lunes, 3 de septiembre de 2018

MANIFESTACIÓN DE AMBIENTALISTAS CONSIGUE LA NEGATIVA AL PROYECTO MINERO LOS CARDONES, EN BCS


Este miércoles, integrantes de más de 30 asociaciones civiles pertenecientes al Frente Ciudadano en Defensa del Agua y la Vida de Baja California Sur se manifestaron en la explanada de gobierno del Estado.

La exigencia de los manifestantes fue para que el Gobernador del Estado, Carlos Mendoza Davis, fijara su postura en contra del proyecto minero “Los Cardones”, que pretende contaminar la Reserva de la Biosfera Sierra de la Laguna.

Entre gritos, consignas y pancartas, ciudadanos exigieron a las autoridades un no rotundo al proyecto minero, mismo que ha solicitado la autorización de impacto ambiental para desmontar más de 506 hectáreas de vegetación en el sitio protegido.

A la manifestación acudió el Alcalde Electo por La Paz, Rubén Muñoz Álvarez, quien se dijo en contra de todo proyecto que atente contra los recursos naturales, enfatizó que en su administración no habrá autorizaciones de cambio de uso de suelo.

A su vez, la Diputada Electa Milena Quiroga, dijo que si la Ley no contempla la protección de los mantos acuíferos, los legisladores se encargarán de establecerlo en la Ley.

Tras la protesta, que reunió a más de mil personas, el Gobierno del Estado se vio obligado a establecer una postura, en la cual revelaron que el Proyecto Minero Los Cardones “no es viable ambientalmente”, por lo que mantienen la postura negativa ante la solicitud.

Dejaron claro que el Gobierno del Estado “no está, no ha estado y no estará a favor de obras y/o actividades industriales (minería), comerciales o de servicios que atenten contra los derechos humanos y la ecología”.

(SEMANARIO ZETA/ DESTACADAS BCS / ANTONIO CERVANTES JUEVES, 30 AGOSTO, 2018 10:49 AM)

REPORTAN ONCE HOMICIDIOS EN LAS ÚLTIMAS HORAS EN TIJUANA


Once muertos es el saldo de la violencia que se registró durante el primer día de septiembre en Tijuana. La mayoría de los homicidios, ocurridos en el Este y Sur de la ciudad, fueron perpetrados con arma de fuego.

A las 7:25 horas este sábado, se reportó al Centro de Control, Comando, Comunicación y Cómputo (C4) el cadáver calcinado de una persona, cuya identidad se desconoce, sobre la canaleta de desagüe que baja del parque industrial Thomas Alba Edison, sobre el bulevar 2000, a la altura del fraccionamiento Natura.

Tres horas más tarde, a las 10:33 horas, fue encontrado el cuerpo de un hombre con disparos de arma de fuego y envuelto en una cobija, sobre el kilómetro 16+100, de la carretera Tijuana-San Miguel, bajo el puente de acceso a Baja Malibu.

Posteriormente, a las 11:15 horas, en las instalaciones de la Cruz Roja, César Manuel Miranda perdió la vida producto de lesiones causadas por arma de fuego en una ataque suscitado en Tecate. El joven de 33 años fue hospitalizado el 31 de agosto pasado, con traumatismo craneoencefálico ocasionado por proyectil de arma de fuego y por la gravedad de sus lesiones fue trasladado en Tijuana, donde perdió la vida.

Minutos después, a las 11:45 horas, en una zona despoblada ubicada entre la colonia El Olivo y el Segundo Acceso a Playas de Tijuana, en la delegación del mismo nombre, policías ministeriales encontraron un vehículo que había sido incendiado. En el lugar encontraron también el cuerpo de una persona, cuya identidad y sexo aún no han sido determinadas.

Alrededor de las 12:25 horas, José Julián Mejía Peláez fue asesinado con un arma de fuego dentro de un automóvil que se encontraba estacionado en la privada Batlo, del fraccionamiento Barcelona Residencial, en la delegación Sánchez Taboada.

Cinco minutos después, el C4 reportó el cuerpo de un hombre en un cerro, entre el Parque Industrial El Florido y el fraccionamiento Vergel, en la delegación Presa Rural. El cadáver, que presentaba lesiones de arma de fuego en la cabeza, no ha sido identificado.

A las 14:00 horas, la Central de Radio informó sobre dos varones lesionados por arma de fuego en la calle Hacienda San Manuel, en la colonia Terrazas del Valle, de la delegación La Presa Rural. Al arribar al lugar, elementos policiales encontraron a Jorge Ayala Cabrera, de 44 años, sin vida. Mientras que el otro hombre, de 22 años, fue trasladado al Hospital General de Tijuana.

Más tarde, a las 17:33 horas, se reportó el cuerpo de un hombre, no identificado, que fue asesinado por disparos de arma de fuego, en un lote baldío de la calle Punta Arena, en la colonia 3 de Octubre, en la delegación Los Pinos.

