miércoles, 16 de marzo de 2016

A SANGRE Y FUEGO, CRIMINALES VAN POR LAS TORTILLAS EN GUERRERO


El año que marca el inicio de esta ofensiva es 2014. En aquel entonces, Chilpancingo, la capital de Guerrero, tenía 285 tortillerías, mayoritariamente en colonias populares como la Benito Juárez y la Universal, donde también se asientan grupos criminales como Guerreros Unidos y Los Rojos. Las bandas delictivas notaron que el modelo de venta de las tortillerías ayudaba a sus planes de expansión: los locales vendían el producto en inmuebles con vista a la calle o a través de jóvenes que se desplazan en motocicletas para ofrecer kilos de puerta en puerta. Si los cárteles de la droga controlaban esa fuerza de trabajo, podrían obtener narcotiendas, narcomenudistas y vigilantes bajo la fachada de comercios y vendedores.


Fachada de la tortillería Los Mangos, que permanece cerrada con un monedero quemado en el mostrador. Foto: Daniel Ojeda, VICE.

Oscar Balderas
Ciudad de México, 14 de marzo (SinEmbargo/VICE Media).– Samuel corre despavorido. Un sicario apunta a su nuca. Los gritos del veinteañero resuenan por un callejón de terracería que se ha vuelto su única ruta de escape. Con alaridos, suplica que alguien abra la puerta de una casa para esconderse, pero es como si nadie estuviera en la colonia aunque son las 10 de la mañana. Se sabe abandonado a su suerte, así que su última esperanza está en dar grandes zancadas y desbocarse en zigzag hasta salir de la mira de una escuadra 9 milímetros que empuña un matón de su misma edad.

Las posibilidades de que sobreviva son pocas: él desciende por una estrecho camino de muros rosas y azules de casas precarias y el sicario está en lo alto de la pendiente acompañado por dos cómplices más, viéndole la espalda. Unos minutos antes, esos tres pistoleros entraron a la tortillería Los Mangos en la zona alta de la colonia La Laja, una de las franjas más pobres y peligrosas de Acapulco, y rafaguearon por dentro. Rodolfo, el único compañero de trabajo de Samuel, también pudo salir del local, pero cuando huyó hacia la azotea un disparo le atravesó la espalda y lo hizo caer muerto desde el primer piso hasta la entrada del negocio.

Y ahora Samuel es el siguiente blanco. El sicario dispara contra su víctima pero las balas no alcanzan su cuerpo. Si el vendedor de tortillas quiere aumentar sus posibilidades de vivir, necesita jadear 150 metros más hasta la calle Sección Regional, la pavimentada, y girar a la izquierda para perderse en algún callejón. Chilla. Serpentea. Resopla los 23 grados centígrados que pesan en el aire. Sólo él sabe cuánto le amartilla el corazón o si su estómago se ha convertido en un hueco que le debilita las piernas. Pero sigue hasta poner ambos pies en el asfalto y a 10 metros de que alcance la curva que le salvaría la vida… se desploma.

Una bala entra en su cráneo. Desde lo alto, a lo lejos, los sicarios miran como el chico de playera azul cielo y shorts verdes con blanco cae. No se levanta. Ni siquiera mueve las piernas. El comando huye con la seguridad de que se ha cumplido la encomienda de matar a todos los trabajadores de esa tortillería.

Pero Samuel está vivo. Apenas.

Media hora después del balazo, la policía municipal de Acapulco llega por fin a su auxilio. El agente Octavio N. recuerda al tortillero tendido boca arriba, exhalando aire caliente y sangre de la boca, balbuceando que no lo dejen morir ahí. “¡Aguanta, chavo!”, “¡Ya viene la Cruz Roja!”, “¡No te duermas!”, le piden policías municipales, estatales y federales, quienes ya han llegado para protegerlo en caso de que los sicarios se enteren que no está muerto y quieran volver. Él aguanta con dificultad la llegada de la ambulancia, pero será en vano. Horas después en un hospital público, Samuel Sotelo Jurado es declarado muerto.

Ese día, el 7 de enero de 2016, él se convirtió en la víctima más reciente de una guerra que los cárteles de la droga le han declarado a la industria de la tortilla en Guerrero: tres días antes de su asesinato, sicarios mataron a dos tortilleros en la colonia Cañada de los Amates de Acapulco y otro par de vendedores de tortillas fueron ejecutados, ese mismo día, en un local de la colonia Loma Bonita.

VICE reconstruye los últimos instantes de este homicidio con el testimonio de policías que atendieron el caso de primera mano y vecinos de La Laja. Para ello, un mes y medio después del asesinato de Samuel, viajamos hasta la tortillería Los Mangos y sus alrededores para entender la saña contra los tortilleros guerrerenses. Lo que queda del multihomicidio es un local con una puerta roja que no abre desde la balacera, unos tablones viejos con manchas ocre y un pequeño monedero quemado en el mostrador.

Y miedo. Mucho miedo que envuelve como sopor caliente.



El 35 por ciento de la industria en Chilpancingo ha cerrado por miedo a ser los siguientes secuestrados cuyos restos son hallados en narcofosas. Foto: Daniel Ojeda, VICE.

LA FIESTA DE LA TORTILLA ES UN FUNERAL

En México, el maíz es más que un alimento: es identidad nacional. Y orgullo ante el extranjero.

En noviembre de 2010, la importancia de ese cultivo en la imagen de México ante el mundo hizo que la Organización de Naciones Unidas (ONU) declarara a la cocina mexicana como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Detrás la nominación estuvieron funcionarios de primer nivel del Gobierno mexicano y el poderoso Grupo Gruma –un conglomerado empresarial cuyo director es conocido como El Zar de la Tortilla–, quienes festejaron el nombramiento en las primeras planas de los diarios.

Pero a menos de seis años de ese premio, la fiesta se ha convertido en un funeral para la industria asentada en el estado sureño de Guerrero, donde 50 grupos criminales se disputan el control de la entidad, primer lugar nacional en producción de opio y bautizada por sus propios legisladores como “el epicentro del dolor nacional”.

El año que marca el inicio de esta ofensiva es 2014. En aquel entonces, Chilpancingo, la capital de Guerrero, tenía 285 tortillerías, mayoritariamente en colonias populares como la Benito Juárez y la Universal, donde también se asientan grupos criminales como Guerreros Unidos y Los Rojos.

Las bandas delictivas notaron que el modelo de venta de las tortillerías ayudaba a sus planes de expansión: los locales vendían el producto en inmuebles con vista a la calle o a través de jóvenes que se desplazan en motocicletas para ofrecer kilos de puerta en puerta. Si los cárteles de la droga controlaban esa fuerza de trabajo, podrían obtener narcotiendas, narcomenudistas y vigilantes bajo la fachada de comercios y vendedores.

