lunes, 22 de septiembre de 2014

ASÍ FUE LA DETENCIÓN DE “EL ATLANTE”


A Alfonso Lira Sotelo lo han señalado en Baja California de ser el autor intelectual del 20 por ciento de las ejecuciones, de traficar hacia Estados Unidos toneladas de droga, y distribuir y controlar a los narcomenudistas en Tijuana y Rosarito. Corruptor contaba con la colaboración de agentes de distintas corporaciones policíacas, hasta que el 16 de septiembre de 2014 fue detenido por militares y federales en Zapopan, Jalisco.

En este 2014 se les fue tres veces.

En efecto, Alfonso Lira Sotelo “El Atlante” logró no ser capturado en tres ocasiones. Evadió el cerco que para detenerlo instauraron agentes de la Policía Estatal Preventiva. Salió airoso de un operativo de captura de la Policía Federal y el Ejército Mexicano, y finalmente, se le escurrió al Grupo de Inteligencia de la Policía Municipal de Tijuana.

Pero pese a los extremos cambios físicos a los que se sometió vía cirujanos plásticos, “El Atlante” fue identificado. Se le ubicó en Baja California, después en Sinaloa y, el 16 de septiembre, se le detuvo en Jalisco.

La imagen del criminal obeso y descuidado que en Baja California se tenía de Alfonso Lira Sotelo,  es harto distinta de la personificación que encarna hoy en prisión. Es delgado, se sometió a cirugías de extracción de grasa y a intervenciones para remover el excedente de piel de su cuerpo.
También modificó los rasgos de su cara. A partir de cirugías, tiene ahora un mentón afilado y una nariz delgada y respingada; cambió su arreglo personal, pelo engominado hacia atrás y barba de candado. La vestimenta es otra. Dejó las camisetas y los jeans por trajes, camisas y corbatas.

Pero su transformación física no hizo mella en su personalidad criminal. Al verse exhibido con su nombre, cara y delitos, pues aun sin orden de aprehensión se le señala como autor intelectual de cientos de asesinatos y haber encabezado el trasiego de toneladas de droga de México a los Estados Unidos, “El Atlante” solo modificó su conducta pública. Un bajo perfil, en todo momento acompañado de abogados y una discreta escolta.

Descubierto en las filas del narcotráfico y el crimen organizado en 2007, en el ala de la célula de Teodoro García Simental, a la captura de éste y la consolidación del Cártel de Sinaloa en Baja California, particularmente en Tijuana, Lira Sotelo empezó a escalar posiciones a punta de balas y amenazas, hasta convertirse en cuatro años, en el líder de una peligrosa banda de narcotraficantes que autorizaba ejecuciones y secuestros, distribuía y trasegaba droga, y corrompía policías.

Junto con Lira Sotelo fueron detenidos Felipe Misael Angulo Rentería y Juan Carlos Beltrán Ayala, presuntos sicarios, y se aseguró una ametralladora y una pistola escuadra.

FIN DE LA IMPUNIDAD

Los contactos al interior de corporaciones policíacas que en los primeros nueve meses de este año le sirvieron a Alfonso Lira Sotelo para escapar a la autoridad en tres ocasiones, no le fueron suficientes el  martes16 de septiembre, cuando fue capturado por elementos del Ejército Mexicano y policías federales en Jalisco.

Una primera versión federal anotó que el operativo había sido de calidad quirúrgica. De hecho las autoridades locales, estatales y federales con presencia en Jalisco no se dieron cuenta de la detención hasta que fueron informados por la Procuraduría General de la República (PGR).

La detención la situaron en Zapopan, Jalisco, adonde el capo habría acudido para festejar el “Grito” de Independencia, en compañía de dos escoltas o sicarios a su servicio.

