lunes, 17 de junio de 2013

MATA A EX ESPOSA Y SE QUITA LA VIDA EN GUANAJUATO

León, Gto.- Jorge Enrique utilizó una venda para ahorcar a su ex esposa y después se quitó la vida de la misma manera en el patio de su casa. Fuente: http://www.am.com.mx

La pequeña de ambos estaba inconsolable, quedó en la orfandad.

La discusión

Casi a la medianoche del sábado Blanca Alicia Padilla Alonso, de 32 años, acudió a la casa de quien fuera su esposo.

Jorge Enrique Romero Camacho, de 36 años, tenía tiempo separado de Blanca y vivía solo en el primer departamento de la torre UH 41, ubicado en la calle Yosemite, en el fraccionamiento Parques de San Juan.

Se reunirían aparentemente para platicar sobre su relación.

Blanca ya vivía con su mamá y con ella su hija de 12 años.

Se presume que durante la madrugada estuvieron platicando y posteriormente llegaron a una discusión.

Jorge tomó una venda y lo enredó en el cuello de Blanca Alicia; lo presionó hasta que su ex esposa murió.

Posteriormente fue al patio trasero, tomó un lazo de plástico y lo amarró a la ventana.

Decidió terminar con su vida de la misma manera como lo hizo con quien fuera su esposa.

María Guadalupe Alonso, madre de Blanca Alicia, se preocupó al no saber por qué no llegaba su hija y decidió acudir a la casa de su ex yerno.

La puerta estaba bajo llave y no pudo ingresar. Guadalupe decidió llamar a la Policía.

“A las 5:11 de la tarde se recibió el reporte de una mujer sin vida y como no se podía ingresar, se rompió un cristal; adentro encontramos dos cadáveres”, informó el director de la Policía Municipal Francisco Javier Aguilera Candelas.

En la cama se encontraba boca abajo Blanca Alicia, desnuda de la cintura hacia abajo y con la venda en el cuello.

Jorge fue encontrado con un lazo en el cuello que amarró de la ventana.

La pequeña de ambos gritó y se aferró a los brazos de su abuela.

Vecinos del fraccionamiento no daban crédito de la tragedia y poco a poco familiares de ambos acudieron a la escena fatal.

Elementos de la Policía delimitaron el departamento con cinta amarilla y comunicaron el hecho a la Procuraduría General de Justicia.

Momentos más tarde agentes realizaron el peritaje y los cuerpos fueron trasladados al Servicio Médico Forense (Semefo) para practicarles la necropsia de ley.

Será en las próximas horas que el Ministerio Público informe las declaraciones de familiares y así explicar el actuar de la pareja que terminó su unión con la muerte.
 
(ZOCALO/ Agencias/ 17/06/2013 - 09:41 AM)

BANDAS RIVALES SE UNEN PARA ENFRENTAR A POLICIAS

Yucatán.- Autoridades de la Policía Municipal de Progreso, en Yucatán, reportaron este domingo un enfrentamiento entre integrantes de las bandas “Los Feliz” y “Sur 13”, quienes en la gresca utilizaron piedras, machetes y bombas molotov. Fuente: sillarota.com
 
En los hechos participaron al menos 50 personas, pero sólo se logró la detención de 12 sujetos, cuatro de ellos menores, así como por lo menos cinco mujeres.
 
Sin embargo, al momento del arribo de los elementos policiacos a las oficinas de la comisaría y la caseta de la Policía Municipal, donde ocurría el zafarrancho, ambas agrupaciones se manifestaron contra la intervención policiaca y agredieron a los uniformados. 

Los detenidos tras lo sucedido negaron señalar el motivo de la gresca inicial entre las dos bandas, manifestando que “es una lucha de poderes en la que los policías no se deben meter”.

(ZOCALO/  Agencias/ 16/06/2013 - 09:33 PM)

MIGRANTES; UN PEDAZO DE CIELO EN EL INFIERNO

Excélsior
México.- En una ciudad donde la delincuencia acecha de día y de noche, hay un hogar que deja sus puertas abiertas de par en par las 24 horas. Un lote sin pavimento al costado izquierdo de la vivienda, recibe cada atardecer entre 100 y 300 sudamericanos; lo que equivale al número de muertos por balas perdidas en Guatemala.

El chasquido de las piedras que se golpean entre sí, hace que los esposos Lourerio se asomen a la computadora para constatar –en la cámara de seguridad instalada a la máquina– la llegada de una decena de visitantes en el número 1063 de la calle Montaño en la ciudad fronteriza de Nogales, Sonora.

