Si ahora me decidiera a
escribir una novela, este sería el nombre, y al anunciarla, algunos, por lo
regular los que no leen, dirían: Leónidas nos inventa un tema más del narco,
así como muchos otros han opinado de las obras de Javier: Miss Narco, Los
morros del Narco, Narcoperiodismo, Con una granada en la boca, pero insisto,
esos son los que no leen, porque para empezar en estos asuntos nada es
inventado. Los que hemos vivido en las últimas tres o quizás más décadas, en esta
ciudad o cualquier otra de Sinaloa, saben perfectamente que no miento, y que al
abordar el tema, los que sí leen saben que no se trata únicamente del narco, se
trata más bien de nuestra sociedad.
Javier Valdez Cárdenas
confirmó con su actividad periodística, la calidad de persona que fue, y como
escritor extender esa calidad humana que le caracterizó, y en cuanto a su
alcance literario, ahí están sus obras que hablan de su estilo que impuso a sus
relatos y fueran interpretados por lectores de todos los niveles; para iniciar
con una muestra de su claridad, cito la nota que los editores del sello AGUILAR
de Santillana Ediciones incluyó como “Nota de los Editores” en el libro Miss
Narco, pag. 271 de noviembre del 2009:
“Mientras trabajábamos con
los últimos detalles de la edición de este libro, pocas horas antes de mandarlo
a imprenta, recibimos este correo electrónico de Javier Valdez Cárdenas que
demuestra, una vez más, la dura realidad que vivimos, y particularmente de
quienes trabajan en el ámbito periodístico.
Asunto: Estoy completo. Enviado el
jueves 10/09/2009 05:25 p.m.
“Hola amigos editores, tal vez no se
enteraron —porque siempre andan en chinga, metidos en textos, papeles,
pantallas y teclados, procreando y pariendo libros— pero les informo que en
Ríodoce, el periódico semanal de Culiacán en el que también trabajo, sufrió un
atentado: la madrugada del lunes nos aventaron una granada de fragmentación a
la planta baja, que solo provocó daños materiales. Yo estoy bien, igual que
todos mis compañeros; completito, sin rasguños, fracturas ni acné. Vivo y
pisteando, peleando, tecleando y soñando. Hubiera querido avisarles antes de
que se enteraran por los medios, pero no pude, pero me di cuenta que no sabían
porque creo que me hubieran llamado para preguntarme si todavía latían mis
muñecas, mis huellas, mi sol. Un abrazo… les llamé por teléfono hoy jueves pero
no tuve suerte. Sale pues, salud”.
Javier
V.
Intentando aclarar, pregunté
a Wikipedia: ¿Qué es literatura?, y esto contestó: “Es un nombre femenino que
aborda: la narrativa, el cuento, la novela, la nota periodística e incluso el
lirismo”.
Que sea un nombre feminista
me gusta, las mujeres suelen ser más sinceras, además, la forma de decir y el
sonido de la voz me atrae por lo sensual. Conociendo a Javier, no me resultaría
extraño saber que abordó el tema de Miss Narco, atraído por algo de aquello,
pero sin duda, por lo dramático que ha sido ver y darnos cuenta cómo es que las
mujeres han entrado a ese mundo.
Durante mucho tiempo la mujer
había estado, salvo raras excepciones, al margen; habían permanecido, en
apariencia, sumisas, calladas; su intervención se supeditaba en aconsejar
extremar precauciones, agregar rezos y bendiciones.
Pero el fenómeno del narco se
expandió como una hidra maligna, había enraizado controlada, esto fue cuando
aún éramos pocos (1960), tiempos nostálgicos cuándo todavía formábamos una
aldea donde todo mundo se conocía, pero
la población creció, y llegaron otros de lugares lejanos trayendo consigo otras
sustancias que reforzaron y ampliaron la oferta del veneno.
A medida que fue creciendo la
población, los tentáculos también se extendieron para abarcar mayor poder. La
fuerza económica se impuso para doblegar voluntades que intentaban sostener un
mundo de paz controlada, pero la hidra se atomizó y sus células se
desconocieron y las fricciones provocaron la violencia.
En ese mundo de ficción y
glamur, apareció ella: La mujer, no pudo escapar a la seducción del dinero y el
poder; había permanecido dócil, disfrutando de la benevolencia del varón. Pero
la ambición abrió la débil coraza, y pronto se dio cuenta que su belleza era un
elemento poderoso que podía imponerse, abrirse ante la hostilidad. Que de ser
seducidas, podían seducir, que de ser obligadas, podían obligar e imponer
condiciones ante razones y sin razones.
Por esto, no me extraña que
en el mismo Prólogo de Mis Narco se afirme: “Una mujer al frente de un grupo de
sicarios dirige una emboscada contra un convoy de agentes de la Dirección
General de Reclusiones. Una bellísima narca ordena que “levanten” a un mesero y
lo “encajuelen”. Una madre de familia junta los pedazos, uñas, pellejos y
coágulos a los que fue reducido su hijo de 15 años. No. No son escenas de una
película de acción que estará próximamente en cartelera mundial. Se trata de
notas periodísticas que aderezan al narco nuestro de cada día, notas en las que
el papel femenino cobra cada vez mayor fuerza y presencia”.
“Narcomenudistas,
consumidoras, baleadas, sicarias, golpeadas, amenazadas, hijas de papi,
periodistas, cocineras, reinas de belleza, madres estoicas, policías, secuestradas,
maestras, managers deportivas, activistas, sobrinas… son personajes de este
universo en el que Javier Valdez Cárdenas engloba al gigantesco mundo de la
mujer en el narcotráfico”.
Todo esto y más, pero mucho
más, nos dejó Javier en sus periódicos (Ríodoce y la Jornada), sus libros,
conferencias, entrevistas y las consabidas charlas de café y cantina. Sin duda,
un hombre al que hemos de intentar conocer más, y la única forma de hacerlo es
leyendo sus obras, libros que nos dan luz sobre este fenómeno que es producto
de una sociedad que al crecer en número, nos
hemos desvalorizado y debilitado aceptando la corrupción, la traición y
la mentira.