A las 18:35 horas, se registró el homicidio con arma de fuego de Heriberto Velázquez Uribe, de 49 años, en la calle Durango, enfrente del número 9401, en la colonia Colinas de la Mesa, en la delegación Los Pinos. En el lugar se encontraron 12 casquillos 9 milímetros.

Minutos más tarde, a las 20:20 horas, se halló el cuerpo de un hombre, cuya identidad no ha sido esclarecida, en la calle 3 Garantías, de la colonia Héroes de la Independencia, en la delegación La Presa. El cadáver presenta disparos de arma de fuego.

A las 23:53 horas, Said Alejandro Fernández Zúñiga, de 24 años, fue asesinado con un arma de fuego sobre Camino Vecinal, en el fraccionamiento Villas del Campo, en la delegación Presa Rural. En el lugar se encontraron seis casquillos.

(SEMANARIO ZETA/ DESTACADOS / JULIETA ARAGÓN/ DOMINGO, 2 SEPTIEMBRE, 2018 04:23 PM)

AGOSTO CIERRA CON 212 HOMICIDIOS DOLOSOS


Seis asesinatos se registraron entre el viernes y la madrugada de este sábado en Tijuana, con lo que agosto cierra con una cifra de 212 homicidios dolosos.

El primero de los homicidios ocurrió alrededor de las 7:30 horas en la avenida Teniente Miguel Guerrero de la colonia Libertad, en donde se encontró tirada en la vía pública a una persona de sexo masculino, quien tenía marcas de bala en el rostro y brazos.

Más tarde, alrededor de las 8:40, en la Rampa Real del Mar, en el Fraccionamiento Real del Mar Del Playas de Tijuana, se localizó una persona de nombre Raúl Hernández Galindo, de 38 años de edad, sin vida a bordo de un vehículo tipo pick up con múltiples lesiones producidas por disparos de arma de fuego.

Alrededor de las 12:20 del día, se reportó la muerte de una mujer de nombre Laura Evelyn López Gómez, de 32 años de edad, en el Hospital General, quien presentó disparos de arma de fuego, que recibió en un incidente inicial en Colonia Palma Real.

Se reportó también el torso de un masculino en el interior de un recipiente de plástico azul en el bulevar Palma Real, a un costado de la privada Puerto Nuevo en el fraccionamiento Los Valles.

Por la madrugada de este sábado, se localizó un cuerpo sin vida masculino de nombre Leopoldo Marín Salas, de 62 años de edad, por disparos de arma de fuego en las instalaciones de la Cruz Roja Mexicana de la Colonia los Santos. De acuerdo con el reporte, la persona arribó por sus propios medios con lesiones por disparos de arma de fuego y posteriormente falleció en el lugar.

En la avenida López Portillo, a un costado de farmacia Benavides, de la colonia Nueva Tijuana, se localizó en vía pública un masculino de nombre Edgar Ulises Navegas, de 32 años de edad, quien presentaba una lesión en tórax de lado derecho, la cual fue producida por proyectil de arma de fuego.

(SEMANARIO ZETA/ DESTACADOS  MANUEL AYALA SÁBADO, 1 SEPTIEMBRE, 2018 04:07 PM)

EL ÚNICO ENFERMERO DE PUNTA CHUECA ESTÁ EN CAMA; EL PUEBLO SERI SE HA QUEDADO SIN SALUD



Punta Chueca está a 34 kilómetros de distancia de Bahía de Kino –su comunidad más cercana–; a 45.5 kilómetros más del Poblado Miguel Alemán y a otros 62.9 de Hermosillo. Cualquier traslado hasta un lugar con hospital, si no se tiene acceso a una ambulancia, puede resultar un camino tortuoso de hasta casi dos horas.
Reyes Salomón, capacitado por correspondencia, fue el enfermero y promotor de la salud del pueblo, hasta que enfermó.
En enero de 1972 fue inaugurado el Centro de Salud Rural “Casa de Medio Camino” de Punta Chueca; hoy este centro luce olvidado, con decenas de cajas de medicamentos vacías que abundan sobre el suelo; con dos edificios de un nivel embestidos por el abandono: uno, cerrado con candado y otro, abierto a falta de puerta.

Astrid Arellano
Hermosillo, 3 de septiembre (Proyecto Puente/SinEmbargo).- El único enfermero del pueblo está postrado en una cama. Reyes Salomón Romero López lleva cuatro meses así, sin moverse por sí mismo, pero a la vez en ir y venir entre un hospital en Hermosillo y su casa en Punta Chueca, una comunidad indígena donde la gente muere de enfermedades que al no ser diagnosticadas a tiempo por falta de servicios médicos, se agravan hasta que no quedan opciones.

Con una pesada cobija verde que lo cubre hasta la barbilla, dejando que se asomen apenas su boca y parte de su rostro, el enfermero habla del abandono en el que se encuentra sumido su pueblo, sin médico ni medicinas, y con un centro de salud abandonado y una base de Cruz Roja en ruinas.