El tic tac del segundero marca las 6:23 de la tarde en un jueves donde la temperatura alcanzó los 36 grados centígrados y las faldas de las montañas lucen rojizas en medio de vegetación muerta. La imagen de la pantalla en blanco y negro deja ver decenas de cabezas, cabellos y torsos de hombres, mujeres e infantes.

La vista no alcanza a reconocer rostros, miradas ni apariencias. Es un río humano que camina por detrás de la morada rumbo a la puerta trasera que les da la bienvenida. Han llegado 63 migrantes de centro y Sudamérica después de haber sido deportados por las autoridades migratorias de Estados Unidos.

“Juan, 43 años, de Honduras; Ricardo, 27 años, de Honduras; Karla, 35 años, de El Salvador; Yolanda, 52 años, de México; Luis, 16 años, de México; Carlos, 34 años, de México; Laura, 21 años, de Guatemala; Guadalupe, 3 meses, de México…”.

-¿Sigo?, pregunta Gilda.

-¿Faltan muchos?, le responden.

“Son ocho, faltan todavía 55 para completar el turno de los que acaban de llegar. Los del medio día son como otros 50, ¿quieres que te los lea?”.

Es Gilda de Lourerio, la esposa de don Paco. Sus manos están ocupadas sosteniendo una libreta que deja ver el paso del tiempo. Sus hojas maltrechas, amarillentas, llevan la huella de una problemática apabullante: el registro de casi un millón de migrantes detrás del sueño americano.

A espaldas de Gilda, un Cristo da la sensación de querer contenerla. Tallado en madera, con estatura de más de un metro y sus extremidades superiores extendidas, dan la bienvenida a mujeres delgadas, quemadas por el sol, a hombres que ya no pueden caminar, a niños desnutridos.

La capilla del Albergue Juan Bosco esconde los secretos de una centena de voces que confían sus esperanzas en la fe de poder cruzar la frontera. Atrás el Cristo. De frente una multitud latinoamericana que no logró llegar a Estados Unidos de América.

La mezcla de aromas es peculiar. Condimentos, comida caliente, sudor, cansancio. Deambulan por el corredor, piden permiso para tomar agua, un teléfono para comunicarse con sus familias. Otros lloran en un rincón, huyen de la multitud.

Saliendo de la capilla y contando cinco pasos a la derecha, está la habitación de los varones en literas vestidas de color naranja. Una frente a la otra, como en pelotón militar. Fueron construidas a mano por una comunidad que quiso tenderle la mano a los más necesitados.

Don Paco y su esposa Gilda son los artesanos de este pedazo de cielo en medio del infierno que llevan en la espalda los hombres y mujeres que dejaron su pasado para enfrentarse al futuro que no llegó.

Los esposos han sido testigos de tres décadas de servicio que han dejado a su paso casi un millón de migrantes bajo su resguardo. “Nos ha tocado improvisar colchonetas porque hay días que no nos damos abasto, pero todos cabemos”, cuenta la señora de la casa mientras agrega que 350 es la capacidad máxima que tiene el albergue para migrantes en Nogales.

El 2012 fue un año concurrido, 51 mil 199 personas pasaron por el albergue de los Lourerio en busca de un refugio que los ayude a tomar la decisión que los somete a la amargura: regresar a casa o volver a intentarlo.

Los registros de la libreta de doña Gilda son la prueba de un problema vergonzoso. Entre el 2010 y el 2012, los esposos habrían recibido en su morada, lo equivalente a llenar el Estadio Azteca, 110 mil migrantes.

Las cifras se incrementan al compás del dolor, drama y pobreza de millones de familias en pos del llamado “American Dream”. Cerca de 400 mil indocumentados pasan anualmente por México para llegar a Estados Unidos, no sin antes ser víctimas de toda clase de vejaciones.

De esos 400 mil, 14 mil ocupan ya los renglones de la libreta de doña Gilda en lo que va corrido del 2013. Las personas que han encontrado abrigo con los Lourerio, de enero a abril del año en curso, es igual al número de personas arrestadas por la Policía Federal en todo el país durante la administración de Enrique Peña Nieto.

Por cada arresto federal en México, hay un migrante que llega al Albergue Juan Bosco de la ciudad fronteriza de Nogales. Desde 1982 hasta la fecha, los esposos Lourerio han recibido más de un millón de personas de distintas nacionalidades. Esto se traduce en tener de visita a todos los habitantes de Acapulco, la ciudad más poblada del estado de Guerrero.

