miércoles, 15 de junio de 2016

DEMANDAN DESTITUCIÓN DE DELEGADO DE LA PGR


Un grupo de los fraudeados por la Caja Magisterial Asoma interpusieron ante la subdelegación de la Procuraduría General de la República en Mexicali, un documento donde piden la destitución del Delegado de esa dependencia en Baja California, Pedro Jesús Torres, al que acusan de “abulia, opacidad, impunidad, desatención, negligencia y apatía en la Ejecución de diligencias de investigación”.

Concretamente se refieren al fraude que fueron objeto 128 personas por parte de la Caja Magisterial Asoma, que en conjunto suma cerca de 100 millones de pesos.

De acuerdo al abogado del grupo, Rosendo Cervantes, desde abril del año pasado el Ministerio Público del Fuero Común desglosó una parte de la investigación por los delitos federales y se remitió parte de la indagación a la Subdelegación de la PGR en Mexicali.

Se trata de posibles delitos paralelos a las actividades financieras como son captación, préstamo y posible operación con recursos de procedencia ilícita (lavado de dinero) y delincuencia organizada.

Y es que a la par todo este grupo interpuso una serie de demandas ante la Procuraduría General de Justicia del Estado en contra de los directivos de la Caja Asoma que encabezaba el ex líder magisterial de la Sección 2 del SNTE José Peñuelas.

En el caso del Fuero Común ya hay un juicio en proceso en el Nuevo Sistema de Justicia Penal y dentro del procedimiento judicial se realizó una auditoría contable a la Caja Magisterial Asoma, también  hay cuentas y bienes embargados a los integrantes de la directiva de la Caja.

El abogado Cervantes explicó que a partir de abril del 2015 han estado ratificando la denuncia, pero la entonces subdelegada les aseguró que se integraría la investigación, pero a la fecha consideran que no hay avance.

También solicitaron una entrevista con el Delegado Pedro Jesús Torres, quien los citó en Tijuana el pasado 29 de enero, pero nunca los recibió. Motivo por el que solicitan su destitución y a la par requieren una audiencia con la Procuradora General de la República, Arely Gómez, para plantearle directamente de lo que consideran omisiones y negligencia de parte de los funcionarios mencionados.

“Buscamos que se tomen las medidas pertinentes para el esclarecimiento de los hechos y para que se castigue a los culpables”, expusieron en un documento en alusión a las peticiones del grupo, la mayoría jubilados del magisterio.

La tercera petición tiene que ver con el necesario informe a los afectados del estado que guarda la investigación y las diligencias realizadas.

“Las autoridades insisten  que hay que presentar las denuncias, pero viene uno como ciudadano a presentar una denuncia de hechos y resulta que no vemos acción, uno se desilusiona de las autoridades”, expone por otra parte uno de los fraudados, el profesor Pedro Ambario, quien cometa que al menos cuatro de los demandantes han fallecido en el proceso,  y uno más se encuentra delicado de salud sin que hasta el momento y después de tres años de las primeras demandas, hayan logrado recuperar su dinero invertido en la Caja. 


(SEMANARIO ZETA/ Foto: Sergio Haro/ Sergio Haro Cordero/ Miércoles, 15 junio, 2016 01:13 PM) 

AHORA ESPERAN A “EL GÜERO” PALMA EN MATAMOROS


Héctor Luis Palma Salazar, alias “El Güero Palma”, ex líder y cofundador del Cártel de Sinaloa, será entregado por el gobierno de los Estados Unidos a autoridades mexicanas presuntamente en la ciudad de Matamoros, Tamaulipas.

Así, el narcotraficante sinaloense no será dejado en libertad ya que de acuerdo con información difundida por el periodista Joaquín López Dóriga, enfrentará dos órdenes de aprehensión.

Sin embargo, las autoridades federales no han confirmado si Palma Salazar será detenido o la hora en que ingresará a territorio nacional.

Versiones obtenidas de fuentes policiacas por varios medios nacionales, aseguran que será aprehendido y posiblemente trasladado al Centro Federal de Readaptación Social (Cefereso) número 2 Occidente.

A través de su cuenta de la red social Twitter, López Dóriga informó que Palma Salazar será entregado a funcionarios mexicanos en Matamoros, en un operativo que se estima alrededor de las 5:00 de la tarde de este mismo miércoles.

Personal del Servicio de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos, entregarán al narcotraficante a las autoridades mexicanas, para ser trasladado a la ciudad de México y ubicarlo en un penal federal.

El operativo para la repatriación es coordinado en el lado mexicano por personal de la Policía Federal, Procuraduría General de la República (PGR), Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y la Secretaría de Marina Armada de México (Semar). En el aeropuerto Internacional General “Servando Canales” de Matamoros, ya se encuentran aviones de la PGR y se ha montado un operativo de seguridad a los alrededores del mismo.

“El Güero” Palma fue condenado a 16 años de prisión y será liberado de manera anticipada debido a que mostró buena conducta durante su estancia en el penal de alta seguridad de Atwater, al norte de California.

Palma fue detenido en junio de 1995 en México y luego fue extraditado a Estados Unidos, donde se declaró culpable y fue sentenciado a una pena de 16 años por transportar 50 kilos de cocaína.


(SEMANARIO ZETA/ REDACCION/MIÉRCOLES, 15 JUNIO, 2016 02:46 PM) 

COAHUILA LAS UNIÓ: FUERON A BUSCAR A SUS HIJOS, HALLARON UN LODAZAL


Dos madres del país, sin una relación previa, son unidas por el drama de la desaparición de sus hijos en Coahuila. En el camino, ambas se enfrentan al muro de la impunidad policiaca y arman, ya juntas, un rompecabezas que señala a las autoridades como cómplices de la desgracia no sólo de sus muchachos, sino de decenas y decenas de personas que han sido privadas de su libertad forzadamente. Un reciente informe sobre crímenes de lesa humanidad en México, realizado por la organización Open Society, reportó que desde el 2006 el número de personas desaparecidas en el país ha ido en ascenso. Durante la presentación se hizo especial énfasis en Coahuila, un estado marcado por la colusión y la ausencia de las autoridades.


