martes, 16 de septiembre de 2014

CRIMEN ORGANIZADO, DETRÁS DE UN TERCIO DE ASESINATOS


La violencia existente en Jalisco está marcada por la operación de las organizaciones delictivas, aunque muy por debajo de los extremos alcanzados en el 2011, cuando seis de cada 10 homicidios intencionales tuvieron ese origen


De acuerdo al sistema de Monitoreo de Indicadores del Desarrollo de Jalisco (Mide), en 2013 se registraron mil 97 homicidios intencionales en el estado

Las cifras locales de homicidios ligados al crimen organizado siempre variaron con los publicados por el Gobierno Federal

Tras 18 meses transcurridos de la actual administración estatal en Jalisco, la violencia homicida que persiste en la entidad aún debe una parte muy importante de su origen a las rivalidades y conflictos intestinos de los grupos criminales que operan localmente, a  los llamados ajustes de cuentas.

Durante la pasada gestión, la entonces Procuraduría General de Justicia (PGJ) estuvo elaborando, a la par que lo hacía el Gobierno federal, un registro propio con los homicidios en los que hallaba indicios para presumir que formaban parte de esta ola cruenta que asolaba al país, y donde los cárteles de la droga jugaban, como hoy, un papel crucial.

Ahora, con las labores de la Fiscalía General del Estado (FGE), se mantiene en su estadística esta subcategoría de homicidios dolosos, la cual permite conocer que durante los años 2013 y 2014, los primeros de esta gestión, más de un tercio de todos los asesinatos en Jalisco están ligados con las actividades de los grupos delictivos asentados aquí.

De acuerdo al sistema de Monitoreo de Indicadores del Desarrollo de Jalisco (Mide), en el 2013 se registraron mil 97 homicidios intencionales en el estado, y según las investigaciones de la FGE, en 382 de ellos existen pruebas de la actuación de estas organizaciones delincuenciales: en un 35 por ciento.

Mientras que de los 585 homicidios cometidos en el 2014 hasta agosto, 190 presentan ese mismo principio criminal: un 32 por ciento de la totalidad.

De esta manera, son 572 las muertes que se han registrado en estos dos años dentro de la clasificación de la FGE, definida como Grupo criminal/Cártel de la droga/Pandilla.

En el anterior sexenio, la PGJ concluyó que de los 4 mil 718 homicidios intencionales de los que tuvo conocimiento, al menos mil 883 había que considerarlos como producto de la rivalidad delincuencial (2007-2012 a octubre), es decir, cuatro de cada 10 asesinatos ocurridos en el estado.

El peor momento que vivió Jalisco por estos hechos de violencia fue EL 2011, cuando seis de cada 10 asesinatos se dieron a la sombra del crimen organizado; fueron 714, año marcado por los 26 cuerpos en los Arcos del Milenio.

Seguido del 2010, la mitad de los casos de homicidios dolosos tuvieron ese nexo delincuencial, y aún en 2012, con al menos un 45 por ciento de los asesinatos en esas mismas circunstancias (si bien, en términos absolutos supera al 2010): fue el año de los 18 cuerpos en la Carretera a Chapala.

Las cifras locales de los homicidios vinculados a la delincuencia organizada, sin embargo, siempre variaron en una forma relevante con respecto a la base que publicaba el Gobierno Federal en la pasada administración, y cuyos datos iban del 2007 al 2011 (hasta septiembre).

La última cifra que el Gobierno Federal informó abiertamente para Jalisco en ese periodo fue de mil 694 homicidios por rivalidad delincuencial, mientras la PGJ documentaba únicamente mil 348 y considerando todo el 2011: una diferencia de 346 asesinatos o 20 por ciento menos.

Pero ¿qué se disputan estos grupos delictivos en Jalisco? Desde luego no sólo las rutas de trasiego de drogas. Está el propio mercado estatal de consumo de estupefacientes y el control de los puntos donde se desarrolla este narcomenudeo, igual en fincas particulares que en giros comerciales.

