martes, 19 de enero de 2016

LA INSEGURIDAD EN 120 DÍAS DE CARLOS MENDOZA


En los primeros cuatro meses de administración, el gobernador de Baja California Sur, Carlos Mendoza Davis, revirtió la guerra entre narcomenudistas en La Paz, pero la delincuencia organizada mutó y disparó los delitos de robo y asalto hasta en un 20 por ciento. “El fenómeno era totalmente previsible y no se previeron posibles escenarios, por lo que la delincuencia crecerá exponencialmente”, anticipa a ZETA un experto en delincuencia organizada

La Paz, Baja California Sur.- Completamente inmovilizado y boca abajo, el único velador de la madrugada del 11 de enero fue encontrado amagado y tirado sobre el piso de concreto en la oficina administrativa de la compañía Transporte Urbano de La Paz, en el Bulevar 5 de Febrero entre Francisco I. Madero y Belisario Domínguez de la colonia centro.

El vigilante de 17 años, de nombre Luis Gabriel, estaba atado de pies y manos cuando fue reportado el atraco. Al lugar de los hechos llegaron alrededor de 30 agentes de la Policía Municipal de La Paz.

El testigo relató que ese día, alrededor de la una de la madrugada, estaba lavando un camión en el patio de la oficina cuando observó que una persona de aproximadamente 1.75 metros de alto, se asomó sospechosamente por la entrada principal.

Luego, el desconocido se retiro vía terrestre por Avenida 5 de Febrero en dirección a la calle Francisco I. Madero, por lo que después de terminar de limpiar la unidad, se dirigió hacia la entrada.

Al asomarse vio a tres sujetos entrar. Los describió así: el primero de estatura baja, complexión delgada y robusta; el segundo de estatura alta, complexión delgada y robusta; el tercero de estatura mediana y complexión robusta.

Los tres sujetos vestían ropa oscura, por lo que al verlos adentro preguntó: “¿Qué están haciendo?”. Uno de los tres volteó, traía una pistola tipo escuadra en las manos y respondió: “¡Dime! ¿Dónde está el dinero?”.

Los sujetos lo agarraron y entonces el vigilante los llevó hasta la caja fuerte de la oficina administrativa, amordazándolo de pies y manos con cinchos de plástico, colocando una cinta gris en su boca.

Los asaltantes, que trataron de fingir la voz en la mayoría de las ocasiones -sobresalió el tono característico de los habitantes de la Ciudad de México-, prendieron un soplete y lo usaron alrededor de dos horas hasta abrir la caja fuerte para después marcharse del sitio.

LA ALZA

El atraco a la compañía Transporte Urbano de La Paz es solo uno de los entre 90 y 110 robos mensuales en promedio -según datos obtenidos por ZETA, vía Instituto de Transparencia y Acceso a la Información Pública- cometidos en el primer trimestre de la administración del gobernador de Baja California Sur, Carlos Mendoza Davis.

En los primeros 120 días de gobierno, el delito del robo y asalto prácticamente se disparó hasta en un 20 por ciento, después del aparente término de la guerra entre narcomenudistas del Cártel de Sinaloa.

Tan solo en septiembre, cuando el gobernante panista tomó protesta, el índice delictivo del delito de robo y asalto subió de 89 casos en agosto, a 111 en el noveno mes de 2015; es decir, 22 casos más, de un mes a otro, lo que prendió los focos rojos de las autoridades de los tres niveles de gobierno.

No obstante  la tendencia a la alza de los robos y asaltos, el principal reto del gobernador fue frenar la ola de violencia y desterrar a los grupos criminales que de julio de 2014 a septiembre de 2015 tomaron las calles y avenidas como centro de combate por el control de la plaza del narcomenudeo en La Paz.

Con mayoría absoluta en el Congreso y todas las alcaldías a su favor, en los primeros 120 días de administración, el gobernador de Baja California Sur logró revertir la ola de violencia que en 2014 registró la tasa más alta de “homicidios dolosos” y “delitos de alto impacto” en los últimos 17 años.

El propio mandatario citó a ZETA que “la principal prioridad de su gobierno, era el tema de seguridad”, y así fue.

Según datos recabados por este Semanario, las cifras delictivas desde 1998 no habían tenido el repunte más alto hasta 2012, en el cuatrienio del ex gobernador Marcos Alberto Covarrubias Villaseñor.

La tasa de “homicidios dolosos” o “delitos de alto impacto” -según los reportes de incidencia delictiva del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública-creció de 5.03 en 2012 a 9.45 en 2014.

El nuevo récord ocurrió en 2015, cuando la tasa de incidencia se fue de 9.45 en 2014 a 10.60 el año pasado, colocando a Baja California Sur, como uno de los ocho Estados del país con doble dígito.

De acuerdo al índice delictivo del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, Baja California Sur sigue siendo una de las entidades federativas  con menor incidencia delictiva.

Un comparativo del comportamiento de la incidencia, es el registro de 22 mil 383 delitos cometidos en el Estado en 2014, cifra aún menor a los 107 mil 284 presentados en el vecino Estado de Baja California.

Durante los primeros 120 días de administración, el gobernador Carlos Mendoza Davis ha comenzado a cristalizar algunas de sus promesas de campaña:

* Combate a la delincuencia a través de la Ley de Participación Ciudadana.

* Combate a la corrupción por medio de la publicación de la declaración patrimonial de intereses y fiscal.

* Combate al desempleo y establecimiento de una política económica de generación de empleos y con salarios mejor remunerados.

* Cobertura universal de salud con personal médico suficiente, medicinas y materiales de curación en todas las clínicas y hospitales.

* Creación de Centro Estatal de Política Criminal, responsable de diagnosticar y ejecutar las políticas públicas en materia de seguridad.

No conforme con lo anterior, en los primeros cuatro meses de su gestión, Mendoza vio consolidado el Nuevo Sistema de Justicia Penal y empujó la creación del llamado Mando Único.

El 13 de enero, el gobernador sudcaliforniano y los cinco alcaldes del Estado firmaron el convenio de implementación del Mando Único con la presencia de Alejandro Chanez Ortiz en calidad de representante del comisionado nacional de Seguridad Pública de la Secretaría de Gobernación, Renato Sales.

Durante el evento, el gobernante recordó que su administración arrancó en medio de la violencia en las calles, y en el primer trimestre de su gestión, la incidencia de “homicidios dolosos” y “delitos de alto impacto”, que eran cometidos hasta a plena luz del día y en las principales calles y avenidas de La Paz, disminuyó en un 300%.

LA MUTACIÓN

A pesar de las “cuentas alegres” del gobernador de Baja California Sur después del fin de la guerra entre narcomenudistas en La Paz, y ante una evidente falta de planeación y estrategia en materia de seguridad, las células de la delincuencia organizada mutaron, y de vender, distribuir y traficar con droga, pasaron a cometer robos a casa habitación y asaltos a negocios de las principales periferias de La Paz, Los Cabos y Comondú.

El fenómeno mutante o efecto colateral -como lo describe un experto en delincuencia organizada consultado por ZETA- era “totalmente previsible”, cuando en apariencia la guerra entre narcomenudistas había terminado.

Según el entrevistado, la ola de robos y asaltos de las últimas semanas  es “resultado de que las autoridades de los tres niveles de gobierno, no previeron lo que se venía en su plan de trabajo (…) es sabido que la delincuencia convencional y la delincuencia organizada, comúnmente siempre van de la mano”. Entonces, “sí se logró cooptar el fenómeno del narcomenudeo de una forma parcialmente eficiente”, y como conocedores del tema, “debieron prever que el fenómeno iba a mutar, y analizar y revisar los posibles escenarios delincuenciales en el futuro”, sobre todo porque cuando “los narcomenudistas quedaron a la deriva, después de terminada la guerra, era evidente que iban a buscar ingresos y, obviamente, a salir a delinquir porque no saben ganarse el dinero de otra manera”.