El gesto es por lo menos
insólito. El 15 de junio, al cumplirse un mes del asesinato del periodista
Javier Valdez, la embajada de los Estados Unidos en México le brindó un
homenaje al colocar en su perfil de Facebook una de sus fotografías sobre la
bandera norteamericana.
Roberta Jacobson es la
embajadora y asumió el cargo en mayo de 2016 por indicaciones de Barack Obama,
pero fue ratificada en el cargo apenas el 9 de mayo pasado, ya bajo la
administración de Donald Trump. Según su hoja profesional, Jacobson fue clave
en el restablecimiento de las relaciones de su país con Cuba, pues presidió las
primeras dos rondas de conversaciones con el gobierno de la isla. Y es
inquieta, por lo que se ve, porque, además, es colaboradora del diario La Jornada.
Parecen preocuparle mucho los
problemas que vivimos los periodistas en México. Por lo menos eso denota el
artículo “El silencio ensordecedor”, que escribió el 3 de mayo (Día
internacional de la libertad de prensa), donde habla de la existencia de “zonas
de silencio” en varias regiones del país, producto de las agresiones a
periodistas y cómo se van expandiendo en la medida en que ocurren nuevos
crímenes.
Se refiere a la impunidad que
impera en los casos de asesinatos de periodistas, donde solo el 0.25 por ciento
se castigan con una sentencia.
“Y envalentonados con este
grado de impunidad, los criminales y los agresores sienten que pueden continuar
silenciando a periodistas… Es decir, la impunidad empodera a la censura,
expande el silencio”.
La embajadora termina su
texto con una proclama que pudo haber escrito el más radical de los periodistas
de este país:
“Hay que alzar la voz, decir
´ya basta´, salirnos (¿salirnos?) de este sopor con el que a veces nos
encogemos de hombros. Hay que hacerlo aun cuando resulte inconveniente o
pesado. De lo contrario el silencio será ensordecedor”.
Jacobson había expresado su
condena por el asesinato de Javier el mismo día en que lo mataron, a través de
un tuit. Tres días después, durante una visita oficial a México, el secretario
de estado de los Estados Unidos, RexTillerson, fue más tibio, pues solo lamentó
y ofreció sus condolencias, pero adelantó que “es, de nueva cuenta, otra
trágica pérdida entre los periodistas pero también muchos otros como resultado
de la violencia relacionada al narcotráfico”.
Me han preguntado qué pienso
de estas reacciones y no puedo dejar de agradecerlas, igual que muchas que se
han expresado en distintas partes del país y del mundo. Pero en el caso de los
norteamericanos, hay que decir, además que ellos, sobre todo su gobierno, son
parte del problema que enfrentamos los mexicanos con la expansión del
narcotráfico y la violencia que genera, ahora también contra periodistas.
¿Es un crimen de alto
impacto, como el de Javier Valdez, un buen pretexto de nuestros vecinos para
seguir jodiendo a México? En momentos en que se renegocia la relación comercial
con ellos, no puede dejar de generar suspicacias tanta “sensibilidad” de los
funcionarios norteamericanos. No hay que olvidar que, en el marco de esta
renegociación, se ha sacado a colación el tema de la Iniciativa Mérida, con la
advertencia de que podría retirar a México el apoyo para el combate al
narcotráfico. Y aunque no son muchos los recursos que aporta —son absolutamente
prescindibles según ha dicho el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio
Chong—, el acuerdo es significativo en términos de la cooperación entre ambos
países.
Ver la imagen de Javier
Valdez incrustada en la bandera de los Estados Unidos es conmovedor y se
agradece el gesto, pero los mexicanos esperaríamos que los dos países, bajo una
nueva voluntad, diseñaran estrategias conjuntas para combatir el narcotráfico acá
y la drogadicción allá. Y el lavado de las ganancias incluido. Aquí y allá. Los
mexicanos, como decía Javier, no merecemos este infierno.
BOLA Y CADENA
El JUEVES PASADO SE CUMPLIÓ un mes del asesinato de Javier Valdez y todavía no se
tiene una pista clara sobre los autores materiales e intelectuales del hecho.
Nada que permita siquiera esbozar con certeza una teoría del crimen. Esa es, al
menos la sensación que nos queda a los que hemos estado en contacto con las
fiscalías que investigan el caso. Pero además, contrario a lo que hemos estado
esperando, la Feadle ofreció la semana pasada recompensas por información que
permita dar con los asesinos de por lo menos seis periodistas, entre ellos
Javier Valdez. ¿No debiera la fiscalía ser más prudente? ¿De verdad no tienen
pistas claras sobre el crimen del fundador de Ríodoce?
SENTIDO CONTRARIO
HICIMOS LA CONVOCATORIA CON LA convicción de que era nuestro deber. Como periodistas
hemos asumido siempre, en otras trincheras y desde Ríodoce, un compromiso con
la sociedad. Porque así entendemos el
periodismo o porque así queremos entenderlo. Y la gente respondió. El jueves,
al cumplirse un mes, cientos de mujeres y hombres tomaron las calles de las
principales ciudades de Sinaloa para exigir justicia en el crimen de Javier
Valdez. Y en el de los abogados acribillados. Y en el de los médicos y los
maestros, y familiares de desaparecidos, y los niños y las mujeres inocentes y
los cientos y cientos que han sido asesinados desde que empezó este gobierno
que no parece tener rumbo. Fue entregado al gobierno un pliego de peticiones y
recibimos el compromiso de que sería respondido. Y contaremos los días hasta
que se haga. Tenemos a quiénes rendirles cuentas. Nosotros sí.