“Allí es como mi propia casa”, dice con voz entrecortada acerca del centro, “estuve muchos años trabajando allí… es que ya no puedo ir; está lleno de basura, está bien abandonado, por eso me da mucha tristeza”.

Reyes Salomón pertenece a la Nación Comcáac y vive en Punta Chueca –o Socáaix en su lengua original, el cmiique iitom, también conocido como seri– un pueblo cercano al mar inmerso en el desierto de Sonora y que, a pesar de su distancia física, aún pertenece al municipio de Hermosillo, capital del estado.

Allí viven alrededor de 150 familias, que da un total aproximado de 700 habitantes. Es uno de los dos pueblos indígenas pertenecientes a la etnia –el otro es El Desemboque, o Haxöl Iihom, ubicado en el municipio de Pitiquito y con cerca de 350 habitantes– y que luego de ser un grupo de orígenes nómadas, fue confinado a vivir en dichas zonas durante el Gobierno de Luis Echeverría, tras décadas de persecución y exterminio a las que fue sometido.

En enero de 1972 fue inaugurado el Centro de Salud Rural “Casa de Medio Camino” de Punta Chueca para otorgar atención médica de primer nivel a la población, brindándoles servicios como consulta, farmacia, enfermería y promoción de la salud, así como acceso a distintos programas de apoyo social. Algunos años después, en 1999, Reyes Salomón se convirtió en su encargado. Fue a través de una capacitación por correspondencia que logró ser el enfermero y promotor de la salud del pueblo. Fotos de Proyecto Puente, especial para SinEmbargo

Punta Chueca, está ubicado a 34 kilómetros de distancia de Bahía de Kino, su comunidad más cercana; a 45.5 kilómetros más del Poblado Miguel Alemán y a otros 62.9 de Hermosillo, por lo que cualquier traslado desde el pueblo hasta un lugar con hospital, si no se tiene acceso a una ambulancia, puede resultar un camino tortuoso de hasta casi dos horas. Eso, si se tienen los recursos económicos para rentar un carro o comprar gasolina, algo a lo que gran parte de la población no tiene acceso.

Proyecto Puente se trasladó hasta allá y en un recorrido por sus calles de tierra y hablando con sus habitantes, constató la historia que los seris venían contando –y que se repetía una y otra vez– en los hospitales de Hermosillo donde, quienes lograron llegar a ellos, esperaban que sus familiares fueran salvados.

Reyes Salomón, al cuidado de Ana María, la ancianita que es su madre, no tiene idea de qué es lo que le pasa, pero mientras estuvo internado en Hermosillo en el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (Issste), le indicaron que podría ser algo relacionado con la médula ósea. Él cree que tuvo un accidente, pero no recuerda nada. Que Reyes Salomón haya logrado llegar a un hospital, obedece a una suerte que no todos los integrantes de la etnia corren, pues él es trabajador del Estado mientras que los demás se atienen, si acaso, al Seguro Popular.

Otros, al no contar con la posibilidad de salir de Punta Chueca, como en el caso de Doña Juana y su hijo, se quedan en el pueblo hasta sus últimas consecuencias.

“Doña Juana era una anciana bien pobre, que se quedó en su cuarto”, contó Reyes Salomón, “la encontraron ahí y a su propio hijo también… ellos tenían tuberculosis y fallecieron ahí, primero el muchacho y luego la anciana. Los encontraron ahí, dicen, ya estaban muertos”.

Mientras tanto, el enfermero se aferra a la idea de que una vez sano y cuando acaben sus 28 días de incapacidad, podrá volver a trabajar al centro de salud, donde atendió por tantos años a la gente y a sus grupos de apoyo para personas con diabetes e hipertensión, aunque lo haga sentado en una silla de ruedas.


El proyecto que entonces se encontraba en fase de planeación, estaba registrado con la clave CDN-6657/SON-172/14 y su ejecución tenía un costo aproximado de 2 millones 443 mil 790 pesos; sin embargo, en los siguientes reportes del PMI de 2016 y 2017, el proyecto desapareció y, hasta el último reporte emitido en junio de 2018, ni siquiera está pensada una obra para recuperar ese Centro durante este año. Fotos: Proyecto Puente, especial para SinEmbargo

DESAPARECE PROYECTO DE REMODELACIÓN

En enero de 1972, fue inaugurado el Centro de Salud Rural “Casa de Medio Camino” de Punta Chueca –dependiente de la Jurisdicción Sanitaria No. 1– con el objetivo de otorgar atención médica de primer nivel a la población, brindándoles servicios como consulta, farmacia, enfermería y promoción de la salud, así como acceso a distintos programas de apoyo social.

Algunos años después, en 1999, Reyes Salomón se convirtió en su encargado. Fue a través de una capacitación por correspondencia que logró ser el enfermero y promotor de la salud del pueblo, para luego ser nombrado responsable del lugar.