El especialista en delincuencia organizada recordó que “la mayoría de los narcomenudistas son farmacodependientes, y cuando ocupan droga y no tienen dinero, comúnmente salen a robar y asaltar para obtener dinero de la manera más fácil. Siempre van a buscar hacer algo y nunca se van a quedar tranquilos, comúnmente su primer escenario es delinquir”, insistió el consultado.

“El fenómeno de la drogadicción se puede equilibrar, aunque no erradicar, estamos hablando de que existe un mercado cautivo de consumidores”, indicó el experto. Algo que nunca se va a acabar, como sucede con la adicción al tabaco o al alcohol.

Desafortunadamente, y según el especialista en delincuencia organizada, los vendedores de droga o sicarios -tras la conclusión de la guerra- “de algo tienen que vivir”, y “no son profesionistas o empresarios”, por lo que lo primero que suelen hacer es salir a delinquir en delitos patrimoniales.

Durante la entrevista con este Semanario, el experto dijo estar preocupado por la situación, porque después del término de cualquier narcoguerra, suele suceder que la delincuencia crece exponencialmente. “Estamos hablando de grupos criminales que operan organizadamente”, y desafortunadamente empiezan a perpetrar delitos de extorsión y secuestros.

“Lo vivimos en Tijuana, cuando estaba la guerra contra el Cártel Arellano Félix. Cuando su gente quedó a la deriva, después de la persecución comenzaron a cometer una serie de delitos patrimoniales, porque tenían toda una estructura criminal”, aunque poco a poco se ha ido cooptando.

“Éste es el efecto colateral entonces, la autoridad debió haber previsto qué iba a ser de esa gente, porque el fenómeno muta, ya que a la par de la planeación, debieron haber hecho un ejercicio de proyección y una prospectiva de cómo y de qué manera podrían solucionar este problema, observando los escenarios posibles e ir generando acciones de gobierno, sobre todo en los puntos más conflictivos”, reflexionó.

“Lo que está pasando en La Paz, Los Cabos y Comondú, no es más que el efecto colateral, y no llegaron o vinieron ladrones de otros lados, es la misma gente que estaba operando el narcomenudeo”, puntualizó el especialista.

LAS OPINIONES

Sobre los avances en los primeros 120 días de su administración, algunos empresarios como el presidente del Consejo Coordinador Empresarial de Los Cabos, Julio Castillo Gómez, ven con buenos ojos la actuación del nuevo gobierno en materia de seguridad, desde luego sin dejar de reconocer que aún hay mucho por hacer.

“Creo yo que por los números que se traían hasta antes de esta administración, comparativamente hablando con lo que se ha hecho en este corto tiempo, es innegable que algo está funcionando en cuanto a delitos de alto impacto, sobre todo en la ciudad de La Paz”.

Según el dirigente, los acuerdos en materia de prevención y la implementación del llamado Mando Único, son solo algunos de los puntos que estaban pendientes de sacar adelante, y que terminarán por fortalecer el plan de seguridad.

—  De todos los temas en la agenda de la nueva administración, ¿cuál era el de mayor preocupación?

“Es el tema de seguridad, el número uno, porque como te digo, algo grave estaba pasando en La Paz, y estábamos verdaderamente preocupados de que se pudiera extender hacia Los Cabos. De hecho  el propio Consejo, y yo creo que el resto de la sociedad, tenían en mente el de seguridad como principal tema de la agenda, y siendo honestos, no había otro, hasta en tanto no se resolviera, o cuando menos, terminaran las balaceras y ataques armados; ahorita vemos que en los primeros 120 días, se han registrado acciones importantes, como es el caso del nombramiento de un procurador ajeno totalmente a intereses locales, la implementación del Nuevo Sistema de Justicia Penal y ahora lo del Mando Único. Entonces, creo que vamos en el camino correcto”.

El dirigente empresarial reconoció que el problema de seguridad y de procuración de justicia no se va a resolver en 120 días de la presente administración, porque “venimos arrastrando un rezago de 10 o 15 años”.

No obstante, consideró que el mensaje ha sido muy claro con el nombramiento del procurador y al colocar personas con experiencia en materia de seguridad en la Secretaría General de Gobierno, para regresar la paz y armonía que se había perdido en el Estado.


(SEMANARIO ZETA/ REPORTAJEZ BCS/ Gerardo Zúñiga Pacheco / Fotos. Gerardo Zuñiga/   19 de Enero del 2016 a las 12:00:50)

¿Y…?


Tras la tercera aprehensión de “El Chapo” Guzmán, el escenario criminal en México no varía. El Cártel de Sinaloa sigue siendo el más poderoso en términos delincuenciales, sus sucesores, los mismos que lo fueron en 1993 y en 2014, continúan impunes trasegando droga y cometiendo otros delitos. Acaso el hijo del capo, Jesús Alfredo Guzmán Salazar “El Alfredillo”, se ha unido al clan que completan Dámaso López Núñez, Ismael El Mayo”  Zambada García y Juan José Esparragoza Moreno “El Azul”. Ante el festejo del Presidente Enrique Peña Nieto por la captura, los fracasos en el ejercicio y la administración de la justicia persisten; el momento no es de vanagloria, es para arremeter contra la corrupción que mantiene al Cártel de Sinaloa y a Guzmán -aun preso- en la impunidad

(EDICIÓN IMPRESA) ¿Y…? La recaptura de Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera no cambia el panorama de los cárteles de la droga en México. El de Sinaloa sigue empoderado con los aliados del preso por tercera ocasión, a quienes el gobierno de Enrique Peña Nieto no ha perseguido, ni asegurado, ni procesado. Prófugos, en la impunidad, lideran -con o sin Guzmán- el cártel más poderoso del país.

En efecto, Guzmán Loera ha estado preso en tres ocasiones, sin que esto merme su poder criminal. Lo único que ha cambiado en ese tiempo es el nombre de la esposa en turno del traficante, y la fisonomía del capo que ha sometido su rostro a una serie de cirugías.

Primero estuvo encerrado ocho años, del 24 de mayo de 1993 al 19 de enero de 2001, después un año y cinco meses, del 22 de febrero de 2014 al 11 de julio de 2015; a partir del 8 de enero de 2016 el narcotraficante sinaloense se encuentra de nuevo tras las rejas y en el mundo delictivo todo sigue funcionando de la misma forma en la producción de droga en nuestro país o el trasiego de droga de Centroamérica hacia México, y de este país hacia los Estados Unidos. Nada ha variado con las ausencias de “El Chapo”.

Ni grandes balaceras, ni violentos intentos de rescate, o ataques a las autoridades.

Todas sus esposas, familiares y compadres cercanos siguen recibiendo mensualmente entre 2 y 3 millones de pesos, producto de la venta de droga -conforme a declaraciones de Carlos Hoo Ramírez “El Cóndor”- para vivir cómodamente.

Los hijos del traficante que participan en el control de  trasiego de droga continúan disfrutando de la bonita libertad.  A Jesús Alfredo Guzmán Salazar “El Alfredillo” la Corte Federal de Distrito Norte en Chicago, Illinois, lo acusó de las mismas actividades que a su padre, pero no ha pasado nada.

Como mecanismo para  ampliar rutas y mercados de droga, persiste el asesinato que ha crecido en número, investigaciones realizadas por ZETA revelaron que en los primeros 32 meses del gobierno de Enrique Peña se cometieron 57 mil 410 homicidios violentos,  solo en Guerrero 50 personas fueron ejecutadas en los primeros ocho días de 2016. Además están los secuestros, esta misma semana 17 ciudadanos de Arcelia, Guerrero, fueron privados de la libertad en una boda ( 15 habían sido liberados para cuando esta nota se publicó en internet), y  un comando se llevó a cinco maestros, uno apareció asesinado.

