La
Paz, B.C.S.- Un sólo caso es suficiente para develar la maraña de
corrupción y negligencia que opera al interior del Instituto Mexicano
del Seguro Social (IMSS). Se trata del duro paso de Marlene Vinalay
Abarca, de 33 años de edad, por sus clínicas, quien el 9 de octubre de
2013 se presenta al Hospital General de Zona número 1 por un dolor
abdominal y el día de hoy desfallece ante una hipoxia cerebral que la
mantiene en estado vegetativo.
A Marlene le han diagnosticado cinco enfermedades mortales distintas, sin embargo todo ha sido falso. Después de su ingreso a la sala de urgencias por ascitis, para lo cual permaneció más de 12 horas en sala de espera, el oncoginecólogo Ricardo Alberto Ybarra Yee la califica como portadora de cáncer en ovarios y vejiga y el 17 de octubre le extraen ovarios y matriz sin encontrar ninguno de los tumores detectados.
A Marlene le han diagnosticado cinco enfermedades mortales distintas, sin embargo todo ha sido falso. Después de su ingreso a la sala de urgencias por ascitis, para lo cual permaneció más de 12 horas en sala de espera, el oncoginecólogo Ricardo Alberto Ybarra Yee la califica como portadora de cáncer en ovarios y vejiga y el 17 de octubre le extraen ovarios y matriz sin encontrar ninguno de los tumores detectados.
Ante la inconsistencia se le realiza una endoscopía y una
colonoscopía para buscar el cáncer, pero luego de cuatro resultados
negativos, por el IMSS local y el de la Ciudad de México, la Secretaría
de Salud (SSA) y Laboratorios De la Peña, Ybarra Yee cambia el
diagnóstico y se inician una serie de tratamientos para combatir lupus,
leptospirosis, granulomatosis de Wegener y tuberculosis miliar.
Para este momento Marlene Vinalay presentaba ya un edema pulmonar y
el 21 de octubre es llevada a quirófano. Cuando la trasladan a la Unidad
de Cuidados Intensivos (UCI) para conectarla a un ventilador, en el
proceso le aflojan dos dientes al golpearla con los tubos que hicieron
pasar por su garganta.
La familia acuerda con la doctora Marina Flores, subdirectora de la
clínica 1 del IMSS en La Paz, que Marlene permanezca en la UCI durante
un par de días para que reciba atención personalizada, sin embargo esa
misma tarde es trasladada a piso ante los reclamos de su esposo, Héctor
Francisco González Ortiz.
Los camilleros Jorge Torres González y Alfredo Oronia, que en
realidad son personal de intendencia pues el instituto no cuenta con
camilleros certificados, se percatan de que el tanque de oxígeno de
Marlene está vacío, pero dicen, según la narración del padrastro de
Marlene, Julio César López Torres, “no hay problema, sí aguanta, está
cerca”. En el transcurso la paciente presenta problemas para respirar y
entra en crisis. Después de varios minutos logran conectarla a la toma
de oxigeno de una de las camas. La falta de oxígeno le causa hipoxia
cerebral.
Marlene es trasladada a la Unidad Médica de Alta Especialidad (UMAE)
“Luis Donaldo Colosio Murrieta”, en la ciudad de Obregón, Sonora, pero
no sin ser rechazada hasta en tres ocasiones por falta de diagnóstico de
la clínica paceña. Los padres, María Concepción Abarca y el señor López
Torres, fueron obligados a firmar una carta de responsabilidad donde se
advertía que su hija mostraba bula en uno de sus pulmones, mientras que
el otro se hallaba colapsado y sin funciones, por lo que durante el
vuelo podía morir.
Si sobrevivía sería sometida a una operación de tórax para extirparle
el 60 por ciento del pulmón en funciones y vivir para siempre con un
ventilador. El 11 de diciembre arriban a la ciudad de Obregón con este
aviso y una vez ahí les informan que ningún diagnóstico realizado en La
Paz es correcto y que Marlene presenta tuberculosis pulmonar,
desnutrición y bacterias intrahospitalarias como pseudomona, serratia y
candidiasis.
Milagrosamente Marlene empieza a mejorar, es tratada por neurólogos,
neumólogos y fisioterapeutas, al grado de empezar a comer papillas,
balbucear, abandonar la posición fetal y reducírsele al mínimo el
suministro de oxígeno.
El 4 de febrero de 2014 es trasladada de nuevo a La Paz y, luego de
un mes en cama sin atención de interconsultas, los doctores José Eduardo
Ávila Ledesma y Manuel Jerez, director de la clínica 1 del IMSS en La
Paz y jefe de Medicina Interna, respectivamente, deciden que es momento
de darla de alta.
La familia se opone argumentando que no cuenta con solvencia
económica para mantener a Marlene en el estado en que se encuentra, a
causa de las negligencias del mismo instituto y su personal, además de
que su casa, de interés social y donde vive con su esposo e hija de 8
años, Ana Paola, que desde los 5 se le detectó diabetes infantil, es
demasiado pequeña para instalar una recámara donde reciba las atenciones
necesarias. Cuando hace menos de 7 meses Marlene era una madre
trabajadora, ahora usa pañal, come papilla, usa sonda urinaria y sonda
gástrica, conserva una traqueotomía y depende de oxígeno.
Desde este punto la situación entre la familia de Marlene y el IMSS
se ha encrudecido y el director de la clínica se retiró del caso
solicitando un permiso médico, dejando en su lugar a Marco Vinicio
Jiménez de la Llave. Además, las negligencias no se han detenido. Con la
contratación del abogado Roberto Duarte Gómez para exigir una
indemnización y fincar responsabilidades a quienes trataron a Marlene,
se descubrió que el expediente de Marlene está “revuelto” con el de su
hermana mayor, Ana Luisa, que recientemente dio a luz en el mismo
hospital.
La dependencia de salud insiste en dejar sin atención a su
derechohabiente por tratarse de un paciente crónico, sin reconocer la
responsabilidad de Ybarra Yee, Marina Flores, el propio Ávila Ledesma,
Manuel Jerez, Jiménez de la Llave y los camilleros Torres González y
Alfredo Oronia.
La familia exige seguridad social vitalicia, una casa adecuada para
atender a Marlene, un médico y una enfermera asignadas a su caso de
manera permanente, una beca de estudios para la pequeña Ana Paula, así
como una pensión alimenticia, además del pago de todos los gastos
realizados, desde la compra de medicamentos y equipo médico con el que
el IMSS no contó para la atención de su derechohabiente, hasta el pago
de boletos de avión, viáticos y lo que resulte.
Colectivo Pericú con información de BCS NOTICIAS.
(COLECTIVO PERICU/ redaccion/ mayo 8, 2014)
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