El Grupo de Inteligencia militar lo seguía desde Tijuana, y cuando “El Atlante” abandonó su refugio en Sinaloa para departir en Jalisco, vieron la oportunidad de detenerle. Lo siguieron de cerca. Identificaron tres casas en las que el narcotraficante podía estar hospedado. Otra versión indica que fue detenido en una de esas viviendas cuando, en solitario, se encontraba con su reducido equipo de seguridad.

En Sinaloa, particularmente en Culiacán, los soldados no vieron oportunidad para detenerle. “El Atlante” estaba refugiado bajo el amparo de Dámaso López “El Licenciado”, en un área complicada para el ingreso y salida de las autoridades. Pero a esas alturas, los federales que apoyaban al Ejército ya tenían en su poder una orden de presentación otorgada por un juez en agosto, en un expediente abierto por delitos contra la salud.
Lira había llegado a Sinaloa cuando salió huyendo de Tijuana -autoridades informaron que usualmente lo hacen en vuelos comerciales con documentos oficiales, bajo un nombre falso-, tras el operativo de milicia y policías federales el 12 de agosto de 2014 en la zona residencial de Baja Malibú en Rosarito, fecha en que catearon una residencia ubicada en la calle Mayapán con el objetivo de detenerlo, pero ya no estaba ahí.

Los datos que aquel martes a las nueve de la mañana, llevaron a los soldados a Rosarito, fueron parte del trabajo coordinado del Consejo Estatal de Seguridad, horas después que la Policía Municipal de Tijuana realizara un operativo fallido para detener a “El Atlante”, tras recibir una denuncia anónima.

Pero de la casa de Rosarito Lira no huyó porque le dieron el pitazo. Tuvo suerte que uno de los abogados que trabaja para él, le hablara para citarlo en una dirección en la delegación La Mesa de Tijuana, para tratar asuntos de uno de los tantos negocios que el presunto capo tiene en la frontera.

Así, cuando las fuerzas federales llegaron al exclusivo fraccionamiento de playa, el narcotraficante ya estaba en Tijuana, donde su abogado le notificó del operativo y realizaron todos los trámites para sacarlo de la ciudad rumbo a Culiacán, desde donde continuó coordinando la actividad criminal de su grupo.

En la casa de Baja Malibú tres hombres fueron detenidos, uno fue liberado y otros dos llevados a  la Ciudad de México, donde declararon ante el Ministerio Público de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO). Las manifestaciones de estos hombres resultaron en la orden de presentación a nombre de Lira Sotelo.

Pese a las advertencias de “no generar violencia interna para no calentar la plaza”, Lira procuró extender sus zonas de influencia, con amenazas de muerte u homicidios, hizo que los vendedores de droga de otros traficantes operaran para él, además de imponer nuevos distribuidores.

DE “EL GÜICHO” Y LA FAMILIA

De acuerdo a los archivos de inteligencia del Grupo Coordinación Baja California, “El Atlante” lleva varios años como miembro del crimen organizado. Se remonta a los años 2007-2008, cuando el Cártel Arellano dio permiso a Eduardo García Simental “El Teo” y Armando “El Gordo” Villarreal, para capitalizarse robando, vendiendo y trasegando la droga que le quitaban a los miembros de otros cárteles criminales que intentaban pasar por el estado sin pagar plaza.

Apodos de los miembros de la célula de “El Atlante” salieron a  relucir  en 2010, tras la captura de Fermín Medina Morales “El Minfer”  y Luis Enrique Medina Aguilar “El Chabelo”, detenidos por una serie de homicidios cometidos entre 2008 y 2010.

Pero este hombre se convirtió en cabecilla de célula hasta que la Policía Estatal preventiva (PEP) capturó en Mexicali a su último jefe, Héctor Eduardo  Hernández Guajardo “El Güicho”, en mayo de 2011.

Incluso, con ayuda de Alfonso Lira Sotelo, “El Güicho” se fugó en julio del mismo año de un hospital de la Ciudad de México, y fue recapturado en Zapopan, Jalisco, en septiembre de 2011. Como su antecesor delictivo,  Lira Sotelo se sostuvo como cabecilla criminal solo dos años.

