domingo, 17 de junio de 2018

DETIENEN EN CHIHUAHUA A PRESUNTO ASESINO DE DOS BARZONISTAS



La Fiscalía de Chihuahua, informó del arresto del presunto autor intelectual del homicidio de dos líderes barzonistas, el cual era custodiado por sus dos pistoleros, quienes portaban armas de uso exclusivo del ejército.

El reporte oficial indica que el imputado fue arrestado en el poblado Benito Juárez, municipio de Namiquipa, y es señalado como presunto responsable del homicidio de Ramón Hernández Nevárez y su hijo Anselmo Hernández Andujo, de 75 y 39 años respectivamente, quienes recibieron múltiples lesiones de arma de fuego sobre la carretera Santa Clara-Flores Magón, en el municipio de Namiquipa, Chihuahua, informó Excelsior.

José Ebert H. N., alias el Viejón, quien es hermano de Ramón Hernández Nevárez, cuenta con una orden de aprehensión vigente y es señalado como presunto autor intelectual de privar de la vida a dos miembros de esta organización social, en hechos ocurridos el pasado jueves 13 de junio en Santa Clara, municipio de Namiquipa.

Junto al Viejón fueron capturados otros dos sujetos, quienes se identificaron como Rafael O. S. y Casildo C. H.

Los tres detenidos se ostentaron como integrantes del grupo delincuencial “La Línea” y refirieron realizar operaciones ilícitas en la región, los cuales portaban una subametralladora calibre 9 milímetros y un rifle semiautomático calibre 7.62 x 39 con 14 cartuchos útiles.

José Ebert H. N fue puesto a disposición del Juez de Control donde el Ministerio Público de la Fiscalía de Distrito Zona Occidente habrá de formularle la imputación en torno a los hechos.

En tanto, las otras dos personas fueron puestas a disposición de la autoridad correspondiente por el delito de posesión y/o portación de arma de fuego de uso exclusivo del ejército.

(RIODOCE/ REDACCION/ 16 JUNIO, 2018)  

“NINGÚN POLÍTICO HA HECHO ALGO IMPORTANTE POR LA COMUNIDAD LGBTI” ; MARCHAN MILES EN DESFILE DEL ORGULLO GAY



Fotos: Karla Castillo

No más acoso por parte de policías, matrimonio igualitario, ley de identidad de género y respeto a derechos humanos en general del sector Lésbico Gay, Bisexual, Transexual e Intersexual, fueron las demandas de la 24 edición de la Desfile del Orgullo Gay de Tijuana.

Según datos de la Dirección de Tránsito, participaron más de dos mil personas en ocho plataformas y ocho vehículos que salieron de la calle Mutualismo y calle Primera, alrededor de las 17:00 horas recorrieron las principales avenidas de la Zona Centro y finalizaron en la calle Madero a la altura del Puente México alrededor de las 19:30, donde se lleva a cabo el festival del orgullo.


Las avenidas Revolución y Constitución lucieron abarrotadas por otros cientos de espectadores que ondeaban las banderas multicolores y expresaban su apoyo a los participantes del desfile.

El organizador de la marcha y presidente de Fondo de Asistencia para el SIDA A. C., Lorenzo Herrera, celebró la participación que cada vez más personas de la comunidad y ciudadanos en general, en el evento que tiene como objetivo visibilizar al sector LGBTI y sus demandas.



También lamentó que siendo un sector tan amplio, aún no sea de interés de los políticos.

“Nunca ningún diputado o político ha hecho algo verdaderamente importante para la comunidad. Que este evento sirva para recordarle a los candidatos que todos nosotros vamos a votar y nuestro voto vale igual que el de todos los demás”, aseveró.

Participaron asociaciones civiles locales como Jardín de las Mariposas, SER, entre otras, así como activistas y visitantes de California, Estados Unidos, y entidades como Sinaloa y Ciudad de México.



Foto: Karla Castillo

(SEMANARIO ZETA/ DESTACADOS/  KARLA CASTILLO MEDINA/ SÁBADO, 16 JUNIO, 2018, 11:23 PM)

MÉXICO ABANDONÓ REFINERÍAS Y AL MISMO TIEMPO, EN TEXAS, LEVANTAN NUEVAS PARA VENDERNOS GASOLINA



El futuro energético de México, al menos en los próximos 20 años, es ampliar el sistema de refinación nacional a unas tres refinerías más y seguir desarrollando energías renovables para balancear las importaciones de Estados Unidos, donde siguen construyendo refinerías en Texas para vendernos sus productos, aseguraron analistas. El país necesita generar 800 mil barriles diarios de gasolina adicionales a los de las seis plantas existentes que operan a la mitad de su capacidad.
Sin embargo, Sergio Saldaña, autor de Reforma energética. Una trampa de subdesarrollo, sospecha que “es intencional” la falta de mantenimiento a las seis refinerías de Pemex para generar contratos millonarios de compra-venta de combustibles.

