Además, como cada viernes,
tenemos Las Plumas de la Serpiente, con Mardonio Carballo; El Big Data de la
Semana, con Carlos Páez, y Omia, con Eduardo Huchim.
(ARISTEGUI NOTICIAS/ REDACCIÓN AN/ 16 DE MARZO 2018)
CIUDAD DE MÉXICO (apro).-
Hace justamente 10 años, el 27 de marzo de 2008, el entonces presidente
@FelipeCalderon declaró a Chihuahua zona de guerra y mandó a miles de efectivos
del Ejército y la Policía Federal a combatir al narcotráfico en lo que se
conoció como el Operativo Chihuahua.
Esa declaratoria desató más
violencia, pues el Estado respondió de la misma manera que los grupos de la
delincuencia organizada. Ciudad Juárez pasó a ser la ciudad más violenta del
mundo, incluso por encima de países en conflicto declarado.
Ciudad Juárez no fue el único
teatro de operaciones. También Ojinaga, Nuevo Casas Grandes, Cuauhtémoc, la
Sierra Tarahumara y otras ciudades donde quedaron graves secuelas de esa
guerra.
Fue una guerra alimentada con
las armas que el propio gobierno de Felipe Calderón dejó pasar como parte del
Operativo Rápido y Furioso, puesto en práctica por la oficina de Alcohol,
Tabaco y Armas de Fuego de Estados Unidos para “ubicar” mejor a los
narcotraficantes.
El resultado fue una
recomposición en el control del negocio en esa zona que es la principal puerta
de entrada de droga a Estados Unidos. El cártel de Juárez tuvo que ceder ante
la incursión del cartel de Sinaloa, cuando Joaquín El Chapo Guzmán estaba prófugo
porque los gobiernos panistas de @VicenteFoxQue y del propio Calderón “no
podían” atraparlo.
El costo social de esa
recomposición económico-criminal fue altísimo, incluido para las propias
Fuerzas Armadas. Más bien, para los elementos del Ejército de mandos medios
para abajo que ahora están siendo procesados por diversos delitos, entre ellos
por graves violaciones a los derechos humanos.
El periodismo registró desde
el primer momento la violencia atroz que ese operativo estaba provocando, sin
que ahora haya dejado de contar lo que sigue pasando, a pesar del gran riesgo.
El asesinato de la periodista Miroslava Breach Velducea -está por cumplirse un
año el viernes 23-, es una prolongación de la violencia demencial que desató el
Operativo Chihuahua.
A la distancia, otros
registros están tomando forma, enriquecidos con otros lenguajes y narrativas.
El más recientes es el documental La libertad del diablo, del cineasta Everardo
González, quien desde hace 18 años, antes de que México entrara en esta larga noche
de violencia, ya había dejado testimonio de la manera en que la sociedad y el
poder político han lidiado con la inseguridad (Los ladrones viejos).
Aquella inseguridad pareciera
nostálgica a la luz de lo bestial que ha resultado la guerra a las drogas en
México. La libertad del diablo es la resistencia de aquellos mexicanos que no
pueden asumir como normal los más de 200 mil muertos, más de 40 mil
desaparecidos, miles más de desplazados, torturados y amenazados que ha dejado
esa guerra.
Es al mismo tiempo la
expresión de esa libertad que ha permitido todo eso, el de la impunidad con la
que se puede matar en México.
Es la resistencia de los
familiares de las víctimas para encontrar a los suyos, es el testimonio de
jóvenes asesinos de niños que saben que ellos mismos pudieron ser esos niños,
es la confesión de militares y policías del Estado mexicano que saben que matar
y torturar a narcotraficantes les da momentos de poder, como una forma de
reivindicar para sí el monopolio de la fuerza del Estado, sin sujeción alguna.
La guerra de Calderón
prolongada por Enrique Peña Nieto ha provocado en México auténticos actos de
barbarie, crímenes masivos como el de Allende, Coahuila, en marzo de 2011, o
masacres como las de San Fernando, Tamaulipas, en 2010 y 2011, cometidas por la
delincuencia. O la masacre de Tlatlaya por parte de militares en junio de 2014
o la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa a manos de policías que
los entregaron a la delincuencia en septiembre de ese año.
La libertad del diablo es un
doloroso testimonio para no hermanarnos en esa locura, ni de unos, ni de otros.
El martes en Washington no
fue un buen día para el Gobierno mexicano. Muy temprano, el Presidente Donald
Trump anunció el cese del Secretario de Estado, Rex Tillerson, un aliado
natural de Los Pinos, y cuya salida de Foggy Bottom provocó dos nombramientos
en cascada. Mike Pompeo, el director de la CIA, fue nominado como el siguiente
jefe de la diplomacia estadounidense, mientras que la directora adjunta de la
Agencia, Gina Cheri Haspel, fue ascendida al mayor cargo en la inteligencia civil.
Haspel, la primera mujer en ser directora de la CIA -de ser ratificada por el
Senado-, tiene un palmarés distinguido, y está vinculada a una historia oscura
donde estuvo cerca de ir a la cárcel junto con su superior, el ex jefe de
Estación de la CIA en México, José Rodríguez, a quienes sólo salvó que el
trabajo clandestino que realizaron dio como resultado la ubicación y
eliminación de Osama Bin Laden.
Haspel llegó a la CIA en
1985, donde fue escalando posiciones rápidamente, desde jefa de Estación en
Addis Abeba en 1988, a 20 años después, jefa de Estación en Londres, una de las
oficinas de la Agencia más importantes en el mundo. Tras un efímero periodo,
regresó a Langley, el cuartel general del servicio de inteligencia en Virginia,
en los suburbios de Washington, a donde acababa de llamar a Rodríguez, un
portorriqueño por nacimiento, a quien sacaron sus jefes abruptamente de México
el 12 de septiembre de 2001. Un día antes, se habían ejecutado los ataques
terroristas en las Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono. Lo necesitaban.
Rodríguez había sido una
pieza fundamental de la CIA en la aplicación del Plan Colombia, firmado en 1999
por los presidentes Andrés Pastrana y Bill Clinton, que buscaba, oficialmente,
promover el proceso de paz, combatir la industria del narcotráfico, revivir la
economía y fortalecer “los pilares democráticos” de esa nación suramericana.