‘A VECES QUISIERA MORIRME’: DON PACO

Todos cargan una cruz en la espalda en su intento por cruzar el desierto de Arizona desde su país de origen. Una de esas cruces, la lleva cargando Paco en su memoria y lo mantiene sumido en una profunda tristeza.

“Cuando un niño de 7 años llegó y había perdido la vista en el desierto. Vi que venía en la fila la mamá con el niño en los brazos, el niño venía con los ojos abiertos y le pedía los brazos a su mamá y me ignoraba…”.

“Es que perdió la vista”, dijo la mamá.

La pausa de cinco segundos que hace Don Paco antes de continuar con la historia es suficiente para que sus ojos se carguen de llanto. Traga saliva, pasa la mano derecha por sus ojos y concluye:

“Esto ha sido lo más doloroso para mí… siempre que lo recuerdo me duele mucho porque cuando yo lo agarré en mis brazos el niño me dice: ‘tú me vas a curar, quiero ver’, era imposible, ya no podía ver”, el llanto consume la voz de Paco.

Ya sin la grabadora, el señor Laurerio dice haber hecho lo imposible para que el niño migrante recuperara la vista. “Llamé a varios médicos, incluso no descarté llevármelo a Estados Unidos si era necesario, era tan parecido a mi nieto que yo decía bajo la almohada todas las noches ‘si tengo que vender el albergue para que este niño salve sus ojos, lo hago’ porque cualquier cosa habría valido la pena”. Pero las buenas intenciones del director del albergue no pudieron contra un diagnóstico irreparable; el infante estaría condenado a la ceguera de por vida.

Don Paco y su esposa Gilda salieron una tarde de invierno al parque principal de Nogales. Lo que vieron aquel día los llenó de coraje para construir hace tres décadas el Albergue Juan Bosco. “Una señora con tres niños en la banqueta, temblaban de frío, incluso estaban ya morados, ¿cierto Gilda?”, le pregunta a su mujer mientras ella asiente con la cabeza.

“Le dije a mi señora, ‘vamos por unas cobijas, pobres niños’ y en el camino vimos al costado del parque a otra pareja en las mismas condiciones y le señalé a mi esposa, le dije ‘mira allá hay más…’, todos eran migrantes centroamericanos y con el paso de los días era una escena que se multiplicaba, era impresionante”, se agarra la cabeza en un intento por recordar lo preocupados que quedaron con la escena.

Pero las cobijas que Paco y Gilda ofrecieron esa tarde eran insuficientes. El abrigo era limitado, no había más frazadas ni dinero que alcanzara a surtir a cientos de migrantes temblorosos en un invierno que llegó hace 30 años a menos 38 grados. Las manos de los Lourerio y sus vecinos de Nogales, se convirtieron en artesanos de un nido que hoy es de los albergues más concurridos del país.

“Cuando nosotros empezamos, mis hijos estaban pequeños y mi hijo me decía ‘no te preocupes papá, cuando sea grande yo voy a ser el abogado del albergue’ y mi sobrina decía, ‘yo voy a ser la psicóloga” y fíjate que sí cumplieron, son ellos quienes nos atienden psicológica y legalmente”, cuenta el hombre de más de 58 años con la satisfacción de saber que su familia hizo lo correcto.

Han pasado 32 años desde entonces y un millón de migrantes frente a los Lourerio. El peso del drama, el dolor y el olor a desgracia no son suficientes para una familia que seguirá dando abrigo a los desamparados. “Yo sé que nadie me tiene aquí a la fuerza, pero sé que aquí también me hice hipertenso, me hice diabético, porque lo más fuerte del sufrimiento del migrante lo llevo en mi corazón, eso jamás se me va a olvidar aunque a veces quisiera morirme”.

‘LOS VAN A MATAR, NO LOS VOY A VOLVER A VER…’: VICTORIA

Tiene 32 años y está sentada en una de las literas del albergue. Sólo tres mujeres llegaron este jueves de abril en un grupo que reza en la capilla de los Lourerio. Dos de ellas optaron por el silencio. Victoria se levantó de la silla, caminó arrastrando los pies y cuando se percató que nadie la veía, dijo susurrando a la altura del oído: “yo quiero contar mi historia”.

“Quiero irme a los Estados Unidos porque quiero reencontrarme con mis hijos. Yo tengo dos hijos que son nacidos allá en el extranjero. Nosotros tratamos de sacar la visa, pero pues el Gobierno americano ya pone muchas trabas y desafortunadamente nos la negó, entonces no nos quedó más que otra opción que cruzar así, ilegal”…

-¿Vivías en Estados Unidos?