Adriana Moreno, madre de Adrián detalló que la desaparición de su hijo sigue en la impunidad. Foto: Cuartoscuro

PRIMERA DE UNA SERIE

Ciudad de México, 14 de junio (SinEmbargo).– Un grupo de hombres viaja por la carretera hacia Torreón, Coahuila, en la madrugada de un lunes es detenido por la policía del municipio Francisco I. Madero, Coahuila. Las sospechas sobre la policía aparecen cuando los elementos armados intentan justificar la detención bajo el pretexto de que se trasladan en un vehículo robado: un Jetta 2008 color blanco. Mientras el conductor discute con los cinco elementos que les retienen, dos de los viajeros, Óscar German Herrera Rocha y Sergio Arredondo Sicairos, llaman a sus esposas. Son las cinco de la mañana y al otro lado del teléfono, en Sinaloa, ellas no pueden más que escuchar como los policías les obligan a terminar las llamadas.

La escena asemeja ser una réplica de lo sucedido un mes y cuatro días antes, suponen ahora las familias con base a una declaración judicial. La madrugada del 11 de mayo del 2009, también lunes, una panel es interceptada en el mismo tramo: una cuchilla entre la entrada al municipio Francisco I. Madero conocida como “Caballo Blanco y una gasolinera, a menos de 300 metros de la Comandancia Municipal. Heber Eusebio Reveles Ramos, José María Plancarte y Adrián Rodríguez Moreno, los hombres a bordo, son desaparecidos, un destino similar al tendrán los cuatro detenidos del 15 de junio.

En ambos grupos, por coincidencia, hay madres en Tijuana, Baja California. Rosario Villanueva Rocha, madre de Óscar detenido por presuntos policías en el grupo del 15 de junio, y Adriana Moreno, madre de Adrián, uno de los detenidos del 11 de mayo. Sin conocerse, las dos madres buscan cada una por su cuenta la ayuda de las autoridades de la Fiscalía del municipio fronterizo. Los servidores públicos las rechazan bajo el argumento de que no existe coordinación entre las Procuradurías de Justicia de los estados.


Ante esta imposibilidad, las denuncias tardarán unos días más en fincarse. Y con el paso de los días ambas madres viajan a Coahuila a investigar lo sucedido en Francisco I. Madero, un pueblo de la Comarca Lagunera, con no más de 26 mil habitantes.

El 15 de mayo, Alfredo, uno de los hermanos de Heber Reveles, desaparecido el 11 de mayo, interpone una denuncia en Coahuila.

“Nunca pensamos que fuera una desaparición. Porque cuando te pasan estas cosas no haces conciencia”, dice Adriana Moreno.

En el otro caso, el 15 de junio, Villanueva logra denunciar diez días después la desaparición de su hijo y otras tres personas en Saltillo, no sin antes ser rechazada por la Subdelegación de la Procuraduría General de la República (PGR) localizada en Torreón, que se negó a recibir el caso.

Villanueva puso cartulinas por todo el municipio con los rostros de los desaparecidos. En negocios, en locales, en sitios que asegura tuvo el cuidado de evitar que los papeles “se volaran”. Pero las horas corrieron, y pasados los días ninguno de los 26 mil habitantes del lugar llamó para aportar algún rastro de su paradero.

CASO 11 DE MAYO



Un joven identificado como Omar García del ejido Compuertas de Francisco I. Madero se ha dedicado a trabajar desde hace una semana con una panel. Durante el día ofrece la pantalla y el estéreo del vehículo; en la noche, la maneja y hace rondines. Su misión: dar aviso de quién entra y sale del municipio.

Alfredo Reveles se queda en ese municipio y se moviliza para dar con el paradero de su hermano.

“Se quedó un mes, a diario hacía recorridos y él bajo estas investigaciones se convierte uno en rastreador”, narra Adriana Moreno.

A pesar de dar aviso a la policía local, las autoridades han sido negligentes para dar con ellos. Pero diez días después los esfuerzos familiares son suficientes como para encontrar la panel, aparentemente abandonada a una cuadra de la casa de Omar, en el ejido de Compuertas –muy cerca de Santo Niño–, donde los tres jóvenes salieron después de visitar a su familia.

La policía no llegará al sitio sino hasta cinco días después, para confirmar que no hay nadie dentro del vehículo. Tickets y restos de aluminio de almuerzos que prepararon sus esposas… es todo lo que se reporta.

En una declaración ministerial de García, registrada el 15 de octubre de ese año, él afirma que trabajaba para un policía local responsable territorial, que se halla junto a otro elemento de nombre Ascensión, aseguraron los familiares de las víctimas.

“Omar sí vio a las personas sometidas, esa misma noche. Nomás declaró que de ahí la policía se los llevó rumbo a San Pedro, y al otro día le entregó la panel”, dice Adriana Moreno. Sin embargo, hasta el momento no hay autoridades detenidas que carguen por delitos ocurridos esa madrugada.

CASO 15 DE JUNIO


Un mes después, las indagaciones derivadas de la denuncia de Villanueva conllevan a la detención de 35 policías preventivos de Francisco I. Madero. Cinco de ellos quedan arraigados por la Fiscalía estatal: Édgar Iván Hernández Astorga, Sergio Ríos Solís, Abel Gaytán Calderón, Ascensión Salinas y Óscar Gerardo López.

Después, la PGR detiene a cuatro mandos policiales, entre ellos Gabriel Mascorro Torres, director de la Policía Municipal, y Juan Manuel Silvestre Castañeda, subdirector de la corporación.

Sobre los hechos, los medios locales reportaron que durante las capturas el Alcalde priista Nicolás Muñiz Domínguez se ausentó del ojo público.

La madre de Óscar viaja a San Pedro, un municipio a 40 minutos de camino donde los preventivos habían sido trasladados, con el fin de encararlos y obtener más información. Lo que encuentra, afirma, le indignó: los gendarmes cumplían con la cuarentena en un hotel.