Durante sus años al frente, aseguró, hizo lo posible para que las personas tuvieran atención y recibieran sus medicamentos.

Ahí también llegaron médicos pasantes y personal de salud de diferentes áreas para atender a la población. Así como también lo hicieron investigadores de diversos centros de estudio. Uno de ellos, fue el equipo liderado por el doctor Julián Esparza Romero, del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), quien determinó a través de sus estudios que la población de la Nación Comcáac supera por más del doble la prevalencia a nivel nacional de la diabetes tipo 2 en personas adultas, esto, de acuerdo con los datos de la Encuesta Nacional de Nutrición y Salud realizada en 2006.

Es decir, mientras que en México el 14.4  por ciento de las personas tienen esta enfermedad, el 32.2 por ciento de los adultos seris la presentan.

Resulta todavía más preocupante que sólo un pequeño porcentaje de ellos –un 14.8 por ciento– mantenían niveles de azúcar en sangre controlados en sus últimas atenciones médicas, dando cuenta de la gravedad del asunto y de la urgencia de ser atendidos.

Ante la falta de interés de los gobiernos y mientras que las cifras de enfermedades y muertes en los pueblos continúan en gradual aumento, la situación de acceso a la salud ya no va solamente en picada, sino que ya se encuentra tocando fondo.

Ahora, en el año 2018, decenas de cajas de medicamentos vacías abundan sobre el suelo del Centro de Salud, un espacio compuesto por dos edificios de un nivel embestidos por el abandono: uno, cerrado con candado y otro, abierto a falta de puerta.

El primero está empolvado, sucio y con vidrios rotos a través de los que se pueden ver los anaqueles para almacenar medicamentos completamente vacíos. Entre otras cosas igualmente empolvadas, hay una báscula rudimentaria dentro del antiguo consultorio médico, un escritorio y todavía un block de recetas médicas acomodado al centro. Para el candado no existe una llave, contó el enfermero, pues no tiene idea de quién lo puso.

En sus paredes externas quedaron también los vestigios de la administración estatal encabezada por el exgobernador Guillermo Padrés Elías, con los emblemas oficiales enmarcados por las seis estrellas azules distintivas de su gobierno, acompañadas también de otros letreros de programas federales pertenecientes al sexenio de Enrique Peña Nieto.

El segundo edificio luce aún más descuidado. Sin puerta, se puede ingresar libremente al lugar que ya no es más que una habitación sucia, con pintura roída, sin ventanas, con restos de cajas de medicamentos y bolsas vacías de leche en polvo gratuita.

En junio de 2015, el Centro de Salud de Punta Chueca estuvo considerado en el Plan Maestro de Infraestructura Física en Salud (PMI) de Sonora –instrumento para la planeación de desarrollo y distribución de recursos en materia de infraestructura y equipamiento de la Secretaría de Salud–, para ser beneficiado con un proyecto de fortalecimiento, que consideraba la creación de un área de residencia médica, un consultorio, una sala de usos múltiples, un área de encamados y un almacén.

El proyecto que entonces se encontraba en fase de planeación, estaba registrado con la clave CDN-6657/SON-172/14 y su ejecución tenía un costo aproximado de 2 millones 443 mil 790 pesos; sin embargo, en los siguientes reportes del PMI de 2016 y 2017, el proyecto desapareció y, hasta el último reporte emitido en junio de 2018, ni siquiera está pensada una obra para recuperar ese Centro durante este año.

En una serie de consultas vía Transparencia, se preguntó a Servicios de Salud y a la Secretaría de Salud en Sonora sobre el historial de las inversiones ejecutadas en el Centro de Salud de Punta Chueca en años anteriores y sobre el estado actual del proyecto incluido en el PMI, a la que se limitaron únicamente a responder –sin adjuntar algún documento probatorio y sin siquiera firmar la respuesta que fue la misma para todas las solicitudes– el siguiente párrafo textual:

“Sobre el particular me permito informar, que a pesar de haber certificado la necesidad para poder solicitar acciones relacionadas con obra en el Centro Rural de Punta Chueca, no se pudieron llevar a cabo las necesidades de infraestructura debido a que no se contó con una suficiencia presupuestal para programar la ejecución de acciones en la misma”.


Es decir, no hubo dinero antes ni ahora, en 2018, el “Año de la Salud”, declarado así por la gobernadora Claudia Pavlovich Arellano en su mensaje de fin de año de 2017, donde habló de proyectos que llegarían para dignificar hospitales y centros de salud en beneficio de la ciudadanía.

