Aproximadamente a las 10:30
de la mañana de este domingo 5 de junio, fue encontrado el cadáver de un hombre
“encobijado”, en la colonia Granjas
Buenos Aires, en la subdelegación Los Pinos, en Tijuana.
De acuerdo a datos obtenidos
por ZETA, el ahora occiso se trataba de un joven de entre 15 y 20 años de edad,
que aún no ha sido identificado.
Hasta el momento no hay personas
detenidas por el crimen.
El piloto de motocicleta, Jay
Rabjohn, que participó este sábado en la Baja 500, murió de manera instantánea
al sufrir un accidente en el poblado Morelia, de la delegación de San Felipe,
en Mexicali.
Ésta es la segunda víctima
fatal durante el arranque de la justa deportiva luego de que alrededor de las
11:00 horas un menor de 8 años de edad, de nacionalidad estadounidense, murió
en la zona de salida cuando el conductor de un vehículo tipo trophy se volcó y
lo atropelló.
Sobre el motociclista, la
dirección de seguridad pública de Ensenada confirmó el incidente, aunque fueron
las autoridades de Mexicali las que se hicieron cargo del peritaje y levantar
el cuerpo del extranjero.
Al lugar llegaron paramédicos
de AMCARE y la Cruz Roja pero no pudieron hacer nada porque tenía fractura
cervical y problemas internos en los órganos que provocaron su deceso, señala
el portal deportivo AGP.
El presidente municipal del
Partido Revolucionario Institucional (PRI), Jorge Tsusumi reveló que la noche
del sábado 4 de junio, un grupo de cuatro hombres encapuchados y con armas
largas irrumpió en “El Barretal” donde se encontraba el candidato priista en el
Distrito 13, Arturo Aguirre “El Napo”.
Sin embargo, dijo el
candidato transportista logró salir por una de las salidas de emergencia ante
el ataque y la presencia del grupo que no se identificó por tener los rostros
tapados e ir vestidos de civiles.
Del “asalto” resultaron dos
personas lesionadas en la cabeza y rostro, quienes fueron golpeados, uno con la
cacha de un rifle de asalto y otro con el cañón del arma larga. Haciéndoles
heridas visibles.
A decir del dirigente
municipal 25 personas, equipo de campaña del candidato, estaban de noche
trabajando y organizando el día de la elección cuando en un vehículo
descendieron los hombres armados para asaltar y llevarse documentación del
partido, computadoras, así como listas y oficios.
Además a todos “les quitaron
celulares”, y las carteras, narra el dirigente del PRI quien contó los
testimonios de las personas amenazadas, goleadas y robadas.
El líder priista advirtió que
no se trató de autoridades sino de un grupo criminal, aunque matizó, aún es muy
temprano para dar conclusiones, hasta que la autoridad investigue.
Incluso, el candidato, Arturo
Aguirre, suspendió su agenda de este domingo “por el incidente” y no se anunció
el horario de votación en su distrito.
“Nos preocupa la tibieza con
la que la autoridad tanto de procuración de justicia como el Instituto Estatal
Electoral no se ha visto materializada.
No tuvimos información de
regreso en el sentido de lo que pasó en la denuncia que presentamos al inicio
de campaña de la jovencita que fue lesionada por las brigadas de Acción
Nacional.
Nos preocupa que el
Ejecutivo, a través de la Procuraduría General de Justicia del Estado, no actúe
en consecuencia”, mencionó el ex delegado de La Presa Rural.
Tsusumi advirtió que “esta
denuncia se va a presentar en la agencia del ministerio público federal” por la
desconfianza que hay ante las autoridades locales. Estas fueron parte de las
palabras textuales del dirigente del PRI:
Foto:Agustín Reyes/ presidente municipal del
Partido Revolucionario Institucional (PRI), Jorge Tsusumi
“Un grupo armado que irrumpió
en las instalaciones de El Barratal, tuvimos dos lesionados, se llevaron unas
computadoras, información, listas.
Ayer estábamos en un proceso
de organización con representantes de casilla, representantes generales cuando
irrumpió un grupo armado en las instalaciones de El Barratal en la Zona Este de
Tijuana. Nos preocupa la seguridad de nuestro candidato por ese distrito.
Estamos creyendo que tenían
que ver con la seguridad, El Barratal tiene tres puertas de salida y por una de
ellas salió el candidato con su equipo antes de que llegara el grupo armado.
Tuvimos dos lesiones, los
golpearon con las cachas y lo triste del caso es que se llevaron información
importante que teníamos de nuestros representantes de casilla.
