lunes, 19 de junio de 2017

CULIACÁN, UNA CIUDAD PERDIDA


Si ahora me decidiera a escribir una novela, este sería el nombre, y al anunciarla, algunos, por lo regular los que no leen, dirían: Leónidas nos inventa un tema más del narco, así como muchos otros han opinado de las obras de Javier: Miss Narco, Los morros del Narco, Narcoperiodismo, Con una granada en la boca, pero insisto, esos son los que no leen, porque para empezar en estos asuntos nada es inventado. Los que hemos vivido en las últimas tres o quizás más décadas, en esta ciudad o cualquier otra de Sinaloa, saben perfectamente que no miento, y que al abordar el tema, los que sí leen saben que no se trata únicamente del narco, se trata más bien de nuestra sociedad.

Javier Valdez Cárdenas confirmó con su actividad periodística, la calidad de persona que fue, y como escritor extender esa calidad humana que le caracterizó, y en cuanto a su alcance literario, ahí están sus obras que hablan de su estilo que impuso a sus relatos y fueran interpretados por lectores de todos los niveles; para iniciar con una muestra de su claridad, cito la nota que los editores del sello AGUILAR de Santillana Ediciones incluyó como “Nota de los Editores” en el libro Miss Narco, pag. 271 de noviembre del 2009:

“Mientras trabajábamos con los últimos detalles de la edición de este libro, pocas horas antes de mandarlo a imprenta, recibimos este correo electrónico de Javier Valdez Cárdenas que demuestra, una vez más, la dura realidad que vivimos, y particularmente de quienes trabajan en el ámbito periodístico.

Asunto: Estoy completo. Enviado el jueves 10/09/2009 05:25 p.m.

“Hola amigos editores, tal vez no se enteraron —porque siempre andan en chinga, metidos en textos, papeles, pantallas y teclados, procreando y pariendo libros— pero les informo que en Ríodoce, el periódico semanal de Culiacán en el que también trabajo, sufrió un atentado: la madrugada del lunes nos aventaron una granada de fragmentación a la planta baja, que solo provocó daños materiales. Yo estoy bien, igual que todos mis compañeros; completito, sin rasguños, fracturas ni acné. Vivo y pisteando, peleando, tecleando y soñando. Hubiera querido avisarles antes de que se enteraran por los medios, pero no pude, pero me di cuenta que no sabían porque creo que me hubieran llamado para preguntarme si todavía latían mis muñecas, mis huellas, mi sol. Un abrazo… les llamé por teléfono hoy jueves pero no tuve suerte. Sale pues, salud”.

Javier V.

Intentando aclarar, pregunté a Wikipedia: ¿Qué es literatura?, y esto contestó: “Es un nombre femenino que aborda: la narrativa, el cuento, la novela, la nota periodística e incluso el lirismo”.

Que sea un nombre feminista me gusta, las mujeres suelen ser más sinceras, además, la forma de decir y el sonido de la voz me atrae por lo sensual. Conociendo a Javier, no me resultaría extraño saber que abordó el tema de Miss Narco, atraído por algo de aquello, pero sin duda, por lo dramático que ha sido ver y darnos cuenta cómo es que las mujeres han entrado a ese mundo.

Durante mucho tiempo la mujer había estado, salvo raras excepciones, al margen; habían permanecido, en apariencia, sumisas, calladas; su intervención se supeditaba en aconsejar extremar precauciones, agregar rezos y bendiciones.

Pero el fenómeno del narco se expandió como una hidra maligna, había enraizado controlada, esto fue cuando aún éramos pocos (1960), tiempos nostálgicos cuándo todavía formábamos una aldea donde todo mundo se conocía,  pero la población creció, y llegaron otros de lugares lejanos trayendo consigo otras sustancias que reforzaron y ampliaron la oferta del veneno.

A medida que fue creciendo la población, los tentáculos también se extendieron para abarcar mayor poder. La fuerza económica se impuso para doblegar voluntades que intentaban sostener un mundo de paz controlada, pero la hidra se atomizó y sus células se desconocieron y las fricciones provocaron la violencia.

En ese mundo de ficción y glamur, apareció ella: La mujer, no pudo escapar a la seducción del dinero y el poder; había permanecido dócil, disfrutando de la benevolencia del varón. Pero la ambición abrió la débil coraza, y pronto se dio cuenta que su belleza era un elemento poderoso que podía imponerse, abrirse ante la hostilidad. Que de ser seducidas, podían seducir, que de ser obligadas, podían obligar e imponer condiciones ante razones y sin razones.

Por esto, no me extraña que en el mismo Prólogo de Mis Narco se afirme: “Una mujer al frente de un grupo de sicarios dirige una emboscada contra un convoy de agentes de la Dirección General de Reclusiones. Una bellísima narca ordena que “levanten” a un mesero y lo “encajuelen”. Una madre de familia junta los pedazos, uñas, pellejos y coágulos a los que fue reducido su hijo de 15 años. No. No son escenas de una película de acción que estará próximamente en cartelera mundial. Se trata de notas periodísticas que aderezan al narco nuestro de cada día, notas en las que el papel femenino cobra cada vez mayor fuerza y presencia”.

“Narcomenudistas, consumidoras, baleadas, sicarias, golpeadas, amenazadas, hijas de papi, periodistas, cocineras, reinas de belleza, madres estoicas, policías, secuestradas, maestras, managers deportivas, activistas, sobrinas… son personajes de este universo en el que Javier Valdez Cárdenas engloba al gigantesco mundo de la mujer en el narcotráfico”.

