domingo, 28 de enero de 2018

CONFIRMAN, SON 9 LOS EJECUTADOS POR BALACERA EN SAN NICOLÁS, NUEVO LEÓN


Foto: EFE

Bernardo González, titular de la Procuraduría General de Justicia (PGJ, fiscalía) de Nuevo León, informó que se elevó a nueve la cifra de muertos en el atentado sucedido en la noche del sábado en un domicilio del municipio de San Nicolás

A 9 subió el número de personas fallecidas, tras el ataque a balazos en un domicilio de San Nicolás, el cual fue perpetrado por encapuchados, la noche del sábado.

En el sitio murieron 7 hombres y 2 más cuando eran atendidos de las lesiones que recibieron.

La Procuraduría General de Justicia de Nuevo León proporcionó la lista preliminar de los fallecidos, los cuales fueron identificados como: Juan Carlos Hernández Martínez, de 34 años; Alan Martínez Guerrero, de 26; Constantino Hilarión Martínez García, de 38 y Juan Martínez García, de 49.

Además Federico Martínez García, de 47; Guadalupe Martínez, de 46; Jesús Torres Romo, de 58; José Sergio Flores Padilla, éste persona falleció mientras era intervenido. También murió otro de los que habían quedado heridos, cuyo nombre no ha sido proporcionado.



Foto: EFE

En los hospitales Metropolitano y Universitario permanecen bajo atención médica 6  masculinos más que fueron lesionados en el ataque, registrado en la vivienda marcada con el número 603 de la calle Raúl Murrieta, en la colonia Constituyentes de Querétaro, en el referido ayuntamiento.

Uno de los testigos que sobrevivió narró que 3 encapuchados ingresaron en el domicilio en donde un grupo de 15 a 20 personas veían la transmisión del partido de Tigres y les pidieron que se hincaran y les solicitaron sus celulares y dinero.

Posteriormente, escuchó una voz que dijo “que empiece” y comenzaron a dispararles, pero él alcanzó a huir herido y se trasladó con ayuda de un familiar hasta las instalaciones del Hospital Metropolitano en donde lo atendieron de una herida en la muñeca y otra en el abdomen.

Desde el 2016, en Nuevo León no se registraba un hecho similar, en aquella ocasión 9 hombres fueron privados de la vida en una vivienda de la colonia Valle de San Miguel, por su presunta participación con la venta de droga.

Hasta el momento, las autoridades no han determinado el móvil de la masacre, pero se dijo que el lugar era conocido como un punto de venta de droga en la zona además de que hace dos semanas se había cateado el domicilio de uno de los fallecidos por narcomenudeo.



Foto: EFE

En el ataque en el domicilio de la colonia Constituyentes de Querétaro fueron 9 muertos y en otro hecho, en ese mismo ayuntamiento se reportó la ejecución de un hombre.

Mientras que en Cadereyta otro más también fue privado de la vida a balazos y en Santa Catarina, un menor de 11 años murió a causa de un disparo, cuando se encontraba en la banqueta de su domicilio.

El saldo total de muertos es de 12, hasta el momento.


(VANGUARDIA/ ARACELY CHANTAKA/ 28 ENE 2018)

ABATEN MARINOS A SOBRINO DEL “EL OJOS” DURANTE OPERATIVO DE MADRUGADA EN TLÁHUAC


El Jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, dijo que Ricardo Ferro Pérez era conocido como "Richie" o "El Peque"; Marina realizó el despliegue de seguridad.
(Foto: Facebook/Miguel Ángel Mancera)

En un operativo realizado en la madrugada de este sábado, elementos de la Marina abatieron en Tláhuac a Ricardo Ferro Pérez, identificado por las autoridades como el sobrino de Felipe Pérez Luna, “El Ojos”, y presunto líder del cártel de Tláhuac, informó el Jefe de Gobierno capitalino, Miguel Ángel Mancera.

En un mensaje publicado en su cuenta de Facebook, el mandatario capitalino señaló que el occiso era conocido como “Richie” o “El Peque” y agregó que el operativo se realizó gracias al trabajo conjunto entre dependencias de seguridad locales y federales.

En julio de 2017, Felipe de Jesús Pérez Luna, “El Ojos”, narcotraficante que controlaba la venta de droga en el oriente del Valle de México, fue abatido tras un operativo realizado por la Secretaría de la Marina en la delegación Tláhuac.

Dicho operativo provocó narcobloqueos en la delegación; a su vez, se incendió un camión materialista, se quemaron dos autobuses vacíos y se reportó un bloqueo con mototaxistas.

En noviembre pasado, el procurador capitalino, Edmundo Garrido, informó sobre la detención de una de las hijas de “El Ojos” por posesión de narcóticos.


(ARISTEGUI NOTICIAS/ REDACCIÓN AN/ ENERO 27, 2018 12:29 PM)

sábado, 27 de enero de 2018

EN NAYARIT, CIENTOS DE DESAPARECIDOS ANTE LA INDOLENCIA ESTATAL


La pesadilla nayarita no se acaba ni con la nueva gubernatura. Antonio Echevarría García (PAN-PRD), quien asumió el cargo en septiembre, ha mantenido la fiscalía de justicia que controlaba Édgar Veytia, detenido en marzo en Estados Unidos, acusado de narcotráfico. Y ahí está el problema porque la dependencia sigue trabajando para los cárteles, según las denuncias del Colectivo Familias Unidas por Nayarit, integrado por quienes han perdido a hijos, hermanos y padres durante la oleada de secuestros que no para desde junio último; con sus propios medios, ellos y ellas han empezado a descubrir fosas clandestinas…

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Antes de su huida y posterior captura en Estados Unidos en marzo de 2017 bajo cargos de narcotráfico, el ex fiscal general de justicia de Nayarit Edgar Veytia traicionó al Cártel de los hermanos Beltrán Leyva al dejar el estado en las garras del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG). Ahora, los estragos de esa alianza salen a la luz pública en forma de restos humanos localizados en fosas clandestinas.

Después de las elecciones estatales, en junio de 2017 se desató una oleada de desapariciones de jóvenes de entre 16 y 35 años en territorio nayarita. Las familias de esas víctimas estiman que desde entonces se acumulan ya 350 casos.

Quienes buscan a sus hijos, hermanos y padres denuncian que elementos de la Fiscalía General de Justicia de Nayarit están involucrados en los levantones y señalan al gobernador Antonio Echevarría García, quien asumió el cargo en septiembre último, de mantener dicha dependencia tal y como la dejó Veytia.

