Hace un año, el 22 de mayo, el Gobierno
federal se apresuró a señalar a los muertos en Tanhuato como “criminales” y
miembros del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Pero sus familiares
insisten en que es mentira, que en ese lugar fueron “torturados y ejecutados”
trabajadores del rancho, no delincuentes. Hoy, la Oficina del Alto Comisionado
de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos dijo en su cuenta de Twitter:
“A un año de los asesinatos en Tanhuato, la ONU-DH refrenda su compromiso con
las víctimas. Pendientes: Verdad, Justicia, Reparación…”
Foto 1: Tumba de Francisco Daniel
Magallón Torres, muerto a los 17 años. Al centro: Teresa Tejeda con la foto de
Víctor Hugo Reynoso Tejeda, muerto en Tanhuato. Abajo: Altar colocado en la
calle en honor a los "guerreros" de Ocotlán. Fotos: Sanjuana Martínez
Ciudad de México, 21 de mayo
(SinEmbargo).– Francisco Javier Magallón Pérez tiene preparadas hoy las flores,
la música en vivo y dos misas para su hijo Francisco Daniel, uno de los 42 que
murieron en Tanhuato, Michoacán, en el Rancho El Sol, donde la Policía Federal
dice hubo un enfrentamiento.
“Fue una matanza, no un
enfrentamiento. No mataron a unos animalitos. Las familias seguimos esperando
justicia para los 42, pero parece que el gobierno quiere que olvidemos todo”,
dice mientras apura los preparativos para el primer aniversario.
Aquel 22 de mayo, el Gobierno
federal se apresuró a señalar a los muertos como “criminales y miembros del
Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), pero sus familiares siguen insistiendo
que es mentira, que en ese lugar fueron “torturados y ejecutados” trabajadores
del rancho, no delincuentes.
Fotos, testimonios y
documentos señalan la forma en que murieron los 42, cuyos cadáveres mostraban
huellas de tortura, balazos en la espalda, fracturas múltiples, quemaduras,
tiros de gracia…
Según sus familiares,
entrevistados por SinEmbargo en julio del año pasado, la ropa de los 42 estaba
intacta: “Los torturaron y luego los vistieron”, dice al recordar la forma en
que le fue entregado el cuerpo de su hijo de 17 años.
“Parece que esta es la
matanza olvidada, así lo toma el gobierno, como si matar a 42 personas no fuera
nada. Nosotros no olvidamos, ni vamos a olvidar y seguimos exigimos justicia”,
dice en entrevista.
Hoy desde temprano el
cementerio municipal de Ocotlán tendrá dos misas y habrá un homenaje a los
jóvenes con sus fotos y flores, puestos en un altar improvisado.
“Nosotros le tenemos
preparada su misa a las doce, su música en vivo para cantarle a mi hijo los
corridos que más le gustaban, luego les vamos a hacer un homenaje en el altar
del cementerio con sus fotos y su ramo de flores, mandamos hacer unos
arreglos”, dice emocionado.
Dice que no puede olvidar la
forma tan cruel como “asesinaron” a su hijo: “Yo lo que quiero es que los
policías federales y militares que me lo torturaron y lo mataron, que paguen,
que les caiga la ley sobre ellos. No fue cualquier cosa, fue una masacre”.
“MUERTA EN VIDA”
Ayer durante el día, Teresa
Tejeda estuvo en el cementerio, honrando la memoria de su hijo Víctor Hugo
Reynoso Tejeda, quien murió también en el Rancho El Sol: “Me arrancaron la
mitad de mi corazón, me dejaron muerta en vida. Vivo por vivir. Si hubiera justicia
sería distinto, la forma en la que nos los mataron, en todo lo que duraron para
entregarnos los cuerpos fue bien feo. No podemos olvidar, aunque el gobierno
quiera silenciar y olvidar esta masacre….¿Cuándo lo voy a recuperar? Nunca”.
Su hijo tenía 28 años y era
vendedor de pollo, al igual que el resto de su familia. Graduado como técnico
mecánico en el Cbetis del Centro Universitario de La Ciénega de la Universidad
de Guadalajara y debido al desempleo aceptó el trabajo en el rancho para
labores de mantenimiento y agricultura.
Teresa no puede contener el
llanto: “Lo sueño, hablo con él, lo siento y le digo: mi hijo mándame esa
fuerza, esa juventud tuya, mándame todo eso que tú tenías para soportar esto,
ayúdame por si yo me quiero doblar o caer, ayúdame para levantarme, para ser
fuerte”.
Teresa recuerda el momento
que le entregaron a su hijo como una auténtica “pesadilla”: “Los policías
federales se burlaban, decían: “cayeron como uno pajaritos, los agarramos
dormidos”. Qué triste que se refieran así a otros seres humanos, ellos también
tienen hermanos, esposas, hijos. Ellos deberían estar en la cárcel”.
Comenta que el año pasado,
las familias fueron entrevistadas por los visitadores de la Comisión Nacional
de Derechos Humanos (CNDH): “Pero ya no volvieron, ni cumplieron lo que nos
dijeron, ni publicaron el informe sobre esta horrenda masacre. Supimos que el
mismo gobierno los amenazó”.
Luego de los hechos, la CNDH
informó que abrió un expediente de queja y que solicitó a las autoridades que
estarían involucradas a rendir informes detallados de su actuación.
Teresa dice que tampoco la
Comisión de Atención a Víctimas (CEAV) los atendió, ni mucho menos les
proporcionó el apoyo económico: “Ya los mataron como si fueran animales, por lo
menos, nos hubieran indemnizado a cada una de las familias, bastante necesidad
tenemos”.
El entonces Comisionado
Nacional de Seguridad, Monte Alejandro Rubido descartó que se tratara de
ejecuciones extrajudiciales, pero en septiembre del año pasado, las fotos que
demuestran esas ejecuciones extrajudiciales fueron filtradas al periodista
Carlos Loret de Mola.
Familiares de los 42 han
investigado y pudieron determinar que la cifra dada por el gobierno es “falsa”:
“Sabemos que asesinaron a 48 porque existen las copias de actas de defunción.
Además dos de los muchachos que andaban trabajando en el rancho lograron huir y
fueron testigos de todo”.
Añade: “Yo nunca imaginé que
mi hijo tuviera este fin. Mi muchacho no andaba en malos pasos, pero en caso
que así hubiera sido, mejor me lo hubieran detenido, metido a la cárcel si
quieren de por vida, pero me lo mataron y no está justificado. No fueron dos o
tres cuerpos, fue una masacre de casi 50 personas. Pero el gobierno tapa. Y al
policía federal caído le hacen todos los honores, ahora dicen que fueron tres.
Los asesinos de nuestros hijos siguen libres, ni los han molestado”.
Teresa llora durante unos
minutos, su voz se llena de indignación cuando piensa en la impunidad que ha
cubierto a los responsables: “Si tuviera enfrente a Enrique Peña Nieto le diría
que es una basura, una persona que no vale nada, un farsante que trae una
máscara. Tiene al pueblo en la mentira, masacrando a nuestros jóvenes como esos
muchachos de Ayotzinapa perdidos hasta la fecha, ni cuerpos, ni nada. ¿Dónde están?
¿Qué hicieron con ellos?”.
Añade: “Esta es la matanza
más olvidada. El gobierno se lava las manos, tiene licencia para matar, para
extorsionar, para todo, para torturar, para quitar la vida así de fácil, y
aparte les pagan para que asesine, gracias a los impuestos de todos los
mexicanos”.
(SIN EMBARGO.MX/ SANJUANA MARTÍNEZ MAYO
22, 2016 - 5:50 PM)
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