jueves, 30 de agosto de 2018

QUEMAN VIVOS A OTROS DOS PRESUNTOS ROBACHICOS, AHORA EN HIDALGO


Vecinos de la comunidad de Santa Ana Ahuehuepan, en Tula, retuvieron a un hombre y una mujer y después de golpearlos los quemaron vivos



Foto: David Martínez.

Cd. de México.- Pobladores de la comunidad de Santa Ana Ahuehuepan, en Tula, Hidalgo, mataron a dos sujetos acusados de plagiar niños.
Los vecinos retuvieron a un hombre y una mujer y después de golpearlos los quemaron vivos.

El hombre murió en el lugar y la mujer fue llevada grave al hospital, donde después falleció.

Medios locales reportaron que la Policía Municipal solicitó a los vecinos entregar a los retenidos, pero éstos se negaron y golpearon a los elementos.

La Procuraduría de Hidalgo alertó en sus redes sociales de un informe falso que circula por WhatsApp en el que advierten de la entrada de una banda de robachicos al País.

En el mensaje se advierte que menores entre 4 y 14 años han sido víctimas de plagio para traficar con sus órganos en el Estado de México, Puebla, Hidalgo, Guerrero, Oaxaca y la Ciudad de México.

"Circula a través de redes sociales información falsa sobre presuntos delitos en contra de menores de edad en nuestra entidad.

¡No te alarmes, infórmate!", urge la Procuraduría hidalguense.

Ayer, pobladores de San Vicente Boquerón, en Puebla, quemaron vivos a dos hombres a los que acusaban de plagiar a dos menores de edad.

(EL MAÑANA DE REYNOSA/ AGENCIA REFORMA/ 30 / AGOSTO / 2018 - 07:26 P.M)

DETIENEN EN TEXAS A ASESINO DE JOVEN GUAYMENSE



José Sánchez Macías asesino del joven guaymense Mario Eduardo Rodríguez, fue detenido en Texas acusado de tráfico de indocumentados.

Mario Eduardo fue asesinado en julio del 2017 por una pareja a quien contactó por Facebook para comprarles un carro. Los hechos ocurrieron en Mexicali, Baja California.

Mario Eduardo fue encontrado cinco meses después en el valle de esa ciudad y desde entonces la familia ha pedido justicia.

Hace unos meses fue detenida por la FGJE la mujer que participó en el homicidio, pero quedó pendiente otra detención ya que el autor material huyó.

Este día la familia de Mario Eduardo, vecino de Guaymas Norte, publicó en la página de Facebook Justicia para Mario, que por fin el asesino fue detenido.

Dijeron sentirse tranquilos porque finalmente esas dos personas están encerradas y no harán más daño.

“Creímos que nada podría sorprendernos con los asesinos de Mario Eduardo. Nuevamente sentimos lo indescriptible aunque por una parte la tranquilidad de saber que al igual que Lorena ahora José ya esta encerrado sin la posibilidad de hacer daño a más familias”.

Al fin se llegó el dia!!! Agradecidos infinitamente con las personas que se comunicaron desde Texas para hacernos llegar esta información. Ahora si muy cerca de la #justiciaparamarioeduardo

Confiamos que a partir de hoy todo sea más claro y que todo el peso de la ley caiga sobre Lorena Cortez y José Sánchez

El asesino del joven guaymense fue detenido en Texas el 31 de julio pasado.

A continuación la nota de la detención de José Sánchez Masías

Detienen a traficante de indocumentados en Eagle Pass

Agentes del Sheriff del Condado de Maverick detuvieron al traficante de indocumentados que tenía retenido un grupo de migrantes en el sector Las Quintas .

Los agentes del Sheriff del condado de Maverick arrestaron a José Sánchez Macías como responsable de tener retenido a un grupo de casi 50 indocumentados en un domicilio de la calle Mack del sector Las Quintas, que fue cateada por los agentes estatales y federales.

El Sheriff del Condado de Maverick, Tom Schmerbe, reveló que Sanchez Macias fue llevado a la cárcel de Del Rio, Texas, para ser procesado por delitos federales de tráfico de personas.

El sospechoso se encuentra detenido sin fianza y espera fecha para su presentación ante el juez federal.

El operativo en la calle Mack se realizó el pasado 31 de julio.

En el lugar, unos 29 migrantes fueron arrestados, otros lograron huir, las investigaciones llevaron al arresto de Sanchez Macias.

Una llamada anónima sobre la posibilidad de un secuestro, alertó a los patrulleros del Sheriff que acudieron al lugar y realizaron los arrestos.