Los entrevistados recuerdan que el mandatario estatal, en su toma de posesión, prometió detenciones de policías estatales corruptos y una limpia contra las autoridades que saquearon el estado. Ni una cosa ni otra ha ocurrido, aseguran.

Además de la pesadilla que implica para estas familias la desaparición de un hijo o de un hermano, cada vez que van a interponer una denuncia o intentan preguntar por el seguimiento de sus casos, sostienen, deben tolerar las amenazas y otros maltratos de parte de las autoridades.

Algunos padres de familia, quienes prefirieron que se reservara su identidad, aseguran que integrantes de la fiscalía están coludidos con los cárteles que operan en la entidad.

Otras familiares dicen tener reportes de que sus hijos fueron llevados a la sierra nayarita para cultivar enervantes y que los jóvenes están bajo el poder de Luis Antonio Torres Valdivia, ex comandante de la fiscalía y hombre de confianza del ex fiscal, tema que este semanario dio a conocer en su número 2113 bajo el texto titulado Activa, la red mafiosa del ex  fiscal Édgar Veytia.

Las autoridades federales también los han maltratado: en junio último, este grupo de familiares acudió a la delegación de la Procuraduría General de la República (PGR) en el estado. En una primera instancia, el delegado Efraín Alonso Gastélum Padilla se negó a recibir sus denuncias. Un mes después, luego de que intervino el entonces gobernador Roberto Sandoval, Gastélum sólo aceptó 21 casos. La mayoría de las versiones de las víctimas coinciden en que sus hijos, a la fuerza, fueron subidos a vehículos de la Fiscalía de Nayarit.

Pero las investigaciones no han avanzado y ante la impotencia por no obtener respuestas de las autoridades estatales y federales, este grupo de personas solicitó ayuda a la abogada Mayela Ruiz Madrazo, quien en 2016 pidió a la Secretaría de Gobernación activar una alerta de violencia de género.

En entrevista, asegura que hay indicios de la relación de las autoridades en los levantones y que, por tal motivo, el 25 de agosto presentó una queja ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) contra la fiscalía estatal y la PGR, dependencias denunciadas por acciones u omisiones en perjuicio de las víctimas.

En la denuncia, la abogada expone que sólo en Tepic desaparecieron 103 personas, de las cuales 63 siguen sin aparecer, 32 víctimas murieron y ocho fueron encontradas heridas; sin embargo, de estas últimas dos fueron levantadas de nuevo.  El 9 de octubre, la CNDH admitió la queja y abrió el expediente CNDH/1/2017/6930/Q.

LOS FAMILIARES HALLARON LAS FOSAS

Nuevamente, la falta de avances impulsó a este grupo de víctimas a formar el Colectivo Familias Unidas por Nayarit y a crear un perfil en Facebook que se convirtió en una opción alternativa de denuncia para otras familias que han perdido a alguien. Hasta el momento, en esa red social existen 80 fichas con fotos e información detallada de las personas que se buscan.

Santiago Pérez Becerra es uno de los fundadores de ese colectivo que ya encontró fosas clandestinas en la zona conocida como El Pantanal, donde fueron descubiertos 33 cuerpos.

Cuenta que su hijo Santiago Eloir desapareció el 22 de junio de 2017. “Él es soldador y trabajaba en la empresa Nayco. A lo mejor no viene al caso, pero él estaba separado de su esposa, decidieron platicar y quedaron de verse el viernes por la tarde. No me respondió las llamadas que le hice el jueves ni el viernes. El sábado llamé a mi nuera y me dijo que tampoco le contestaba”.

El señor Santiago confiesa que se alarmó y que, sin éxito, fue a buscarlo a su trabajo y a los lugares que solía frecuentar con sus amigos. Inmediatamente acudió a la fiscalía a interponer la denuncia, pero sólo le tomaron un reporte y como constancia del hecho le escribieron un número en un pequeño papel.

Fue hasta el 7 de julio cuando las autoridades estatales se comunicaron con el señor Pérez para que interpusiera la denuncia. “Cuando acudí otra vez, me trataron con prepotencia y regaños. No recuerdo los nombres de quienes me agredieron, pero me intimidaron. Ministerios públicos, comandantes y policías se molestan porque uno pide información. Todas estas anomalías ocurren porque la actual autoridad mantiene al personal del exfiscal”, indica.

Mientras las autoridades estatales les daban largas en sus casos, a algunos integrantes del colectivo les llegaron rumores de que, entre huertas de mango, aguacate y yaca, podría haber fosas clandestinas.

No esperaron más: vía WhatsApp se organizaron los integrantes del colectivo para salir el sábado 13 hacia El Pantanal, en el municipio de Xalisco.

“Nos quedamos de ver a las ocho de la mañana. En la huerta iban 10 mujeres adelante y tres hombres las seguíamos. De repente, escuchamos la voz de un hombre que les dijo: ‘¿A dónde van tan bonitas, mujeres?’, y uno de nuestros compañeros le respondió que venían con nosotros.”

El extraño se disculpó y les preguntó qué estaban buscando. “A esa persona le explicamos que estábamos buscando una huerta y que éramos familiares de desaparecidos y que salimos a buscar indicios de un entierro.

“El señor respondió que no había nada donde estábamos, pero que hace tres meses olía feo más adelante, donde están unos bambús. Nos aseguró que no se trataba de un animal, porque esos están en la superficie del suelo y son comidos por zopilotes. Nos dijo que siguiéramos.”

Y así lo hicieron. Los integrantes del colectivo Familias Unidas avanzaron hasta toparse con un señor que dijo ser “mayor del Ejército” y que así se hacía llamar: El Mayor. También les advirtió que estaban en propiedad ajena y que no los dejaría pasar.

Pérez explica que rodearon el lugar y que 40 minutos después llegaron a una zona de árboles de aguacate y siguieron unos 2.5 kilómetros. Entre parcelas de caña de azúcar hallaron un bambú y, en seguida, otro más frondoso; a la derecha había un árbol de aguacate.

“Sabíamos cómo buscar por pláticas con otros colectivos que nos compartieron su experiencia y por videos de YouTube. En el lugar clavamos las varillas de 1.5 metros de altura que llevábamos. Al sacar la punta veíamos si tenían un olor putrefacto. Un compañero señaló una zona, clavé una varilla y, al momento de sacarla, por el olor supimos que era el sitio…

“Escarbamos unos 70 centímetros. Lo primero que descubrimos fue un cráneo y la parte del hombro izquierdo; al parecer el cuerpo estaba recostado sobre su hombro derecho. Detuvimos la labor y le pedí a una señora que llamara a la fiscalía, con el comandante Alfonso (Salazar Velasco), quien le respondió que iban para allá.”