Así que en Chilpancingo, los cárteles dominantes de cada colonia comenzaron a secuestrar a dueños y empleados. Los capturan de día o de noche, en avenidas transitadas o parajes lejanos, en sus hogares o en los negocios y los retienen en casas de seguridad durante una semana, en promedio. Dependiendo de la víctima, piden entre 30 mil y 2 millones de pesos. Si el secuestrado paga por su libertad, se va con una advertencia de los cárteles: a partir de ahora y si lo pedimos, repartirás nuestra droga y usarás a tus vendedores como “halcones” o cerrarás tu negocio.

Lo sabe bien Abdón Abel Hernández, líder de los tortilleros en Chilpancingo, quien ya ha sido amenazado tantas veces que ha perdido la cuenta y secuestrado en una ocasión. La última vez tuvo que endeudarse con un millón de pesos para pagar a sus captores. Llegó a tener 17 tortillerías y la ofensiva del crimen le ha dejado con 11 de las 185 que aún quedan en la capital guerrerense. El 35 por ciento de la industria ha cerrado por miedo a ser los siguientes secuestrados cuyos restos son hallados en narcofosas.

“Estuve cuatro noches, cinco días con esa gente. La familia se quedó con un quebranto económico muy fuerte. Somos pequeños empresarios y ese dinero, a la mano, no lo tenemos. Todo el crecimiento como empresario que pude tener ya se acabó”, lamenta Hernández. “Hoy, todavía, despierto a las 3 de la mañana y siento que van a venir por mi”.

El líder tortillero admite conversar en las oficinas de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) de Chilpancingo. Abajo, dos guardaespaldas armados vigilan la entrada del edificio en la colonia Centro porque le acompaña el presidente regional de la confederación, Adrián Alarcón, empresario de la construcción de 51 años, quien también vive con la muerte soplándole al oído por defender a sus agremiados amenazados.

“Así como sucedió con la industria del transporte público, en el que ‘doblaron’ a taxistas y camioneros para convertirlos en manos y ojos del narco, hoy la industria de la tortilla está secuestrada por ellos”, asegura Alarcón. “Está completamente infiltrada: el dinero que ellos sacan de las tortillas, lo usan para comprar armamento. Los estamos financiando”.

Sólo en los primeros dos meses del año, Alarcón sabe de 35 empresarios que han sido secuestrados y extorsionados en el centro de Guerrero; gran parte de ellos –un dato que prefiere no revelar– son dueños de tortillerías o socios de algunas.

“No por nada, una encuesta nacional  –del Gabinete de Comunicación Estratégica– señaló a Chilpancingo como la peor ciudad para vivir del país. El crimen acaba con todo: inversiones, empleos, ganas de hacer familia aquí”, dice Alarcón.

“Pero si aquí la situación es crítica, deberías ir a Acapulco. Acá secuestran a los tortilleros, pero allá los están matando”.



Para entrar a las zonas violentas de Acapulco, la policía se prepara como si entrara a territorio en guerra. Foto: Daniel Ojeda, VICE.

ACAPULCO, ES ESPLANDOR QUE YA NO ES

A mediados del siglo pasado, Acapulco tenía a la superestrella Elizabeth Taylor casándose en sus playas, al ícono musical Elvis Presley navegando sus aguas en su yate, al futuro Presidente de Estados Unidos John F. Kennedy celebrando su luna de miel en el puerto y a miles de artistas añorando una vida tranquila junto a su mar.

Hoy, Acapulco tiene 40 de los 50 grupos criminales con presencia en Guerrero, según la Fiscalía General de Guerrero. Tiene células delictivas con el nombre del puerto turístico en su acta de nacimiento como el Cártel Independiente De Acapulco (CIDA) o las Fuerzas Especiales Unidas de Acapulco. Tiene la tasa de homicidios más alta del país: 104 por cada 100 mil habitantes, de acuerdo con el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal en México.

Y tiene, como en Chilpancingo, una guerra contra los tortilleros.

Hoy, Acapulco no tiene Secretario de Seguridad Pública; en su lugar, hay un interino que entró de emergencia porque el Jefe de la Policía fue destituido por no hacer su examen de control y confianza, un instrumento que ayuda a determinar si los mandos policiacos están, o no, bajo la nómina del crimen organizado.

No tiene una Policía Municipal confiable: el encargado del despacho es Miguel Flores Sonduk y sus fichas para pelear contra los cárteles de la droga son mil 901 uniformados, pero él estima que unos 700 no pasarán el próximo examen de control y confianza, además de 160 policías incapacitados por lesiones y 120 son mayores de 70 años; es decir, le quedan 921 elementos confiables para vigilar a 720 mil habitantes y no tiene cómo contratar agentes probos, jóvenes y sanos, porque necesitaría tener decenas de millones de pesos para indemnizar a los que no le sirven. Hoy el presupuesto apenas alcanza para la gasolina de las patrullas.

No tiene certeza, ni siquiera, de su propia vida: dos días después de tomar protesta, un capo llamado El Deivy firmó una narcomanta dirigida al Alcalde del puerto en el que acusaba que el nuevo nombramiento causaría más muertos.

A medio kilómetro de donde los habitantes encontraron colgado ese mensaje, el 8 de enero pasado, 150 empresarios y vendedores de la industria de la tortilla tomaron la costera Miguel Alemán, la calle principal del puerto, y marcharon para exigir seguridad para su gremio en honor a sus muertos.

Sin embargo, de poco sirvieron sus gritos: cinco días después de la protesta, el gremio de tortilleros sepultó a José Eutimio Tonico, El Rey de la Tortilla, un conocido empresario del municipio guerrerense de Arcelia, cuyo cuerpo fue hallado en un camino de terracería días después de haber sido secuestrado junto con 15 personas más.

Además de los homicidios conocidos por las autoridades en los juzgados y medios de comunicación, los empresarios cuentan una cifra no denunciada de ejecuciones en su industria: al menos, 20 asesinatos más a manos de sicarios que llegaron a los negocios con las balas por delante.

“Esto es por una situación que se dejó crecer desde hace años”, diagnostica Flores es un despacho caluroso con decenas de botellas de agua y walkie-talkies. “Pero estamos haciendo rondines diarios y coadyuvamos con el ejército, la federación, las distintas policías ¡y estamos poniendo orden en Acapulco!”

Pero la realidad parece distinta al discurso oficial, así que pedimos ir a los lugares donde el crimen ha atacado a las tortillerías, hablar directamente con los amenazados y caminar los últimos pasos de los asesinados.

“Sí, hombre, cómo no”, acepta Flores. “Pero hay que pedir refuerzos”.



Juan Ibarra, empleado de una tortillería en la zona popular de Acapulco, va a trabajar sin saber si volverá a casa. Foto: Daniel Ojeda, VICE.

LA ZONA DE GUERRA

Para entrar a las zonas rojas donde están las tortillerías amenazadas de Acapulco, hay que prepararse como si se quisiera entrar a territorio en guerra.

