jueves, 4 de octubre de 2018

LA BATALLA POR EL TLC


Entre los más grandes ganadores en la negociación del acuerdo comercial norteamericano, escribió Margaret Wente en The Globe and Mail, el periódico más influyente en Canadá, está Chrystia Freeland, la cara del equipo negociador canadiense. “Freeland era vista y oída en todos lados en sus característicos vestidos largos y perlas, corriendo por aeropuertos, brincando escalones e informando a los medios”, añadió Wente, una de las columnistas más prominentes en su país. “El único lugar en donde no era popular era Washington, donde su visión del mundo chocaba claramente con la del negociador republicano, Robert Lighthizer”. “Chocar” es una descripción muy generosa. En realidad, ella y Lighthizer pusieron en riesgo el descarrilamiento del acuerdo comercial.

El Presidente Donald Trump la tenía muy presente por las peores razones. “Estamos muy molestos con las negociaciones y con el estilo de negociación de Canadá”, dijo Trump la semana pasada. “No nos gusta nada su representante”. A Lighthizer no le gustaba nada, pero a Trump, según un funcionario canadiense, lo que más le molestó fue que a principio de septiembre, en un discurso en Toronto, habló en un panel llamado “Enfrentando al Tirano”, donde se sentó en el escenario mientras se proyectaba un video que comparaba a Trump con el ruso Vladimir Putin y el sirio Bashar al-Assad. Como recordó Wente, Freeland ha criticado casi todo lo que defiende Trump.

Para evitar que se levantaran de la mesa y acabara ahí toda la posibilidad del acuerdo, los secretarios de Relaciones Exteriores y de Economía, Luis Videgaray e Ildefonso Guajardo, tuvieron que servir como intermediarios, casi terapeutas, con Freeland y Lighthizer, mientras que Jared Kushner, yerno y asesor de Trump, hacía lo mismo con Lighthizer y Katie Telford, jefa de gabinete del Primer Ministro Justin Trudeau. El embajador de Estados Unidos en Canadá, David MacNahgthon, también jugó un papel activo crucial para Canadá, al sugerir que varios ministros hablaran personalmente con legisladores en el Capitolio y explicarle por qué el acuerdo tenía que ser trilateral. Los canadienses creen que la presión que ejercieron sobre Lighthizer frenó su intención de que se pidiera al Congreso sólo la autorización para el acuerdo bilateral con México. 

La incorporación de Canadá al acuerdo comercial estaba en entredicho. “La última semana fue de enorme indecisión por parte de los canadienses y de creciente impaciencia de los norteamericanos”, dijo una persona con conocimiento del detalle de lo que sucedió sin que nadie se diera cuenta. Uno de los momentos clave para que se desatorara fue el martes 25 de septiembre, cuando Trudeau se entrevistó con el Presidente Enrique Peña Nieto en el marco de la 73 Asamblea de las Naciones Unidas en Nueva York. Los líderes fueron acompañados por Telford y Freeland, Videgaray y Guajardo, donde los mexicanos expusieron cómo estaban viendo un camino hacia el cierre de la negociación, a partir de la experiencia que habíaan tenido semanas antes al concluir con Estados Unidos un acuerdo bilateral.


Los mexicanos explicaron que se tenía que acercar lo real a lo ideal, en el entendido de que habría que hacer concesiones difíciles -como admitió Trudeau esta semana que se hicieron- para poder lograr el objetivo de la firma de un acuerdo trilateral. Kushner, Telford y Videgaray sostuvieron conversaciones telefónicas continuas que tuvieron como propósito evitar el choque de trenes entre los negociadores canadienses y estadounidenses. Guajardo profundizó con Freeland durante 90 minutos. “Jugaron un papel clave para evitar que la creciente tensión entre Freeland y Lighthizer descarrillara el acuerdo”, dijo el funcionario cercano a la negociación trilateral.

Al mismo tiempo, Videgaray mantuvo una comunicación permanente con el futuro Secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, a quien le fue detallando puntualmente cómo avanzaban las gestiones para, primero, evitar la explosión de la negociación, y luego, cómo estaban alcanzando los acuerdos. Las llamadas telefónicas entre los dos eran múltiples y diarias. Ebrard mantenía informado de manera permanente a López Obrador, quien daba sus puntos de vista. “En todos los temas hubo consultas, y muchas de las decisiones las tomaron juntos”, agregó el funcionario. “La eficacia de la negociación mexicana se debe en parte a la capacidad de presentar a Canadá y Estados Unidos un solo frente, no obstante estar en transición gubernamental”.