El Sheriff dijo que junto con agentes federales, siguen las investigaciones para detectar más casas de seguridad y detener a los traficantes de humanos.


(EL PORTAL DE LA NOTICIA/ ÁGUEDA BAROJAS ONTIVEROS/ 28 AGOSTO 2018)

HIJAS, HERMANAS, MADRES, ESPOSAS… RASTREADORAS



COLECTIVO. Búsqueda de desaparecidos y apoyo a familiares.

Sabuesos Guerreras: encuentran cuerpos, los entregan a las autoridades y luego les niegan información

El dicho reza que el que busca, encuentra. En el caso de María Isabel, el buscar solamente les ha generado más dudas. Han pasado más de 570 días desde la desaparición de su hijo y en ese transcurrir las preguntas se han multiplicado.

A Reyes Yosimar García, agente de la policía municipal de Culiacán, lo desaparecieron. Fue levantado el jueves 26 de enero de 2017 y a la fecha se desconoce su paradero. En otro evento distinto, José Antonio Saavedra, corrió la misma suerte el lunes 23 de ese mismo mes. Ambos permanecen en calidad de desaparecidos.

Y María Isabel mantiene esa angustia como en el primer día. Se ha prolongado por 13 mil 680 horas. Dentro de ese tiempo logró conformar al colectivo Sabuesos Guerreras AC, el cual este miércoles 29 de agosto cumple un año de su fundación.

Y recuerda: “Yo empiezo el oficio de rastreadora tres meses después de que desaparece mi hijo Yosimar, empieza el movimiento con él y de ahí se nos une Micaela González Heras con sus dos muchachos y (la familia de) José Antonio Saavedra, de ahí se nos une la esposa de Fausto García y se empiezan a unir (las familias de) Martín Guadalupe Camacho, Jorge Daniel Armenta Millán, se nos va uniendo su mamá”.

Durante la conmemoración del primer aniversario de Sabuesos Guerreras AC, se tiene planeado llevar a cabo una misa el miércoles 29 y al día siguiente un evento con testimonios de familiares, una reseña de sus actividades y una exposición de fotos en el quiosco de Catedral, a partir de las 9:00 horas.

A raíz de su pérdida y búsqueda, María Isabel encontró a más gente en su condición. Ella describe la pérdida de su hijo no solamente como perder una parte de sí misma, sino como estar muerta en vida.

“Platicamos, nos sentamos… yo creo que somos las fundadoras de Sabuesos Guerreras, nos sentamos, platicamos y dijimos que teníamos que aterrizar algo donde pudieras venir a llorar, pudieras venir a expresar ese dolor de cuando te arrancan algo o alguien porque no lo hay, no lo hay donde tú vayas y digas aquí me siento comprendida, entonces de ahí comienza mi lucha, mi caminar y mi pelear con las autoridades de que se haga justicia y más que nada de que busquen a los que nos faltan”.

La cifra de desaparecidos es difícil calcularla ya que mes con mes algunos aparecen (y van a dar a la estadística de homicidios dolosos), o bien, la mayoría, no son denunciados por temor a alguna represalia.

Y al colectivo, cada persona que se ha integrado lo ha hecho no solamente para participar de las búsquedas sino aportar parte de sus conocimientos como civiles y profesionistas: una contadora, una oficinista, una almacenista y todas en común son rastreadoras.



YOSIMAR. Sin rastros.

EL INICIO

El 21 de enero de 2017, Óscar Israel Ruiz Félix, supervisor operativo de la Policía Municipal de Culiacán fue privado de su libertad; luego, dos días después José Antonio Saavedra Ortega, también agente de la corporación, fue desaparecido en similares circunstancias y luego fue levantado Reyes Yosimar.

A finales de febrero fueron encontrados los restos óseos del comandante Israel en unas cribas en San Pedro, Navolato, los cuales fueron identificados meses más tarde, el 6 de abril, mediante un estudio de ADN.

En esa misma zona de San Pedro fue localizado el cuerpo de José Eusebio Soto, parte del mismo grupo de agentes municipales y quien fue levantado el 18 de febrero; otro agente del mismo grupo, Jesús Alberto López Vargas, fue asesinado en febrero también. En marzo de 2017, los restos de Ruiz Félix fueron encontrados.

Y a partir de ahí, las familias de los agentes desaparecidos, adoptaron el oficio de ser rastreadoras.



LA LUCHA

La agrupación no se dedica exclusivamente a la búsqueda de desaparecidos, sino también a brindar apoyo psicológico a familiares. También, dentro de sus actividades está la de exigir la rendición de cuentas por parte de la Fiscalía General del Estado.