Para el recorrido, la policía de Acapulco elige una camioneta, en lugar de un auto chico decorado como patrulla. En la batea del vehículo está de pie y sosteniendo un rifle automático el policía M.A., dispuesto a repeler una emboscada a rafagazos. El conductor, policía Óscar Sedano, va protegido con chaleco antibalas y dos escuadras cargadas. Y el copiloto viaja con arma corta pegada a la pierna derecha y un rifle de asalto recargado en la pierna izquierda. Este último es el guía del recorrido: oficial Doroteo Eugenio Vázquez, de 53 años, encargado de la Policía Preventiva Urbana.

Él propone ir a la zona de Palma Sola, donde tres días antes un hombre fue asesinado a balazos y machetazos. Conforme la camioneta se adentra en callejones, aparecen cada vez más pendientes estrechas, autos abandonados, jóvenes vigilantes del paso policiaco y pintas de los grupos que se han apoderado del territorio.

“Acá está bien pesado”, ataja Sedano, hablando de lo obvio: bastaría que dos vehículos cerraran una entrada y una salida de los callejones para dejarnos atrapados y a merced de pistoleros. “Mira, esa tortillería… y esa… y allá arriba hay otra… todas esas están amenazadas”.

Luego de varios minutos, la camioneta se estaciona en la calle Niño Perdido, frente a la tortillería El Samaritano. Juan Ibarra, el dependiente, mira con miedo a los policías detrás de los barrotes de su local y pega el cuerpo a una pared. Hasta que sabe que somos periodistas, respira aliviado.

“¿Miedo? Sí. Mucho. Yo hasta pensé que ustedes iban a… ya sabe…”, tartamudea Ibarra, un cuarentón bonachón con playera del Partido Revolucionario Institucional (PRI), la fuerza política que gobierna Acapulco. “En este negocio, hay quienes salen por la mañana y nunca vuelven a ver a la familia”.

Entonces, la camioneta arranca rumbo a un lugar donde hubo quienes salieron a vender tortillas y acabaron en un ataúd: La Laja, la zona alta de Acapulco. Ir allá triplica el riesgo, así que se triplican los refuerzos con seis policías más en dos camionetas extra. Una abre el paso, otra lo cierra detrás de la camioneta central. De nuevo, el convoy se mueve por pendientes apretadas bajo la mirada intimidante de los habitantes de la colonia.

“¿Quieren ver dónde mataron a los chavos de hace unos días?”, pregunta Vázquez. “Vamos para allá para que vean. Pobres chavos, no tuvieron chance”

Tras media hora de recorrido, el convoy se detiene frente a la tortillería Los Mangos, un local cerrado con tablones viejos y un monedero quemado en el mostrador. Se asoman los vecinos, pero el miedo les tiene cosida la boca, así que los policías cuentan la historia de esa mañana, cuando cuidaban que los sicarios no volvieran para rematar al sobreviviente en el piso, mientras borboteaba sangre y suplicaba que no lo dejaran morir ahí.

El policía Octavio N. narra que por esta calle entraron los sicarios al local, dispararon acá y acá, por allá cayó el cuerpo de uno de esos chicos llamado Rodolfo y aquí fue la ruta de escape del otro empleado, Samuel, pero le abrieron el cráneo con un tiro distante.

Recuerda en voz alta a la víctima y su desbocada huida por el callejón de terracería, sus gritos, sus súplicas, la impotencia de algunos vecinos por no vencer al miedo para ir a rescatarlo, el miedo que debió sentir en el pecho, el estómago, las piernas y su deseo de aferrarse a la vida.

“¿Usted cree, oficial, que Samuel sea la última víctima de la guerra contra los tortilleros?”, le pregunto. Y una mueca agria le descompone el rostro.”En Acapulco, hay muertos todos los días”, responde, resignado.

El convoy da la vuelta y regresa a la zona turística de Acapulco. Deja atrás cinco tortillerías amenazadas y, al menos, siete trabajadores que, como Juan Ibarra, al salir de casa se preguntan si volverán a ver a su familia o si serán el próximo Samuel Sotelo Jurado. También queda atrás el miedo.

Mucho miedo que envuelve como sopor caliente.


(SINEMBARGO.MX/ VICE Media marzo 14, 2016         - 16:04h) 

GENERAL CIENFUEGOS: “EL EJÉRCITO DEBE SALIR DE LAS CALLES; FUE UN ERROR ENTRAR EN ESA GUERRA”


Salvador Cienfuegos Zepeda reconoció que la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), a su cargo, ha cometido errores en el combate al crimen organizado. “Uno de ellos fue cuando entramos de lleno al combate a las drogas, hacer un lado a la policía, porque muchas policías estaban comprometidas y se habían corrompido y entonces hicimos a un lado a las policías y nos quedamos con un problema que no nos toca, que no nos corresponde”, dijo el General Cienfuegos en entrevista con Pulso.


El General Salvador Cienfuegos consideró que los repuntes delictivos actuales no son graves. Foto: Cuartoscuro.

Oliver Guevara
Ciudad de México, 16 de marzo (SinEmbargo/Pulso).– El General Salvador Cienfuegos Zepeda, titular de la Secretaría de de la Defensa Nacional (Sedena), reconoció que la entrada de los militares a la lucha contra el narcotráfico fue un error. El Ejército, dijo, debió resolver un problema “que no nos tocaba”, debido a que las corporaciones estaban corrompidas.

En entrevista con Pulso/SinEmbargo, el comandante de las Fuerzas Armadas consideró que los repuntes delictivos actuales no son graves. Aseguró que si bien ha habido repuntes en la incidencia criminal, la entidad ha mejorado sus índices de seguridad, ocupando los últimos diez sitios en materia de incidencia delictiva.

El titular de la Sedena también fue entrevistado en la Reunión de Seguridad de la Zona Noreste, celebrada la tarde del lunes en Torreón, Coahuila. Allí comentó que esa reunión permitió “ver donde hay avances, donde no estamos avanzando a la velocidad que queremos y en qué puntos los problemas tienen que ser vistos con mas acuciosidad y replantear las estrategias, ponernos de acuerdo, el Gobierno Federal, con los gobiernos locales y de esta manera, seguir avanzando, debo decir que aquí, en esta región, es quizá la región donde mas se ha avanzado, era la región con mayores problemas, hoy es la región que más ha avanzado en los índices para que la ciudadanía tenga mejores condiciones de seguridad”.



Cienfuegos dijo que el Ejército que sigue siendo una institución bastante confiable. Foto: Cuartoscuro.