“Estuvieron 40 días arraigados en un hotel con aire acondicionado y televisión a color, ellos no estaban ahí precisamente sufriendo. No estaban ellos siquiera esposados, estaban con mucha vigilancia, pero no esposados”, recuerda Villanueva.

En su primera declaración, Abel Gaytán Calderón, uno de los agentes, acepta tener nexos con el crimen organizado. Los elementos aseguraron haber entregado a los cuatro jóvenes al grupo armado Los Zetas. Una práctica, dijeron, a la que se dedicaban para obtener dinero.

Villanueva, entonces, solicita a las autoridades de la Fiscalía de San Pedro poder hablar con Gaytán Calderón. El encuentro se da en un cuarto del edificio.

“Me dijo que me esperara, que todo estaba muy caliente, y que estaba amenazado de muerte”, relata Villanueva.

Al finalizar el arraigo, los nueve policías son consignados. Sin embargo, en ese momento las versiones de los agentes cambian al unísono: argumentan haber sido torturados para declarar en un primer momento.

“Yo les creería si los hubiera visto. Pero yo los vi y no tenían ningún tipo de señal de tortura, andaban en short y sin camiseta en el hotel y no tenían estas señales”, precisa Villanueva.

Un segundo encuentro de Villanueva con Gaytán refrenda un cambio de versión de lo sucedido y en donde los policías se desmarcan de cualquier responsabilidad.

“Cuando lo consignaron me encontré otra persona completamente diferente a la que me había encontrado un mes antes. Me dijo que no era cierto, que él no me había dicho eso, que yo lo había amenazado de muerte, cosa que por supuesto no es cierto”, dice la madre.

LA LUCHA CONTRA LA IMPUNIDAD


El entonces Procurador General de Justicia de Coahuila, Jesús Torres Charles. Foto: Paola Hidalgo, Cuartoscuro

La muerte de uno de los presuntos implicados dejó el caso con ocho detenidos, y se espera que sean sentenciados este año. Pero en cuanto al paradero de los siete desparecidos de ambos casos, la Fiscalía estatal ha sido incapaz de dar mayor información.

Los hallazgos más importantes del caso se debieron al trabajo independiente de las familia. En el caso de la panel hallada, donde viajaban tres personas el 11 de mayo, las autoridades no desarrollaron la verdad de los hechos, aun habiendo una persona que declarase la implicación de la policía: Omar García.

En cuanto a los cuatro jóvenes empresarios del 15 de junio, la presión sirvió para detener a los elementos de las fuerzas de seguridad pública local, pero una vez detenidos las autoridades no desarrollaron una investigación para hallar a los desaparecidos.

“La ineptitud con la que actuaron provocó el enojo con el que vivimos las familias, pero al final de cuentas lo que nos interesaba a nosotros era encontrar a los muchachos, cosa que no encontramos en ningún momento”, afirma Villanueva.

Uno de los encargados generales de llevar este caso fue el Fiscal estatal, Jesús Torres Charles.

“Para ciertas situaciones mostraba accesibilidad, pero en otras se bloqueaba. Intentamos en nuestras posibilidades saber lo que pasó, pero fue muy difícil porque Saltillo está a más de cuatro horas de donde sucedió la desaparición”, expone Villanueva.

Después de tres años en el puesto, Torres Charles dio un paso al costado el 17 de febrero del 2012, después de haberse envuelto en un escándalo: su hermano Humberto Torres Charles fue acusado de tener vínculos con el narcotráfico. Tras las primeras investigaciones que recayeron también sobre él y su probable relación con criminales, Jesús Torres se dio a la fuga. Dos años después, un Juez federal lo exculpó, y el ex Fiscal volvió a aparecer públicamente en el estado.

LOS ZETAS Y LAS DESAPARICIONES


La incursión de grupos armados delictivos se dio por el desamparo de las autoridades, dijeron familiares.
Foto: Isaac Esquivel, Cuartoscuro

El 7 de junio pasado un informe de la organización internacional Open Society apuntalaron la participación del narcotráfico, en especial de Los Zetas, en la oleada de desapariciones en México. Y así también lo dice la experiencia de las familias.

Villanueva dice que en retrospectiva hay situaciones de violencia que han quedado más claras después de los hechos.

“Hemos logrado concluir la enemistad que hay entre los grupos delictivos de Los Zetas, con la gente de Sinaloa, ellos tenían la consigna de que si pasaban carros con placas de Sinaloa se fueran detenidos. Entonces, resulta que a nuestros muchachos les tocó pasar precisamente en el peor momento. Venían de Piedras Negras, pero el carro portaba placas de Sinaloa”, comenta.

Durante la presentación del informe de Open Society, Blanca Martínez Bustos, integrante de la organización Familias Unidas por Nuestros Desaparecidos, enfatizó los gravámenes que sufre Coahuila.

“Pudimos constatar cómo el desarrollo de esta estrategia y esta práctica de desaparición es uno de los componentes del control de población y de control del Estado, que no se puede dar sino es por la facilitación del Estado. En el Centro Fray Juan de Larios registramos –del 2007 al 2015– 494 personas desaparecidas, en 164 casos registrados. Esto quiere decir que la mayoría de la gente que desapareció en Coahuila lo hizo en grupo”, dijo ante el auditorio.

Las familias de las siete personas desaparecidas del 11 de mayo y el 15 de junio apuntaron el papel que jugó el Gobernador priísta Humberto Moreira Valdés en esos tiempos.

“Yo no tengo ninguna opinión, pero sí creo que en el involucramiento o las facilidades que ellos le dieron a la delincuencia organizada fue lo que facilitó que ocurrieran todas las tragedias en Coahuila y en el país. Las autoridades están desamparando a la sociedad civil y no hay una respuesta seria y contundente cuando pasa una situación como esta”, considera la madre de Óscar.
“Ya pasó mucho tiempo, queremos seguir intentando, no sabemos qué es lo que vaya a pasar, por ahorita es mantenernos a flote”, dijo.