“Empezamos una lucha en Fiscalía cuando antes era Procuraduría, empezamos de forma individual porque yo recuerdo que a mi caso, por ser policías, me lo separaban, me decían que el mío y el de Saavedra eran aparte”.

Fue entonces que empezaron a unirse, comenta María Isabel. “Los casos no tenían por qué verse uno por allá y otro por acá”, explica, y a partir de mayo de 2017 comenzaron a exigirlo.

“Gracias a Rosa Neriz, quien trajo eso de la revisión de expedientes, se lo pusimos en la mesa a Nuria (González), lo checó con (José Luis) Leyva Rochín (coordinador general de la Agencia Especializada en desaparición forzada) y fue que dijeron va, vamos a equivocarnos juntos y fue donde empezó a darse la revisión de casos cada dos meses”.

Novedad aún ninguna. Las búsquedas por parte del colectivo continúan y junto con ellas la constante preparación. Estudios que jamás pensaron llegar a cursar ahora son parte de su quehacer.



MARÍA ISABEL. ‘Dudas sobre resultados de ADN’.

LA NUEVA HIPÓTESIS

Tras las revisiones de casos no ha habido novedades para dar con el paradero de sus desaparecidos. Sin embargo sí ha servido para levantar una nueva hipótesis: los agentes Reyes Yosimar García y José Antonio Saavedra pudieron haber sido encontrados ya.

Al menos así lo creen tanto María Isabel como Juan Carlos, hermano de José Antonio y uno de los pocos integrantes del sexo masculino miembro del colectivo Sabuesos Guerreras. Ambos coinciden en que entre los restos entregados por la Fiscalía a la familia de Israel Ruiz Félix podría haber más información.

“Pues sí hay unas dudas porque a nosotros nos enseñaron unas fotografías donde aparece una bota con un pie adentro y tela así como de uniforme de policía, y había una fornitura y unas esposas. El único que traía esposas era mi hermano porque ni Yosimar ni el comandante tenían uniforme”, explica Juan Carlos.

Tanto la duda como la versión de las fotografías son compartidas por la lideresa de Sabuesos Guerreras, María Isabel Cruz. “Y mi duda es esa, dice, yo pienso que Israel no es el que se entregó ahí”.

La hipótesis la basan en evidencia. Los restos encontrados y algunas fotografías del hallazgo ocurrido el 23 de febrero de 2017 en una zona conocida como Acapulquito, en las cercanías de las cribas de San Pedro, en los límites de los municipios de Culiacán y Navolato, les hacen pensar en una nueva posibilidad.

“Me asalta la duda cuando me dan una fotografía del lugar donde se encuentra Israel y se encuentra un pedazo de uniforme de policía, una hebilla de un cinto, me dan dos pares de esposas, una que se encuentra en el agua y otra que se encuentra colgada en un árbol y se encuentra una bota táctica. Entonces decimos, si Israel no iba uniformado ni Yosimar tampoco, el único que iba uniformado era Saavedra, entonces por qué entregaron a Israel”, señala María Isabel.

Luego de una semana del hallazgo, la autoridad informó que dichos restos correspondían al de Israel Ruiz, por lo que sus familiares solicitaron hacer una segunda prueba pericial de forma independiente, las cuales dieron un segundo que también resultó positivo.

“Cuando a nosotros nos hablan y nos dicen que era el fémur de Israel y que de ahí iban a sustraer el ADN y pues la familia no quedó conforme, mandan hacer una prueba de ADN por fuera, pero el detalle está que la misma empresa le avisa primero a la Fiscalía antes que a la familia y la empresa hizo un acuerdo que ellos iban a enterar primero a la familia”, añade Juan Carlos.

Y ambos coinciden en la intención de que se exhume, pero la familia de Israel se opone y la autoridad, sin poder hacer más nada, tampoco les ha dado respuesta sobre el paradero de dichas pruebas.

“¿Y dónde quedaron esas pruebas? Porque yo fui y se los enseñé a Nuria (González) y ella me dijo que iba a preguntar, es cuando ellos iban llegando y pues dicen que no saben. O sea, las cantidades de ropa que se encontraron ahí, porque era un campamento, había muchísima ropa, dónde está, dónde quedó ¿Dónde quedaron los restos que ellos dicen que no eran de Israel, cómo saben que los restos que entregaron sí eran los de Israel? Si encontraron restos quemados, calcinados, ¿cómo los separaron, le mandaron hacer ADN a todos los restos?”, se pregunta María Isabel.



