martes, 3 de abril de 2018

POBREZA Y MARGINACIÓN EN VALLE DE GUADALUPE



Foto: Enrique Botello

Datos socioeconómicos sobre la pobreza que enfrentan los habitantes de los poblados, son parte de los resultados del estudio presentado por IMIP en la actualización del Programa Sectorial de los Valles Vitivinícolas. Arrojan cifras como la duplicación de habitantes en la próxima década, y la carencia de equipamiento y vivienda de interés medio para trabajadores de la zona, pese a que se trata de evitar que el lugar tome un carácter suburbano

El lujo que enmarcan las propiedades de un valor por encima de los 2.5 millones de dólares, villas de 350 mil dólares o alquiler de cabañas hasta mil dólares por noche en la región vinícola del Valle de Guadalupe, esconde la otra cara de la misma moneda: la pobreza.

Cada año, el Instituto Nacional del Emprendedor (Inadem), Secretaría de Turismo y otras dependencias federales, entregan millones de pesos a fondo perdido a empresarios de la Ruta del Vino para incentivar la industria turística y el campo.

Pero el escenario de las comunidades es precario, los tres poblados que componen la Ruta -San Antonio de las Minas, Francisco Zarco y El Porvenir-, presentan altos índices de marginación.

Los habitantes reciben agua poco apta para consumo humano, no tienen drenaje ni viviendas dignas, faltan escuelas y espacios de recreación, es el resultado que arrojó el estudio hecho por el Instituto Municipal de Investigación y Planeación (IMIP).

El desarrollo inmobiliario del empresario Carlos Lagos en el rancho Olivares Mexicanos, que en 2010 detonó la polémica porque los productores de vino aseguraban que era un plan ambicioso que contravenía a la vocación del Valle, sigue vivo.

Familiares del ex presidente panista Vicente Fox Quesada, el empresario Carlos Slim, el actor Eduardo Verástegui, han visitado la zona con el fin de establecer megaproyectos hoteleros.

AMENAZAN CON DERRUMBAR OBRAS ILEGALES EN EL VALLE

En febrero de 2018 inició la cuenta regresiva. En unos meses el Cabildo tendrá que aprobar la  actualización del Programa Sectorial y Turístico de los Valles Vitivinícolas del Norte del Municipio de Ensenada.

El proyecto final dará paso a un reglamento que ordene y castigue a quienes infrinjan la Ley, indicó el regidor David Alfredo del Moral Silva, quien calculó que el 99 por ciento de las edificaciones son irregulares.



“Hay una propuesta de hace varios años de adecuar las sanciones, con el reglamento en la mano, en el que se incluye la demolición de las construcciones ilegales”, advirtió.

El programa sectorial ha sido consensuado con todos los actores del Valle de Guadalupe y está muy permeado a implicar a todos los personajes. “Sin duda la cancha está pareja”, aseguró Del Moral Silva.

El edil tiene sobre el escritorio denuncias ciudadanas en contra de desarrollos, uno de estos, el de la  vinícola y hotel Bruma, con inversión de 65 millones de dólares y Hotel Campera, ya que iniciaron obras sin considerar usos de suelo sin dar aviso a la autoridad.

CRECERÁ MÁS DE TRES VECES SU CAPACIDAD

El Valle de Guadalupe tendrá un crecimiento acelerado de 2.5 veces hasta el año 2030, y el abatimiento total de los acuíferos se prevé en 2032.

La superficie de área estudiada que controlará el programa es de 45 mil hectáreas, el resto son zonas de reserva normadas con el Programa de Ordenamiento Ecológico que existe desde 2006.

El documento propone una vivienda unifamiliar cada cuatro hectáreas. Sin embargo, cuando se trate de un clúster, hospedaje, vinícola, restaurante y cava, podrán edificar una casa por cada dos hectáreas de la superficie del proyecto. La condición es que el 50% del terreno tiene que reservarse únicamente a cultivos tradicionales.

Si son 100 hectáreas puedes hacer una vivienda por cada dos hectáreas, esto es, 50 espacios.

El número de visitantes de todo el mundo a las vinícolas tiene un comportamiento estacional en temporadas altas, con una tendencia a la alza desde 2016, concluyó el director del IMIP, Javier Sandoval Félix.

Para 2030, el deseo de visitar el destino se va a multiplicar por 2.5 veces, “solo en cuanto al deseo, quiero ser claro en ese punto”, reiteró el investigador.

La zona agrícola mide 6 mil 157 hectáreas y calculó se pierden a un ritmo de 3.6% anual, lo que representa 680 hectáreas menos de zona agrícola cada año.

La siembra de uva representa 97.2% de la demanda del agua del Valle de Guadalupe, sin embargo, la base económica de esta actividad es el paisaje, que masivamente consume más agua.