El mensaje que habían enviado es que sin importar que fueran de partido diferente y con proyectos de nación distintos, en la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, el objetivo era el mismo. López Obrador permitió de esa manera que el acuerdo tuviera un componente proteccionista cargado hacia la posición de Trump, como reconoció Jesús Seade, quien fue su representante en la mesa de las negociaciones. De esa participación directa del equipo de transición, López Obrador, quien habló por teléfono con Trudeau el sábado pasado y trabajó con su equipo en los detalles finales de la negociación -que lo hizo llegar tarde a la boda de su fiel consejero César Yáñez en Puebla-, pudo hablar objetivamente que habían contribuido en el acuerdo que se alcanzó.

La intermediación de los mexicanos, de Kushner y Telford, allanó el camino para que antes de la medianoche del domingo, el último plazo impuesto por Estados Unidos para que el acuerdo pudiera firmarlo Peña Nieto el 29 de noviembre, Freeland y Lighthizer dejaran a un lado sus profundas diferencias y concluyeran un acuerdo tentativo. Las tres naciones dijeron haber ganado sin haber dejado perdedores. La historia comenzará a contarse para determinar qué país, bajo qué definición de sus ventajas, logró el mejor acuerdo. Por ahora, el consenso en Estados Unidos y Canadá, es que Trump se salió, aunque no completamente, con la suya.

rrivapalacio@ejecentral.com.mx
Twitter: @rivapa

(NOROESTE/ ESTRICTAMENTE PERSONAL/ RAYMUNDO RIVA PALACIO/ 04/10/2018 | 04:02 AM)


VIDEGARAY


El anuncio de Luis Videgaray de que una vez que termine el gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto, se retirará de la política y del servicio público, sólo sorprende por el momento en el que lo dio a conocer. Desde que el periódico The Wall Street Journal reveló que había adquirido una casa de descanso en Malinalco en una operación inmobiliaria realizada por el empresario peñista Juan Armando Hinojosa, su carrera política llegó prematuramente a su fin. En su entorno decían que esa compra, que cuando se hizo no parecía que sería una bomba de tiempo, había acabado con sus aspiraciones. Con ello, Peña Nieto perdió también la persona que probablemente habría sido su candidato a la Presidencia.

Videgaray fundió su vida pública al destino de Peña Nieto desde que lo conoció como el pagador de una consultoría financiera del ex Secretario de Hacienda, Pedro Aspe, al entonces Gobernador del Estado de México, Arturo Montiel. Era el enlace con el gobierno, y cuando Peña Nieto fue electo Gobernador, lo hizo Secretario de Finanzas y su principal consejero político. Videgaray le daba a Peña Nieto lo que no tenía, cultura, conocimiento y sofisticación, además de ser un confiable planificador y eficiente ejecutor. Con candidatura presidencial en la mira, Peña Nieto lo hizo Diputado federal y presidente de la Comisión de Presupuesto, desde donde tejió las alianzas políticas que lo respaldarían.

Luego lo hizo jefe de su campaña presidencial, que organizó como un plan militar. La dependencia de Peña Nieto fue creciendo, y le entregó no sólo la formulación de lo que sería su programa de gobierno sino la designación de prácticamente todo el gabinete legal y ampliado. De Videgaray fue la propuesta de las reformas estructurales, y el principal negociador del Pacto por México. El entonces Secretario de Hacienda le dedicaba 30 por ciento a su trabajo formal y el resto a hacer política para Peña Nieto. Acumulaba poder porque daba los resultados que nadie entregaba.

Peña Nieto tuvo en Los Pinos una Presidencia tripartita, montada sobre el entonces Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, y el jefe de Oficina de la Presidencia, Aurelio Nuño, que había sido colaborador de Videgaray en la campaña presidencial. Pero de los tres, Videgaray era la influencia dominante, lo que provocó un enfrentamiento creciente con Osorio Chong, primero a nivel de equipos, y después en las alturas del Olimpo peñista, que provocó una división en el gabinete y un realineamiento en dos campos de batalla. Videgaray se peleó con casi toda el área política del gobierno y del PRI, que lo siguen viendo con recelo y convicción que los traicionó.