Detrás de ello, había una estrategia contrainsurgente y la sospecha que también
las FARC, la longeva guerrilla colombiana, tenía relación con grupos
terroristas del Medio Oriente. En Colombia fue él quien se encargó de la
operación en campo del Plan Colombia, como jefe de Estación de la CIA en
Bogotá, de donde fue trasladado a México en 1999. Eran los tiempos donde la CIA
se había involucrado ampliamente en las operaciones contra los cárteles de la
droga y vigilar que no establecieran relaciones con el terrorismo de Al Qaeda,
Hamás o Hezbolá.
Tras el ataque terrorista en
Estados Unidos, Rodríguez fue nombrado jefe de gabinete del Centro de
Terrorismo de la CIA, y nombrado su director en 2002. Haspel trabajaba en un
piso diferente al de Rodríguez en Langley, como directora adjunta del Servicio
Clandestino, la oficina de los trucos sucios de la CIA, que tiene apenas el 10
por ciento del presupuesto pero sobre el área que recaen todas las leyendas del
espionaje. Tan pronto como Rodríguez estuvo al frente de la unidad
antiterrorista, solicitó a Haspel como su adjunta, donde construyeron todo el
andamiaje de interrogatorios reforzados -un eufemismo de tortura- y el programa
de rendición, donde la CIA trabajaba con gobiernos aliados y enviaba a
sospechosos de terrorismo a cárceles clandestinas en esas naciones para poder
aplicarles todo tipo de métodos de interrogación que en Estados Unidos hubieran
sido ilegales.
Haspel participó activamente
en el programa de rendiciones, y estuvo a cargo de una prisión clandestina en
Tailandia en 2002, conocida como “El Ojo de Gato”, a donde llevaron a Abu
Zubaydah tras ser detenido en Pakistán. El saudita fue sometido a torturas bajo
la supervisión de Haspel, y se convirtió en uno de los casos emblemáticos de
los abusos de Estados Unidos en la guerra contra el terrorismo. Nunca le
fincaron acusación alguna y fue trasladado a Guantánamo, donde se encuentra
recluido en el Campo 7, para “detenidos de alto valor”.
El método de interrogatorios
reforzados generó una enorme polémica en Estados Unidos y demandas judiciales en
Europa en contra de Haspel, que es una de las figuras centrales de un reporte
de 528 páginas del Comité de Inteligencia del Senado, dado a conocer en 2014.
Toda la documentación de la prisión clandestina en Tailandia fue destruida por
Rodríguez y Haspel en 2005, que vivieron durante años en el umbral de ir a la
cárcel en Estados Unidos. La victoria de la CIA en la eliminación de bin Laden
los reivindicó públicamente -no judicialmente-, pero internamente, los dos han
sido ampliamente reconocidos por la comunidad de inteligencia pues en los años
más duros que vivieron, asumieron toda la responsabilidad. El Departamento de
Justicia retiró todas las acusaciones en su contra.
Rodríguez se jubiló de la
CIA, pero Haspel continuó escalando posiciones. El año pasado la nombraron
directora adjunta del Servicio Nacional Clandestino, y el martes fue promovida
por el Presidente Trump a ser la jefa de la CIA. Su biografía la pinta como
altamente eficiente y lo suficientemente dura para haber estado durante más de
una década en las posiciones de trinchera más difíciles y peligrosas de la
agencia. También generan un tipo de información secreta, de fuentes directas,
que sirven para depurar y refinar las políticas de la Casa Blanca. En el caso
de México, es una persona que parece hecha a la medida de Trump. Información en
la cabeza, contactos y acceso a los secretos y la historia negra de México en
las dos últimas décadas, frente a un Gobierno al que hace buen tiempo le
perdieron la confianza.
A
diferencia de la guerra sucia de 2006 por parte del Consejo Coordinador
Empresarial mediante spots en radio y televisión en contra de Andrés Manuel
López Obrador, este 2018 por primera vez hay una parte del sector que empieza a
simpatizar con el candidato puntero.
La
moderación de su discurso hacia las reformas estructurales, la incorporación a
su proyecto de empresarios como Alfonso Romo y su propuesta de Carlos Manuel
Urzúa Macías como Secretario de Hacienda en caso de ganar la contienda, han
hecho que se dispersen algunas dudas o temores por parte de la élite.
La
corrupción en México, un problema que se ha acentuado en los últimos tres
sexenios, ha provocado el encono de sector privado, dado que representa entre
el 8 y 9 por ciento del PIB. En los últimos días, Ricardo Anaya y José Antonio
Meade se han acusado mutuamente de participar en actos de corrupción; en el
caso del panista, la investigación la lleva la PGR.
Por
ahora, el candidato de Morena se mantiene al margen de las acusaciones,
aprovechando su ventaja para convencer a la élite empresarial de que de llegar
a la Presidencia no habrá nacionalizaciones, volatilidad y se mantendrá la
estabilidad económica del país. Por parte de los inmobiliarios, que se declaran
apartidistas, requieren certeza jurídica y transparencia del próximo gobierno.
“La ADI está dispuesta a trabajar con cualquier partido y candidato que gane la
elección”, dijo en entrevista su directora María José Fernández.
Dulce
Olvera y Guadalupe Fuentes
Ciudad
de México, 13 de marzo (SinEmbargo).– A dos semanas y media de que arranquen
las campañas rumbo a la elección presidencial del 1 de julio, la preferencia
electoral del mundo empresarial está dividida. Pero, a diferencia de la guerra
sucia de 2006 implementada por el Consejo Coordinador Empresarial (CCE)
mediante spots en radio y televisión, este 2018 por primera vez hay una parte
del sector que hoy simpatiza abiertamente con el candidato puntero, Andrés
Manuel López Obrador.
La
moderación del discurso del tabasqueño respecto a las reformas estructurales,
la incorporación a su proyecto del empresario neoleonés Alfonso Romo Garza,
proponer como Secretario de Hacienda a Carlos Manuel Urzúa Macías y, en
particular, los altos niveles de corrupción que ha generado la actual
administración federal, así como gobernadores del Partido Revolucionario
Institucional (PRI), el partido del Presidente Enrique Peña Nieto, han hecho que
se dispersen dudas y temores por parte de la élite empresarial, coinciden
politólogos consultados por SinEmbargo.
El
analista político Enrique Toussaint expuso que el “preferido” de las grandes
cúpulas empresariales del país es el candidato priista José Antonio Meade
Kuribreña, porque les da más “tranquilidad” respecto al seguimiento de las
reformas estructurales implementadas durante el sexenio de Enrique Peña Nieto.
Sin embargo, dado que las encuestas lo ubican en un tercer lugar, en este
momento “su favorito” es la opción de la coalición “Por México al Frente”,
Ricardo Anaya Cortés.
