martes, 1 de diciembre de 2015

AMPARAN AL “ATLANTE”


El presunto narcotraficante Alfonso Lira Sotelo, preso en el CEFERESO 2 en Jalisco, obtuvo amparo para que se estudien inconsistencias al momento de su detención. Agentes federales utilizaron una camioneta de paquetería de Estafeta durante el operativo. Videos del circuito cerrado del centro comercial donde se detuvo al “Atlante” contradicen el informe de los aprehensores. Alberto Lira Sotelo “El Carnicero” y José Luis Mendoza Uriarte “El Güero Chompas”, tramitan amparos en Juzgados de Tijuana

 (EDICIÓN IMPRESA) Abogados de Alfonso Lira Sotelo “El Atlante” han presentado evidencias de audio, video y declaraciones preparatorias, que derriban la versión de la Policía Federal sobre la detención del capo del cártel de Sinaloa ocurrida en Zapopan, Jalisco, el 16 de septiembre de 2014.

Uno de los más buscados que fue de Baja California y con orden de aprehensión para ser extraditado a los Estados Unidos, ha logrado así, un amparo para que analice si el auto de formal prisión está ajustado a derecho.

En términos jurídicos, la omisión de dar respuesta a todos los agravios formulados en una apelación a favor del presunto narcotraficante Alfonso Lira Sotelo “El Atlante” y dos coacusados, propiciaron que el Tercer Tribunal Unitario del Tercer Circuito concediera un amparo a los quejosos para efecto de que se analicen presuntas irregularidades verificadas durante su captura.

El magistrado de amparo estimó que los agravios a los que el Cuarto Tribunal Unitario del Tercer Circuito no dio respuesta frontal y cabal, pudieran ser trascendentes para establecer si está ajustado a derecho o no el auto de formal prisión dictado contra “El Atlante” y sus cómplices.

Diversas pruebas desahogadas previas a que los presuntos criminales fuesen formalmente procesados, sembraron la duda sobre la veracidad del informe de los elementos aprehensores, quienes -a decir de los defensores de los inculpados- mintieron al señalar circunstancias de tiempo, modo y lugar de la captura diferentes a las reales.

En su resolución, el Tercer Tribunal Unitario del Tercer Circuito estima que “haber confirmado el auto de formal prisión a los quejosos sin que se encuentren analizados en su totalidad los motivos de inconformidad que dieron origen a la apelación, constituye una violación a sus derechos fundamentales”.

Lira Sotelo y sus colaboradores son encauzados por su probable responsabilidad en la comisión de los delitos de portación de arma de fuego de uso exclusivo del Ejército, así como contra la salud en la modalidad de posesión de clorhidrato de cocaína con fines de comercio.

“El Atlante” está internado en el Centro Federal de Readaptación Social Número 2 Occidente, en Puente Grande, Jalisco, y sus presuntos pistoleros en el CEFERESO 4, con residencia en El Rincón, Nayarit.

EL INFORME FALSEADO

El 18 de septiembre de 2014, la Comisión Nacional de Seguridad (CNS) confirmó la detención de Alfonso Lira Sotelo, de 44 años, señalado de trasiego de drogas hacia los Estados Unidos. Se dijo que cuenta con una orden de localización y presentación con fines de extradición a ese país por actividades de narcotráfico.

Junto con “El Altlante” fueron capturados Felipe Misael Angulo Rentería y Juan Carlos Beltrán Ayala, quienes estaban con el primero en un automóvil en un centro comercial de Zapopan. Dentro del auto fue asegurada una subametralladora y una pistola tipo escuadra. La dependencia federal aseguró que la acción era resultado de investigaciones de campo y análisis de información de inteligencia.

Por su parte, agentes de la Policía Federal señalaron en su informe que a las 16:00 horas del 16 de septiembre del año pasado, circulaban a bordo de un vehículo oficial por la colonia La Estancia, en Zapopan, cuando observaron un automóvil Nissan Máxima color blanco, cuyo engomado en el medallón trasero no coincidía con el número de placas, lo que les llamó la atención y le siguieron.

El vehículo sospechoso que llevaba tres ocupantes en su interior se introdujo al estacionamiento del centro comercial Plaza Galerías, mientras desde el exterior, los agentes observaron cuando la unidad detuvo su marcha y de la puerta trasera descendió un sujeto con un arma fajada en el pantalón, por lo que decidieron abordarle.

Los policías se identificaron y le aseguraron al primer sujeto una pistola escuadra calibre 9 milímetros marca Llama. Luego abordaron a los otros dos ocupantes y les revisaron. En la parte media trasera del auto localizaron en el piso una subametralladora Intratec 9 milímetros. Ambas armas estaban abastecidas en sus cargadores.