Proyecto Puente se trasladó hasta allá y en un recorrido por sus calles de tierra y hablando con sus habitantes, constató la historia que los seris venían contando –y que se repetía una y otra vez– en los hospitales de Hermosillo donde, quienes lograron llegar a ellos, esperaban que sus familiares fueran salvados. Fotos: Proyecto Puente, especial para SinEmbargo

HE SOLICITADO REHABILITAR CENTRO DE SALUD: GOBERNADOR

A través del teléfono, el Gobernador de la etnia suena intranquilo. Saúl Molina narra que en más de una ocasión ha buscado cómo solventar gastos médicos o el traslado de los cuerpos de integrantes de la etnia que han muerto en alguno de los hospitales de Hermosillo.

“En el mes de junio hice una solicitud directa con la gobernadora del Estado para rehabilitar el Centro de Punta Chueca y Desemboque”, narró, “no me dicen nada, estoy preocupado… me preocupo porque el Centro está bien abandonado, no tiene nada, no hay doctor, de hecho no tenemos doctor ni en Desemboque ni en Punta Chueca”.

Las peticiones van y vienen, aseguró, no sólo en materia de salud, sino en acceso al agua, a la educación, a viviendas dignas, pavimentación y un tramo carretero para acceder a El Desemboque, sin embargo, sólo ha habido oídos sordos.

Según consta en el Plan Municipal de Desarrollo de Hermosillo 2016-2018, para la gestión encabezada por Manuel Ignacio Acosta Gutiérrez –quien dejó su cargo este año para contender por una senaduría por el Partido Revolucionario Institucional (PRI)–, fue en noviembre de 2015 que se realizó un foro de consulta con Mesas Regionales de la Comisaría de Bahía de Kino, donde participaron las comunidades de Bahía de Kino Nuevo, Bahía de Kino Viejo y Punta Chueca.

Ahí, el gobierno municipal recibió demandas y propuestas donde, de parte de la Nación Comcáac, se consignó la necesidad de introducción de energía eléctrica, agua potable, drenaje y recolección de basura; instalación de baños ecológicos, suministro de agua en pipas, raspado de calles, mantenimiento y equipamiento de escuela; así como instalación de un comedor gratuito para adultos mayores, servicios de salud con equipo, medicamentos, apoyo económico para vivienda o materiales de construcción y gestión de apoyos para el desarrollo de la actividad pesquera.

De esto, hasta la fecha, no se concretó nada. Sólo como un breve ejemplo, confirmó el gobernador, la comunidad tiene más de tres años sin recolección de basura y el servicio de pipas lo tienen que pagar ellos mismos, pues el municipio no lo hace, aun cuando actualmente enfrentan una fuerte crisis de desabasto de agua y, si no la hay, resulta una obviedad que tampoco exista drenaje; lo demás que se enlistó en el Plan, a casi tres años de distancia, es igualmente inexistente.

“Lo que debe de hacer el gobierno es ayudar bien”, sentenció, “porque no somos una comunidad de miles de personas; que invierta la cantidad que cubra la necesidad, pero el gobierno no lo hace así, a veces pedimos apoyo, pero lo hacen de mala cara, si es que nos dan”, señaló.

Saúl Molina tiene poco más de un año como gobernador de la Nación Comcáac, tiempo en el que ha insistido, de todas las maneras posibles, que Punta Chueca y El Desemboque sean escuchados, donde incluso ha recalcado la necesidad de que se atienda el tema del ingreso de drogas a las comunidades y los casos de drogodependencia que van en alarmante aumento.

“Los dos pueblos necesitamos medicamentos, doctores de planta que estén todos los días, así cambiaría el panorama de salud; por eso estamos esperando… yo soy una persona que no hace corajes ni es peleonero, yo espero con paciencia; no quiero pelear con los jefes de las instancias de gobierno federal y estatal, estoy esperando nomás que cumplan lo que dicen”.

LA BASE DE CRUZ ROJA, DETERIORADA

Una lona rasgada, sucia y arrumbada en una esquina anuncia lo que el espacio fue: “Cruz Roja Mexicana, Punta Chueca, Sonora”. En un terreno de tierra lleno de basura, justo frente al Centro de Salud, se encuentra el cascarón de lo que fue la base que sólo operó entre los años 2002 y 2003, que constaba de una caja de tráiler equipada para brindar primera atención y que ahora también está en evidente abandono.

De este organismo en el pueblo, sólo quedan tres de cuatro paredes de madera y, regadas en el piso, algunas órdenes de servicio firmadas por el personal de socorro que allí trabajaba.

Liderada por personal de la base Hermosillo y operada por la misma gente de la comunidad que recibió capacitación, el espacio trabajó hasta donde pudo, porque los recursos para su mantenimiento se agotaron en una etapa de crisis institucional de la que el Consejo Directivo no pudo rescatarlo.

Además, en algún momento, la ambulancia para los traslados de emergencia desde el pueblo a las localidades contiguas, se descompuso en definitivo por el mal estado de la carretera de terracería repleta de hoyos y baches.