La única estimación que hasta el momento ha sido reconocida de manera pública por el Gobierno de Jalisco, sobre la dimensión económica que alcanza la comercialización de las drogas ilegales al menudeo en el estado, se dio en septiembre del 2012, en el informe editado por la Secretaría de Planeación “Más allá de la Guerra de las Drogas”, donde se asevera que no supera los 367 millones de pesos anuales.

Ahora, sin embargo, el entendimiento de la violencia del crimen organizado en Jalisco ya no puede soslayar el lugar preponderante que ocupa el robo, distribución y venta de los combustibles que son sustraídos ilícitamente a Pemex.

El mercado ilegal de combustibles a nivel local debe generar hasta 600 millones de pesos mensuales para los grupos criminales, según la Asociación Mexicana de Empresarios Gasolineros (Amegas).

Hoy en día la mitad de las estaciones de servicio fuera del Área Metropolitana de Guadalajara (AMG), son extorsionadas para servir como canales de distribución del producto robado.

El 4 de agosto pasado, tras el homicidio del alcalde panista de Ayutla, Manuel Gómez Torres, de quien se presume una liga con la delincuencia, el fiscal general, Luis Carlos Nájera Gutiérrez de Velasco, declaró:

“El cártel más fuerte ahorita es el Jalisco Nueva Generación. Estamos seguros que esta célula, al igual que quienes atacaron a militares, a quienes rescataron a detenidos en Mascota, son del mismo cártel”, dijo.

Por los militares se refiere a la emboscada que sufrió una unidad del Ejército Mexicano en Guachinango, el 12 de mayo. Ahí murieron cuatro soldados luego de un decomiso de combustible robado; en Mascota, por su parte, el 24 de julio un comando interceptó a agentes de la Fiscalía para liberar a uno de sus dos detenidos, los sujetos se movilizaban en cinco camionetas. 

CONFIAR O NO

La medición de la violencia homicida en general y no sólo la exclusiva del crimen organizado fue recientemente cuestionada por el Observatorio Nacional Ciudadano por la Seguridad, la Justicia y la Legalidad.

El Observatorio hizo un ejercicio en julio comparando los datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) de homicidios dolosos, basados en averiguaciones previas, con los del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), obtenidos de registros administrativos, para descubrir diferencias abismales.

Cita el caso de Puebla “donde el Inegi reportó un aumento de 17.42 por ciento en el número de homicidios dolosos en el periodo interanual 2012-2013, el SNSP reporta una baja de 28.95 por ciento en ese mismo lapso, lo que significa una diferencia de más de 46 por ciento entre ambas mediciones”.

Y Chiapas: “el Inegi reporta un incremento de 25.9 por ciento en el número de homicidios dolosos, mientras que para el SESNSP este mismo delito tuvo una reducción en ese estado del 5.76 por ciento”.

Eso llevó a concluir a su director, Francisco Rivas: “Hay serias asimetrías entre los dos resultados que evidencian las diferencias existentes de los sistemas de recopilación y registro de información sobre la incidencia delictiva en las procuradurías.

“No contamos con información confiable para contar con un diagnóstico sobre la violencia en nuestro país”.

Si un ejercicio así se aplica con Jalisco del 2007 al 2013 -aunque partiendo de que el Inegi no hace distinción si hubo o no intencionalidad-, el SESNSP arroja 5 mil 814 homicidios dolosos, mientras que el Inegi, 7 mil 312, un 26 por ciento más.

El MIDE, nutrido por la Fiscalía estatal, igual que el SESNSP,  registró en el AMG 2 mil 717 asesinatos; el Inegi, 3 mil 290, un 21 por ciento más. Sólo en Guadalajara el primero habla de 820, pero el Inegi de mil 365.

El instituto considera distintos tipos de agresiones como causa de muerte: hasta el 2012 las principales en Jalisco son por arma de fuego, 3 mil 888 (67 por ciento); objeto cortante, 851 (15 por ciento), y ahorcamiento o estrangulamiento, 400 (7 por ciento).



(REPORTE INDIGO/ LUIS HERRERA /Lunes 15 de septiembre de 2014)

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