“Sí, nosotros vivíamos en Chicago, allá nacieron mis hijos, ellos son de allá, pero por problemas familiares tuvimos que regresar a México y tratamos de volver otra vez a Estados Unidos, pero acá la economía, la delincuencia, es difícil juntar el dinero y a nosotros nos tardó tres años para poder juntar el poco dinero y poder primero mandar a nuestros hijos y con el poco dinero que nos quedaba, nosotros poder sacar la visa, pero nos la negó el Gobierno y el poco dinero que nos queda es para pagarle a un coyote lo de la cruza”.

-¿Cuánto cobra el coyote por pasarte al otro lado?

“Nos cobró 3 mil 500 dólares por persona, porque somos mi esposo y yo los que no tenemos papeles y fue largo, fue por el cerro y parte del desierto, fueron tres días caminando en la mañana y en la noche nos quedábamos en la intemperie, el frío era insoportable, los animales, y ya después en la mañana otra vez a caminar, volvíamos a la frontera y ya nos faltaba poquito para que nos dieran el ‘levantón’, para que nos recogiera la persona que nos iba a llevar a nuestro destino y ahí fue cuando ‘la migra’ se apareció y todos corrimos y mi esposo y yo y otro muchacho, pues no supimos de dónde nos salieron ganas porque estábamos cansados, yo ampollada de mis pies, con mis rodillas lastimadas y logramos cruzar al lado mexicano, gracias a Dios que no nos pudo agarrar la migra y ya estamos aquí porque todos se perdieron, no supimos nada de los demás, ni del guía y estuvimos perdidos en el desierto tres días –llanto– hasta que apareció uno que se les conoce como ‘los vaqueros’ y nos dijo que qué estábamos haciendo por ahí, porque en esa zona se da mucho que de la mafia y eso de los sicarios, le contamos lo que nos había pasado y nos dijo que estábamos mal, que estábamos caminando en círculo, nos llevó a su casa en un caballo, nos dio comida porque llevábamos tres días sin comer, sólo con galletas y una botella de agua de medio litro a la mitad y gracias a él es que estamos aquí, si no, quién sabe qué nos habría pasado”.

-¿Lo piensan volver a intentar?

Llora, baja la mirada y dice, “sí…”.

-¿Pese a los riesgos?

“Sí, porque mis hijos ya están en Estados Unidos, tienen un mes y 15 días y yo sé que están con familia de nosotros y todo, pero es difícil para una madre separarse de sus hijos y sí, pese a todos los riesgos lo volvería a intentar, la esperanza es lo último que se pierde”.

-¿Qué mensaje le envías a tus hijos? Llora desconsolada por cinco segundos.

“Pues… ese es otro problema. Mi hijo tiene 11 años, se llama Félix y él es una persona que se preocupa mucho por nosotros y él en el momento en el que le dijimos que no nos habían dado la visa, él ya veía reportajes de cómo morían los indocumentados en el desierto, en el río, y el día que le dijimos que no nos habían dado la visa, entonces nos dijo ‘mamá, ¿entonces cómo le van hacer?, ¿van a cruzar la frontera así?’, yo le dije, ‘ay hijo no te preocupes todo va estar bien’ y él me dijo ‘mamá es que si la cruzan así, los van a matar, no los voy a volver a ver…’”.

Félix continúa esperando a sus padres en Chicago. Su familia le hizo creer que mamá y papá había ido por segunda vez a la embajada de Estados Unidos logrando conseguir la visa. Al término de la entrevista, Victoria y Ricardo confesaron que al día siguiente cruzarían de nuevo por el desierto de Arizona.

Días después, la prensa local de Nogales reportó el hallazgo de un grupo de indocumentados muertos, entre ellos dos mujeres y siete hombres.

México es de terror para cualquier migrante

Es delgado, alto. Tiene la piel amarillenta y cabellos alborotados en la barbilla. Se hace llamar Alberto y llegó al Albergue Juan Bosco de Nogales sorteando delincuentes y pandilleros. Los “Maras Salvatrucha” fueron su primer enemigo a vencer. En México fueron grupos delincuenciales, y en Estados Unidos “la migra”, quienes terminaron con su sueño americano. “Yo vengo de muy lejos, vengo de Centroamérica, para nosotros está bien crítico porque hay algo que está pasando en el sur de México del lado de Tabasco y del lado de Chiapas y más en Veracruz, donde están llegando las pandillas que están poniendo en peligro la vida de todas las personas, todo aquel que vaya sin guía lo bajan a tubazos del tren así en marcha”, cuenta el migrante.