Se le preguntó qué tan confiable es el Ejército mexicano en materia de seguridad. “Creo que no me corresponde decirlo a mí –dijo–, pero las encuestas eso dicen y las encuestas no las hacemos nosotros, hablo de las fuerzas armadas en general, entre ellas el Ejército que sigue siendo una institución bastante confiable, Sí me gustaría advertir y dejar en claro que las instituciones armadas del Ejército, Fuerza Aérea Armada estamos apoyando a las autoridades policiacas, no somos policías, estamos apoyando con nuestros medios, con nuestros recursos, la labor de los policías, ayudando a capacitarlos, ayudando a los gobiernos para que sus índices de delincuencia bajen, se estabilicen, el gobernador Juan Manuel Carreras decía que a veces pareciera que vamos bajando los índices y llega un momento en que no pueden bajar más, como aquel que tiene una dieta, que ya no puede adelgazar más, en eso estamos queriendo adelgazar, sí somos una institución confiable, queremos seguir siendo una institución confiable, nuestro compromiso es seguir trabajando hasta que las policías puedan cumplir con sus responsabilidades”.

—¿Es una responsabilidad del Ejército ser más transparentes, ante la falta de credibilidad que pudiera tener la sociedad de las Fuerzas armadas en algunos momentos?

–No sé si estamos hablando de una incongruencia, porque si somos los más confiables, ¿cómo no podemos ser los más creíbles? Pienso que el Ejército es una institución creíble, y en cuanto a transparencia, me gustaría que lo consultaran con la Secretaría de la Función Pública, la Sedena, está considerada hoy, como la institución federal más transparente, sí estamos obligados y todo mundo a ser transparentes, es algo que tenemos que seguir avanzando, creo que los problemas que nos han lastimado tanto, son la corrupción acompañada de la impunidad, en la Secretaría de la Defensa Nacional, no permitimos ningún tipo de desviación, estamos enfrentándolo y hoy estamos siendo considerados, como quizá, la dependencia que más transparencia ha logrado en estos últimos tres años.



El Secretario de la Defensa Nacional dijo que el Ejército no tiene responsabilidad ni en lo de Tlatlaya ni en lo de Iguala. Foto: Especial.

—¿En el combate al crimen organizado, la Sedena ha cometido errores?

–Claro que hemos cometido errores, uno de ellos fue cuando entramos de lleno al combate a las drogas, hacer un lado a la policía, porque muchas policías estaban comprometidas y se habían corrompido y entonces hicimos a un lado a las policías y nos quedamos con un problema que no nos toca, que no nos corresponde, nuestra labor es de apoyo a las policías. Otro error, yo no lo llamaría así, es simplemente nuestra forma de operar; nos llaman para atender un asunto y somos soldados, preparados para la guerra, nos llevan a enfrentar delincuentes que no son precisamente combatientes, y esa diferencia de capacitación en el Ejército con la no capacitación de estos delincuentes, pues ha hecho que tengamos problemas serios y que hemos ido superando, otro problema que tuvimos, que considero un error, fue enfrentar a los delincuentes, en horas de día, cuando la gente está en las calles y eso ocasiona que haya muchos inocentes que resultan lastimados, eso lo hemos ido reduciendo, hoy prácticamente, no tenemos lo que se llamaba ya víctimas colaterales, hoy prácticamente no las tenemos, cuidamos mucho que no lastimemos a inocentes, en los problemas donde enfrentamos a los delincuentes.

—¿Es usted de la opinión de que el Ejército ya no debiera patrullar las calles?

–Soy de esa opinión. El Ejército no está destinado para las labores que hoy hace. Ninguno de los que tenemos responsabilidad en mandos en la institución, nos preparamos para hacer funciones de policía, no lo hacemos, no lo pedimos, no nos sentimos a gusto, no estamos cómodos con la función, hoy lo reitero, pero también digo que estamos conscientes que si no lo hacemos nosotros, no hay quién lo haga en este momento, y es una orden que tenemos del Presidente, respaldada por la propia Constitución, estamos cumpliendo con la orden, y cuando a nosotros se nos da una orden, la cumplimos de la mejor manera en que podamos, es lo que estamos haciendo, no somos de la idea de seguir siendo policías, pero mientras no esté capacitada en la responsabilidad que deben de tener los cuerpos policiacos, seguramente, tendremos que seguir en esto.

—¿Cómo está la moral de la tropa? Los últimos casos como Tlatlaya e Iguala donde se hacen señalamientos en contra del Ejército.

–Las cosas se toman de quienes vienen, ver Tlatlaya ¿qué le digo de Tlatlaya? Ahí participaron siete militares contra 22 personas que…pues alguien tiene que ver si eran delincuentes o no, pero estaban armadas con armas de uso exclusivo y, no hace mucho, hará unos quince días, un Tribunal Unitario, confirmó la libertad de cuatro de ellos, sin alguna responsabilidad y los otros tres, están en ese momento judicial en donde se determina si tienen responsabilidad o no, mi percepción, lo que yo creo, es que también van a salir libres, porque no son responsables de nada en Tlatlaya, y si eso lo dice un juez, no los medios, no otras personas, sino un juez que es la autoridad que lo debe decir, debemos entender que eso es lo correcto, yo espero y tengo confianza que estos tres que siguen en prisión, puedan recuperar su libertad, porque son inocentes hasta donde yo entiendo; Ayotzinapa, ahí no tenemos absolutamente ninguna responsabilidad, si fuera así, ya nos hubieran acusado, estuviéramos denunciado, estaría algún soldado, algún jefe en la cárcel, no hay nadie, los expertos que están en México auxiliando al Gobierno para encontrar la verdad de todo esto, acaban de decir la semana pasada que ellos nunca han acusado al Ejército que tenga algo que ver, hay otros que lo dicen y quienes lo reproducen y hay quien lo cree, pero no tenemos responsabilidad desde mi punto de vista, ni en lo de Tlatlaya ni en lo de Iguala, entonces que haya señalamientos, no puedo hacer más, las redes hoy son incontrolables, cada quien puede decir lo que crea y yo digo lo que creo.

—Esos señalamientos ¿merman la moral del Ejército Mexicano, cómo lo siente?

–Bien, a donde voy hablo con la gente, todos los funcionarios de la Secretaría salen constantemente a hablar con la gente, a escucharlos, ver cuál es su situación, qué es lo que hace falta, ponerles atención, hoy nuestros soldados tienen buenas instalaciones tienen buen equipo, tienen buen material, aeronaves, vehículos para cumplir con sus funciones, tenemos protegidas a sus familias, tienen la posibilidad de vivir en las unidades habitacionales militares o bien adquirir un préstamo hipotecario y hacerse de una casita, tenemos una seguridad social envidiable, nosotros tenemos 46 hospitales en todo el país y que todos ellos cuentan con personal muy profesional y capacitado que los atienden. Tenemos becas para sus hijos, es decir, los soldados están bien, yo quisiera comentar, hace dos sexenios, tres, en seis años, teníamos que cambiar casi a 180 mil de tropa que desertaban, que no querían estar, hoy en tres años, no llegamos a 6 mil bajas por esos motivos, eso demuestra que los soldados están a gusto.