HUMO NEGRO
JORGE ZEPEDA PATTERSON TIENE RAZÓN: cuando Andrés Manuel López Obrador parece que tiene
todo de su lado, es experto en darse un martillazo en el pie. ¿Y así cómo,
pues?
(RIODOCE / COLUMNA “ALTARES Y SÓTANOS”
DE ISMAEL BOJÓRQUEZ/ 19 JUNIO, 2017)
Un rayito de esperanza se
asoma en el espacio de la izquierda
mexicana. La maestra Ifigenia Martínez, fundadora de la Corriente Democrática y
del PRD, ha declarado que próximamente buscará a Andrés Manuel López Obrador
con un documento en mano, buscando que se logre la unidad de las izquierdas
para el 2018.
En la misma idea que
Ifigenia, ycon el mismo planteamiento
sensato, Porfirio Muñoz Ledo expresa
que las fuerzas progresistas tiene el deber de “derrotar pacíficamente a
un régimen de ignominia”.
Tanto Ifigenia Martínez como
Muñoz Ledo no comparten la política de
alianzas rumbo al 2018, que en días
pasados aprobara en su Congreso Nacional el Partido MORENA.
Una política de alianzas
excluyente a todas luces, elaborada al
calor de los resultados electorales del Estado de México.
Debemos de aprender de las
experiencias anteriores y de la elección
del Estado de México. El PRI hará uso del
erario público sin límite alguno para mantenerse en el poder y con un
Instituto Nacional Electoral (INE) que
se hace de la vista gorda ante la compra del voto. Si de la experiencia
electoral del Estado de México no se aprende,
y si además se participa con una política de alianzas excluyente, se
tiene asegurada la derrota de la izquierda para el 2018.
Fue el proceso de fusiones que vivió la izquierda
mexicana en las décadas de los ochenta y noventa, lo que la hizo fuerte. La fusión que se dio en 1981 entre el Partido
Comunista Mexicano (PCM), el Partido del
Pueblo Mexicano (PPM) y el Movimiento de Acción Popular, hizo que naciera el
Partido Socialista Unificado de México (PSUM). Después en 1987 el PSUM,
el Partido Mexicano de los Trabajadores (PMT), el Partido Patriótico México (PPM), la Unidad
de la Izquierda Comunista (UIC) hizo que
naciera el Partido Mexicano Socialista
(PMS).
Fue en noviembre de 1987,
cuando Rogelio Zamora Espitia, ejidatario de la Agustina Ramírez,
Municipio de Angostura, pidió permiso al Consejo Estatal del PMS, para incorporarse a la campaña presidencial
de Cuauhtémoc Cárdenas. En ese entonces,
nadie daba un cacahuate por Cárdenas.Cuauhtémoc Cárdenas había sido postulado como candidato a la
presidencia de la República por un partidosatélite del régimen, el Auténtico de la Revolución Mexicana (PARM).
En el PMS habíamos postulado al Ing. Heberto Castillo. Un científico y luchador
social.
Fue el 7 de junio de 1988,
cuando ante el crecimiento de la candidatura del Ing. Cárdenas, se da la
declinación de la candidatura del Ing. Heberto Castillo afavor de Cárdenas.
Fue la suma de fuerzas, las
del Frente Democrático Nacional (FDN) y las del PMS, lo que hizo que Cuauhtémoc Cárdenas ganará el
6 de julio de 1988. Por cierto, el PRI
hizo uno de los mayores fraudes electorales de la historia, que de seguro lo
volverá a hacer en el 2018 si no se gana con
un amplio margen, condición que solo se puede dar si se participa
unidos.
Después, otra fusión del PMS
con la Corriente Democrática y el movimiento que se formó en la elección del
1988, dio nacimiento el 5 de mayo de 1989 al Partido de la Revolución
Democrática (PRD).
Ha sido la unidad de la
izquierda construida a través de las
fusiones, los Frentes, las coaliciones,
lo que le ha dado fortaleza. Las divisiones, la política de colaboración
con el régimen y las exclusiones, la debilitan.
Para la elección presidencial
del 2018 la izquierda mexicana debe de participar unida en un Frente Amplio, o llámese como se
quiera, donde se ponga por delante las coincidencias, haciendo a un lado las mezquindades.
Candidato de la izquierda ya se tiene,
lo que nos hace falta es la fortaleza
que da la unidad.
Grupo IUSA obtiene contratos por 11 mil
833 millones de pesos entre 2013 y 2017
Thelma Gómez Durán*
Entre el 2013 y el 2017, un
empresario ha sido el gran ganador de los concursos de la CFE para la compra de
medidores en México.
Su nombre: Carlos Peralta
Quintero, presidente y director general de Grupo IUSA.
Mediante una fórmula en la
que dos empresas simulan ser competidoras, Peralta ha obtenido contratos por 11
mil 833 millones de pesos de la Comisión Federal de Electricidad en ese
período, de acuerdo con una investigación de Mexicanos Contra la Corrupción y
la Impunidad (MCCI).
Para ello, ha utilizado a
empresas de Grupo IUSA y a Controles y Medidores Especializados (Conymed),
firma encabezada por Andrés Tort Rivera, hermano de Mariana Tort Rivera, esposa
de Peralta.
Conymed se constituyó el 28
de septiembre del 2011, pero fue hasta el 2013 que comenzó a participar -y a
ganar- en las licitaciones convocadas por la Gerencia de Abastecimientos de
CFE, encargada de la compra de watthorímetros o medidores.
Su fórmula ganadora fue
sencilla: empresas de Grupo IUSA y Conymed presentaban ofertas en partidas
diferentes de las mismas licitaciones, de manera que no había competencia entre
postores, y ambas resultaron ganadoras. Así sucedió durante los últimos cinco
años.
Andrés Tort Rivera aparece
como apoderado legal de Conymed y fue representante de Gas Padilla y de USA Gas
Huehuetoca, filiales de Grupo IUSA.
Además, comparten domicilio
en Paseo de la Reforma 2608, Colonia Lomas Altas, Ciudad de México.
