lunes, 23 de abril de 2018

“TE VAS PORQUE YO QUIERO TE QUE VAYAS…”


En 2002 el servicio de inteligencia del Ejército, con los obstáculos de la Policía Judicial Federal y de policías locales comprados por los Arellano, pudo lograr la ubicación de la familia de Benjamín por cinco razones: 1) Los viajes cada tercer día de Alberto Martín Gerardo “El Popeye” a Tijuana, para llevar 30 mil dólares; eso atrajo sin querer al grupo de inteligencia militar. 2) Normalmente levaba el dinero a Tijuana y se lo entregaba a José Carlos García “El Chupitos”, otro inexperto; también fue descubierto inmediatamente. 3) Remitía los billetes sin falta a Manuel Martínez “La Mojarra”, hermano menor de Fabián Martínez “El Tiburón”, de allí también le viene el apodo; no era “pieza grande” como su hermano, pero sí de confianza. 4). “La Mojarra” llevaba los dólares a la señora de Benjamín. 5) Su torpeza: utilizar el mismo auto en Monterrey, Distrito Federal y Puebla: un Volkswagen Jetta blanco, placas 446KZV.

Con ese movimiento al descubierto coincidió un hecho accidental: el 13 de febrero de 2001 fue ejecutado Jesús Medina Alvarado, yerno del patriarca del narcotráfico Miguel Ángel Félix Gallardo. Caminaba en el estacionamiento de Costco-Price de Monterrey, ubicado en avenida Lázaro Cárdenas, colonia Valle Oriente; Abraham Ramírez Soto y Francisco Yáñez “El Cholo” se le acercaron en un auto Ford Mystique gris modelo 2000, disparándole; huyeron, abandonaron el vehículo en el estacionamiento de JC Penny’s de la Plaza San Agustín.

El auto permitió seguir la pista a los militares; así, lograron saber de un domicilio rentado y abandonado por los matones; allí encontraron varios cargadores para pistola de diferentes calibres, un chaleco antibalas, diez teléfonos celulares y, lo más importante, un videocasete abrió más las puertas hacia la captura de Benjamín: el de la fiesta infantil a una de sus hijitas en Monterrey. También se localizó una agenda; traía anotado un número telefónico que llamó la atención: “Colegio CECVAC”, en San Pedro Garza García…

Benjamín viajaba de San Diego, California, a San Antonio, Texas; allí esperaba a su familia. Nunca cruzó la frontera para llegar a la casa en Monterrey. Se considera que, al contrario, esposa e hijas pasaban algunos días con él en algún hotel o residencia de San Antonio o lugares cercanos a la frontera mexicana. El FBI y la DEA no se dieron cuenta.

En esa edición, ZETA dio cuenta de la primera transformación de Benjamín: pelo a rape a los lados y arriba, solo una “cola de caballo”. El Ejército montó desde entonces un gran operativo; estaban listos para capturar al capo de los Arellano Félix. Pero la señora esposa se dio cuenta, avisó a Benjamín y el 23 de agosto de 2001 la familia contrató un servicio de mudanza. Todo el mobiliario se concentró en la casa de la calle Cirene, allí fue recogido para transportarlo al Distrito Federal. Desde ese momento, la señora y las hijas no pudieron zafarse de los grupos de inteligencia militar, las siguieron.

Y entonces sucedió lo notable: Benjamín no apareció. Ante esa situación, el servicio de inteligencia militar cambió de táctica: sin perder de vista los domicilios no se dejó ver por la esposa; luego verificaron que la señora de Arellano decidió abandonar el Distrito Federal y se cambió a Puebla. El 21 de diciembre de 2001, se enteraron de que María García Romo compró en esa ciudad y al contado una residencia en dos millones quinientos mil pesos.

Pero la verdadera identidad de la dama era Ruth Lizzet Corona Serrano, esposa de Benjamín. Los investigadores militares confirmaron la operación, buscaron en el Registro Público de la Propiedad, vieron los documentos: una fotocopia de la credencial de elector de la esposa de Arellano con el nombre María García de Romo: era un documento robado al que le cambiaron la imagen de la mujer; además, el pago en efectivo…

Lejos de actuar, inmediatamente tomaron la decisión de continuar la vigilancia. En eso estaba cuando asombrados vieron a Manuel Martínez “La Mojarra”; traía el mismo Volkswagen Jetta blanco, placas 446KVZ, que utilizó en Monterrey. Y como en esa ciudad lo hacía, también en Puebla le llevaba dinero cada tercer día a la señora de Benjamín: 30 mil dólares. Esto fue como la exacta pieza del rompecabezas para armar el envío del dinero; a la vez que se confirmaba en Tijuana la llegada de los dólares, también se verificaba la salida.