Encapuchados, eran cuatro
personas con armas largas. Sábado 4 de junio en la noche”.
Al mediodía de este domingo
la diputada federal, Luz Argelia Paniagua, irrumpió en las instalaciones del antiguo
restaurante Misión Dragón, en donde se
tiene un bunker de la alianza PRI-PT-PNA-PVEM amedrentándolos con pistolas
eléctricas acompañada supuestos de agentes de la Policía Estatal Preventiva.
La denuncia la realizó Marco
Castillo Jiménez, candidato a regidor por la planilla de Antonio Magaña.
“Alrededor de 11 policías
estatales que venían vestidos de civiles irrumpieron buscando dinero, diciendo
que aquí había compra de votos, se metieron amenazando con pistolas eléctricas,
traían armas de fuego y estuvieron asustando a las señoras que nos estaban
ayudando a hacer comida para llevarle a nuestros representantes de casilla”,
afirmó.
De igual manera señaló que la
diputada ingresó sin consentimiento, buscó en todos los salones de la propiedad
como si fuera un cateo.
“Obviamente no encontraron
nada, es gente que está ayudándonos con las cosas que estamos haciendo entonces
hacemos una denuncia pública y ya preparamos con el jurídico la denuncia”.
Con el rostro de sus ausentes en la
playera o en una manta, familiares de personas desaparecidas trabajan con la
fiscalía estatal, la Universidad Autónoma el Estado de Morelos y corporaciones
federales en las fosas clandestinas de Tetelcingo. Registran minuciosamente la
extracción de cuerpos a fin de ayudar a identificarlos y así aliviar el dolor
de sus deudos, como narran Concepción y Lina, dos de las buscadoras a las que
se debe en gran medida la reapertura de las fosas.
TETELCINGO, Mor. (Proceso).-
Esta población morelense “representa la confirmación de que el Estado también
tiene sus fosas clandestinas”, dice Javier Sicilia, fundador del Movimiento por
la Paz con Justicia y Dignidad. Al menos aquí, la fiscalía local cavó dos, o
“quizá tres”, donde depositó irregularmente más de 100 cuerpos. Las autoridades
dicen que es una “práctica común” de las fiscalías del país, aunque eso sea
ilegal.
Durante las recientes
exhumaciones, además de los equipos periciales de la Fiscalía General del
Estado (FGE), la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), la
Procuraduría General de la República y la Policía Federal, un grupo de madres y
otros familiares de desaparecidos han tenido que usar trajes Tyvek, como los
que usan los peritos, a fin de presenciar y registrar todo lo que ocurre en las
fosas.
En este caso ha sido
fundamental la labor de María Concepción Hernández Hernández, madre de Oliver
Wenceslao, un comerciante de Cuautla secuestrado y asesinado por delincuentes
en 2013, y luego sepultado ilegalmente junto con los otros cuerpos en estas
fosas.
Tras recuperar el cuerpo de
su hijo en diciembre de 2014, María Concepción y su hermana Amalia iniciaron
una batalla legal y civil para lograr que las fosas fueran reabiertas y se
identificara a los demás cadáveres.
Ella nació en Cuautla y tiene
55 años. “Jamás imaginé que esto pasaría. Pero la fuerza me la da mi hijo,
porque yo amo demasiado a mis hijos, por eso estoy aquí, porque no puedo dejar
de pensar en lo que estarán pasando las mamás de las personas que están en las
fosas”, dice en un receso de los trabajos.
Bajo su traje especial blanco
porta una playera con la imagen de Wenceslao. Lleva una gorra que le sombrea el
rostro. Su mirada es tímida; durante la entrevista se voltea en varias
ocasiones. Desde el principio de la entrevista pide que no le pregunte nada de
lo que sucede en las fosas, pues no quiere dar información que ponga en riesgo
la diligencia.
María Hernández Hernández posa para un
retrato en Tetelcingo, Morelos. Foto: Germán Canseco
Ella es parte del equipo que
va registrando las condiciones en las que se recuperan cuerpos de la fosa. Uno
de los coordinadores de la UAEM le había comentado al reportero que la señora
no estaría directamente en las fosas y ella admite que muchas veces tiene
miedo: “Sé que no soy valiente”. De todas formas levantó la mano para
participar y no se ha perdido ninguna fase del procedimiento.
Su familia se dedica a la
venta de pollo en Cuautla, un negocio heredado de sus padres y que ahora
continúan sus hijos. “Estudié hasta el cuarto semestre de medicina en la UNAM,
pero después me casé y dejé la carrera”.
