sábado, 16 de junio de 2018

EL EVEREST DE MEADE


La caída de las preferencias electorales del candidato del Frente, Ricardo Anaya, nunca fue tan pronunciada como esperaban en el cuarto de guerra del candidato oficial José Antonio Meade, ni en el despacho del Presidente Enrique Peña Nieto. Toda la operación planeada por el coordinador de la campaña, Aurelio Nuño, aprobada por el Presidente –con quien revisa la estrategia hasta tres veces por semana-, suponía que para que la candidatura ciudadana cuajara, habría que hacer de la contienda una lucha entre dos, donde Anaya fuera eliminado de la competencia mediante una guerra sucia. Ninguna funcionó. Incluso, el último intento por descarrillar al panista con un nuevo video que insinúa actos de corrupción, no tiene todavía consecuencias claras.

La guerra sucia se mantiene, pero la candidatura ciudadana fue abandonada, aunque se mantenga en el discurso, y el PRI juega un papel fundamental para darle el piso desde donde pueda crecer hasta buscar ser un rival para el candidato de Morena, Andrés Manuel López Obrador. El pacto entre Peña Nieto y López Obrador, como ha planteado Anaya, es inexistente, de acuerdo con la ruta crítica que tiene el PRI para Meade. Remontar la enorme ventaja que tiene López Obrador, lo dice públicamente el líder del partido, René Juárez, es difícil pero no imposible. Esa ventana de optimismo se fundamenta en los datos internos sobre preferencias electorales, aportados por el encuestador de cabecera de la campaña, Rolando Ocampo.
Ocampo es un encuestador con gran experiencia y calidad técnica, que trabajó en el gobierno de Vicente Fox y que antes de sumarse al equipo del candidato oficial, era vicepresidente del Inegi. Sus encuestas difieren significativamente de las publicadas, que tienen a López Obrador con una preferencia de voto superior al  50 por ciento. Los datos de Ocampo lo ubican con una amplia ventaja de 36 por ciento, doce puntos arriba de Meade, y trece delante de Anaya. Esos 36 puntos son aproximadamente 18 millones de votos, casi la misma votación que tuvo Peña Nieto en 2012, y muy lejos de los 30 millones de votos que apuntan las encuestas publicadas para López Obrador.

La hipótesis de trabajo en el cuarto de guerra de Meade parte de la convicción de que la muy amplia ventaja de López Obrador tiene que ver más con una burbuja –es políticamente correcto decir que votarán por el candidato de Morena-  y con el ocultamiento de voto –es vergonzoso decir que votarán por el PRI-, que con una tendencia que se confirmará el primero de julio. Los expertos en estudios de opinión consideran que aún si la ventaja de López Obrador en la actualidad es asombrosamente grande, sería muy difícil que perdiera la elección. La campaña de Meade confía en que pueden apostar todavía a la victoria.


Aún antes de tener los resultados que entregó Ocampo al cuarto de guerra, la meta de votos priistas que se habian fijado era de 25 por ciento, cercana a la que obtuvo Peña Nieto en 2012, pero superior a la de Roberto Madrazo en 2006. La decisión de Peña Nieto de imponer a Enrique Ochoa al frente del PRI para lograrlo, probó ser uno de sus peores fracasos. Ochoa se olvidó de las estructuras estatales del PRI, antagonizó con las bases y, en núcleo de las tomas de decisiones, llegó un momento en que prácticamente no se hablaba con Nuño, quien rechazaba todas sus propuestas. Peña Nieto estuvo a punto de cometer un segundo error y nombrar a Nuño como sustituto, que habría mantenido la zozobra en el partido. La llegada de Juárez revitalizó al partido y se pararon las fugas hacia Morena, pero no está claro si fue demasiado tarde. Los priistas están muy enojados con Peña Nieto y su equipo –Nuño es un puñal clavado en su corazón-, como lo demostraron en las elecciones estatales de 2016: de 600 mil priistas movilizados en Veracruz, 400 mil votaron contra el candidato a gobernador del partido; de 250 mil movilizados en Chihuahua, 100 mil votaron por Javier Corral. En Tamaulipas dejaron de votar más de 150 mil; en Quintana Roo y Durango más de la mitad votaron por la oposición.

