miércoles, 22 de febrero de 2012

REGRESAN PARA MORIR EN SINALOA


Luis Fernando Nájera   

En la penumbra de la noche del sábado 21 de enero, madre e hija estadounidenses desaparecieron en Los Mochis. Ambas fueron encontradas 24 días después, pero muertas. Estaban en un monte cercano a San Blas, El Fuerte, a unos 40 kilómetros de Los Mochis, rumbo a la sierra.



Los cuerpos estaban tan desechos, descarnados, por tantos días expuestos a la intemperie, que los deudos no lograron recuperarlos legalmente porque la identificación oficial por reconocimiento físico del rostro era imposible. Para no dejar posibilidad de error, los forenses recurrirían a novedosas técnicas de superposición facial, placas dentales y finalmente pruebas de ADN. 


Pero estas son tardadas, aunque efectivas. El dolor de no sepultar a la familia extraviada debía sufrirse unos días más.

Por ello los cuerpos de Ivonne Sauceda Ramírez, quien murió asesinada a los 22 años de edad, y de Amalia Ramírez de Dios, muerta a los 42 años de existencia, permanecen en bóvedas refrigeradas.

Habían sido asesinadas con sendos balazos en la cabeza, pero no en el lugar del hallazgo, sino en otro sitio, cuatro semanas antes del 14 de febrero, cuando fueron localizadas a unos metros de distancia de un camino pedregoso que une al poblado La Guásima con Cerrillos Uno.

La madre, vestida con ropas de dormir, y la hija, de fiesta, estaban en el suelo semidesértico de ese rincón de El Fuerte, a unos cuatro pasos de distancia una de la otra.

Ahí había terminado para ellas el retorno a casa que inició el 21 de enero, a media noche.

La madre y la hija cruzaron la ciudad en un auto Focus negro. Iban de camino por una segunda hija, cuando desaparecieron. Por la trayectoria, la familia cree que esto pudo ocurrir sobre el bulevar Jiquilpan y Río de las Cañas, porque Ivonne trabajaba como maestra de inglés en una escuela particular que se ubica en esa esquina.

Sus teléfonos dejaron de repiquetear y ellas de responder. Su paradero se había convertido en un enigma para la familia y conocidos. Y un bautizo había quedado sin madrina.

Pasado algunas horas, la familia interpuso denuncia de hechos por el extravío de las dos norteamericanas. La embajada estadounidense puso sus ojos en el caso e intervino.

Por esa intervención, la Procuraduría General de Justicia del Estado determinó que fuese la Unidad Antisecuestros, la mejor equipada y con los mejores investigadores, la que iniciara las pesquisas.

La madre había ganado la nacionalidad gringa por un matrimonio y las hijas eran naturales de Estados Unidos, porque allá nacieron.

Estaban en México, en Sinaloa, en Los Mochis, porque decidieron regresar a sus raíces, cuando el esposo enfermó y murió, dejándoles una pensión abultada.

Se instalaron en el ejido 20 de Noviembre, en donde compraron casa. También adquirieron otras propiedades para trabajar el dinero heredado.

Por ello se pensó primero que se trataba de un secuestro, pero al no haber contacto para el rescate, la familia se angustió.

A la par de la aparente búsqueda policial, la familia publicó la desaparición, desatando la colaboración ciudadana.

Fotografías de madre e hija fueron adheridas a postes, muros, puertas de negocios y de cualquier sitio público. Pero conforme pasaban los días, las esperanzas de encontrarlas vivas iban muriendo, hasta que el trago amargo llegó.

El doble homicidio es un misterio, hasta ahora, pero las investigaciones avanzan.

Louis Alberto Jauss López, subprocurador Regional de Justicia en la zona norte, confirmó que las investigaciones continuarán por la Unidad Especializada Antisecuestros, porque fueron ellos a los que se les asignó el caso en su inicio. “Tienen algunos avances que no podemos revelar, y por eso continuarán en el asunto”.

Afirmó que desde que madre e hija desaparecieron, se supusieron varias hipótesis que van desde el secuestro, homicidio por encargo, es decir, asesinato por paga, hasta delincuencia organizada o el robo del vehículo.

“Hay hipótesis que se desvanecerán o se descartarán conforme avancen las investigaciones porque hay líneas que están conduciendo hacia ciertas sospechas”, comentó.

El secuestro ha sido descartado porque nunca se pidió dinero por devolverlas con vida, y no estaban involucradas en asuntos de drogas, por lo que se robustece el robo de vehículo o el doble asesinato por encargo. El auto no ha sido recuperado ni localizado, ya sea siniestrado o intacto.

“No podemos revelar más datos, pero hay avances”, insistió el funcionario.

Confirmó que en el lugar en donde fueron encontradas madre e hija no se recabó evidencia del arma utilizada en el crimen, pero se estableció que ambos cráneos presentaban traumatismos producidos por una bala.

La evidencia recabada sugiere que en el sitio solo fueron abandonados los cuerpos.

De entrada, el doble feminicidio es un mar de sospechas.

De los últimos cinco asesinatos de mujeres, en los últimos meses, solo uno ha sido aclarado, mientras que cinco permanecen en la penumbra. Se trata del de una empleada de un súper cuyo esposo la asesinó.


21 de enero 2012, desaparecen madre e hija.
14 de febrero 2011, encuentran sus cadáveres.

1 comentario:

  1. Mucha información incorrecta. Le pido de favor lo corrija. El nombre se escribe, Yvonne Saucedo. Said Gonzalez sigue vivo y le robo todo el dinero a la señora Amalia Ramírez y Yvonne. Y por cierto sigue vivo en Los Mochis.

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