El Pantanal está a unos 20 minutos de la fiscalía, pero las autoridades tardaron casi hora y media en llegar. Enviaron al comandante (Miguel) Villegas. “Nos preguntó quién iba al frente. La gente respondió que yo. Me pidió que me acercara, quería saber quién nos informó de las fosas. Le conté el encuentro con el señor y con el mayor del Ejército, pero no me creyó. Él quería saber si no había sido por una llamada anónima. Le dije que no.

“Insistió en que no le mintiera y me amenazó diciendo que si se enteraba que había sido una llamada o por otro medio, tendría consecuencias y hasta detenciones. Nuevamente me atemoricé. En Nayarit nadie confía en la fiscalía. Cuando fue detenido Veytia, allí se quedó mucha gente que laboraba en complicidad con él”, dice el señor Santiago.

–¿Los cuerpos encontrados fueron sepultados en tiempo de Veytia?

–De la fosa descubierta el sábado, los cuerpos parecían haber sido sepultados hace meses. Estaban como momificados pero completos. De algunos se alcanzaba a ver parte de los huesos, otros tenían seca la piel. De la fosa número uno se sacaron nueve cuerpos; de la segunda, seis, parecía que tenían más tiempo enterrados, porque ya no tenían tejidos, ni grasa, sólo hueso. De la fosa tres se sacaron 18 cuerpos lo que hacen un total de 33 ya recuperados. Al parecer, son 30 hombres y tres mujeres.

“La mayoría (de los cuerpos) estaba atado de pies y manos, sus ojos estaban cubiertos con una cinta gris metálica. En la fosa tres, el lunes y el martes la gente de servicios periciales sacó casquillos y ojivas calibre 9 milímetros y de AK-47. En esas tres fosas ya concluyeron los trabajos.

“A unas 28 familias nos dejaron estar presentes al momento de exhumar los cuerpos. Luego, los de servicios periciales de la PGR se ausentaron el último día cuando se recuperaron cuatro cráneos y el cuerpo de otra persona”, explica.

“A JARA SE LO LLEVÓ LA PGR”

La señora Rosa Jara es mamá de Alejandro López Jara, quien desapareció en el fraccionamiento Villa del Prado. La mujer relata: “Se lo llevaron el jueves 22 de junio de 2017 a las 18:30 horas en Tepic, junto con otros tres jóvenes y una señorita. Yo vivo en Mazatlán, Sinaloa. Él fue a Nayarit a estudiar gastronomía.

“Ese día quedamos de llamarnos en dos horas. Le marqué y no me contestó. Me mandaba a buzón. Hablé con sus compañeros y uno de ellos, Paco, como a las 22 horas, me dijo ‘venga, porque a Jara se lo llevó la PGR’.”

Era medianoche, la señora se fue directo a la PGR; igual que en los otros casos, dice, las autoridades federales la recibieron con maltratos. En la fiscalía estatal le dicen lo de siempre: tienen que pasar 76 horas para poder denunciar.

El caso de la señora Rosa Jara destaca porque cuenta que al día siguiente que interpuso la denuncia en la fiscalía dos veces llamó al celular de su hijo y un hombre le contestó. “Al preguntar por mi hijo me dejaron de hablar, y en una segunda llamada oí como personas amordazadas”.

Pero hay más: el perfil de su hijo en Facebook sigue activo. Al mes de su desaparición publicaron la foto de un cerro. “Desde hace tres meses mantengo una pelea constante con la PGR para que la policía cibernética investigue, pero me ignoran”, se queja.

Al colectivo le han llegado rumores, como los que les advirtieron de las fosas clandestinas que recién descubrieron. Les dicen que en la Sierra del Nayar muchos jóvenes trabajan cultivando amapola. “En la parte de Jesús María nos entrevistamos con algunos indígenas coras. Dicen que ven entrar camionetas con muchos jóvenes. Quiero pensar que esas fotos de cerros que aparecen en la cuenta de Facebook de mi hijo son de la sierra en donde lo tienen” dice la señora Jara.

“Hemos insistido a la PGR, a la Marina, al Ejército, al gobierno estatal que haga un operativo aéreo a la Sierra del Nayar, pero se han negado. El comandante Villegas dice que él subió y no encontró nada, pero no le creemos.”

Este reportaje se publicó el 21 de enero de 2018 en la edición 2152 de la revista Proceso.


(PROCESO/ REPORTAJE ESPECIAL/  PATRICIA DÁVILA , 27 ENERO, 2018)

SSP-CDMX DETIENE A POLICÍAS QUE SE LLEVARON A MARCO ANTONIO; NO DICE DÓNDE ESTÁ EL ESTUDIANTE




“Mi hijo no es un maleante, está estudiando, le gustan el arte, los museos el encanta, estudió Tae Kwon Do, es cinta negra. Es una zozobra la que tenemos, cuando ellos tienen en sus manos resolver esto, porque ellos saben lo que hicieron. Son días difíciles, con frío y todo; sin dinero”, dijo Marco Antonio Sánchez Chavé, el padre del joven desaparecido desde el pasado 23 de enero.

La SSP se pronunció por el hecho en dos párrafos en los que comunicó que ayudarán en la búsqueda y que los policías que participaron en la detención ya fueron presentados ante la Fiscalía Antisecuestros. Sin embargo, no dice cuántos fueron, no da nombres, no ofrece datos.

Ciudad de México, 27 de enero (SinEmbargo).- La Secretaría de Seguridad Pública (SSP) del Gobierno de la Ciudad de México dio conocer, en dos párrafos, que los policías que participaron en la detención del estudiante Marco Antonio Sánchez Flores, de 17 años, fueron presentados ante la Fiscalía Antisecuestros.

En una tarjeta informativa, la dependencia informó que los policías de la SSP presentarán los procesos correspondientes para ayudar a esclarecer los hechos ocurridos el pasado 23 de enero. Sin embargo, no se informó cuántos ni quiénes son los elementos implicados.

Tampoco menciona dónde está el joven estudiante de preparatoria.