Hay invasión de actividades urbanas en las zonas agrícolas y naturales, el 26.6% del total de la población y 72.7% de la actividad de hospedaje están fuera de los tres centros de población, por ello las delegaciones no han crecido.

La tendencia de corredor entre localidades, falta de renta a precios accesibles de viviendas para los trabajadores del campo, meseros, guías, cocineros, mayordomos, entre otros oficios especializados, cuyos salarios son bajos.

EL TRABAJO QUE FALTA POR HACER

Un tema que viene con énfasis en el estudio del IMIP es el agua, con indicios de que en 2032 estarán agotados los acuíferos, indicó Javier Sandoval Félix.

La Secretaría de Protección al Ambiente  (SPA) respaldó el aspecto socioeconómico, donde la zona de El Porvenir mantiene índices de abandono notable.


Se prevé mantener el abasto, pero con una calidad menor, muy pobre, donde habrá introducción de fertilizantes, sal que lejos de mantener el nivel de vida de la zona, lo deteriorará, “con el estudio que proporcionó SPA, sabemos que hoy el agua tiene mala calidad en El Porvenir, que la situación de marginación es crítica, lo que no estaba incluido en el anterior estudio”, subrayó el consultado.

Uno de los problemas ambientales y de imagen, es la urbanización de la zona Ejidal, ya que se han gestionado recursos económicos para pavimentar calles, lo que el nuevo reglamento restringirá.

A la larga, según un estudio, estas obras pueden provocar que después se instalen postes de energía eléctrica, cuando lo ideal sería pavimento con tratamiento diferente como adoquín o empedrado que permita la infiltración del agua al suelo.

Para solucionar este problema, el IMIP propone hacer una estructura de movilidad para que los nuevos proyectos no tengan el carácter urbano.

Si no se le pone atención a este problema, de manera natural la zona tomará un carácter suburbano, dejando ir “la gallina de los huevos de oro”, resaltó Javier Félix.

En 2018, en el Valle operan 62 restaurantes, 30 hoteles y más de 157 espacios en el servicio de arrendamiento temporal en línea Airbnb; para 2030, los restaurantes se triplicarán, mientras que los hoteles se duplicarán.

En el año se organizan entre 60 y 80 eventos masivos con falta de control por parte de la autoridad, los meses de mayor afluencia son de mayo a julio, y se estima que en 2017, 308 mil 800 personas visitaron la Ruta del Vino.

IMIP CONCRETA PROGRAMA SECTORIAL

El anterior programa, vigente desde 2010, fue licitado por el Fondo Nacional para el Turismo (Fonatur) y lo ganó la empresa Felipe Ochoa y Asociados, con sede en Ciudad de México.

El IMIP encontró una serie de inconsistencias porque en el mapa no se refleja la ocupación del Valle, y aunque menciona a la comunidad indígenas de nativos en San Antonio Nécua, los excluyen de la imagen, al igual que otros ejidos.

Originalmente giraba en tres ejes: agua, actividad agrícola y paisaje, con la actualización hay más información con la comunidad como caracterizaciones, marginación y fenómeno socioeconómico.

“Viendo como imagen de satélite no responde a situaciones reales, pero así se publicó”, recordó Javier Félix.

Otro ejemplo es el de residencial Las Lomas, a cuatro kilómetros de San Antonio de las Minas, un área con el mayor número de construcciones habitacionales, pero aparece como un área de conservación y agrícola.

El IMIP trabajó dos años con máxima capacidad de cinco personas en campo, usando el presupuesto anual de la paramunicipal de apenas 4 millones de pesos.

ACUERDAN TENER AGUA DE LA MORITA EN VINÍCOLAS

Álvaro Ptacnik Novoa, representante de la Asociación Provino, quien fue uno de los que se manifestó fervientemente en 2010 en contra la aprobación del programa, está despreocupado, asegurando que ha hecho aportaciones en la actualización.

Si bien está preocupado por el problema del agua, adelantó que están de acuerdo que se instale infraestructura para atraer agua de reúso de la presa La Morita en Tijuana hacía los valles, pero únicamente si el servicio es para todos.

“No estamos del todo de acuerdo, pero lo hacen, exigimos que sea abasto para los participantes en el Valle de Guadalupe y no solo para unos cuantos”, aseveró.

En un principio estuvieron en desacuerdo porque el tratamiento que se da al agua de la presa puede alterar la calidad de los vinos bajacalifornianos, sin embargo, otro grupo de productores se posicionó a favor de la distribución.


(SEMANARIO ZETA/ EDICIÓN IMPRESA / LORENA LAMAS /SÁBADO, 31 MARZO, 2018 12:00 PM)

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