(SIN EMBARGO.MX/ JUAN LUIS GARCÍA HERNÁNDEZ/ JUNIO 14, 2016 - 12:05 AM)

REFUGIO PARA CURAS PEDERASTAS EN JALISCO ERA UN SECRETO A VOCES, Y HAY MÁS, ASEGURA ALBERTO ATHIÉ


Ex sacerdotes católicos y activistas denunciaron que la existencia la Casa Alberione, ubicada en el estado de Jalisco, donde sacerdotes pederastas eran rehabilitados hasta 2001, según el Cardenal emérito Juan Sandoval Íñiguez, es un secreto a voces del que colaboradores o miembros de la Iglesia Católica no se atreven a hablar. Los psicólogos y psiquiatras que han ofrecido sus servicios en ese lugar se niegan a hablar de ella por “ética profesional”. Uno de ellos dijo a la agencia de noticias Efe que ahí habitaban no solo mexicanos, sino también extranjeros.  El activista y ex sacerdote Alberto Athié Gallo explicó que los religiosos se niegan a hablar del tema debido al secreto canónico y a que una de sus máximas es que “hay que evitar el escándalo”.


Casa Alberione, en Tlaquepaque, Jalisco. Foto: EFE

Ciudad de México, 15 de junio (SinEmbargo/EFE).– La existencia de una casa en Guadalajara, Jalisco, donde sacerdotes pederastas eran rehabilitados hasta 2001, según el Cardenal emérito Juan Sandoval Íñiguez, es un secreto a voces del que colaboradores o miembros de la Iglesia no se atreven a hablar, de acuerdo con ex sacerdotes y activistas.

La Casa Alberione está ubicada en el poblado de San Pedrito, en el municipio de Tlaquepaque, entre las calles Pemex y Alba, en una colonia de escasos recursos con calles de tierra.

En poco más de media manzana, la finca tiene amplios jardines en la parte frontal. El enrejado deja ver un pasillo exterior que lleva al edificio principal de dos pisos, donde se aprecian decenas de ventanas, al igual que otro edificio ubicado a un costado.

El sitio está bajo el cuidado de las religiosas de la orden Pías Discípulas del Divino Maestro, fundada por Santiago Alberione.

Cuestionadas por la agencia de noticias Efe, dicen no saber de la existencia de la casa y afirman que la finca es sede de Kairós, un programa de “formación integral” para monjas, como lo describen en su página de Internet.

El mismo sitio web indica que en el mismo lugar está Alberione, una “casa terapéutica” fundada en 1989 que ofrece el programa Génesis, que ofrece a los presbíteros y consagrados “apoyo integral en el área física, emocional y espiritual, para restablecer su vida y ministerio”.

De acuerdo con el directorio de organizaciones civiles del Gobierno de Jalisco, la casa estaba registrada al menos desde 2005 como un lugar de asistencia para sacerdotes.

En una entrevista reciente con Efe, Sandoval Íñiguez aseguró que ese recinto fue un centro de rehabilitación de religiosos hasta que Juan Pablo II envió en 2001 una carta a los obispos para pedirles que no encubrieran estos casos.

Los psicólogos y psiquiatras que han ofrecido sus servicios en Alberione se niegan a hablar de ella por “ética profesional”. Uno de ellos dijo a Efe que en la casa habitaban no solo mexicanos, sino también extranjeros.

Un artículo dedicado a la Casa Alberione, publicado en abril de 2009 en el Semanario de la Arquidiócesis de Guadalajara, señalaba que en ese momento era habitada por 28 clérigos; tres españoles, un chileno, un argentino, en su mayoría procedentes de distintas diócesis del país.

Por ello, aseguraba que se trataba de un proyecto “de fama y de alcance nacional e internacional, dados sus buenos resultados”, aunque solo se refería a la terapia espiritual.

El activista y ex sacerdote Alberto Athié Gallo explicó a Efe que los religiosos se niegan a hablar del tema debido al secreto canónico y a que una de sus máximas es que “hay que evitar el escándalo”.

Afirmó que el programa de rehabilitación implementado en esta casa “no es un modelo local, sino mundial” y advierte de la existencia de otros lugares similares en varios estados de México.

En una entrevista publicada en SinEmbargo, el ex sacerdote de la Arquidiócesis de México y quien se ha encargado de investigar y denunciar casos de pederastia, afirma que la Iglesia Católica importó un modelo internacional para albergar en hogares especializados a sacerdotes involucrados en abusos sexuales a menores por creer que ese tipo de conducta se puede superar sólo a través de tratamientos terapéuticos, lo cual es “muy grave” porque no informa a las autoridades penales algo que es un delito y los señalados pueden volver a ejercer.

“¿Cuántos son?, ¿dónde están?, ¿cuántos delitos cometieron hasta que fueron recluidos en esos centros?, ¿dónde están sobre todo las víctimas? Es muy posible que ellos [la Iglesia] hayan convencido, con términos religiosos y con el uso de la autoridad religiosa que supuestamente representan, a los padres de estas víctimas de no llevar a cabo ningún tipo de denuncia, porque ellos se iban a encargar de resolver este asunto internamente”, aseguró en entrevista.


En charla con La Opinión, diario de Los Ángeles, California, Hugo Valdemar Romero, vocero de la Arquidiósesis de México, reconoció la existencia de estas casas de rehabilitación, pero enfatizó que “no necesariamente” sirven para tratar casos de pederastia “sino todo tipo de problemas psicológicos”.

“No se trata de ningún nido de criminales”, aseguró. “Pero si se comprueban [las acusaciones] son expulsados de la Iglesia”.

El sacerdote Francisco González Parga, quien sufrió abusos sexuales por parte de Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, afirmó a Efe que si los clérigos acusados de pederastia no eran recibidos en esa casa [Alberione], como afirma Sandoval Íñiguez, entonces les permiten mantenerse en las parroquias “para seguir delinquiendo”.

Los sacerdotes pederastas se justifican para cometer estos actos en la idea de que no son los únicos que lo hacen y que siempre “habrá alguien que los va a encubrir”, señaló.