Ciudad de México, 17 de junio (SinEmbargo).– Mientras Estados Unidos está instalando dos refinerías en Texas al ver en su vecino mexicano a un gran comprador de sus combustibles, de este lado de la frontera se sigue sin recuperar y ampliar la capacidad de refinación –que reduciría los precios– de la mano del desarrollo de las energías renovables, afirmaron analistas.

Durante el proceso electoral, el candidato del Frente por México, Ricardo Anaya Cortés, ha dicho reiteradamente que es “un disparate” construir más refinerías como lo propone el candidato puntero de Juntos Haremos Historia, Andrés Manuel López Obrador. El panista argumenta que en el futuro el consumo de la gasolina disminuirá. Pero los especialistas, con datos duros, documentaron que México es el cuarto mayor consumidor de combustibles entre las naciones de la OCDE y hasta 2040 se seguirán necesitando.

“Recuperar y aumentar nuestra capacidad nacional de refinación es un tema de seguridad nacional”, sentenció el economista Sergio Saldaña, autor de Reforma energética. Una trampa de subdesarrollo. “En la historia de un país, nunca ha dejado de ser subdesarrollado si antes no controla sus recursos naturales”. Pero con la reforma estructural de 2013, dijo, “el Estado mexicano perdió la exclusividad para la exploración y explotación de hidrocarburos, y para la generación de energía eléctrica”.

Ante este escenario, el futuro energético debe dirigirse hacia la evaluación de la planta de refinación para renovarla y construir de una a tres refinerías medianas más de frente a la disminución “intencional” de la producción por parte de funcionarios públicos de Petróleos Mexicanos (Pemex), aseguraron.
  
“Al parar la refinería nacional, creas una necesidad de exportación de gasolina con la que vas y firmas contratos multimillonarios de compra e importación de gasolina de los Estados Unidos, principalmente, con refinerías particulares. Los funcionarios de Pemex ya se conocen el caminito: generan ‘comisiones’ altísimas para los bolsillos. Veo indicios fuertes de corrupción por parte de esos funcionarios ante lo cual el actual y los anteriores Presidentes de la República no son inadvertidos. Han creado un sistema y el gran perdedor es el país”, aseguró el ex economista de la Cepal.

En los 500 años de historia, México ha tenido una tasa de crecimiento entre el 1 y 1.5 por ciento por el modelo extractivista en que se transfiere todo el capital (minas, petróleo, mano de obra esclavizada) al extranjero. Hasta Lázaro Cárdenas, con la expropiación petrolera (1938), hubo la nacionalización de la industria para tomar las riendas de los recursos naturales: “como acto de magia comenzó la tasa de crecimiento económico del país a dispararse”, expuso Saldaña evocando el “milagro mexicano” con tasas de crecimiento entre el 6 y 7 por ciento anual durante las dos décadas siguientes.

Sin embargo, la trampa de la falta de soberanía energética volvió en 1973, dijo. “Progresivamente y en etapas fuimos perdiendo nuevamente el control de nuestros recursos naturales. Fue de manera escalonada con la crisis de la deuda y petróleo de los 80, con las concesiones y contratismo ilimitado de los 2000 con el gobierno de (Vicente) Fox y (Felipe) Calderón, los intentos de reforma de Calderón y finalmente la reforma 2013-2014 donde fue la entrega completa”.

Durante las tres rondas de licitaciones de campos petroleros, desde diciembre de 2016, Pemex ha ganado 18 áreas en aguas profundas y poco profundas: 10 en consorcio con otras empresas extranjeras, y tres asociaciones estratégicas con privados, de acuerdo con datos de la Comisión Nacional de Hidrocarburos.

El economista Sergio Saldaña consideró necesario revisar los contratos. “Los contratos de licitación de estas rondas de la Sener fueron elaborados y redactados casi sobre las rodillas. Los entregaron con condiciones extremadamente ventajosas para los extranjeros”, dijo. “Previo a la Reforma Energética, el Estado mexicano se quedaba con más del 85 por ciento de los ingresos por ventas de hidrocarburos. Con estas nuevas condiciones, el Estado no se queda ni con el 10 por ciento; representan una pérdida de riqueza para el país y constituyen en esencia un daño patrimonial a la nación”.

MÁS REFINERÍAS CON ASOCIACIÓN PÚBLICO PRIVADA

En noviembre de 2016 y en marzo de 2017, las compañías texanas Raven Petroleum y MMEX Resources Corp anunciaron la construcción de dos refinerías al sur del estado para exportar vía ferroviaria gasolinas, diésel y otros productos a México. Ambas plantas se alimentan de la cuenca de Eagle Ford. La de Raven, ubicada en Laredo, calcula refinar una capacidad de 55 mil barriles diarios de crudo, y la de Resources, que comenzó a construirse este año para estar lista en 2019, producirá 50 mil barriles diarios.

A la par, más de 30 marcas ajenas a Petróleos Mexicanos han comenzado a instalar gasolineras en el país con precios aún equivalentes a los de la empresa estatal, quien los provee del bien ante falta de infraestructura para producción propia.