Aun
así, a diferencia de lo que ocurrió en 2006 y 2012, Andrés Manuel López
Obrador, de la coalición “Juntos Haremos Historia”, integrada por los partidos
Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), del Trabajo (PT) y Encuentro
Social (PES), “ha tenido la capacidad” para atraer algunos círculos de
empresarios influyentes a su proyecto político.
“Es
la elección en que los empresarios están más divididos”, sentenció Toussaint.
En 2006 y 2012, apoyaban al candidato que no fuera Andrés Manuel López Obrador,
en su caso, Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto.
En
2006, antes de que la Ley electoral prohibiera mensajes pagados en medios de
comunicación, el CCE emitió una serie de spots a favor de Calderón y hostiles
contra AMLO. La guerra sucia incluyó a Jumex o Sabritas llamando al voto con
los colores o slogan de la campaña panista; mensajes que atemorizaban sobre una
inestabilidad económica con leyendas como “apostar a algo distinto es
retroceder”; o señalaban directamente que las propuestas del entonces candidato
perredista endeudarían, y provocarían inflación y desempleo, por lo que el
ciudadano podría perder su vivienda. “No votes por una crisis”, alarmaba un
spot.
Doce
años después, Toussaint ve más complicado que los empresarios ataquen así. “En
2006 las propias cúpulas empresariales podían adquirir tiempo en radio y TV
para hacer campaña y señalar; tenían acceso a los grandes medios de
comunicación”. Pero, pese al cambio en la ley electoral, “pueden acceder
también a las redes sociales, es decir, no están completamente limitados para
encontrar un espacio en los comicios”.
Destacó
que en 2018 “es la primera ocasión que, por los cambios que ha hecho AMLO, hay
una parte empresarial que en este momento está simpatizando con él. La
incorporación del empresario Alfonso Romo le ha permitido mandar un mensaje de
mayor tranquilidad a los empresarios y grandes poderes económicos de este
país”.
Además,
su propuesta de Secretario de Hacienda, Carlos Manuel Urzúa Macías, quien fue
Secretario de Finanzas en el gobierno de la CDMX, es alguien “muy bien visto”
por los empresarios.
“Meade
y Anaya no han presentado a su Secretario de Hacienda o a un grupo de
empresarios, porque los empresarios han visto cómo gobiernan el PRI y el PAN a
favor de los intereses de los empresarios, por lo tanto mantienen la
estabilidad”, dijo Toussaint.
EL MUNDO EMPRESARIAL DIVIDIDO
El
politólogo Ernesto Hernández Norzagaray, de la Universidad Autónoma de Sinaloa,
coincidió en la división del voto empresarial y en el guiño que representa
Alfonso Romo sobre todo en empresarios del norte que ya no tienen tan claro que
no debe llegar AMLO porque no lo ven como un peligro para sus negocios.
“Los
candidatos representan, por un lado, la continuación del mismo proyecto y
modelo que se ha venido desarrollando en el país en materia económica y, por
otro lado, López Obrador sería un contra punto. No porque no vaya a continuar
en las políticas en lo general, sino en particular lo relacionado con su
propuesta de inclusión social con el fin de levantar un programa de atención a
los más desfavorecidos y eso lo tienen claro los empresarios”, dijo.
Hernández
Norzagaray no descartó la posibilidad de que sectores empresariales decidan,
como lo están haciendo especialmente en el norte del país, “favorecer una
transición pacífica” en vez de dejar al país después de las elecciones en
incertidumbre, la cual se sumaría a la generada por los factores externos como
el TLCAN. Aunque, tampoco descarta que otra parte del sector se comprometa con
el PRI y PAN con el fin de “combatir” la posibilidad de que López Obrador gane.
“Un
empresario no va a apoyar a un candidato que se rezague como Meade. Se va por
el segundo. La elección se va a polarizar entre el PAN y Morena, tomarán en
consideración las diferencias entre ambos. Pero la trayectoria de Anaya,
incluyendo la que lo llevó a la candidatura, ha sido un tanto zigzageante de
tal manera que ha dejado deudas de honor que ha llevado a rupturas dentro de su
propio partido. Un candidato con ese perfil puede generar mucha desconfianza en
el estilo de gobernar. De AMLO ya saben que fue gobernador de la CdMX y tuvo
una excelente relación con esos empresarios. Se ha encargado de recordar que,
contrariamente a la campaña sucia de ‘un peligro para México’, apoyará
inversiones”, afirmó el politólogo.
Carlos
Sánchez y Sánchez, politólogo de la UNAM, expuso que como los empresarios
buscan certidumbre y claridad para sus negocios e inversiones dentro del marco
de la ley, la balanza de su preferencia se inclina más hacia José Antonio Meade
y Ricardo Anaya, pero, en contraste con la guerra sucia de 2006, no hay “un
encontronazo tan marcado” contra López Obrador. Ahora están “a la expectativa”,
ya que el candidato de Morena ha moderado su discurso.
En
algo coinciden los empresarios: buscan estabilidad económica respecto a
indicadores clave como la deuda pública; certidumbre a las inversiones en un
ambiente de violencia; el seguimiento de las reformas estructurales, y un
proyecto económico sin posiciones “radicales” o “arriesgadas” que no afecte sus
intereses ni les cobre más impuestos, coincidieron los politólogos.
Por
ello, aunque desde 2013 AMLO manifestó su rechazó a la Reforma Energética
incluyendo cercos en el Senado y anunció que cancelaría la privatización
petrolera, a lo largo de la precampaña “ha matizado” ese discurso. Su asesor
Alfonso Romo dijo a Bloomberg en febrero que están a favor de las licitaciones
petroleras. “No habrá ninguna violación legal o cualquier otra cosa que pueda
perturbar la confianza de los inversionistas”, aseguró al medio internacional.
“Lo que hemos visto en el proceso de licitación es que son muy buenos para el
país, están bien hechos, y hasta hoy no tenemos quejas”. Incluso el tabasqueño
ha considerado la posibilidad de asociaciones públicas privadas para dos nuevas
refinerías que ha ofrecido construir.
No
obstante, el analista Enrique Toussaint lamentó que en un país donde el
crecimiento no supera el 2 por ciento, la mitad vive en pobreza, otra mitad
labora en la informalidad y los salarios están por debajo de la inflación, “por
quedar bien y que los empresarios por sus intereses económicos no se enojen, o
que las cúpulas empresariales no hagan una guerra sucia como la que le hicieron
a AMLO en 2006, están presentando programas económicos diferentes y hablan de
vaguedades porque nadie quiere comprometerse a nada”.