Sin embargo, Estéfano Conde,
director de Relaciones Institucionales de Grupo IUSA, negó que Conymed forme
parte del conglomerado.
‘‘Es una empresa que tiene
una licencia expedida por IUSA. Es otro fabricante de medidores’’, señaló. ‘‘Es
una licencia de tecnología de fabricación de equipos. El medidor que fabrica
esta empresa es un medidor que IUSA no fabrica, es un medidor bifásico’’.
Conde negó conocer al
apoderado legal de Conymed, Andrés Tort Rivera, aun cuando se trata del hermano
de Mariana Tort, esposa de Peralta.
Consultada por MCCI, la CFE
rechazó beneficiar a alguna empresa en sus fallos y dijo que adjudica sus
contratos a las empresas que cumplan con las mejores condiciones de precio,
calidad, financiamiento y oportunidad.
La investigación reveló que,
al menos entre el 2013 y el 2016, los intentos de otros participantes por
entrar al negocio de los medidores fracasaron.
* Mexicanos Contra la Corrupción y la
Impunidad
(EL MAÑANA DE REYNOSA/ AGENCIA
REFORMA/19 / JUNIO / 2017)
Sus padres fueron grandes líderes del
narcotráfico. Ahora ellos pelean los liderazgos de sus cárteles, pero los
analistas consultados por Infobae dudan de que tengan las condiciones
suficientes. La generación narco
millenial, nacida en los ochenta y los noventa, es considera menos hábil que
sus padres y por eso se prevé que sea también más violenta, a pesar de tener
una mayor preparación académica. En la
lista de la sucesión están los hijos de los líderes del Cártel de Sinaloa, los
de los Beltrán Leyva, del Golfo y del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Algunos están en prisión, pero no existe garantía de que permanezcan ahí.
¿Cómo sigue la guerra del narco en
México tras la extradición de “El Chapo” Guzmán?
Ciudad de México, 18 de junio
(SinEmbargo/Infobae).– La detención o asesinato de los grandes capos mexicanos
está obligando a un relevo generacional. Ahora son sus hijos quienes están
peleando el control de las organizaciones.
Más allá de los hijos de
Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, hay toda una serie de narcojuniors
millennials, algunos en prisión y otros libres, para los que mantener el
liderazgo y conservar las relaciones de poder que tejieron sus padres no será
fácil.
El sello de esta nueva
generación narco es que será “impredecible y volátil”, afirmó a Infobae Carlos
Flores, experto en temas de delincuencia organizada y académico del Centro de
Investigación y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS).
Son impredecibles porque no
se sabe si serán ellos quienes realmente hereden el poder de sus padres. Se
desconoce cómo será su liderazgo y sus acuerdos.
Son volátiles porque es
incierto el tiempo puedan mantenerse al frente de sus cárteles ante las grandes
disputas internas que libran por la desaparición del mapa de los líderes
históricos.
La generación narco
millenial, nacida en los ochenta y los noventa, es considera menos hábil que
sus padres y por eso se prevé que sea también más violenta, a pesar de tener
una mayor preparación académica.
“La evolución del negocio fue
acompañada de la madurez de los principales actores: sus padres, en específico
en Sinaloa. Ahora tienen todas estas herramientas tecnológicas de conocimiento,
pero no tienen el conocimiento de campo, de la parte rural y son muy pocos los
que se han forjado desde abajo”, considera Carlos Rodríguez Ulloa, analista en
temas de seguridad.
Como buenos millennials, son
más públicos y usan las redes sociales en las que presumen sus lujos y excesos.
“Lo que está por decidirse es
qué tanto están dispuestos a dejar de ser estrellas de YouTube y redes
sociales”, agrega.
En 2012, elementos de la Marina Armada
de México presentaron a Jesús Alfredo Guzmán Salazar, presunto hijo de Joaquín
“El Chapo” Guzmán, considerado como uno de los principales dirigentes del
Cartel de Sinaloa y a Kevin Daniel Beltrán Ríos, presunto colaborador e
integrante del cartel de Sinaloa. Foto: Cuartoscuro.
En México el 75 por ciento de
los negocios familiares no pasan a la tercera generación porque la segunda no
supo conducirlos y, en el caso de los cárteles, Rodríguez augura que puede
pasar lo mismo porque los millennials buscan la inmediatez, aún en el narco.
“Ellos están dando por
sentado que van a heredar las redes de poder empresarial y gubernamental que
tejieron los padres. Se sienten herederos naturales, pero no han trabajo todo
lo de sus padres y corren el riesgo de que pase lo que pasa en las empresas de
este país”, reflexiona.
En la lista de la sucesión
están los hijos de los líderes del Cártel de Sinaloa, los de los Beltrán Leyva,
del Golfo y del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Algunos están en
prisión, pero no existe garantía de que permanezcan ahí.
EL LINAJE DEL NARCO
Dentro del Cártel de Sinaloa
se libra en este momento la pugna más fuerte del crimen organizado. Dos de sus
cuatro líderes están en prisión (El Chapo y Dámaso López “El Licenciado”) y los
dos que están libres, Ismael “El Mayo” Zambada y Juan José Esparragoza “El
Azul” –quien no se ha confirmado si está vivo o muerto- están por llegar a los
70 años.
Por parte del Chapo Guzmán
están sus hijos Iván Archivaldo y Jesús Alfredo Guzmán Salazar, nacidos en 1983
y 1985, respectivamente, quienes presuntamente habrían dado su apoyo al “Mayo”
para convertirse en líder de la organización. También está su medio hermano
Ovidio Guzmán López, nacido en 1991, quien ha logrado mantener un perfil más
bajo que el de sus hermanos. En 2012 fue señalado por el gobierno de Estados
Unidos de formar parte de la organización criminal.