Todo esto y más, pero mucho más, nos dejó Javier en sus periódicos (Ríodoce y la Jornada), sus libros, conferencias, entrevistas y las consabidas charlas de café y cantina. Sin duda, un hombre al que hemos de intentar conocer más, y la única forma de hacerlo es leyendo sus obras, libros que nos dan luz sobre este fenómeno que es producto de una sociedad que al crecer en número, nos  hemos desvalorizado y debilitado aceptando la corrupción, la traición y la mentira.

leonidasalfarobedolla.com


(RIODOCE/ LEONIDAS ALFARO/ 19 JUNIO, 2017)

JAVIER VALDEZ Y SUS AMIGOS LOS GRINGOS

El gesto es por lo menos insólito. El 15 de junio, al cumplirse un mes del asesinato del periodista Javier Valdez, la embajada de los Estados Unidos en México le brindó un homenaje al colocar en su perfil de Facebook una de sus fotografías sobre la bandera norteamericana.

Roberta Jacobson es la embajadora y asumió el cargo en mayo de 2016 por indicaciones de Barack Obama, pero fue ratificada en el cargo apenas el 9 de mayo pasado, ya bajo la administración de Donald Trump. Según su hoja profesional, Jacobson fue clave en el restablecimiento de las relaciones de su país con Cuba, pues presidió las primeras dos rondas de conversaciones con el gobierno de la isla. Y es inquieta, por lo que se ve, porque, además, es colaboradora del diario La Jornada.

Parecen preocuparle mucho los problemas que vivimos los periodistas en México. Por lo menos eso denota el artículo “El silencio ensordecedor”, que escribió el 3 de mayo (Día internacional de la libertad de prensa), donde habla de la existencia de “zonas de silencio” en varias regiones del país, producto de las agresiones a periodistas y cómo se van expandiendo en la medida en que ocurren nuevos crímenes.

Se refiere a la impunidad que impera en los casos de asesinatos de periodistas, donde solo el 0.25 por ciento se castigan con una sentencia.

“Y envalentonados con este grado de impunidad, los criminales y los agresores sienten que pueden continuar silenciando a periodistas… Es decir, la impunidad empodera a la censura, expande el silencio”.

La embajadora termina su texto con una proclama que pudo haber escrito el más radical de los periodistas de este país:

“Hay que alzar la voz, decir ´ya basta´, salirnos (¿salirnos?) de este sopor con el que a veces nos encogemos de hombros. Hay que hacerlo aun cuando resulte inconveniente o pesado. De lo contrario el silencio será ensordecedor”.

Jacobson había expresado su condena por el asesinato de Javier el mismo día en que lo mataron, a través de un tuit. Tres días después, durante una visita oficial a México, el secretario de estado de los Estados Unidos, RexTillerson, fue más tibio, pues solo lamentó y ofreció sus condolencias, pero adelantó que “es, de nueva cuenta, otra trágica pérdida entre los periodistas pero también muchos otros como resultado de la violencia relacionada al narcotráfico”.

Me han preguntado qué pienso de estas reacciones y no puedo dejar de agradecerlas, igual que muchas que se han expresado en distintas partes del país y del mundo. Pero en el caso de los norteamericanos, hay que decir, además que ellos, sobre todo su gobierno, son parte del problema que enfrentamos los mexicanos con la expansión del narcotráfico y la violencia que genera, ahora también contra periodistas.

¿Es un crimen de alto impacto, como el de Javier Valdez, un buen pretexto de nuestros vecinos para seguir jodiendo a México? En momentos en que se renegocia la relación comercial con ellos, no puede dejar de generar suspicacias tanta “sensibilidad” de los funcionarios norteamericanos. No hay que olvidar que, en el marco de esta renegociación, se ha sacado a colación el tema de la Iniciativa Mérida, con la advertencia de que podría retirar a México el apoyo para el combate al narcotráfico. Y aunque no son muchos los recursos que aporta —son absolutamente prescindibles según ha dicho el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong—, el acuerdo es significativo en términos de la cooperación entre ambos países.

Ver la imagen de Javier Valdez incrustada en la bandera de los Estados Unidos es conmovedor y se agradece el gesto, pero los mexicanos esperaríamos que los dos países, bajo una nueva voluntad, diseñaran estrategias conjuntas para combatir el narcotráfico acá y la drogadicción allá. Y el lavado de las ganancias incluido. Aquí y allá. Los mexicanos, como decía Javier, no merecemos este infierno.

BOLA Y CADENA

El JUEVES PASADO SE CUMPLIÓ un mes del asesinato de Javier Valdez y todavía no se tiene una pista clara sobre los autores materiales e intelectuales del hecho. Nada que permita siquiera esbozar con certeza una teoría del crimen. Esa es, al menos la sensación que nos queda a los que hemos estado en contacto con las fiscalías que investigan el caso. Pero además, contrario a lo que hemos estado esperando, la Feadle ofreció la semana pasada recompensas por información que permita dar con los asesinos de por lo menos seis periodistas, entre ellos Javier Valdez. ¿No debiera la fiscalía ser más prudente? ¿De verdad no tienen pistas claras sobre el crimen del fundador de Ríodoce?

SENTIDO CONTRARIO

HICIMOS LA CONVOCATORIA CON LA convicción de que era nuestro deber. Como periodistas hemos asumido siempre, en otras trincheras y desde Ríodoce, un compromiso con la sociedad.  Porque así entendemos el periodismo o porque así queremos entenderlo. Y la gente respondió. El jueves, al cumplirse un mes, cientos de mujeres y hombres tomaron las calles de las principales ciudades de Sinaloa para exigir justicia en el crimen de Javier Valdez. Y en el de los abogados acribillados. Y en el de los médicos y los maestros, y familiares de desaparecidos, y los niños y las mujeres inocentes y los cientos y cientos que han sido asesinados desde que empezó este gobierno que no parece tener rumbo. Fue entregado al gobierno un pliego de peticiones y recibimos el compromiso de que sería respondido. Y contaremos los días hasta que se haga. Tenemos a quiénes rendirles cuentas. Nosotros sí.

HUMO NEGRO

JORGE ZEPEDA PATTERSON TIENE RAZÓN: cuando Andrés Manuel López Obrador parece que tiene todo de su lado, es experto en darse un martillazo en el pie. ¿Y así cómo, pues?