Según cifras oficiales de Honduras, alrededor de 700 migrantes intentan cada día cruzar a Estados Unidos de América. El 90% lo hace como Alberto, pasando por el sur de México donde los verdugos hacen de su travesía un verdadero viacrucis que comienzan con el tren carguero mejor conocido como “La Bestia”.

Es la tercera vez que Alberto intenta cruzar la frontera mexicana. Esta vez lo hizo por Sonora, después de darse cuenta que por Tamaulipas era el camino seguro hacia la muerte . “Por allá es más complicado y el blanco número uno es el centroamericano”, advierte el señor de 43 años.

Según cifras de la Organización Internacional para las Migraciones, cada año pasan alrededor de 400 mil indocumentados centroamericanos por territorio mexicano para llegar a Estados Unidos. En el trayecto sufren con frecuencia “vejaciones, maltratos, discriminación y abusos”, señala el informe del año pasado.

EXPEDIENTE: LOS ALBAÑILES...


Saltillo.- Decidido a saldar cuentas de la peor manera, Sergio amagó a su patrón con el cuchillo que portaba para alardear su falsa valentía y, sin pensar en las consecuencias, se abalanzó contra el contratista, propinándole la puñalada que lo convirtió en asesino de la noche a la mañana.

Lo que hasta entonces parecía una madrugada de fiesta, se transformó en el más rojo de los amaneceres, cuando el empobrecido albañil sacó su fiereza para de tajo ultimar al hombre que le había regalado la confianza en todo momento.

Tan sólo un movimiento bastó para que el endeudado chalán cambiara el rumbo de una amistad que siempre creyó sincera, pero que murió con la ambición de querer finiquitar el compromiso económico que tenía con su jefe.

Pura parranda

Desde que eran jóvenes, Sergio y Francisco avistaban la imagen de un porvenir diferente, pues aunque sus faenas en la construcción no eran bien remuneradas, las ganas de querer sobresalir y el ansia de destacar en su medio los hacían multiplicarse en sus tareas.

Mientras la utopía de un bienestar que no llegaba se hacía cada vez más lejana, los amigos de la infancia disfrutaban su convivencia en el pueblo, de la única forma que lo podían hacer: embriagándose.

Y es que en General Cepeda nunca pasaba nada, los años corrían abofeteando con su indiferencia a los ejidatarios que espantaban el aburrimiento con el vino barato que les proveía la felicidad, la misma que se diluía con el último sorbo de las botellas que enloquecían de furor a los bebedores.

Atraídos por la extraña magia del alcohol que los entretenía, los albañiles tomaban como pasatiempo la parranda, aprovechando sus virtudes para darle sentido a la vida, mientras lidiaban con la cotidianidad del oficio que solamente les daba para malcomer.

Aun así, las polvorosas calles de la zona centro y sus alrededores se habían convertido en el campo de acción para los especialistas de la pala, porque era en su tierra donde plasmaban el arte laboral que les permitía seguir junto a su gente y fortaleciendo la amistad que siempre pareció genuina.

Con más técnica que gracia, Paco tomó entre sus manos el destino de su joven aprendiz que, ávido de sabiduría, palpó las enseñanzas del maestro fortuito, que demás de instruirlo en el mundo de la construcción, también lo encaminó en los sabores de la cebada.

Sabiendo que congeniarían en todos los sentidos, Francisco tomó como propia la misión de adiestrar a Sergio, ignorando que éste le pagaría con la más cruel traición en un momento de furia, y todo por la culpa del dinero, que se convirtió en la manzana de la discordia.

Noche de fiesta

Utilizando su fuerza bruta para batir la mezcla que parecía interminable, Sergio se sumía en los pensamientos de su futuro inmediato cuando una voz le alegró el día, era su patrón, que con tono de salario le anunciaba que la jornada había terminado.

Presuroso, el vaquero de triste figura se despidió de sus compañeros y con el cuerpo costroso se fue a su casa, donde las caguamas heladas lo esperaban, como preámbulo a la noche de fiesta que se daría en el pueblo en cuanto cayera la tarde.

Con el correr de las horas, “El Checo” afianzó sus intenciones de embriagarse hasta la locura, y mientras elegía su ajuar de cacería, en el ambiente los esbozos de la tragedia se mezclaban invisibles, aguardando el momento perfecto para entrar en acción.

En el acaecer del sábado, el albañil sentía renovar las ilusiones de una emoción contenida durante días, sabedor de que la fecha había llegado y la parranda que se correría en el baile sería tan descomunal como festiva.

Cuando el reloj marcaba las 20:45 horas del naciente fin de semana, el ejidatario abandonó la vivienda y, con prisa justificada, encaminó sus pasos hasta el salón de actos, donde los acordeones locales retumbaban sin parar.