En la lista está también,
Dámaso López Serrano “El Mini Lic”, hijo de “El Lic”. La DEA cuenta con un
perfil psicológico en el que señala que apenas supera los 30 años de edad. Lo
considera un “joven seductor” con ciertas tendencias a la sociopatía. Le gusta
viajar a lugares paradisiacos, en los que conquista mujeres y usa múltiples
negocios para lavar dinero procedente de las ventas de toneladas de droga.
Los hijos de Guzmán acusaron
a su padre, Dámaso López, de haberlos emboscado en Sinaloa en febrero pasado
para hacerlos a un lado ante una posible alianza con el Cártel Jalisco Nueva
Generación (CJNG). “El Mini Lic” no tiene buena relación con “Los Chapitos”,
presuntamente porque Iván Archivaldo consideró que su narco corrido era mejor
que el compuesto para él.
López Serrano lideró en sus
inicios una red de jóvenes al servicio del cártel, conocidos en las redes
sociales como Grupo Ántrax o Los Ántrax. Es conocido por presumir su vida llena
de lujos y excesos. Algunos analistas lo llegaron a considerar como el
verdadero sucesor de El Chapo.
En a línea de sucesión de los
grandes cárteles están también los narcojuniors millennials que actualmente
están tras las rejas, “pero que nadie nos garantiza que vayan a seguir así, ya
pasó con Iván Archivaldo (Guzmán) que estuvo preso y fue dejado libre”, alertó
Francisco Jiménez Reynoso, analista de la Universidad de Guadalajara.
El de mayor rango es Rubén
Oseguera González “El Menchito”, hijo de Nemesio Oseguera “El Mencho”, líder
del CJNG.
Oseguera González fue
detenido en 2014, pero en febrero de este año un juez le concedió un amparo
para que se decrete auto de libertad por el delito de delincuencia organizada.
“El Menchito” nació en 1990
en San Francisco, California. De acuerdo con reportes de la Procuraduría
General de la República (PGR), habría ordenado ejecuciones de integrantes de
grupos antagónicos y podría estar relacionado con el crimen de más de 70
víctimas exhumadas de fosas clandestinas en noviembre de 2013 en el municipio
de La Barca, Jalisco.
Se le acusa también de
incursionar en la producción y distribución de cristal, así como de la venta de
combustible robado en ductos de la estatal Petróleos Mexicanos (Pemex).
Otro más es Alfredo Beltrán
Guzmán “El Mochomito”, hijo de Alfredo Beltrán Leyva, uno de los líderes del
cártel que lleva sus apellidos, es primo de “Los chapitos” y presunto
responsable de su secuestro en agosto de 2016 en Puerto Vallarta, Jalisco.
Rubén Oseguera González, alias “El
Menchito”. Foto: Cuartoscuro.
Al momento de su detención,
en diciembre del año pasado, tenía 24 años, y disputaba el territorio del
Triangulo Dorado –famoso concentrar gran parte de los cultivos de marihuana y
amapola en el país. También se le acusa del tráfico de drogas y secuestro.
Osiel Cárdenas Jr., hijo del
ex jefe del Cártel del Golfo, Osiel Cárdenas Guillén fue detenido el 31 de
diciembre de 2014 en Estados Unidos acusado de tráfico de armas a México.
Inicialmente fue sentenciado a 10 meses de prisión, pero las autoridades
judiciales decidieron no dejarlo en libertad. Entonces tenía 23 años.
Su madre los definió como
“inmaduro y falto de experiencia” en una carta que envió en los tribunales.
Pidió que castigaran los errores de su hijo para que recibiera una lección y no
la olvidara. “La decisión que usted tome será la correcto para la vida de mi
hijo”, escribió la mujer al juez.
ESTE CONTENIDO ES PUBLICADO POR SINEMBARGO CON
AUTORIZACIÓN EXPRESA DE INFOBAE.
Desde su salida de la prisión en
Nayarit, la única vez que el médico José Manuel Mireles Valverde dejó Michoacán
fue para visitar un hospital de la Ciudad de México. Ahora, con un catéter en
el corazón y lo que parece el fin de un proceso judicial, recupera de a poco la
salud y las causas que lo hicieron una figura controvertida.
Un fuerte sol entra por la ventana del
domicilio de Morelia donde Mireles decidió ser entrevistado por SinEmbargo.
Camina con absoluta parsimonia, quizá para no agitarse, no cuenta con la
cabellera y el bigote de hace unos años, y al hablar, recobra destellos de la
fuerza de antaño.
En la entrevista más amplia desde que
dejó las celdas, Mireles pinta un país carcomido por las injusticias, pero
advierte, el hartazgo tiene límites.
PRIMERA DE DOS PARTES.
Con
fotos y video de Cri Rodríguez, SinEmbargo
Me impidieron limpiar Michoacán, dice.
Foto: Cri Rodríguez, SinEmbargo
Morelia, Michoacán, 19 de
junio (SinEmbargo).– La vida política del país fue sacudida el 12 de mayo,
cuando el líder de los autodefensas de Michoacán José Manuel Mireles Valverde
logró la aprobación para seguir su proceso judicial fuera de prisión.
En 2013, Mireles Valverde
llamó la atención internacional al momento de hacer oficial un levantamiento en
armas en el municipio de Tepalcatepec, en la región conocida como Tierra
Caliente. La intromisión del cártel Los Caballeros Templarios se había
extendido con una amplia gama de delitos, que iban desde la extorsión, la
decapitación de hombres e incluso la violación de niñas.
Fue entonces que el doctor
Mireles, junto con vecinos y otros comunitarios, se organizaron para combatir
palmo a palmo a los delincuentes. Su participación como líder de ese movimiento
lo volvió una celebridad, pero también en un rebelde que, de acuerdo con
analistas políticos, estorbaba los propósitos del Gobierno federal por
pacificar, bajo sus condiciones, a esa zona del territorio michoacano.