(RIODOCE / COLUMNA “ALTARES Y SÓTANOS” DE ISMAEL BOJÓRQUEZ/ 19 JUNIO, 2017)

RECUPERAR LA SENSATEZ


Un rayito de esperanza se asoma en el  espacio de la izquierda mexicana. La maestra Ifigenia Martínez, fundadora de la Corriente Democrática y del PRD, ha declarado que próximamente buscará a Andrés Manuel López Obrador con un documento en mano, buscando que se logre la unidad de las izquierdas para el 2018.

En la misma idea que Ifigenia, ycon el mismo planteamiento  sensato, Porfirio Muñoz Ledo expresa  que las fuerzas progresistas tiene el deber de “derrotar pacíficamente a un régimen de ignominia”.

Tanto Ifigenia Martínez como Muñoz Ledo no comparten la  política de alianzas rumbo al 2018,  que en días pasados aprobara en su Congreso Nacional el Partido  MORENA.  Una  política de alianzas excluyente a todas luces, elaborada  al calor de los resultados electorales del Estado de México.

Debemos de aprender de las experiencias anteriores  y de la elección del Estado de México. El PRI hará uso del  erario público sin límite alguno para mantenerse en el poder y con un Instituto Nacional Electoral (INE)  que se hace de la vista gorda ante la compra del voto. Si de la experiencia electoral del Estado de México no se aprende,  y si además se participa con una política de alianzas excluyente, se tiene asegurada la derrota de la izquierda para el 2018.

Fue el  proceso de fusiones que vivió la izquierda mexicana en las décadas de los ochenta y noventa, lo que la  hizo fuerte. La  fusión que se dio en 1981 entre el Partido Comunista Mexicano (PCM), el Partido  del Pueblo Mexicano (PPM) y el Movimiento de Acción Popular, hizo que naciera el Partido Socialista Unificado de México (PSUM). Después en 1987  el PSUM,  el Partido Mexicano de los Trabajadores (PMT),  el Partido Patriótico México (PPM), la Unidad de la Izquierda Comunista (UIC)  hizo que naciera  el Partido Mexicano Socialista (PMS).

Fue en noviembre de  1987,  cuando Rogelio Zamora Espitia, ejidatario de la Agustina Ramírez, Municipio de Angostura, pidió  permiso al  Consejo Estatal del PMS,  para incorporarse a la campaña presidencial de Cuauhtémoc Cárdenas.  En ese entonces, nadie daba un cacahuate por Cárdenas.Cuauhtémoc Cárdenas  había sido postulado como candidato a la presidencia de la República por un partidosatélite del régimen, el  Auténtico de la Revolución Mexicana (PARM). En el PMS habíamos postulado al Ing. Heberto Castillo. Un científico y luchador social.

Fue el 7 de junio de 1988, cuando ante el crecimiento de la candidatura del Ing. Cárdenas, se da la declinación de la candidatura del Ing. Heberto Castillo afavor  de Cárdenas.

Fue la suma de fuerzas, las del Frente Democrático Nacional (FDN) y las del PMS,  lo que hizo que Cuauhtémoc Cárdenas ganará el 6 de julio de 1988. Por cierto,  el PRI hizo uno de los mayores fraudes electorales de la historia, que de seguro lo volverá a hacer en el 2018 si no se gana con  un amplio margen, condición que solo se puede dar si se participa unidos.

Después, otra fusión del PMS con la Corriente Democrática y el movimiento que se formó en la elección del 1988, dio nacimiento el 5 de mayo de 1989 al Partido de la Revolución Democrática (PRD).

Ha sido la unidad de la izquierda construida a través de  las fusiones, los Frentes, las coaliciones,  lo que le ha dado fortaleza. Las divisiones, la política de colaboración con el régimen  y las exclusiones,  la debilitan.

Para la elección presidencial del 2018 la izquierda mexicana debe de participar unida  en un Frente Amplio, o llámese como se quiera,  donde se ponga por delante  las coincidencias,  haciendo a un lado las mezquindades. Candidato  de la izquierda ya se tiene, lo que nos hace falta  es la fortaleza que da la unidad.

E-mail: riosrojo@hotmail.com
Twitter. @riosrojo


(RIODOCE/ JOSÉ ANTONIO RÍOS ROJO/19 JUNIO, 2017)

SIMULAN ANTE CFE Y GANAN CONTRATOS. ARMAN EMPRESA ‘ESPEJO’ PARA DOMINAR MERCADO

Grupo IUSA obtiene contratos por 11 mil 833 millones de pesos entre 2013 y 2017


Thelma Gómez Durán*

Entre el 2013 y el 2017, un empresario ha sido el gran ganador de los concursos de la CFE para la compra de medidores en México.

Su nombre: Carlos Peralta Quintero, presidente y director general de Grupo IUSA.

Mediante una fórmula en la que dos empresas simulan ser competidoras, Peralta ha obtenido contratos por 11 mil 833 millones de pesos de la Comisión Federal de Electricidad en ese período, de acuerdo con una investigación de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI).

Para ello, ha utilizado a empresas de Grupo IUSA y a Controles y Medidores Especializados (Conymed), firma encabezada por Andrés Tort Rivera, hermano de Mariana Tort Rivera, esposa de Peralta.

Conymed se constituyó el 28 de septiembre del 2011, pero fue hasta el 2013 que comenzó a participar -y a ganar- en las licitaciones convocadas por la Gerencia de Abastecimientos de CFE, encargada de la compra de watthorímetros o medidores.

Su fórmula ganadora fue sencilla: empresas de Grupo IUSA y Conymed presentaban ofertas en partidas diferentes de las mismas licitaciones, de manera que no había competencia entre postores, y ambas resultaron ganadoras. Así sucedió durante los últimos cinco años.

Andrés Tort Rivera aparece como apoderado legal de Conymed y fue representante de Gas Padilla y de USA Gas Huehuetoca, filiales de Grupo IUSA.