(SIN EMBARGO.MX/ REDACCIÓN / MARZO 16, 2016-09:02H)

DESATINO, UNA CÁRCEL PARA SECUESTRADORES




CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Empresarios de la Comarca Lagunera de Durango y Coahuila se oponen a que el Cefereso Número 14 CPS Durango, recién establecido en esta región, albergue a secuestradores. Temen que se eleven los secuestros en la zona, ya que los criminales siguen operando desde los reclusorios.

Presentado por el titular de la Comisión Nacional de Seguridad (CNS), Renato Sales Heredia, como un penal que “cubre la más alta seguridad y tecnología”, ellos insisten en “el alto nivel de corrupción en todos los niveles del sistema penitenciario”.

Agustín Arellano Saucedo, presidente del Consejo Lagunero de la Iniciativa Privada, y Eugenio Treviño, presidente de Cámara Nacional de la Industria de la Transformación en Torreón, así como seis regidores del PAN de Gómez Palacio, Durango, encabezados por el coordinador de la fracción, Oswaldo Santibáñez, presentaron al cabildo un punto de acuerdo para impedir que los secuestradores se concentren en ese penal.

Arellano solicita que en el CPS Durango se concentré a los reos de los municipios laguneros que fueron trasladados al Cereso de la ciudad de Durango. El dirigente empresarial dice que resulta muy caro a sus familiares sufragar los viajes para visitarlos.




El pasado 19 de enero, la CNS informó que a partir de ese mes, “todos los internos en el Sistema Penitenciario Federal por la comisión de este delito se concentrarán en dicho Centro. Así se pretende eliminar la posibilidad de que los grupos dedicados a sustraer a una persona para privarla ilegalmente de la libertad, continúen operando y generando inercias nocivas para el resto de la población en reclusión. El centro posee avanzados sistemas tecnológicos que garantizan la seguridad y el monitoreo constante de las actividades de la población interna”.

Treviño, por su parte, advierte sobre el riesgo de que se concentre a todos los secuestradores del país en ese penal: “Estamos pidiendo que al menos a los del sur no los trasladen para acá. Si concentras a todos aquí, se va a volver una universidad del secuestro”.

Y agrega: “Van a venir otras personas a establecerse a la Laguna, desde sus familiares hasta los socios que no agarraron. Además, lo que ellos saben hacer es secuestrar; y cuando queden libres, sin dinero, van a dedicarse al secuestro y lo van a hacer en La Laguna.

“El problema es que el secuestro es un delito, silencioso porque nadie lo denuncia, o se hace en muy baja escala, por lo que se desconocen las estadísticas exactas. Hace cuatro años tuvimos problemas, apenas estamos saliendo porque los delitos que se registran actualmente son del fuero común, los de alto impacto son muy pocos, estamos retomando la estabilidad.

“En La Laguna, hace un par de años, tuvimos grupos armados, secuestros, matanzas de alto impacto. Sabemos que esos delincuentes ya salieron de La Laguna; era cuando la disputa entre Los Zetas y (el Cártel de) Sinaloa”.

Los empresarios tuvieron un encuentro con Ricardo Rebollo, Flor Rentería y Refugio Sandoval, diputados federales de La Laguna, para discutir sobre un posible encuentro con el secretario de Gobernación, Migue Ángel Osorio Chong, y con el comisionado Sales Heredia.

“Nos preocupa ese Cefereso porque ya tuvimos un problema con el Cereso de Gómez Palacio, pues la directora del penal dejaba salir a los reos durante la noche sólo para delinquir. Salían a ejecutar sus crímenes y regresaban a dormir”, recuerda Treviño.

–Según Sales Heredia, al concentrar a los secuestradores se evitará la contaminación de los otros reos –se le comenta al empresario.

–Nuestra percepción es que a quienes están empezando y los agarran, van a aprender de quienes tienen mucho tiempo en el negocio. El CPS Durango se volverá una escuela del crimen. En Gómez Palacio no hay policía municipal desde hace cuatro años; las funciones preventivas están en manos de los militares. Tú sabes que los soldados se mueven lento, esperan órdenes para actuar.

–Pero el comisionado insiste en que esta medida evita la contaminación ­criminógena.

–Eso dicen de todos los Ceresos. Pero la realidad es que se siguen recibiendo llamadas de extorsión de personas que, por su acento, sabemos que son del sur del país. El Cereso está en la salida de Gómez Palacio, y en el pueblo cercano de Máximo, las familias de los presos ya están rentando casas para quedarse a vivir.

“Y aunque este Cefereso fue construido por gente de La Laguna que maneja todas las normas internacionales, e incluso certificado por Estados Unidos, su punto débil es la corrupción. Ese es nuestro miedo.”

MALESTAR GENERALIZADO

Los empresarios no son los únicos que han protestado. El panista Osvaldo Santibáñez, regidor en el municipio de Gómez Palacio, expone que la región aún no se repone de la inseguridad.

“Los tres municipios duranguenses estamos bajo el mando único del Ejército. Eso nos habla de que las cosas aún no están bien. Son los estragos que en el 2010 dejó la mala operación del Cereso de Gómez Palacio, cuando la directora Margarita Rojas Rodríguez permitía que un grupo de presos saliera por las noches a cometer ajustes de cuenta con bandas rivales”.

Desde entonces la Policía Municipal fue desmantelada. Y como los policías municipales estaban al servicio de los malhechores, el Ejército tomó el mando. En Gómez Palacio la contratación de policías se inició hace tres meses. Se necesitan 400, dice, apenas hay 100. Mientras, los delitos del fuero común, como los asaltos y robos a casas habitación, están desbordados.

“Analice cómo han evolucionado los municipios en donde han instalado penales de alta seguridad –dice a la reportera–. El Altiplano, que tiene capacidad para 800 reos, por ejemplo, recibió 36 mil vistas en 2008, incluidos familiares, amigos, abogados y presuntos cómplices de los internos.

“Si se hace un comparativo, en el penal federal de Gómez Palacio, con capacidad para 2 mil 500 reos, estaríamos recibiendo 86 mil personas en un año ¡Es demasiado!”

Dice que es una sinrazón concentrar a todos los secuestradores, cuando uno de los principales problemas que han agobiado a la región es precisamente ese delito. “Tenemos empresarios lecheros, metalúrgicos, una diversidad de inversión. Yo haría un paralelismo: es como si el gobierno federal decidiera enviar a todos los sentenciados por narcotráfico al penal de Culiacán”, comenta.

Y aun cuando los alcaldes comentan que habrá una derrama económica, el turismo penitenciario es el menos deseado por los municipios.

La reportera pregunta a Edna Jaime, de la organización no gubernamental México Evalúa, sobre el sistema penitenciario.

“Por lo general –responde– en las cárceles de México se violan sistemáticamente los derechos humanos; en algunos incluso existe el autogobierno. En resumidas cuentas, son un desastre.

