martes, 3 de septiembre de 2013

LLEVARON A DEUDOS UN CADÁVER EQUIVOCADO EN TIJUAMA


Tardaron tres semanas en recibir y enterrar a su difunto; denuncian deficiente servicio

Lucía GÓMEZ SÁNCHEZ 
TIJUANA.- El dolor de la familia Vega al perder a uno de sus seres queridos, se desbordó con el calvario que tuvo que vivir para que después de tres semanas el cuerpo de su difunto fuera sepultado en el panteón municipal número 4. 
 Un cobro excesivo por servicio particular que calificaron de deficiente e incluyó la equivocación de cadáveres al momento de entregarlos, fue parte del suplicio. 

Lo anterior, con todo y el pago de 38 mil pesos que realizaron sus integrantes con muchos esfuerzos y endeudamientos por los servicios de la funeraria “La Esperanza”, que es contratada por la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) para levantar cadáveres y trasladarlos al Servicio Médico Forense (Semefo); empresa cuyas unidades portan una leyenda al respecto. 

Ayer, los deudos de Pedro Vega Camacho, fallecido en Anaheim, California, vivían la incertidumbre de cuándo terminaría el martirio que representaron los servicios funerarios de su familiar muerto hace tres semanas. 

Cerca de las tres de la tarde y con el ataúd expuesto en el panteón municipal, no podían darle sepultura porque no presentaban la boleta de entierro que la funeraria debía tramitar para la inhumación de los restos de su ser querido, que ya se encontraban en descomposición. 

Los trabajadores del panteón no permitían la sepultura en la fosa preparada porque la funeraria no les presentó la boleta y los empleados de la compañía no sabían dar explicaciones, pero sí trataron de retirarse del sitio dejando el cuerpo abandonado ante dicha complicación. Los allegados al difunto les impidieron la partida. 

El desconsuelo de los deudos por el sepelio se vio agravado con el desasosiego que les causó desconocer cuándo terminarían por enterrar al fallecido. Las lágrimas de congoja por la pérdida se mezclaron con otras de furia al no poder creer que fueran tratados de esa manera. 

“Vine nomás a echarle el puño de tierra a mi hermano; salen con esto. No han podido enterrar el cuerpo, ya se lo llevan, ya se lo traen, cobraron y nada han hecho bueno”, expresó Gloria Vega, una mujer de la tercera edad que viajó desde Los Mochis para despedir a su hermano y mostraba verdadera aflicción. 

Erika Díaz Espinosa, sobrina del fallecido, explicó que desde el principio hubo irregularidades por parte de la compañía. Primero les cotizaron los servicios funerarios por 27 mil pesos y después les cambiaron la cantidad a 38 mil. 

El traslado desde Anaheim tardó dos semanas. Acordaron el viernes pasado a las 6:00 de la tarde como fecha para el velorio en su casa de la colonia Obrera tercera sección y terminaron recibiendo los restos a las 9:00 de la noche y sin el servicio de cafetería acordado. 

A la hora de recogerlos el sábado, los trabajadores de la funeraria no llegaron a la hora acordada y les comunicaron que los sepultarían hasta el lunes porque no había entierros en sábado. 

El lunes, el cadáver que llevaron al domicilio -en una panel en lugar de una carroza- no era el de su familiar y cuando trasladaron el correcto al panteón se encontraron con que no podían enterrarlo porque no presentaban la boleta que expide el Ayuntamiento. 

Díaz Espinosa precisó lo anterior y aseguró que no recibieron respuesta a su solicitud de hablar con los titulares de la empresa, a pesar de que ya sólo les faltaban 9 mil de los 38 mil pesos acordados para saldar la cuenta. 

Narró que después de que EL MEXICANO se retiró del cementerio tras la solicitud de asistencia que hicieron los deudos, el coordinador de panteones municipales acudió al lugar, pero les dijo que nada podía hacer sin ese documento, mismo que fue entregado por la funeraria, pero hasta las 5:00 de la tarde, cuando se llevó a cabo el sepelio. Finalmente.

(EL MEXICANO  /  Lucía GÓMEZ SÁNCHEZ / 03 de  Septiembre 2013)

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