jueves, 1 de diciembre de 2016

INTOXICACIÓN MASIVA EN OBREGÓN


Clausura Salubridad a empacadora; 114 los afectados; desconocen causas

Una intoxicación masiva de trabajadores se dio la mañana de ayer en el interior de la empresa camaronícola Productos Golfo de California, que se encuentra ubicada en el Parque Industrial de esta ciudad, cuyas causas aún son investigadas por parte de las autoridades de la Secretaría de Salud, a través de Riesgos Sanitarios.

La empresa fue asegurada, además de 300 kilos del producto, que está siendo analizado.

El secretario de Salud, doctor Gilberto Ungson Beltrán, dijo que en total fueron 114 los trabajadores que resultaron afectados, mismos que fueron trasladados de manera inmediata a los diversos hospitales de la ciudad, donde recibieron atención médica.

Ante la presencia del acalde Faustino Félix Chávez, así como de los directores de las diversas instituciones de salud, Ungson Beltrán dijo que los pacientes están estables y se esperaba que anoche mismo fueran dados de alta.

Agregó que la intoxicación causó a los trabajadores algunos trastornos como cefalea (dolor de cabeza), vómito, nauseas, dolor de ojos y de tórax, pero nada de gravedad.

Destacó el apoyo e inmediata respuesta de los directivos tanto del Instituto Mexicano del Seguro Social, como de ISSSTE, ISSSTESON y Hospital General, que a pesar de no ser derechohabientes brindaron atención médica inmediata a los afectados y eso es de reconocerse, dijo.

El Hospital General atendió a 41 trabajadores; IMSS, 29; ISSSTESON, 27, e ISSSTE, 17, sumando en total 114.

Destacó también el respaldo que brindaron otros organismos en este incidente, como fue el caso del Cuerpo de Bomberos, Cruz Roja, C4, Protección Civil, Regulación Sanitaria, Seguridad Pública, quienes llevaron a cabo el traslado de los enfermos a las diversas instituciones de salud.

En tanto, el alcalde Faustino Félix destacó la rápida atención que las instituciones de salud brindaron a esta contingencia.

Precisó que ninguno de los trabajadores estaba contaminado, por lo cual descartó que pudiera haber problemas en los hospitales donde fueron trasladados. Los pacientes que ahí convalecen deben estar tranquilos, lo mismo que los familiares de los trabajadores afectados.

Además, hizo hincapié de la respuesta de la gobernadora Claudia Pavlovich, quien al conocer el caso, de inmediato giró instrucciones al secretario de Salud para que se trasladara a esta ciudad e iniciara con las investigaciones del caso.

Igualmente, reconoció el apoyo y buena disposición que en todo momento bridaron los directivos de la empresa para el traslado de los trabajadores a las instituciones de salud.

Finalmente, Pascual Soto, coordinador de Riesgos Sanitarios en el Estado, indicó que la empresa quedará suspendida hasta en tanto se concluyen las investigaciones para saber el origen real de qué ocasionó dicha intoxicación masiva.


(DIARIO DEL YAQUI/ Antonio Aragón Valenzuela/01 DE DICIEMBRE 2016)

“LEVANTAN” A EX CONVICTO EN GUAYMAS


GUAYMAS.- Presuntamente un grupo armado golpea y priva de la libertad a una persona que acababa de salir del CERESO local

Una vez más de manera anónima, ciudadano responsable reporta a medio de comunicación vía telefónica, ser testigo ocular en el momento que supuestamente un grupo armado golpeaban y trataba subir a un auto a una persona en el sector norte del puerto.

De manera extraoficial se supo que un grupo de delincuentes con armas de fuego en mano, agredían a golpes a otra persona, el cual al parecer acababa de salir del Centro de Readaptación Social (CERESO) de San Germán, al cual presuntamente privaron de la libertad la tarde de ayer.

Los hechos se presentaron alrededor de las 13:00 horas de ayer, sobre el bulevar Microondas casi entronque a la carretera de libramiento a San José de Guaymas, donde presuntamente de un pick up en color blanco descendieron varias personas e iniciaron la golpiza en contra de un supuesto ex convicto de San Germán, que tenía pocos minutos de haber sido liberado después de su condena en ese CERESO.

Posteriormente de haber recibido el reporte la Policía Municipal, arribó al área del posible hecho delictivo, cerrando la circulación de dicho bulevar, acordonando el área para que no se contaminara la misma ya que en ella existía materia importante de indicios como sangre fresca, una cachucha y espacios donde se pudo haber llevado a cabo una lucha entre varias personas.

A ese lugar asegurado por la corporación policial municipal, también llegaron elementos de la Policía Estatal Investigadora (PEI), así como el equipo forense local de la Procuraduría General de Justicia del Estado, quienes iniciaron con el levantamiento de evidencias y poder girar junto al ministerio público del fuero común una posible orden de investigación a la base de la PEI en el puerto.

Hasta el cierre de esta edición el operativo de búsqueda que se implementó para ubicar al supuesto grupo delictivo, no dejaba resultado positivo alguno.


(DIARIO DEL YAQUI/ Ricardo López/ 01 DE DICIEMBRE 2016)

EL PODER DE LAS REDES SOCIALES PARA SACUDIR AL MUNDO


FARHAD MANJOO
Mientras la industria de la tecnología se enfrentaba a la realidad de una elección presidencial que no salió como lo esperaba, muchos en Silicon Valley dieron con la idea de que la información falsa que se transmite en línea fue un factor significativo en el resultado de la contienda.

Rápidamente, tanto Google como Facebook alteraron sus políticas de publicidad para prohibir explícitamente que los sitios de noticias falsas generen dinero a partir de mentiras. Es muy probable que se trate de una solución importante, aunque haya llegado demasiado tarde. El internet ha reducido nuestro entendimiento colectivo de la verdad, y las iniciativas para combatir esa tendencia desalentadora obviamente valen la pena.

Sin embargo, sería un error que el único hallazgo de esa investigación sean las noticias falsas. De hecho, los peligros que presentan las noticias falsas solo son un síntoma de una verdad más profunda que ahora se ha hecho obvia en todo el mundo: con miles de millones de personas pegadas a Facebook, WhatsApp, WeChat, Instagram, Twitter, Weibo y otros servicios populares, las redes sociales se han convertido en una fuerza política y cultural cada vez más poderosa, a tal punto que sus efectos ahora están comenzando a alterar el desarrollo de los sucesos mundiales.