Además, comparten domicilio en Paseo de la Reforma 2608, Colonia Lomas Altas, Ciudad de México.

Sin embargo, Estéfano Conde, director de Relaciones Institucionales de Grupo IUSA, negó que Conymed forme parte del conglomerado.

‘‘Es una empresa que tiene una licencia expedida por IUSA. Es otro fabricante de medidores’’, señaló. ‘‘Es una licencia de tecnología de fabricación de equipos. El medidor que fabrica esta empresa es un medidor que IUSA no fabrica, es un medidor bifásico’’.

Conde negó conocer al apoderado legal de Conymed, Andrés Tort Rivera, aun cuando se trata del hermano de Mariana Tort, esposa de Peralta.

Consultada por MCCI, la CFE rechazó beneficiar a alguna empresa en sus fallos y dijo que adjudica sus contratos a las empresas que cumplan con las mejores condiciones de precio, calidad, financiamiento y oportunidad.

La investigación reveló que, al menos entre el 2013 y el 2016, los intentos de otros participantes por entrar al negocio de los medidores fracasaron.




* Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad


(EL MAÑANA DE REYNOSA/ AGENCIA REFORMA/19 / JUNIO / 2017)

UNA NUEVA GENERACIÓN DE HIJOS DE LOS CAPOS TRADICIONALES TOMA LAS RIENDAS DEL CRIMEN ORGANIZADO


Sus padres fueron grandes líderes del narcotráfico. Ahora ellos pelean los liderazgos de sus cárteles, pero los analistas consultados por Infobae dudan de que tengan las condiciones suficientes.  La generación narco millenial, nacida en los ochenta y los noventa, es considera menos hábil que sus padres y por eso se prevé que sea también más violenta, a pesar de tener una mayor preparación académica.  En la lista de la sucesión están los hijos de los líderes del Cártel de Sinaloa, los de los Beltrán Leyva, del Golfo y del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Algunos están en prisión, pero no existe garantía de que permanezcan ahí.


¿Cómo sigue la guerra del narco en México tras la extradición de “El Chapo” Guzmán?




Ciudad de México, 18 de junio (SinEmbargo/Infobae).– La detención o asesinato de los grandes capos mexicanos está obligando a un relevo generacional. Ahora son sus hijos quienes están peleando el control de las organizaciones.

Más allá de los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, hay toda una serie de narcojuniors millennials, algunos en prisión y otros libres, para los que mantener el liderazgo y conservar las relaciones de poder que tejieron sus padres no será fácil.

El sello de esta nueva generación narco es que será “impredecible y volátil”, afirmó a Infobae Carlos Flores, experto en temas de delincuencia organizada y académico del Centro de Investigación y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS).

Son impredecibles porque no se sabe si serán ellos quienes realmente hereden el poder de sus padres. Se desconoce cómo será su liderazgo y sus acuerdos.

Son volátiles porque es incierto el tiempo puedan mantenerse al frente de sus cárteles ante las grandes disputas internas que libran por la desaparición del mapa de los líderes históricos.

La generación narco millenial, nacida en los ochenta y los noventa, es considera menos hábil que sus padres y por eso se prevé que sea también más violenta, a pesar de tener una mayor preparación académica.

“La evolución del negocio fue acompañada de la madurez de los principales actores: sus padres, en específico en Sinaloa. Ahora tienen todas estas herramientas tecnológicas de conocimiento, pero no tienen el conocimiento de campo, de la parte rural y son muy pocos los que se han forjado desde abajo”, considera Carlos Rodríguez Ulloa, analista en temas de seguridad.

Como buenos millennials, son más públicos y usan las redes sociales en las que presumen sus lujos y excesos.

“Lo que está por decidirse es qué tanto están dispuestos a dejar de ser estrellas de YouTube y redes sociales”, agrega.



En 2012, elementos de la Marina Armada de México presentaron a Jesús Alfredo Guzmán Salazar, presunto hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán, considerado como uno de los principales dirigentes del Cartel de Sinaloa y a Kevin Daniel Beltrán Ríos, presunto colaborador e integrante del cartel de Sinaloa. Foto: Cuartoscuro.

En México el 75 por ciento de los negocios familiares no pasan a la tercera generación porque la segunda no supo conducirlos y, en el caso de los cárteles, Rodríguez augura que puede pasar lo mismo porque los millennials buscan la inmediatez, aún en el narco.

“Ellos están dando por sentado que van a heredar las redes de poder empresarial y gubernamental que tejieron los padres. Se sienten herederos naturales, pero no han trabajo todo lo de sus padres y corren el riesgo de que pase lo que pasa en las empresas de este país”, reflexiona.

En la lista de la sucesión están los hijos de los líderes del Cártel de Sinaloa, los de los Beltrán Leyva, del Golfo y del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Algunos están en prisión, pero no existe garantía de que permanezcan ahí.

EL LINAJE DEL NARCO

Dentro del Cártel de Sinaloa se libra en este momento la pugna más fuerte del crimen organizado. Dos de sus cuatro líderes están en prisión (El Chapo y Dámaso López “El Licenciado”) y los dos que están libres, Ismael “El Mayo” Zambada y Juan José Esparragoza “El Azul” –quien no se ha confirmado si está vivo o muerto- están por llegar a los 70 años.

Por parte del Chapo Guzmán están sus hijos Iván Archivaldo y Jesús Alfredo Guzmán Salazar, nacidos en 1983 y 1985, respectivamente, quienes presuntamente habrían dado su apoyo al “Mayo” para convertirse en líder de la organización. También está su medio hermano Ovidio Guzmán López, nacido en 1991, quien ha logrado mantener un perfil más bajo que el de sus hermanos. En 2012 fue señalado por el gobierno de Estados Unidos de formar parte de la organización criminal.