La investigación de la presunta desaparición del estudiante Sanchez Flores, explicó la SSP, se dio luego de una petición que envió la Comisión de los Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF).
Tarjeta informativa publicada por la SSP de la capital mexicana. Foto: Vía Twitter

¿DÓNDE ESTÁ MARCO ANTONIO?: EXIGEN EN REDES

Usuarios de Facebook y Twitter, entre ellos ONGs, políticos y periodistas, piden a las autoridades de la Ciudad de México información acerca del paradero de Marco Antonio, quien habría desaparecido el pasado 23 de enero, a manos de presuntos policías de la SSP.

A través de redes sociales, diferentes líderes de opinión, organizaciones civiles y periodistas compartieron la ficha de localización de Marco Sanchez y etiquetaron al Jefe de Gobierno Miguel Ángel Mancera y a la SSP para que den una explicación sobre esta detención.

Entre los actores que compartieron la imagen del joven se encuentran el periodista Julio “Astillero” Hernández, la aspirante a la Jefatura de Gobierno, Laura Riojas y las ONGs Ahora y FrenteAlianzaBG.

Además de Alejandra Gutiérrez, conductora de Formato 21, María River, miembro del SNCA, la organización Pensamiento en Acción y el fotoperiodista de la Red de Periodistas de México, Octavio Marín.

SÍ DETUVIERON Y GOLPEARON A ESTUDIANTE



Marco Antonio permanece desaparecido desde el pasado martes. foto: cortesía para sinembargo

El padre busca a su hijo Marco Antonio Sánchez Flores de 17 años detenido el martes a las 4:30 de la tarde en la estación de Metrobús El Rosario por cuatro elementos de la policía capitalina. El muchacho, acusó en entrevista con SinEmbargo, fue golpeado, subido a una patrulla, pero nunca presentando ante una Agencia del Ministerio Público.

“Mi hijo no es un maleante, está estudiando, le gustan el arte, los museos el encanta, estudió Tae Kwon Do, es cinta negra. Es una zozobra la que tenemos, cuando ellos tienen en sus manos resolver esto, porque ellos saben lo que hicieron. Son días difíciles, con frío y todo; sin dinero”, dijo Marco Antonio Sánchez Chavéz.

Hoy, Sánchez Chávez teme lo peor, pues cree que a los uniformados “se les pasó la mano” con su hijo y  lo dejaron “por ahí tirado”.

Y la incertidumbre por la que atraviesa se fundamenta en que las autoridades “no quieren dar el nombre de los policías que lo detuvieron, ni de las patrullas, ni de las motos que siguieron a las patrullas. Eso es lo que nos inquieta, por algo no lo presentaron”.

La última vez que se supo del joven que estudia en la Escuela Nacional Preparatoria Miguel E. Schulz, la “Prepa 8”, fue el martes cuando se encontraba afuera de la terminal de Metrobús acompañado de un amigo y le pidió a otro joven que pasaba por ahí tomarle una foto con el graffiti de un muro.

“Lo desaparecieron porque son los últimos que tuvieron contacto con él, después de golpearlo lo esposaron y lo subieron a la patrulla. Su amigo que iba con él dice que le dijo a otro muchacho que iba pasando que si le podía tomar una foto. En eso estaba cuando un policía llegó y le dijo: ‘qué, te estás robando’. ‘No, le estoy tomando una foto’, le contestó, pero llegó otro policía y que dijo: ‘sí, sí le está robando’. Entonces mi hijo corrió hacia adentro del Metrobús y ahí fue donde lo agarraron y lo golpearon. Forcejeó, lo maniataron, le pusieron esposas, llegaron los otros y  lo subieron a la patrulla”, recordó el padre.

El amigo que lo acompañaba, sostuvo el señor, les pidió a los policías subirse a la patrulla con el muchacho, pero se negaron y le dijeron que se dirigiera la Agencia 40 del Ministerio Público, ubicada en Azcapotzalco.

“No encontró nada ahí, y se dirigió a la de 22 de febrero que está adscrita en Azcapotzalco [Coordinación Territorial Azcapotzalco 2] y no lo halló. Entonces fuimos a buscarlo, pensamos que era algo sencillo, pero en ningún lado lo encontramos. En la 22 de febrero estaban renuentes, no nos quisieron levantar un acta. De ahí llamaban por radios a las patrullas y nos dijeron que ya lo habían soltado, pero no dijeron ni dónde ni cómo”, narró.

El padre del joven aseguró que en la Coordinación Territorial Azcapotzalco 2 se negaron a levantar un acta argumentando que debían pasar 48 horas. Y acusó que ahí le cuestionaron sobre “si el chamaco no se iría con la novia”.

La madre de Marco Antonio Sánchez Flores realizó la denuncia de hechos extraviado/ausente ante el Centro de Atención de Personas Extraviadas y Ausentes (CAPEA) de la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México que quedó archivada en la carpeta de investigación CI-E-DGAVD/CAPE/UI-2 S/D/00242/01-2018.

TEMOR POR LA SUERTE DEL JOVEN

El padre del muchacho no deja de repetir el temor que tiene de que a su hijo lo hayan golpeado y abandonado por ahí. Hasta el momento, dijo, las autoridades capitalinas tratan de ubicar la ruta que siguió la patrulla que se lo llevó, pues las cámaras de vigilancia aledañas al Metrobús El Rosario no sirven.

“Me dice mi esposa que ya declaró uno de los policías, pero ¿dónde están los otros?, ¿por qué los encubren? Nos urge saber el nombre de estas gentes, son delincuentes con uniforme; eso es lo que nos preocupa, porque al no presentarlo a la delegación es que se les pasó la mano, lo golpearon y tan mal estaba que ya no lo llevaron. Quién sabe a dónde lo fueron a tirar”, insistió Sánchez Chávez.

Marco Antonio agregó que la policía del Metrobús El Rosario tampoco levantó ningún informe sobre los sucedido.

“Ellos saben bien lo que hicieron. ¿Dónde lo vamos a buscar nosotros?, ¿dónde lo tiraron? Ya le dimos reporte a la Universidad, ya se movió el director de la Prepa 8, el jurídico. Los rumores es que los policías están al acecho de los jóvenes que andan por ahí, los sorprenden y los extorsionan. Lo que no entiendo, ¿por qué a nuestro jóvenes?, ¿por qué no se enfrentan a la delincuencia como debe de ser? Con ellos sí son muy valientes y con los delincuentes tiemblan”, reclamó.