Posicionado y surgido como parte de la escisión del Cártel Arellano Félix (CAF) en el ala rebelde de “Los Teos”-en la pugna interna también fueron apoyados por Sinaloa-  cuando Alfonso Arzate García “El Aquiles” quedó como principal representante del cártel sinaloense,  Sotelo aceptó operar criminalmente, coordinados y sin problemas, lo mismo que el resto de los ex “Teos”,  los Uriarte, parientes de Raydel López “El Muletas” y la gente de José Antonio Soto Gastélum  “El Tigre”.

Tras dos años de ruptura con el CAF, estos ex “Teos” habían establecido contacto con distintos proveedores de droga en México y América del Sur, así que no dependían de los nuevos “jefes”; de igual manera, consolidaron mecanismos para el trasiego a Estados Unidos, los negocios para el lavado de dinero, sistemas de reclutamiento criminal y sus vínculos con elementos corruptos en las distintas corporaciones de seguridad, para tener información y tratos.

Como sucede en el crimen organizado, con “El Atlante” se trata también de un negocio familiar; desde el segundo semestre de 2013, el Consejo Estatal de Seguridad conoció y dio a conocer, el modus operandi:


1. Su hermano,  Javier Lira Sotelo “El Carnicero”, funcionó como operativo en los trasiegos. Lo detuvieron el 9 de abril de 2012 con cuatro cómplices y, tras dos cateos, les decomisaron 857.7 kilos de marihuana, 29 kilos de cristal, 7.262 kilos de heroína, 15 armas largas nuevas, un arma corta, 200 cartuchos y 24 cargadores. Fue presentado y liberado casi inmediatamente, el 18 de abril de 2012, pese a que sus supuestos compinches declararon que este hombre recibía droga del Cártel de Guadalajara, de un tal “Meño”.

2. “Concha” Lira es investigada -aún sin éxito- por su presunto involucramiento en lavado de dinero. Los sujetos detenidos con “El Carnicero” aseguraron que la mujer administraba las casas de cambio propiedad del grupo, por lo menos tres en el fraccionamiento Florido y una en la delegación La Mesa.

3. El tercer hermano es director y coordinador de tres  centros de rehabilitación inscritos en el padrón de organizaciones no gubernamentales apoyados económicamente por el Gobierno del Estado de Baja California, llamados “Una Nueva Visión”, asociación civil que ha apoyado con equipos deportivos  a escuelas de escasos recursos en las zonas donde se ubican los centros.

Para las fuerzas de seguridad, éste es un punto de reclutamiento, sin embargo, los centros llevan varios años operando, por lo menos dos bajo la supuesta investigación del Consejo Estatal de Seguridad, con soporte monetario y en especie del gobierno, sin que su funcionamiento haya sido afectado.

DOS AÑOS EN LA CÚPULA CRIMINAL

Alfonso Lira Sotelo duró dos años como líder criminal.
Actualmente las fiscalías y policías lo señalan como uno de los principales responsables de los cientos de homicidios ocurridos entre narcomenudistas desde 2012, el principal responsable de los secuestros y quien da permisos para las extorsiones.

Sin embargo, las primeras menciones de “El Atlante” como cabecilla criminal datan precisamente de abril de 2012, cuando su hermano Javier Lira fue capturado y liberado.

También en abril de 2012, tras el cateo de una casa con droga,  las autoridades localizaron una lista de este cabecilla criminal: “La Rosy”, “El Tito”, “El Marqués”, “El Tribi”, “El Chespi”, “El Bolonia”, “Nacho”, “Miguel de las Canchas”, “Alan”, “Roberto”, “Ely”, “El Pony”, “El Guarachín”, “La Doña”, “Felipe”, “El Güero”, “Luisillo”, “Robert”, “Mich” y “Ramón”.