En la lista está también, Dámaso López Serrano “El Mini Lic”, hijo de “El Lic”. La DEA cuenta con un perfil psicológico en el que señala que apenas supera los 30 años de edad. Lo considera un “joven seductor” con ciertas tendencias a la sociopatía. Le gusta viajar a lugares paradisiacos, en los que conquista mujeres y usa múltiples negocios para lavar dinero procedente de las ventas de toneladas de droga.

Los hijos de Guzmán acusaron a su padre, Dámaso López, de haberlos emboscado en Sinaloa en febrero pasado para hacerlos a un lado ante una posible alianza con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). “El Mini Lic” no tiene buena relación con “Los Chapitos”, presuntamente porque Iván Archivaldo consideró que su narco corrido era mejor que el compuesto para él.

López Serrano lideró en sus inicios una red de jóvenes al servicio del cártel, conocidos en las redes sociales como Grupo Ántrax o Los Ántrax. Es conocido por presumir su vida llena de lujos y excesos. Algunos analistas lo llegaron a considerar como el verdadero sucesor de El Chapo.



Iván Archivaldo Guzmán Salazar, “El Chapito”. Foto: Cuartsocuro.

LOS DETENIDOS

En a línea de sucesión de los grandes cárteles están también los narcojuniors millennials que actualmente están tras las rejas, “pero que nadie nos garantiza que vayan a seguir así, ya pasó con Iván Archivaldo (Guzmán) que estuvo preso y fue dejado libre”, alertó Francisco Jiménez Reynoso, analista de la Universidad de Guadalajara.

El de mayor rango es Rubén Oseguera González “El Menchito”, hijo de Nemesio Oseguera “El Mencho”, líder del CJNG.

Oseguera González fue detenido en 2014, pero en febrero de este año un juez le concedió un amparo para que se decrete auto de libertad por el delito de delincuencia organizada.

“El Menchito” nació en 1990 en San Francisco, California. De acuerdo con reportes de la Procuraduría General de la República (PGR), habría ordenado ejecuciones de integrantes de grupos antagónicos y podría estar relacionado con el crimen de más de 70 víctimas exhumadas de fosas clandestinas en noviembre de 2013 en el municipio de La Barca, Jalisco.

Se le acusa también de incursionar en la producción y distribución de cristal, así como de la venta de combustible robado en ductos de la estatal Petróleos Mexicanos (Pemex).

Otro más es Alfredo Beltrán Guzmán “El Mochomito”, hijo de Alfredo Beltrán Leyva, uno de los líderes del cártel que lleva sus apellidos, es primo de “Los chapitos” y presunto responsable de su secuestro en agosto de 2016 en Puerto Vallarta, Jalisco.



Rubén Oseguera González, alias “El Menchito”. Foto: Cuartoscuro.

Al momento de su detención, en diciembre del año pasado, tenía 24 años, y disputaba el territorio del Triangulo Dorado –famoso concentrar gran parte de los cultivos de marihuana y amapola en el país. También se le acusa del tráfico de drogas y secuestro.

Osiel Cárdenas Jr., hijo del ex jefe del Cártel del Golfo, Osiel Cárdenas Guillén fue detenido el 31 de diciembre de 2014 en Estados Unidos acusado de tráfico de armas a México. Inicialmente fue sentenciado a 10 meses de prisión, pero las autoridades judiciales decidieron no dejarlo en libertad. Entonces tenía 23 años.

Su madre los definió como “inmaduro y falto de experiencia” en una carta que envió en los tribunales. Pidió que castigaran los errores de su hijo para que recibiera una lección y no la olvidara. “La decisión que usted tome será la correcto para la vida de mi hijo”, escribió la mujer al juez.

ESTE CONTENIDO ES PUBLICADO POR SINEMBARGO CON AUTORIZACIÓN EXPRESA DE INFOBAE.

(SIN EMBARGO/INFOBAE/ REDACCIÓN / SIN EMBARGO

JUNIO 18, 2017, 4:30 PM)

MIRELES: “¿DÓNDE ESTÁ LA JUSTICIA? SI ES PARA EL 10%, ¡AGUAS! EL 90% DESPERTAMOS Y SABEMOS DE ARMAS”




Desde su salida de la prisión en Nayarit, la única vez que el médico José Manuel Mireles Valverde dejó Michoacán fue para visitar un hospital de la Ciudad de México. Ahora, con un catéter en el corazón y lo que parece el fin de un proceso judicial, recupera de a poco la salud y las causas que lo hicieron una figura controvertida.

Un fuerte sol entra por la ventana del domicilio de Morelia donde Mireles decidió ser entrevistado por SinEmbargo. Camina con absoluta parsimonia, quizá para no agitarse, no cuenta con la cabellera y el bigote de hace unos años, y al hablar, recobra destellos de la fuerza de antaño.

En la entrevista más amplia desde que dejó las celdas, Mireles pinta un país carcomido por las injusticias, pero advierte, el hartazgo tiene límites.


PRIMERA DE DOS PARTES.

Con fotos y video de Cri Rodríguez, SinEmbargo



Me impidieron limpiar Michoacán, dice. Foto: Cri Rodríguez, SinEmbargo

Morelia, Michoacán, 19 de junio (SinEmbargo).– La vida política del país fue sacudida el 12 de mayo, cuando el líder de los autodefensas de Michoacán José Manuel Mireles Valverde logró la aprobación para seguir su proceso judicial fuera de prisión.

En 2013, Mireles Valverde llamó la atención internacional al momento de hacer oficial un levantamiento en armas en el municipio de Tepalcatepec, en la región conocida como Tierra Caliente. La intromisión del cártel Los Caballeros Templarios se había extendido con una amplia gama de delitos, que iban desde la extorsión, la decapitación de hombres e incluso la violación de niñas.

Fue entonces que el doctor Mireles, junto con vecinos y otros comunitarios, se organizaron para combatir palmo a palmo a los delincuentes. Su participación como líder de ese movimiento lo volvió una celebridad, pero también en un rebelde que, de acuerdo con analistas políticos, estorbaba los propósitos del Gobierno federal por pacificar, bajo sus condiciones, a esa zona del territorio michoacano.