Por
parte de la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios (ADI), la cual se
reunió la semana pasada con los tres candidatos punteros por separado, requiere
de un Presidente que gobierne para todos y que a través de su Gobierno genere
garantías para que las inversiones lleguen, crezcan y se mantengan en el país.
En
entrevista por correo electrónico, su directora general María José Fernández
dijo que para poder seguir con la tendencia alcista en cuanto a inversiones y
creación de empleos, entre las necesidades que como sector requiere de este y
cualquier futuro gobierno se encuentran “certeza jurídica para la llegada y
permanencia de las inversiones, tanto nacional como extranjera.
Eliminar
la sobrerregulación que solo alienta la corrupción y crear reglas homogéneas
entre municipios y estados para agilizar la llegada de inversiones que generen
desarrollo.
Si
existieran reglas y procesos más ágiles, nuestra inversión y la generación de
empleos sería mucho mayor”.
Asimismo,
“es indispensable garantizar la transparencia en todos los procesos, como forma
efectiva de combatir y erradicar la corrupción. Al respecto, cabe destacar que
la ADI cuenta con su propio código de ética, el cual obliga a todos nuestros
socios a cumplir y manejarse dentro de los lineamientos legales. Ya firmamos el
código de ética con el gobierno de la Ciudad de México y nos gustaría hacer lo
mismo en todos los estados”, afirmó Fernández.
“Estamos
confiados en que quien llegue a la Presidencia sentará las bases para seguir
impulsando la actividad del sector […] La ADI está dispuesta a trabajar con
cualquier partido y candidato que gane la elección”, finalizó a nombre del
sector inmobiliario cuyas inversiones alcanzan los 36 mil millones de dólares
en lo que va de este sexenio.
¿QUÉ EMPRESARIOS APOYAN A AMLO?
De
los tres principales candidatos López Obrador es el que tiene menos
simpatizantes dentro del sector empresarial mexicano, sobre todo con los
financieros del país. En la elección de 2006 el político tabasqueño se mantuvo
renuente a acercarse a este sector, sin embargo, su experiencia al perder la
contienda frente al panista Felipe Calderón Hinojosa hizo que su opinión
cambiará y en el año 2012 incorporó a algunos empresarios a su equipo.
Este
2018, en su tercera vez como candidato presidencial, Andrés Manuel sabe de la
importancia de acercarse a dialogar con los empresarios de México. Desde el
pasado 14 de diciembre cuando iniciaron las precampañas él y su equipo han
realizado un intenso trabajo para convencer a este difícil sector.
De
la mano del empresario Alfonso Romo, López Obrador ha mantenido diversas
reuniones con empresarios a nivel estatal y ha asistido como invitado a
convenciones y foros organizados por las cámaras más importantes del país, como
la 81 Convención Bancaria que se llevó a cabo la semana pasada en el puerto de
Acapulco, Guerrero.
A
continuación se enlistan algunos perfiles de los empresarios que se han sumado
a la campaña del tabasqueño:
–MARCOS FASTLICHT SACKLER
Es
un empresario inmobiliario, experto en derechos humanos y atención a víctimas,
fue integrado al consejo de López obrador como enlace con la sociedad civil.
Sharon,
la menor de sus cinco hijos, está casada desde 2004 con el presidente del
Consejo de Administración de Televisa, Emilio Azcárraga Jean.
Fastlicht
Sackler fungió como miembro del Consejo de Participación Ciudadana de la
Procuraduría General de la República (PGR) durante el sexenio del ex Presidente
Vicente Fox Quesada.
De
acuerdo su perfil, se desempeñó en ese cargo de 2003 a 2012, ocupando la
presidencia del Consejo en el año 2008, durante el sexenio del ex Presidente
Felipe Calderón Hinojosa. En ese mismo año, Fastlicht creó la Asociación
Nacional de Consejos de Participación Cívica, A.C, que surgió del interés por
mejorar la calidad de vida de los mexicanos a través de acciones concretas y
reales sin precedente en México.
En
mayo de 2011 recibió por parte del Capítulo Inter-Americano de la United States
– Mexico Chamber of Commerce, con sede en la ciudad de Miami, Florida, un
reconocimiento por su extensa vinculación con el fomento cultural y comercial
bilateral y las importantes aportaciones que ha realizado a la cultura
Prehispánica como Presidente del Patronato del Museo Nacional de Antropología,
además de su labor Ciudadana.
El
13 de diciembre de 2011 el pleno del Senado lo eligió como integrante del
Consejo Consultivo de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), cargo
que llevó a cabo durante cinco años.
Fastlicht
Sackler fungió como miembro del Consejo de Participación Ciudadana de la
Procuraduría General de la República (PGR) durante el sexenio del ex Presidente
Vicente Fox Quesada. Foto: Isaac Esquivel, Cuartoscuro.
–ALFONSO ROMO GARZA:
Es
un empresario regiomontano egresado del Tecnológico de Monterrey como ingeniero
agrónomo. Actualmente encabeza el equipo de expertos que elabora el proyecto de
nación de Andrés Manuel López Obrador.
En
1981 fundó Pulsar, donde integro a empresas de diversos giros, tabaco,
empaques, agrobiotecnología, construcción, salud, telemarketing, educación,
sector financiero y la venta de productos para el cuidado personal.
A
partir de 2004 comenzó a vender sus principales activos como la Cigarrera La
Moderna, la aseguradora Comercial América y Seminis. Actualmente es dueño de la
casa de bolsa Vector.
Su
incursión en la política comenzó en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari con
el financiamiento de su campaña presidencial, también apoyó a los panista
Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa.
Su
acercamiento con la izquierda se dio en el año 2011 cuando conoció a López
Obrador. De acuerdo con una entrevista publicada por Forbes, Romo contrató a
varias compañías financieras para investigar al tabasqueño. “No quería llevarme
sorpresas, como me pasó después de apoyar a los panistas Vicente Fox y a Felipe
Calderón en sus campañas”, dijo.
Alfonso
Romo [derecha] fue designado por López Obrador como el encargado de la relación
con gobiernos, sociedad civil y empresarios.
–MIGUEL TORRUCO MÁRQUEZ:
El
empresario se desempeñó como Secretario de Turismo de la Ciudad de México de
2012 a 2017, año en que renunció para incorporarse al equipo de asesores de
López Obrador.
Torruco
es consuegro del empresario Carlos Slim. En octubre de 2010, su hija María
Elena contrajo matrimonio con Carlos, el hijo mayor del magnate mexicano.