“Te permites hacerlo sabiendo que te van a proteger, porque te van a encubrir, porque el sacerdote que te confiesa no puede decir nada por secreto de confesión”, añadió.

Para Juan Manuel Estrada, activista y director de la fundación FIND, la Casa Alberione era un secreto a voces, pese a que ha sido señalada en varias ocasiones de proteger a quienes abusan de menores, incluso después de 2001.

En 2010, Estrada acompañó el proceso judicial de tres casos de abuso sexual por parte de clérigos, los mismos que fueron conocidos por el ahora cardenal emérito Sandoval Íñiguez, quien -sostiene- “defendió a sacerdotes y estuvo al tanto de los casos”.

El arzobispo de Guadalajara, José Francisco Robles Ortega, dijo este fin de semana a los medios de comunicación que investiga a un sacerdote acusado de pederastia que está retirado de sus funciones, cuyo caso está también en manos de las autoridades judiciales.

El prelado negó que el clérigo haya sido albergado en la Casa Alberione y señaló que solo se responsabiliza del actual funcionamiento de ese sitio, pues no conoció cuáles eran sus funciones en el pasado.

De acuerdo con Sanjuana Martínez, autora del libro Prueba de Fe, “por este hogar [Alberione] han pasado pederastas célebres como el sacerdote Enrique Vásquez de Costa Rica, acusado de violar a cuatro niños […] y el padre Heladio Ávila Avelar, acusado de violar a tres niños en Guadalajara, en 1996”.

El costarricense era buscado por la justicia por abusos sexuales contra menores. Fue detenido en Honduras en abril de 2007 y posteriormente entregado a la Policía Internacional (Interpol).

La psicóloga Celia de Juan, también colaboradora del refugio para curas, aseguró que durante los primeros 19 años pasaron por ahí 970 eclesiásticos, incluyendo numerosos de Canadá, Estados Unidos, de Europa y de muy diversos países de América Latina.

MÁS REFUGIOS


La Casa Damasco está ubicada en la Ciudad de México. Foto: Google maps

La Casa Damasco, localizada al sur de la Ciudad de México, inició sus actividades en junio de 2001 en colaboración con la Arquidiócesis de México con el objetivo de cooperar a la regeneración e integración de sacerdotes y consagrados “que viven en situaciones difíciles”, de acuerdo con la comunidad de hermanas Pías Discípulas del Divino Maestro que se encarga de la administración del sitio.

Los clérigos reciben tratamiento psiquiátrico, psicológico y atención médica. También cuentan con un taller de la espiritualidad, control de adicciones y educación física.

Para ingresar, de acuerdo con la Arquidiócesis, es necesario el envío explícito del paciente por parte del Obispo encargado y antes debe haber un encuentro entre el Obispo, el director del programa y el sacerdote que recibirá ayuda.

El sacerdote Carlos López Valdez, quien abusó del acólito Jesús Romero Colín, estuvo ahí.

La víctima denunció los abusos en 2007. La Arquidiócesis inició una investigación interna en el Tribunal Eclesiástico Interdiocesano de México que concluyó con la dimisión del ministerio de Carlos López el 8 de enero de 2011.

Fundación Rougier es una institución de los Misioneros del Espíritu Santo que tiene un programa de rehabilitación dedicado a la atención de sacerdotes y religiosos que “quieren hacer un alto para revisar su vida y vocación, a través de un programa espiritual, médico y psicoterapéutico en comunidad”.

Está ubicada en Ojo de Agua, Tecamac, en el Estado de México y fue fundada en 1994.

El sitio recibe a sacerdotes llevados por su superior “para enfrentar situaciones de depresión, angustia, adicciones, problemas afectivos, emocionales o sexuales, incertidumbre vocacional, dificultades en las relaciones humanas, insatisfacción existencial y falta de control de impulsos”, expone en su folleto informativo.

No obstante, el padre Gonzalo Martínez, de la fundación, aseguró a un diario nacional que no aceptan sacerdotes con denuncias de pederastia en el ámbito civil.



Activista en contra de la pederastia frente a la Catedral Metropolitana. Foto: Cuartoscuro.


–Con información de Dulce Olvera

LA CAMPANA: COMPRA SOSPECHOSA A EXCUÑADO DE SALINAS DE GORTARI


COLIMA, Col. (apro).- El predio La Campana, comprado recientemente por el gobierno de José Ignacio Peralta Sánchez a un excuñado de Carlos Salinas de Gortari en 170 millones de pesos, hace menos de cuatro años había estado sujeto a negociaciones con la administración del exgobernador Mario Anguiano Moreno en un precio que oscilaba entre 97 y 120 millones.

Pero eso no fue todo: la superficie adquirida ahora por el gobierno estatal a la empresa Inmobiliaria Campestre de Colima, de la que es socio Guillermo de Jesús Occelli González, es de sólo 93 hectáreas, inferior a la negociada por la pasada administración a finales de 2012, de 135 hectáreas.

En diciembre de 2011, el gobierno de Mario Anguiano contrató con Banorte un crédito por 900 millones de pesos, entre cuyos propósitos se encontraban la atención de los daños causados por el huracán Jova y la adquisición del referido terreno para la construcción del Parque Arqueológico La Campana.

Sin embargo, por razones que nunca fueron explicadas, el predio no fue comprado en esa ocasión, aunque el gobierno de Anguiano tampoco esclareció públicamente el uso que se le dio al dinero que se tenía previsto destinar para el inmueble.

Mediante el decreto 411, publicado en el periódico oficial El Estado de Colima el 26 de noviembre de 2011, el Congreso local autorizó al jefe del Ejecutivo la contratación de una línea de crédito por 900 millones de pesos para el financiamiento de inversiones públicas productivas en ocho sectores, uno de ellos consistente en la “adquisición de reserva para el proyecto ecológico de la zona metropolitana Colima-Villa de Álvarez, denominado ‘La Campana’”.

La contratación del crédito, al que correspondió el número 45523370, se consumó el 9 de diciembre de 2011, a un plazo de 20 años, con un periodo de gracia de dos años y tasa variable TIIE+1.25, con las participaciones federales como garantía.