“El problema es enorme y tenemos que replantearlo. Lo que está de por medio son vidas de sentenciados, quienes incluso privados de su libertad conservan la mayoría de sus derechos y el Estado mexicano está obligado a velar y garantizar esos derechos. No lo ha hecho.

“El gobierno federal está presionado por el apoyo que recibe por medio de la Iniciativa Mérida, a través de la ACA, organización que establece estándares básicos para certificar los penales. Esto está moldeando la política penitenciaria mexicana.”

Orlando Camacho, de la organización SOS, presidida por Alejandro Martí, la secunda: “El tema no es tanto separar o no a los secuestradores. El tema es de origen. De nada servirá un área exclusiva para secuestradores si el control del penal lo siguen teniendo delincuentes, si hay un cogobierno o corrupción de la propia autoridad”.

El asunto es más profundo: “Pueden tener un área exclusiva para cada tipo de delincuentes, pueden dividir a los diferentes brazos armados o modificar sus horarios siempre y cuando hayan tomado una decisión férrea de reformar íntegramente al penal. Si no es así, nada sirve, sólo es un parche”.

Asegura que los pernales pueden ser de la más alta tecnología, pero la fuga de Joaquín Guzmán Loera, El Chapo, demostró que pese al monitoreo, él se evadió debido a la corrupción; y la madre de la corrupción es la impunidad.


(PROCESO/ REPORTAJE ESPECIAL/ PATRICIA DÁVILA/        14 MARZO, 2016)

IRIS, UNA “GUERRILLA” CONTRA LA CORRUPCIÓN


Al caos que impera en Michoacán se suma ahora otro ingrediente: un grupo de reciente aparición en la conflictiva Tierra Caliente. Pero, según sus integrantes, no es un cártel ni una autodefensa… ni siquiera tiene armas de alto poder. Se trata de IRIS y, como afirma su vocero, su objetivo es desenmascarar –pacíficamente, dicen– a los políticos corruptos, empezando por Silvano Aureoles y Alfredo Castillo. México necesita una chispa que detone el cambio, señala, y “nosotros queremos ser esa chispa”.

SIERRA DE MICHOACÁN (apro).- Con sólo dos videos de menos de un minuto difundidos en redes sociales en febrero pasado, el grupo Insurgencia por el Rescate Institucional y Social (IRIS) puso en estado de alerta al gobierno michoacano de Silvano Aureoles, que los descalificó diciendo que son “una broma”.

En entrevista con esta agencia, José María, vocero y representante de este grupo armado, sostiene que el gobernador pactó con el narcotráfico y anuncia la declaración de guerra contra todos los políticos vinculados con el crimen organizado.

El encuentro con una decena de integrantes de IRIS tuvo lugar en la zona montañosa de Michoacán colindante con el estado de Guerrero. En el camino se ven chozas paupérrimas habitadas por gente que apenas sobrevive sin más posibilidad que la siembra de maíz y aguacate y la tenencia de algunas vacas y gallinas.

“Nuestra zona es Tierra Caliente, ahí es donde nos hemos reunido desde hace ocho meses para tomar esta decisión de rebelarnos. Sabemos que el gobierno ya nos está investigando y que estamos en medio de los criminales, pero no podíamos quedarnos con los brazos cruzados”, explica José María momentos antes de empezar la entrevista.

Flanqueado por Pável, otro de los miembros de este grupo, el vocero de IRIS rechaza los calificativos del gobierno de Silvano Aureoles y hasta de miembros de la Iglesia católica, en reacción a los mensajes en redes sociales con los que el grupo se dio a conocer los pasados 6 y 22 de febrero.

Reafirma que el suyo es un movimiento social insurgente que no descarta el uso de las armas, pero sólo para defenderse. Anuncia que su estrategia será más política y de denuncia –directamente o mediante las redes sociales–, principalmente de los políticos que están coludidos con el crimen organizado como Alfredo Castillo, a quien acusan de haber pactado con los Caballeros Templarios, el Cártel Jalisco Nueva Generación, Los Viagras y el H3.

“Somos el pueblo, no somos ningún cártel, no somos terroristas, somos el pueblo cansado que se está organizando. Si bien hoy operamos de manera clandestina es por nuestra seguridad, porque queremos que esto trascienda, queremos ser la chispa que México requiere para cambiar. No somos los únicos que pensamos que nuestro país está mal.

“El pueblo no debe tenerle miedo al gobierno, es el gobierno quien debe temerle al pueblo y para que esto se encienda, lo que ocupa (necesita) es una chispa y nosotros queremos ser esa chispa”, sostiene José María, quien usa un sombrero calentano, pasamontañas, lentes oscuros y no está armado.

El vocero de IRIS rinde un homenaje a los michoacanos que han luchado por la transformación del país, como Melchor Ocampo y el general Lázaro Cárdenas, y manifiesta que el movimiento insurgente que encabeza no debe ser la excepción en estos tiempos en los que se necesita urgentemente un cambio. “Estamos dispuestos a llegar hasta las últimas consecuencias”, sentencia.


IRIS. Lucha clandestina. Foto: Miguel Dimayuga


GENTE COMÚN

Contra las acusaciones de que podrían ser un grupo semejante a las autodefensas de Tierra Caliente que ahora forman parte de nuevos grupos criminales, como el H3 que comanda El Americano, o que se han integrado al Cártel de Jalisco Nueva Generación o a la Nueva Familia Michoacana, José María asegura que en IRIS “no hay ningún tipo de persona que tenga algo de qué avergonzarse”; está integrado por campesinos, ganaderos, profesores, restauranteros y profesionistas.

“Somos ciudadanos que decidimos dejar nuestra zona de comodidad para salir a hacer lo necesario para que el pueblo se levante”, afirma en la entrevista, en la cual precisa que si bien su presencia se ha dado en las redes sociales, muy pronto la llevarán a otros escenarios, incluyendo Morelia, la capital.

“Nos estamos organizando porque México no aguanta más, Tierra Caliente no aguanta más; estamos cansados de que nos vengan a ver la cara de tarugos. No somos tarugos como para que el gobierno venga a burlarse de nosotros montando sus circos. Todo lo que pasó con las autodefensas con Alfredo Castillo fue un circo de grandes proporciones. Es el momento de regresarle a este gobierno corrupto un poco del daño que ha hecho”, advierte.

–¿IRIS es un movimiento insurgente armado?

–Sí tenemos armas para defendernos, armas que no son ilegales, que no son de uso exclusivo del Ejército; son armas para defendernos del gobierno. Cuando venga a pretender acabar con esta chispa nos vamos a defender. A mí no me gustan las armas, creo más en las instituciones, no ando armado, pero cuando las instituciones están podridas, cuando las leyes sólo sirven para dar impunidad al corrupto y chingar al pueblo, es válido que el pueblo tome las armas para defenderse, no para hacer daño. Nosotros no vamos a hacer daño, nos vamos a defender.