La elección de Donald Trump quizá sea la ilustración más contundente hasta ahora de que, en todo el planeta, las redes sociales están ayudando a reconfigurar de manera fundamental a la sociedad humana. Han subsumido y abatido a los medios tradicionales. Han deshecho las ventajas políticas tradicionales como la recolección de fondos y el acceso a la publicidad. Están desestabilizando y remplazando instituciones de la vieja escuela, así como formas establecidas de hacer las cosas, incluyendo a los partidos políticos, las organizaciones transnacionales y las prohibiciones sociales implícitas contra las expresiones flagrantes de racismo y xenofobia.

Y, lo más importante, debido a que estos servicios permiten que la gente se comunique entre sí con más libertad, están ayudando a crear organizaciones sociales sorprendentemente influyentes entre los grupos que alguna vez estuvieron marginados. Estos movimientos sociales ad hoc varían ampliamente en forma, desde los supremacistas blancos de derecha en Estados Unidos hasta los simpatizantes del brexit en el Reino Unido. Pero cada uno, a su propia manera, ahora está ejerciendo un poder que antes se creía impensable, lo cual resulta en espasmos geopolíticos impredecibles y a veces desestabilizadores.

“Ahora hay miles de millones de personas en internet, y la mayor parte de ellas no están felices con el orden establecido”, dijo Ian Bremmer, el presidente del Grupo Eurasia, una firma de investigación que predice riesgos mundiales. “Creen que su gobierno local es autoritario. Creen que están en el lado incorrecto del sistema. Están agraviados por las políticas de identidad y una clase media vacía”.

Muchos factores explicaron la victoria de Trump: la ansiedad de la economía de la clase media en las zonas industriales de Estados Unidos; un deseo de algún tipo de cambio en la dirección del país y una mezcla de racismo, xenofobia y sexismo latentes en todo el electorado. No obstante, como incluso lo reconoció Trump en una entrevista en 60 Minutes después de su victoria, las redes sociales desempeñaron un papel determinante en la contienda.

En el pasado, dijo Bremmer, las preocupaciones de los simpatizantes de Trump pudieron haber sido ignoradas y su candidatura habría fracasado casi de manera definitiva. Después de todo, casi todos los expertos lo descartaron de manera universal, y enfrentó desventajas en temas como el dinero recaudado, la organización y el acceso al conocimiento de la política tradicional. Sin embargo, al emitir un mensaje que resonó con el electorado en internet, Trump hackeó el orden político establecido.

“Mediante esta nueva tecnología, la gente ahora tiene el poder de expresar sus quejas y de seguir a las personas que consideran hacen eco de esos agravios”, dijo Bremmer. “Si no fuera por las redes sociales, no creo que Trump hubiera ganado”.

Para la gente que prefiere un mundo ordenado y predecible, esto es lo más aterrador acerca de Facebook: no que pueda estar lleno de mentiras (un problema que posiblemente podría resolverse), sino que su alcance le da el poder real de cambiar la historia de maneras audaces e impredecibles.

Sin embargo, ese es el punto en el que nos encontramos. Es hora de empezar a reconocer que las redes sociales en realidad se están convirtiendo en las fuerzas transformadoras del mundo que sus creadores prometieron que serían desde hace mucho tiempo… es hora de preocuparnos, en vez de entusiasmarnos, por los enormes cambios sociales que podrían provocar.

A lo largo de gran parte de la última década, hemos visto cómo surgen en todo el mundo movimientos sociales progresivos que reciben el poder del internet. Hubo una Revolución Verde en Irán, seguida por la Primavera Árabe en Medio Oriente y el norte de África. En Estados Unidos, vimos el movimiento de Occupy Wall Street y las manifestaciones de #BlackLivesMatter.

Las redes sociales también desempeñaron un papel en la política electoral… primero en la candidatura de Howard Dean en 2003, que terminó por no tener éxito, y después en la elección de Barack Obama, el primer presidente afroestadounidense, en 2008.

Sin embargo, ahora esos movimientos parecen ser el preludio de un rompimiento, activado por la tecnología, en el orden mundial. En el Reino Unido, este año, organizarse en Facebook desempeñó un papel esencial en la iniciativa alguna vez impensable para hacer que el país saliera de la Unión Europea. En Filipinas, Rodrigo Duterte, un alcalde agitador que tuvo mucho menos presupuesto que sus oponentes, logró dirigir a un enorme ejército de simpatizantes en línea para que lo ayudaran a ganar la presidencia.

El Estado Islámico ha utilizado las redes sociales con el fin de reclutar yihadistas en todo el mundo para combatir en Irak y Siria, así como para inspirar ataques terroristas en el extranjero.

En Estados Unidos, tanto Bernie Sanders, un socialista que intentó ser el candidato presidencial del Partido Demócrata, y Trump, quien alguna vez fue rechazado por la mayoría de los miembros del partido que ahora dirige, dependieron de movimientos en línea para romper con el orden establecido de la política.

¿Por qué está pasando todo eso ahora? Clay Shirky, un profesor de la Universidad de Nueva York que ha estudiado los efectos de las redes sociales, sugirió algunos motivos.

Uno es la omnipresencia de Facebook, que ha alcanzado una escala verdaderamente épica. El mes pasado, la empresa reportó que cerca de 1,8 mil millones de personas entran a la página cada mes.

Debido a que las redes sociales se alimentan de las muchas permutaciones de interacciones entre las personas, se convierten notablemente más poderosas cuando crecen. Con cerca de un cuarto de la población del mundo ahora en Facebook, las posibilidades son asombrosas.

“Cuando la tecnología se pone aburrida es cuando los efectos sociales se ponen interesantes”, dijo Shirky.

Uno de esos efectos sociales es lo que Shirky llama el “cambio de la Ventana Overton”, un término acuñado por el investigador Joseph P. Overton para describir el rango de temas que los medios tradicionales consideran asuntos públicamente aceptables para debatir.

Desde principios de los años ochenta, aproximadamente, hasta el pasado muy reciente, generalmente se consideraba insensato que los políticos adoptaran posturas poco tradicionales según la mayoría de la sociedad, cosas como llamados explícitos al prejuicio racial. No obstante, el internet revirtió esa ventana.