El trabajo de Juárez es recuperarlo y aportar ese 25 por ciento -20 por ciento sería lo menor-, lo que no sería suficiente. A ese porcentaje necesitan sumarle el apoyo de gobernadores panistas que den la espalda a Anaya, con lo cual, estiman en el cuarto de guerra, podrían sumar 15 por ciento de votación a Meade, aunque los panistas voten por sus candidatos a nivel local. Del candidato esperan que pueda jalar un mínimo de 8 por ciento de los votos ciudadanos sumados a los que puedan aportar sus aliados en Nueva Alianza y el Partido Verde. Si logran esos números estarían en condiciones de presentar una batalla competitiva con López Obrador, porque más allá de los cálculos y escenarios de que pueda estar sobrerrepresentado en las encuestas, están convencidos de que su votación, aún sin alcanzar el doble de lo que obtuvo en 2012, como perfilan los estudios de opinión, sí estará muy por arriba de su techo de 35 por ciento.

Pero este escenario pasa irreductiblemente por la caída clara de Anaya al tercer lugar, no sólo en porcentaje, sino que sea patente la tendencia hacia abajo. De esta aritmética electoral en el cuarto de guerra de Meade se desprende el intento por el nuevo empuje a su descarrilamiento. Ya se verá en el último debate esta noche en Mérida si el planteamiento tiene alas para volar o, como está creciendo la percepción, este arroz sí se coció.

rrivapalacio@ejecentral.com.mx
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(NOROESTE/ ESTRICTAMENTE PERSONAL/ RAYMUNDO RIVA PALACIO/ 12/06/2018 | 04:01 AM)

LA RESISTENCIA DE ANAYA


Desde antes de comenzar su campaña presidencial, las posibilidades de Ricardo Anaya de ganar la elección, objetivamente hablando, eran nulas. Había dos razones fundamentales. La primera es la fractura estructural dentro del PAN por la forma como se hizo de la candidatura, que llevó a que los dos únicos presidentes panistas estuvieran en su contra, y las reticensias de casi la mitad de los gobernadores del PAN que llegaron al poder en contra de los deseos de Anaya. La segunda tiene que ver con el voto útil que ha venido pidiendo para derrotar al puntero en las preferencias electorales, donde la apelación central es a priistas, sin cuyo respaldo no le alcanzaría en las urnas, pero cuya mayoría de militantes no van a votar por él. Con un partido cojo -tampoco hay legiones perredistas reforzando al candidato de su coalición- y una campaña mediocre, lo sorprendente es que Anaya no haya colapsado. A esto hay que sumarle la cruzada desde el gobierno y la guerra sucia emprendida en su contra hace meses. Por una razón que aún nadie puede explicar, Anaya se mantiene todavía en el segundo lugar de las preferencias electorales, con lo cual la expectativa de votarlo como el segundo lugar, está viva.

La elección está a menos de tres semanas y el tiempo se acaba para las estrategias. Si Anaya se mantiene arriba de los 20 por ciento en tendencia de voto, la elección será entre tres, con lo cual él y el candidato oficial, José Antonio Meade, perderán irremediablemente debido a la canibalización del voto opositor a Andrés Manuel López Obrador, de Morena. La prisa la tiene la campaña de Meade para demostrar que son el segundo lugar con una tendencia al alza, mientras que Anaya tiene una caída sostenida que lo llevará al tercer lugar. El tiempo, una vez más, corre en su contra para tener una candidatura, al menos competitiva, contra López Obrador. Por eso, una vez más una mano amiga de Meade en las estructuras de poder, apareció el jueves pasado al poner a circular en redes un video editado donde Juan Barreiro, hermano de un empresario queretano vinculado al candidato que investiga la PGR por lavado de dinero, habla cándidamente sobre negocios irregulares que presuntamente eran para financiar la campaña presidencial de Anaya.