Los policías de varios estados del país se han visto involucrados en la desaparición de jóvenes. Muchas veces entregan a las víctimas a grupos del crimen organizados o en medio de tortura los han privado de la vida. El caso más reciente es el del plagio y tortura de siete jóvenes en Chilpancingo, Guerrero. Hoy dos de ellos siguen sin aparecer.

Un total de 34 mil 270 personas tienen reporte de desaparición en el país, según las últimas cifras disponibles.


(SIN EMBARGO/ REDACCIÓN / ENERO 27, 2018,10:10 AM)

¿QUIÉN ERA QUINTÍN, LÍDER OBRERO QUE DENUNCIÓ ABUSOS DE MINERA CANADIENSE Y AHORA ESTÁ MUERTO?


Cuando la minera Media Luna anunció en 2013 el inicio de sus trabajos de exploración cerca de su pueblo, Nuevo Balsas, Quintín Salgado Salgado regresó a su tierra porque creyó que era la oportunidad para lograr el desarrollo en su región. Nunca pensó que venía a enfrentar su destino, contó uno de sus compañeros del movimiento: “se topó con la cerrazón y con la insensibilidad de una empresa rapaz y voraz”.

Guerrero/Ciudad de México, 26 de enero (ElSur/SinEmbargo).- El activista asesinado la mañana del miércoles en Nuevo Balsas, Cocula, Quintín Salgado Salgado no era un activista cualquiera entre los paristas de la minera Media Luna. Era el pilar del movimiento que comenzó el 3 de noviembre pasado, coincidieron algunos de sus compañeros consultados por teléfono este jueves.

Antes de entrar como trabajador de la minera Media Luna fue migrante en Estados Unidos, donde además de que aprendió a la perfección el inglés, se formó como líder obrero y acendró la virtud de la solidaridad.

Cuando la minera Media Luna anunció en 2013 el inicio de sus trabajos de exploración cerca de su pueblo, Nuevo Balsas, Quintín regresó a su tierra porque creyó que era la oportunidad para lograr el desarrollo en su región. Nunca pensó que venía a enfrentar su destino, contó uno de sus compañeros del movimiento, “se topó con la cerrazón y con la insensibilidad de una empresa rapaz y voraz”.

Quintín fue contratado como obrero por Media Luna desde los trabajos de exploración, pero en 2016, cuatro meses después de que la minera inició los trabajos de explotación, se sumó a las protestas de los pobladores de Nuevo Balsas que exigieron un estudio de impacto ambiental para conocer los niveles de contaminación, así como una indemnización, sobre todo a los pescadores que vieron disminuidos sus ingresos. Por su activismo en el movimiento fue despedido.

Después como concesionario de una Urvan fue subcontratado para el transporte del personal de la empresa de Nuevo Balsas a la mina.

A partir del 3 de noviembre encabezó el movimiento de los trabajadores paristas que buscan la cancelación del Contrato Colectivo de Trabajo que la empresa tiene con un sindicato de la CTM, y en demanda de la firma de la titularidad con el Sindicato de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos y Similares de la República Mexicana (STMMSRM).

El delegado en Guerrero de este sindicato, Indalecio Pérez Morones dijo este jueves que Quintín se sumó al movimiento porque como concesionario el sindicato de la CTM le quitaba el 7.5 por ciento, de lo que la empresa les paga a los concesionarios subcontratados.

“Además el sindicato de la CTM es el que determina quién sí y quién no de los concesionarios prestan el servicio, y a quienes no son del sindicato sólo les permite prestar el servicio unos días sí y otros no, mientras que las concesiones que son del sindicato están trabajando todos los días”, informó el líder sindical.

Dijo que Quintín era uno de los principales activistas porque una de las demandas del paro es que los contratos de los prestadores de servicios se firmen directamente con la minera, y no con el sindicato, “por esa demanda Quintín le estaba dando el apoyo al movimiento”, reforzó su argumento Pérez Morones.

Por su dominio del inglés Quintín Salgado fue el enlace y el traductor durante la visita al plantón el 11 de diciembre pasado de los dirigentes del Sindicato de Trabajadores del Acero de Estados Unidos (United Steelworkers) Bob Laventure y Manny Armenta.

El caso de Salgado Salgado es similar al de los otros dos mineros que fueron asesinados el 18 de noviembre en Atzcala, los hermanos Víctor y Marcelino Sahuanitla Peña, quienes estaban subcontratados como prestadores de servicios, pues eran los que surtían el combustible a la minera.

Uno de los compañeros de Quintín contó que por su solidaridad con el pueblo y pescadores de Nuevo Balsas en el movimiento del 2016, perdió su empleo en la minera, y por su solidaridad con los trabajadores en paro de la minera Media Luna, perdió ahora la vida.

Apenas en diciembre pasado con motivo de la celebración de la Navidad, Quintín envió el siguiente mensaje a sus compañeros paristas: “Te deseo que tengas el suficiente amor propio para pelear muchas batallas, y la humildad para saber que hay batallas imposibles de ganar y por las que no vale la pena luchar”.

El dirigente del movimiento de los paristas murió a los 37 años de edad y dejó en la orfandad a un hijo menor de edad.

SINDICATO DE CANADÁ EXIGE JUSTICIA POR ASESINATO

La Unifor, el mayor sindicato de Canadá, pidió que Torex Gold sea una de las primeras empresas canadienses en ser examinada por el Defensor del Pueblo Canadiense para las Empresas Responsables, debido a los abusos contra los derechos humanos que han cometido en México.

“Los trabajadores están siendo asesinados por oponerse a Torex Gold y no se está haciendo nada al respecto”, dijo el presidente nacional de Unifor, Jerry Dias. “¿Cuántos deben morir antes de que las empresas y los sindicatos mexicanos corruptos rindan cuentas?”

La minera Media Luna, donde el pasado miércoles murió Quintín Salgado, es propiedad de la firma canadiense Torex Gold. Al igual que muchas compañías extranjeras que operan en México.

“La muerte de Salgado es la última violencia relacionada con la huelga en la mina Media Luna, donde aproximadamente 600 trabajadores han estado en paro desde el 3 de noviembre de 2017 después de que se les impidió salir de la unión corrupta de la CTM para unirse a Los Mineros”, señaló Díaz.

ESTE CONTENIDO ES PUBLICADO POR SINEMBARGO CON AUTORIZACIÓN EXPRESA DE El SUR.