“El etnonacionalismo blanco se mantuvo a raya gracias a la ignorancia pluralista”, dijo Shirky. “Todas las personas que estaban sentadas en su sótano gritándole a la TV acerca de los inmigrantes —o que estaban dispuestas a decir que los cristianos blancos eran más estadounidenses que otros tipos de estadounidenses— no sabían cuántas otras personas compartían esa misma opinión”.

Gracias al internet, ahora cada persona que sostiene posturas alguna vez consideradas malignas puede ver que no está sola. Y cuando esas personas se encuentran, pueden hacer cosas: crear memes, publicaciones y mundos cibernéticos completos que refuerzan su visión del mundo y que después logran entrar en la visión establecida. Esos grupos también se convierten en blancos perfectos para personajes políticos como Trump, quienes reconocen su energía y entusiasmo y los aprovechan para tener victorias en el mundo real.

Shirky señala que la Ventana Overton no se trata solo de desplazarse a la derecha. También podemos ver cómo sucede con la izquierda. Sanders hizo campaña en torno a una plataforma anti Wall Street que habría sido impensable para un demócrata tan solo hace una década.

Ahora, después de la derrota de Hillary Clinton, el futuro de los demócratas probablemente estará determinado de igual manera por colectivos en Facebook y élites en Washington… y es probable que como resultado veamos más candidatos y posturas políticas improbables con respecto a lo que se habría observado en el pasado.

El resultado serán sucesos más inesperados. “Definitivamente tendremos más de esos candidatos insurgentes y más efectos sociales delirantes”, dijo Shirky. Trump solo es la punta del iceberg. Prepárense para una época interesante.


(THE NEW YORK TIME/ FARHAD MANJOO /24 de noviembre de 2016)

LA REVOLUCIÓN VISTA POR TRES GENERACIONES EN CUBA


La muerte de Fidel Castro ha desatado la discusión sobre su legado e influencia para los cubanos. Los testimonios de la familia Montes permiten vislumbrar las críticas y las esperanzas de esa sociedad en el futuro próximo.

DAMIEN CAVE
LA HABANA — Cuando Fidel Castro entró victorioso a La Habana el 8 de enero de 1959, Juan Montes Torre corrió a las calles para celebrar. Un jornalero pobre y sin educación, proveniente del campo en el este de Cuba, había llegado a la capital hacía unos cuantos años y, al igual que la mayoría de sus vecinos, casi no daba crédito a lo que sucedía.

“Estaba en shock”, recuerda Montes. “Esos barbudos, mal vestidos, ¡ganaron! ¡Y en nombre de los pobres!”.

Desde ese momento, Montes, que tenía 25 años, le fue fiel a Castro, quien murió el viernes. La Revolución le dio educación, una casa y un trabajo como policía en el que llegó a cuidar al comandante en algunas ocasiones.

Pero con el paso de los años esa lealtad se fue desdibujando de generación en generación en la familia Montes, y en Cuba en general. Las opiniones de su hijo se oscurecieron hace varias décadas, durante el forcejeo con las restricciones del gobierno de Castro. Rocío, su nieta adolescente, ha pasado la mayor parte de su juventud sintiéndose abatida por la situación de su país.

“Hay muchos cubanos que se levantan todos los días a batallar y batallar… y nada más”, dijo en una entrevista. “Mi sueño es irme”.

La historia de fe y desilusión de los Montes es muy común. Las familias cubanas han estado discutiendo sobre Castro desde que tomó el poder. Su muerte ha producido un intenso choque de emociones para muchos ciudadanos que reconocen que fue mucho más que solo un personaje político. También fue el hermano, padre y abuelo de varias generaciones cubanas: una presencia familiar cuyos ideales, caprichos y ego moldearon la identidad y la vida diaria de todos.

Tanto para sus fanáticos como para sus adversarios, Fidel siempre estaba ahí con sus discursos de cuatro horas, sus carteles espectaculares y sus consignas rimbombantes (“¡Socialismo o muerte!”) que produjeron triunfos tempranos en educación y atención médica, junto con restricciones a la libertad de expresión, de reunión y, después, con las constantes fallas económicas.

Su relación con el país era notablemente personal. Robert A. Pastor, un antiguo consejero sobre América Latina del presidente Jimmy Carter, decía que Fidel era uno de los pocos líderes mundiales a los que se le llamaba por su nombre de pila. Muchos cubanos se sienten cómodos al definirlo como un familiar complicado.

“Tienes que ver esto con la cabeza fría: es como el padre que siempre ha estado allí, que ha sacado adelante a la familia en las buenas y en las malas”, dijo en una entrevista Carlos Alzugaray Treto, un antiguo diplomático cubano. “A veces no estás de acuerdo con él, pero la mayor parte del tiempo estás de acuerdo con lo que ha hecho”.

Sin embargo, Fidel no era alguien a quien todos amaban. También era el Líder Máximo, carismático pero rabioso, un guerrillero cuyo nombre muchos cubanos no quieren pronunciar. Como gobernó durante muchas décadas, su impacto —y la manera en que se percibía— cambió con el tiempo. Los cubanos nacidos antes de la Revolución lo consideraban una fuerza transformadora, para bien o para mal. Los que nacieron después, especialmente tras la caída de la Unión Soviética en 1989, tienden a verlo como una terca barrera ante las oportunidades económicas y la integración con el resto del mundo.

En vida, a menudo fue un enigma; muerto, para las familias cubanas como los Montes, es una mezcolanza de imágenes contradictorias, desde la del joven rebelde inspirador hasta la del viejo desconectado.

EL PADRE

Montes escuchó hablar por primera vez de los barbudos rebeldes cuando recogía café y frutas en los campos de la provincia de Guantánamo, al este de Cuba. Era a principios de la década de 1950 y los campesinos pobres de la zona habían comenzado a unirse, rebelándose en contra de los ricos terratenientes. Castro era uno de los líderes que exigían mejores condiciones de trabajo.