El video revela una trampa contra Barreiro, a quien después de ganarse su confianza, lo inducen a hablar. Grabado subrepticiamente, aparentemente en un hotel en Madrid dentro de una investigación multinacional sobre presunto lavado de dinero de la familia Barreiro y Anaya, el video voló literalmente en los medios de comunicación desde la misma noche del jueves y se convirtió en una bomba hacia el interior de la campaña donde, de acuerdo con personas con conocimiento de primera mano, están “devastados”. La reacción de Anaya, acusando una vez más al gobierno de una guerra sucia en su contra, con la modalidad agregada que forma parte de una estrategia para ayudaar a López Obrador a ganar la Presidencia, parece agotado. Sin embargo, su defensa-ofensiva por el video lo revitalizó, le volvió a dar un nuevo sentido a su campaña –el enemigo externo que lo quiere destruir por miedo- y le inyectó oxígeno en días que eran aciagos.

La imagen de un candidato sin creatividad ni control sobre su equipo iba creciendo. Hacia el interior de su campaña hay mucho desorden, sin mariscal de campo que controle al equipo y con muchos generales en constante conflicto. Anaya, quien asumió equivocadamente esa tarea desde un comienzo, alcanzó hace tiempo su Principio de Peter. Sus principales apoyadores, financiera y políticamente, los grandes empresarios, empezaron a ver que quizás se habían equivocado de apuesta para enfrentar a López Obrador. La reunión en el Consejo Mexicano de Negocios fue un punto de inflexión. Como el resto de los candidatos, acudió a su cita con cerca de una cuarentena de los barones del dinero en México, pero según varios de los asistentes, Anaya habló generalidades, sin densidad alguna. Lo peor, sin embargo, no fue él -sólo superado por Jaime Rodríguez en la evaluación más baja de los cuatro-, sino sus acompañantes, su estado mayor y los presidentes de los partidos de la coalición, entre quien destacó, por impertinente, Dante Delgado, presidente de Movimiento Ciudadano, quien al ensalzar al candidato identificó por nombre y apellido, quiénes de los presentes en el salón, ya le habían expresado su apoyo. En un contexto de actitudes que normalmente son sibilinas, esa indiscreción con toda intención de buscar más apoyos provocó lo contrario, y algunos de los empresarios exhibidos se retiraron del salón.

Anaya sigue de pie todavía, resistiendo, pero no está claro si lo que vemos es sólo el cascarón de un cadáver político. El video, lleno de imágenes circunstanciales de corrupción, no parece tener la fuerza suficiente para que su lenta caída se haga pronunciada y que aquellos que ya tienen dudas sobre el éxito de su candidatura, cambien de barco. Todo lo que se ha hecho contra él sólo consiguió congelar su ascenso en preferencias electorales, como arrancó el año, pero no consiguieron colapsarlo, de acuerdo con todas las encuestas. Tampoco sirvieron como envión para Meade.

La explicación de Anaya sobre la difusión del video es que se trata de un pacto entre el Presidente Enrique Peña Nieto y López Obrador para evitar que gane y meta a la cárcel al inquilino de Los Pinos. El argumento es increíblemente reduccionista y falso. El objetivo no es ese, sino que le gane Meade a López Obrador, lo que se explicará mañana.

rrivapalacio@ejecentral.com.mx
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(NOROESTE/ ESTRICTAMENTE PERSONAL/ RAYMUNDO RIVA PALACIO/ 11/06/2018 | 04:00 AM)  


IGUALA, ¿CRIMEN DE ESTADO?