Presagiando una desvelada inédita, Sergio entró al lugar con su atavío de ocasión y arrastrado las botas anunció una llegada que parecía triunfal, aunque en realidad se trataba del inicio de una odisea que terminaría de la peor manera.

Durante toda la madrugada, las estridentes melodías de “los desconocidos del norte” aliviaron los pesares sociales del treintón, que animado por el momento se dejó llevar por los efectos del vino, que lo hicieron perder el sentido de la realidad, comenzando un peregrinar por las imágenes mentales que lo traicionaron sin que se diera cuenta.

Y es que ya entrada la noche, abandonó el local de las ilusiones falsas para comenzar un peregrinar por la caravana de celebraciones que se ofrecían en el ejido, perdiéndose entre la negrura de los caminitos que invariablemente lo llevaban a la nada.

Así transcurrieron las andanzas del insoportable chalán, que arrastrando hasta el alma divisó una luz en la lejanía que lo hizo renovar esperanzas, eran las farolas de la zona centro que lo invitaban a seguir tomando bajo la complicidad de su despistada conciencia.

Trágico encuentro

Mientras el endeudado vaquero se divertía “nadando” en el mezcal que le proveía su miserable sueldo, Francisco hacía lo propio bajo la misma regla, embriagarse con el pretexto del sabadito alegre.

En otra parte, el constructor de existencia escrita jadeaba de placer con sus amigos de ocasión, bailando hasta la saciedad, mientras los ríos de cerveza corrían por su cuerpo como presagiando el colofón de una vida de excesos.

Irónicamente, Paco y su peón cruzaron los caminos del destino al mismo tiempo, porque mientras uno alegraba su embriaguez con el brillo de las luces artificiales que pendían en las inmediaciones de una plaza pública, el otro llegaba al lugar como invitado por la suerte, que se le acabó cuando estuvieron de frente.

Olvidando que tenían una relación de trabajo, Francisco cruzó algunas palabras con su potencial enemigo, sacando a relucir la deuda que tenían pendiente; ya era junio y habían pasado varios días desde que el contratista se ofreció a sacar al albañil de la miseria prestándole el dinero que jamás le regresaría.

En medio de los titubeos provocados por el efecto del alcohol, los “amigos” se vieron fíjamente, y fue entonces cuando el ofendido le pidió que saldaran la cuenta, a lo que el endeudado se negó rotundamente, gritando que no le pagaría ni un peso.

Tras la negativa del irrespetuoso empleado, el patrón actuó con furia y se abalanzó sobre su rival, generando el forcejeo que se prolongó infructuosamente, porque el reloj de la plaza marcaba las 5:00 horas del nuevo día y con ello el desgaste físico de los rijosos que se negaban a perder el orgullo.

Repentinamente, un cuchillo salió relucir de entre el juego de manos y la muerte salió al quite, cuando el filoso puñal se clavó en el abdomen de Paco, que sin escalas se desvaneció ante la sorpresa de su rival, que nada quiso hacer para impedir el trágico desenlace.

Al ver que su contraparte caía inerte, el asesino se perdió entre las sombras de la oscuridad, corriendo con inusitada rapidez, mientras volteaba de reojo, tan sólo para constatar que su prestamista seguía sin vida al pie de una banca.

Fallido escape

Deseando mantener su libertad intacta, el criminal huyó a la frontera, donde se resguardó de los señalamientos judiciales que pudieran caer en su contra, tomando el tiempo como aliado, mientras se olvidaba de la trágica madrugada que cambió sus planes de vida permanentemente.

Pero los meses pasaron y la nostalgia se apoderó del fugitivo, quien convencido de que la justicia había enterrado el crimen con el manto del pasado, resolvió volver a su tierra, donde pasaría los ácidos momentos con que comenzó a pagar su ingratitud.

Esto porque mientras se resguardaba con su gente en una casa común de Ramos Arizpe, las autoridades ministeriales supieron de su retorno y reanudaron las pesquisas que se agudizaron tan sólo unas horas, porque el albañil descansaba ignorando que andaban tras él.

Apenas amanecía, cuando un fuerte toquido estremeció la puerta de la casa, esa sería la señal con que Sergio abriría el acceso del lugar para enterarse que un grupo de policías notificaban su detención bajo el delito de homicidio calificado.

Sabiéndose perdido, prófugo, se entregó voluntariamente para arraigarse y declarar en torno al asesinato, rindiendo su versión ante la juez tercero de lo Penal en Saltillo, que días después le brindó el auto de formal prisión.