HALLAZGO. De más de 5 mil restos óseos calcinados.

LA CRIBA DE HUESOS

Pero esas no son las únicas pruebas cuyo paradero desconoce el colectivo. Durante la mañana del domingo 10 de junio, en las cribas de San Pedro las rastreadoras de Sabuesos Guerreras localizaron restos óseos. El conteo paró en 5 mil 216. Estaban esparcidos en lo profundo de un pozo y están calcinados.

A casi tres meses de localizados los restos, la Fiscalía aún no les brinda información del hallazgo. La autoridad se limitó a recolectar los restos encontrados por las rastreadoras y nada más. Del paradero de los huesos no tienen información.

“A quién se los entregaron ellos, no sabemos dónde están”, señala la lideresa de Sabuesos Guerreras. “Por ejemplo, el cuerpo que fuimos a sacar a Estación Dimas el 9 de octubre del año pasado, ¿dónde está? He pedido que se me diga si ha sido identificado y me dicen no, no y no y no te puedo dar información”, añade.

Al sitio han acudido unas 10 veces y continuarán con las búsquedas. Al menos así lo indica María Isabel, quien a pesar del peligro que podría correr, señala que continuará con sus investigaciones.

“El investigar por mi cuenta yo corro peligro y mucho, lo sé, ¿pero si yo no lo hago yo, quién lo va hacer? Yo como madre, a mí me interesa saber dónde está mi hijo y que la autoridad no haga nada porque son cientos de casos los que le llegan cada mes, ¿tú crees que van a poder ocho o 10 agentes con tanto trabajo?”, concluye.

Y mientras en un país que entre agosto y octubre de 2017 se denunció en promedio la desaparición o el extravío de una persona cada hora con 33 minutos, Sinaloa es ubicado como el estado con la tasa más alta de desapariciones en el país, de 6.9 por ciento por cada 100 mil habitantes, según los datos del Registro Nacional de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPED), María Isabel y su colectivo se unen a decenas de grupos que se convirtieron al oficio de manera involuntaria.

Artículo publicado el 26 de agosto de 2018 en la edición 813 del semanario Ríodoce.

(RIODOCE/ AARON IBARRA/ 28 agosto, 2018)

EN CONCORDIA SE PROTEGE A NIÑOS Y MAESTROS ANTE ENFRENTAMIENTOS


El ciclo escolar en Concordia inició el 20 de agosto pasado en un contexto de inseguridad, desplazados y ejecuciones, situación que provocó que ocho profesores fueran resguardados por las autoridades escolares.

Víctor Lora siguió las indicaciones de sus superiores y apoyó a ocho docentes para reubicarlos en El Huajote y la cabecera municipal de Concordia, acciones con las que resguardó su integridad física ya que el peligro según dicen, está en los caminos, donde de un momento a otro se pueden desatar enfrentamientos entre grupos rivales y cobrar vidas de inocentes.

Existe el antecedente de que en mayo del año 2017 tres maestros fueron acribillados, dos de ellos eran de primaria y uno de telesecundaria, todos originarios de Escuinapa. Los primeros reportes señalaron que la agresión ocurrió en el poblado Mala Noche, unos kilómetros arriba de La Petaca, alrededor de las 13:30 horas; a partir de entonces, según testimonios de familiares de docentes, la incertidumbre y el miedo permanece, pues saben que subir implica poner en riesgo la vida.

A poco más de un año de ese hecho, las condiciones de seguridad en la que deben laborar no han cambiado, por el contrario, según explicó el inspector federal escolar, se ha recrudecido.

El lunes 20 de agosto, al iniciar el ciclo, Víctor Lora informó que 180 niños se habían quedado sin clases. La causa: el resguardo de los profesores.

Textualmente sostuvo que se había recrudecido la violencia.

“Ahorita, definitivamente ya explotó la bomba, tengo aquí a seis maestros en resguardo (de seis comunidades) que temen subir a esas comunidades, hasta que no haya las condiciones (de seguridad) que se presenten a trabajar”, informó.

Para el viernes ya eran ocho profesores los resguardados que tienen su plaza en el Cuatantal, Chirimoyos, Santa Lucía, Guayanera, Chupaderos y La Guásima.

Tres días después, es decir, el 23 de agosto, un enfrentamiento en Magistral obligó a niños y profesores a tirarse al piso para evitar ser víctimas de una bala perdida.