Sin rendirse a las exigencias
de Alfredo Castillo Cervantes, quien fue nombrado comisionado para la Seguridad
y el Desarrollo Integral del Estado Michoacán el 15 de enero de 2014, y
abandonado por sus antiguos colaboradores, José Manuel Mireles fue detenido por
policías federales y militares el 27 de junio de 2014, en Lázaro Cárdenas,
Michoacán, acusado de violar la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos de
México.
Luego de casi tres años en
prisión, en los que se autonombró preso político y recibió el apoyo de
organizaciones civiles nacionales y extranjeras que clamaban por su liberación,
el 11 de mayo de 2017 un juez federal le concedió la libertad tras pagar una
fianza de 30 mil pesos y se le condicionó a no salir del estado de Michoacán ni
del país.
Hoy, desde Morelia, el doctor
Mireles habla de sus años en la lucha, la forma en que considera el Estado
mexicano le tendió una trampa, y de su futuro:
Salvo unos retratos
familiares no podría decirse que éste, donde hoy vive, es un hogar. La falta de
artículos le dan un tono impersonal al recinto.
Mireles Valverde viste una
holgada camisa y el sombrero con el que incluso se identifica su silueta. El
bajo optimismo por su salud, se compensa con la exaltación que le provoca
hablar de la reciente historia de Michoacán, que también es la suya.
Silvano pide a Mireles que se vaya de
México y deje la política a cambio de su libertad
—En el levantamiento, ¿alguna vez usted se sintió por
encima de la Ley?
—Jamás. Siempre actúe
conforme a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. El
artículo 10 de la Constitución es muy claro. Todo ciudadano mexicano tiene
derecho a poseer un arma para su legítima defensa. En ninguna parte de la
Constitución dice la matrícula ni la marca. Tampoco te ordena que la tengas
sepultada en el lodo, bajo los colchones o encerrada bajo llave. De qué sirve
un arma en esas condiciones, si delante de ti están matando a tus hijos, a tus
hermanos y a tus padres. ¿De qué sirve?
—En algún momento, ¿dispuso de la vida otras personas?
—Jamás. Nuestra única
consigna era fortalecer siempre nuestras barricadas, trincheras, para que esa
gente no volviera a tomar nuestros pueblos. Tomando nuestros pueblos, tomaban
nuestras vidas, nuestras haciendas, ya eran dueños de nuestra productividad,
propiedad, y nuestras hijas. Las trataban como si fueran de ellos, a las de 10,
11, 12 años. Y delante de ti te decían: “me la bañas y me la cambias, y ahorita
me la voy a llevar”. Muchos padres se las bañaban, se las cambiaban y se las
daban. Se las regresaban a los seis meses de embarazo, ya cuando eran muy
inútiles para ellos en sus porquerías. Eso es lo que pasaba. Yo jamás tuve la
necesidad de mandar a matar a nadie.
—¿Lo agredieron a usted?
—Yo quería tragarme a los
desgraciados que por su culpa murió mi madre, cuando fue el segundo secuestro
en mi familia, a mi hermana la más chica. Yo me los quería tragar, yo no traía
arma. Y me preguntaban, ¿y si te los encuentras? Pues me los voy a tragar, a
mordidas o como sea, pero me los voy a tragar, respondía. Lo mismo que le
hicieron a mí y a mi familia se lo hicieron a otras familias. No ocupé la
venganza, ni nada de eso. No fue necesario.
—¿Desde dónde se gestionó su captura?
—Eso ya lo sabemos todos: fue
desde el Estado mexicano.
—¿Qué hubiera pasado si Mireles no hubiera sido
encarcelado?
—Yo pienso que tres meses
más, y limpio todo el estado de Michoacán, porque habíamos limpiado a las
principales regiones productivas del estado.
Juan Manuel Mireles, el mítico fundador
de las autodefensas. Foto: Cri Rodríguez, SinEmbargo
—¿El Estado no estuvo de acuerdo con que usted
limpiara Michoacán?
—No les conviene que no haya
crimen, porque se mantienen del crimen. Así son estos políticos y gobernantes
que tenemos ahora. No se mantienen del sueldito que deben ganar siendo
empleados del pueblo. Porque según el Artículo 39 de la Constitución, todos
ellos: presidentes municipales, senadores, diputados, Presidente de la
República, son empleados del pueblo, pero actúan como verdugos del pueblo.
—En el caso de su detención el tema son las armas.
Entiendo que el mismo Alfredo Castillo, entonces comisionado federal en
Michoacán, había autorizado la portación de armas…
—Claro, para todos. […] En la
reunión del 14 de abril, de lo que ahora es el Cereso de Tierra Caliente, fue
la reunión de los acuerdos del supuesto desarme. Nos pidieron que armáramos a
nuestros escoltas, que registráramos las armas y que se pasaran todos los
exámenes que hacen: psicométrico, psicobiológico, antidoping, etcétera,
etcétera, puro teatro, pura estupidez.
—¿Entonces ellos mismos registraron sus armas?
—No pueden decir ellos que no
sabían que no traíamos armas registradas, si ellos mismos las registraron. No
hay más de que una Secretaría de la Defensa Nacional. No hay más que una sola
Ley de armas de fuego y exclusivas del Ejercito. No hay más.
Hacia mayo de 2014, apenas
dos meses antes de que Mireles fuese detenido por la supuesta portación de
armas de uso exclusivo del Ejército, más de 6 mil armas de autodefensas habían
sido registradas y de éstas 4 mil 500 eran para uso militar.
—Además de las armas aparecieron unas pequeñas cuotas
de estupefacientes…
—Todo es falso. Tanto las
armas que echaron, como los estupefacientes. El encargado de mi aprehensión
llega y me avienta unos fierros viejos bien oxidados. Y me dijo: “mira lo que
te voy a cargar”. Le dije: “señor mis armas, están nuevecitas y están en su
casa”. Le dije: “yo no ando cargando pendejadas”. Y todavía me dice: “pues yo
no sé qué le hiciste al pendejo de Castillo, pero es él quien me mandó a
chingarte”.