Ahora Sergio espera el veredicto de la fiscal que continúa trabajando las evidencias que le han proporcionado, para en el mediano plazo definir si le otorga la libertad o decreta la sentencia condenatoria por haber ultimado de una puñalada a su patrón… y todo por dinero.
 
(ZOCALO/  Rosendo Zavala/ 17/06/2013 - 04:08 AM)

ESPIAR EN MÉXICO, UN DÍA DE CAMPO

Raymundo Riva Palacio

 
El espionaje que realiza un gobierno sobre sus gobernados, siempre ha sido motivo de conflicto. En los regímenes autoritarios no hay forma de enfrentarlo, pero en los sistemas abiertos, los espacios para combatirlo son amplios y sólidos. Pero para que este sistema funcione y sirva de contención al Gobierno, la sociedad tiene que actuar como anticuerpo. 
 
 Hay países maduros donde la sociedad presiona a los medios -sus voceros-, para que los defiendan de lo que consideran abusos, y hay otras –como la mexicana-, donde la sociedad presiona a los medios para mantener privilegios. En las primeras se avanza; en las segundas, gana el status quo y el reacomodo.

Durante las dos últimas semanas se desató un escándalo mundial por el programa de vigilancia electrónica de las telecomunicaciones del gobierno de Estados Unidos, donde a través de cuatro programas para telefonía e Internet, minaron millones de datos de personas que podían tener vínculos con el terrorismo, y colateralmente se metieron a ver sus registros personales y su relación con un número incalculable de usuarios. 
 
El espionaje no ha escalado hacia un conflicto que ponga en peligro la presidencia de Barack Obama porque está dentro de la ley. 
 
 Puede no gustarle a muchos, pero el marco jurídico le da el espacio a Obama para sobrevivir. Lo que no impide es la discusión sobre la invasión de privacidad, que viola las garantías individuales, que es uno de los derechos fundamentales de las personas.

En una sociedad abierta, como por ejemplo la inglesa, cuando proliferó la instalación de las cámaras de vigilancia en las calles de Londres se dio una intensa discusión pública sobre si esas cámaras no violaban la privacidad de las personas, aún si fuera en una vía pública. 
 
Aunque el argumento fue derrotado, el mero hecho de haberlo puesto a discusión reflejó a una sociedad en permanente defensa de sus derechos que obliga a crear consensos sobre acciones que, como en ese caso, beneficiarían a la propia sociedad sin conculcar sus derechos fundamentales.

Una sociedad inmadura, como la mexicana, ha llegado al extremo de justificar los espionajes telefónicos como un mecanismo de rendición de cuentas políticas. 
 
Grupos interesados en dañar a sus adversarios han gozado de puertas abiertas en los medios de comunicación que, sin cuestionar procedencia y motivaciones, difunden acríticamente los contenidos.
 
 Estos grupos cuentan con la ayuda de la propia clase política, que se monta en el espionaje para denostar rivales. En ningún caso se pregunta quién espió y mucho menos se investiga al autor o autores del delito. 
 
Se suele estigmatizar a quienes atrapan en sus chapucerías, irregularidades e incluso ilegalidades, pero al estar diseñada esa acción como un método que intenta acabar con políticos –algo que rara vez sucede- y no para que el sistema de justicia actúe contra quien violó la ley, su efecto es efímero y sin trascendencia real que beneficie a la sociedad.

Esta práctica no es vieja en México, aunque el espionaje político ha sido un brazo de la política gubernamental desde finales de los 40, cuando se creó la Dirección Federal de Seguridad, precursora del Cisen. 
 
Durante la segunda parte del siglo pasado su información se utilizó con fines de poder político, no como un método para ventilar extractos de expedientes o documentos falsos para dañar adversarios.

El giro se dio en la primera década del año, con la llegada de los gobiernos panistas, donde no sólo se empezó a recurrir a ese tipo de acciones para perjudicar principalmente a priistas, sino que se toleró que grupos ajenos al gobierno en turno realizaran espionaje y los difundieran. 
 
Permitir que el espionaje se convirtiera en un recurso de los políticos para ajustar cuentas, pervirtió la disciplina de la inteligencia que requiere un Estado para salvaguardar su seguridad interna y su seguridad nacional. Para la gran mayoría de los mexicanos, inteligencia es sinónimo de espionaje, aunque sean muy distintas. 
 
Hoy en día, la inteligencia en México, admiten funcionarios, es deficiente, pero el espionaje es claramente boyante. La pregunta es por dónde quiere caminar el gobierno de Peña Nieto.