(SIN EMBARGO/ EL SUR/  ZACARÍAS CERVANTES/ ENERO 26, 2018, 2:00 PM)

viernes, 26 de enero de 2018

ANÁLISIS: LA ‘SECESIÓN’ DE PUEBLOS MEXICANOS ANTE LA DESCONFIANZA EN EL ESTADO


José Santos en un punto de revisión a la entrada de Tancítaro, Michoacán, donde los ciudadanos asumieron el control ante el fastidio tanto con las autoridades como los grupos de delincuencia organizada. Credit Brett Gundlock para The New York Times


TANCÍTARO, México — El camino a este pueblo de campesinos en Michoacán pasa por barrios pobres y territorios controlados por cárteles, en este estado que es el centro de la guerra contra el narcotráfico en México, antes de llegar a un paisaje tan extraño que parece un espejismo.

En las torres de vigilancia de 4,5 metros de altura hay hombres apostados cuyos uniformes verdes no pertenecen a ninguna fuerza oficial. Pasando la torre, la estatua de un aguacate lleva la leyenda: “Capital mundial del aguacate”. Y después de la estatua se encuentra Tancítaro, una isla de seguridad y estabilidad que se ha mantenido después del año más violento de la historia de México.

Los propietarios locales de aguacatales, que exportan más de un millón de dólares en aguacates al día, principalmente a Estados Unidos, resguardan la que se ha convertido en una especie de ciudad-Estado independiente. Con autovigilancia y autogobierno, es un santuario donde los cárteles de la droga están ausentes, al igual que el Estado mexicano.

No obstante, detrás de la calma hay un pueblo bajo un estricto control, el cual yace en manos de grupos paramilitares que solo rinden cuentas a sus patrones. La adicción a las drogas y el suicidio se han disparado, según comentan los lugareños, a medida que el contrato social enfrenta cada vez mayor presión.

Tancítaro representa una tendencia silenciosa pero reveladora en México, donde un puñado de pueblos y ciudades se están separando de facto, en todo o en parte, del Estado. Se trata de actos de desesperación que revelan cómo la policía y los políticos mexicanos son vistos como parte de la amenaza.

Si visitas tres enclaves de ese tipo —Tancítaro, Michoacán; Monterrey, una acaudalada ciudad comercial al norte del país, y Ciudad Nezahualcóyotl, justo a las afueras de la capital mexicana—, encontrarás un patrón. Cada uno es un paraíso de relativa seguridad entre la violencia, lo cual sugiere que su diagnóstico del problema era el correcto. No obstante, sus victorias son frágiles y conllevan un costo considerable.

Son excepciones que confirman la regla: la crisis de México se manifiesta en forma de violencia, pero está enraizada en la corrupción y la debilidad del Estado.


La policía municipal monitorea los aguacatales a las afueras de Tancítaro. Credit Brett Gundlock para The New York Times

TANCÍTARO: POR LAS ARMAS

Comenzó como una revuelta. La gente del pueblo formó grupos de autodefensa para expulsar a los grupos de delincuencia organizada que controlaban, en la práctica, buena parte de Michoacán y a la policía local, que era vista como cómplice. Los propietarios de aguacatales, cuyas familias y negocios se enfrentaban a la creciente amenaza de la extorsión, financiaron la revuelta.

Así fue como Tancítaro se quedó sin policía ni gobierno, puesto que las autoridades huyeron. En cambio, el poder se acumuló entre los paramilitares que controlaban las calles y quienes los respaldaban y financiaban, una organización de agricultores de aguacate adinerados conocida como Junta Local de Sanidad Vegetal, que los ciudadanos suelen llamar la Junta.

Casi cuatro años después, mientras que otros pueblos gobernados por autodefensas en Michoacán colapsaron debido a la violencia, las calles permanecen seguras y limpias. Sin embargo, al deshacerse de las instituciones que permitían que el crimen floreciera, Tancítaro creó un sistema que se asemeja en muchos aspectos al control que tendría un cártel.

El gobierno comenzó con una purga. Los jóvenes sospechosos de formar parte del cártel fueron expulsados del pueblo. A los de bajo nivel (los informantes o halcones), principalmente niños, se les permitió quedarse, aunque los narcotraficantes terminaron por asesinar a la mayoría de ellos en represalia, según un comandante del grupo de autodefensas.

Si bien la violencia disminuyó, permaneció la estructura de poder de tiempos de guerra. Ahora los grupos paramilitares fungen como la policía, además de encargarse de resguardar el perímetro del pueblo y los aguacatales.

Cinthia García Nieves, una joven organizadora comunitaria, se mudó al pueblo poco después de que los enfrentamientos se sosegaron. Idealista, pero con lucidez, quería ayudar a Tancítaro a desarrollar instituciones verdaderas. Sin embargo, las líneas de la autoridad se han “difuminado”, dijo García Nieves durante una reunión en un café cercano al centro del pueblo.

García Nieves estableció consejos ciudadanos a fin de que las familias locales participaran. Sin embargo, el gobierno de las autodefensas acostumbró a muchos a la idea de que el poder pertenece a quien sea que tenga las armas.

Ella tiene grandes esperanzas de que haya foros de justicia comunitarios, diseñados para castigar delitos y resolver controversias. No obstante, en la práctica, quien suele hacer justicia —y suministrar los castigos— es cualquier comandante armado que decida involucrarse.

“Los llevamos a la calle y les dimos una golpiza”, dijo Jorge Zamora, un miembro de las autodefensas, sobre lo que ocurrió a algunos hombres acusados de vender drogas. No los mataron porque dos de ellos eran sus parientes, agregó. En cambio, “los expulsamos del pueblo”.


Emilio Aguirre Ríos a las afueras de su granja en Tancítaro. Los cultivadores de aguacate ayudaron a financiar a las autodefensas. Credit Brett Gundlock para The New York Times

Aunque el grupo liderado por Zamora tiene como tarea vigilar los aguacatales, no mantener el orden, su proximidad con los intereses de la Junta le otorga un poder especial. “A ellos no les pesa en absoluto gastarse un millón o dos en armas”, comentó Zamora.

Oficialmente, la autoridad máxima en Tancítaro es un alcalde, Arturo Olivera Gutiérrez, tan popular que fue candidato con el consentimiento unánime de todos los partidos políticos importantes y ganó de manera apabullante en 2015. De manera no oficial, el alcalde rinde cuentas a los propietarios de los aguacatales, quienes predeterminaron esta elección asegurándose de que fuera el único candidato viable, según Falko Ernst y Romain Le Cour Grandmaison, investigadores de seguridad que estudian la situación en Tancítaro.