—Citando todas estas irregularidades, ¿cree que
Alfredo Castillo debería estar preso?
—Pues ya sabemos que el
sistema premia a sus súbditos los más criminales, los más bandidos. ¿Qué
esperamos del sistema que tenemos ahorita?, ¿qué lo aprese?, cómo lo van a
apresar si es de los más allegados del Presidente de la República, primo
hermano del Procurador General de la República, él fue el que nos dejó el
Procurador que tiene Michoacán. Nos dejó a la delegada de la PGR que tiene
Michoacán. Él fue el que uniformó a Los Viagras, les dio armas, les dio
credenciales y son los líderes de los cárteles ahorita. ¿Quién es más criminal?
Manuel Mireles, que lo único que hizo fue defender su vida y su pueblo, o el
que vino a armar a los criminales para que nos siguieran jodiendo a todos los
civiles.
—Hablamos de su estancia en prisión. ¿Sus antiguos
compañeros autodefensas le siguieron apoyando en prisión o le dieron la
espalda?
—Al contrario se me sumó
muchísima más gente a dar todo su apoyo moral. Pero la gente tiene mucho temor
de luchar contra el sistema. Oiga, fue a visitarme el General Gallardo [José
Francisco Gallardo Rodríguez ], el Padre Solalinde [Alejandro Solalinde
Guerra], el Obispo Vera [José Raúl Vera López], el Senador Ruffo [Ernesto Ruffo
Appel], el Senador Corral [Javier Corral Jurado], y no los dejaron entrar. Ese
es el grado de incomunicación en el que me tenían. No creo que yo estuviera
solo con esas grandes personalidades tratando de hablar conmigo. Al contrario.
—¿Usted guarda rencor en contra de las personas que lo
metieron preso?
—No, fíjate. En primer lugar
porque son estúpidos que sólo obedecieron órdenes. Les dije: “cumplan con su
trabajo, yo no quiero ser culpable de que por mí no les den de tragar a sus
hijos este año”. Pero Dios es grande. Yo creo que en la justicia divina. No puedo
darme el lujo de odiar a ningún estúpido, porque sería rebajarme a su nivel. No
son hombres, yo sí, y peleé junto con hombres. Esa es la gran diferencia entre
esos estúpidos y tu servidor.
“Los que nos defendimos estamos presos,
los que no, muertos o desaparecidos”, dice Mireles en nuevo AUDIO
—Se ha vuelto una figura polémica. ¿Sólo Dios puede
juzgarlo?
—Yo creo que es el único. La
Constitución te puede juzgar, pero quién va ser el Juez que amparado en la
Constitución va hacer justicia. Toda esa bola de señores que se ostentan de
jueces y magistrados sólo obedecen órdenes de un solo estúpido. La misma
Constitución dice que todos somos inocentes hasta que no se demuestre lo
contrario. Y qué hacen estos desgraciados, primero te vas al pinche bote, y ya
que termine el proceso, si eres inocente que te vaya bien.
—Viendo todas estas irregularidades, ¿su salida está
acompasada con los tiempos del fin del sexenio?
—Mira, mi respuesta como
preso político es que la Constitución jamás me iba ayudar a salir. No en sí por
el espíritu de justicia de la Constitución, sino por el espíritu chingativo de
los que manejan la Constitución. Esa es la realidad. Si quisieran enjuiciarme
ya hubiera salido libre, porque ya cumplí. Son cuatro años de cárcel a quien
trae un arma, siempre y cuando no traiga registro, ni cotación, ni nada. Yo
traía todo [en regla]. Y se paga con las dos terceras partes de la pena
compurgada.
—¿Lo vamos a seguir viendo enrolado en causas
sociales?
—Estoy abriendo más
trincheras y a otros niveles. No estoy cerrando las mías, estoy aumentando las
mías. Porque el movimiento social nunca va terminar hasta que no exista la paz
en Michoacán y en la Nación. Todo depende de que el Gobierno federal se decida
a otorgar la paz que el pueblo le exige y le demanda, y que además tiene todo
el derecho de exigirle, de gritarle y de demandarle.
—Las injusticias persisten…
—Lo saben en todas las
televisiones, un desgraciado se roba 5 mil 800 millones de pesos y sale libre
con 7 millones de fianza. Mientras que al señor que se roba una gallina le dan
10 años de prisión, como lo denuncia un chiquillo de Quintana Roo. ¿Dónde está
la justicia? Y si la justicia nada más es para el 10 por ciento de los
mexicanos, ¡aguas! El 90 por ciento ya estamos despertando. Y sabemos usar
armas. Si las armas legales no nos funcionan, sabemos usar las otras, y somos
perfectos, somos excelentes tiradores. Aguas. O se empareja la justicia o hacemos
lo que nos enseñó la maestra de párvulos Arcelia Sandoval, si la justicia se
contraviene contra el derecho, la justicia debe prevalecer, aunque la justicia
nazca de las manos del mismo pueblo. Y cuando eso sucede ya no hay vuelta para
atrás y eso lo sabemos, ustedes lo saben porque está escrito en todos los
libros de historia. Y ese es el futuro que le espera al sistema mexicano, si no
empieza a respetar la Constitución.
MAÑANA: SEGUNDA PARTE
Mireles en libertad revive la idea de
que la gente se defienda ante un Estado incapaz con el crimen
(SIN EMBARGO/ JUAN LUIS GARCÍA
HERNÁNDEZ/ JUNIO 19, 2017, 12:05 AM)
Un reportaje firmado por Azam
Ahmed y Nicole Perlroth y publicado en la portada del diario estadounidense The
New York Times este lunes, titulado: ‘”Somos los nuevos enemigos del Estado”:
el espionaje a activistas y periodistas en México’, afirma que destacados
defensores de derechos humanos, periodistas y activistas anticorrupción de
México han sido afectados por un avanzado programa de espionaje, el software
Pegasus, adquirido por el Gobierno mexicano que, sólo debería ser utilizado
para investigar a criminales y terroristas.