Una pareja en La Habana el sábado, un día después de que Castro murió, a los 90 años Credit Yamil Lage/Agence France-Press – Getty Images

El 26 de julio de 1953, Castro orquestó su primer ataque importante que fue el asalto al cuartel Moncada en Santiago de Cuba, ahora la segunda ciudad más importante del país. Castro fue atrapado y tres meses después se defendió en la corte con un largo discurso que incluyó la frase: “La historia me absolverá”. Para ese entonces, Montes había decidido mudarse a La Habana para apoyar a Castro y su guerrilla.

“Había mucha injusticia”, recuerda. “Golpes de Estado, crímenes. Al gobierno no le importaba para nada la gente”.

En comparación con sus vecinos, Cuba estaba bien en 1958, con un ingreso per cápita que en América Latina solo superaban Argentina y Venezuela, de acuerdo con las estadísticas de las Naciones Unidas. Sin embargo, la economía no tenía movilidad y la desigualdad era inmensa. En las zonas rurales, donde creció Montes, más del 90 por ciento de los hogares carecían de electricidad. En La Habana las calles estaban llenas de una combinación de portentosos Cadillacs y pordioseros harapientos.


Después de llegar al poder en 1959, Castro prometió un cambio radical. “Hemos luchado para dar libertad y democracia a nuestro pueblo”, dijo unos días después de su arribo triunfal a La Habana. Cumplió, dijo Montes. Durante los meses siguientes, el gobierno de Castro anunció planes para una reforma que otorgara tierras a los pobres, impuestos del 80 por ciento a los autos lujosos y un gasto adicional del gobierno para reducir el desempleo.

En diciembre de ese año, Montes fue contratado como policía. Se trató de su primer empleo estable desde que llegó a La Habana e incluía educación gratuita; eso lo llevó desde el cuarto grado de primaria a obtener un diploma de preparatoria. El orgullo que sentía de haber ascendido a la clase media puede observarse en fotografías familiares de la época, en las que su esposa porta collares nuevos al lado de su sonriente marido. Incluso a sus 80 años, habla de sus primeros años en la fuerza policial con la emoción de un nuevo cadete.

“Cuando alguien cometía un crimen, lo arrestábamos, pero siempre con un sentido de justicia”, dijo. “No abusábamos de nadie. Había un proceso para todos. No era solo con las clases altas”.

Desde afuera, en especial en Washington, Castro parecía estar poniendo de cabeza al sistema de justicia cubano, ejecutando sumariamente a sus opositores y llenando las cárceles cubanas. No obstante, Montes dijo que vio cómo se profesionalizó la fuerza policial cubana que alguna vez se consideró como una colección de rufianes corruptos. Entre 1959 y 1962, según Montes, los cubanos de todo el país estaban ansiosos por trabajar con Castro.

Sin embargo, había enemigos cerca, la mayoría eran ricos exiliados cubanos que habían huido cuando Castro comenzó a nacionalizar las empresas. Contaban con el apoyo de Estados Unidos y cuando atacaron en Bahía de Cochinos el 17 de abril de 1961, Montes custodiaba la casa de Celia Sánchez, una famosa guerrillera que fue la amante y confidente de toda la vida de Castro.

Montes recuerda que, cerca de las 4:00 a. m., hubo una actividad frenética adentro. Minutos después salió Castro, rodeado de guardias armados.

“Se veía calmado”, recuerda Montes. “Nadie supo lo que sucedía. Nadie supo que nos habían atacado”.

La Crisis de los Misiles y el bloqueo comercial de Estados Unidos solo fortalecieron la mentalidad paranoica de Castro, quien argumentó una y otra vez que Cuba debía mantenerse bajo un estricto control si no querían que los imperialistas del norte invadieran la isla y la convirtieran en un feudo de Estados Unidos.

Montes relató que a menudo sentía que sus familiares estaban equivocados al criticar a Castro, incluyendo a algunos que se habían ido a Estados Unidos. “La Revolución es un proceso”, dijo. En su casa en el barrio Vedado, en La Habana, miró hacia la casa de su hijo, al lado de la suya. “No ven las cosas con claridad”, dijo. “No se dan cuenta de que tuvieron la oportunidad más grande del mundo: la oportunidad de estudiar”.

Dijo que desea que los cubanos más jóvenes de su familia puedan ver el contexto más amplio. “Antes de la Revolución, éramos una familia pobre, sin educación y humilde”, dijo. “Entonces hubo un cambio. Es un cambio radical que aún está madurando”.

EL HIJO

La entrada a la casa de Juan Carlos está cubierta de viñas verdes con racimos de uvas ácidas. Hace más de una década, tenía un restaurante privado, o paladar, como los llaman en Cuba. También le rentaba cuartos a turistas hasta que desarrolló un nuevo negocio en el que usa su pasaporte español para viajar a Panamá a comprar ropa y otros artículos que vende en La Habana.

Es miembro de lo que podría llamarse la generación del “resuelve”: quienes aprendieron a resolver o negociar por el desabastecimiento, las regulaciones y las ineficacias del socialismo cubano en su fase tardía. Si la imagen de su padre de Castro y la Revolución estuvieron moldeadas por los cambios de los cincuenta y sesenta, la suya se esculpe con la transición de la abundancia de los ochenta a escarbar para encontrar comida en los noventa.

El cambio fue significativo. Cuando cayó la Unión Soviética, Cuba perdió un patrocinador que le había provisto unos 4 mil millones de dólares anuales en créditos y subsidios. La economía se contrajo un 34 por ciento de 1990 a 1993 y hubo escasez crónica de gasolina, jabón, comida… prácticamente de todo.

Los funcionarios cubanos reconocieron en 1990 que el país había entrado en un “periodo especial”. Estaba implícito que Cuba necesitaría hacer algunas excepciones a la regla. En 1993, Castro legalizó el dólar estadounidense y permitió que los cubanos trabajaran en decenas de industrias, en particular aquellas que le prestaban servicios a los turistas. Los estudiosos todavía discuten el grado en que Cuba adoptó el capitalismo durante ese periodo, pero Juan Carlos fue uno de los muchos que sacaron provecho de eso.

Entonces tenía 31 años y ya se sentía frustrado por la forma en que funcionaba el gobierno de Castro. Durante sus veinte, trabajó en una agencia aduanal de Cuba, al igual que lo había hecho su padre después de retirarse de la fuerza policial. Lo que vio Juan Carlos, dijo, fue un sistema antidemocrático que premiaba el silencio en lugar de la iniciativa.