En contraste, las seis refinerías mexicanas que datan de la década de los 70 no han tenido mantenimiento y operan a la mitad de su capacidad. Por ello México importa más de la mitad de las gasolinas que consume de Estados Unidos perdiendo divisas y aumentando su costo.

“Tenemos que realizar una evaluación externa a toda la planta refinadora nacional de Pemex. Las seis refinerías que están trabajando a menos del 50 por ciento de su capacidad tienen que recibir una evaluación independiente. El Estado Mexicano debe contratar a una o más empresas que hagan la revisión”, propuso el economista Sergio Saldaña.

Una vez que se tenga el diagnóstico sobre la capacidad productiva, se debe planear la construcción de una a tres refinerías adicionales. México necesita generar 800 mil barriles diarios de gasolina adicionales. Para ahorrar tiempo e ingresos, deben priorizarse las medianas con capacidad de 300 mil barriles diarios y un periodo de construcción no mayor a dos años. Para minimizar costos logísticos, también deben establecerse en zonas estratégicas, expuso el autor del libro.

El analista energético Arturo Carranza explicó que por cuestiones técnicas se recomienda colocarlas cerca de los centros de consumo y de puertos para ahorrar en el transporte y distribución. Documentó que en los próximos 20 años el mundo seguirá dependiendo de los hidrocarburos, pero a la par hay que seguir desarrollando otras fuentes de energía que actualmente no son competitivas por sus altos costos.

“Se deben diversificar las fuentes energéticas. Hasta el 2040 la fuente de hidrocarburos seguirá siendo la más importante en términos de oferta y demanda. Considerando eso, modernizar y ampliar el sistema nacional de refinación es acertado”, dijo Carranza citando un estudio de BP. “Si se ejecuta el mantenimiento de las seis refinerías, serviría para aumentar la producción de petrolíferos, pero no basta la modernización. Hay que ampliar la capacidad”, reflexionó. Sobre el número necesario de refinerías, expuso que depende de los resultados de la modernización del sistema nacional de refinación.



Si se corrigiera el déficit comercial petrolero causado por la importación de combustibles, calculó Saldaña, se equilibraría la balanza comercial de la economía mexicana y con ello de reduciría la presión del tipo de cambio. “Las condiciones crediticias se ablandarían y habría más estabilidad macroeconómica”, explicó. “Esta política energética es de una enorme irresponsabilidad de la política nacional”.

Sobre el costo de la construcción, los analistas destacaron que la nueva Ley de Hidrocarburos permite que Pemex se pueda asociar con particulares para esos proyectos.

Saldaña dijo que el financiamiento de la construcción puede hacerse a través de alianzas público-privadas como se vio en Bolivia con la recuperación de su sector de hidrocarburos. “No lo hicieron solos, se apoyaron en energía privada”, ejemplificó. Pero enfatizó la condición en que el Estado mantenga el control sobre la inversión privada a través de instituciones sólidas y con direcciones de personal confiable y capaz.

Arturo Carranza explicó que los modelos de refinerías pequeñas como en la India reducen los tiempos (unos dos años) y montos de inversión para su construcción, ya que refinarían menos de 80 mil barriles diarios.

Una vez instaladas las nuevas refinerías el precio de los combustibles (ahora en 20 pesos el litro), se reduciría. Si se retiran los impuestos a los combustibles bajaría hasta 5 pesos alrededor de 2022, calculó Saldaña. Aunque reconoció que el freno a los impuestos energéticos generaría un hueco a los ingresos de las finanzas públicas del país, por lo que esa acción debe realizarse después del reajuste al gasto público superfluo.

“La inversión en refinerías es de cajón, porque con eso se financia la soberanía energética, la cual no tiene precio”, destacó Saldaña.

Carranza también reconoció el reto del financiamiento, pero subrayó que la construcción de refinerías también genera empleos, por lo que sería productivo colocarla en un estado sureño con co-apoyo de inversión privada con experiencia.

“Generaría empleos y si se licita, se puede convocar a empresas expertas que lo puedan hacer en tiempo y forma”, visualizó el analista energético. “Como son proyectos de dimensiones muy grandes, en el caso de México hay que ser muy puntuales con la transparencia”.

LENTO RUMBO A LAS ENERGÍAS RENOVABLES


Además de refinar más combustibles para no importarlos, se debe controlar la demanda de gasolinas. México es el cuarto consumidor de gasolinas entre los países de la OCDE por el sobre uso del automóvil ante la falta de transporte pública digno y eficiente, aseguró el economista Sergio Saldaña.

“Tenemos una economía fuertemente orientada hacia los combustibles fósiles como un rezago gigante en la implementación e investigación de energías renovables”, expuso. “El compromiso de la Unión Europea es tener un 32 por ciento de energías limpias para 2030, lo que quiere decir que México va lentísimo y que si no se inicia con el avance, no habrá refinerías que nos alcancen”, advirtió el economista.

El analista energético Arturo Carranza destacó que México tiene un potencial muy grande en energía eólica, solar y geotérmica, pero los costos de la tecnología ha sido el obstáculo. Desde el sexenio pasado de Felipe Calderón Hinojosa se comenzó a implementar la Estrategia Nacional de Energía y con la Reforma de 2013 se amplificó el esfuerzo.