Casi un año después, el 26 de noviembre de 2012, el entonces secretario de Finanzas y Administración, Jesús Orozco Alfaro, acudió al Congreso para detallar a los diputados el destino de los recursos de ese crédito.

Después de explicar el uso de varias partidas para la atención de daños derivados del huracán Jova, el funcionario informó a los legisladores que ya se encontraba concluida la adquisición de la reserva para el proyecto de La Campana, donde “habíamos contemplado para esa etapa un fondo de 120 millones de pesos para la adquisición, pero quiero compartirles que producto de una negociación muy larga, que se ha llevado a cabo con los propietarios, lo más seguro es que el monto de la operación de esta compra-venta no llegue a los 100 millones de pesos, vamos andar como alrededor de los 97 millones de pesos, con lo que habremos de adquirir alrededor de 135 hectáreas, entonces ha valido la pena el esfuerzo”.

Pasó el tiempo y ya no se supo qué ocurrió con las negociaciones y con el dinero programado para la operación de compraventa. Sin haber adquirido el inmueble, al rendir el tercer informe trimestral de las finanzas públicas 2015 —a un mes del final del sexenio—, la administración anguianista reportó que entre los fondos de reserva del crédito sólo quedaban 18 millones 24 mil 538 pesos.

En rueda de prensa en la que estuvo acompañado por el propio empresario Guillermo de Jesús Occelli, el mandatario priista dio a conocer de manera sorpresiva la compra del terreno, con el propósito de desarrollar “uno de los proyectos más trascendentales en la historia de la entidad: la creación de un Parque Arqueológico-Recreativo”.

El gobernador sostuvo que conforme al avalúo realizado por “un perito certificado”, la superficie de 93 hectáreas “tiene un valor de 299 millones 410 mil pesos; sin embargo el gobierno del estado logró su compra por 170 millones de pesos”.

También aseguró que su valor catastral está por arriba de los 400 millones de pesos, “es decir, que el gobierno del estado adquirió en buenas condiciones de precio un activo que a valor de mercado es superior a lo pagado”.

Luego justificó que con la creación del Parque Arqueológico-Recreativo La Campana se rescata y revitaliza un importante patrimonio arqueológico del estado, se fortalece la oferta turística con un espacio atractivo para quienes lo visiten, se consolida un área verde que promueve el desarrollo social y la sustentabilidad de la ciudad y se genera un espacio que promueve la convivencia familiar.


(PROCESO/ REPORTAJE ESPECIAL/ PEDRO ZAMORA BRISEÑO /14 JUNIO, 2016)

RADIOGRAFÍA DEL HORROR EN GUERRERO


CHILPANCINGO, Gro. (apro).- En los últimos ocho años han sido exhumados 298 cuerpos y restos óseos de 113 fosas clandestinas en diferentes regiones de la entidad, indica un reporte oficial de la Fiscalía General del estado (FGE).

Es decir, de 2009 a lo que va de este año, un promedio anual de 37 personas fueron ejecutadas y localizadas en ciudades como Acapulco, Taxco, Chilpancingo y Chilapa sin que exista registro preciso de zonas rurales, que representa la mayoría del territorio guerrerense.

De acuerdo con el reporte obtenido por Apro vía transparencia, del total de víctimas documentadas (298), 89 cuerpos fueron identificados, 181 más siguen en calidad de desconocidos y las autoridades ministeriales acordaron enviar 23 a fosas comunes.

El año con más registro de hallazgo de cuerpos en fosas fue 2014, con 101 víctimas; le sigue 2010 con 68 personas exhumadas, y 2015 con 31.

No obstante, el informe oficial no registró el reciente hallazgo de una decena de cuerpos exhumados de diferentes fosas clandestinas ubicadas en un solo punto de la colonia Nueva Orleans, en la cabecera municipal de Chilapa, donde la violencia no cesa a pesar del operativo policiaco militar que persiste desde el año pasado.

En días pasado, Apro solicitó información sobre el registro de personas desaparecidas y las que han sido localizadas en fosas clandestinas de 2008 a la fecha, con el fin de tratar de entender la crisis humanitaria generada por la brutal confrontación que mantienen bandas delincuenciales que actúan en contubernio con autoridades de los tres niveles y el Ejército en la entidad.

Ello debido a que desde hace décadas familias completas han decidido salir a buscar a sus desaparecidos, en medio de un contexto de impunidad y violencia, impulsadas por la nula investigación que refleja la indolencia gubernamental frente a este fenómeno que padecen los guerrerenses desde los sesenta.

Al respecto, la dependencia estatal se limitó a responder sólo en el caso de los cuerpos localizados en fosas clandestinas ubicadas principalmente en zonas urbanas, pero no informó sobre la fecha específica de cada hallazgo y tampoco esclareció el sexo de las víctimas, lo que impide determinar cuántas mujeres y hombres fueron así sacrificados, así como el rango de edad de las personas asesinadas.

Se trata de la radiografía del horror de Guerrero, convertido en cementerio clandestino y tiradero de cadáveres.

El informe señala que en 2009 se localizaron un total de 16 fosas de donde se exhumaron 20 cuerpos, 19 de ellos reportados como identificados.

En este año destaca el hallazgo de dos fosas en la comunidad de Lodo Grande, en el punto conocido como La Magueyera, municipio de Chilapa, donde exhumaron una decena de cuerpos.

En 2010 fue un total de 68 cuerpos en cinco fosas, en donde sólo 12 de las víctimas fueron identificadas.

En ese año se localizó el tiradero de cadáveres en la mina de San Francisco Cuadra, en Taxco de Alarcón, donde las autoridades ministeriales informaron oficialmente sobre la exhumación de 64 cuerpos, de los que únicamente ocho fueron identificados.

En 2011 la cifra fue de 24 cuerpos rescatados de siete fosas, 11 de ellos identificados, cuatro sin identificar y nueve que fueron enviados a la fosa común.

El caso más relevante se dio en la colonia Alta Providencia del puerto de Acapulco, donde en una fosa fueron exhumados 16 cuerpos, tres identificados, cuatro sin identificar y nueve de ellos enviados una fosa común.