Cuando se le pregunta por qué
está aquí, se le nubla la mirada. Dice que Oliver Wenceslao, que era “como
cuchillito de palo”, ahora le sigue insistiendo: “Me dice: ‘¿Ya vieron lo del
oficio? ¿Ya presionaron a esta autoridad?’ Así sigue siendo. Me habla a través
de las ideas que tengo. Es el vocero de los desaparecidos, por eso luchamos
hasta que se abrieran las fosas. Ahora esperamos que todas las personas que
están aquí encuentren a sus familias”.
Esta mujer menuda y de
cabello cano acompañó en el campo El Maguey al rector de la UAEM, Jesús
Alejandro Vera Jiménez, y al poeta Javier Sicilia, quienes dieron a conocer que
el juez ordenaba la apertura de las fosas. El lugar estaba acordonado y con
sellos de la FGE, pero Vera y Sicilia pasaron al centro para dar el anuncio
desde el interior, con el apoyo de María Concepción y otras personas.
Eso les costó que el gobierno
de Graco Ramírez acusara a todo el grupo de sabotaje y ultrajes a la autoridad.
No es la primera vez que ocurre; es una víctima que durante más de dos años fue
revictimizada y ahora es criminalizada por las autoridades que, en su opinión,
deciden no hacer su trabajo. Cuando se le recuerdan los cargos que le fincó el
gobierno, contesta: “Si me meten a la cárcel, nada más te pido que me lleves
unos cigarritos. No fumo, pero puedo aprender”. Aunque el gobierno morelense se
comprometió a retirar esa denuncia, no queda claro en qué etapa se encuentra.
El pasado lunes 23, primer
día de los trabajos con la retroexcavadora, las autoridades se dieron cuenta de
un error: las fosas estaban a un lado del hoyo que tomó todo el día abrir.
“¿Qué te digo? Es el colmo. Y todavía se atreven a decir que no hay
irregularidades”, comenta la entrevistada mientras mueve la cabeza con
desaprobación y se acomoda el traje, que se desacomodó al mostrar la imagen de
su hijo, porque en unos minutos se reiniciarán los trabajos de exhumación.
Familiares de desaparecidos en las fosas clandestinas
de Tetelcingo. Foto: Germán Canseco
LA JOVEN MIREYA
Tranquilina Hernández Lagunas
es madre de Mireya Montiel Hernández. El 13 de septiembre de 2014 esta joven,
entonces de 18 años, salió con su novio, pero éste la dejó sola un momento y
cuando regresó ya no estaba. Desde entonces Tranquilina comenzó a buscarla.
Hace un mes, al enterarse del
caso de las fosas de Tetelcingo, solicitó a un juez que instruyera a la FGE
para que la UAEM participara en la exhumación e identificación de los cuerpos
como su representante. Lo logró. Estos trabajos de exhumación con observadores
y equipo técnico le deben mucho a su intuición.
Esta madre joven y soltera no
pierde el buen humor a pesar de la tragedia. Anteriormente su mayor
preocupación era llevar el sustento a Mireya y su otra hija, de 13 años, que
estudia la secundaria. Era trabajadora doméstica “en casas de judíos”, pero
desde que desapareció su hija dejó de trabajar y se dedicó de lleno a
investigar su paradero. Para “irse sosteniendo” recicla periódicos y hace
artesanías.
Tranquilina Hernández Lagunas, madre de
Mireya Montiel Hernández. Foto: Germán Canseco
Aparte de contribuir a la
apertura de las fosas de Tetelcingo, hace unas semanas, Hernández Lagunas formó
parte de la Brigada Nacional de Búsqueda de Personas Desaparecidas que fue a
Veracruz, donde localizó fosas con restos humanos. Su fuerza se nota cuando
habla.
“No sé si voy a encontrar a
mi hija aquí, porque yo la sigo buscando con vida. Pero debo tener los pies en
la tierra, aunque mi esperanza es que continúe viva y no se encuentre aquí”,
dice mientras se nublan sus ojos café claro.
Recuerda sus inicios como
buscadora: “Me fui juntando con otras mamás. Entendí que la desaparición de mi
hija no es la única, que existen muchas que andan como yo, buscando hasta
debajo de las piedras. Un día supe que había una capacitación para buscar en
fosas. Es muy difícil aceptar que la hija de uno puede estar en una fosa; una
quiere pensar que las va a encontrar con vida. Pero de todos modos fui.