Ocupó
el cargo desde hace cinco años cuando arrancó la administración de Miguel Ángel
Mancera Espinosa, antes ostentaba la titularidad de la Confederación Nacional
Turística (CNT).
En
la campaña de 2012, Andrés Manuel posicionó al empresario dentro de su gabinete
si llegaba a la Presidencia de la República.
Miguel
Torruco se desempeñó como Secretario de Turismo de la Ciudad de México de 2012
a 2017. Foto: Isabel Mateos, Cuartoscuro.
–RAÚL ELENES ANGULO:
Es
un empresario sinaloense de la pesca y el sector industrial. Fue presidente de
la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra) en
Culiacán y actualmente es líder de Morena en Sinaloa.
–JAIME BONILLA VALDEZ:
Es
un empresario de los ramos de la industria, el comercio y las
telecomunicaciones. Actualmente es dirigente de Morena en su estado natal, Baja
California.
De
acuerdo con su biografía, incursionó en el ámbito de las telecomunicaciones en
México al adquirir y operar las estaciones XESS 620 AM, XESDD 1030 AM, XEPE
1700 AM y XHBCE 105.7, el canal 29 de aire libre de Ensenada, así como sistemas
de televisión restringida en Ensenada y en Tecate. También fundó la cadena de
televisión Primer Sistema de Noticias (PSN) que transmite simultáneamente con
la 1030 AM.
–ADRIÁN RODRÍGUEZ MACEDO:
Es
un empresario regiomontano que e incorporó al equipo de Andrés Manuel en la
coordinación de Economía y Desarrollo.
Fue
Vicepresidente y Director de Investigación de Mercados y Logística de la
Cervecería Cuauhtémoc y en la desaparecida Cigarrera La Moderna.
Trabajó
también en Pulsar International y desempeñó varios cargos en Vector Casa De Bolsa.
El
economista también cuenta con experiencia en el ámbito educativo, pues
actualmente es el vicepresidente de la Universidad Metropolitana de Monterrey
(UMM).
LOS EMPRESARIOS DEL LADO DE MEADE
José
Antonio Meade es el candidato que menos problemas tiene para convencer a los
empresarios de su candidatura debido a su experiencia al frente de la
Secretaría de Hacienda y Crédito Público en dos sexenios diferentes.
De
acuerdo con los analistas, Meade ofrece la continuidad a un proyecto que le ha
resultado bien a la cúpula empresarial y financiera del país. Sin embargo, sus
recientes enfrentamientos con el panista Ricardo Anaya por los escándalos de
corrupción ha provocado disgusto y dudas sobre su candidatura para una parte de
este sector.
A
diferencia de López Obrador, donde los mismos empresarios han dicho
abiertamente que apoyan su proyecto, Meade Kuribreña y Ricardo Anaya no tienen
definido a sus aliados, no obstante, la mayoría de los dueños del dinero en el
país se identifican más con estos dos últimos.
En
febrero pasado se creó una cuenta en la red social Twitter llamada
@mexicopotencia, en cuyo perfil se lee “somos un grupo de empresarias y
empresarios que confiamos en Meade para hacer de México una potencia mundial”.
Cuenta
con apenas 125 seguidores y sólo sigue la cuenta oficial de José Antonio Meade.
Sus poco menos de 50 tuits se refieren a eventos que ha realizado el candidato
con empresarios y algunas de sus propuestas para este sector.
Empresarios
Por Meade
@mexicopotencia
Preocupaciones
de los empresarios que a Meade le importa atender. #EmpresariosporMeade
15:02
- 9 mar. 2018
A
lo largo de la precampaña el abanderado priista se ha reunido, por ejemplo, con
integrantes del Consejo Regulador del Tequila en Jalisco, a quienes garantizó
que cuenta con la experiencia y los conocimientos para apoyar e impulsar este
sector.
El
presidente del Consejo Regulador del Tequila, Miguel Ángel Domínguez Morales,
afirmó que Meade Kuribreña “siempre ha demostrado gran interés por apoyar al
campo mexicano” y reconoció su gestión en la Secretaría de Relaciones
Exteriores (SRE).
En
febrero pasado, se reunió con empresarios de Monterrey, entre los que estaban
los presidentes de los Consejos de Administración de Gruma, Juan Antonio
González Moreno, y de y Alfa, Armando Garza Sada.
En
el encuentro denominado “Por una Mejor Economía Familiar”, organizado por la
Fundación Colosio, el presidente del Consejo de Administración de Gruma
reconoció la labor de Meade a su paso por las secretarías de Hacienda y
Relaciones Exteriores.
El
14 de febrero el candidato de la coalición “Todos por México” se reunió en
privado con directores y responsables de finanzas de empresas con operaciones
en México en un foro convocado por el grupo financiero HSBC.
El
pasado 1 de marzo asistió como invitado a una comida en el Club de
Industriales, a la que asistieron integrantes del cuerpo diplomático acreditado
en México, empresarios y banqueros.
ANAYA BUSCA MANTENER A SUS ALIADOS
Se
podría pensar que por ser el abanderado del PAN, Ricardo Anaya, cuenta con el
apoyo total de la cúpula empresarial mexicana, pero no es así.
A
diferencia de Vicente Fox Quesada, donde un grupo de empresarios conformó una
red llamada “Amigos de Fox” para llevarlo a la Presidencia de la República y
sacar al PRI de Los Pinos, y de Felipe Calderón Hinojosa, quien contó también
con el apoyo de gran parte de este sector, los recientes escándalos de
corrupción en los que Anaya se ha visto envuelto han divido a la élite.
La
semana pasada se realizaron tres importantes eventos donde asistieron la
mayoría de los candidatos presidenciales.
El
6 de marzo durante la Expo ANTAD, Anaya Cortés ofreció a los empresarios
agrupados en la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y
Departamentales (ANTAD) terminar con el pacto de impunidad del actual Gobierno,
al que acuso de perseguirlo y le pidió sacar las manos de la elección.
Al
día siguiente, en el The Real State Show, organizado por la Asociación de
Desarrolladores Inmobiliarios, habló sobre el tema de la corrupción en México.
Finalmente,
acudió a uno de los eventos más importantes en el sector financiero: la 81
Convención de la Asociación de Bancos de México.
En
el evento, el panista respondió a las inquietudes de los banqueros y aprovechó
para defenderse de las acusaciones en su contra al asegurar que la Procuraduría
General de la República (PGR) “se ha convertido en una casa de campaña del PRI.