Contó que su frustración llegó a su punto máximo a fines de la década de los ochenta, cuando sufrió el desprecio de los funcionarios del Partido Comunista por reunir recomendaciones de colegas para mejorar la agencia. Creyó que hacía lo que el socialismo veneraba: organizar a los trabajadores.

“Pero los tipos del partido solo me dijeron: ‘Eso no está bien. Aquí están las cosas de las que vamos a hablar y tú no te pares a hablar’”, recordó.

Juan Carlos sacudió la cabeza y rio como expresando un sentimiento al que los cubanos han recurrido desde hace tiempo para describir los desacuerdos con el gobierno: “No es fácil”.

Dejó su empleo justo antes de la caída de la Unión Soviética. Durante los años siguientes trabajó en hoteles. Cuando Castro legalizó los restaurantes pequeños, Juan Carlos decidió abrir uno junto con su esposa, pero había un problema: requería un permiso del Comité Local para la Defensa de la Revolución, el comité de vigilancia del partido en el vecindario, pero el grupo no se había reunido en años. Así que se postuló a sí mismo para dirigir el grupo y consiguió que sus vecinos apoyaran su candidatura.

“Me convertí en presidente para poder abrir el restaurante”, contó.

Sin embargo, el gobierno de Castro nunca se alejó. En la década de los noventa hubo una relativa apertura económica, pero solo de manera intermitente ya que Castro y su hermano Raúl, quien asumió la presidencia en 2006, limitaban el cambio. Los negocios deben mantenerse pequeños bajo leyes que restringen la cantidad de empleados que pueden contratarse. Los insumos deben comprarse al gobierno y la represión es común.


Una reunión en La Habana el sábado. Los cubanos jóvenes tienden a ver a Castro de manera menos favorable que las generaciones anteriores. Credit Ramón Espinosa/Associated Press

Aunque hayan mejorado las relaciones con Estados Unidos, al punto de reabrir embajadas y de la visita del presidente Obama este año, la vida económica de la isla sigue constreñida porque Cuba se mantiene leal al control central.

“Es como un acordeón: se abren un poquito y luego se cierran”, dijo Juan Carlos. “Pero nunca se abren del todo”.

La falta de igualdad económica y racial, que había mejorado en los primeros años de la Revolución, ha empeorado desde la década de los noventa. Los cubanos con negocios pequeños y empleos más lucrativos en el turismo por lo general son de piel menos morena y han ido consiguiendo ventajas con el tiempo. Algunos tienen familiares en Miami. Otros tienen conexiones dentro del gobierno o, como en el caso de Juan Carlos, ancestros españoles y una casa en el Vedado con espacio extra.

Reconoció que le ha ido relativamente bien después de mucho trabajo arduo. Durante una visita invernal, puso un video de la fiesta de 15 años de su hija en el Hotel Nacional. La chica, Rocío, traía un vestido largo y le agradecía a sus padres mientras los invitados bebían y bailaban. Se veía como una pequeña fiesta de graduación. Sin embargo, para Juan Carlos y, en especial, para su hija, una noche de diversión es algo muy distinto a la idea de vivir contentos.

LA NIETA

Rocío sueña con convertirse en una historiadora de arte. Alta y delgada, describió a Cuba con la sutil sofisticación que resulta de una buena educación y mucho tiempo para reflexionar sobre las cosas. Desde su perspectiva, la isla es un purgatorio, e incluso antes de que muriera, Castro ya era un espectro del pasado; alguien que se estudia en los libros más que alguien que es visto.

“Fidel tenía una gran visión”, dijo.

Sí, hay muchas cosas que dijo amar de la Cuba de Castro: la fresca libertad de sus calles, sin delitos y rara vez con tránsito, o el énfasis en la educación y la cultura. Dijo que a veces temía que pudiera regresar la violencia cuando no estén Fidel ni Raúl Castro.

Sin embargo, al convertirse en adulta ha querido irse. Su hermana mayor ya vive en España. Su mejor amiga se fue de vacaciones a Miami un verano y se quedó; le contó a Rocío sobre los centros comerciales atestados y las impresionantes instalaciones de su nueva escuela. Dice que la mayoría de sus amigos esperan dejar Cuba tan pronto como puedan.

“En mi generación no nos preocupan la política ni los ideales”, dijo. “Solo queremos irnos. En el extranjero puedes lograr mucho más. Puedes obtener reconocimiento por tu trabajo internacionalmente, de parte de todo el mundo”.

La era de los discursos de Castro, la ideología y los sucesos de la Guerra Fría no es el legado que quieren los jóvenes de hoy. Al igual que muchos cubanos jóvenes, Rocío anhela que Cuba se modernice. ¿Por qué no hay acceso abierto y asequible a internet? ¿Por qué no puede entrar fácilmente a Facebook para saludar a su hermana que está en Barcelona? ¿Por qué es tan difícil visitar el Louvre, ya sea en persona o virtualmente?

“Creo que todo el mundo tiene el derecho de obtener la información que desee para pensar y estudiar”, dijo.

Sostiene que es claro que el bloqueo comercial de Estados Unidos no ayudó, pero que la mayoría de los jóvenes consideran que su propio gobierno es el responsable de crear una sociedad de límites.

“Fidel y Raúl comenzaron con una buena idea”, dijo. “Simplemente no lograron lo que dijeron que iban a lograr”.

Ella quiere lo mismo que su abuelo y Fidel Castro querían cuando eran jóvenes: un cambio radical y una oportunidad justa de construirse una vida bajo sus propios términos. Dijo que los cambios de los años recientes que permitieron más empresas privadas y viajes, ofrecen cierta esperanza, “pero no está cambiando al ritmo necesario”.

Fidel Castro está muerto (”Fue un hombre del siglo XX”, dijo Juan Montes en una entrevista el sábado por la noche), y desde hace mucho tiempo Rocío está lista para los cambios que vienen. “No tenemos tiempo que perder”, dijo.