Al momento de identificarse ante los federales, uno de los sujetos -que llevaba una identificación falsa- terminó por confesar que le apodaban “El Atlante” y que cambiaba de nombre porque se encontraba prófugo de la justicia y por cuestiones de seguridad, ya que lo querían matar, pues tenía problemas con grupos rivales. El tipo aceptó dedicarse a pasar drogas en vehículos hacia la Unión Americana.

Otro de los detenidos reconoció que había sido agente federal hasta febrero de 2012, fecha en que causó baja de la corporación.

Al revisar el automotor, una mujer policía localizó un hueco en la guantera, donde había una bolsa cubierta con cinta canela que contenía aproximadamente 500 gramos de un polvo blanco que a la postre resultó ser cocaína.

Los aprehensores relatan que a las 17:05 horas trasladaron a los detenidos a la Base Aérea Militar Número 5 en Zapopan, donde solicitaron un avión oficial para llevarles a la Ciudad de México; sin embargo, a las 22:00 horas fueron informados que debido al huracán “Odile” tendrían que hacer el traslado vía terrestre, por lo que salieron a las 22:20 horas y arribaron a la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO) como a las 03:30 horas del día siguiente.

MEDIOS CONTRADICTORIOS

La declaración de Alfonso Lira Sotelo y sus coacusados ante el juez difiere en horarios y en la forma en que ocurrió su aprehensión. Los hoy procesados coincidieron en que el día de su captura acudieron poco después de las 13:00 horas a Plaza Galerías con la intención de ver una película en el cine, pero la cartelera no les pareció interesante.

Luego de pasear por el centro comercial y comprar cintos y zapatos, decidieron retirarse al estacionamiento donde estaba estacionado su automóvil. Al abordar el vehículo y ponerlo en reversa, una camioneta blanca con logotipos de la empresa de paquetería Estafeta les cerró el paso. Hombres vestidos de negro, y otros con camisa blanca y chalecos antibalas, los detuvieron.

Aseguran que eran poco más de las 14:00 horas y que no portaban droga ni armas de fuego. Los federales los llevaron a un cuartel de soldados donde presuntamente abordarían un avión para llevarlos a la Ciudad de México, pero finalmente hasta la noche los trasladaron a la SEIDO, a donde llegaron aproximadamente a las seis o siete de la mañana.

Los detenidos dijeron -ante el juez- que sus dichos sobre sus actividades y horarios dentro de la plaza, y en el estacionamiento donde fueron detenidos, podrían corroborarse a través de los videos grabados por las cámaras del sistema de circuito cerrado y las bitácoras de servicios del personal de seguridad privada del centro comercial.

Efectivamente, durante el desahogo del término constitucional, la defensa aportó como pruebas a favor de sus clientes: sus declaraciones preparatorias, grabaciones de audio de los reportes de la cabina de vigilancia de la plaza al Centro Integral de Comunicaciones (066), tres videos del circuito cerrado del centro comercial, la inspección judicial del estacionamiento y dictámenes periciales de dactiloscopia sobre las armas aseguradas.

Con estas probanzas se puso en claro que los captores iban en una camioneta tipo van con la leyenda de Estafeta, sin placas, y que los hechos sucedieron a las 14:35 horas, cuando personal de la plaza informó al centro de comunicaciones. En los videos tampoco se advierte el aseguramiento de las armas, mientras que no hubo condiciones óptimas para obtener huellas dactilares de las mismas, debido a su manipulación.

Para la defensa de “El Altlante”, el hecho de que los aprehensores hayan mentido en su informe deja en duda que al momento de la detención de los ahora procesados les hayan asegurado la droga y las armas de fuego. “Por lo que no existen a nuestro criterio pruebas indiciarias y mucho menos fehacientes que permitan demostrar de manera indubitable los aludidos elementos de los injustos que se les reprocha y la probable responsabilidad de los aquí acusados”.

AMPAROS EN TIJUANA

Mientras se repone el procedimiento de apelación a Alfonso Lira Sotelo y sus colaboradores, su hermano Alberto “El Carnicero” -con quien formó parte del Cártel de Sinaloa en Tijuana- está a la espera de que se resuelva a su favor un amparo en contra de una posible orden de aprehensión en su agravio. El asunto se maneja sigilosamente en el Juzgado Tercero de Distrito en Materias de Amparo y de Juicios Federales en esta frontera.

Otro que tramita un juicio de garantías, pero ante el Juzgado Segundo de Distrito en las mismas materias en Tijuana, es José Luis Mendoza Uriarte “El Güero Chompas”, preso en el Centro Federal de Readaptación Social Número 4, en Nayarit, desde diciembre del año pasado. El ex jefe de célula criminal desea conocer cuáles y cuántas órdenes de aprehensión hay en su contra en Baja California.



(SEMANARIO ZETA/ REPORTAJEZ/ Investigaciones ZETA / Fotos. archivo/cortesía/   01 de Diciembre del 2015 a las 07:26:42)

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