La imputación política ha perseguido desde 2014 al Presidente Enrique Peña Nieto: la desaparición de los 43 normalistas de Iguala el 26 de septiembre de ese año, fue un crimen de Estado. La definición convencional lo caracteriza como “la desviación organizacional por parte de agencias del Estado que involucra la violación de los derechos humanos”. Ninguna institución que revisó y estudió el actuar del Gobierno federal en la investigación de la desaparición de los estudiantes, ha señalado que se trató de un crimen de Estado, pero existen bases sólidas para que esa imputación tenga asideras en el campo político y, por tanto, permite un golpeteo sistemático y permanente contra la administración peñista. La paradoja para el Presidente es que se lo ganó a pulso.
La falta de oficio político fue la entrada a esta pesadilla política-jurídica que acompañará a Peña Nieto aún después de concluir su Presidencia. La noche del 26 de septiembre, el entonces Gobernador de Guerrero, Ángel Heladio Aguirre, se comunicó con el Subsecretario de Gobernación, Luis Miranda, incondicional y confiable para el Presidente Peña Nieto, para informarle que había un serio problemacon normalistas de Ayotzinapa en Iguala. No había suficiente información en ese momento, pero en el Gobierno federal, que tenía información policial y de inteligencia civil y militar de lo que pasaba, no hicieron nada. Miranda no alertó a sus jefes, ni dispuso de acciones federales extraordinarias para intervenir inmediatamente en ese caso. La omisión inicial, sin embargo, se iría reforzando con la insolencia y arrogancia frente a los hechos, que continuaron marcando esos primeros días en Los Pinos.

El domingo 28, los periódicos de la Ciudad de México dieron cuenta pormenorizada de la represión a la que habían sido sometidos los normalistas por parte de la Policía municipal de Iguala. Pero en Los Pinos había otra lectura, inducida por el Procurador Jesús Murillo Karam, cuya información llevó a la conclusión a los colaboradores del Presidente, “que todo había sido un conflicto entre narcotraficantes”. A uno de los presentes en esa reunión se le hizo ver que quienes estaban involucrados eran normalistas de una escuela que por décadas había sido beligerante y confrontada con la autoridad. “Ahí todos son narcotraficantes”, respondió tajante. Era un punto final a esa discusión sin entender que el tema, por la propia naturaleza de que las victimas eran estudiantes, tomaría una dimensión muy diferente a la que habían analizado. La soberbia era la marca de la casa.

Un día después, el lunes 29, en la reunión de estrategia que tenía el jefe de la Oficina de la Presidencia, Aurelio Nuño, se preguntó sobre el caso. Cuando la respuesta fue que estaban involucrados policías municipales de Iguala, Nuño determinó que era un caso estatal, que lo debería resolver el Gobernador Aguirre, porque no era de competencia federal. Ese diagnóstico permeó lo que vendría días después con la actitud y el discurso presidencial. Al día siguiente, Peña Nieto lamentó los hechos y subrayó que “es muy claro que el Gobierno federal no puede sustituir las responsabilidades que tienen los propios gobiernos estatales”. Había ya, en ese momento, una contradicción: si como dijo Murillo Karam, era un conflicto entre “narcotraficantes”, al ser ese un delito federal, la PGR debió haberlo atraído. Las inconsistencias se acumulaban.

El CISEN y la Marina enviaron reportes diarios a Los Pinos sobre el caso de Ayotzinapa, pero la forma como se procesaban y sintetizaban, hacían que el Presidente tuviera menos información, en cantidad y calidad, que si leyera un periódico. Peña Nieto no tenía información relevante sobre lo que estaba pasando, pero tampoco le importó mucho, porque no exigió que se la dieran. El Gobierno estaba ausente y crecían las críticas en la opinión pública sobre su omisión. La PGR, que por oficio tenía que involucrarse, buscó dar golpes efectistas y trató infructuosamente de procesar al Gabinete de seguridad de Aguirre, y vincularlo al crimen organizado que, para esos momentos, ya se tenía evidencias de su participación central en la desaparición. No había bases para ello, por lo que no avanzaron en esa línea.