Sin rendirse a las exigencias de Alfredo Castillo Cervantes, quien fue nombrado comisionado para la Seguridad y el Desarrollo Integral del Estado Michoacán el 15 de enero de 2014, y abandonado por sus antiguos colaboradores, José Manuel Mireles fue detenido por policías federales y militares el 27 de junio de 2014, en Lázaro Cárdenas, Michoacán, acusado de violar la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos de México.

Luego de casi tres años en prisión, en los que se autonombró preso político y recibió el apoyo de organizaciones civiles nacionales y extranjeras que clamaban por su liberación, el 11 de mayo de 2017 un juez federal le concedió la libertad tras pagar una fianza de 30 mil pesos y se le condicionó a no salir del estado de Michoacán ni del país.

Hoy, desde Morelia, el doctor Mireles habla de sus años en la lucha, la forma en que considera el Estado mexicano le tendió una trampa, y de su futuro:

Salvo unos retratos familiares no podría decirse que éste, donde hoy vive, es un hogar. La falta de artículos le dan un tono impersonal al recinto.

Mireles Valverde viste una holgada camisa y el sombrero con el que incluso se identifica su silueta. El bajo optimismo por su salud, se compensa con la exaltación que le provoca hablar de la reciente historia de Michoacán, que también es la suya.


Silvano pide a Mireles que se vaya de México y deje la política a cambio de su libertad









—En el levantamiento, ¿alguna vez usted se sintió por encima de la Ley?

—Jamás. Siempre actúe conforme a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. El artículo 10 de la Constitución es muy claro. Todo ciudadano mexicano tiene derecho a poseer un arma para su legítima defensa. En ninguna parte de la Constitución dice la matrícula ni la marca. Tampoco te ordena que la tengas sepultada en el lodo, bajo los colchones o encerrada bajo llave. De qué sirve un arma en esas condiciones, si delante de ti están matando a tus hijos, a tus hermanos y a tus padres. ¿De qué sirve?


—En algún momento, ¿dispuso de la vida otras personas?

—Jamás. Nuestra única consigna era fortalecer siempre nuestras barricadas, trincheras, para que esa gente no volviera a tomar nuestros pueblos. Tomando nuestros pueblos, tomaban nuestras vidas, nuestras haciendas, ya eran dueños de nuestra productividad, propiedad, y nuestras hijas. Las trataban como si fueran de ellos, a las de 10, 11, 12 años. Y delante de ti te decían: “me la bañas y me la cambias, y ahorita me la voy a llevar”. Muchos padres se las bañaban, se las cambiaban y se las daban. Se las regresaban a los seis meses de embarazo, ya cuando eran muy inútiles para ellos en sus porquerías. Eso es lo que pasaba. Yo jamás tuve la necesidad de mandar a matar a nadie.

—¿Lo agredieron a usted?

—Yo quería tragarme a los desgraciados que por su culpa murió mi madre, cuando fue el segundo secuestro en mi familia, a mi hermana la más chica. Yo me los quería tragar, yo no traía arma. Y me preguntaban, ¿y si te los encuentras? Pues me los voy a tragar, a mordidas o como sea, pero me los voy a tragar, respondía. Lo mismo que le hicieron a mí y a mi familia se lo hicieron a otras familias. No ocupé la venganza, ni nada de eso. No fue necesario.

—¿Desde dónde se gestionó su captura?

—Eso ya lo sabemos todos: fue desde el Estado mexicano.

—¿Qué hubiera pasado si Mireles no hubiera sido encarcelado?

—Yo pienso que tres meses más, y limpio todo el estado de Michoacán, porque habíamos limpiado a las principales regiones productivas del estado.



Juan Manuel Mireles, el mítico fundador de las autodefensas. Foto: Cri Rodríguez, SinEmbargo

—¿El Estado no estuvo de acuerdo con que usted limpiara Michoacán?

—No les conviene que no haya crimen, porque se mantienen del crimen. Así son estos políticos y gobernantes que tenemos ahora. No se mantienen del sueldito que deben ganar siendo empleados del pueblo. Porque según el Artículo 39 de la Constitución, todos ellos: presidentes municipales, senadores, diputados, Presidente de la República, son empleados del pueblo, pero actúan como verdugos del pueblo.

—En el caso de su detención el tema son las armas. Entiendo que el mismo Alfredo Castillo, entonces comisionado federal en Michoacán, había autorizado la portación de armas…

—Claro, para todos. […] En la reunión del 14 de abril, de lo que ahora es el Cereso de Tierra Caliente, fue la reunión de los acuerdos del supuesto desarme. Nos pidieron que armáramos a nuestros escoltas, que registráramos las armas y que se pasaran todos los exámenes que hacen: psicométrico, psicobiológico, antidoping, etcétera, etcétera, puro teatro, pura estupidez.

—¿Entonces ellos mismos registraron sus armas?

—No pueden decir ellos que no sabían que no traíamos armas registradas, si ellos mismos las registraron. No hay más de que una Secretaría de la Defensa Nacional. No hay más que una sola Ley de armas de fuego y exclusivas del Ejercito. No hay más.

Hacia mayo de 2014, apenas dos meses antes de que Mireles fuese detenido por la supuesta portación de armas de uso exclusivo del Ejército, más de 6 mil armas de autodefensas habían sido registradas y de éstas 4 mil 500 eran para uso militar.

—Además de las armas aparecieron unas pequeñas cuotas de estupefacientes…

—Todo es falso. Tanto las armas que echaron, como los estupefacientes. El encargado de mi aprehensión llega y me avienta unos fierros viejos bien oxidados. Y me dijo: “mira lo que te voy a cargar”. Le dije: “señor mis armas, están nuevecitas y están en su casa”. Le dije: “yo no ando cargando pendejadas”. Y todavía me dice: “pues yo no sé qué le hiciste al pendejo de Castillo, pero es él quien me mandó a chingarte”.

