martes, 3 de junio de 2014

EXTRAÑAN LOS DESPLAZADOS EL AGUA DE SUS COMUNIDADES




En la invasión San Antonio, en Mazatlán, se abastecen de una toma co­lectiva que se llena una vez a la semana

MAZATLÁN.- No sólo perdieron casa, tierra y tranquilidad. Los desplazados por la violencia que encontraron refugio en la invasión San Antonio, en la periferia de la ciudad, también se quedaron sin agua, un recurso abundante en sus comunidades de origen, ya que la mayoría proviene de la sindicatura de La Noria, un territorio rico en arroyos, riachuelos y vegas.

Acostumbrados a mantener sembradíos de maíz y criar vacas, cerdos y gallinas en sus propios terrenos, ahora sufren como invasores donde es difícil hallar un solo árbol donde resguardarse del sol y donde el calor impacta con fuerza doble.

Don Faustino Iribe llegó hace más de un año huyendo de las balas. Proveniente de la cabecera de La Noria, asegura que lo que más extraña es el agua.

"Extrañamos todo. Lo principal: el agua, allá hay mucha, aquí nos aventamos varios días sin agua casi, y allá no, todos los días hay agua; y si no hay agua en la llave, ahí está el arroyo corriendo", dice lleno de nostalgia.

En la "San Antonio" se abastecen de una toma co­lectiva que se llena una vez a la semana. Antes eran dos, pero la escasez se ha recrudecido en la zona periférica de la ciudad y el abasto les fue reducido.

"Aquí las cosas son diferentes, nada es igual", insiste don Faustino.

El agua no corre, sino hay que correr por ella.

Relatan los vecinos que los conflictos por el preciado líquido son cosa cotidiana. Las pipas de la Jumapam no se dan abasto y deben seguir un orden para que alcance para todos.

"Muchos vecinos se enojan y hasta le dicen de la mad.. al de la pipa porque no pasa primero por su calle, pero se niegan a cooperar, quieren todo facilito", cuenta la encargada de una tiendita de abarrotes.

El líder del asentamiento, Juan Francisco Tapia, seña­ló que se ha suspendido de forma definitiva la repartición de terrenos, debido a la dificultad para otorgar los servicios básicos.

"La mitad de la invasión tiene agua, la otra no; así que si permitimos la entrada de más gente, no alcanzará", advirtió.

La invasión San Antonio se fundó el 5 de febrero de 2010, en ella viven cerca de 3 mil personas. Alrededor de 45 familias extendidas bajaron de la sierra mazatleca por la ola de inseguridad. Ahora sólo cuentan con un lote irregular, el que temen perder en cualquier momento, además de un montón de tristezas y muy escasas oportunidades de trabajo.

(NOROESTE/ SIBELY CAÑEDO/ 03-06-2014)

No hay comentarios:

Publicar un comentario