–¿Cuánto tiempo tienen organizándose?

–Ocho meses y con la idea, más de un año pero reuniéndonos, organizándonos y cooperando menos. Ha sido muy difícil conseguir las armas que no son de uso exclusivo del Ejército, son armas que utiliza la gente en el campo para defenderse, que utiliza la gente en la sierra para cazar y comer, para subsistir. Ha sido muy difícil empezar un movimiento como éste sin que se dé cuenta el gobierno.

–Ustedes tiene encima la vigilancia del gobierno, también al crimen organizado, al Ejército, a los policías; se ve como imposible el surgimiento de un movimiento insurgente como el que ustedes están planteando en medio de una situación que parce una guerra de todos contra todos.

–Sí, sería imposible porque la línea que divide a los cárteles delictivos del gobierno es inexistente. Son lo mismo, el crimen organizado y el gobierno son lo mismo. Si uno busca o quiere adquirir armas, a veces se da cuenta más rápido el crimen organizado y es el primero que le va a avisar al gobierno, porque viven en una connivencia que les permite coexistir. Para que un gobierno corrupto se pueda sostener, ocupa del crimen organizado; y para que éste pueda sobrevivir, ocupa de un gobierno corrupto. Así que son absolutamente lo mismo.

“Nosotros estamos construyendo un movimiento con base en el pueblo. Aquí hay empresarios, ganaderos, personas que viven bien, sacan lo necesario para vivir, que no tendrían necesidad de estar en un movimiento de estos porque de una u otra manera tienen una profesión, otro trabajo y tienen mucho que perder.

“Pero si decidieron desprenderse de comodidades para asumir un riesgo es por la simple y sencilla razón de que están cansados de que aunque vivan o tengan para comer, les da mucho coraje de quienes llegan y se enquistan en el gobierno sin trabajar o sin esforzarse como ellos, sin tener que madrugar o desvelarse para poder llevar alimentos a su casa, vivan de la manera en que nunca van a vivir. No tiene nada de malo ser rico, lo que es una mentada de madre, una grosería, un insulto para el pueblo es ser rico a costillas del pueblo”.


El vocero de IRIS. Foto: Miguel Dimayuga

El vocero de IRIS aclara que no son autodefensas, aunque algunos de ellos participaron directamente o apoyaron ese movimiento encabezado en un principio por José Manuel Mireles e Hipólito Mora.

Precisa que las autodefensas hicieron su parte con gente honesta, pero que desafortunadamente enfocaron mal su lucha, porque el problema era el gobierno y al final fueron infiltrados por el crimen organizado que, sostiene, “subsiste porque el gobierno así lo quiere, porque le conviene, porque es un instrumento para tener temerosos a los mexicanos”.

–Así como las autodefensas compuestas con criminales pactaron con el gobierno, ¿ustedes estarían en disposición de pactar con el gobierno?

–No. Nosotros no vamos a pactar con ellos porque ellos son el problema. Sabemos que hay gente buena en el gobierno, confiamos en el Ejército, hacemos un llamado a los generales honrados, a los coroneles que son los que corren los riesgos, a la tropa, para que nos apoyen. Hacemos un llamado a los elementos buenos que están en la Policía Federal: que dejen de chingar al pueblo.

“No vamos a pactar con el gobierno porque somos un movimiento legítimo, del pueblo; y si el problema está en el gobierno, cómo vamos a pactar con ellos. Que cambie el gobierno, que se investiguen los actos de corrupción. No estoy conforme con las explicaciones de la Casa Blanca, no estoy conforme que un par de empresas se lleven toda la obra pública, no estoy conforme con el estilo de vida ostentoso de la familia presidencial.

–Ahora se dice que El Chapo financió las campañas políticas…

–Es parte del circo. Ya no me causa ninguna sorpresa, es algo que todo mundo sabe. Que lo digan no nos va a sorprender, hemos perdido la capacidad de asombro. El problema en México va más allá de ver quién financió a los políticos, si fue El Chapo o fueron Los Zetas, eso ya no sorprende. El problema de México está incrustado en las instituciones, son los gobiernos corruptos, está en lo más alto del poder.

José María advierte que esta situación no va cambiar con elecciones ni con campañas políticas porque el sistema está diseñado para que sean candidatos los más corruptos y sean ellos los que estén en el Congreso.

“¿Cómo van a pretender cambiar los problemas de un municipio de Michoacán o del país si les brota mierda por las ventanas de Palacio Nacional?”, asevera el vocero de IRIS, quien propone el inicio de un movimiento de insurgencia social en todo el país.


Los integrantes de IRIS en territorio michoacano. Foto: Miguel Dimayuga


EL CIRCO DE CASTILLO

José María sostiene que el excomisionado enviado por el presidente Enrique Peña Nieto para arreglar la situación en Michoacán, Alfredo Castillo, fue una farsa y un circo, porque en realidad empoderó a los criminales y a la poca gente buena que hubo en el movimiento de las autodefensas la metió a la cárcel o la tiene asustada, viviendo temerosa de que los vayan a matar, porque sigue habiendo cárteles delictivos, siguen operando los mismos, sólo cambiaron los nombres.

Castillo y el gobierno de Peña Nieto, dice José María, “confiaron más en asesinos y delincuentes que se aprovecharon de un movimiento para saciar y disputarse plazas criminales y mandaron al pueblo a arriesgarse contra un grupo criminal que le hacía mucho daño a México y a Michoacán”, señala.

–¿Con quién pactó Castillo?

–Con el Cártel de Jalisco Nueva Generación, con Los Templarios, que tanto daño le hicieron a México y a Michoacán. Pactó con narcotraficantes. Pero yo no sé quiénes son más peligrosos, si ellos o los que llegaron con Alfredo Castillo, que aquí siguen robando, secuestrando, extorsionando. Son muy eficientes para secuestrar y la gente tiene miedo de denunciar. Lo que antes hacían Los Templarios ahora lo hace la gente que llegó con Castillo.

La llegada de Aureoles al gobierno no cambió esa situación, sostiene el vocero de IRIS, quien asegura que el perredista sólo está de adorno y además no ganó las elecciones… fue impuesto “como premio por vender el patrimonio de los mexicanos desde el Congreso de la Unión al aprobar las reformas. Aquí está su premiesote: Michoacán”.

–¿Qué ha pasado con Michoacán después de la declaración de guerra de Felipe Calderón y de la continuación de la misma que ha hecho Enrique Peña Nieto?

–Fox fomentó el vacío de poder; se dejó de perseguir a los delincuentes, comenzaron a formarse los cárteles delictivos y se dio el debilitamiento institucional. Calderón sacó al Ejército de los cuarteles a combatir al crimen, a que hubiera masacres, asesinatos y desapariciones, a que se sacudiera el país. La cereza del pastel la propició Peña Nieto. Es una bien elaborada estrategia en la que hoy los militares andan cuidando a un futbolista en lugar de cuidar al pueblo, andan de guaruras de los políticos, de los funcionarios, de los gobernantes. Esta elaborada estrategia sólo es la continuación de una burla para el país.