“Hoy
soy yo, mañana es cualquiera de ustedes. Ahora resulta que si tu vendes un
inmueble tienes la obligación de investigar a la persona a quien le vendes […].
La PGR se ha convertido en una casa de campaña del PRI”, dijo.
EMPRESARIOS CONTRA LA CORRUPCIÓN
El
82 por ciento de los empresarios considera que el soborno es parte de las
negociaciones mexicanas y el 46 por ciento ha sido testigo o ha incurrido en
algún acto de corrupción, de acuerdo con una encuesta del Centro de Estudios
Ernst & Young. De 62 países analizados, México se posicionó en el número
seis del ranking, sólo por debajo de Brasil, Ucrania, Nigeria, Tailandia,y
Kenia.
El
sector privado encabezado por la Coparmex y el CCE ha manifestado un
reiterativo rechazo a la corrupción en los últimos años, dado que representa
entre el 8 y 9 por ciento del PIB. Los tres candidatos punteros se reunieron la
semana pasada con la ANTAD y la ADI, donde cada uno por separado emitió un
discurso contra este fenómeno. Sin embargo, dijeron analistas políticos, han omitido
señalar a sus aliados empresariales.
“Evidencian
con mucha fuerza la corrupción, pero no tienen el mismo énfasis al momento de
juzgar la propia. Hay un poco de doble moral y contradicción”, aseguró el
analista Enrique Toussaint. No obstante, el politólogo Ernesto Hernández matizó
que, aunque históricamente ha habido “un vínculo de corrupción muy estrecho”
entre el mundo empresarial y el político, hay una parte de empresarios muy
convencidos de que es necesario eliminarla en el sector público y empresarial.
“Hay
inconformidad porque no todos pueden ser beneficiados de esa corrupción y
desearían entrar a la competencia y licitaciones de bienes públicos en
condiciones de equidad, algo que no existe hoy y está pesando al interior de
los organismos empresariales”, dijo Hernández Norzagaray.
Enrique
Toussaint destacó que la Coparmex, el Consejo Coordinador Empresarial y los
consejos de cámaras industriales tienen representantes en los Consejos de
adquisiciones, donde se deciden las compras del gobierno, y cuentan con
observadores a nivel federal, estatal y municipal. Sin embargo, no denuncian a
sus aliados o a empresarios corruptos que utilizan sus influencias o palancas
para obtener contratos públicos o privilegios.
“Es
necesario que se pongan a ver lo que sucede en sus gremios y propongan medidas
para evitarlo”, dijo.
El
politólogo Carlos Sánchez y Sánchez aseguró que AMLO, como candidato de
oposición, es quien ha traído más el tema en la agenda y es una parte integral
de su campaña, seguida de la del panista Ricardo Anaya, quien adivirtió que
investigará incluso al Presidente Enrique Peña Nieto. Por el contrario, el
candidato priista José Antonio Meade “va a tratar de suavizar el tema” dado que
se vería obligado a mirar al partido que lo abandera.
(SIN EMBARGO/ REDACCIÓN / MARZO 13,
2018, 12:05AM)
Las
dos piezas clave durante el Gobierno de Enrique Peña Nieto, Gerardo Ruiz
Esparza y Manlio Fabio Beltrones aseguraron que no están entre los nombres para
la diputación plurinominal del Partido Revolucionario Institucional y afirmaron
que sus aspiraciones son diferentes a tener un curul en el Congreso.
Ciudad
de México, 15 de marzo (SinEmbargo).- Dos de los personajes que se perfilaban
como candidatos al Congreso por el Partido Revolucionario Institucional (PRI),
Gerardo Ruiz Esparza y Manlio Fabio Beltrones, aseguraron que no buscan un
lugar como plurinominal y que no serán postulados, según informó el periódico
nacional Reforma.
El
Secretario de Comunicaciones y Transportes afirmó que no estará en las listas
para el Congreso e insistió en que seguirá a cargo de la dependencia hasta que
termine el sexenio de Enrique Peña Nieto.
“No,
no, no”, dijo para el periódico Ruiz Esparza, al ser cuestionado si su nombre
estaría entre la lista de candidatos del PRI.
Asimismo,
reiteró su deseo por seguir al frente de la Secretaría:
“Eso
quiero y lo voy hacer, esa es mi voluntad, esa es mi aspiración para que no
haya absolutamente ninguna duda”, apuntó.
Añadió
que en ningún momento pidió o le ofrecieron un curul, y sentenció que no tiene
una aspiración política.
Por
su parte, Manlio Fabio Beltrones también le confirmó a Reforma que no buscará
un lugar en el Congreso y que ha comunicado su decisión a la dirigencia del
PRI.
“He
platicado con mi dirigencia y he señalado cuál es mi verdadero interés, y mi
verdadero interés es que este país tenga una gobernabilidad a futuro”, declaró.
El
ex legislador agregó que la política no sólo se puede hacer en el Congreso sino
“en donde hay voluntad”, por lo que tal determinación lo llevó a decidir no
buscar alguna candidatura al Congreso por la vía plurinominal.
Añadió
que se dedicará a “buscar la gobernabilidad del país”, y reiteró su apoyo al
abanderado de la coalición “Todos por México”, José Antonio Meade.
(SIN EMBARGO/ REDACCIÓN / MARZO 15,
2018, 10:42PM)
La
doctora Raquel Hurtado Ortiz es una de los ocho mexicanos que trabajan en el
Instituto Pasteur, en Francia. Egresada del Instituto Politécnico Nacional,
donde estudió su Licenciatura, Maestría y Doctorado, invirtió en esa
preparación académica cerca de 10 años de su vida.
El
Estado mexicano invirtió en sus estudios de posgrado, pero mientras estuvo aquí
se enfrentó a un mercado laboral que ofrece pocos espacios para realizar
investigación científica y tecnológica, y a puestos que ofrecen salarios que no
van acorde con la labor docente ni con los grados académicos que se poseen.
Llegó
a Francia hace ocho años y en diciembre pasado el Instituto Pasteur, en París,
la nombró como encargada de la Colección Nacional de Cultivos de
Microorganismos, que es un banco de microorganismos y líneas celulares que
están asociados a patentes.
Para
Raquel, ésta parece ser la gran plataforma para llegar a la cúspide de su
carrera.
Ciudad
de México, 16 de marzo (SinEmbargo).– Si se ingresa en las bolsas de trabajo a
las plazas para Químico Bacteriólogo Parasitólogo (QBP), los resultados que se
obtienen son de “químico en asuntos regulatorios”, “higienista para zona
industrial” o “asesora de ventas de dispositivos médicos”. Todos con un sueldo
máximo de 13 mil pesos mensuales.