(THE NEW YORK TIME/ / DAMIEN CAVE 28 de noviembre de 2016)


‘TSUNAMI ECONÓMICO’: POR TEMOR A TRUMP, LOS INMIGRANTES EN NUEVA YORK GASTAN MENOS


La esquina entre la avenida Roosevelt y la Calle 82 en Jackson Heights, Queens. Algunos dueños de negocios dicen que sus ventas han disminuido desde la elección de Donald Trump. Credit Hiroko Masuike/The New York Times

 LIZ ROBBINS 
NUEVA YORK — En Jackson Heights, Queens, unos días después de las elecciones presidenciales, un joyero indio-estadounidense se quedó con un pedido de dos argollas de oro para caballero hechas a la medida con un valor de 3000 dólares. El cliente le dijo que no podía pagar, pues tenía que regresar a su país de origen antes de que lo deportaran.

En la tienda de muebles Casa Dominicana, que se encuentra sobre la avenida St. Nicholas en Manhattan, los sofás de piel blanca y juegos de recámara no logran venderse, según la gerente, Wendy Calderon. “La mayoría de las personas están temerosas de salir a comprar cosas”, explicó. “Están ahorrando su dinero por si pasa algo disparatado”.

En Elmhurst, Queens, en el consultorio de Ismael Bastida, un dentista nacido en México que estudió en la Universidad de Nueva York, los pacientes evitan los paquetes para blanquear los dientes y los planes de tratamiento a largo plazo. Por esto, la semana pasada Bastida hizo un pedido por menos jeringas y amalgamas a Benco Dental, una empresa familiar establecida en el condado Luzerne de Pensilvania, donde el 58 por ciento de la población votó por el republicano Donald Trump.


En la ciudad de Nueva York, donde los inmigrantes impulsan una proporción significativa de la economía, ya comienzan a sentirse los efectos de la elección de Trump, pues ante un futuro incierto los residentes de los barrios latinos y demás minorías han decidido recortar sus gastos. Los inmigrantes representan el 47 por ciento de la fuerza laboral de la ciudad, de acuerdo con la organización Center for an Urban Future, un grupo sin afiliación partidista que estudia las finanzas de la ciudad.



Glen Mirchandani, un joyero indio-estadounidense en Jackson Heights, dijo que hace poco un cliente se había arrepentido de una compra porque se iba del país por temor a ser deportado. Credit Hiroko Masuike/The New York Times

Los más preocupados son los inmigrantes sin permisos, pues durante la campaña Trump aseguró que los deportaría. Unos 574.000 residentes de la ciudad son trabajadores sin documentos que pagan 793 millones de dólares al año en impuestos estatales y locales, según un estudio que encargó la vocera del concejo de la ciudad, Melissa Mark-Viverito, quien es demócrata y de raíces latinas.

Cerca del diez por ciento de los empleados de la ciudad son trabajadores no autorizados, según cifras del censo de Estados Unidos, aunque es difícil determinar un número preciso.

También es imposible separar la economía informal de la economía de Nueva York en general, pues en la ciudad habitan inmigrantes de todo tipo de situación legal, como jornaleros, taxistas, empleados de cocina que trabajan en cocinas de personas sin documentos que pagan impuestos y empresarios con estudios universitarios que cuentan con protección temporal contra la deportación.

Si todos abandonaran la ciudad, ya fuera por su cuenta para ir a sus países de origen o porque el gobierno diera la orden de sacarlos, “podría producirse una reacción en cadena masiva”, señaló Jonathan Bowles, director ejecutivo de la organización Center for an Urban Future.

“Significaría perder a más de medio millón de inmigrantes sin permisos”, enfatizó Bowles, “que pagan impuestos, gastan dinero en sus comunidades y que en algunos casos dan empleo a otros neoyorquinos. Bien podríamos ver a otros abandonar el país”.


María de los Santos, una vendedora en Brooklyn, dijo que los jeans se estaban vendiendo poco. Sus clientes ecuatorianos le han dicho que tal vez necesiten más dinero el próximo año para trasladar a sus familias. Credit Hiroko Masuike/The New York Times

Bastida, el dentista, hizo una predicción audaz: “Será un tsunami económico”.

Elizabeth Vilchis, empresaria del sector tecnología que vino a Nueva York desde México cuando era niña, opinó: “Como siempre estamos tras bambalinas, la gente no se da cuenta del impacto que tenemos”.

Elizabeth trabaja legalmente gracias al programa Acción Diferida para Llegados en la Infancia, que creó el presidente Obama mediante una orden ejecutiva. Trump prometió eliminar este programa, lo cual podría afectar a unos 30.000 jóvenes de la ciudad de Nueva York y a 750.000 en todo el país.

La principal prioridad de Trump, según sus declaraciones, será deportar a los criminales que viven en Estados Unidos como inmigrantes sin permisos, de los que calculó hay más de dos millones. Todavía no ha dicho cómo piensa obligar a que abandonen el país a los 11,2 millones de inmigrantes que no tienen antecedentes penales ni documentos.

El senador del estado José Peralta, cuyo distrito de Queens incluye Jackson Heights, Elmhurst y Corona, el centro de crecimiento comercial de Nueva York en la última década, dijo que la incertidumbre ha provocado que el temor guíe las decisiones, ya sea sobre regresar a casa o reducir el gasto en artículos de lujo.


Cris Mercado, izquierda, el fundador de dos negocios emergentes, llegó a Estados Unidos en su infancia desde Filipinas. Elizabeth Vilchis, una emprendedora tecnológica, migró desde México. Credit Yeong-Ung Yang para The New York Times

Esa mentalidad es común no solo entre los trabajadores de bajos ingresos. Cris Mercado, fundador de dos empresas emergentes, hace lo mismo. Mercado vino a Estados Unidos de Filipinas cuando era niño.

Después de perder un paquete de beca para la Universidad de Nueva York por no contar con documentos, se graduó de la City College of New York y más tarde creó Grant Answers, una empresa que ayuda a estadounidenses de primera generación a conseguir becas para la universidad. Ahora está desarrollando KeyJargon, una aplicación que conecta a quienes buscan trabajo con asociaciones profesionales.

Sin embargo, a su reloj financiero se le agota el tiempo. “Tengo dos meses para reforzar de verdad la siguiente versión de mi aplicación y garantizar muchas oportunidades de contratos independientes”, expresó Mercado. “Estoy haciendo un esfuerzo por acumular recursos y efectivo, porque no sé qué va a pasar más adelante”.