“El temor está en los trayectos por el temor a que una balacera se desate o les quiten los carros o como el día de ayer, por ejemplo (el jueves 23 de agosto) una balacera ahí en Magistral y toda la gente corrió porque la balacera se dio a las casas, así estaban tirando a las casas, y toda la gente corría y se resguardó en la escuela”, relató.

Desde luego, agregó, a los niños se les dio la indicación que se tiraran al suelo, y los padres y madres de familia que iban por sus hijos, llorando; todo eso causa pánico.

Confirmó que en medio de la balacera, en la que un hombre fue asesinado, estaba la escuela primaria y telesecuandaria Licenciado Clemente Vizcarra; de primaria había aproximadamente 32 niños y un maestro.

Fuentes oficiales dieron a conocer que habían hallado una vivienda con impactos de bala en la fachada y que fue asegurado un chaleco y cargadores.

El inspector escolar reveló que una familia fue evacuada del lugar.

El 22 de agosto, fuentes oficiales indicaron que el Director de Seguridad Pública, Ernesto Báez Perez y personal de Protección Civil desalojaron a 10 familias, sumando 24 personas las que fueron trasladadas a la cabecera municipal de Concordia, otras a Villa Unión y Mazatlán.

Lamentablemente este tipo de situaciones forman parte de la cotidianeidad en algunos pueblos de Concordia, a los que la gente se está acostumbrando.

“Ya nos estamos acostumbrando, todo esto es temporal, surgen estas cuestiones y por eso a los maestros no los desubicamos ni cerramos las escuelas, nada más los protegemos, pasa esta ola de violencia y todo parece que vuelve, aparentemente, a la normalidad”, consideró.

Las balaceras son cosas que surgen de repente, agregó, se da entre los mismos grupos rivales.

“Aquí, el temor del maestro es que en medio de la balacera, alguna bala vaya a darles, porque con los maestros no se meten, siempre nos han respetado esas gentes, nosotros no tenemos bando, nosotros vamos a trabajar y ahí ellos se agarran, nada más que ese es el temor, una bala perdida”, insistió.

La semana no transcurrió tan tranquila para el magisterio después de la balacera del Magistral, aunque los profesores que están resguardados dando clases en El Huajote y Concordia, sí lo hacen en mejores condiciones de seguridad, y cerca de sus lugares de origen, ya que se buscó que su lugar de trabajo estuviera lo más cerca posible de sus lugares de residencia.

El riesgo que observa Víctor Lona, es que si las familias abandonan definitivamente sus comunidades y deciden no volver nunca, se cierran las escuelas y la fuente de trabajo se acaba para los profesores.

“Yo tenía 33 escuelas, me quedan 16 nada más, en un periodo de aproximadamente ocho años perdí esas escuelas; en lo que va del año no he perdida nada, las indicaciones del secretario de Educación Pública son que no se cierre ninguna escuela”, dijo.

Y esa indicación funcionó, porque en 2017 hubo comunidades que quedaron solas, pero después volvió la gente, indicó.

Aunque no tiene idea de cuánto tiempo tardarán en regresar los maestros a sus escuelas, confía en que tarde o temprano el clima de inseguridad baje para poder hacerlo.

“Aquí la gente dice que hasta que ya termine esto, pues que son dos bandos los que se están peleando, y hasta que gane uno de los dos ya vuelve la aparente calma, pero en estos momentos no hay indicios de que eso ocurra, sigue la violencia”, indicó.

Artículo publicado el 26 de agosto de 2018 en la edición 813 del semanario Ríodoce.

(RIODOCE/ NELDA ORTEGA/MAZATLÁN EN 28 AGOSTO, 2018)

JUSTIFICAN CORPORACIONES LAS MUERTES VIOLENTAS: ‘TODOS TIENEN RELACIÓN CON DROGAS’



La mañana del domingo 19 de agosto, entre un monte que circunda a unas parcelas al sur oriente de la ciudad, un cadáver fue plantado justo a un lado del bordo del canal Lateral 18.

No era novedad el hallazgo, porque el sitio ya había sido elegido por asesinos para dejar los cuerpos de sus víctimas, incluso desde tres meses atrás de que la policía municipal los encontrara. Los restos mortales los habían dejado a flor de tierra, envueltos en hule agrícola negro y hasta colgados en ramas de árboles. Algunos tenían mensajes con el que los desalmados justifican el asesinato, pero no se lo adjudicaban ni se identifican como grupo letal.

La oleada de homicidios dolosos llevó al director de la Policía Municipal, Carlos Alberto Acuña Ronquillo a justificarlos: todos tienen relación con drogas o tuvieron relación con grupos delictivos locales.