Informaron que el texto también contenía nombres de funcionarios municipales presuntamente ligados al criminal, pero no los dieron a conocer y nadie fue detenido.

El 6 de noviembre de 2012,  policías municipales participaron en un operativo en el fraccionamiento El Lago, donde un supuesto laboratorio de droga explotó; hubo detenidos. Oficialmente, los detenidos argumentan que los uniformados les sembraron pruebas y los capturaron indebidamente. Extraoficialmente, abogados que trabajan para Lira aseguran que en la casa había muchos dólares más que el millón y medio que reportaron incautado, y los uniformados lo robaron.

El 22 de diciembre de 2012, fue detenido Rosendo Campos Zepeda “El Chendo”, gente de “El Tigre”. Elementos de la PEP fueron señalados de haber recibido datos y 20 mil dólares de Lira para detenerlo.
Mientras que el 9 de marzo de 2013, “Tony”, de 16 años, detenido por el homicidio del hijo del dueño de un bar de la calle Sexta en Tijuana, confesó que lo asesinaron porque “trabajaba para ‘El Atlante’”.

El 18 de abril de 2013, matan frente a una escuela a Víctor Manuel García “El Sargento” y su hija de 9 años. Autoridades informan que el muerto es gente de “El Atlante”. Y en mayo de 2013, asesinan en Mexicali a José Antonio Beltrán Cabrera “El R4”, mano derecha de “El Tigre”. La hipótesis de los investigadores fue que lo mandó asesinar Lira, en venganza por la muerte de “El Sargento”.

En agosto de 2013, Juan Lorenzo Cervantes Martínez, cuñado del “El Atlante” y miembro de su célula delictiva, fue detenido como presunto responsable de varios homicidios ocurridos entre 2010 y 2011,  pero nada en contra de Lira; lo mismo que en el asesinato del policía municipal Ricardo Salgado Hernández.

El 7 de agosto de 2013, Margarito Javier Ibarra García, capturado con  seis armas cortas, tres rifles, 3.7 kilos de ice y un kilo de marihuana, lo identificó físicamente como su jefe delictivo y el propietario del cargamento ilícito.

El 17 de agosto del mismo año, Luis Ángel Torres Barba y Luis Jesús Ramírez Partida, dijeron que Lira era el dueño de 11 kilos 300 gramos de cocaína valuados en más 11 millones de pesos que les fueron incautados. Y para noviembre, se dio a conocer la primera foto de Lira Sotelo. Meses antes el hombre se había sometido a varias cirugías estéticas, el hombre de 120 kilos bajó su peso a unos 75, y su imagen lucía más estética.
A lo largo de 2014, diferentes funcionarios de la Procuraduría General de Justicia del Estado han declarado constantemente que entre el 75 y 80 por ciento de los homicidios violentos ocurridos en Baja California, principalmente en Tijuana y la Zona Costa, son producto de las pugnas internas del narcotráfico y dividen proporcionalmente cada célula, incluida la de Lira Sotelo.

 Son responsables del 20% de los más de 550 asesinatos contabilizados hasta ahora.

En febrero de 2014, la mayoría de los medios impresos y electrónicos de Tijuana publicaron las declaraciones del coordinador estatal de la Subprocuraduría contra la Delincuencia Organizada de la PGJE, tras una serie de homicidios.

Afirmó que los asesinatos se debieron a la pugna entre dos células de narcomenudistas que antes operaban juntas: la encabezada  por Lira Sotelo y la de Dalia Rodelo  “La Prima”. Esta versión se había obtenido  por declaraciones de inculpados y familiares de los asesinados.

ENEMIGO DE TODOS

Desde 2012,  declaraciones de homicidas y traficantes reportaron que Lira está enfrentado a José Soto y “Los Erres”; en 2013 sus pugnas se ampliaron y, según las áreas de inteligencia policiaca bajacaliforniana, incluyeron a los Uriarte porque, aprovechando las pugnas internas, intentó entrar en la Zona Este.