Arquitectos, ingenieros y topógrafos  no han detenido la construcción de túneles a lo largo de la frontera con Estados Unidos. “Desde la década de 1990, más de 165 narcotúneles han sido descubiertos en la frontera entre México y Estados Unidos. De éstos, 80 fueron detectados entre 2006 y julio de 2015” informó a este Semanario la vocera de la Oficina de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), Lauren Mack (ZETA edición 2155). En Tijuana, el más reciente se detectó en septiembre de 2015.

También el consumo de enervantes “se mantiene constante”, de acuerdo al Informe Mundial sobre las Drogas 2015 de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito -UNODC-. La estimación es que 246 millones de personas han consumido droga  en algún momento, y “unos 27 millones de personas son consumidores problemáticos de drogas”.

Respecto al tráfico de armas, a principios de semana la agencia Reuters dio a conocer un fragmento del “borrador de reporte de la Oficina de Cuentas del Gobierno (GAO, por sus siglas en inglés)”, en el que se indicaba:

 “Los esfuerzos para frenar el tráfico de armas de fuego entre Estados Unidos y México se redujeron después de que el gobierno del Presidente mexicano, Enrique Peña Nieto (desde finales del año 2012), replanteó la cooperación bilateral en materia de seguridad”.

¿Y…? “EL CHAPO” CONFIRMA LO EVIDENTE

De la riqueza y actividad criminal -intocable-, Guzmán Loera habló con Sean Penn, quien escribió en la revista Rolling Stone que su entrevistado le dijo: “I supply more heroin, methamphetamine, cocaine and marijuana than anybody else in the world. I have a fleet of submarines, airplanes, trucks and boats".

“Yo proveo más heroína, metanfetamina, cocaína y marihuana que nadie en el mundo. Tengo una flota de submarinos, aviones, camiones y barcos”, eso fue lo que leyeron los consumidores de la publicación a partir del sábado 9 de enero, porque salió justo un día después de la captura del capo.

Para el jueves 14 de enero, su abogado Pablo Badillo declaró ante la prensa de esa frase publicada por Penn: “Es una soberana mentira…una falsedad”, y recalcó que su cliente jamás dijo algo así, pese a que en los presuntos mensajes intercambiados entre la actriz Kate del Castillo y Guzmán,  hechos públicos por Milenio, la conversación da a entender que “El Chapo” leyó y aprobó el contenido de la entrevista antes de ser publicada.

En la video-entrevista que acompaño el texto del actor norteamericano, y cuyos derechos están reservados para él y la actriz mexicana Kate del Castillo, también habló de la ausencia de impacto que tenía su presencia o ausencia en el mundo de las drogas, lo hizo entre el minuto 04:50 y el minuto 05:31.Detrás de la cámara un hombre preguntó:

— ¿Usted cree que sea cierto que usted sea el culpable de que hay tanta drogadicción, que haya tanto (inaudible) en el mundo?

“No, eso es falso porque el día que yo no exista no va a mermar lo que es nada, este… el tráfico de droga, eso es falso”.

— Cuando usted no ha estado libre, que ha pasado algunos años detenido, ¿usted vio que se bajara o que se subiera la actividad?

“Pues para lo que yo veo y sé,  es que todo sigue igual, no ha mermado, no ha subido”.

¿Y…? EL NARCO-CAPITAL INTACTO

Tampoco se ha detenido el trasiego, en la semana de la captura de “El Chapo” la prensa nacional se dio espacio para dar cuenta de dos decomisos de 444 y 725 kilos de marihuana en Ciudad Juárez, otros 130 kilos en Tijuana a una pareja y 336 kilos de la hierba en Mérida

En ninguna de sus capturas “El Chapo” ha proporcionado información respecto a los políticos y funcionarios públicos que lo han apoyado a cambio de dinero. Así que su red de protección permanece. La corrupción e impunidad que gira a su alrededor sigue intacta.

Además, las 300 empresas y 200 operadores -números hechos públicos por el Departamento del Tesoro de Estado Unidos- que lavan el dinero que el sinaloense obtiene traficando drogas permanecen funcionando.

El 11 de enero de 2016,  el secretario de Hacienda Luis Videgaray anunció que finalmente la Unidad de Inteligencia Financiera del Servicio de Administración Tributaria (SAT), en conjunto con la Procuraduría General de la República (PGR),  “…trabajan para dar seguimiento a los bienes que pudieran estar ligados con las actividades de Joaquín Guzmán, alías 'El Chapo'”.

Cinco meses atrás,  el 30 de julio de 2015, ya se le había adelantado Andrea Gacki, entonces  subdirectora interina de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, al anunciar que iban por los recursos financieros de Guzmán. “Claro que tenemos que mantener la presión ahora que ‘El Chapo’ está fuera para dirigirnos a cualquier red de apoyo que esté usando y que no esté en nuestra lista”, expuso.

Sin embargo, el antecedente no resulta prometedor, si se considera que en el caso de Vicente Zambada, uno de los miembros más prominentes del Cártel de Sinaloa, detenido en Estados Unidos, solo le han asegurado un millón 373 mil 415 dólares.

También en noviembre los presuntos traficantes y “lavadores de dinero” Guadalupe Fernández Valencia y Jorge Mario Valenzuela Verdugo, fueron acusados por Estados Unidos como socios delictivos de Guzmán y el Departamento del Tesoro anunció: “Se le confiscarán a estos individuos sus bienes y se les congelarán cuentas bancarias”, pero siguen en libertad.

En México, el último informe público de bienes asegurado hecho por la PGR corresponde a los primeros cinco años del gobierno de Felipe Calderón, en los que se dio a conocer que habían decomisado 580 millones de pesos y 930 millones de dólares al crimen organizado.

Respectos al presente sexenio, apenas en noviembre de 2015 el Instituto de Transparencia ordenó a la PGR responder  respecto a una solicitud de la lista de bienes asegurados a “El Chapo” Guzmán y su valor, pero los datos aún no se han hecho públicos. 
 
LA FACTIBLE DIFERENCIA: EXTRADICIÓN

Lo que parece puede ser distinto en esta tercera captura de Guzmán Loera es la posible extradición, sin embargo, los acuerdos logrados por anteriores jefes de cárteles no muestran que el hombre acusado de tráfico y homicidios vaya a tener un castigo ejemplar.

De hecho, una marcada prioridad en los juicios en Cortes de Estados Unidos contra capos mexicanos ha sido confiscarles millones de dólares y convertirlos en testigos cooperadores para fincar cargos contra otros traficantes y autoridades corruptas.

Por ejemplo, a Benjamín Arellano Félix, líder  máximo del Cártel Arellano, señalado como la cabeza de “un reinado de muerte, tortura y corrupción”, y responsable de cientos de muertes y el movimiento de toneladas de droga, negoció y obtuvo una sentencia de solo 25 años de presión y, claro, una  multa de 100 millones de dólares.

A su hermano y coacusado, Eduardo, lo sentenciaron a 15 años de cárcel y el pago de 50 millones de dólares. Francisco Javier, el menor de los Arellano, “colaboró con la justicia” y en 2015 cambiaron la sentencia dictada en 2007, el pago de 50 millones de dólares se quedó, obviamente, pero de una cadena perpetua,  le redujeron a 25 años.

Osiel Cárdenas Guillén, cabeza del Cártel del Golfo también recibió un trato provechoso, pagó 50 millones de pesos y quedará libre dentro de 15 años, al cumplir 61, justo la edad que actualmente tiene “El Chapo”.

Así resulta que estos capos que generaron ganancias de entre 20 y 40 mil millones de dólares al año (datos proporcionados por la PGR a finales de 2012) salen librados, abonando un pequeño porcentaje de sus ganancias al gobierno de Estados Unidos. Y pasarán menos tiempo presos del que vivieron traficando drogas.

LOS HEREDEROS Y CÉLULAS

En cuanto a la gente de confianza de Guzmán Loera las cosas siguen sin cambiar desde su segunda captura. Los representantes de sus intereses en la operatividad del cártel son sus dos hijos mayores metidos a narcotraficantes hace más de seis años, de acuerdo a las acusaciones formales hechas por  las cortes de California e Illinois en Estados Unidos, unas en 2009 y otras en 2015.