La misma siembra de cadáveres tuvo otro efecto: silenció a la Vicefiscalía de Justicia en la Zona Norte, y peor aún, los funcionarios encargados de dar la cara por los hechos violentos que sacudían a la ciudad cada 36 horas, se ocultaron bajo las enaguas de las secretarias y la fortificación de sus oficinas refrigeradas.

Pero el hallazgo de la víctima de ese domingo era diferente. Entre los jefes de la policía municipal comenzó el rumor que se extendió como reguero de pólvora: es el Diego. Y luego surgieron los vaticinios: habrá una nueva matanza en la ciudad basados en sus propias hipótesis, que formularon bajo la premisa de traiciones internas o lucha por ascensos en el clan local de “Los Mazatlecos”, brazo narcomenudista y de asesinos leales al Cártel de Guasave que fundó Fausto Isidro Meza Flores, el Chapo Isidro, resquicio del diezmado Cártel de los Hermanos Beltrán Leyva que a su vez se separó del Cártel de Sinaloa tras la traición y entrega de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, el 21 de enero del 2008 en Culiacán.

Los uniformados hablaron a condición de no ser identificados y ofrecieron sólo datos generales, pues aseguraron que el acopio de información de inteligencia se da en filas militares. Aseguraron que al Diego se le fincaba ser organizador de una célula que operó en el poniente de la ciudad, pero tras una recomposición interna fue desbancado.

Un día antes de ser encontrado sin vida, policías recibieron una denuncia sobre la privación de la libertad de un civil en la colonia Jiquilpan. Se enteraron de que se habían llevado a Diego A. R. R.
En sus indagaciones, también se enteraron de una segunda versión de la desaparición del joven de 29 años de edad, que habría sucedido camino a la colonia José Ángel Espinoza Ferrusquilla, a donde se dirigió tras recibir un telefonazo.

El jefe de policía Acuña Ronquillo, parco y escurridizo aceptó que Diego era relacionado en hechos delictivos sucesivos y continuos relacionados con delincuencia organizada. “No puedo decir más, esa información es reservada por inteligencia. Nosotros sólo apoyamos las tareas que nos asignan”, dijo.

Diego era un viejo conocido de policías veteranos, pues apenas cumpliendo la mayoría de edad, fue preso por el asesinato a sangre fría del soldado Jesús Alberto Gutiérrez y de balear a su acompañante, Austreberto Arredondo Osorio, a las afueras de un expendio cervecero, en el bulevar Centenario y Emiliano Zapata, en febrero del 2010.

Una fuerza de tarea militar lo atrapó en el hotel El Pueblito tras recibir la denuncia anónima de que en una de las habitaciones se encontraba el homicida del soldado. Entonces se decomisó una pistola reglamentaria.

El joven Diego había tenido una adolescencia azarosa, pues su padre Antonio Rubio, el Toño Cerote había desaparecido dos años antes, luego que un grupo de sicarios lo privara de la libertad responsabilizándolo de haber consumado un cuantioso robo domiciliario en la casa de un narcotraficante en el poblado Gabriel Leyva Solano, Guasave. Desde entonces, Toño Cerote, quien contaba con detenciones por venta de drogas, no ha sido localizado.

Los forenses que revisaron el cuerpo de Diego encontraron signos de tortura y dos balazos en la cabeza, uno de ellos en la frente, a manera de “tiro de gracia”.

Tras correr el rumor de la muerte de Diego, los deudos reclamaron el cuerpo. Lo velaron. Horas después lo sepultaron. Dos tamboras amenizaron el cortejo fúnebre, y con disparos al aire, civiles lo despidieron.

La matanza vaticinada por policías no ha sucedido.

Artículo publicado el 26 de agosto de 2018 en la edición 813 del semanario Ríodoce.

(RIODOCE/ LUIS FERNANDO NÁJERA/ LOS MOCHIS EN 28 AGOSTO, 2018)

HOYOS NEGROS EN EL PLAN DE SEGURIDAD DE AMLO



FUERZAS ARMADAS. Con la venia del cambio.

Conforme pasan los días la realidad se va imponiendo en el país. Ya como presidente electo, Andrés Manuel López Obrador ha tenido que cambiar su discurso en muchos temas que durante la campaña trató de un modo para ganar votos, pero que no es posible sostener a tres meses de asumir el poder. Un manejo mediático erróneo ha convertido el caso del nuevo aeropuerto en razón de ataques desde muchos frentes que pudieron haberse evitado si, con la información técnica en sus manos, él y su equipo hubieran tomado una decisión, la que fuera —seguramente la más conveniente para el país. Los foros por la pacificación han sido otro de los temas polémicos, sobre todo porque el propio Andrés Manuel ha cruzado conceptos morales, como el perdón, con principios de Estado, como la justicia, provocando la ira y el reclamo de uno de los sectores más sensibles de la sociedad hoy en día, como son las víctimas de la violencia.