Los consejos ciudadanos, diseñados como representaciones de un utopismo democrático, ostentan poco poder. Los servicios sociales se tambalean.

Aunque el nuevo orden es popular, ofrece pocas avenidas para apelar o disentir. Las familias cuyos hijos o hermanos son expulsados —una práctica que continúa— tienen pocos recursos.

Los investigadores creen que el gobierno federal se ha negado a restablecer el control por miedo a que eso atraiga atención a la idea de que el separatismo conlleva seguridad.

García Nieves sigue creyendo en el modelo de Tancítaro, pero le preocupa su futuro.

“Tenemos que trabajar juntos”, dijo, o se corre el riesgo de un futuro de “autoridad opresora”.


Una quinceañera se toma fotos frente al parque La Pastora de Monterrey, donde la élite empresarial comenzó a financiar servicios públicos como la educación y la seguridad. Credit Brett Gundlock para The New York Times

MONTERREY: CON LA CHEQUERA

Si Tancítaro se separó con las armas, la ciudad de Monterrey, sede de muchas de las más importantes corporaciones de México, lo hizo con un fichero de tarjetas de presentación y un apretón de manos.

En lugar de expulsar a las instituciones, la élite empresarial regia se apoderó de ellas sin decir nada, con la bendición de sus amigos y compañeros de golf que son servidores públicos.

Sin embargo, el progreso que tuvieron, que alguna vez fue extraordinario, ahora vacila: la delincuencia está regresando.

“Mira, tengo mucha experiencia en estos temas, y el proyecto del que me siento más orgulloso es este de Monterrey”, declaró Jorge Tello, consultor de seguridad y ex director de la agencia nacional de seguridad. “Es muy fácil perderlo”, advirtió, agregando que quizá ya es demasiado tarde.

El experimento de Monterrey comenzó en una sobremesa. Tello estaba cenando con el entonces gobernador, quien recibió una llamada de José Antonio Fernández, el director de Femsa, una de las empresas más grandes de México.

Los guardias de seguridad privada de Femsa habían sido atacados por integrantes de los cárteles mientras llevaban a los hijos de los empleados a la escuela. Dos habían muerto repeliendo lo que muy probablemente era un intento de secuestro.

El gobernador puso la llamada en altavoz. Fue la primera de muchas conversaciones así, a las que se unieron otros directores corporativos que enfrentaban amenazas similares.

Un club de directores ejecutivos que se hacen llamar el Grupo Monterrey o Grupo de los Diez ofreció ayuda para financiar y reformar a la policía estatal. El gobernador Rodrigo Medina (ahora acusado de cargos de corrupción) aceptó.

Contrataron a un consultor, que sugirió hacer cambios en los niveles superiores y en los inferiores y remplazó a casi la mitad de los funcionarios. Contrató a abogados para que reescribieran las leyes sobre secuestro y se volvió un punto de contacto para la coordinación entre la policía y las familias de las víctimas.

Cuando el gobernador anunció después un plan ambicioso para crear una nueva fuerza policial, la Fuerza Civil, que tendría el propósito de restaurar el orden, nuevamente invitó a los líderes empresariales a participar. Los directores ejecutivos ahora supervisarían una de las funciones más centrales del gobierno. Contrataron a más consultores para poner en práctica las mejor y más avanzadas prácticas policiales, de participación comunitaria y cualquier cosa que pudiera frenar la violencia que se disparaba rápidamente en su ciudad. Financiaron viviendas especiales y mejores salarios para los oficiales.

Sus departamentos de nómina y recursos humanos daban servicio a las fuerzas policiales. Sus áreas de mercadotecnia llevaron a cabo una campaña de reclutamiento en todo el país. Cuando los funcionarios del gobierno solicitaron avalar los anuncios comerciales antes de que salieran al aire, los líderes corporativos dijeron que no. Quizá lo más importante fue que evadieron la burocracia y la corrupción que habían empantanado otros esfuerzos de reforma policial.

La delincuencia disminuyó en toda la ciudad. Los líderes comunitarios en las áreas más pobres informaron que las calles eran más seguras y que había una confianza renovada en la policía.

La experiencia de Monterrey terminó por proveer todavía más evidencias de que, en México, la violencia era solo un síntoma; la verdadera enfermedad se encuentra en el gobierno. La toma de poder corporativa funcionó como una suerte de cuarentena; no obstante, sin tratar la enfermedad, la cuarentena inevitablemente terminó.

A finales de 2015 asumió el cargo un nuevo gobernador, Jaime “el Bronco” Rodríguez, quien no renovó algunas de las reformas y colocó a sus amigos en posiciones clave del gobierno. La delincuencia y las denuncias de brutalidad policial ahora están resurgiendo, en especial en los suburbios de la clase trabajadora. Los líderes empresariales, cuyas riquezas siguen a salvo, no han logrado o se han negado a presionar al nuevo gobernador.

“Las cosas mejoraron, la gente se sintió cómoda y luego destruyeron todo”, comentó Tello.

Agregó que las instituciones débiles de México hacen que cualquier arreglo se atenga a los caprichos de los líderes políticos.

Adrián de la Garza, el alcalde de Monterrey, comentó que la ciudad no puede hacer gran cosa para aislarse. “No es una isla”, dijo. Cualquier ciudad mexicana, agregó, está vigilada por varias fuerzas. Algunas rinden cuentas al alcalde, otras al gobernador y otras más al gobierno federal. Cualquiera de esos actores policiales puede desbaratar los avances mediante la corrupción, el compadrazgo o el simple descuido.

Incluso los líderes empresariales más poderosos del país pudieron detenerlos solo por un breve periodo.

“Es un gran problema”, comentó De la Garza, y administrarlo es “parte de la vida política en México”.



Policías monitorean las cámaras de vigilancia en una calle de Ciudad Nezahualcóyotl. Credit Brett Gundlock para The New York Times


NEZA: POR LAS URNAS

“Uno no espera que un lugar como Neza tenga algo de atractivo o emocionante”, comentó John Bailey, profesor de la Universidad de Georgetown que estudia la vigilancia policial en México.

Ciudad Nezahualcóyotl, una extensión de un millón de residentes a las afueras de la zona metropolitana de Ciudad de México, llegó a ser conocida principalmente por su pobreza, la violencia pandillera y una corrupción policial tan prevaleciente que los oficiales comúnmente extorsionaban a los ciudadanos.

Hoy, aunque todavía sigue siendo un barrio bravo, Neza es mucho más seguro. Sus policías son considerados “un modelo realmente prometedor”, de acuerdo con Bailey, en una parte del país donde la mayoría son vistos como amenazas.