Pero para avanzar, consideraron ambos especialistas, se necesita investigación, desarrollo articulado y regulación, ya que uno de los principales retos es la falta de esquemas de beneficio mutuo para instalar parques eólicos o paneles solares en comunidades sin generar conflictos por posesión de tierras.

Saldaña contrastó los escenarios “optimistas” de la década de los 90 cuando las organizaciones internacionales preveían que para estas fechas las energías renovables ya estarían dominando la matriz energética, al menos en los países desarrollados. Pero salieron mal los cálculos. El desarrollo e investigación ha ido lento, al igual que el mercado.

“El precio comercial de los autos híbridos sigue siendo alto aun con los estímulos fiscales de muchos países. El sector privado tiene que desarrollarse más fuerte”, dijo. “Necesitamos mucha dirección en nuestras energías renovables, esquemas mutuamente benéficos entre dueños de la tierra y las empresas”.

En términos de tecnología propia y número de empresas mexicanas renovables, “el rezago es enorme” en comparación con Chile u otros países similares de Europa del Este, consideró Saldaña.

Por ello, el Estado mexicano debe dirigir la articulación integral de este sector para evitar fuga de cerebros y de capitales, y ofrecer energía renovable de manera seria.

“En el Proyecto de Nación [del candidato puntero en las encuestas] están mencionadas las energías renovables. Necesitamos que lo hagan con una visión integradora. Que no se lancen estímulos a las renovables por un lado asesinando con políticas de más energías fósiles”, concluyó.

(SI EMBARGO/ DULCE OLVERA/ 17 DE JUNIO 2018)

sábado, 16 de junio de 2018

LA OTRA CARA DE ANDRÉS


Debajo de la propuesta de amor y paz de Andrés Manuel López Obrador, con la cual ha ido administrando inteligentemente su ventaja en las preferencias electorales, se encuentra Andrés Manuel López Obrador. Es la otra cara del luchador social que auténticamente sueña con un país donde haya menos desigualdad, que la riqueza se reparta mejor y que haya un futuro mejor para los mexicanos. Es el rostro del político hábil y evasivo, que antepone su posición moral ante cualquier cuestionamiento, con lo cual ha sorteado sin mayor dificultad, ante la falta de memoria colectiva, la opacidad y falta de transparencia, que son herramientas indispensables para la rendición de cuentas en una sociedad organizada democráticamente, que lo han acompañado a lo largo de su vida pública.

Sorpresivamente, Ricardo Anaya y José Antonio Meade, agudizaron sus contradicciones con dos revelaciones durante el último debate presidencial.

Meade era cuestionado por Anaya por su presunta omisión en el caso de un contrato de una planta petroquímica entregado a la empresa brasileña Braskem, filial de Odebrecht, que corrompió a funcionarios en 11 países, y a su socia estratégica mexicana Idesa, cuando respondió que la pregunta tendría que ser para López Obrador, porque Javier Jiménez Espriú, a quien piensa nombrar Secretario de Comunicaciones y Transportes de llegar a la Presidencia, tenía vinculaciones con esa compañía.

López Obrador no lo defendió y dejó que él mismo se encargara de ello. El jueves, en una entrevista de radio, respondió indirectamente a este espacio donde se señaló que eso implicaría un conflicto de interés, que eso era falso.

Técnicamente tiene razón, por la sencilla razón que no es funcionario público, por lo que sin importar si sabía o no de las corruptelas de Braskem como miembro del Consejo de Administración de

Idesa -y tener acceso al proceso de licitación de la petroquímica y los detalles de sus negociaciones con Pemex-, sus decisiones no tuvieron incidencia real sobre la sociedad.

Pero políticamente se encuentra en el terreno del conflicto de interés, porque al estar reuniéndose en nombre de López Obrador con transportistas o autoridades portuarias, por citar dos áreas donde

Idesa cruza transversalmente sus negocios, al mantener su silla en el Consejo de Administración de la empresa familiar, abre la puerta a la percepción que sus acciones y decisiones sean motivadas por intereses ulteriores.

Los conflictos de interés rara vez incurren en ilegalidades, pero están permeados por la ilegitimidad.

Si Jiménez Espriú llegara a ser Secretario de Comunicaciones y Transportes sin renunciar a Idesa y vender, si tiene, sus acciones en la empresa, el conflicto de interés en el que incurriría sería análogo al

que cometió el Presidente Enrique Peña Nieto con su casa blanca. Peña Nieto nunca comprendió que aquello era un conflicto de interés, que detonó la espiral de desaprobación a su gestión que galvanizó la ira en su contra.

López Obrador, a quien le importa muy poco el tema de la ética en el servicio público, ha guardado silencio. No así en otro tema similar, planteado por Anaya, con el constructor José María Rioboó, su asesor en temas de infraestructura, a quien cuando fue jefe de gobierno de la Ciudad de México le dio obra pública mediante adjudicaciones directas.

López Obrador dijo que no había habido nada irregular en las adjudicaciones y que fueron auditadas.