La
doctora Raquel Hurtado Ortiz es hoy la encargada de la Colección Nacional de
Cultivos de Microorganismos del Instituto Pasteur, en París, Francia. Tras ocho
años de intenso trabajo y de haber dejado México logró ser parte de esa
prestigiada institución que, fundada el 4 de junio de 1887, ha contribuido con
descubrimientos que han permitido a la medicina controlar enfermedades como la
difteria, el tétanos, la tuberculosis, la poliomielitis, la gripe y la fiebre
amarilla, y fue el primer laboratorio que logró aislar el VIH, que provoca el
sida.
Además,
ocho científicos del Instituto Pasteur han obtenido el Premio Nobel en las
ramas de la Fisiologíay la Medicina.
Pero
en México, su historia fue muy diferente.
Aquí,
la investigadora mexicana tuvo empleos donde le pagaban a 90 pesos la hora, en
los que no recibía dinero en vacaciones porque “no se trabajaba” y también en
los que no tenía derecho a ninguna prestación.
Como
en el caso de la doctora Hurtado Ortiz, Estados Unidos, Alemania, Canadá,
España, Francia, Reino Unido, Japón y otros 60 países han sido el destino para
1.2 millones de mexicanos altamente calificados o con estudios de posgrado que
se han marchado de México entre 1990 y 2015, porque no encontraron
oportunidades de desarrollo profesional, de acuerdo con información del Consejo
Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).
En
2017, se documentó que la migración de talento mexicano deriva de una compleja
problemática de naturaleza estructural, ligada al modelo de desarrollo del
país. De acuerdo con la investigación, de 1990 a 2015, el número de
posgraduados mexicanos, tan sólo en Estados Unidos se multiplicó casi seis
veces para alcanzar 249 mil.
Raquel
Hurtado es Químico Bacteriólogo Parasitólogo, egresada del Instituto
Politécnico Nacional (IPN). Estudió los cinco años que dura la carrera y tardó
otro más en titularse. Decidió continuar sus estudios: hizo dos años de
Maestría en Ciencias con especialidad en Inmunología, en la Escuela Nacional de
Ciencias Biológicas del IPN, y luego el Doctorado en Ciencias que también fue
con especialidad en Inmunología.
Esos
dos últimos los realizó con el apoyo de una beca del Conacyt.
La
doctora Raquel Hurtado, talento mexicano que se aprovecha en Francia. Foto: Vía
Twitter @ncimb
Sus
investigaciones de posgrado se enfocaron en analizar la respuesta inmunológica
en modelos animales contra infecciones causadas por micobacterias, entre las
que está incluida la que causa la tuberculosis.
Inició
con su proyecto sobre tuberculosis y otras enfermedades infecciosas causadas
por la bacteria que se llama micobacteria emulseras, que causa una enfermedad
en la piel, que no es muy frecuente, que se llama Úlcera de Buruli que tiene
más presencia en países de África, aunque también hubo casos reportados en
México.
Hizo
la parte científica en el Hospital de Nutrición en Tlalpan y en el Centro de
Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional
(Cinvestav), del Politécnico.
“Yo
veía mucho el ejemplo de mis profesores de posgrado. Ellos, igual por la época,
tuvieron la opción de que en cuanto terminaron el doctorado tenían ya un puesto
en alguna universidad pública para hacer investigación y dar clases. Entonces
yo pensé que con un doctorado, tendría las puertas abiertas o un puesto
asegurado en alguna universidad. En ese momento me gustaba dar clases y hacer
investigación, entonces es el perfil que me empecé a crear”, comenta en
entrevista con SinEmbargo.
Durante
su doctorado, empezó a dar algunas clases. Tenía el dinero de eso y de la beca;
cuando se terminó, buscó un espacio en alguna escuela particular para tener
tiempo de terminar su posgrado.
“Por
algunos compañeros que empezaban a buscar, vimos que era muy difícil ya
establecerse en alguna universidad o en algún centro de investigación. Yo tenía
ejemplos de muchas personas que habían salido del país para hacer una estancia
postdoctoral, ya que es muy importante para la carrera de un científico haber
hecho una estancia postdoctoral en el extranjero. Entonces, de todos los
ejemplos que tenía con mis expectativas, hacían el doctorado en México y salían
uno o dos años y regresaban y eso aumentaba sus posibilidades de colocarse bien
en un puesto”, agrega.
CLASES DE 90 PESOS
Raquel
empezó a buscar un espacio para dar clases de manera temporal, aunque no
descartaba la idea de encontrar una plaza o un puesto más definitivo.
Dio
por un tiempo clases de histología y microbiología en el Centro
Interdisciplinario de Ciencias de la Salud (CICS) del Politécnico, en la Unidad
Santo Tomás y también en la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas. Daba
clases por horas, cubriendo interinatos. Iba a dar sus clases y sólo le pagaban
esas horas.
“Los
que son profesores saben que los que son de tiempo completo tienen que tener un
tiempo de descarga académica, que es el que uno requiere para preparar clases,
calificar exámenes, calificar reportes, trabajos. Y a mí no, si yo daba 12
horas a la semana, esas eran las que me pagaban. Estamos hablando de 2004 a
2006 y me pagaban la hora, ya con las deducciones, a 90 pesos”, cuenta.
Llegó
a una escuela en la que estaban buscando un profesor para dar un taller de
comprensión de textos científicos en inglés. Le interesó porque su objetivo era
terminar el doctorado y ese trabajo era una herramienta para lograrlo.
La
directora, dice, la dejó marcada: “Me ofreció en ese momento la hora a 100
pesos. Yo intenté negociar y ella me dijo ‘no, la competencia es muy fuerte.
Hay muchas personas buscando trabajo y yo sé lo que se paga en las
universidades públicas’. Ella en ese momento tenía poder y justificaba sus
estándares con un ‘si no quieres, allá hay otro que va querer el puesto’ y
hasta por menos. Yo estaba un poco novata, no lo pensé tanto y acepté. En esa
escuela me pagaban en efectivo, no me daban prestaciones, ni seguro, ni IMSS.
Nada. Me pagaban en un sobre, las vacaciones no eran con paga, la lógica es no
trabajas, no se te tiene porqué pagar. Si uno llegaba cinco minutos o diez
minutos tarde, descontaban lo correspondiente a los minutos. Yo me concentré en
acabar mi tesis de doctorado”.