La revelación de su casa de descanso en Malinalco fue secuela del escándalo de la casa blanca del Presidente Peña Nieto. Ninguno resolvió adecuadamente sus escándalos y atajarlo como lo que era, un conflicto de interés que podía resolverse. Para Peña Nieto ese episodio significó el quiebre final de su administración y la etiqueta de corrupto; para Videgaray, la posibilidad de llegar a la Presidencia de la República, aunque reiteradamente, decía que era algo en lo que no pensaba. Él detentaba el poder real en Los Pinos, y era la voz la que Peña Nieto oía. Incluso, hasta la ignominia.

Fue su idea invitar a Donald Trump cuando era candidato presidencial, porque consideraba que si hablaba con Peña Nieto podría cambiar sus críticas a México. Peña Nieto aceptó, pese a la oposición de la entonces Secretaria de Relaciones Exteriores, Claudia Ruiz Massieu. La visita fue un fracaso y Peña Nieto cayó ese día a siete puntos de aprobación. Le costó un reproche de la Casa Blanca, y tuvo que aceptar la sugerencia de que el responsable tenía que irse. Peña Nieto no cesó a Videgaray, sino “le dio la oportunidad de que él mismo renunciara”, como confió a sus cercanos.

Se fue sin irse. Peña Nieto le pidió que manejara desde las sombras el proceso electoral en el Estado de México. Cuando Trump ganó la Presidencia, lo volvió a usar secretamente para negociar con su yerno, Jared Kushner, colocar las relaciones bilaterales sobre ruedas y arreglar un encuentro con Peña Nieto. Para darle cuerpo legal, destituyó a Ruiz Massieu y le entregó la cancillería. El poder envolvía a la escena pública. Reencauzó las relaciones y logró, mediante su capacidad de negociación y persuasión, tener el acceso a la Oficina Oval como nadie, presidentes y primeros ministros incluidos, en el mundo. Varios líderes lo buscaban para preguntar cómo acercarse a Trump, o para que los ayudara a ser recibidos por el Presidente.

La cercanía que logró con Kushner y su suegro le ayudó a conducir políticamente la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, cuya estrategia, pragmática y pensando en Peña Nieto, prevaleció sobre la del Secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, que en lugar de apresurar los tiempos, quería una mejor negociación. México cedió para alcanzar un acuerdo, a cambio de que el Presidente Peña Nieto pueda firmar el acuerdo comercial antes de terminar su mandato, el último día de noviembre.

Menos de 24 horas después de anunciarse el acuerdo trilateral, Videgaray dio a conocer que su ciclo en el gobierno también había terminado. Se irá con Peña Nieto el primero de diciembre con rumbo a Nueva York o Boston, donde buscará rehacer su vida, una que pudo haber sido totalmente distinta si no hubiera incurrido en un conflicto de interés cuando compró en Malinalco, o quizás, si como le pidió el Presidente en diciembre y enero, se hubiera hecho cargo de la campaña presidencial, que rechazó.

rrivapalacio@ejecentral.com.mx
Twitter: @rivapa

(NOROESTE/ ESTRICTAMENTE PERSONAL/ RAYMUNDO RIVA PALACIO/ 03/10/2018 | 04:03 AM) 

martes, 2 de octubre de 2018

“NUNCA MÁS”: RECTORÍA UNAM SE ILUMINA EN HOMENAJE POR 50 ANIVERSARIO DEL 2 DE OCTUBRE DEL 68



La torre de la rectoría de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) se iluminó desde ayer lunes por a tarde en homenaje al 50 aniversario de los hechos ocurridos el 2 de octubre de 1968 en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco, cuando el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz reprimió a estudiantes.



La iluminación muestra el número 68, la representación de una paloma con una bayoneta que le atraviesa el corazón, y, debajo de ella, la leyenda “Nunca más”. El edificio permanecerá así hasta las 07:00 horas y de 21:30 hasta la media noche de este martes 2 de octubre. Durante el día, una manta oscura cubrirá el inmueble.


UNAM
@UNAM_MX
 #BoletínUNAM La UNAM contra la represión al movimiento estudiantil, el 2 de octubre de 1968, dice “Nunca más” en una instalación lumínica en la Torre de Rectoría > http://bit.ly/2NYgVVm
3:31 - 2 oct. 2018

Ayer por la tarde, la UNAM conmemoró a las víctimas de la represión estudiantil de 1968 con la inauguración en el Centro Cultural Universitario de Tlatelolco, de un archivo digital de libre acceso, con 100 mil objetos digitalizados, como documentos, fotografías, manuscritos y entrevistas.