Voltearon a ver al Gobernador Aguirre, pero había dos líneas contrapuestas en el equipo de Peña Nieto. Por un lado, en la PGR varios funcionarios intentaron obtener declaraciones ministeriales que lo involucraran y abrirle un proceso, y por el otro, en Los Pinos sostenían que el Gobernador debía ser apoyado en su cargo porque él tampoco era responsable, y su salida del gobierno no resolvería sino complicaría las cosas. Aguirre finalmente tuvo que pedir licencia ante la descomposición en Guerrero, pero cuando dejó la Gubernatura, un mes después, su salida no tuvo ningún impacto; se había agotado el tiempo para contener, como hizo el Presidente Ernesto Zedillo con el Gobernador de Guerrero, Rubén Figueroa, en 1995, en la matanza de Aguas Blancas.

Tarde se dieron cuenta del error cometido. Nunca admitirían que sus acciones fueron provocadas por incompetencia y soberbia. Nuño es hoy coordinador de la campaña presidencial de José Antonio Meade. Murillo es un operador político del PRI. Miranda es candidato plurinominal al Congreso. Su jefe, Miguel Ángel Osorio Chong, llegará por la vía plurinominal al Senado. El entonces jefe del CISEN, Eugenio Ímaz, es hoy consejero en la Embajada de México en España. Nadie de los directamente involucrados pagó nada por lo que hizo y dejó de hacer. Quien tiene que rendir cuentas ante la historia y eventualmente ante la justicia es Peña Nieto, a quien un crimen municipal, se le volvió de Estado.

rrivapalacio@ejecentral.com.mx
@rivapa

(NOROESTE/ ESTRICTAMENTE PERSONAL/ RAYMUNDO RIVA PALACIO/ 08/06/2018 | 03:00 AM) 

MALAYERBA ILUSTRADA: EL MÁS BUSCADO


Eran cuatro hermanos, mocosos y descalzos. Tan pobres que pasaban días comiendo solo mangos. Cuando mejor les iba desayunaban sopitas con huevo, porque se robaban los blanquillos del gallinero del rancho contiguo. Uno de ellos decidió cruzar la frontera y probar suerte con los gringos. Llegó como pudo y se quedó.

Cuando los sinaloenses que estaban allá se dieron cuenta que era de fiar, lo empezaron a enrolar en el negocio: traslado y venta de armas de fuego. Compraban allá cajas y más cajas, y las pasaban a este lado de la frontera y a buen precio. Un día le regalaron una bonita, bien nutrida y pesada. Con esa podía traspasar el blindaje de los carros.

Le fue tan bien que decidió llevarse a sus otros hermanos y darles trabajo. Ya era jefecito de ese clan de sinaloenses que surtían a los narcos de este lado del río Bravo y no podía dejarlos abajo, en esa pobreza que insistía en arroparlos para que siguieran muriendo de hambre y frío. Vámonos, allá tienen chamba cabrones. Solo dos aceptaron. Al que se quedó le dio algo de dinero para que pusiera una tienda y de ahí empezara a hacerse de un patrimonio.

Llevaban y traían. Lo que fueron primero cinco, seis cajas, luego fueron decenas. Cartuchos y armas de diferente calibre: de lujo, de gran alcance, grandes y chicas, fálicas y ruidosas, de esas que guiñan con cada crac y clic que producen al mover los aditamentos y chocar unas con otras y meter y sacar cargadores. Hasta el olor a nuevo y a fierro y a pólvora virginal los atrapaba y hacía sentir fuertes y poderosos. Y suspiraban.

En una de esas operaciones los atoraron los policías gringos. No podían esperar a que los esculcaran, así que empezaron los disparos. Ellos lograron huir pero uno de los agentes fue mortalmente herido. A los días apareció en los diarios Recompensa por asesinos de un oficial de migración. Daban detalles del tiroteo y presumían que se trataba de narcos mexicanos que operaban desde el lado mexicano.