En efecto, su gobierno las entregó y su gobierno las auditó. La entonces Secretaria del Medio Ambiente, Claudia Sheinbaun, garantizó la pulcritud del proceso pero, igualmente, ordenó que el proceso de adjudicación de la obra se reservara por 25 años. Es decir, nadie podía revisar lo que se había hecho en una obra pública que, por definición, debería de ser lo más transparente posible porque precisamente en ese sector es donde las posibilidades de corrupción se potencian.

En la defensa de su amigo Rioboó, López Obrador trazó una comparación interesante. Recordó que el nuevo hangar presidencial también se dio mediante una adjudicación directa a un amigo de Peña Nieto, el empresario Juan Armando Hinojosa. Esa obra fue por alrededor de 210 millones de pesos, cuyo costo fue revisado por la Auditoría Superior de la Federación. Es decir, el gobierno no escondió el valor de esa obra -cuyos detalles fueron libremente cuestionados por los medios de comunicación-, contra la construcción del segundo piso señalada por Anaya, que costó 187 millones de pesos, pero manejada con un criterio de seguridad nacional.

Lo mismo hizo Sheinbaum, como delegada en Tlalpan, de los permisos de ampliación del colegio “Enrique Rebsamen”, que se colapsó por los sismos del año pasado.

Como en el caso de Jiménez Espriú, el de Rioboó tampoco significa que haya ilegalidades, pero refleja un patrón de comportamiento político de discrecionalidad y doble rasero. La exigencia de ética política y honestidad en los demás; opacidad sin controles externos en casa. Esta doble cara atenta contra la consolidación de un sistema de rendición de cuentas y equilibrios, que han venido trabajando por años personas y organizaciones de la sociedad civil, algunas, por cierto, que trabajan con López Obrador y Sheinbaum.

Un sistema de pesos y contrapesos no está en el ánimo de López Obrador, como lo reveló en una entrevista de radio ayer Jiménez Espriú, quien dijo que le comentó que no se preocupara, que “ya no saben qué inventar para atacarlo”.

No acepta que en un sistema democrático, la transparencia ayuda a evitar abusos del poder y reduce la impunidad. Si llega López Obrador a la Presidencia, dados sus antecedentes, habrá que estar atentos para que no frene la consolidación de la democracia en México.

 Nota: En la columna anterior, se mencionó que José Antonio Meade era Secretario de Hacienda en 2011. En efecto, pero cuando presidió el Consejo de Administración de Pemex era Secretario de Energía, cargo que ostentó del 7 de enero al 9 de noviembre de ese año.

(NOROESTE/ ESTRICTAMENTE PERSONAL/ RAYMUNDO RIVA PALACIO/ 15/06/2018 | 04:28 PM) 

LAS TRIBULACIONES DE JIMÉNEZ ESPRIÚ


Quienes conocen a Andrés Manuel López Obrador notaron su sorpresa cuando en el tercer debate presidencial, José Antonio Meade afirmó que la familia de Javier Jiménez Espriú, designado como eventual Secretario de Comunicaciones y Transportes, es socia de una empresa vinculada con la constructora brasileña Odebrecht, que repartió sobornos por años en México. López Obrador se fue ligeramente para atrás y levantó las cejas. Se recompuso rápidamente y sonrió, pero el golpe estaba dado. Jiménez Espriú dijo inmediatamente que era una mentira, pero ayer admitió la relación de su familia, como se había dicho, con una empresa asociada con una filial de Odebrecht, que también formó parte del esquema de corrupción trasnacional del conglomerado.

López Obrador conoció a Jiménez Espriú cuando estudiaba en la Facultad de Ciencias Políticas en la UNAM a principio de los 70’s. Era secretario general administrativo en la rectoría de Guillermo Soberón, y desde su oficina manejaba a los porros que le ayudaban a la gobernabilidad en el campus universitario. Luego fue director de la Facultad de Ingeniería -donde lo recuerdan como uno de los mejores que hayan encabezado la escuela-, y a principio de los 80’s luchó sin éxito con Octavio Rivero Serrano por suceder a Soberón.

Tras esa derrota, Jiménez Espriú pasó al ostracismo en la vida pública, y en 2005, cuando López Obrador preparaba su primera campaña presidencial, lo incorporó en su equipo. Cuando Meade vinculó a su familia con una empresa asociada a Odebrecht, quienes conocen a López Obrador observaron que acusó el golpe por la sorpresa. La corrupción de la constructora brasileña ha provocado la captura y detención de presidentes y políticos en varios países latinoamericanos, pero en México y Venezuela, los casos de soborno han corrido en cámara lenta, lo que ha llevado denuncias de impunidad en el gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto.