Ernesto Cury, contador dominicano que vive en Jackson Heights, informó que desde las elecciones muchos clientes le han preguntado cuáles son las consecuencias fiscales de retirar sus utilidades de restaurantes, servicios de limpieza y empresas constructoras. Incluso sin ser residentes permanentes legales, razonó Cury, los inmigrantes pueden ser trabajadores independientes, constituir sociedades y pagar impuestos con una clave de identificación fiscal individual, pues no tienen derecho a la seguridad social.



El Dr. Ismael Bastida, un dentista en Elmhurst, Queens, dijo que los pacientes preferían no gastar dinero en sesiones de blanqueamiento de dientes o tratamientos a largo plazo. Credit Hiroko Masuike/The New York Times

En Queens, la tasa de empleados independientes entre los extranjeros es del 12 por ciento, según estadísticas del Center for an Urban Future, en comparación con el 6,4 por ciento entre los nacionales.

Juan Ospina, ciudadano naturalizado de Colombia, tiene dos negocios: Mama Empanada y Algo Más en la calle 82 en Jackson Heights, y una empresa constructora que hace poco concluyó la construcción de un salón de belleza en los alrededores. Comenta que contrata a jornaleros sin permisos, por lo que no se imagina qué pasaría si no estuvieran disponibles.

“No creo que Trump patee la máquina”, dijo Ospina.

No obstante, muchos indocumentados se preguntan si lo hará. En una tienda del vecindario de Bushwick, Brooklyn, siguen colgados unos jeans colombianos que moldean la figura. Clientes de Ecuador han conversado con la propietaria de origen mexicano, María de los Santos, y le han confesado que quizá necesiten todo el dinero adicional que reciban el próximo año para mudar a sus familias.

En la tienda de ropa y mercancías generales de Patricia Salazar ubicada en la avenida Roosevelt, cerca de la calle 82 en Jackson Heights, dos clientes le dijeron la semana pasada que iban a abandonar el país. También su peinadora de muchos años, quien trabajaba en un salón también en esa calle, le avisó que regresaba a Colombia al día siguiente.

Salazar, una inmigrante que llegó de Bolivia hace 30 años, explicó que había apoyado a Trump porque creyó que sería bueno para su negocio. Sin embargo, ahora, aunque sus hijos y nietos son ciudadanos de Estados Unidos, está considerando regresar a casa.

“No quiero vivir con esta pesadez en el corazón porque tengo miedo”, afirmó.

A la vuelta de su tienda, el dentista Bastida y su hija, Araceli Thornton, quien se encarga de administrar el consultorio, se preguntaban si sería buena idea compartir consultorio con otros dentistas de la calle 82, pues todos atienden a la población inmigrante del vecindario.



Patricia Salazar, dueña de una tienda en Jackson Heights, dijo que había apoyado a Trump porque pensó que sería bueno para su negocio. Pero ahora está pensando en volver a Bolivia. Credit Hiroko Masuike/The New York Times

Para ellos es evidente la conexión que existe entre los negocios del área. “Es un círculo”, indicó Bastida. “Alguien que compra aquí, más tarde come allá enfrente”.

Quizá el símbolo más representativo de la economía basada en los inmigrantes de Nueva York sea el ciclista repartidor de comida.

Poco tiempo después de graduarse de la City College of New York con un título en ingeniería mecánica, Vilchis, la empresaria del mundo de la tecnología, ayudó a crear una empresa cuyo objetivo era optimizar la entrega de comida en los vecindarios de Hell’s Kitchen y Chelsea en Manhattan.

Contrató a inmigrantes sin permisos para repartir comida por 15 dólares la hora, un trabajo que, según explicó, por lo regular se pagaba a 7,50 dólares. Los pedidos más frecuentes eran de profesionales del sector financiero que no tenían tiempo de salir de la oficina, lo que llevó a Vilchis a otra conclusión: el tiempo es otra moneda que impulsa la economía de la ciudad y los trabajadores de menores ingresos, que muchas veces no tienen documentos, realizan tareas por las que los profesionales de mejores ingresos están dispuestos a pagar, incluida la entrega de pad Thai a su escritorio.

“Mucha gente exitosa de la ciudad ha alcanzado ese éxito porque hay inmigrantes dispuestos a realizar distintas tareas y dejarles tiempo a ellos para progresar en su carrera”, concluyó Vilchis. “Si quitamos ese elemento de la ecuación, todo se desmorona”.


(THE NEW YORK TIME/ LIS ROBBINS/ Teodelina Basavilbaso colaboró con este reportaje/ 28 DE NOVIEMBRE 2016)

"CUANDO LLEGÓ GRUPO MÉXICO INICIÓ LA PESADILLA DE CANANEA": MINERO DESPEDIDO


Miguel Santos Núñez es uno de los tres trabajadores que  desde hace 15 años se mantiene en lucha de un total alrededor de 24 trabajadores que la mina despidió en 1999 y que aún pelean porque se le restituyan sus derechos laborales arrebatados por esa compañía en complicidad con las autoridades laborales mexicanas.

Miguel Santos Núñez es parte de la estadística que ha vivido en carne propia la indolencia, impunidad y arbitrariedad que el Grupo México propietario de la mina de Cananea ha ejercido en forma sistemática sobre los mineros de ese mineral, que han osado manifestarse en desacuerdo con la empresa minera a través de los medios legales a su alcance.

Es uno de alrededor de 24 trabajadores de la mina que desde 1999 iniciaron una lucha porque se le restituyan sus derechos laborales arrebatados por esa compañía en complicidad con las autoridades laborales mexicanas.

Y también de los tantos mineros de esa localidad que debido a las graves condiciones ambientales propiciadas por la mina de Cananea y a la falta de un servicio médico adecuado, según sus propias palabras, ha sufrido un deterioro en su salud y hoy cuenta con un solo riñón, además de padecer trombosis en ambas piernas.

Su calvario inició a principios de febrero de 1999 al ser despedido en forma injustificada por la mina de Cananea por supuestamente haber faltado a su trabajo por alrededor de 16 días, es decir, toda la primera quincena de ese mes, periodo en que la fuente laboral se encontraba paralizada, asegura, cierre que inició en noviembre de 1998 y terminó el 18 de febrero del año siguiente.