Los jóvenes se regresaron al pueblo, a esconderse. Nada más seguro que esa fortaleza, ese blindaje amurallado de pinos y otros árboles gigantes. Pensaron que nunca los encontrarían, pero a los meses llegaron policías estatales y de la municipal. Agarraron a uno, el que había iniciado en el negocio a los otros dos, y se lo llevaron. Entre los agentes venían varios gringos. Dicen que eran del efebei, los ais y la dea. Eran más altos, iban encapuchados y no hablaban.

El hermano menor, que era más calmado, se sentó del otro lado del mostrador de la tienda y revisó en internet. Encontró que el gobierno gringo festejaba la aprehensión de un capo y que por él ofrecían una recompensa de un millón de dólares. Asesino, traficante y peligroso: era su hermano.

Columna publicada el 3 de junio de 2018 en la edición 801 del semanario Ríodoce.

(RIODOCE/ JAVIER VALDEZ/ 5 JUNIO, 2018)

MALAYERBA ILUSTRADA: CARRO DE JUGUETE



Para Elías. Ese caballero medieval.

Era narco, narco. Narco cabrón. Más que narco: narcazo. Si había un nivel previo a la de jefe de jefes, era el de él. Había pasado de puntero a pistolero. Sus jales, impecables. Si hubiera un álbum o salón de la fama de los mejores trabajos en materia de ejecuciones, él estaría ahí con letras doradas, en el muro de honor, en la sección de antología. Con letras brillosas y grandes.

En su casa de ese fraccionamiento privado, había espacio para cuatro vehículos. Hubiera querido tener una alberca, una cancha para futbol rápido, una área para practicar tiro al blanco con su chanate, un fusil aerre quince, y un gimnasio en medio del jardín, junto a una fuente de cantera rosa que trajeran de Sanalona. Pero sacrificó uno a uno esos espacios porque quería una cocherota.

Hablaba de sus operaciones, de las órdenes que daba ahora que estaba el frente de una célula, de su relación con los jefes. Mis respetos, son los jefes. Nunca los criticaba ni hablaba mal de ellos. Su adulación era más bien adoración. Cuando los nombraba parecía construir con sus palabras un ramo de flores al pie de un monumento a la deidad de esos hombres de plomo y fuego y sangre.

Decía que la policía se la pelaba. Se refería a ellos con desprecio. Pinches achichincles, puro tacuache. Y hacía esos movimientos con su derecha, flexionando la muñeca y sacudiendo el puño. Altanero y entrón. Esa era parte de su fama, porque a la hora de la hora era un hombre que no se rajaba. Y puro pa lante, mi jefe. Al cien con los patrones. Pero sí retrocedía paso y medio cuando se refería a la marina. A esos putos hay que tenerles cuidado.

Pero tenía una debilidad: los carros de juguete. Por eso cuando le preguntaron qué quería que le regalaran, dijo sin pensar un carro de juguete de control remoto. Y no le dieron un bochito: era un carro Mustang rojo, de casi medio metro, con puertas que se abrían y un motor cromado que funcionaba con gasolina y rugía como león. El control era aparatoso también, con antena y botones de colores.

Lo sacó a la calle para presumir. Llamó a sus amigos y vecinos. Lo puso en el suelo de asfalto y lo prendió. Cuando gruñó el motor todos lanzaron un oh. Qué perrón, dijo uno más. Aceleró, dio vuelta, lo puso en dos llantas, hizo aguilitas y derrapó y frenó de una y subió y bajó de las banquetas por las rampas y desafió cunetas y guarniciones. Estaba inspirado, mordiendo su labio inferior y aullando estertóreo. Tanto que no vio venir un auto blanco, manejado por un joven desprevenido. Crac. Aquello quedó untado en el pavimento. Se subió a la Ram y fueron tras él. Lo alcanzaron, golpearon y amenazaron. Hasta que hicieron que le pagara todo, hasta el funeral del Mustang rojo.