Mientras que en el Centro Cultural de Tlatelolco se inauguró el Monumento a la ausencia, de la artista israelí Yael Bartana, que reproduce las pisadas de las 400 personas fallecidas en la masacre, según cifras ofrecidas por testigos.

Asimismo, la plataforma “M68 Ciudadanías en Movimiento” también elaboró un inédito censo de heridos, detenidos, desaparecidos y fallecidos durante el movimiento estudiantil que busca poner luz a la opacidad informativa que hubo en aquella época.

Por otra parte, diversas facultades de la UNAM tendrán paros de 24 y 48 horas. Por ejemplo, la Facultad de Estudios Superiores (FES) Acatlán anunció que suspenderá sus actividades desde las 20:00 horas del lunes y se reanudarán hasta las 20:00 horas del jueves.

Mientras que la FES Aragón informó que su paro será de 24 horas, por lo que reanudará actividades el miércoles 3 de octubre. También la FES Iztacala anunció que su paro será de 24 horas, que inició este 1 de octubre a las 18:00 horas y culminará a el 3 de octubre en el horario habitual.

La Facultad de Artes y Diseño suspenderá 24 horas sus actividades. La de Veterinaria y Zootecnia hará un paro académico desde las 7:00 a las 21:00 horas, pero aclaró que no afectará las actividades de investigación o de clínicas.

También la Escuela Nacional de Trabajo Social no tendrá actividades el 2 de octubre. Mientras que la Facultad de Economía anunció que por la conmemoración de la masacre del 2 de octubre no habrá actividades académicas. En tanto, la Facultad de Psicología tendrá un paro activo este martes.


Asimismo, la Facultad de Música suspenderá sus actividades académicas y artísticas.​La Facultad de Arquitectura también tendrá un paro de 24 horas y reiniciará clases el miércoles a las 7:00 horas.

Durante el verano de 1968, miles de estudiantes organizaron huelgas y masivas manifestaciones para denunciar el autoritarismo del Gobierno mexicano, que reprimió la movilización para evitar altercados durante los Juegos Olímpicos.

El movimiento fue reprimido militarmente el 2 de octubre de 1968, cuando el Ejército y el grupo paramilitar Batallón Olimpia disolvieron a disparos un mitin estudiantil en la plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco.


𝗣𝗼𝘀𝗱𝗮𝘁𝗮
@PosdataMexico
 Con motivo de los 50 años de la matanza de estudiantes el 2 de octubre de 1968, en la Plaza de las Tres Culturas vecinos, integrantes de la sociedad civil en compañía de artistas voluntarios realizan un performance alusivo a la trágica fecha.
📹 @ianpoetico #2DeOctubreNoSeOlvida
17:57 - 1 oct. 2018

(SEMANARIO ZETA/ DESTACADOS  CARLOS ÁLVAREZ /MARTES, 2 OCTUBRE, 2018 05:40 AM)

UN EXTRAÑO ENEMIGO


Si en 1968 había poco más de 42 millones de mexicanos, 71 millones ni siquiera habían nacido. En 1968 el sistema político estaba cerrado, había un partido hegemónico y un Estado represor. Apenas estaba llegando a México la televisión de color, la revolución contracultural, y en el mundo recién se empezaban a rebelar los jóvenes, de la generación del baby boom, que ya no se sentían a gusto con el arreglo al que habían llegado las naciones después de la Segunda Guerra Mundial. Casi 40 millones de los millenials que hoy son vida activa y participativa en este país, no figuraban entonces como proyectos de vida. Es razonable afirmar que para alrededor del 60 por ciento de los mexicanos, el Movimiento Estudiantil de 1968 y la matanza de Tlatelolco el 2 de octubre, no significan nada, salvo una efeméride que, quizás para muchos de esas generaciones de finales de siglo, tampoco entienden por qué es una herida abierta sin que alcancen a ver su significado.
 