“Me enseñaron cómo rascar la
tierra, cómo usar la pala y el pico. Me enseñaron cómo es el olor cuando hay
gente enterrada. Aprendí. Después vino la Brigada (Nacional) y primero pensé
que no podría ir, por mi otra niña. Pero mi familia me ha apoyado mucho; saben
que debo hacerlo, así que terminé yendo a Veracruz”.
Buscar allá es diferente:
“Miedo, miedo real, lo he sentido en Veracruz. Aquí en Morelos no es miedo, es
más bien rabia, dolor, tristeza”.
Enfundada en su traje Tyvek
con el logo de la UAEM en la espalda, Hernández Lagunas se encuentra en el filo
de las fosas, registrando cada detalle. Uno a uno los cuerpos van saliendo y
ella escucha, registra, observa. “No tengo estudios (terminó la secundaria),
pero la verdad, a algunos de los peritos de la fiscalía les podríamos enseñar
su trabajo”, dice divertida.
Para el cuarto día de
exhumación se le ve cansada. Tiene ojeras, pero no se raja. “Tenemos que
seguir. Las personas que están en las fosas no son basura, no son animales, hay
que apurarnos y sacarlos a todos de ahí”, dice a pesar de que la diligencia
puede demorarse otros 15 días.
Familiares de desaparecidos en las fosas
clandestinas de Tetelcingo. Foto: Germán Canseco
Además, la Brigada Nacional
de Búsqueda de Personas Desaparecidas regresará a Veracruz, y Lina, como la
llaman sus amigos, ya se prepara para ir:
“El dolor que siento es el
mismo que tienen otras madres, otras familias. Yo quiero contribuir a buscar a
otras personas. Traje esa lona con la cara de mi hija, la puse ahí porque
quiero que si sale en las cámaras (de televisión), quizás alguien la haya visto
y me avise. Pero también quiero que si ella ve las imágenes, se dé cuenta de
que la estoy buscando, de que a pesar del tiempo no he dejado de buscarla, de
extrañarla”, explica mientras baja el rostro.
Se le cae su celular. “¡Ese
teléfono! Ya no lo quiero, siempre se me cae”, dice sonriente; lo levanta, se
despide y regresa a trabajar.
Junto a las carpas de la
UAEM, una ambulancia sirve para la toma de muestras. Unas 40 personas han
venido porque oyeron que estos días también están elaborando de manera gratuita
el perfil genético de los familiares. Con el rostro triste, con el dolor vivo
en la mirada, hombres y mujeres, jóvenes y viejos, con la fotografía de sus
ausentes, van contando su historia, mil veces repetida y mil veces ignorada.
Al fondo se escucha la
retroexcavadora. Camarógrafos y fotógrafos se pelean un lugar sobre la pipa de
la UAEM que les sirve de mirador en el límite del perímetro. Otros se acomodan
entre las rejas de seguridad. Las madres miran con esperanza la escena. La
máquina ha exhumado a un cuerpo más. Mientras unas mujeres cantan la Oda a la
alegría o pintan un hermoso mural sobre papel, otras se apuran a darle la
bienvenida al cuerpo rescatado del abismo: “¿A qué hora salió?” Apuntan en una
cartulina la fecha, la hora y el número de cuerpo; luego la atan al perímetro.
En el oriente, el
Popocatépetl exhala otra fumarola.
(PROCESO / REPORTAJE ESPECIAL/ JAIME
LUIS BRITO/ 29 MAYO, 2016)
El desgarrón que padece México se puede
cuantificar: actualmente existen 256 conflictos sociales irresueltos en el
país, que van desde guerrillas hasta protestas mineras, de guardias
comunitarias a paramilitares, de movilizaciones estudiantiles a desaparición de
activistas. Basado en datos oficiales, un análisis de Proceso evidencia la
honda descomposición, que el presidente Peña Nieto llamó “mal humor social”, y
revela fenómenos dolorosísimos para México: la administración federal legitimó
el uso de la represión, buena parte de la violencia en los conflictos sociales
proviene del gobierno, las “reformas” del peñanietismo detonaron 52 movimientos
de repulsa y las detenciones de opositores se duplicaron.
CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).-
El país está irritado. En los últimos años, el número de conflictos sociales va
en aumento, lo mismo en las grandes ciudades que en pequeñas comunidades que se
resisten a aceptar ciertas políticas públicas, a la imposición de grandes
proyectos de energía o infraestructura o que responsabilizan al gobierno por
sus problemas. Es lo que el pasado abril el propio Enrique Peña Nieto calificó
de “mal humor social”.