Entre los blancos del
programa, señaló el rotativo, se encuentran los abogados Mario Patrón y
Santiago Aguirre, que investigan la desaparición de los 43 estudiantes de la
Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, en Guerrero, en el Centro de
Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez.
Otro espiado -junto a su
esposa- fue Juan Ernesto Pardinas Carpizo, director general del Instituto
Mexicano para la Competitividad (IMCO), que ayudó a redactar el proyecto de la
Ley anticorrupción, la llamada “3de3”. También fueron espiados “dos de los
periodistas más influyentes de México”, dice el Times: Carmen Aristegui Flores
y Carlos Loret de Mola Álvarez, además de la abogada estadounidense Stephanie
Brewer, quien representa a víctimas de abusos sexuales cometidos por la
policía.
Los intentos de espionaje
incluso han alcanzado a los familiares de los activistas y comunicadores,
incluido un adolescente: el hijo de 16 años de edad de Carmen Aristegui, señaló
el NYT este lunes. “La única razón por la que irían tras mi hijo es para
intentar encontrar algo en contra de mí, para causarme daño”, afirmó la
periodista.
Esto ha sido así aunque la
empresa que fabrica el software, la israelí NSO Group, afirma que vende la
herramienta de forma exclusiva a los gobiernos con la condición de que solo sea
utilizada para combatir a terroristas o grupos criminales y cárteles del
narcotráfico.
Desde 2011, al menos tres
agencias federales mexicanas han gastado casi 80 millones de dólares en
programas de espionaje de dicha empresa, entre ellos, el software conocido como
Pegasus, que se infiltra en los teléfonos inteligentes y otros aparatos para
monitorear cualquier detalle de la vida diaria de una persona por medio de su
celular.
Las infiltración se puede dar
en llamadas, mensajes de texto, correos electrónicos, contactos y calendarios.
Incluso puede utilizar el micrófono y la cámara de los teléfonos para realizar
vigilancia; es más, el teléfono de la persona vigilada se convierte en un
micrófono oculto.
Sin embargo, según decenas de
mensajes examinados por el NYT y analistas forenses independientes, el software
ha sido utilizado para vigilar a algunas de las personas que han sido más
críticas del gobierno, así como a sus familiares, “lo que muchos ven como un intento
sin precedentes para debilitar e intimidar a la gente que intenta ponerle fin a
la corrupción que afecta a la sociedad mexicana”, señaló el medio.
“Somos los nuevos enemigos
del Estado”, señaló Juan Pardinas. “La nuestra es una sociedad en la que la democracia
se ha deteriorado”, afirmó.
“Este era un gobierno que
pasó de establecer la agenda a ser reactivo”, dijo Loret de Mola, quien recibió
ocho mensajes de texto que contenían código para infectar su teléfono con el
programa “Entonces vieron a los periodistas y pensaron: ‘Estos están sacando
estas cosas y nos hacen quedar mal, mejor los espiamos'”.
“Por supuesto que no se puede
justificar esa intervención. Pero eso es irrelevante. En México nadie pide
permiso para hacerlo”, le dijo al NYT, Eduardo Guerrero Gutiérrez, ex
funcionario del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen).
Según la ley mexicana, un
juez federal es el único que puede autorizar la vigilancia de comunicaciones
privadas y solo cuando los funcionarios demuestran que tienen un caso bien
armado para realizar esa solicitud. “Es muy poco probable que el gobierno haya
recibido esa aprobación judicial para hackear los teléfonos de los activistas y
periodistas”, comentaron varios exfuncionarios de los servicios mexicanos de
inteligencia al rotativo.
En el caso de Carmen
Aristegui, un operador se hizo pasar por la embajada de Estados Unidos en
México y le imploró darle clic en un enlace para resolver un supuesto problema
con su visa. La esposa de Pardinas, el activista anticorrupción, recibió un
mensaje en el que le ofrecían pruebas de que su marido tenía un amorío.
El Gobierno mexicano reconoce
haber recabado información de sospechosos legítimos de un modo apegado a
derecho. Sin embargo, rechazó “categóricamente que alguna de sus dependencias
realice acciones de vigilancia o intervención de comunicaciones de defensores
de derechos humanos, periodistas, activistas anticorrupción o de cualquier otra
persona sin previa autorización judicial”, le dijo un funcionario al diario.
Sin embargo, no hay pruebas
definitivas de que el gobierno sea responsable. El software Pegasus no deja
rastros del hacker que lo utilizó. Incluso el fabricante, NSO Group, señala que
no se puede determinar exactamente quién está detrás de los intentos
específicos de hackeo.
Pero los ciberexpertos pueden
verificar en qué momento se ha utilizado el software en el teléfono de un
objetivo, lo cual les deja pocas dudas de que el gobierno mexicano o algún
grupo corrupto interno están involucrados, señala el NYT.
NSO Group afirma que
investiga el historial de los gobiernos en temas de derechos humanos antes de
venderles el software. No obstante, una vez que otorgan la licencia e instalan
el hardware dentro de las agencias de inteligencia y los cuerpos de seguridad,
la empresa dice que no hay manera de saber cómo se utilizan las herramientas
espías o contra quién están siendo usadas.
La compañía simplemente le
cobra a sus clientes gubernamentales según el número total de objetivos a
vigilar. Para espiar a diez usuarios de iPhone, por ejemplo, el fabricante
cobra 650 mil dólares, además de la cuota de instalación de 500 mil dólares,
según las propuestas de comercialización de NSO Group que revisó el medio.
“Siempre hemos sospechado que
nos espían y nos escuchan”, dijo Mario Patrón. “Pero tener evidencia de que
somos víctimas de verdadera vigilancia confirma que nos están amenazando y que
el gobierno está dispuesto a utilizar medidas ilegales para intentar
detenernos”.