El viernes pasado, luego de reunirse con el secretario de Marina, Vidal Soberón, el presidente electo salió a decir que tanto la Marina como el Ejército seguirían en las calles para luchar contra la delincuencia, porque la Policía Federal no está preparada para esta tarea, incluso, que no tiene ni cuarteles.

Así, Andrés Manuel va de un extremo al otro, de aquel “abrazos, no balazos”, a ratificar en la práctica —“sería muy irresponsable de mi parte decir que regresan los soldados y marinos a los cuarteles”— el uso de la fuerza contra la delincuencia organizada. Y no es que sea incorrecto. Lo que creo es que el nuevo presidente de la república debe acotar esa acción de las fuerzas armadas en las calles con los derechos civiles y humanos por delante, porque si algo ha manchado su accionar es la forma criminal en que han actuado —vaya paradoja— “en aras” de combatir a los grupos delictivos. Y en Sinaloa tenemos muchos ejemplos de los dos cuerpos de armas.

Dijo Andrés Manuel en su conferencia del viernes que tanto el general Salvador Cienfuegos, secretario de la Defensa como Vidal Soberón, de Marina, le “presentaron diagnósticos y también propuestas para enfrentar el grave problema de la inseguridad…”. Y la pregunta es, si tienen esos diagnósticos ¿por qué a la fecha los índices delictivos y la tasa de homicidios sigue a la alza? Solo en julio pasado se impuso un nuevo record, cuando se cometieron 2 mil 599 homicidios según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad y la tasa subió a 25 homicidios por cada cien mil habitantes, según el INEGI. Muy lejos de los 8.1 que teníamos en 2007, cuando Calderón empezó su “guerra”.

Ahora, ¿esos diagnósticos que le entregaron al presidente electo son correctos? Porque Felipe Calderón, desde el segundo año de su mandato dijo que habían hecho diagnósticos equivocados. Y creo que tampoco hizo los correctos Enrique Peña Nieto, porque en esta administración el problema de la violencia creció.

Y en particular, respecto a la actuación de las fuerzas armadas, hay estudios que muestran que es en las entidades donde éstas realizan operativos, donde la violencia se dispara. Y a esto hay que añadir las violaciones a los derechos humanos y las ejecuciones sumarias como la de Tlatlaya en 2014, o la de Tanhuato, Michoacán en 2015, ésta perpetrada por la Policía Federal y donde murieron 42 presuntos delincuentes en un “enfrentamiento”. Y puede agregarse el fusilamiento de cuatro presuntos gatilleros en un salón de fiestas de Culiacán la madrugada del 31 de enero, por elementos de la Marina… y otros casos en Tamaulipas.

Bien las medidas de austeridad de López Obrador, las que parece se van a tomar en materia de transparencia, su luna de miel con los empresarios —aunque estos nunca dan nada gratis—, pero muchas de sus políticas, que apenas está esbozando, siguen teniendo hoyos negros difíciles de entender. Será porque no hay en él ni en su equipo la suficiente claridad. O porque los intereses creados para que lo dejaran llegar a la presidencia lo están ahogando. Y como es un hombre de palabra…

BOLA Y CADENA

PIENSO EN AYOTZINAPA Y EN EL DESTINO DE los 43 jóvenes estudiantes. En su reciente entrevista con Denise Maerker, el presidente Peña Nieto volvió a decir que los muchachos habían sido cremados “en el basurón”… cuando hay versiones sostenidas en estudios científicos que demuestran que eso no ocurrió al menos en ese lugar. Y han corrido durante años versiones en el sentido de que el ejército sabe qué pasó. Y hasta aquellas que lo involucran como parte de los que urdieron que los jóvenes fueran desaparecidos para siempre. Y si es así entonces Salvador Cienfuegos tiene que estar enterado ¿Por qué la urgencia del gobierno federal de sembrar su “verdad histórica”? Andrés Manuel se comprometió a investigar el caso hasta dar con la verdad. Pero es otro de los temas en los que, todo indica, ya cambió de parecer.