Uno de los funcionarios que han sido señalados como parte del entramado de corrupción es Meade, a partir del hecho que como Secretario de Hacienda y presidente del Consejo de Administración de Pemex, avaló en 2011 el contrato de suministro de etano el año anterior entre Pemex Gas y Petroquímica Básica, con la empresa brasileño mexicana Braskem Idesa, para construir la planta Etileno XXI en Veracruz. Idesa es una empresa mexicana fundada hace más de medio siglo, que se asoció con Braskem, que es una filial de Odebrecht. Braskem era dirigida por el ex director de finanzas de Odebrecht, Carlos Fadigas, quien de acuerdo con testimonios en la Fiscalía brasileña en Curitiba, que tiene el caso de la corrupción del conglomerado, dijo en 2013 en una reunión con inversionistas, que habían acompañado la campaña presidencial de Peña Nieto en 2012 “de tiempo completo”.

Braskem y Odebrecht admitieron en diciembre de 2016 haber participado en un esquema de corrupción internacional y reconocieron su culpabilidad y pago de una multimillonaria multa al Departamento de Justicia dee Estados Unidos, que intervino porque mucho dinero pagado pasó por el sistema bancario de ese país. En uno de los documentos del Departamento de Justicia, Braskem reconoció que proveyó fondos a la División de Operaciones Estructuradas – “el Ministerio de la Corrupción”, describieron las autoridades estadounidenses- de Odebrecht, para canalizar recursos a paraísos fiscales para esconder sobornos a funcionarios y partidos políticos extranjeros entre 2002 y 2014. Idesa se ha desvinculado de los actos de corrupción de Odebrecht y de Braskem, alegando que fue una asociación estratégica la que forjaron.


Jiménez Espriú ha buscado neutralizar el haber sido desnudado por Meade. En un breve comunicado dijo que era una acción desesperada y mentirosa del candidato. En el debate, Meade señaló: “En el tema de Odebrecht, la pregunta no debería ser para mí Ricardo (Anaya). Debería ser para Andrés Manuel porque el socio de Odebrecht en México es la familia de Jiménez Espriú”. La afirmación, técnicamente, es correcta. Idesa, socia de Braskem, fue fundada por su suegro, Pascual Gutiérrez Roldán, y dirigida actualmente por uno de sus hijos, Patricio, sobrino de su esposa y hermano del embajador de México en Estados Unidos, Gerónimo Gutiérrez, entrañable amigo del Secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray.

El Secretario de Comunicaciones y Transportes designado, aseguró que ninguno de los proyectos en los cuales participa con López Obrador, está relacionado con Idesa. Sin embargo, es un conflicto de interés. Si bien el proyecto donde trabajó la empresa familiar con Braskem trató con Pemex y el área de comunicaciones y transportes no está directamente involucrada, hay puntos de contacto en materia de transportación y utilización de puertos que le tocaría manejar en la Secretaría donde, de ser Presidente López Obrador, pero sobre todo, porque es miembro del Consejo de Administración, donde comparte asiento con inversionistas estadounidenses ligados a la industria petrolera y egresados del ITAM -ambas figuras estigmatizadas por López Obrador.

Como miembro del Consejo de Administración, Jiménez Espriú tuvo que haber revisado el proyecto de Braskem y apoyado la sociedad estratégica con esa filial de Odebrecht, aún después del escándalo de corrupción. Meade no lo acusó de corrupto, pero tampoco abundó en el tema. De lo que se trata es de un conflicto de interés, que si bien no significa ilegalidad, arroja sombras de ilegitimidad. Por un conflicto de interés, Peña Nieto no ha podido sacudirse la percepción de corrupción de la casa blanca.

Esta es una buena prueba para ver la solidez de López Obrador, y ver si el candidato es químicamente puro en temas de integridad, o su rasero, como el de los políticos tradicionales, también es doble.

rrivapalacio@ejecentral.com.mx
@rivapa

(NOROESTE/ ESTRICTAMENTE PERSONAL/ RAYMUNDO RIVA PALACIO/ 14/06/2018 | 04:06 AM)  

MÉRIDA: LA BATALLA DE LOS SEXOS


El último debate presidencial no produjo con claridad quién es realmente el segundo lugar. Ricardo Anaya y José Antonio Meade dejaron de golpearse de manera sistemática -lo hicieron tangencialmente-, y enfocaron sus críticas a Andrés Manuel López Obrador, quien toreó los cuestionamientos y dejó de contestar los señalamientos particulares que se le hicieron. Pero si nos atenemos a la experiencia de los dos debates anteriores, no importará que haya mostrado sus carencias conceptuales y limitaciones retóricas, porque por muchos adeptos que haya perdido anoche en Mérida, muy probablemente será un porcentaje insignificante o irrelevante frente a la ventaja que tiene en las preferencias electorales. Tampoco era en quien se enfocaba la atención, centrada en sus rivales que están compitiendo por el segundo lugar y con la necesidad de mostrarse como los únicos que pueden desafiar en las urnas a López Obrador.

Anaya y Meade viven un proceso de autodestrucción mutua al mantenerse encerrados en un juego de suma cero, donde cada quien quiere ganar proporcionalmente lo que el otro pierda, llevando la elección presidencial a una contienda entre tres, donde la superioridad del puntero, Andrés Manuel López Obrador, en el careo con cada uno de sus rivales, no la hace competitiva, sino cómoda. No fue una elección, como se suponía el año pasado, que se diera en tercios. El diagnóstico sobre el malestar del electorado contra el gobierno y su deseo de cambio, resultó mayor de lo estimado y con una tendencia al alza sistemática.