Ambos están acusado de encargarse de llevar de México a Estados Unidos  kilos de cocaína y toneladas de marihuana con fines de distribuirla, obtener y recolectar ganancias que “lavan” y transfieren a otros miembros del cártel.

Iván Archivaldo Guzmán Salazar.  Incluido en dos acusaciones, en la primera se lee que quien encabeza las actividades criminales del grupo es Ismael “El Mayo” Zambada y en segundo lugar aparecen Víctor Manuel Félix Beltrán y Alfonso Limón.

Jesús Alfredo Guzmán Salazar. Acompañó a su padre en la entrevista con los actores Sean Penn y Kate del Castillo. Está en las mismos expedientes que su hermano y también pesan en su contra  dos alertas del Departamento del Tesoro de Estados Unidos emitidas en 2012. Y con ellos el compadre de “El Chapo”.

Dámaso López Núñez  “El Lic”. Abogado y ex funcionario de diversas áreas de seguridad, en 2001 apoyó la fuga de Guzmán de Puente Grande como funcionario penitenciario. Desde 2008 está plenamente identificado como parte importante dentro del organigrama criminal operativo de “El Chapo” en Sinaloa. Desde 2011, la Corte de Virginia en Estados Unidos le fincó cargos por delincuencia organizada y tiene en contra una alerta del Departamento del Tesoro de aquel país a partir de 2013.

Como líderes de células en diversas regiones del cártel de “El Chapo” las autoridades tienen identificados a:

* Los Cabrera.
* José Luis Cabrera Sarabia.
* Los Aquiles.
* Alfonso y René Arzate García.
* José Soto “El Tigre”
* Felipe Eduardo Guajardo en Baja California Sur.
* Los Salazar en Sonora.
* Adán Salazar Zamorano.
* Los Memos en Sonora.
* Adelmo o Guillermo Niebla.
* Los Artistas Asesinos.
* Jorge Ernesto Sáenz “El Dream”.

CABECILLAS SINALOENSES

Ubicados como los máximos líderes del cártel sinaloense, permanecen inamovibles, sin operativos de búsqueda en su contra, por lo menos visibles: 

Ismael “El Mayo” Zambada García. Lleva 52 años metido en el mundo del narcotráfico que ha disfrutado con mínimos contratiempos. En abril de 2010 también se publicó una entrevista, pero este mafioso buscó al respetado periodista y escritor Julio Scherer como interlocutor para ofrecer su versión al mundo. Desde 1998  existen órdenes de aprehensión en su contra en México, la más reciente hecha pública es de 2009.

A partir de 2003 está solicitada su captura con fines de extradición de parte de Estados Unidos por cargos en Illinois y Nueva York. El Departamento del Tesoro emitió en 2007 y 2010 alertas en su contra.

Los cargos en su contra en ambos lados de la frontera son por  tráfico de droga, y operación de recursos de procedencia ilícita.  

Juan José Esparragoza Moreno “El Azul”. Ex policía federal que recibió una considerable herencia de su padre ganadero, llegó al Cártel de Sinaloa en los años 70 prácticamente como mecenas. El Operativo Cóndor emprendido por autoridades de ambos lados de la frontera quemó un alto porcentaje de los sembradíos de droga de los capos en aquel momento en Sonora y el Triángulo Dorado;  Esparragoza les prestó dinero para recuperarse.

De los 45 años que lleva metido en la actividad delictiva, siete los pasó preso por tráfico de drogas en un Centro de Readaptación Social del Distrito Federal entre 1986 y 1993.

En julio de 2012 el Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció los activos de este narcotraficante mexicano, los de sus esposas y otros familiares (10 en total) de Esparragoza, incluidos un centro comercial y gasolineras radicadas en Estados Unidos,  serían asegurados.

De la misma manera, giró una alerta para que ningún residente de Estados Unidos hiciera negocios con él, e informó que una comunidad residencial, un centro comercial y un parque industrial propiedad de sus cuatro hijos y esposas eran financiados con recursos de procedencia ilícita

Esta semana la Agencia de Investigación Criminal de la PGR detuvo a Mauricio Sánchez Garza, como resultado de una orden de detención provisional con fines de extradición a Estados Unidos; la acusación es lavar de dinero para Rafael Caro Quintero y “El Azul”. El último operativo público para su captura data del año 2013.

Rafael Caro Quintero. Preso desde 1987, liberado vía amparo el 9 de agosto de 2013, actualmente lo buscan para reaprehenderlo. El 16 de enero de 2015 fue declarado culpable del asesinato del agente de la DEA, Enrique Camarena.

ENEMIGOS DE “EL CHAPO”

Como los cabecillas de los cárteles contrarios tampoco han sido detenidos, la fracción del cártel de Guzmán Loera deberá seguir enfrentado a sus principales detractores, algunos  grupos criminales que delinquieron con él pero fueron traicionados, según archivos ministeriales.

Fausto Isidro Meza Flores “El Chapo Isidro”. De los Beltrán, sería el mayor de sus presuntos enemigos. Representante del Cártel de los Beltrán Leyva, delinquieron juntos, está enfrentado a Guzmán desde 2008, después que los Beltrán recibieran informes de que éste facilitó información para llevar a sus capturas y el asesinato de miembros de su familia. Compiten en el tráfico de cocaína, marihuana y heroína a Estados Unidos y ejerce un férreo control en la zona de Triángulo Dorado, Guasave y sus alrededores en Sinaloa, además de una extensa área en Baja California Sur.
 
Nemesio Oseguera Cervantes “El Mencho”. Cabeza del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG)  de acuerdo a los reportes policiacos y periodísticos, operaron junto a “El Chapo” de 2011 a 2013 contra Los Zetas y  después se escindieron.  Disputan territorio con Sinaloa en Jalisco, Veracruz y Monterrey. Versiones extraoficiales recientes ubican a los hermanos Valencia como el poder tras este cártel. 

En septiembre de 2015 los analistas de Stratfor, recordaron que en 2010 el Cártel de Sinaloa perdió poder en la zona de Tierra Caliente al enfrentarse Sinaloa a los cárteles -hoy disminuidos- La Familia Michoacana y Los Caballeros Templarios, y el actualmente fortalecido CJNG, representando uno de los principales rivales de los sinaloenses al expandirse en Baja California, Zacatecas, San Luis Potosí y Veracruz, donde cada vez encuentra menos resistencia.

Explican que en el escenario más reciente, el futuro del CJNG “será ampliar y consolidar el territorio, y aún atraerá la atención del gobierno mexicano”.

Los Zetas. Brazo armado del Cártel del Golfo que se independizó en 2010 y apoyó a los Beltrán Leyva en su combate al Cártel de Sinaloa, así surgieron del lado de Guzmán Loera, los grupos de Matazetas, Milenio y La Resistencia, que después se unieron en el CJNG.

Actualmente enfrentados a los sinaloenses por la lucha territorial.

Tras la captura del último de sus líderes visibles, Sigfrido Nájera, las autoridades identificaron como cabecillas del mencionado cártel a: Sergio Ricardo Basurto Peña “El Grande”, Román Ricardo Palomo Rincón “El Coyote” y Maxiley Barahona “El Contador”.

Respecto a esta célula criminal, la firma Stratfor referenció que Los Zetas ampliaron su territorio que abarca principalmente Nuevo León, Veracruz, Zacatecas  y Tabasco, además del Cártel de Sinaloa, que tiene como enemigos a Los Velázquez (Los Talibanes, o Cártel del Golfo).

Detallaron que estos delincuentes también fueron detectados en un  período de violencia que afectó a Monterrey en 2015 pero las autoridades no pudieron definir si peleaban territorio, o si estaban contratados o aliados con alguna de las otras células criminales,

En agosto, los ataques en Veracruz y Tabasco revelaron la creciente fuerza de los rivales de Los Zetas, así como en las regiones que han sido tradicionalmente bastiones para el cártel de Tamaulipas.