A diferencia de Tancítaro o Monterrey, Neza no tiene paramilitares ni una élite empresarial que se haga del poder o lo gane. Su gobierno parece normal a simple vista. Sin embargo, el jefe de la policía que ha supervisado los cambios, un ex académico con un aire de abuelo llamado Jorge Amador, no es normal.

Durante años ha usado a Neza como su laboratorio personal, poniendo a prueba una gran mezcla de reformas duras, planes descabellados y experimentos elaborados.

Muchos fracasaron. Algunos fueron algo estrafalarios y entretenidos sobre todo para la prensa extranjera (como un programa de literatura que proveía a los oficiales un nuevo libro al mes —principalmente los clásicos, todos de lectura obligatoria— y premiaba a los oficiales que escribieran sus propias obras). Pero algunos sí funcionaron.

Amador tuvo la libertad de experimentar —y lo que logró con esos experimentos se mantuvo—, porque el gobierno de Neza tampoco es normal. Se ha separado de una parte del Estado que para la politóloga Joy Langston es el punto clave de los fracasos en México: su sistema partidista.

Neza invirtió el modelo de Monterrey: en lugar de establecer una fuerza policial independiente y apropiarse del sistema político, Neza estableció un sistema político independiente y se apropió de la policía.

Los partidos de la clase gobernante de México son más que partidos; son el Estado. Quienes son leales, cuenten o no con la capacitación para ser servidores públicos, son quienes dirigen las instituciones. Los funcionarios tienen poco campo de acción y pocos incentivos para investigar la corrupción que podría implicar a miembros del mismo partido. La mayoría cambian de cargo tras algunos años, lo cual frena los pocos avances que se puedan llegar a dar.

Aunque Neza es dirigido por un partido de izquierda, el PRD, existe fuera de este sistema. Sus líderes parecen tener el campo de acción para limpiar a las instituciones locales y retirar a las autoridades estatales, del partido PRI, que también controla el gobierno federal.

Amador está haciendo ambas cosas. Despidió a uno de cada ocho oficiales y cambió a todos los comandantes. Reorganizó las asignaciones para interrumpir las redes de clientelismo. Los que se quedaron enfrentan un escrutinio constante. Cada patrulla está equipada con una unidad de GPS rastreada por decenas de oficiales de asuntos internos.

A la policía estatal se le trata como a los invasores extranjeros. Los líderes de Neza creen que los funcionarios estatales están socavando en silencio sus esfuerzos en una apuesta por recuperar el poder en el municipio, que en 1997 fue de los primeros en quedar fuera del control del PRI en el bastión de esta fuerza política.



Oficiales revisan las cámaras en el centro de comando C-4 de Neza. Credit Brett Gundlock para The New York Times

La secesión burocrática de Neza permitió a Amador repensar la fuerza de las autoridades según cómo se les veía. Sabía que la corrupción y la delincuencia siempre pagarían más que lo que él podría dar. Así que ofrecería algo más valioso que el dinero: una identidad cívica orgullosa.

Los concursos de ensayo, las ligas deportivas y las becas son parte de un mensaje impulsado con ese fin, que cultiva una cultura que podría percibirse como un culto. Se entregan premios con frecuencia —a menudo con ceremonias públicas y que siempre implican un poco de dinero— y por logros que podrían pensarse pequeños.

“Tenemos que convencer al oficial de policía de que puede ser un tipo distinto de policía, pero también al ciudadano de que tiene a una policía distinta”, argumentó Amador.

Yazmín Quiroz, residente de Neza de toda la vida, comentó que trabajar con los policías, a quienes conoce por nombre, conllevó un sentimiento de comunidad. “Estamos unidos, lo cual no había ocurrido antes”, dijo. “Por fin nos estamos hablando los unos a los otros”.

Sin embargo, las ganancias de Neza podrían esfumarse, advirtió Amador, si la delincuencia en las áreas colindantes continúa aumentando o si la alcaldía cambia de partido. Su experimento ha mantenido a las pandillas del narcotráfico y al Estado mexicano a raya, pero podría no resolver ninguno de esos problemas mayores. Comparó a Neza con el Imperio bizantino: atrapado entre otros enormes imperios durante siglos antes de sucumbir en la historia.

“La pregunta es”, dijo, “¿cuánto tiempo podremos sostenerlo?”.

Dalia Martínez reportó desde Tancítaro, y Max Fisher y Amanda Taub lo hicieron desde Monterrey y Ciudad Nezahualcóyotl. Arturo Aguilar colaboró con este reportaje desde Monterrey y Ciudad Nezahualcóyotl.


(THE NEW YORK TIME EN ESPAÑOL/MAX FISHER , AMANDA TAUB Y DALIA MARTÍNE/  8 DE ENERO DE 2018) 

EL GRUPO LOS CABOS PLANEA ROMPER LA ALIANZA DEL PRD CON EL PAN EN BAJA CALIFORNIA SUR


La conocida como asociación de políticos corruptos denominada “Los Cabos”, a cargo de los hermanos Narciso y Antonio Agúndez Montaño, pretenden influir en la elección del nuevo dirigente del PRD para colocar a un personaje afín a sus intereses y de esa forma “reventar” la alianza con el Partido Acción Nacional en el “Por México Al Frente”.

El Partido del Sol Azteca renovará su dirigencia estatal en el Consejo Electivo a que fueron convocados sus integrantes este sábado a las 11 de la mañana. Para tal efecto y con la intervención directa de esbirros del doctor Ernesto Ibarra Montoya, planean boicotear la reunión en la que se contempla la participación de 66 consejeros.

Esto con la finalidad de que sea gente de ese grupo la que se acomode en la dirigencia y romper con la alianza tripartita para postular a sus delfines a cargos de elección popular sin importar que algunos de ellos fueron convictos por acusaciones de corrupción.

Desde esa semana se han detectado varias llamadas y mensajes de Whats App que están compartiendo los miembros del Grupo Los Cabos, algunos de ellos nuevos militantes del Partido Verde para influir en este consejo electivo y generar un rompimiento de la alianza “Por México al Frente” en Baja California Sur, además de pretender con esta acción un plan de boicot contra el pre candidato a la presidencia de la república, Ricardo Anaya que estará el domingo en una reunión en la capital de Baja California Sur con simpatizantes.


(COLECTIVO PERICU/ REDACCION/ 26 DE ENERO 2018)