El último debate presidencial confirmó las tendencias electorales y la lucha de las estrategias. Ni Anaya ni Meade buscaron lastimarse, ni López Obrador cometió errores costosos. El puntero administró su ventaja sin correr riesgos, como lo hizo en los dos debates anteriores. Sus adversarios buscaron los contrastes con López Obrador en sus propuestas y mostrar que el puntero en las preferencias tiene más hoyos negros en su gestión como gobernante en la Ciudad de México, de lo que la mayoría de sus simpatizantes probablemente desconocen o no se acuerdan.

A dos semanas y media de la elección Anaya y Meade siguen atrapados en su laberinto. La forma como se puede explicar lo que sucede es a través del ejercicio de “La batalla de los sexos” en Teoría de Juegos, que sirve para analizar problemas frecuentes en la vida diaria, donde sólo se juega una vez y no prevé una comunicación previa que permita conocer la estrategia de cada uno. Es un ejercicio simétrico donde los jugadores y sus estrategias son intercambiables pero, a la vez, no alteran el resultado final.
“La batalla de los sexos”, donde cada jugador busca maximizar su ganancia, analiza el comportamiento de cada uno en un entorno de ambigüedad. El ejercicio establece que cada uno tiene sus preferencias para este jueggo que se refiere a la coordinación de las estrategias donde ninguno conoce la estrategia del otro jugador. Por ejemplo, Anaya, tiene cuatro opciones. La más preferida (1) es que él y Meade elijan que el candidato del PAN es quien enfrentará a López Obrador como la segunda opción más fuerte; la siguiente (2) es que ambos decidan que el que tiene más posibilidades es el PRI; la que le sigue (3) es que Anaya se queda con el PAN y Meade se queda con el PRI, sin mover sus posiciones, como hasta ahora; finalmente, (4), la peor opción es que Anaya decida apoyar al PRI y Meade al PAN.

En el caso de Meade, valga la pena la redundancia, la elección preferida por el priista (1) es que él y Anaya opten por la candidatura del PRI como la mejor opción para enfrentar a López Obrador; la siguiente (2) es que Meade decida apoyar la candidatura de Anaya, por considerar que tiene más posibilidades; en la selección posterior (3), Meade permanece inamovible, al igual que Anaya, por lo que no hay voto estratégico y los dos partidos y sus aliados compiten hasta el final como lo han hecho hasta ahora, sin coordinación alguna. La última opción (4), la peor alternativa para Meade, es que apoye a Anaya, mientras que el candidato panista apoya al PRI.

Hay una variable asimétrica en “La batalla de los sexos”, donde se altera el orden de las preferencias y que, según los expertos, refleja mejor la realidad. En este caso, las opciones 2 y 3 se invierten. Para efectos de argumentación, significaría que si Anaya elige ir solo a la lucha sin Meade, se entiende que mantiene su estrategia de golpeteo contra el PRI y el Presidente Enrique Peña Nieto hasta el final. Aún si Meade conociera la preferencia de Anaya, en esta variable del ejercicio, tampoco habría coordinación entre ambos porque el panista mantendría las amenazas de meter a la cárcel al Presidente y preferiría ir solo que en una alianza con el PRI. Esta solución beneficia al candidato más egoísta, cuya dominación sería impuesta por la fuerza, ante un débil comportamiento de su adversario.

Una variable no prevista en el ejercicio la introdujo el colaborador de Anaya, Diego Fernández de Cevallos, quien sugirió esta semana que un pacto con Meade -sin aclarar quién como candidato-, sería mejor que la victoria de López Obrador. Esta variación del juego sí podría modificar el resultado, a diferencia de la primera matriz, donde se muestran las decisiones que se pueden dar sin que alteren los resultados finales. Fernández de Cevallos proponía que Anaya o Meade declinaran por el otro para derrotar al puntero, pero anoche se vio que esa opción, la cooperación coordinada, no está en su mente.

rrivapalacio@ejecentral.com.mx
twitter: @rivapa

(NOROESTE/ ESTRICTAMENTE PERSONAL/ Raymundo Riva Palacio/ 13/06/2018 | 04:00 AM)  

EL EVEREST DE MEADE


La caída de las preferencias electorales del candidato del Frente, Ricardo Anaya, nunca fue tan pronunciada como esperaban en el cuarto de guerra del candidato oficial José Antonio Meade, ni en el despacho del Presidente Enrique Peña Nieto. Toda la operación planeada por el coordinador de la campaña, Aurelio Nuño, aprobada por el Presidente –con quien revisa la estrategia hasta tres veces por semana-, suponía que para que la candidatura ciudadana cuajara, habría que hacer de la contienda una lucha entre dos, donde Anaya fuera eliminado de la competencia mediante una guerra sucia. Ninguna funcionó. Incluso, el último intento por descarrillar al panista con un nuevo video que insinúa actos de corrupción, no tiene todavía consecuencias claras.