EL CRIMEN DESORGANIZADO EN EL CÁRTEL DE SINALOA

A dos meses de la segunda fuga de Guzmán Loera, Stratfor, “empresa privada estadounidense especializada en servicios de inteligencia y espionaje”, publicó un informe que tituló “México: Crimen Desorganizado” en el que ofreció un vistazo a la perspectiva internacional de los efectos de los movimientos de “El Chapo” en la actividad delictiva en México.

De inició refirieron que no habría diferencia en el incremento de los niveles de violencia, porque el  numeroso Cártel de Sinaloa y sus grupos rivales habían entrado después de 2010 en un proceso de atomización que algunos analistas califican de “desintegración”.

Básicamente es el surgimiento de células autónomas que “trabajan-delinquen” para los intereses de cártel sinaloense, pero como contratistas con un alto grado de independencia. Ya no se trata de un monstruo con una cabeza, es un animal de muchas cabezas.

Pero además estas cabezas son células delictivas con cabecillas que fueron delincuentes menores, con hambre de fama y fortuna, en la mayoría de los casos, con poca formación escolar. A quienes ningún jefe les instruye, ni les ordena limitar o respetar espacios, o territorios, porque los que hacen los capos más grandes es básicamente proveerles la droga, recibir el pago y mandar matar en caso de que no sea cubierta la deuda.

Son mayormente estás  microcélulas criminales peleándose entre sí, las que siguen elevando las estadísticas de muertes violentas.

Stratfor ejemplificó con un caso del Cártel Sinaloa en Baja California: “En Tijuana, donde la violencia relacionada con la droga comenzó a subir otra vez en 2013, prácticamente toda la violencia relacionada con el crimen organizado estaba ocurriendo entre organizaciones independientes que una vez cayeron bajo las estructuras de arriba hacia abajo de la organización de Arellano Félix o de la Federación de Sinaloa”.

Y agregan: “A partir de 2012, jefes del crimen regional que operaba bajo el paraguas de la Federación de Sinaloa comenzaron a luchar entre sí en Estado de Sinaloa. Y en algunos casos en Sonora”.

Sin embargo, reconocieron el control “en lo colectivo”, de “la gran mayoría de las actividades de la delincuencia organizada” ejercida por Ismael “El Mayo” Zambada García, Juan José “El Azul” Esparragoza Moreno, Dámaso “El Licenciado” López Núñez y Fausto Isidro “El Chapo” Isidro Meza Flores, este último rival de los tres primeros.

Advierten que presos o libres sus líderes, nada impide que estos grupos continúen ampliando sus fuentes de ingresos. En este caso la referencia es a los secuestros, la extorsión el robo de gasolina, el tráfico y trata de personas, el tráfico de especies en peligro de extinción  y otros delitos.  

Finalmente, señalaron que el Cártel de Sinaloa seguirá fragmentándose.
  
LOS EJECUTADOS

Los Mochis, Sinaloa.- Guillermo Driver, de 35 años, fue el único abatido en el interior de la casa de “El Chapo”. Su cuerpo quedó tendido boca abajo, en posición fetal, en la esquina de la sala del hogar.

En la imagen difundida del cuerpo, se observa el camino de sangre que corre desde su cabeza y que continúa después de sus pies en el piso de loseta.

Al comparar esta fotografía con una tomada por ZETA cuando ingresó al hogar, se alcanza a distinguir el disparo que le atravesó la cabeza. El hoyo rompió el borde inferior de la pared.

Sin embargo, en la segunda imagen, centímetros arriba de su cabeza, hay una mancha con hilos de sangre que no se observa en la primera foto, cuando la sangre seguía fresca. Las escenas no cuadran.

Los cinco hombres de entre 27 y 35 años de edad asesinados por la Marina ese día, guardan una relación: un tiro en la cabeza y una o dos armas al lado.

Una vez que elementos ingresaron a la casa de seguridad de “El Chapo” Guzmán, algunos de los pistoleros intentaron huir por los techos de las viviendas. Algunos llegaron hasta la calle Río Presidio, al final de la cuadra.

En una de esas casas, donde fueron encontrados dos cuerpos, se observaron más de siete tiros que atravesaron la barda metálica negra.

Se trata de Raymundo Gaxiola Gutiérrez, de 28 años de edad, originario de Guamúchil, y de Juan Carlos Quintero Carrillo, de 28, nacido en Badiraguato.

Gaxiola Gutiérrez vestía un chaleco negro antibalas y quedó tendido boca abajo con los brazos paralelos al cuerpo, un rifle de alto calibre a centímetros de él; Quintero Carrillo, el único sin camiseta, recibió un disparo en el pectoral izquierdo y quedó tendido sobre su lado derecho. Una pistola corta en su mano izquierda y una ametralladora cerca de la cabeza.

Jesús Alfonso Iribe, de 27 años de edad, oriundo  de un poblado cercano de Badiraguato, quedó recargado en la esquina de una vivienda vecina de la casa de seguridad. Un rifle AK-47 sobre su muslo derecho.

Por último, Teodoro Quiroa, de Culiacán, fue localizado en otro predio cercano. Estaba acostado boca arriba, pero sin armas visibles.

Los cinco cuerpos permanecieron en Moreh, funeraria dentro de la cual se encuentra Servicios Médicos Forenses del Estado de Sinaloa, bajo estricta vigilancia de la Marina. Elementos entraban y salían del pasillo hacia las planchas y en patrullas, custodiaban la entrada y salida del lugar.

ZETA habló con uno de los encargados del lugar. Explicó que Raymundo Gaxiola, Guillermo Driver y Jesús Alfonso Iribe fueron los primeros reconocidos por los familiares, a quienes les fueron entregados los cuerpos el lunes 11 de enero.

Más tarde, ese día, familiares de Juan Carlos Quintero y Teodoro Quiroa reclamaron sus cuerpos.

Por tratarse de un asunto relacionado con crimen organizado, los resultados de las autopsias se mantienen bajo resguardo de la investigación.

Seis personas más, entre ellas dos mujeres, fueron detenidas en el sitio del enfrentamiento. La Marina informó además de la incautación de dos vehículos blindados, ocho fusiles, una pistola y un lanzagranadas cargados. Inés García


(SEMANARIO ZETA/ REPORTAJEZ/ Rosario Mosso Castro / Fotos. Archivo/   18 de Enero del 2016 a las 16:00:26)

“YO TRASLADÉ A ‘EL CHAPO'


Elementos de la Marina que participaron en el operativo para detener a “El Cholo Iván”, refieren a ZETA la tensión del traslado de Joaquín “El Chapo” Guzmán al aeropuerto. Pidieron refuerzos. Pensaban que podría darse un operativo criminal para rescatar el capo, luego que cinco hombres “habían dado su vida por él”. En su huida, “El Chapo” se arrastró poco más de 800 metros en aguas negras. Pasó debajo de una taquería, una clínica veterinaria, una refaccionaria, salas de cine y una tienda Walmart. Salió frente a un restaurante de pollo asado y dos federales lo detuvieron poco después


(EDICIÓN IMPRESA) Los Mochis, Sinaloa. Estar frente a “El Chapo” y verlo preocupado. Sin hablar. Con los ojos intranquilos. “Estaba sorprendido, pero muy serio, como diciendo ‘chin… ¿Ellos otra vez?’”.

La imagen se desprende del testimonio recogido por ZETA, de un elemento de la Marina que participó en el traslado de Joaquín Guzmán Loera -el narcotraficante que fue el más buscado del mundo- al aeropuerto de Los Mochis, Sinaloa.

De cara a la reportera, el marino intercambia risas con su compañero sin voltear a verlo, sin despegar la mano del rifle AR-15 que cuelga de su hombro. El casco, los lentes de sol y la bufanda militar árabe, ocupan casi todo su rostro. De ahí que su sonrisa sea la única expresión visible durante el relato.