Años después, la vía de acceso cambió, pues ahora sí se encuentra pavimentada y acceder al pueblo en ambulancia desde Bahía de Kino toma alrededor de 15 minutos, sin embargo, no es de gran ayuda, pues la comunicación desde Punta Chueca es sumamente limitada para efectos de hacer una llamada de emergencia, ya que son escasos los puntos donde se tiene cobertura de la red de telefonía.

Guadalupe Ayala, actual coordinador de socorros de Cruz Roja en Hermosillo, fue el jefe de base en Punta Chueca en aquellos años de funcionamiento, por lo que, en lo particular, le apena que el proyecto haya muerto, pues la gente del pueblo estaba realmente comprometida y sentía una responsabilidad real hacia su comunidad.

“Está totalmente deteriorada, algo que da lástima, da tristeza porque recuerdo los tiempos donde había mucha gente, unos treinta elementos y todos bien uniformados, bien disciplinados; la verdad sí me diera gusto volverla a ver activa.

Sí es necesaria una base; la verdad, yo viéndola desde el punto como socorrista, sí se requiere, ya que hay que recordar que los minutos son preciosos y muchas veces sí ha habido casos muy considerables, que requieren de una persona entrenada de inmediato, la comunidad requiere de una ambulancia allí”, dijo.

En marzo de 2018, se invirtieron 2 millones 50 mil pesos en remodelaciones y equipamiento para las bases de Cruz Roja en Bahía de Kino y en el Poblado Miguel Alemán, comunidades más cercanas a Punta Chueca.

NO VOLVERÁ PARA AYUDAR A SU PUEBLO

Reyes Salomón nunca pudo volver al Centro de Salud que consideró su casa. El enfermero del pueblo murió el 7 de junio de este año, tras una breve estancia en el mismo hospital en Hermosillo que lo vio ir y venir.

Se sumó a la lista de muertos entre los que van bebés, niñas, niños, adolescentes, mujeres, hombres y personas de la tercera edad que se han ido ante los ojos de la comunidad, que no pueden hacer más que eso: mirar.

Ahora que Reyes Salomón no está, las personas diabéticas, hipertensas, con tuberculosis o cualquier otro padecimiento, tienen menores posibilidades de recibir el medicamento que necesitan y que él se las arreglaba para gestionar, aunque no siempre tuviera éxito. Y Punta Chueca, al borde de la agonía, está exactamente igual que la última vez que el enfermero estuvo en la calle, de pie, cuando vio el Centro de Salud cerrado con un candado que nunca supo quién puso.

ESTE CONTENIDO ES PUBLICADO POR SINEMBARGO CON AUTORIZACIÓN EXPRESA DE PROYECTO PUENTE.

(SIN EMBARGO/ REDACCIÓN / 03 DE  SEPTIEMBRE 2018)

#ARISTEGUIENVIVO 03/09/18: AMPARO CONTRA EXONERACIÓN A ALEJANDRO GUTIÉRREZ; MESA POLÍTICA, Y MÁS…


Asimismo, damos detalles de los posicionamientos de los Grupos Parlamentarios durante la apertura de los trabajos de la 64 Legislatura del Congreso y la entrega del sexto informe de Gobierno de Enrique Peña Nieto.

(ARISTEGUI NOTICIAS/ REDACCIÓN AN/ 03 DE  SEPTIEMBRE 2018)

EL SOLITARIO DEL PALACIO


Cuando se acerca el final de un mandato presidencial y empieza el traslado del poder –la famosa transición- al gobierno entrante, hay dos palabras anglosajonas que describen ese periodo: lame duck, que significa literalmente “pato cojo”, y que explican cómo el ejecutivo pierde poder aceleradamente mientras su sucesor lo va acumulando con la misma velocidad. En México, ese lapso matizaba su impacto de la pérdida de influencia con las giras triunfales de despedida que realizaban los presidentes mexicanos, para esconder su carencia de poder entre el oropel de su partida. Entre más fuerte había sido un Presidente, mayor tiempo duraba su agonía, como sucedió con Carlos Salinas, quien hizo una gira el 31 de noviembre de 1994 donde las multitudes acarreadas lo aclamaron. En el México de 2018, las cosas son muy diferentes.

El Presidente electo es un imán de poder y toma decisiones como si estuviera sentado en la silla presidencial, mientras que el legal ha dejado un enorme vacío. Enrique Peña Nieto se defiende en privado y afirma que no hay tal vacío, sino que los medios no lo cubren. No hay tal. Quizás le digan eso sus colaboradores para justificarse, pero es mentira. Desde un mes antes de la elección presidencial, tiraron la toalla en Los Pinos. Las presiones sobre los medios desaparecieron y las peticiones sobre jerarquización de sus eventos también. La metáfora que Peña Nieto es algo peor que un lame duck se socializó tras la reunión con Andrés Manuel López Obrador en Palacio Nacional donde presentaron formalmente a sus equipos de transición, y el Presidente electo fue quien dirigió una conferencia de prensa donde orilló a Peña Nieto a responder preguntas sin filtro por primera vez en su sexenio.