—Citando todas estas irregularidades, ¿cree que Alfredo Castillo debería estar preso?

—Pues ya sabemos que el sistema premia a sus súbditos los más criminales, los más bandidos. ¿Qué esperamos del sistema que tenemos ahorita?, ¿qué lo aprese?, cómo lo van a apresar si es de los más allegados del Presidente de la República, primo hermano del Procurador General de la República, él fue el que nos dejó el Procurador que tiene Michoacán. Nos dejó a la delegada de la PGR que tiene Michoacán. Él fue el que uniformó a Los Viagras, les dio armas, les dio credenciales y son los líderes de los cárteles ahorita. ¿Quién es más criminal? Manuel Mireles, que lo único que hizo fue defender su vida y su pueblo, o el que vino a armar a los criminales para que nos siguieran jodiendo a todos los civiles.

—Hablamos de su estancia en prisión. ¿Sus antiguos compañeros autodefensas le siguieron apoyando en prisión o le dieron la espalda?

—Al contrario se me sumó muchísima más gente a dar todo su apoyo moral. Pero la gente tiene mucho temor de luchar contra el sistema. Oiga, fue a visitarme el General Gallardo [José Francisco Gallardo Rodríguez ], el Padre Solalinde [Alejandro Solalinde Guerra], el Obispo Vera [José Raúl Vera López], el Senador Ruffo [Ernesto Ruffo Appel], el Senador Corral [Javier Corral Jurado], y no los dejaron entrar. Ese es el grado de incomunicación en el que me tenían. No creo que yo estuviera solo con esas grandes personalidades tratando de hablar conmigo. Al contrario.

—¿Usted guarda rencor en contra de las personas que lo metieron preso?

—No, fíjate. En primer lugar porque son estúpidos que sólo obedecieron órdenes. Les dije: “cumplan con su trabajo, yo no quiero ser culpable de que por mí no les den de tragar a sus hijos este año”. Pero Dios es grande. Yo creo que en la justicia divina. No puedo darme el lujo de odiar a ningún estúpido, porque sería rebajarme a su nivel. No son hombres, yo sí, y peleé junto con hombres. Esa es la gran diferencia entre esos estúpidos y tu servidor.


“Los que nos defendimos estamos presos, los que no, muertos o desaparecidos”, dice Mireles en nuevo AUDIO





—Se ha vuelto una figura polémica. ¿Sólo Dios puede juzgarlo?

—Yo creo que es el único. La Constitución te puede juzgar, pero quién va ser el Juez que amparado en la Constitución va hacer justicia. Toda esa bola de señores que se ostentan de jueces y magistrados sólo obedecen órdenes de un solo estúpido. La misma Constitución dice que todos somos inocentes hasta que no se demuestre lo contrario. Y qué hacen estos desgraciados, primero te vas al pinche bote, y ya que termine el proceso, si eres inocente que te vaya bien.

—Viendo todas estas irregularidades, ¿su salida está acompasada con los tiempos del fin del sexenio?

—Mira, mi respuesta como preso político es que la Constitución jamás me iba ayudar a salir. No en sí por el espíritu de justicia de la Constitución, sino por el espíritu chingativo de los que manejan la Constitución. Esa es la realidad. Si quisieran enjuiciarme ya hubiera salido libre, porque ya cumplí. Son cuatro años de cárcel a quien trae un arma, siempre y cuando no traiga registro, ni cotación, ni nada. Yo traía todo [en regla]. Y se paga con las dos terceras partes de la pena compurgada.

—¿Lo vamos a seguir viendo enrolado en causas sociales?

—Estoy abriendo más trincheras y a otros niveles. No estoy cerrando las mías, estoy aumentando las mías. Porque el movimiento social nunca va terminar hasta que no exista la paz en Michoacán y en la Nación. Todo depende de que el Gobierno federal se decida a otorgar la paz que el pueblo le exige y le demanda, y que además tiene todo el derecho de exigirle, de gritarle y de demandarle.

—Las injusticias persisten…

—Lo saben en todas las televisiones, un desgraciado se roba 5 mil 800 millones de pesos y sale libre con 7 millones de fianza. Mientras que al señor que se roba una gallina le dan 10 años de prisión, como lo denuncia un chiquillo de Quintana Roo. ¿Dónde está la justicia? Y si la justicia nada más es para el 10 por ciento de los mexicanos, ¡aguas! El 90 por ciento ya estamos despertando. Y sabemos usar armas. Si las armas legales no nos funcionan, sabemos usar las otras, y somos perfectos, somos excelentes tiradores. Aguas. O se empareja la justicia o hacemos lo que nos enseñó la maestra de párvulos Arcelia Sandoval, si la justicia se contraviene contra el derecho, la justicia debe prevalecer, aunque la justicia nazca de las manos del mismo pueblo. Y cuando eso sucede ya no hay vuelta para atrás y eso lo sabemos, ustedes lo saben porque está escrito en todos los libros de historia. Y ese es el futuro que le espera al sistema mexicano, si no empieza a respetar la Constitución.

MAÑANA: SEGUNDA PARTE


Mireles en libertad revive la idea de que la gente se defienda ante un Estado incapaz con el crimen





(SIN EMBARGO/ JUAN LUIS GARCÍA HERNÁNDEZ/ JUNIO 19, 2017, 12:05 AM)

EL GOBIERNO MEXICANO ESPÍA CON UN COSTOSO SOFTWARE A ACTIVISTAS, ABOGADOS Y PERIODISTAS DE ALTO PERFIL: NYT


Un reportaje firmado por Azam Ahmed y Nicole Perlroth y publicado en la portada del diario estadounidense The New York Times este lunes, titulado: ‘”Somos los nuevos enemigos del Estado”: el espionaje a activistas y periodistas en México’, afirma que destacados defensores de derechos humanos, periodistas y activistas anticorrupción de México han sido afectados por un avanzado programa de espionaje, el software Pegasus, adquirido por el Gobierno mexicano que, sólo debería ser utilizado para investigar a criminales y terroristas.