En 2012 registraron 13 cuerpos en 12 fosas, ocho de ellos identificados, tres sin identificar y dos más enviados a fosa común.

Los principales hallazgos se dieron en el municipio de Zitlala, con tres cuerpos encontrados, así como en el cerro del Huixteco, en Taxco de Alarcón, donde las autoridades localizaron cinco cadáveres en igual número de fosas, cuatro de ellos identificados y uno enviado a fosa común.

En 2013 se reportaron 27 cuerpos en nueve fosas, ocho identificados, 16 sin identificar y tres enviados a la fosa común.

En la comunidad de Palo Blanco, municipio de Chilpancingo, en una sola fosa fueron exhumados tres cuerpos.

Mientras que en la colonia Cumbres de Figueroa, de Acapulco, las autoridades localizaron tres fosas con cinco cuerpos.

En tanto que en el predio conocido como Loma de San Luis Ocotitlán y Apatzingo, municipio de Zitlala, ubicaron una fosa con 13 cuerpos y a la fecha ninguna de las víctimas ha sido identificada.

El año de 2014, previo y después de la masacre de los 43 normalistas de Ayotzinapa, las autoridades ministeriales reportaron el hallazgo de 101 cuerpos en 47 fosas clandestinas, de los que 14 fueron identificados, 85 aún siguen sin identificar y dos más fueron enviados a la fosa común.

Entre los principales hallazgos destaca el ocurrido sobre el tramo Taxco-Mexcaltepec, donde fueron exhumados 24 cuerpos en igual número de fosas y ninguno ha sido identificado.

En el parque nacional El Veladero, de Acapulco, las autoridades encontraron dos fosas con siete cuerpos.

En el cerro de Pueblo Viejo, al poniente de Iguala, localizaron 28 cuerpos en cinco fosas, y en el puente de Las joyas, en la misma ciudad, seis cuerpos más.

Mientras que en el punto denominado zona federal de la colonia Olímpica exhumaron 10 cuerpos de una sola fosa.

En el punto conocido como El Huizache, del poblado de Tepehuixco, municipio de Chilapa, se detectó una fosa con ocho cuerpos.

En 2015 las autoridades reportaron el hallazgo de 31 cuerpos en 13 fosas, nueve de ellos identificados, una decena sin identificar y siete enviados a fosa común, de los que siete cadáveres fueron localizados en la colonia Panorámica de Acapulco.

En el predio denominado La Joya, del municipio de Teloloapan, encontraron cinco fosas con 12 cuerpos, cinco de ellos identificados y siete enviados a fosa común.

Mientras que en la comunidad de Amojileca, municipio de Chilpancingo, encontraron una fosa con cuatro cuerpos y restos óseos sin identificar.

En los primeros seis meses de este año las autoridades ministeriales llevan un registro de 14 cuerpos exhumados de cuatro fosas, ocho de ellos identificados y seis sin identificar.

Los principales hallazgos se enfocan en Chilapa, Chilpancingo y Acapulco.

Este es el registro de las autoridades ministeriales de la administración del gobernador priista Héctor Astudillo sobre el caso de personas localizadas en fosas clandestinas de la entidad.


(PROCESO/ REPORTAJE ESPECIAL /EZEQUIEL FLORES CONTRERAS /14JUNIO,2016)

EN LAS ENTRAÑAS DEL CERESO DE PIEDRAS NEGRAS


SALTILLO, Coah. (apro).- El control que mantenían Los Zetas sobre el Cereso de Piedras Negras le permitía a Omar Treviño Morales Z-42, esconderse en su interior cuando la Marina realizaba operativos para capturarlo.

Mientras que Ramón Burciaga Magallanes El Maga, presunto jefe de los diez “cocineros” que trabajaban para Los Zetas, tenía el privilegio de salir por las mañanas a tomar café y leer los periódicos; comer  por la tarde en un buen restaurante y regresar a su celda en la noche.

Lo anterior se desprende de las 138 entrevistas que realizó personal de la Subprocuraduría de Personas Desaparecidas al interior del Centro Penitenciario, de las cuales se recabaron 42 declaraciones testimoniales.

Las evidencias fueron el resultado del operativo denominado “Búsqueda en Vida”, que inició el mes de febrero del 2014 en el norte del estado para localizar a las víctimas asesinadas en Allende, la región de Cinco Manantiales y en Piedras Negras.

El despliegue de más de 250 efectivos policiales, militares y peritos incluyó una revisión al interior del centro penitenciario para localizar cadáveres.

Los testimonios de los reos arrojaron que desde de diciembre del 2009 a enero del 2012, más de 155 personas fueron llevadas al interior del Cereso de Piedras Negras para asesinarlas e incinerarlas.

Fueron 11 mujeres y más de 145 hombres, entre víctimas inocentes y miembros del crimen organizado que fueron desaparecidos en esa prisión.

“Posterior a la incineración de los cuerpos, las cenizas fueron trasladadas y vertidas en el Río San Rodrigo, a la altura del Ejido el Moral, que se encuentra ubicado en la carretera Piedras Negras-Ciudad Acuña”, señaló a apro José Ángel Herrera, titular de la Subprocuraduría de Personas Desaparecidas de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE).

Además, en el interior de esa prisión Los Zetas fabricaban sus uniformes y clonaba la “ropa táctica” de los militares. También   modificaban la carrocería y pintura de  vehículos robados.

La Procuraduría logró identificar a siete víctimas, todas ellas miembros de una familia, por lo que obtuvo cinco órdenes de aprehensión por los delitos de “desaparición de personas” contra cinco reos: David Alejandro Loreto Mejorado; Francisco Javier Vélez; Santiago Peralta García; Ramón Burciaga Magallanes y Manuel Elguezabal Hernández.

Señaló que “por órdenes de Ramón Burciaga Magallanes se privó de la vida a varias personas y fueron incinerados sus cuerpos”.

El subprocurador Herrera informó que las cinco órdenes de aprehensión forman parte de la primera etapa para identificar a más víctimas y determinar quiénes y cómo las mataron.