SENTIDO CONTRARIO

SOLO EN UN PAÍS COMO EL NUESTRO ocurre algo como esto que nos pasa con Elba Esther Gordillo, uno de los emblemas del corrupto sindicalismo mexicano, factor de poder desde antes de ser entronizada en el SNTE por Carlos Salinas de Gortari, que llegó a Los Pinos ajustando cuentas con Carlos Jonguitud Barrios —anterior dirigente del sindicato de maestros— y con Joaquín Hernández Galicia, la Quina, del sindicato de petroleros, por la razón de que no lo apoyaron y por eso perdió la elección presidencial frente a Cuauhtémoc Cárdenas. Peña Nieto quiso hundir a la maestra como condición para sacar adelante su reforma educativa, pero ni eso le salió bien. Elba Esther no dejará de ser uno de los frutos más podridos del viejo sistema priista, que ha tenido la virtud de adaptarse a la alternancia panista y todo indica que también al cambio por la izquierda. Un dinosaurio que, cuando la sociedad por fin despierta, sigue ahí. Pinche país.

HUMO NEGRO

ALGO SE EMPIEZA A HACER bien en Culiacán cuando, después de las lluvias torrenciales del miércoles, no hubo desastres qué lamentar.

Columna publicada el 26 de agosto de 2018 en la edición 813 del semanario Ríodoce.

(RIODOCE/ ISMAEL BOJÓRQUEZ/ 28 AGOSTO, 2018)

MALAYERBA ILUSTRADA: JORNALEROS


El maestro daba clases de mala gana. Cansado de tanto gestionar, pedir, ir y venir para lograr que la secretaría le pagara los dos meses de sueldo que le debía. Harto y malhumorado. Uno de los pobladores supo de sus carencias y lo abordó: te pago cuatro meses de salario, pero suéltame de vez en cuando a los niños.

Él se le quedó viendo y en ese momento esa mirada se lo contó todo: tenía la amapola florida, los bulbos hinchados y le urgía empezar a rallarlos y recolectar la cosecha de goma de opio. El maestro lo miró y lo miró otra vez. No parpadeó: entre pestañas, unos ojos con espinas y sangre, y él falto de lana y abrumado por todo, aceptó.

No fueron dos días sino toda la semana. Los niños en los surcos: bajitos, flacos, de manos pequeñas y todavía delicadas, eran lo que necesitaba la alfombra rosa de las amapolas y los bulbos y esa sustancia viscosa. Un peso mayor, manos torpes, movimientos bruscos, gente de mayor tamaño, habría echado a perder esa cosecha celestial, que parecía jugosa por las ganancias y de mercado garantizado.

El maestro aprovechó y descansó. Atendió asuntos administrativos de ese plantel en el que él era director, conserje, secretario, maestro y hasta consejero de padres y madres y alumnos. Se fue a reanudar sus gestiones, ya sin la presión de los bolsillos secos y la boca con distraídas papilas gustativas.

Los niños llegaban, dejaban mochilas y se iban a trabajar. En pequeños recipientes cilíndricos echaban los lentos y pesados fluidos que salían de los botones de la planta. Una, dos, tres rayas. Varias visitas al mismo surco: exprimir con cuidados de cirujano vascular ese juguete natural, esa hermosa pieza de la amapola, y cortar y cortar y cortar, hasta verla sangrar.

La jornada terminó y las clases reanudaron. El hombre aquel, de sombrero de tres pedradas y voz de mando, soltó a los plebes y le agradeció al maestro, quien contestó un cuando quiera. El fin de semana llegó raudo y los niños pidieron permiso para ir al pueblo más cercano, en el entronque con la carretera estatal.

Entre tiendas, restaurantes, puestos de panes caseros, farmacias, abarrotes y ferreterías, paseaban, miraban, preguntaban, querían: esto, aquello, lo otro. Uno de los mayores se acercó a un señor que comía huevos con machaca y tomaba café. Oiga, don, no trae algo que me venda. Algo como qué, preguntó el adulto. Algo, lo que sea.

Intrigado. El hombre dejó a un lado el tenedor y alejó la taza. A ver, a ver, cómo que lo que sea. Pues qué te traes. El niño metió la mano a la bolsa derecha del pantalón. Un bulto apuñado asomó: dólares y más dólares, brincando, sujetados con una liga, excitados. Y eso, muchacho. Preguntó, espantado. Es que salí de trabajar. E insistió: y no trae una pistola que me venda.

Columna publicada el 26 de agosto de 2018 en la edición 813 del semanario Ríodoce.

(RIODOCE/ JAVIER VALDEZ/ 28 AGOSTO, 2018)