martes, 5 de junio de 2018

INDUSTRIA “GOLONDRINA”, ANIDADA EN ENSENADA


Desaparecen con la misma rapidez con que instalan el equipo en edificios ubicados, la mayoría en colonias de bajos recursos económicos o ejidos. El sector textil es el que más abunda y en el cual la Dirección de Catastro y Protección Civil Municipal tienen puesta la lupa, ya que al estar en la ilegalidad, evaden impuestos, no tienen factibilidad de uso de suelo y representan un riesgo para la seguridad de los empleados

Las empresas maquiladoras que operan en la clandestinidad, y que han sido detectadas recientemente por la autoridad, proliferan en zonas habitacionales de la periferia e incluso en la parte alta del Valle de Guadalupe en Ensenada.

Los prototipos de estos talleres son los mismos: se instalan en las colonias de más bajos recursos, y para llamar la atención de trabajadores, pero no de la autoridad, cuelgan lonas en los edificios con la leyenda “Se solicita personal para máquinas de costura over, cover, sencilla”, sin mayores detalles que un número telefónico.

En la colonia Popular 89, la zona noroeste rumbo a Ojos Negros, el ex Ejido Chapultepec, Maneadero, Lomitas Indeco, Aviación y Bronce, son áreas donde buscan establecer la industria “golondrina”, ya que los empleados no tienen necesidad de usar transporte público que pasa a deshoras o es costoso.

Una de estas maquiladoras, ubicada en la calle Geranios casi con Pino, Colonia Lomitas Indeco, siempre está solicitando operadores, pero sin ofrecer prestaciones de Ley.

El sueldo es de 30 pesos la hora de lunes a viernes, trabajando nueve horas, y de 180 pesos los sábados por seis horas; tampoco exhiben el nombre de la empresa.

“Siempre hay gente trabajando ahí, hasta los sábados, a varias conocidas les gusta ahí porque es un trabajo que les queda cerca, casi a domicilio”, mencionó una mujer que vive en la zona.

En un recorrido hecho por ZETA, en dos de estos establecimientos se pudo detectar que se trata de maquiladoras improvisadas, fáciles de identificar, con fachadas descuidadas. Los edificios tipo almacén son altos e iluminación fluorescente. A simple vista no hay áreas de descanso ni comedores.

Estas empresas están en el ojo de la Dirección de Catastro y Desarrollo Urbano, autoridades que han realizado un arduo trabajo para poner orden en estos negocios de procedencia extranjera y que incumplen con los reglamentos.

Los inspectores no se dan abasto para notificar, a través de denuncias ciudadanas, que los espacios no tienen la factibilidad de uso de suelo ni autorizaciones, incumpliendo las especificaciones mínimas de seguridad.

Un inspector de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, quien pidió guardar anonimato, compartió con este Semanario que detrás de  estas empresas hay ciudadanos mexicanos cómplices, ya que se establecen a través de una asociación civil.

Mencionó que estos pequeños negocios son competencia desleal para las grandes compañías, aunado a que en recorridos que han efectuado, encontraron espacios donde hay desde seis personas en adelante, trabajando arduas jornadas.

USO DE QUÍMICOS Y AGLOMERACIÓN, UN RIESGO

Uno de los problemas que enfrentan los inspectores de Protección Civil en este tipo de empresas, es la cantidad de personas trabajando dentro de espacios reducidos.

Jaime Nieto de María y Campos, director de Protección Civil, lleva cabo inspecciones en industrias catalogadas como irregulares.

Aunque es una constante, solo las realizan cuando tienen una instrucción por parte de Catastro, reciben una denuncia ciudadana o se enteran por terceras personas.

Revisan salidas de emergencia, señalamientos, detectores de humo, sobre todo la cantidad de personas que tienen dentro trabajando, así como las condiciones de la maquinaria.

Las anomalías que se detectan son con el manejo de químicos, gases y materiales peligrosos. Aunque no es el caso para lugares donde manufacturan ropa, sí hay un problema cuando se trata de estampados, al manejar material inflamable.

Según Protección Civil, entidad que dispone de una unidad para hacer los recorridos de inspección de manera frecuente, lo que más sorprende es que han encontrado rastro de empresas maquiladoras en la parte alta del Valle de Guadalupe, por la desviación de El Tigre, casi escondidas entre cerros.

“GOLONDRINAS” EN LA MIRA

Una de las características de una empresa “golondrina”, es que su equipo es fácil de desmontar: llegan, se instalan, contratan personal en su mayoría mujeres y después, en cuestión de horas, desaparecen.

“El riesgo se hace grande cuando una empresa se lleva lo que tiene”, advirtió Javier González, consejero de la Cámara Nacional de la Industria de Transformación (Canacintra) en Ensenada.

“Es fácil detectar a este tipo de industria porque básicamente ocupa una maletita para irse de la ciudad”, describió.

Lo ideal sería que las empresas se queden más tiempo en la ciudad, pues se trata de una importante inversión. En su experiencia, el mercado asiático es el que más busca espacios para colocar fábricas clandestinas.

Otros caen con charlatanes, les prometen grandes ganancias con tal de que se instalen en el país, pero cuando comienzan a operar se dan cuenta que no es redituable instalarse en territorio mexicano.

Para Alejandro Jara Soria, titular de Canacintra en Ensenada, los empleados son los más afectados con la presencia de esta industria informal, aunado a que la mayoría no contribuye con el gobierno, no tienen empleados cotizando en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), ni tampoco se desempeñan en condiciones de trabajo favorables.
Recordó que en 1994 hubo un caso que trascendió en la industria pesquera con la captura de calamar, cuando un empresario coreano se esfumó con la mercancía, dejando un adeudo de más de 40 mil dólares en el puerto.

Los empleados se quedaron sin ningún respaldo, el producto salió del país legalmente y, aunque interpusieron varias demandas, no pudieron hacer nada para recuperar el dinero.

EMPRESAS INFORMALES MUESTRAN INDICIOS: STYPS

Miriam Ortiz, jefa de inspecciones de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STyPS), mencionó que es común que en un centro de trabajo o establecimiento los empleados noten cierto comportamiento anormal en la operación, “la parte patronal empieza a sustraer maquinaria, movimientos con la maquinaria y los propios trabajadores notan”.

Por ello, exhortan a dirigirse e inmediato a las oficinas, y en caso que alguno de ellos reporte que existe y hay un temor fundado de que la compañía se pudiera ir, con el ánimo de incumplir las responsabilidad laborales, se actúa.

“Lo que hacemos es vincular para que los inspectores se presenten y en un momento dado den fe de lo que sucede”, declaró.

Entre las facultades de la STyPS está el dar parte a la autoridad competente, con el interés común de que a la empresa se le embargue por incumplimiento ante el IMSS o Instituto del Fondo Nacional de Vivienda para los Trabajadores (Infonavit).

“Levantar un acta de hechos puede derivar en una medida cautelar de embargo precautorio, de esa manera se garantiza un parte del pago a los afectados”, complementó Ortiz.

En Baja California no hay datos exactos sobre la cantidad de empresas que operan en ese modelo, ni siquiera la Asociación de Maquiladores de Ensenada tiene información.

Sin embargo, de acuerdo a la Cámara Nacional de la Industria del Vestido (Canaives), en un comunicado emitido en 2017, por cada empresa maquiladora legalmente instalada en México, otras tres se manejan en la clandestinidad, afectando a los empleados y al Servicio de Administración Tributaria (SAT) por la evasión de impuestos.

(SEMANARIO ZETA/ EDICIÓN IMPRESA / LORENA LAMAS /LUNES, 4 JUNIO, 2018 01:00 PM)

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