Peña Nieto, como cada sexenio, ofreció una batería de entrevistas con motivo de su Informe de Gobierno, y un detalle muestra cómo su pérdida de poder ha sido notable. Fue en la entrevista que concedió a El Universal, propiedad de Juan Francisco Ealy Ortiz, que procuraba siempre a Peña Nieto desde que era Gobernador en el Estado de México, y quien decía que su gobierno era el que más publicidad le había dado al periódico en su historia. Nunca había actuado con tanto desdén ese diario como lo hizo con esa entrevista el 24 de agosto, que sólo la promovió en su primera plana con una pequeña llamada en la parte media baja que mencionaba “los años difíciles” del Presidente. La vieja genuflexión política convertida en traición fraternal. Peña Nieto, carente fuera, fue tratado como si apestara.

La soledad del Presidente es lo que subyace como cada fin de sexenio, aunque todas las señales sugieren una mucho mayor en esta ocasión. Hay unas ajenas al escrutinio público, como la forma como se ha ido quedando sin su segunda familia. Su esposa Angélica Rivera comenzó a pasar más tiempo fuera de Los Pinos que con el Presidente, como cualquier observador atento pudo ir notando con sus ausencias en eventos públicos, o incluso en fiestas privadas, como el cumpleaños del Presidente. Esa relación podría ser considerada como un tema del ámbito privado, pero un asunto privado se convierte en uno de interés público cuando tiene incidencia sobre los gobernados. Eso pasó varias veces, donde los interlocutores políticos del Presidente registraban los malos humores en la casa presidencial que alteraba el ejercicio de gobernar. Esa relación tiene un peso político tan importante en el sexenio de Peña Nieto, que el episodio de la casa blanca fue el catalizador del mal humor social y la creencia de millones que su administración estuvo salpicada por una pingüe corrupción. El tema dará mucho que hablar en adelante.

Su aislamiento y la forma endogámica como se comportan en Los Pinos alejan aún más a quienes podrían haberlo cobijado en este fin de sexenio. Peña Nieto, por ejemplo, había pensado en René Juárez para que terminara el mandato de presidente del PRI, pero el Senador electo le dijo que él prefería ser legislador a dirigir al partido, en una posición atípica de un político institucional que le dice no a su jefe político.

Otro de los grandes operadores del partido, Rubén Moreira, también abandonó el PRI, y otro, Felipe Enríquez, secretario de Acción Electoral, y uno de los hombres más cercanos a Peña Nieto, que hizo trabajos de todo tipo para él, también prefirió renunciar a quedarse en la encomienda que le había dado su amigo. Emilio Gamboa, que estuvo muy cerca de él, tomó distancia, luego de apostar todo para que su hijo Pablo quedara como Senador, pero que al ser ubicado por el Presidente en el lugar 10, lo dejó fuera de toda posibilidad, y ocasionó un problema en el seno de la familia Gamboa, ante lo que se consideró un engaño del Presidente.

Nadie se imaginó que el final del sexenio de Peña Nieto resultara en el derrumbamiento total de la figura presidencial. Él, probablemente menos que todos. Desde que López Obrador arrasó en la elección presidencial, Peña Nieto comenzó a darse cuenta que se iba a quedar solo, de acuerdo con personas que hablaron con él esos días, pero podría pensarse que no tanto. Dentro de Los Pinos están sudando la depresión, y se han encerrado en sí mismos, descuidado al Presidente, coinciden quienes tienen contacto profesional con la casa presidencial. Es la tristeza y melancolía de quienes se sienten incomprendidos, pensando más en ellos que en su jefe, al que hace tiempo la mayoría de sus cercanos, dejaron solo o, dicho de manera más clara, abandonaron a su suerte.

rrivapalacio@ejecentral.com.mx
Twitter: @rivapa

(NOROESTE/ ESTRICTAMENTE PERSONAL/ RAYMUNDO RIVA PALACIO/ 03/09/2018 | 04:00 AM)

DE LA GLORIA AL DESPRECIO


El discurso de toma de posesión de Enrique Peña Nieto fue el regreso al esplendor de los tiempos idos de la República priista. El Patio Central de Palacio Nacional estaba sin lugares vacíos. Mil 500 invitados atestiguaban el regreso del PRI al poder en plenos tiempos de la alternancia. El montaje del escenario recuperaba el lustre de las monarquías sexenales. El plateado metálico dominaba la cromática. La óptica no era sólo forma; también fondo. Peña Nieto había sido el mejor candidato presidencial que había tenido el PRI desde Adolfo López Mateos, mexiquense también, definido su éxito en términos de popularidad y empatía.