Ese
empleo para ella fue transitorio, pero platica de compañeros suyos que han
estado así por años, muchos de ellos dan clases así para complementar su
salario mensual; dan clases, consultas y obtienen ese dinero para poder
solventar su vida.
“No
me sentía con la motivación de poder seguir en esas condiciones. A un profesor,
con una preparación de ese tipo, no lo puedes tratar como a un niño tomándole
la hora. Por supuesto que no nos pagaban la descarga académica y que es algo
muy necesario para todo profesor porque el trabajo no se limita a la clase,
sino todo lo que se tiene que hacer antes y después. Yo ya tenía pensado y era
mi objetivo irme del país. En ese momento era salir para seguir haciendo fuerte
mi currículum y después poder regresar a México para poder encontrar algo”,
señala.
FRUSTRACIÓN CON EL PAÍS
Su
decisión de dejar el país se dio en el marco de lo que la doctora considera uno
de los periodos “más difíciles” de los últimos años en México:
“En
2006, para mi hubo un fraude en las elecciones y yo misma, por mi coraje e
impotencia, dije ‘me quiero ir’. Sí era la parte profesional y de la
experiencia y por otro, tenía desencanto y desmotivación. Todo eso me puso en
mente salir de México y buscar opciones. De alguna manera se me presentó una
oportunidad, que sabía que era la que estaba esperando y la tenía que
aprovechar”.
Durante
el doctorado, el que era su director de tesis tenía colaboraciones con grupos
de Europa. Él estaba financiado por un programa entre Conacyt, la Asociación
Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) y el
Instituto Pasteur.
Ese
programa tenía una parte financiada por Francia y otra por México y era para
recibir un estudiante de posgrado en los laboratorios de allá. Quedó y realizó
su estancia.
Después
de esa experiencia regresó a México a terminar el doctorado, ocurrió todo lo de
sus clases. Escribió a la directora con la que realizó la estancia y empezó a
buscar la oportunidad. Le escribía y le preguntaba si tenía proyectos, si la
podía recibir porque quería hacer una estancia postdoctoral.
Y
también se dio. A ella le aceptaron un financiamiento para ese proyecto y la
llamó. El acuerdo en ese entonces fue un contrato por dos años. Luego hubo una
prolongación y fueron dos años y medio.
“Cuando
estaban por cumplirse llegó la pregunta del siglo: ‘¿ahora qué?’ Al principio
era regresar a México, pero en ese momento yo no me sentía satisfecha y quería
seguirme probando. Sabía que podía hacer más cosas. A nivel personal estaba
bien; no dejas de extrañar a la familia, muchas cosas de tu país, pero nos
estaba yendo bien a mí y a mi esposo, porque lo traje. No sentía una motivación
muy grande para regresar y me sentía muy motivada de seguir probando aquí”,
explica.
Empezó
a buscar alternativas sobre ciencia, ya no hacer investigación básica, y poder
trabajar en ciencia desde otro punto de vista.
Conocía
lo que era la gestión de proyectos estructurales y decidió mover su área de
desarrollo. Fue una temporada difícil, dice, porque ahí fue cuando empezó a
tocar puertas que no se abrieron.
“Decidí
hacerlo en Francia. Busqué en México, ver qué podía hacer, qué perfiles
buscaban, pero francamente no busqué mucho. No me interesó seguir buscando
allá. La situación en México para mí era fuerte. Fue muy representativo el
2006, tuve coraje, desesperación. Fueron varios sentimientos y dije: si aceptan
el fraude, si lo validan yo me voy. Fue una parte personal y la otra por mi
carrera”, argumenta.
El
Instituto Pasteur aprovecha hoy los conocimientos de la doctora Raquel. Foto:
Institut Pasteur
LA INVESTIGADORA EN FRANCIA
A
ocho años de distancia, la doctora Raquel recibió en diciembre su nombramiento
como responsable de un biobanco. En el Instituto Pasteur se llama Colección
Nacional de Cultivos de Microorganismos y es un banco de microorganismos y
líneas celulares que están asociados a patentes. Le dieron plaza fija.
“Es
la cúspide o uno de los momentos en los que sé que valió la pena el trabajo, el
esfuerzo y la dedicación”, comenta.
A
la doctora le surgen sentimientos de impotencia e injusticia cuando se toca el
concepto de “fuga de cerebros”.
“Uno
se enfrenta a muchos obstáculos. Para empezar, el idioma es una barrera; hay
barreras culturales porque debes aprender cómo se hacen aquí las cosas; debes
encajar en la sociedad y además en un Instituto donde trabajan personas de todo
el mundo. Al mismo tiempo te das cuenta de que los mexicanos estamos igual,
tenemos las mismas capacidades intelectuales para ser competitivos en todas
partes. Creo que hasta tenemos el plus de adaptarnos mejor a los problemas y
podemos hallar soluciones más rápido a un conflicto. Eso nos da un extra. Nos
damos cuenta que somos altamente competitivos pero, y es frustrante, es algo
que sabemos. Y en nuestro país no se reconoce, no se le pueden dar las
oportunidades a las personas que así ameritan”, sostiene.
El
problema de México, dice, es que, por un lado, las plazas o los lugares en los
institutos de investigación y en las universidades son limitados porque no hay
financiamiento para ese tipo de programas. Por otro, muchas personas pueden
buscar opciones en la industria o en el sector privado para seguir haciendo
investigación, sin embargo la mayoría en México ofrecen espacios a los
científicos no para hacer investigación. Esa se hace en Francia, Estados Unidos
y Alemania. A México dejan las labores de promotores, consultores de productos,
no investigación.
“Esas
son las oportunidades de México para desarrollar su propia innovación
tecnológica y está muy desatendida. Por eso no hay espacios. Las empresas son
extranjeras que llegan a México y los científicos mexicanos no tienen acceso a
esos espacios. Además hay que sumarle las condiciones de trabajo, las leyes
laborales y todos los problemas asociados”, apunta.
Ahora,
la doctora Raquel, además de su nuevo cargo, busca ayudar a otros
investigadores en México con la Red de Talentos Mexicanos en Francia. Su
objetivo es hacer colaboraciones con México, ayudar en proyectos con grupos,
redes para dar a conocer los espacios, difundir la información.
“Ahora
estoy participando en varios proyectos europeos. Estos proyectos en ocasiones
abren espacios para países asociados y México forma parte de ese grupo. Así que
hay que hacer redes. A México le falta, internamente, el financiamiento. Pero
si desde el exterior se puede también ayudar, debemos empezar a movernos y a trabajar”,
concluye.