La guerra sucia se mantiene, pero la candidatura ciudadana fue abandonada, aunque se mantenga en el discurso, y el PRI juega un papel fundamental para darle el piso desde donde pueda crecer hasta buscar ser un rival para el candidato de Morena, Andrés Manuel López Obrador. El pacto entre Peña Nieto y López Obrador, como ha planteado Anaya, es inexistente, de acuerdo con la ruta crítica que tiene el PRI para Meade. Remontar la enorme ventaja que tiene López Obrador, lo dice públicamente el líder del partido, René Juárez, es difícil pero no imposible. Esa ventana de optimismo se fundamenta en los datos internos sobre preferencias electorales, aportados por el encuestador de cabecera de la campaña, Rolando Ocampo.
Ocampo es un encuestador con gran experiencia y calidad técnica, que trabajó en el gobierno de Vicente Fox y que antes de sumarse al equipo del candidato oficial, era vicepresidente del Inegi. Sus encuestas difieren significativamente de las publicadas, que tienen a López Obrador con una preferencia de voto superior al  50 por ciento. Los datos de Ocampo lo ubican con una amplia ventaja de 36 por ciento, doce puntos arriba de Meade, y trece delante de Anaya. Esos 36 puntos son aproximadamente 18 millones de votos, casi la misma votación que tuvo Peña Nieto en 2012, y muy lejos de los 30 millones de votos que apuntan las encuestas publicadas para López Obrador.

La hipótesis de trabajo en el cuarto de guerra de Meade parte de la convicción de que la muy amplia ventaja de López Obrador tiene que ver más con una burbuja –es políticamente correcto decir que votarán por el candidato de Morena-  y con el ocultamiento de voto –es vergonzoso decir que votarán por el PRI-, que con una tendencia que se confirmará el primero de julio. Los expertos en estudios de opinión consideran que aún si la ventaja de López Obrador en la actualidad es asombrosamente grande, sería muy difícil que perdiera la elección. La campaña de Meade confía en que pueden apostar todavía a la victoria.


Aún antes de tener los resultados que entregó Ocampo al cuarto de guerra, la meta de votos priistas que se habian fijado era de 25 por ciento, cercana a la que obtuvo Peña Nieto en 2012, pero superior a la de Roberto Madrazo en 2006. La decisión de Peña Nieto de imponer a Enrique Ochoa al frente del PRI para lograrlo, probó ser uno de sus peores fracasos. Ochoa se olvidó de las estructuras estatales del PRI, antagonizó con las bases y, en núcleo de las tomas de decisiones, llegó un momento en que prácticamente no se hablaba con Nuño, quien rechazaba todas sus propuestas. Peña Nieto estuvo a punto de cometer un segundo error y nombrar a Nuño como sustituto, que habría mantenido la zozobra en el partido. La llegada de Juárez revitalizó al partido y se pararon las fugas hacia Morena, pero no está claro si fue demasiado tarde. Los priistas están muy enojados con Peña Nieto y su equipo –Nuño es un puñal clavado en su corazón-, como lo demostraron en las elecciones estatales de 2016: de 600 mil priistas movilizados en Veracruz, 400 mil votaron contra el candidato a gobernador del partido; de 250 mil movilizados en Chihuahua, 100 mil votaron por Javier Corral. En Tamaulipas dejaron de votar más de 150 mil; en Quintana Roo y Durango más de la mitad votaron por la oposición.

El trabajo de Juárez es recuperarlo y aportar ese 25 por ciento -20 por ciento sería lo menor-, lo que no sería suficiente. A ese porcentaje necesitan sumarle el apoyo de gobernadores panistas que den la espalda a Anaya, con lo cual, estiman en el cuarto de guerra, podrían sumar 15 por ciento de votación a Meade, aunque los panistas voten por sus candidatos a nivel local. Del candidato esperan que pueda jalar un mínimo de 8 por ciento de los votos ciudadanos sumados a los que puedan aportar sus aliados en Nueva Alianza y el Partido Verde. Si logran esos números estarían en condiciones de presentar una batalla competitiva con López Obrador, porque más allá de los cálculos y escenarios de que pueda estar sobrerrepresentado en las encuestas, están convencidos de que su votación, aún sin alcanzar el doble de lo que obtuvo en 2012, como perfilan los estudios de opinión, sí estará muy por arriba de su techo de 35 por ciento.

Pero este escenario pasa irreductiblemente por la caída clara de Anaya al tercer lugar, no sólo en porcentaje, sino que sea patente la tendencia hacia abajo. De esta aritmética electoral en el cuarto de guerra de Meade se desprende el intento por el nuevo empuje a su descarrilamiento. Ya se verá en el último debate esta noche en Mérida si el planteamiento tiene alas para volar o, como está creciendo la percepción, este arroz sí se coció.

rrivapalacio@ejecentral.com.mx
twitter: @rivapa

(NOROESTE/ ESTRICTAMENTE PERSONAL/ RAYMUNDO RIVA PALACIO/ 12/06/2018 | 04:01 AM)