Columna publicada el 10 de junio de 2018 en la edición 802 del semanario Ríodoce.

(RIODOCE/ JAVIER VALDEZ/ 12 JUNIO, 2018)

ASÍ ASESINARON A POLICÍAS QUE FUERON SORPRENDIDOS POR HUACHICOLEROS



Seis municipales, entre ellos una mujer, fueron asesinados a balazos por unos presuntos ordeñadores de combustible clandestino en Puebla

Amozoc, Puebla.- Seis policías municipales, entre ellos una mujer, fueron asesinados a balazos por unos presuntos huachicoleros, en la Junta Auxiliar San Salvador Chachapa.

El Alcalde José Cruz informó que la cabina de la Comisaria de Seguridad Pública Municipal recibió el reporte de un riña en la colonia El Destello, cerca de las 16:01 horas de ayer.



El área fue acordonada. Foto: Agencia Reforma

Los uniformados, abundó, se trasladaron al lugar, donde no encontraron nada, por lo que continuaron su recorrido a bordo de una patrulla.

Cruz indicó que sobre el Carril de San Cristóbal, a la altura del tanque elevado, en la colonia Signoret, ubicaron una camioneta sospechosa, donde viajaban unos sujetos que los asesinaron a balazos.



Ducto para ordeña clandestina de combustible. Foto: Agencia Reforma

"Posteriormente (de la falsa alarma) vieron una camioneta sospechosa, una camioneta negra, y realizaron los protocolos de revisión, la revisan y pues desgraciadamente ahí pierden la vida", dijo.

Posteriormente, los sujetos huyeron, lo cual ocasionó la movilización de los elementos de la Policía Estatal, quienes lograron asegurar a dos de los homicidas y presuntos huachicoleros.

"Se lograron asegurar a dos personas, en este momento tenemos a dos detenidos con armas de fuego, los cuales ya están en la Policía Estatal", dijo Jesús Morales, titular de la secretaría de Seguridad Pública Estatal.



Elementos del Ejército vigilaron la zona. Foto: Agencia Reforma.

Asimismo, indicó que los agentes aseguraron un pipa con gas LP y una toma clandestina que se ubicaban a unos metros donde fueron asesinados los agentes policíacos.

Aunque los cuerpos quedaron en hilera como si los hubieran ejecutado, Morales se limitó a decir que las investigaciones corren a cargo de la Fiscalía General del Estado (FGE).
  
"Corroborar los datos conforme a la llamada que se recibió, el parte que tiene el municipio de Amozoc y la Fiscalía debe de informar sobre el avance", sentenció.

Los cuerpos de David Ortega, Arturo Hernández, Martín Estudillo Laura Rojas, Antonio Muñoz y Misael Montes fueron llevados al anfiteatro local para realizarles las necropsias de ley.




Policía Estatal en Puebla. Foto: Agencia Reforma

URGEN JUSTICIA

El regidor Luis Terrazas le pidió al titular de la SSP estatal, Jesús Morales, que esclarezca el homicidio de los policías municipales.

Asimismo, le solicitó mejores condiciones laborales para todos los uniformados de la corporación, quienes en ocasiones, señaló, no están capacitados.

Terrazas y un grupo de regidores estuvieron presentes en la rueda de prensa que ofrecieron Morales y el Edil José Cruz.

(EL DEBATE/REDACCION/ 16 DE JUNIO 2018 • 07:44 HS)

viernes, 15 de junio de 2018

IMSS DIO 315 MDP EN CONTRATOS A EMPRESA QUE SIMULÓ COMPETENCIA PARA ATENDER CIRUGÍAS MENORES


Med Prime S.A de C.V, obtuvo contratos por más de 300 millones de pesos para atender procedimientos laparoscópicos y endoscopías subrogadas.


empresaCuartoscuro

 Med Prime S.A de C.V, perteneciente a la red de empresas que simuló competencia para la venta de equipo médico de alta especialización al IMSS y que es investigada por la PGR, obtuvo contratos del Instituto por 315 millones de pesos para atender cirugías laparoscópicas y procedimientos médicos de invasión mínima como endoscopías, de acuerdo con la revisión de los contratos hecha por Animal Político.