Después se desafiaron en la franja fronteriza con algunas células que restan del CAF, que tienen acuerdo con  “Los Aquiles”.

Y aunque existían sospechas de que se había rebelado contra los hermanos  Arzate, éstas fueron corroboradas por las autoridades hasta el domingo 10 de agosto de 2014, tras el intento de asesinato de Joaquín Francisco Mendoza Montero en el restaurante Negro Durazo, en la delegación de Otay.

Según manifestó Armenta Mendoza,  uno de los hombres contratados para matarlo, que fue detenido, Francisco Mendoza era el principal distribuidor de droga de “Los Aquiles” en Otay, y él recibió órdenes de “El Güero”, quien a su vez  obedece a “El Oso”; por encima de ellos está “El Atlante”.

Lira Sotelo también se declaró enemigo de los policías que no sucumbieron ante las amenazas o el dinero. De acuerdo a declaraciones de traficantes al menudeo que en fechas recientes se enfrentaron a la Policía antes de ser detenidos, recibieron instrucciones de sus jefes criminales dependientes de “El Atlante”. “No se dejen agarrar, y si se dejan decomisar la droga, o la pagan o se mueren”, fue la consigna.

Clasificado por sus cómplices como “obsesivo y desconfiado”, Alfonso Lira Sotelo iba y venía, pasaba mucho tiempo en Baja California porque  acostumbraba supervisar personalmente los intercambios o trasiegos de droga, cuyos importes eran  económicamente cuantiosos.

En muchos casos de decomisos, donde se reportaba una cantidad menor de “mercancía” a la que estaba implicada, “El Atlante” se daba a la tarea de investigar para saber quién le robaba, sus traficantes o los policías. Así inició su animadversión con algunos grupos de las fuerzas operativas estatales y municipales, básicamente de Tijuana.

Conforme a los datos de Lira Sotelo, los policías le robaban y además estaban deteniendo a sus cómplices sin tener pruebas, según su posición, estaban inventando cargos, sembrando armas y droga en contra de sus operadores para desarticularlo. Y no eran parejos, porque sus competidores criminales no eran afectados igual.

IMPUNIDAD EN FISCALÍA BAJACALIFORNIANA

En boletines de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado, de la Policía Municipal de Tijuana, así como presentaciones y anuncios de detenciones, decomisos y homicidios, los presuntos delincuentes o criminales confesos aseveraron que los delitos habían sido cometidos por órdenes de “El Atlante”.

En el transcurso de dos años, más de un operativo organizado para su captura, pero nada.

Durante 2014, mientras las autoridades negaban públicamente que el traficante estuviera en esta entidad fronteriza, aseguraban que por el temor de ser detenido, estaba huyendo en Sinaloa, Sonora o Jalisco. Testigos reportaban cómo este sujeto se reunía con sus abogados en restaurantes de la ciudad, hoteles, incluso en negocios ubicados en las inmediaciones de la Procuraduría General de la República y los Juzgados federales, en la popular Zona del Río en Tijuana.

Cuando la prensa cuestionó por qué no era detenido a pesar de los señalamientos, la respuesta llegó de la PGJE, principal centro de operación criminal de Lira Sotelo Aunque desde 2012, diversos subprocuradores de delincuencia organizada lo señalaron públicamente en varias ocasiones como presunto responsable de un alto porcentaje de los asesinatos relacionados con narcomenudeo, en la Procuraduría del Estado no existe ninguna orden de aprehensión en su contra.

El Gobierno Federal tampoco ha solicitado ni obtenido, orden de captura alguna contra “El Atlante”.


(SEMANARIO ZETA/ Investigaciones ZETA/ 22 de Septiembre del 2014 a las 12:00:01)

No hay comentarios:

Publicar un comentario