“Lo sentí como si fuera el trayecto más largo de mi vida. Había mucha tensión de que llegara gente a quitárnoslo”.

Visto desde un mapa, un trazo recto de 20.66 kilómetros une al Motel Doux -donde el capo fue entregado a la Marina por la Policía Federal- del pequeño recinto aeroportuario de la ciudad de Los Mochis, pero la ruta se hace más larga al seguir el tramo carretero.

A cálculos del marino, en menos de quince minutos, el convoy llegó al aeropuerto con apenas tres salas de abordar y con 243 mil 300 pasajeros al año, cifra muy por debajo de los más de 34 millones del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

Han pasado 30 horas desde entonces. El marino está parado en el cruce entre el Bulevar Jiquilpan y la Avenida Río Presidio. A una cuadra de la casa de seguridad donde “El Chapo” fue sorprendido, pero logró escapar del grupo de la Marina que dejó muertos a cinco de sus sicarios.

Los marinos han permanecido ahí desde entonces. En la noche toman turnos para dormitar sobre las cajas de sus pick-ups y en las bancas metálicas colocadas sobre ellas.
Por lo menos seis camionetas tipo pick-up de color gris con la leyenda “Marina” custodian las cuadras alrededor de la vivienda.

Hasta ese día, el paso está prohibido para cualquiera. A personas a pie, en bicicleta o motocicleta, se les indica rodear cuadras para avanzar una cuadra; automóviles, autobuses de transporte público y camiones de carga se ven forzados a doblar en las esquinas.

Conforme pasan las horas, se apacigua la amenaza de que un grupo armado ataque a los marinos, pero crece la curiosidad de familias, niños y jóvenes que se mantienen en guardia, entre decenas de reporteros, camarógrafos y fotógrafos, frente a la vivienda blanca donde se escondía “El Chapo” Guzmán.

LA PROTECCIÓN, LA IMPUNIDAD

La sorpresa en Guzmán Loera al saberse alcanzado y detenido, que evoca el marino en su relato, se entiende al conocer el entorno de encubrimiento y corrupción brindado por autoridades y corporaciones de Seguridad Pública en Sinaloa, particularmente en el municipio de Ahome -al cual pertenece Los Mochis- y la región norte del Estado.

Una vez iniciado el enfrentamiento armado entre la Marina y el grupo a mando de “El Chapo”, alrededor de las 4:00 am del viernes  8 de enero, testigos relataron a este Semanario cómo unidades del Ejército intentaron penetrar el perímetro de seguridad.

Marinos se apersonaron y les negaron el paso. Minutos después, un militar de rango superior exigió el ingreso. Entonces, a dos elementos del Ejército se les permitió la entrada al área, pero se les impidió acercarse a la vivienda.

La Policía Municipal mantuvo su distancia. Mandos esperaron horas a 500 metros del lugar, escuchando el intercambio de disparos.

Un grupo de policías que quedó a unos 100 metros de la casa de seguridad, fue descubierto escondido detrás de sus patrullas por los marinos. No había intención de intervenir.

En la ciudad, tanto a la Policía Municipal como a la Policía Ministerial y a autoridades municipales y estatales se les vincula con el Cártel de Sinaloa, según información proporcionada a ZETA en Sinaloa.

Y es que en la disputa entre el Cártel de Sinaloa y el Cártel de los Beltrán Leyva por el dominio de la zona norte de Sinaloa, el gobierno se ha visto involucrado.

En 2013, circuló un vídeo de Frank Armenta Espinoza, entonces escolta del gobernador de Sinaloa, Mario López Valdés “Malova”, acusando al mandatario de proteger al Cártel de Sinaloa.

Dos meses después, apareció degollado. Tanto el secuestro como la ejecución se atribuyó a los Beltrán Leyva.

Aunque el gobierno estatal aseguró que Armenta Espinoza había sido torturado por grupos criminales y obligado a acusar a “Malova”, la incriminación se mantiene.

UN GOLPE DE SUERTE, NO UNA MISIÓN CUMPLIDA

El operativo que desencadenó la recaptura del líder del Cártel de Sinaloa, tenía un objetivo: detener a Iván Orso Gastélum “El Cholo Iván” y no a “El Chapo” Guzmán, como asegura la versión oficial del Gobierno de la República, según información recogida por ZETA.

“El Cholo Iván”, también prófugo desde su escape de la cárcel en 2009, se había convertido en uno de los criminales más buscados en México tanto por las autoridades como por sus rivales.

El jefe de plaza de “El Chapo” disputaba el control del narcotráfico en el municipio de Ahome -al cual pertenece Los Mochis-, la zona norte del Estado, la región del Évora que incluye los municipios de Angostura, Mocorito, Badiraguato, así como Guamúchil.
Su principal oponente era el líder operativo de Héctor Beltrán Leyva, Fausto Isidro Meza Flores “Chapito Isidro” y a quien, en Los Mochis, se le atribuye haber informado a las autoridades de la localización del “Cholo Iván”.

Vecinos del fraccionamiento Palmas, donde se encuentra la casa blanca donde la madrugada del 8 de enero, fueron sorprendidos “El Chapo”, “El Cholo Iván” y sus hombres, relatan que desde el jueves por la noche, comenzó ahí una fiesta.

Música a alto volumen y carcajadas, se escucharon durante horas hasta que a las 4:15 de la madrugada se escucharon los primeros disparos.

“Yo pensé que eran cohetes, como estos días han sido festivos, pero escuché que eran más fuertes las detonaciones y vi el operativo con muchas patrullas de marinos que tenían cerrada la calle”, cuenta uno de los vecinos más cercanos.

Más tarde, a las 6:30 de la mañana, un hombre que circulaba en bicicleta, sintió las ráfagas de viento que provocaban las hélices de un helicóptero que se mantenía volando 40 metros por encima de él.
“Los marinos andaban aluzando las casas por arriba los militares. Las ráfagas se terminaron como una hora, media hora, poquito más, pero no dejaban salir y yo no quería salir a esa hora”, comentó un hombre de edad mayor.

Sobre el cruce del Bulevar Jiquilpan y Río Quelite, se encontraba la casa donde inició el enfrentamiento que dejó muertos en patios vecinos sobre la calle Río Presidio y Río Quelite.

Uno de los marinos reconoce: “La verdad es que sí dieron su vida por él y eso no cualquiera lo hace”. En su intento por huir, cinco hombres de entre 27 y 35 años de edad, fueron abatidos a balazos.

ESCAPAR ENTRE TÚNELES

Al mismo tiempo, “El Chapo” y “El Cholo Iván” hacían lo mismo, pero bajo tierra. En el que se presume era el cuarto de Guzmán Loera, un amplio armario con clóset integrado ocultaba la puerta de metal que daba acceso a un túnel de dos metros de altura y 15 de largo.

Al llegar hasta la habitación, los marinos dispararon en varias ocasiones contra el espejo, sin encontrar puertas falsas. El dispositivo era más sofisticado.

Es necesario desatornillar uno de los focos en el techo del clóset, para que una palanca colocada a un lado de la corriente de electricidad, salga a la vista. Al jalar de ella, se abre la pesada pared de metal que da entrada al pasadizo.

La ubicación de la casa era precisa. En 2010, se colocó un nuevo sistema de alcantarillado en Los Mochis con salida en el Dren Juárez, ubicado justo debajo del Bulevar Jiquilpan.

A diferencia de otros sistemas pluviales de la ciudad, éste tiene una forma cuadrangular y no circular. Tiene un metro de altura, casi lo mismo de ancho y varias puertas de salida sobre el bulevar.

En su huida, “El Chapo” se arrastró poco más de 800 metros, pasó casi debajo de una taquería, una clínica veterinaria, una refaccionaria, salas de cine y una tienda Walmart para salir frente a un restaurante de pollo asado.