Su arranque fue poderoso. Las metas que ahí anunció fueron las reformas, donde la educativa provocó la mayor ovación, que inició en las palmas de la maestra Elba Esther Gordillo. El vehículo sería el Pacto por México, una idea del perredista Jesús Ortega, articulada por el priista José Murat, miembro del Grupo Atlacomulco por proximidad. “Este regreso de los rituales y el protocolo, no están del todo mal”, dijo una ex funcionaria del gobierno de Felipe Calderón, que vio de cerca el de Vicente Fox. “Es una investidura que habíamos perdido”.

El día 2 de diciembre de ese 2012 se suscribía el Pacto por México en el Castillo de Chapultepec, donde en los últimos lustros sólo se firma lo que tiene vida trascendental de largo aliento, y comenzaban 18 meses de negociaciones cupulares que procesaron como maquinaria de la Revolución Industrial, los cambios legales para la reconstrucción económica y política del país. Aquellos eran los tiempos de Peña Nieto, encerrado en Los Pinos, en una torre de marfil donde revisaba en Power Point lo que hacían sus generales. Peña Nieto nunca lo notó, y sus consejeros siempre lo desestimaron, pero había comenzado herido políticamente.

El movimiento #YoSoy132 que nació durante la campaña presidencial en la Universidad Iberoamericana, cambió el metabolismo del estado de cosas y obligó a cambiar las categorías de análisis. Generó una irrupción de las clases medias de jóvenes, que como sus antecesores de la generación del ‘68 que buscaban la ruptura con el status quo que ya no los satisfacía ni los representaba, comenzaron a externar su deseo de cambio. Una cadena de fallas en la operación política acompañaron ese primer año y medio de gobierno omnipresente, como sucedió con la reforma fiscal y la reforma energética, que no se notó como un quiebre sino como el motor que comenzaba a soltar aceite. Pronto, la realidad alcanzó a Peña Nieto, quien tuvo un sexenio corto para su aprobación. Quería ser el mejor Presidente en la historia de México por el calado de sus reformas -¿cuántas veces antes no habíamos escuchado lo mismo?-, pero esa torre de marfil, de donde no salía sin una pecera que lo aislaba de la realidad, se fue desmoronando.
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Peña Nieto ha llegado a su sexto y último informe de gobierno, a 61 días de entregar el poder al líder de la izquierda social, Andrés Manuel López Obrador, en medio del repudio nacional. Una encuesta de Indicadores SC y ejecentral sobre el acuerdo presidencial, es devastadora para el Presidente. Su nivel de aprobación está en 11.2 por ciento, el nivel más bajo que se haya registrado en una medición pública a lo largo del sexenio. El 65.8 por ciento lo desaprueba abiertamente y para el 23 por ciento, les da lo mismo lo que suceda con él. Las reformas fueron consideradas su peor desacierto -aunque el 13.6 por ciento dicen que fue lo mejor de su sexenio-, y la corrupción en su gobierno, real o de percepción, se convirtió en el segundo peor desacierto, con 12.8 por ciento, seguido de la inseguridad y el gasolinazo. “Pese a la gran inversión publicitaria y promoción del trabajo del Presidente de la República y su gobierno, Enrique Peña Nieto arriba a su sexto y último informe de gobierno como el mandatario más desaprobado de la historia moderna del país”, apuntó Elías Aguilar, autor del estudio.

El dato frío de la encuesta no es lo único que grita agravios al Presidente Peña Nieto. Las palabras con las que describieron al sexenio, dibujan la repulsión existente. Las tres palabras más mencionadas para explicar cómo fue su gobierno fueron “malo”, “incompetente” ,“inútil” y “mediocre”. Se refieren a lo mismo. Peña Nieto no fue un Presidente bien visto por los mexicanos, que si se analizara el éxito que tuvo como Gobernador en el estado de México, se podría argumentar que la Presidencia fue para el una especie de Principio de Peter. La “ingobernabilidad”, la “corrupción” y la “inseguridad”, son los calificativos utilizados en seguida para expresar lo que piensan del sexenio, aunque hay unos más, como “asco”, que revelan la repugnancia que tiene un sector del electorado en contra de él.

No es un trato la forma como lo ven los mexicanos sino un maltrato. Para una persona que conoció a Peña Nieto desde que no era nadie, como quien esto escribe, no hay duda de su amabilidad y fina mano en la relación personal, su calidez y decencia, de la misma manera como puede afirmar que el Peña Nieto de Los Pinos no era el de la Casa Colón en Toluca, un político aislado y alejado de la gente, acartonado y desinformado, secuestrado por un grupo de colaboradores que le dijeron qué hacer, qué decir y cómo actuar. Pero no nos engañemos. No importa cuánto lo encerraron en una burbuja, él era el Presidente y debió haber tenido la inteligencia otrora, para enderezar su camino y construir su legado. Vistos los resultados, se puede decir que para ser Presidente, nunca estuvo preparado.

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(NOROESTE/ ESTRICTAMENTE PERSONAL/ RAYMUNDO RIVA PALACIO/ 31/08/2018 | 04:07 AM)