En la segunda etapa, agentes del Ministerios Público viajarán a diversas cárceles para interrogar a los reos recapturados que se fugaron del Cereso en septiembre del 2012.

“De las diversas declaraciones obtenidas se advierte que hay más personas involucradas en los hechos, mismas que se fugaron del Centro Penitenciario”, concluyó el subprocurador.

ZETAS: PAGO A MILITARES, POLICÍA Y FUNCIONARIOS

En esta investigación, la Procuraduría omite a los verdaderos   autores intelectuales de la masacre al centrarse en los eslabones más débiles de la cadena. Con esa manipulación evita revelar la complicidad que mantenían los capos con las autoridades penitenciarias, así como la protección que recibieron de mandos policíacos, militares y de funcionarios de la administración de Humberto Moreira Valdés.

Cuando Los Zetas tomaron el control del Penal, El Maga ya estaba preso y sentenciado por un secuestro ocurrido en Ciudad Acuña. Y el resto de los reos se tuvo que someter a las órdenes del grupo criminal.

Además, la Procuraduría lo torturó para que “confesara”, como consta en denuncias presentadas ante organismos internacionales.

Los principales responsable de los crímenes masivos en Allende, el Norte de Coahuila y el Cereso fueron los hermanos Treviño Morales, quienes tenían en su nómina a altos mandos de la Policía Federal, del ejército y funcionarios de la Fiscalía que encabezaba Jesús Torres Charles.

Lo anterior fue revelado por el responsable del tráfico de drogas en la ciudad de Piedras Negras a las autoridades estadounidenses:

“Mi nombre es Mario Alfonso Cuéllar. Tengo 46 años de edad. Tengo 11 años de estudios, con nivel de Maestría y vengo de México. Soy ciudadano de Estados Unidos”, le dijo el testigo al fiscal Garden durante un juicio celebrado en la ciudad de Austin, Texas, en abril del 2103.

Cuéllar especificó al jurado que comenzó a traficar drogas desde los 18 años de edad, pasando entre 50 y 100 kilos de mariguana por la frontera de Piedras Negras para venderla en Dallas. Fue arrestado por el FBI y pasó unos años en prisión. Tras salir en 2005, se refugió en Coahuila donde comenzó de nuevo a traficar droga.

Para el año 2006 llegó el Cartel del Golfo (CDG) para tomar ese estado. Lo encabezaba Ezequiel Cárdenas Guillén Tony Tormenta, junto con un séquito de zetas como Omar Treviño Morales y Enrique Rejón Aguilar, alias Mamito.

Tras comprar a los funcionarios y mandos de los diversos cuerpos de seguridad, Tony Tormenta nombró a Lucio Hernández, Lucky como jefe de la Plaza de Piedras Negras.

LA LISTA

Los Zetas traían una lista de traficantes de droga para reclutarlos a su grupo. “Los Zetas irrumpieron en Piedras Negras y comenzaron a reclutar gente para que trabajara para ellos y los que no se alineaban eran asesinados”, remembró Cuéllar.

El Lucky convirtió a Piedras Negras en el principal punto para el tráfico de drogas de Los Zetas. Cuando el grupo rompió con el CDG, en febrero del 2010, Heriberto Lazcano, Miguel Ángel Treviño y Mamito se trasladaron a Coahuila.

Lazcano se estableció en un lujoso rancho ubicado en el kilómetro 13 de la Carretera Villa Unión-Guerrero, el cual posteriormente pasó a manos de Omar Treviño.

Cuéllar contó a los fiscales que era el responsable de cruzar cocaína por esa frontera en tráileres de 18 ruedas. Su cómplice Héctor Moreno se encargaba de empaquetar la droga de tal forma que no fuera detectada por los perros entrenados. En Dallas la recibía su socio José Vázquez.

Gracias al control que intentaban tener sobre Piedras Negras, los halcones Zetas comenzaron a confundir a inocentes como miembros de grupos rivales. Cinco sordomudos que llegaron a la frontera para vender sus productos fueron detenidos y llevados al Cereso donde los torturaron para que “hablaran”. Nunca salieron.

En esa época, Omar y Miguel Ángel Treviño Morales organizaban concurridas carreras de caballos que en el Rancho La Ilusión del municipio de Morelos, a donde asistían empresarios y funcionarios que protegían al grupo criminal. Además, acudía regularmente a las competencias el empresario veracruzano Francisco Colorado Cessa.

Para coordinar las operaciones de trasiego de droga, Poncho Cuéllar compró 10 teléfono móviles BlackBerry.

“Todo lo que se hizo fue través de mensajería. Compré diez BlackBerry, uno para Miguel, uno para Omar, y otros para más personas. Uno era para mí.

“En cierto momento, Héctor Moreno y José Vázquez estaban denunciando a la DEA y el ICE las operaciones de narcotráfico. Esas dependencias les avisaron a las autoridades mexicanas. Pero las autoridades mexicanas les dijeron a los capos que alguien dentro de mi organización los estaba traicionando. Por eso huí a los Estados Unidos”.

Los mensajes que salieron del móvil de Moreno donde denunciaba operaciones fueron entregados a Z-40 por altos funcionarios de la PGR, después de que los recibieron de la DEA.

A partir de ese momento se desató una masacre que dejó como saldo más de 300 víctimas en Allende, Piedras Negras y la región de Cinco Manantiales.

“Ellos destruyeron todo, rompieron todo en pocas piezas; mis casas y los apartamentos. Robaron mis caballos. Todo lo que yo tenía me lo quitaron. Y mataron a muchas personas cercanas a mí”, concluyó Alfonso Cuéllar.

En Piedras Negras los sicarios zetas destruyeron con maquinaria pesada 27 lujosas residencias y departamentos propiedad del capo. Algunos de los colaboradores de Cuéllar asesinados fueron incinerados en el interior del Cereso.


(PROCESO/ REPORTE ESPECIAL/  JUAN ALBERTO CEDILLO /15 JUNIO, 2016)