Testigos dicen haberlo visto abrir la pequeña puerta de poco más de 60 centímetros de ancho, en medio de la lluvia, para sacar a un automovilista de su Jetta blanco modelo 1996 y emprender la huida hacia la Carretera Federal 15 de Los Mochis a Navojoa.

Sobre esa autopista, entre campos de maíz, frijol, plátano y hoteles de paso, el narcotraficante fue detenido por dos elementos de la Policía Federal, quienes lo ingresaron a la habitación 51 del Motel Doux, ubicado a minutos del sitio de arresto.

Los patrulleros eligieron la penúltima habitación al fondo del motel. Ingresaron a la cochera y cerraron la puerta metálica, cuando un trabajador del lugar acudió para cobrar la cuota de 300 pesos por seis horas, se le ordenó que se retirara.

Ahí pasaron los minutos hasta que llegaron más unidades de la Policía Federal a custodiar el sitio y, más tarde, elementos de la Marina a realizar el traslado. El capo había caído en un operativo ajeno a él.

EN EL CORRALÓN, EL CARRO DONDE ESCAPÓ “EL CHAPO”

Los Mochis, Sinaloa.- Todavía quedan pedazos de tierra y lodo sobre la palanca, los asientos y las puertas. El carro Jetta blanco modelo 1996 ocupa un pequeño espacio dentro de las más de cuatro hectáreas de terreno del corralón de Los Mochis. Es el vehículo donde “El Chapo” Guzmán intentó huir.

Ubicado en el Ejido México, a un costado de la carretera Los Mochis-Topolobampo y a 15 minutos del Motel Doux -donde el narcotraficante permaneció antes de ser llevado al aeropuerto-, el sitio alberga unos mil 500 vehículos.

De acuerdo con versiones de testigos recogidas por ZETA, “El Chapo” salió de la alcantarilla ubicada en el cruce de los bulevares Antonio Rosales y Jiquilpan, y robó el carro compacto al automovilista.

Tras ser remolcado y custodiado por la Policía Municipal, fue llevado en la plataforma de una grúa hasta el corralón, a espaldas de un pequeño campo de beisbol. En el parabrisas, letras blancas advierten “!!NO TOCAR¡¡” (sic).

Con las ventanas abajo y un par de hojas secas alrededor -caídas del árbol bajo el que se encuentra-, el carro no presenta golpes ni abolladuras.

En el interior, se observan dos gorras, una bolsa de aceite para carro, un control remoto y documentos bancarios acomodados en un fólder, todo encima de una sábana a rayas colocada encima del asiento trasero.

El encargado del lugar explicó que el  sábado 9 de enero, peritos de la PGR vestidos de pies a cabeza de blanco, llegaron para fotografiar y tomar pruebas del vehículo. Hasta el momento no ha sido reclamado por el propietario, quien lo reportó como robado al momento, razón por la cual se detuvo al narcotraficante. Inés García


(SEMANARIO ZETA/B REPORTAJEZ/ INÉS GARCÍA RAMOS / FOTOS. AGUSTÍN REYES/   18 DE ENERO DEL 2016 A LAS 13:48:32)

LA MISIÓN NO ESTÁ CUMPLIDA


A ver, a ver,  a ver,  a ver, a ver…

Para empezar, si hubieran hecho bien su trabajo, si no hubieran dejado escapar a Joaquín Guzmán, no hubieran tenido que gastar durante seis meses, cientos de miles de pesos de impuestos de los mexicanos y horas hombre, en operativos para reaprehenderlo.

En el proceso, tampoco habrían aterrorizado comunidades enteras que despertaron a balazos como resultados de esa búsqueda.

Pero como el hubiera no existe, resulta que no queda más que estar de acuerdo con aquella declaración del Presidente Enrique Peña cuando en febrero de 2015 le dijo al periodista León Krauze que la fuga del “Chapo” -que sucedió cinco meses después- “es imperdonable”.

En resumidas cuentas, al capturarlo lo único que están haciendo es cumplir con su trabajo y corregir -solo en una mínima parte- aquel cúmulo de acciones corruptas que expusieron de nuevo a México como uno de los países de mayor impunidad  ante el mundo.

Entonces salió sobrando, por mucho, esa alegría exacerbada del Presidente y los miembros de su gabinete, las alabanzas en boca propia, las mutuas felicitaciones con abrazo y todo, los aplausos de cónsules y embajadores mexicanos, o de funcionarios en las dos conferencias informativas que se organizaron. De hecho, el uso de Palacio Nacional para hablar del criminal y la entonación del Himno Nacional para celebrar su detención, resultan ofensivos, caricaturesco para cualquiera con un mínimo de formación cívica.

Igual de lastimosas y exageradas al punto del rendimiento ante el oficialismo, resultaron las decenas de declaraciones y opiniones expuestas por algunos políticos, opinólogos  y abajo firmantes que se deshicieron en halagos y congratulaciones.

Luego una breve revisión del discurso, obliga a darse cuenta que la egolatría de nuestro Presidente es tristemente comparable con la que llevó a “El Chapo” a su captura. Recordemos: en julio de 2015, Enrique Peña regresó de Francia seis días después de la segunda fuga de Joaquín “El Chapo” Guzmán, y en una “improvisada” conferencia en Michoacán, decidió usar eufemismos para hablar del tema y evadir la cruda realidad: “El Gobierno de la República no ha evadido su responsabilidad, asume plenamente la tarea que implicaba mantener plena vigilancia sobre este delincuente”, declaró.

Por lo que resulta que hace seis meses el responsable de la fuga, según la conveniente  visión del titular del Poder Ejecutivo, fue “el gobierno mexicano”.

Ahora, tras la recaptura del sinaloense, el mandatario salió con que el mérito es de él: “Días y noches se abocaron a cumplir la misión que yo les ordené: capturar al criminal y presentarlo ante la justicia".

“Yo les ordené”, dijo el hombre, pues nada más faltaba que después que permitieron la fuga de Guzmán Loera, en su calidad de máximo responsable de la seguridad de todos los mexicanos, el licenciado Peña mandara otra cosa.

Y no se trata de escatimar méritos, definitivamente es una acción positiva, pero que lo celebren como un acto heroico que se debe aplaudir, ridiculiza el dedicado trabajo de las decenas de marinos y agentes federales que arriesgaron su vida en el desarrollo de estas acciones.  

Pero de todas las frases manifiestas por el Presidente tras la reaprehensión de Guzmán, tal vez la más preocupante fue la primera: “Misión cumplida…”, se redactó en el mensaje por Twitter cuando anunció la detención, texto al cual, por cierto, un alto porcentaje de los receptores reaccionó con incredulidad, al pensar que le habían hackeado la cuenta.  

No queda claro qué entienden Peña y su gabinete por misión cumplida, pero en este caso es sencillo darse cuenta que esa frase dista mucho de la realidad.

Evidencia 1. Pese a haber sido detenido en tres ocasiones, los bienes mal habidos por Guzmán, su familia y cómplices, siguen intocables para que continúe construyendo túneles y comprando los favores de autoridades y civiles.

Evidencia 2. Desde 1993, el gobierno mexicano lo acusa de  homicidios, tráfico y venta de enervantes, uso de recurso de procedencia ilícita, pero a la fecha solo ha sido sentenciado por “cohecho y asociación delictuosa”. Le dieron 20 años de prisión en 1993, y se fugó cuando apenas llevaba cumplidos ocho años de la condena.

Evidencia 3.”El Chapo” sigue obteniendo amparo tras amparo en el proceso de extradición. En este punto agregue Usted, amable Lector, todos los pendientes del tema que recuerde. El punto es que a  los señores de la administración peñista les queda mucho por hacer antes de vanagloriarse de una misión cumplida. 

Cierto, como expresó el Presidente, “hoy, México confirma que sus instituciones tienen las capacidades necesarias para hacer frente y superar a quienes amenazan la tranquilidad de las familias mexicanas”, por eso es más molesto e indignante que la corrupción reinante termine por empañar casi todo, y que los funcionarios implicados conserven sus puestos, no sean acusados penalmente y, si lo son, ni siquiera alcancen una sentencia ejemplar.

