La existencia de un mercado negro de
gasolinas frustra también el objetivo de la Reforma Energética de hacer bajar
los precios de los combustibles. A pesar de que en 2017 se encontraron 10 mil
363 oleoductos perforados, se cree que muchos otros siguen operando clandestinamente.
Un negocio redondo, si se toma en cuenta que el precio de las gasolinas aumentó
un 17 por ciento el año pasado.
Aunado a este problema, durante los
últimos cinco años la refinación nacional se ha reducido en un 36 por ciento,
misma que se está sustituyendo con un incremento de importación de combustible
del 40 por ciento.
Laura Quintero y Ana Gabriela Jiménez
Ciudad de México, 8 de
febrero (EconomíaHoy/SinEmbargo).– Durante el 2017 se encontraron 10 mil 363
oleoductos perforados, un 51 por ciento más que los 6 mil 873 hallados en 2016,
según datos de Petróleos Mexicanos (Pemex).
Además, a dos meses de que se
liberalizó el precio de la gasolina el incremento en el robo de combustible
repercutirá en el costo para los consumidores mexicanos, al tiempo que es un
factor que ha desincentivado la inversión privada, sobre todo en el sector de
la refinería.
En entrevista para
EconomíaHoy.mx, José Luis de la Cruz, director del Instituto de Desarrollo
Industrial y Crecimiento Económico (IDIC), indicó que el robo de combustible
genera una distorsión en el precio que se fija.
Los costos logísticos de la
producción y distribución de combustibles se encarecen bajo un escenario de
inseguridad constante, costos que primero recaen sobre Pemex, al ser el único
productor y proveedor de gasolinas en el país (pese a la entrada de nuevos
jugadores al sector) para luego recaer sobre los propietarios de las
gasolineras y finalmente sobre los consumidores.
“En la gasolina se tiene un
muy buen ejemplo de cómo la liberalización de los precios puede enfrentar
desafíos no previstos cuando no se cumple el Estado de derecho ya que el
incremento en el robo de combustibles termina distorsionando los precios e
impactado los bolsillos de los consumidores finales”, advirtió de la Cruz.
A pesar de que son 10 mil 363
los oleoductos identificados, se cree que muchos otros siguen operando
clandestinamente, extrayendo gasolina y otros combustibles que se venden
ilegalmente o a través de gasolineras establecidas a un precio mucho menor al
del mercado formal. Un negocio redondo, si se toma en cuenta que solo durante
2017 los mexicanos vieron a las gasolinas encarecerse un 17 por ciento.
Mientras que en la Ciudad de
México el litro de gasolina Magna promedia los 18 pesos y la Premium 20 pesos,
en Puebla se puede comprar el mismo combustible por entre 7 y 11 pesos el
litro, de acuerdo con datos de la Secretaría General de Gobierno de esa
entidad.
Cifras de Pemex indican que
el alcance de los ladrones de combustible, mejor conocidos como huachicoleros,
ha crecido exponencialmente, hasta hace cinco años se encontraron mil 635
extracciones ilegales y estaban centrados principalmente en cuatro estados
(Guanajuato, Puebla, Veracruz y Jalisco), pero actualmente tienen presencia en
la mayoría de las entidades.
TAMBIÉN GOLPEA INVERSIÓN EN REFINERÍAS
Al respecto, Alejandro Limón
Portillo, especialista en temas de Energía y Finanzas públicas del Centro de
Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) destacó que durante los últimos
cinco años la refinación nacional se ha reducido en un 36 por ciento, misma que
se está sustituyendo con un incremento de importación de combustible del 40 por
ciento.
Indicó que el tema del
huachicol está muy relacionado con el sector de la refinación, transporte y
logística de hidrocarburos. “Al cierre del 2017 la refinerías de Pemex operaban
al 51 por ciento de su capacidad. El sector de la refinería está mandando
muchísimas señales de que se necesita inversión, pero nadie las está tomando
porque por el tema del ‘huachicol'”, explicó el investigador.
Durante los últimos cinco años la
refinación nacional se ha reducido en un 36 por ciento. Foto: EconomíaHoy
La dinámica de libre mercado
en la que entró la industria gasolinera enfrenta el desequilibrio adicional de
un desplome de 24 por ciento en la producción de crudo en los últimos 5 años,
ante una demanda constante de combustibles por parte de la población. De
acuerdo con Pemex, los mexicanos consumieron 125 mil millones de litros diarios
de gasolinas en 2017.
“Tenemos una menor producción
de crudo, una menor refinación, una mayor importación que nos está llevando a
que el precio de los combustibles sea mayor. Esto contradice los objetivos de
la liberalización de los precios de la gasolina que en un inicio era que se
dieran precios más bajos”, afirmó Limón Portillo.
A penas, en diciembre pasado
se realizó el primer contrato con Mitsui, una empresa de origen japonés, para
desarrollar y operar una planta coquizadora de su refinería más grande ubicada
en Tula, fuera de eso no se tiene ninguna otra inversión en el sector.
Por su parte, José Luis de la
Cruz detalló que el hecho de que el ‘huachicol’ esté a un costo más bajo es un
desincentivo para la inversión que se pretende tener en el sector de las
gasolineras.
COMPETENCIA DESLEAL
De la Cruz detalló que otro
de los problemas del robo de combustible es que además de representar pérdidas
de dinero que dañan las finanzas públicas también representa una competencia
desleal para quienes están invirtiendo en el sector de las gasolineras, porque
el hurto de combustible al final del día regresa al mercado mexicano y vuelve
con una oferta de menor precio.
“No cumplir con el Estado de
derecho puede motivar que una medida que busca liberalizar los precios y que
lleguen más baratos a la sociedad, no cumpla su objetivo porque la inseguridad
y el crimen organizado distorsionan estas medidas de política económica”, advirtió.
ESTE CONTENIDO ES PUBLICADO POR SINEMBARGO CON
AUTORIZACIÓN EXPRESA DE EconomíaHoy.
(SIN EMBARGO/ ECONOMÍAHOY/ REDACCIÓN / FEBRERO 8,
2018, 12:30 PM)
No hay comentarios:
Publicar un comentario