–¿Qué va a hacer IRIS en un estado donde gobierna el narco?, ¿cómo va a enfrentar al narco, que es el poder?

–El narco son personas, son el reflejo de una sociedad corrompida, son el reflejo del hartazgo de mexicanos que no encuentran otro camino para salir adelante.

“Nos da mucho coraje encontrar que nuestros gobernantes estén robando. Creo que el principal problema de México, más que ellos que son un problema, son las instituciones que están podridas. El narcotráfico son las vacas lecheras del gobierno, las ordeñan para sacarles dinero, pactan con ellos y cuando no firman, los meten al bote o los matan, porque los principales asesinos están en el gobierno. Muchos de los autodefensas muertos no fueron asesinados por los cárteles, fue el gobierno quien lo hizo para fomentar los pleitos entre los grupos.

–¿Qué va a hacer IRIS en Michoacán?

–Será la chispa que encienda un movimiento de grandes proporciones y que fomente el cambio.

–¿Creen que la gente vaya a responder?

–Vamos a intentarlo, no podemos anticiparnos al asegurar que lo vamos a lograr, pero vamos a intentarlo. Tal vez sólo sembremos una semilla, tal vez para eso IRIS sirva, sembrar una semilla.

“Este es un movimiento de lucha, de insurgencia social, es una lucha que busca inspirar. Nosotros, con las armas que traemos, un pelotón militar nos aniquila en cinco minutos; pero no van a aniquilar nuestras ideas, no van a aniquilar la causa que nos mueve. En cada persona que nos vea dejaremos sembrada la semilla de la esperanza y del cambio”.

Y sentencia: “Nosotros somos gente buena y tienen que aprender a confiar en nosotros, porque en el momento en que nos maten la esperanza van a matarnos como nación”.

–¿Qué va a hacer IRIS para ganarse la confianza de la gente?

–Vamos a llegar a las ciudades. Los políticos corruptos serán nuestros objetivos, no los vamos a matar, no somos terroristas, no somos asesinos. Los vamos a exhibir. Habrá un integrante de IRIS en cada persona que tenga el valor de ir a aventar huevazos a un diputado corrupto. Habrá un representante de IRIS en cada persona que tenga el valor de levantarse en un mitin político a decirle corrupto al que tenga el micrófono en la mano; habrá un integrante de IRIS en cada evento en el que un gobernante o el presidente pretenda engañar la realidad de los michoacanos y decirles sus verdades. Acciones como esas serán la que vamos a hacer.


(PROCESO/ JOSÉ GIL OLMOS /16 MARZO, 2016)

LE LLUEVE EN FACE A ‘LADY MINICOOPER’


Saltillo, Coah.- A través de redes sociales se reportó que una mujer, presuntamente estudiante de medicina de la UVM humilló y golpeó a la conductora de otro auto tras un incidente de tránsito.

Tras hacerse público a través de la página de Facebook “PuntoYComa” los cibernautas condenaron a la mujer que atacó a la otra conductora.

El incidente ocurrió ante decenas de personas que acudían al edificio de la Administración Fiscal del Estado en la colonia Guanajuato, la mujer que conducía un auto minicooper rojo, y que en la foto aparece con pantalón blanco, insultó a la mujer que manejaba el otro vehículo.

“No te fijas naca, mi carro vale 400 mil pesos ¿tú crees que con tu ropa de Waldos vas a poder pagarme?”, le gritó a la presunta responsable.


(ZOCALO/ Redacción/ 16/03/2016 - 05:00 AM)

TENÍAN EN SU PODER ¡18 LANZAGRANADAS!


Monclova, Coah.- Un total de 18 lanzagranadas recibieron elementos de Fuerza Coahuila y de la Secretaría de la Defensa Nacional de parte de un ciudadano que de manera voluntaria fue a canjear por una gratificación económica en el módulo instalado en esta ciudad para tales fines, dentro de la campaña Canje de Armas, intercambio por la Paz 2016.

El canje se realizó en forma anónima, es decir, no se preguntaron datos de la persona, tampoco en qué circunstancia obtuvo dichas armas, pues se trata de crear confianza entre la población de la importancia de reducir el número de accidentes en el hogar provocados por las armas de fuego.

En el módulo, el canjeador fue atendido por personal de Fuerza Coahuila quienes recibieron los objetos para su valuación, mismos que tenían restos de tierra humedad y oxidación y posteriormente entregaron la cantidad de cinco mil pesos, sin pedir datos del ciudadano, no obstante éste manifestó que se encontró dichos artefactos y tomó la decisión de entregarlos para evitar accidentes.

Mientras tanto, las armas de alto poder fueron trasladadas para su destrucción al 105 batallón de infantería, ubicado en el municipio de Frontera.

El Secretario de Gobierno Víctor Zamora dijo que: “Este tipo artefactos, así como las armas que se canjean, significa un riesgo muy grande para las familias coahuilenses, sobre todo ante el desconocimiento de cómo debe ser tratado este tipo de material que puede terminar con una vida como los casos lamentables que han sucedido en nuestro estado; es altamente peligroso”.

El funcionario estatal informó que dicho programa ha generado confianza en la ciudadanía a través de los 10 módulos fijos y los itinerantes que recorren las plazas públicas y colonias estratégicas de la entidad, ha permitido recolectar del 11 de enero a la fecha, 357 armas cortas, 118 armas largas, 13 explosivos o granadas, siete mil 986 cartuchos de diversos calibres y 67 cargadores para armas de fuego.



Exhortó a la ciudadanía a seguir participando con esta estrategia que ayuda a la seguridad del estado y las familias, beneficia la población coahuilense al deshacerse de armas sin ningún problema legal que por algún motivo mantiene en sus casas con el peligro de que éstas sean accionadas por menores o miembros de la familia que no está capacitados para manejarlas y por accidente la accionan con consecuencias fatales.

Aseveró que el trabajo coordinado entre las autoridades de los tres órdenes de gobierno y en especial con las corporaciones como la Sedena, Marina y Procuraduría General de la República, ha permitido mantener a la baja de todos los índices delictivos en Coahuila y cumplir así con los compromisos trazados por el Gobernador del Estado.

Finalmente reiteró el compromiso del Gobierno del Estado, de redoblar esfuerzos con todas las instancias de seguridad a fin de que impere la tranquilidad y paz en la entidad.


(ZOCALO/ REDACCIÓN/ 16/03/2016 - 05:00 AM)

LA FIESTA DE "LOS PODEROSOS" DE MÉXICO A LA QUE NO INVITARON A AMLO

(EJECENTRALTV/ 16 DE MARZO 2016)