Una reconstrucción de aquél año va a poder ser vista a partir de este 2 de octubre a través de la plataforma de Amazon Prime Video, que mediante una asociación con Televisa, produjeron ocho capítulos de la serie “Un Extraño Enemigo”, que narra con base en momentos reales, la historia novelada de qué sucedió, por qué sucedió y cómo sucedió. Este thriller tiene como personaje central a “Fernando Barrientos”, quien en la impresionante interpretación de Daniel Giménez Cacho, da vida a Fernando Gutiérrez Barrios, el símbolo del policía político mexicano, como lo que era, impasible, frío, calculador, de modales suaves y finos. Otro actor, Roberto Duarte, da vida a “Navarro”, recreación de Miguel Nassar Haro, el heredero de Gutiérrez Barrios. Son los únicos cuyos personajes utilizan nombres falsos. El resto de los protagonistas de aquél episodio, tiene sus nombres reales.
 
La historia novelada tiene alas para convertirse en un éxito como thriller, si se toma como referencia que los 126 segundos del tráiler de la serie, lo han visto más de 12 millones de personas. Ese volumen de personas lleva a preguntarse si aquél 1968 representaría algo más que una moda o un interés coyuntural ante la gran difusión de la conmemoración del primer medio siglo de la matanza donde murieron más de 60 personas en una tarde, o si existe algo por debajo de la epidermis que haga cuestionarse a muchos que nacieron años después, si lo que se vive hoy en día sería diferente si aquél episodio que a muchos marcó, jamás hubiera sucedido.
 
El año de 1968 no sacudió sólo a México. Más de una decena de países se vieron envueltos en la rebelión generacional de los jóvenes que se expresaron insatisfechos, con creatividad en sus consignas y con piedras y barricadas contra la policía, porque el acuerdo global de Bretton Woods a mediados de los 40’s había dado una salida económica al mundo de la posguerra, cuya estabilidad le había permitido a esa generación comenzar a plantearse otros dilemas, como la libertad. De eso se trató el Movimiento Estudiantil mexicano en 1968, de un reclamo de libertad que forzó a la apertura del sistema político. Fue muy lento el proceso gradualista, que fincó sus bases en los 70’s, con el reclutamiento de algunas de las mentes preclaras del movimiento a las filas del gobierno y otros que optaron por otras vías, la de la disidencia dentro del marco legal, o la guerrilla.
 
El final de esa década de los 70’s tuvo su primera victoria para lo que comenzaron los estudiantes una década antes, y los médicos, ferrocarrileros y campesinos previamente, al ser aprobada la Reforma Política con la que formalmente inició la transición democrática. El Partido Comunista fue legalizado y la izquierda comenzó a tener representación parlamentaria. La construcción de un nuevo país comenzó tras la tensión en las elecciones presidenciales de 1988, donde la sombra de un fraude que evitó el triunfo de Cuauhtémoc Cárdenas, obligó a una serie de aperturas que fueron levantando el nuevo diseño institucional, como la fundación del Instituto Federal Electoral, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, la autonomía del Banco de México o la reforma al Poder Judicial. Más adelante, consecuencia del mismo proceso, vinieron los órganos regulatorios, el Instituto Nacional de Transparencia, y el servicio civil de carrera.
 
Los primeros senadores de izquierda se dieron en 1988. La primera Gubernatura que perdió el PRI fue Baja California, cuando Ernesto Ruffo la ganó en 1999. La izquierda ganó su primera en 1997, cuando Cárdenas llegó al poder en la Ciudad de México. La victoria presidencial de Andrés Manuel López Obrador tiene sus raíces en el camino político abierto hace 50 años.
 
Mucho más ha sucedido desde entonces. La prensa vendida tuvo su borrachera democrática en los 90’s, con incontables excesos. Nunca antes como contra los presidentes Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón, los niveles de crítica fueron tan severos y constantes. Todas las instituciones tuvieron una circulación de élites, que también contribuyeron a que la oposición de izquierda y de derecha fuera una opción política válida para el país.
 
Falta todavía más por hacer en esta muy larga consolidación democrática que hemos vivido y que le tocará al nuevo gobierno de López Obrador colocar los siguientes escalones. Pero esta conmemoración de los 50 años de la matanza de Tlatelolco, tendría que ser al mismo tiempo una celebración por las libertades alcanzadas que permitieron que en unas cuantas semanas, inicie un nuevo régimen. ¿Será bueno? ¿malo? Los resultados serán otra discusión. El primer gran paso ya se dio. “Un extraño enemigo” cuenta cómo todo inició.
 
rrivapalacio@ejecentral.com.mx
twitter: @rivapa