“Es ilógico, pues la empresa estaba cerrada, con esa injusticia tuve que demandar y las autoridades se han hecho pato, porque cómo es posible que me hayan llevado a un juicio (laboral) de 15 años”, se lamenta,” porque a los primeros años salió el primer laudo (sentencia)  a favor y con ese laudo no teníamos por qué haber batallado más, pero se amparó la empresa y nos vuelven a dar otro laudo a favor y se vuelve a amparar la empresa y le dan la razón a la mina y de ahí se acabó el corrido”.

Miguel revela que Grupo México para no restituirlo en su fuente de trabajo o de plano indemnizarlo, lo acusó de ser uno de los responsables de la huelga de hechos acontecida en 1998 y 1999 emprendida por los miembros del sindicato minero, misma que finalmente no fue reconocida por la Secretaría del Trabajo en el sexenio del gobernador Armando López Nogales.

“La causal de despido de nosotros fueron supuestas faltas, pero la resolución final que manejan ellos, es que “por ser miembro del Sindicato Minero de la Sección 65 soy responsable también de los hechos acontecidos en 1998-1999”, se defiende, “ nada tiene que ver una cosa con otra, si la causal fueron las supuestas faltas porque nos están imputando otros hechos”.

La huelga de hechos que culminó en noviembre de 1999, iniciada por abusos de la minera contra los trabajadores al eliminarles tiempo extra y no mejorar las condiciones de seguridad que prevalecían en ese entonces y que no eran corregidas en ningún momento obligaron a todos los trabajadores a tomar esa decisión por mayoría, aunque al final se signa un convenio donde interviene como testigo de honor López Nogales en el que se da la reapertura y el reconocimiento total del Contrato Colectivo de Trabajo.

Aunque en dicho convenio sólo se había estipulado el despido de 600 a 700 trabajadores la empresa no lo respeta y reajusta a más de 2 mil trabajadores cerrando la fundición y otros departamentos que concentraban una gran cantidad de obreros.

Santos Núñez señala el origen de todos los males se da a la llegada de Grupo México a Cananea con la compra de la minera, consorcio que de inmediato  golpea la calidad del servicio médico porque siempre escatimó en la salud de los trabajadores, pues no le importó nunca el bienestar de la clase trabajadora.

“Antes de que ellos llegaran teníamos acceso a hospitales privados y a medicamentos que nos respondieran a las cuestiones de salud que presentaban los mineros. Y cuando ellos llegan empiezan a cerrar desde nuestra clínica obrera donde se atendían a todos los derechohabientes como trabajadores de la mina sin ningún argumento legal”, sostiene.

Es parte de este movimiento y de todas las artimañas sucias que ha hecho Grupo México en Cananea y que ha puesto en jaque a los trabajadores a enfrentarlos a través de los tribunales, agrega, pues se sabía que GM operaba desde los primeros niveles de gobierno y prueba de ello es que no hubo autoridad alguna que sentara a Germán Larrea a cumplir con el convenio de compraventa cuando se le otorga la mina a un precio regalado de 465 millones de dólares; hay también un clausulado donde la empresa se comprometía a mejorar la seguridad industrial de los trabajadores, en capacitación, adiestramiento, maquinaria nueva y otro tipo de equipos pero eso nunca sucedió.

Santos afirma que a pesar de toda la resistencia sindical, la minera siguió igual operando en las mismas condiciones, pero en contraparte aumentó la producción, modificando los equipos  y generando más contaminación, pero sin invertir en la cuestión de seguridad ni en el mantenimiento de los equipos.

Hoy Santos tiene fe que su caso y situación particular pueda también incluirse en el anuncio hecho por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que ayer solicitó a México aportar toda la información relacionada con la violación a una serie de derechos humanos perpetrados por la mina de Cananea contra 832 mineros, que iniciaron una huelga laboral en julio de 2007 por las condiciones enumeradas en el cuerpo de esta nota.

“Para mi es una noticia buenísima pues de ahí se va derivar todo, esperemos que las autoridades se pongan las pilas y le pongan un alto al Grupo México al que el gobierno ha estado solapando, quien explota la mina a diestra y siniestra, vagones y vagones de concentrado salen de la mina de Cananea y todo mundo callado”, expresa Miguel Santos Núñez.


(DOSSIER POLÍTICO/ CLAUDIO TIZNADO/2016-12-01)

CAE CANTANTE DE RAP BUSCADO POR HOMICIDIO


José Martin Jr, de 42 años de edad, conocido como “Mr Bugsy”, cantante de rap y de origen estadounidense y quien se encontraba prófugo desde el 2001 por homicidio, fue capturado este miércoles 30 de noviembre por agentes de la Policía Estatal Preventiva (PEP) en coordinación con el Instituto Nacional de Migración (INM).

De acuerdo a información revelada el oriundo de Los Ángeles, California, componía e interpretaba canciones que hacían apología del delito y era buscado por el Buró Federal de Investigaciones (FBI).

Según las investigaciones de las corporaciones norteamericanas en el año 2001 José Martin acudió a una fiesta en compañía de un amigo identificado como “El Looney”, ambos pertenecían a la pandilla identificada como “Los Harpys” vinculada con el grupo delincuencial “La Mafia Mexicana”, en esa reunión se encontraron con integrantes de grupos rivales con quienes discutieron.

En la pelea murió por disparos de arma de fuego un sujeto de nombre Mario Gutiérrez quien intentaba separar a las personas durante la pelea, en el tiroteo fue identificado  José Martin quien a partir de ahí huyó de la justicia.

En las investigaciones se informó que se le veía frecuentemente en conciertos y fiestas en la zona del oeste de Los Ángeles identificadas como conflictivas por la presencia de pandillas.

El jefe policiaco señaló que los investigadores norteamericanos tras seguirle la pista detectaron que el prófugo había cruzado la frontera hacia México específicamente al municipio de Tijuana.

Como resultado del trabajo de inteligencia determinaron que el sujeto se encontraba en el fraccionamiento Jardines de Agua Caliente por lo cual montaron un cerco policiaco para evitar que huyera y fue al circular sobre la calle De la Rosas donde ubicaron al sujeto que coincidía plenamente con las características.

Tras corroborar que se trataba del fugitivo fue puesto a disposición de las autoridades migratorias para su deportación y ser juzgado según las leyes de Estados Unidos.


(SEMANARIO ZETA/ REDACCION/ Miércoles, 30 noviembre, 2016 07:08 PM)