Funcionarios estadounidenses han expresado preocupación porque en los primeros meses de la administración hubo un giro en las solicitudes de compra de equipo del Cisen a proveedores en esa nación. 
 
Según explicaron, dejaron a un lado la adquisición de equipos de inteligencia para intensificar la compra de equipos de intrusión y disrupción telefónica, que está más asociado con el espionaje. 
 
Como éste es un tema que entra en la categoría de la seguridad nacional, no es algo que fácilmente se pueda abrir a los medios. Pero el Congreso es otra cosa. Ahí es donde se debe y se puede pedir al Cisen información sobre lo que está comprando y el porqué de ese cambio de orientación. 
 
Las primeras señales de hacia dónde vamos no son luminosas y tendríamos que saber de alguna manera, como sociedad, qué pasos está siguiendo nuestro gobierno, para saber con mayor claridad, que nos espera en el sexenio.
 
(ZOCALO/ Columna de Raymundo Riva Palacio/ 17 de Junio 2013)

MATAN A JOVEN CON NAVAJAZO EN EL CUELLO

Ana Alvarado 
 Saltillo.- Trágico final tuvo un joven de tan sólo 15 años de edad, al fallecer de un certero navajazo en el cuello que le propinó un sujeto con el que sostuvo una pelea en las calles del fraccionamiento Australia, la noche del sábado.

La víctima fue identificada como Jesús Abraham Flores Cepeda, quien tenía su domicilio en la calle Seis y calle Nueve 420 del fraccionamiento Australia, mismo que recibió el navajazo en la yugular que le arrebató la vida.



Las versiones indican que todo comenzó aproximadamente a las 20:00 horas del sábado sobre el circuito Francisco Antonio Narro y la Calle Cuatro del fraccionamiento Australia, cuando el hoy occiso intentó atropellar a un sujeto con su camioneta.

El sujeto le reclama enfurecido que porqué le había aventado la camioneta y el conductor se baja de la misma e iniciaron una pelea en la que salió a relucir un arma blanca que usó el presunto responsable para incrustársela a su rival en el cuello y después darse a la fuga.

El joven severamente herido y desangrándose, hizo su último esfuerzo y corrió hasta su casa, en donde sus familiares lo trasladaron de inmediato en un automóvil particular a la Clínica Uno del Seguro Social.

A pesar de su esfuerzo, poco pudieron hacer los médicos para salvar su vida, pues cerca de las 22:50 horas del sábado el infortunado adolescente no resistió la letal herida, y dio su último suspiro.
Tras confirmarse la muerte del joven, sus restos fueron trasladados al Servicio Médico Forense para que se le practicara la necropsia de ley.

Dan fe de los hechos.

Elementos de la Procuraduría General de Justicia del Estado y autoridades del cuarto grupo de homicidios, se trasladaron al lugar donde ocurrieron los hechos para iniciar las investigaciones, ya que el presunto responsable no ha sido identificado.

Se realizo el peritaje correspondiente y ya se están recabando las declaraciones de las personas que presenciaron los hechos y familiares de la víctima, con el fin de localizar y aprehender al asesino y ponerlo a disposición de la Agencia del Ministerio Público.
 
(ZOCALO/  Redacción/ 17/06/2013 - 04:12 AM)

INTENTAN VIOLAR A MUJEER EN MONCLOVA; ATACANTE LE DA GOLPIZA

Monclova, Coah.-Con diversos golpes y crisis nerviosa, resultó una mujer luego de que la noche de ayer un sujeto intentó violarla en calles del Fraccionamiento Monclova, y fue auxiliada por un taxista que pidió ayuda a los socorristas para trasladarla a un centro de salud.

Fue cerca de las 22:40 horas de ayer cuando el taxista, quien omitió sus generales, recogió a la mujer de aproximadamente 40 años y de quien se reservó su identidad como medida de seguridad, sobre calle José María Pino Suárez del sector en cuestión, al percatarse de que necesitaba ayuda.

Puesto que la mujer se quejaba mucho de dolores en su cuerpo y principalmente en su brazo izquierdo cuando la llevaba hacia un hospital, el trabajador del volante decidió pedir ayuda a la institución médica antes citada, quienes arribaron al lugar para transbordar a la mujer y trasladarla a la Clínica 7 del Seguro Social para ser atendida.

Fue durante el trayecto al nosocomio que los paramédicos fueron informados de lo sucedido, por lo que dieron parte a las autoridades para tomaran conocimiento del caso y llevaran a cabo las diligencias del caso, luego de que la mujer formalice una denuncia ante el Ministerio Público. 
 
(ZOCALO/  Redacción/ 17/06/2013 - 04:05 AM)