En estas condiciones, deben dejarse de festejos, queda mucho trabajo por delante y la misión, no está cumplida.


(SEMANARIO ZETA/ GENERALEZ/ Rosario Mosso Castro/   18 de Enero del 2016 a las 12:10:32)

EL DÍA 181 Y LA TERCERA CAPTURA


(EDICIÓN IMPRESA) 1993, 2014 y 2016. El hombre más buscado del mundo y protagonista de una “fuga” más espectacular que la primera. Es también el hombre de las sentencias y procesos judiciales interrumpidos, y el objetivo número uno de las autoridades estadounidenses.

Por la fuga del 11 de julio de 2015, a Guzmán Loera no se le imputarán cargos adicionales porque el propio Código Penal Federal lo ampara en su Artículo 154: “Al preso que se fugue no se le aplicará sanción alguna, sino cuando obre de concierto con otro u otro presos y se fugue de ellos o ejerciere violencia en las personas, en cuyo caso la pena aplicable será de seis meses a tres años de prisión”.

Es así como “El Chapo” se sube al tren que ya corría para continuar con sus sentencias y diversos cargos en su contra. Otra vez en Almoloya de Juárez, Estado de México, ahora como el preso 3870.

Otra vez la captura de Joaquín Guzmán inició en el terreno mediático, en esta ocasión desde la cuenta de Twitter del Presidente de México, Enrique Peña Nieto. Las autoridades mexicanas aseguran que el operativo inició hace seis meses, desde su fuga, que participaron solo marinos mexicanos y que todo surgió con el trabajo de inteligencia nacional.

11 de julio de 2015. Una historia tan laboriosa, que ni en los filmes de Hollywood: expertos extranjeros, cortes precisos, maquinaría, carriles, iluminación, una motocicleta y sobre todo la colaboración, por corrupción u omisión, del personal del Penal de Máxima Seguridad “El Altiplano” en Almoloya de Juárez, Estado de México. “El Chapo” desapareció por la regadera de su celda, bajó 10 metros y en línea recta, a bordo de una moto fue trasladado por un kilómetro y medio a una vivienda que para recibirlo fue construida. De acuerdo a las investigaciones, el capo sinaloense se dirigió a San Juan del Rio, Querétaro, luego tomó rumbo trepado en una avioneta. Más de dos docenas de participantes han sido detenidos desde aquel día, entre ellos Valentín Cárdenas, ex director del penal; Óscar Manuel Gómez Núñez, abogado del narcotraficante; y Édgar Coronel Aispuro, su cuñado.

12 de julio de 2015. En varias regiones del país, especialmente en el Estado de Sinaloa, las corporaciones locales, la Policía Federal, Ejército Mexicano y Marina Armada de México, montaron operativos de vigilancia en algunos municipios.




30 de julio de 2015. La Procuraduría General de la República (PGR) solicitó al Juez Tercero de Procedimientos Penales del Distrito Federal, una orden de detención con fines de extradición, la cual finalmente fue concedida.

31 de julio de 2015. Prófugo y en respuesta, de inmediato -mediante sus abogados- el capo promovió un juicio de amparo en contra de la orden de extradición confirmada un día antes por el gobierno. La suspensión fue concedida.

23 de septiembre de 2015. Una segunda solicitud de extradición fue concedida a la PGR, tras un requerimiento directo de la Corte Federal del Distrito Oeste de Texas. Los delitos: asociación delictuosa, delincuencia organizada, delitos contra la salud, lavado de dinero, homicidio y posesión de armas de fuego.

2 de octubre de 2015. Por una investigación periodística del semanario sinaloense Ríodoce difundida el martes 12 de enero, se pudo saber que Joaquín Guzmán se reunió con el actor estadounidense Sean Penn y la actriz mexicana Kate del Castillo en la Reserva Ecológica de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), en Cosalá. La procuradora general de la República, Arely Gómez, manifestó estar enterada del encuentro y, agregó, fue uno de los hallazgos importantes en su búsqueda. Otro descuido, fue la intención de Guzmán Loera de que se filmara una película sobre su vida, para lo que contactó a personajes del cine.

17 de octubre de 2015. Después de diversas versiones, el gobierno mexicano informó que “El Chapo” resultó herido -de pierna y rostro- al escapar de un operativo coordinado por el Gabinete de Seguridad (Secretaría de Gobernación, de Marina y de la Defensa Nacional) en Sinaloa.

18 de octubre de 2015. La PGR dio a conocer una ruta de escape que habría usado el originario de La Tuna, Badiraguato, Sinaloa, después de emerger del túnel que lo sacó de la cárcel. Llegó vía terrestre a Querétaro, y luego en avioneta a la sierra sinaloense.  Se ha mencionado que cientos de personas fueron  desplazadas de las montañas de la entidad en operativos de búsqueda.

19 de octubre de 2015. De ahí, elementos de la Secretaría de Marina (SEMAR) ya no abandonaron territorio sinaloense, con ingresos a la sierra de Durango, zona conocida como “Triángulo Dorado” y cuna del más buscado.
1 de enero de 2016. En las primeras horas del año, la SEMAR incrementó su presencia en diversas zonas de Sinaloa, como Guamúchil, Angostura y La Tuna, así como en Tamazula, Durango, como parte de la búsqueda del “Chapo”.

El Tuit. Horas más tarde, el Presidente Enrique Peña Nieto hizo alusión a una “misión cumplida” en su cuenta de Twitter. Aunque “El Chapo” logró escapar de ese enfrentamiento por el drenaje, robó un carro, otro, y finalmente fue detenido por policías federales junto a Orso Iván Gastélum “El Cholo”.

8 de enero de 2016. Aún no salía el sol de ese día y trascendió información de operativos de fuerzas federales en Los Mochis y Culiacán, Sinaloa. Luego, sobre un enfrentamiento directo en una casa de  Los Mochis, en el que cinco presuntos delincuentes terminaron muertos, un marino herido y seis personas detenidas.

Mediodía del 8 de enero de 2016.  Se difunden dos fotografías del narcotraficante: una a bordo de un vehículo junto a “El Cholo”, y otra más dentro del cuarto del motel Doux, en el que lo escondieron, con las manos esposadas.

1:30 pm, traslado. Elementos de la Marina y de las Fuerzas Armadas resguardaron el Aeropuerto Internacional de Los Mochis, de donde Joaquín Guzmán saldría hacia Ciudad de México.

La conferencia. Simultáneamente, Enrique Peña Nieto  mandó montar una escenografía en Palacio Nacional para hacer oficial el anuncio: banderas nacionales y un grupo de personas que estuvieron para aplaudir. Declaró que la captura fue el resultado de la coordinación de las instituciones mexicanas, en una operación “contra la impunidad”.

Otra vez al “Altiplano”. Horas después, “El Chapo” ingresó al Centro Federal de Readaptación Social (CEFERESO) Número 1, fichado con el número 3870. Sin bigote y rapado.

Extradición. De acuerdo a la titular de la PGR, Arely Gómez, hay dos peticiones de extradición pendientes desde la fuga del narcotraficante: una del tribunal de California, recibida el 29 de julio de 2015, y otra de la Corte de Texas, del 3 de septiembre de 2015. Informó que una vez recapturado, éstas se reactivan. Los protocolos de defensa marcan que Guzmán Loera tiene poco más de 20 días para evitar ser extraditado. Por su parte, la procuradora se mostró a favor de que “El Chapo” sea enviado a Estados Unidos, falta el dictamen del juez.


(SEMANARIO ZETA/ GENERALEZ/ SAÚL ALEJANDRO RAMÍREZ/FOTOS.CUARTOSCURO.COM/INTERNET/ARCHIVO/   19 DE ENERO DEL 2016 A LAS 15:40:21)