar la atención al reporte”, sostuvo Pineda.

Cabe mencionar que para llegar a Cristo Rey, la naturaleza reverdece a ambos costados de la jungla de asfalto, y los jornaleros agrícolas doblan sus columnas vertebrales para recoger los frutos de esa tierra pródiga, donde Prudencio, padre de Elías, cosecha sandías y también chiles de diversas especies.

Desde los campos agrícolas, un familiar de Elías habría observado pasar las patrullas policíacas, seguidas a prudente distancia por una camioneta Tacoma, marca Toyota, color negra, con gente armada, y avisó a la casa de Prudencio.

“Los elementos llegan ahí (a casa de Prudencio) haber de qué manera atender el reporte, detener a la persona (Elías), tratar de liberar a la muchacha, evitar que las cosas pasaran a mayores”, dijo el jefe policíaco.

“Entonces a mí me reporta el encargado de los preventivos que viene un grupo de gente armada y que solicita apoyo y yo me dirijo al lugar, él se retira del lugar de los hechos, porque considera él que el grupo lo superaba en número, y ocupa apoyo” agrega.

VIDEO ESPELUZNANTE

Lo ocurrido dentro y fuera de la casa de Prudencio, donde se presume que su hijo Elías tenía cautiva a la joven, lo cuentan las imágenes de un video grabado con teléfono celular por un testigo de los hechos, mismo que circuló en la Internet por las redes sociales, y que fue decisivo para que el juez Marco Antonio López Acosta, sometiera a proceso a los seis policías por el presunto delito de homicidio calificado en la modalidad de coparticipación.

Una consanguínea de Elías aseguró a Ríodoce que en el momento que llegó el grupo armado a la casa de su padre sólo estaban Elías y dos de sus hermanas.

“Pinches culos… el gobierno que tenemos en México”, gritaba desesperada e impotente una mujer, dentro de la casa, mientras un grupo de sicarios irrumpía violentamente y privaba de la libertad a Elías Constantino Botello, y los policías estatales y municipales huían del lugar.

“Pónchale las llantas, pónchale las llantas, pónchale las llantas a los sicarios a ver en qué hijos de su puta madre se van a ir”; traite el cuchillo… pónchale las llantas, pónchale las llantas a los hijos de su puta madre… te dije que les poncharas las llantas”, clamaba otra mujer desde el interior de su vivienda.

Los gritos y el llanto se mezclaban con los insultos de los hombres armados que sacaban a fuerzas a Constantino Botello, quien se resistía forcejeando con manos y pies a ser “levantado” por los hombres armados, que habían llegado por el portón del patio, en la camioneta Tacoma, marca Toyota, negra.

Los sicarios se movían encolerizados por la renuencia de Constantino Botello a ser subido al vehículo que lo conduciría a un viaje sin regreso, se escucharon disparos de armas de alto poder; el llanto y gritos desesperados de las mujeres familiares alcanzan el clímax con el asesinato a sangre fría de la víctima.

Perpetrado el homicidio, los pistoleros recogen el cadáver de Elías, lo suben a uno de los vehículos y emprenden la retirada, dejando atrás el llanto desesperado de los familiares del finado que habían presenciado el asesinato.

La mañana del 28 de enero, el cadáver de Elías, de 27 años, fue encontrado dentro de una bolsa negra, a un costado de la carretera libre a Durango, a pocos kilómetros de la sindicatura de Villa Unión, Mazatlán.

Hasta el cierre de esta edición, no se sabía a ciencia cierta si los sicarios cometieron el asesinato a resultas del presunto estupro y/o en complicidad con los policías estatales y municipales, imputados en el crimen espeluznante.

RECUADRO

EL “SEÑOR DE LAS TACOMAS”



-13 de octubre de 2015. Eran las 19:40 horas, cuando un grupo armado que viajaba en diversos vehículos, entre otros, en una camioneta Tacoma, marca Toyota, color negra, irrumpe violentamente en la casa ubicada en Río Tamazula, de la colonia Pueblo Nuevo, en Escuinapa. Los gatilleros disparan alrededor de 300 balas de armas de alto poder dentro y fuera de la vivienda. El casero, un jornalero agrícola, resiste en la oscuridad bajo una cobija una lluvia de balas, cuyas esquirlas hieren en una pierna a su esposa. Los policías llegan tarde.

-27 de enero de 2016. Un grupo armado llega montado en una camioneta Tacoma, marca Toyota, negra, entre otros vehículos, y saca a la fuerza de su domicilio en Cristo Rey, a Elías Constantino Botello, de 27 años, quien estaba acusado de estupro, pero éste se resiste a ser levantado y es asesinado fuera de su casa. Los policías que habían acudido a detenerlo y liberar a la “novia” de Elías, huyen despavoridos cuando llegan los sicarios.


(RIODOCE/ Cayetano Osuna/Mazatlán en 7 febrero, 2016)

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