Más allá del movimiento
magisterial –que en la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación
(CNTE) tiene hoy el rostro más visible y movilizado de la protesta contra el gobierno
de Enrique Peña Nieto– por todo el país se pueden identificar más de 250
conflictos sociales, en su mayoría inconexos y con objetivos varios.
Transcurrido el primer
semestre de la segunda mitad de la administración peñanietista, el balance es
revelador: de enero de 2013 a la fecha han surgido o se reactivaron 187
conflictos sociales o comunitarios en todo el país, mientras que, de los
heredados al iniciar el sexenio, subsisten 71.
La mayoría de los casos
documentados se pueden fechar en los primeros tres años de administración, pues
sólo 16 conflictos han surgido en lo que va de 2016. Así que, al llegar a la
elección intermedia de 2015, el país ya contaba con 240.
Si bien la estadística no
tuvo una variación significativa de la elección intermedia federal a los
comicios de este 5 de junio en 13 entidades federativas, se concentran en éstas
últimas 88 de los casos de movilización y protesta contra el gobierno.
Los estados de la República
cuyos procesos electorales fueron más polarizados se ubican entre los que más
conflictos registran desde hace tiempo: Oaxaca tiene 26 casos, incluido como
uno solo el movimiento magisterial; Puebla 13 y Veracruz 11.
Fragmento del reportaje que se publica
en la edición 2066, ya en circulación
Leticia Pedrajo con su compañía La Teatrera
Solitaria lleva a la comedia la crítica Quique y Angie, “La pareja imperial”
(Más mentiras el musical), de creación colectiva, que estrena este martes 7 el
Teatro Bar El Vicio. Armando Tapia, en el papel protagónico masculino, expone
que “han utilizado las redes sociales para referirse a nosotros como prole…”,
por lo cual considera que, como artistas, eso les da la autoridad moral para
expresar “lo que nosotros vemos de ellos”. Y Pedrajo, tras señalar que “se
trata de entender por qué los mexicanos compramos la peor telenovela que nos ha
vendido Televisa”, apunta: “Nos va a causar una risa dolorosa.”
CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).-
Ahora, la pareja presidencial (Enrique Peña Nieto y Angélica Rivera) es
abordada en un musical, con sátira política y “humor agridulce”.
Se titula Quique y Angie La
pareja imperial (Más mentiras el musical), sexta producción de La Teatrera
Solitaria, compañía dirigida por la actriz y productora Leticia Pedrajo que, a
decir suyo, incita a reflexionar sobre la mala situación que va del sexenio en
México.
A Pedrajo le surgió la idea:
“Tenía ganas de elaborar algo
sobre la pareja presidencial. Existe mucho teatro-cabaret, mucho espectáculo
donde se critica al presidente o salen los chistes, pero nadie ha tocado
directamente a la pareja presidencial. Entonces, convoqué a este equipo
maravilloso, somos amigos, cómplices, cada uno tiene sus carreras, sus
compañías, no obstante nos apoyamos siempre.”
Pero los actores, directores
y productores de este montaje plantean un análisis más profundo: en la trama,
el matrimonio se halla en su recámara de la llamada Casa Blanca conversando
sobre los sucesos de mayor importancia en el país.
“Se trata de entender por qué
los mexicanos compramos la peor telenovela que nos ha vendido Televisa y cómo
la mezcla de farándula y política, sumada a nuestra apatía, ha llevado al país
a la peor descomposición de todos los tiempos”, explican sus creadores.
Actúan Armando Tapia y la
misma Lety Pedrajo. Los directores son Antonio Cerezo y Lizeth Rondero. Yurief
Nieves está en la parte musical y el diseño sonoro. El realizador de la
escenografía es Juan Guerrero. Abril Lara se encarga de la coreografía. En la
producción ejecutiva está Isaías Avilés. La asistente de dirección y producción
es Leticia Reséndiz. La ilustración es del monero Rafael Barajas El Fisgón.
Julia Marín interviene en el diseño gráfico e Irazú Díaz lleva difusión y redes
sociales.
Quique y Angie “La pareja
imperial” (Más mentiras el musical) logró producirse a través de la plataforma
Fondeadora. Estrenará el martes 7 de junio, a las 21:30 horas, en el Teatro Bar
El Vicio, Madrid 13, colonia Del Carmen, Coyoacán, permaneciendo ahí una corta
temporada cada martes de junio.
Fragmento del reportaje que se publica
en la edición 2066, ya en circulación
(PROCESO/ REPORTAJE ESPECIAL/ COLUMBA VÉRTIZ DE LA FUENTE , 4 JUNIO, 2016)