lunes, 4 de enero de 2016

DAÑOS COLATERALES EN LA BÚSQUEDA DEL CHAPO


La búsqueda Joaquín Guzmán Loera ha llevado a las fuerzas armadas hasta la tierra que lo vio nacer; desde hace menos de un mes los helicópteros de la Marina sobrevuelan la sierra de Badiraguato en búsqueda del Chapo y su gente. Los elementos de la Marina pusieron su base en un rancho que decomisaron supuestamente propiedad de Aureliano Guzmán, aunque trabajadores aseguran que es propiedad de doña Consuelo, madre del líder del Cártel de Sinaloa y  narran la llegada y los supuestos abusos que han cometido los elementos castrenses.

Un joven empleado de la familia de Joaquín Guzmán Loera, el Chapo, líder del Cártel de Sinaloa, sufrió golpes —con palos y tablas—, amenazas de muerte y tortura sicológica por elementos de la Secretaría de Marina Armada de México (SEMAR) durante un operativo realizado en la zona serrana del municipio de Badiraguato.

Con el pretexto de la búsqueda del capo, los uniformados sorprendieron a Luis Armando cuando buscaba un par de vacas y un toro, muy cerca del rancho asegurado por la SEMAR, atribuido a Aureliano Guzmán Loera. Luego de capturarlo, los marinos lo hostigaron y golpearon en glúteos, piernas y espalda.

Cuando llegaron los elementos de la Marina, a mediados de mes pasado, otro de los empleados de nombre Luis Armando, estaba como a 200 metros en un carro en el que transportaba agua para el rancho, junto con su hijo, un niño de cuatro años.

“Cuando llegaron ellos (los marinos), cayeron en la noche, yo estaba como a 100 o 200 metros del rancho en un vehículo que llevábamos agua pa´ la casa, cuando vi al boludo, salí huyendo con mi niño, y pos ya no supe más”.

Luis Armando dice trabajar para doña Consuelo Loera, cuidando el ganado que hay en el lugar; la semana pasada, unos días antes de Navidad, dice que fue enviado a buscar dos vacas y un toro que se habían salido porque nadie los está cuidando en el rancho donde mantienen la base los marinos.

Estaba buscando por el arroyo de San José del Barranco cuando cuatro elementos de la marina lo detuvieron, lo trasladaron hasta el rancho Lagunilla, donde según reporta fue golpeado y torturado.

“Desde que me agarraron, me llevaron a puros arrempujones hasta donde tenían el vehículo y ya que llegué a la base con ellos, allá al rancho pos me vendaron los ojos, y pos de ahí ya no supe más, nomás que puro recibir golpes y preguntas y preguntas.

Le dijeron, agregó, que “les entregara gente de los Beltranes, del Chapo, de los hermanos de ellos, y yo pos’ lo único que les decía era que andaba campeando vacas, que iba enviado por doña Consuela Loera Pérez, querían que les dijera donde había armas, gente armada y todo eso, y pos’ yo cómo les decía si no sé nada de eso”, cuenta el trabajador.

Según reportes médicos que mostró Luis Alberto, los golpes no le dejaron fracturas, sin embargo sí fuertes hematomas en la zona de  los glúteos y piernas, “me golpearon con una tabla y se les quebró, después agarraron un palo, me pusieron una bolsa en la cabeza con trapos mojados y pos me tiraron al suelo y me daban toques con pilas”.

El joven dice que fue retenido por la Marina alrededor de las 9:30 de la mañana y lo soltaron ese mismo día, pero no sabe a qué hora.

“Un chavalo de los mismos de ellos les dijo que pos’ no les convenía llevarme algún cuartel o algo por los golpes y él les dijo que mejor fueran y me soltaran donde me pudieran recoger y fueron y me soltaron al mismo lugar donde me agarraron. Me amenazaron de muerte, yo oí cuando le montó tiro y me la puso aquí a esta lado del buchi (cuello), y pensé pos’ si aquí me tocó, pos’ que voy hacer… y no, después me defendió uno de ellos y creo que lo empezaron a golpear.

“Yo como les dije a ellos, yo solamente les dije era un simple trabajador al diario, que trabajaba con doña Consuelo”.

Luego de que lo dejaron, Luis Armando caminó hasta llegar a un poblado cercano, donde pidió ayuda para que lo llevaran hasta Badiraguato, donde una ambulancia lo trasladó hasta un hospital en Culiacán y estuvo internado por tres días.

MONTAN OPERATIVO EN RANCHO

Desde  mediados de diciembre se dio a conocer que la Procuraduría General de la República (PGR) en colaboración con la Secretaría de Marina decomisó un rancho, supuestamente propiedad de Aureliano Guzmán Loera, el Guano,  donde montaron la  base los elementos de la armada que mantienen un operativo en búsqueda del Chapo.

Según fuentes entrevistadas por Ríodoce,  el rancho llamado Lagunilla, ubicado en la serranía de Badiraguato, pertenece desde hace más de 30 años a Consuelo Guzmán Loera, madre del capo, y aseguran que en el lugar no fue encontrado armamento ni drogas, solo ganado y pastura.

Hace aproximadamente dos semanas, durante la noche, un helicóptero llegó hasta al rancho donde solo había unos cuantos trabajadores que se encargan de mantener y cuidar el lugar, mientras otro sobrevolaba, interrogando a las empleadas que según reportan las mantuvieron ahí todo un día.

“Nos hicieron muchas preguntas, nos tomaron fotos, pusimos las huellas… nos preguntaron todo del rancho, que si quienes trabajaban ahí, que si cuantos había, que si de quién era el rancho, que si habíamos visto gente armada y así… nos preguntaban por el Chapo y por el hijo de él”, contó una de las trabajadoras.

—¿Y por el Guano no les preguntaron?

—No, nomás que cuando nos hicieron la declaración nos dijeron que el rancho era del Guano, y nosotros les dijimos que nosotros no habíamos dicho eso, pero dijeron que ellos ya traían la ubicación que ese rancho era de él, y pos’ así le pusieron en la entrevista que hicieron.

—¿Hubo balazos cuando llegaron los marinos ahí?

—No, no hubo disparos, ni hubo nada.



(RIOOCE/ Cristian Díaz/ 3 enero, 2016)

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