Entre los blancos del programa, señaló el rotativo, se encuentran los abogados Mario Patrón y Santiago Aguirre, que investigan la desaparición de los 43 estudiantes de la Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, en Guerrero, en el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez.

Otro espiado -junto a su esposa- fue Juan Ernesto Pardinas Carpizo, director general del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), que ayudó a redactar el proyecto de la Ley anticorrupción, la llamada “3de3”. También fueron espiados “dos de los periodistas más influyentes de México”, dice el Times: Carmen Aristegui Flores y Carlos Loret de Mola Álvarez, además de la abogada estadounidense Stephanie Brewer, quien representa a víctimas de abusos sexuales cometidos por la policía.

Los intentos de espionaje incluso han alcanzado a los familiares de los activistas y comunicadores, incluido un adolescente: el hijo de 16 años de edad de Carmen Aristegui, señaló el NYT este lunes. “La única razón por la que irían tras mi hijo es para intentar encontrar algo en contra de mí, para causarme daño”, afirmó la periodista.

Esto ha sido así aunque la empresa que fabrica el software, la israelí NSO Group, afirma que vende la herramienta de forma exclusiva a los gobiernos con la condición de que solo sea utilizada para combatir a terroristas o grupos criminales y cárteles del narcotráfico.

Desde 2011, al menos tres agencias federales mexicanas han gastado casi 80 millones de dólares en programas de espionaje de dicha empresa, entre ellos, el software conocido como Pegasus, que se infiltra en los teléfonos inteligentes y otros aparatos para monitorear cualquier detalle de la vida diaria de una persona por medio de su celular.

Las infiltración se puede dar en llamadas, mensajes de texto, correos electrónicos, contactos y calendarios. Incluso puede utilizar el micrófono y la cámara de los teléfonos para realizar vigilancia; es más, el teléfono de la persona vigilada se convierte en un micrófono oculto.

Sin embargo, según decenas de mensajes examinados por el NYT y analistas forenses independientes, el software ha sido utilizado para vigilar a algunas de las personas que han sido más críticas del gobierno, así como a sus familiares, “lo que muchos ven como un intento sin precedentes para debilitar e intimidar a la gente que intenta ponerle fin a la corrupción que afecta a la sociedad mexicana”, señaló el medio.

“Somos los nuevos enemigos del Estado”, señaló Juan Pardinas. “La nuestra es una sociedad en la que la democracia se ha deteriorado”, afirmó.

“Este era un gobierno que pasó de establecer la agenda a ser reactivo”, dijo Loret de Mola, quien recibió ocho mensajes de texto que contenían código para infectar su teléfono con el programa “Entonces vieron a los periodistas y pensaron: ‘Estos están sacando estas cosas y nos hacen quedar mal, mejor los espiamos'”.

“Por supuesto que no se puede justificar esa intervención. Pero eso es irrelevante. En México nadie pide permiso para hacerlo”, le dijo al NYT, Eduardo Guerrero Gutiérrez, ex funcionario del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen).

Según la ley mexicana, un juez federal es el único que puede autorizar la vigilancia de comunicaciones privadas y solo cuando los funcionarios demuestran que tienen un caso bien armado para realizar esa solicitud. “Es muy poco probable que el gobierno haya recibido esa aprobación judicial para hackear los teléfonos de los activistas y periodistas”, comentaron varios exfuncionarios de los servicios mexicanos de inteligencia al rotativo.

En el caso de Carmen Aristegui, un operador se hizo pasar por la embajada de Estados Unidos en México y le imploró darle clic en un enlace para resolver un supuesto problema con su visa. La esposa de Pardinas, el activista anticorrupción, recibió un mensaje en el que le ofrecían pruebas de que su marido tenía un amorío.

El Gobierno mexicano reconoce haber recabado información de sospechosos legítimos de un modo apegado a derecho. Sin embargo, rechazó “categóricamente que alguna de sus dependencias realice acciones de vigilancia o intervención de comunicaciones de defensores de derechos humanos, periodistas, activistas anticorrupción o de cualquier otra persona sin previa autorización judicial”, le dijo un funcionario al diario.

Sin embargo, no hay pruebas definitivas de que el gobierno sea responsable. El software Pegasus no deja rastros del hacker que lo utilizó. Incluso el fabricante, NSO Group, señala que no se puede determinar exactamente quién está detrás de los intentos específicos de hackeo.

Pero los ciberexpertos pueden verificar en qué momento se ha utilizado el software en el teléfono de un objetivo, lo cual les deja pocas dudas de que el gobierno mexicano o algún grupo corrupto interno están involucrados, señala el NYT.

NSO Group afirma que investiga el historial de los gobiernos en temas de derechos humanos antes de venderles el software. No obstante, una vez que otorgan la licencia e instalan el hardware dentro de las agencias de inteligencia y los cuerpos de seguridad, la empresa dice que no hay manera de saber cómo se utilizan las herramientas espías o contra quién están siendo usadas.

La compañía simplemente le cobra a sus clientes gubernamentales según el número total de objetivos a vigilar. Para espiar a diez usuarios de iPhone, por ejemplo, el fabricante cobra 650 mil dólares, además de la cuota de instalación de 500 mil dólares, según las propuestas de comercialización de NSO Group que revisó el medio.

“Siempre hemos sospechado que nos espían y nos escuchan”, dijo Mario Patrón. “Pero tener evidencia de que somos víctimas de verdadera vigilancia confirma que nos están amenazando y que el gobierno está dispuesto a utilizar medidas ilegales para intentar detenernos”.



(SEMANARIO ZETA/ DESTACADOS  /CARLOS ÁLVAREZ /LUNES, 19 JUNIO, 2017 06:58 AM)