Fue el 30 de junio de 2014 cuando el IMSS, a través de la delegación oriente del Estado de México (Edomex), entregó el primer contrato a Med Prime por el servicio de cirugías menores y procedimientos de mínima invasión (servicios subrogados) por 27 millones de pesos.

En ese momento Javier Aparicio Anaya fungía como coordinador de Abastecimiento y Equipo de esa delegación. Dos meses después de esa adjudicación, este funcionario junto con Jorge Trujillo Hernández y David Luna Méndez, adscritos a la delegación Sur DF del IMSS, recibieron de la apoderada de Med Prime boletos de avión para un viaje a Miami.

Entre los servicios subrogados adjudicados a Med Prime se encuentran procedimientos como gastrostomía endoscópica, panendoscopía, o servicios de rayos x para vías biliares también conocido como colangiografía, pero también una amplia gama de cirugías laparoscópicas e incluso intervenciones oftálmicas para implantar lentes intraoculares, según los contratos revisados por Animal Político.

Dos semanas después, el 18 de julio de 2014, llegó el segundo contrato, esta vez por 13.3 millones de pesos, a través de un procedimiento cerrado de invitación a cuando menos tres empresas.

A finales de ese año, el 26 de diciembre, obtuvieron tres contratos más, dos en la delegación Oriente del Edomex por 56.7 millones de pesos, y el tercero en la delegación Sur del DF por 96.5 millones. Los tres contratos y los que vendrían en 2015, 2016 y 2017 se entregaron por adjudicación directa.

2014 fue el mejor año para Med Prime pues logró contratos por 194.2 millones en tan sólo seis meses.

En 2015, obtuvo tres contratos por un total de 82 millones de pesos de nuevo repartidos entre la delegación Oriente del Edomex y la Sur del DF. Al año siguiente solo facturaron 36.7 millones de pesos entre las dos delegaciones. Y para 2017 sólo lograron un contrato de 2.4 millones de pesos.

De acuerdo con la revisión de Animal Político, los 315 millones de pesos para la atención de cirugías están relacionados con 674 millones que el IMSS le otorgó a la red de seis empresas proveedoras de equipo médico, que son propiedad de una misma familia.
Incluso, estas empresas falsificaron registros sanitarios de los equipos que vendían, tal como confirmó la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris).

En el recorrido que Animal Político hizo por las direcciones fiscales de las empresas, lo que se encontró sobre la empresa Med Prime ubicada en la calle de Xalapa en la colonia San Jerónimo Aculco es que el inmueble tiene la apariencia de ser una bodega, en el lugar no había nadie para atender la puerta.

Luego de que se hiciera pública la existencia de la red familiar encabezada por María Isabel Camacho, el IMSS informó que se había presentado una denuncia ante la Procuraduría General de la República (PGR), por probables irregularidades en las licitaciones que se les adjudicaron, entre ellas las de servicios médicos subrogados.

La empresa Med Prime fue registrada en 2011 llevando como socio principal a Erick Armando Valdez, quién hasta 2016 trabajó como chofer de María Isabel Camacho, cabeza de la red, y quien fungió como prestanombres.

En el acta constitutiva de la empresa, de la que Animal Político tiene copia, se asienta que a María Isabel Camacho se le asignaron poderes legales sobre la sociedad.

El mismo documento revela que la empresa fue creada con el objeto social de vender equipo, pero no hay registro de que también estuviera dedicada a ofrecer servicios médicos terciarizados.

(ANIMAL POLITICO/ ERNESTO AROCHE (@EAROCHE)/ JUNIO 15 2018 07:08)