El siguiente paso fue perseguir a “La Mojarra”; ocupaba un pequeño departamento cercano a la residencia de la señora de Arellano Félix, en las calles de San José del Fraccionamiento Vista Hermosa, allí estacionaba su auto. Se dedicaba normalmente a pasarla bien en su residencia, casi no salía; tampoco se le vio embriagarse o reunirse con alguna o varias damas. Se continuó la persecución y espionaje de “La Mojarra”. Los oficiales del Ejército videograbaron cuando este joven llegaba, salía y se trasladaba a su otro domicilio. En una de esas, “La Mojarra” visitó otra casa ubicada en el municipio de San Andrés Cholula, las clásicas llamadas “de seguridad”; allí estaban los vehículos que normalmente usaba la señora de Arellano y que por alguna circunstancia los cambiaron de lugar, aparte compraron otro para despistar…

Entonces, la estrategia del Ejército fue determinante: retirarse para atacar. Benjamín debió recibir informes. El día 8 de marzo, aproximadamente a las ocho de la noche, llegó el capo de los Arellano Félix para visitar a su esposa e hijas; iba tranquilo, al fin las vería. Todo vestido de negro, el luto evidente por la muerte de su hermano. Los miembros del Ejército se adelantaron en la vigilancia y comprobaron desde el exterior, que se trataba de Benjamín.

Los militares del Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales (GAFE) entraron en acción. Sin avisar a la PGR ni a la del Estado, sin dar indicios de un operativo que pudiera ser descubierto por agentes federales, estatales o municipales, los “GAFE” entraron sorpresivamente. Benjamín traía una pistola .38 con tres cargadores; pretendió defenderse, pero inmediatamente fue inmovilizado. Lo agarraron cuando estaba descalzo y se disponía a descansar con su esposa e hijas; no tuvo más remedio que rendirse.

La señora fue separada de su esposo y llevada a una habitación; a las niñas se les guardó especial cuidado; luego quedarían libres madre e hijas. Antes, tomaron una fotografía a la señora teniendo atrás un closet; vestía de oscuro, holgado, y el pelo recogido; la gráfica la deja ver triste, con la vista hacia abajo y las manos cruzadas al frente como prueba de que no hubo violación de derechos humanos ni tortura. Luego de que Benjamín se puso calcetines y zapatos, sentado en el sofá cercano a su recámara, tal como se transmitió en la televisión, fue obligado a ponerse de pie para tomarle la primera foto de cuerpo entero. Colocó las manos atrás, endureciendo el semblante, no dejó ver tristeza; parecía que tras su piel se escondía el coraje. Los ojos daban la impresión de impotencia; inexplicablemente, Benjamín no estaba protegido por sus tradicionales pistoleros…

Párrafos tomados del libro “El Cártel” de Jesús Blancornelas, capítulo “Te vas porque yo quiero que te vayas…”

(SEMANARIO ZETA/ DOBLEPLANA  JESÚS BLANCORNELAS /MARTES, 6 MARZO, 2018 12:00 PM)

ANGÉLICA Y “EL KITTY”


Everardo Arturo “Kitty” Páez, también es sospechoso en el asesinato de Angélica Aguilar Navarro. Esta hipótesis surge al conocerse que la jovencita era su concubina. Lo visitaba en el penal de “La Palma”, durante 1998, por lo menos cada quince días. Páez es uno de los “narcojuniors” más famosos. Fue hombre de primera escala en el Cartel Arellano Félix. Hasta compadre de los “estrellas”, Alfredo Valdés Mainero y Ramón Arellano. Uno prisionero y otro muerto. Dedicado más al manejo de droga y dinero en grandes cantidades, se destacó durante los años noventa en Tijuana. Pero lo detuvo la Procuraduría General de la República. Noviembre 11 de 1997. Entonces la delegación bajacaliforniana era comandada por el General y Licenciado José Luis Chávez. Páez se movilizaba tranquilamente en la ciudad con la protección de la Policía Judicial del Estado. Inclusive pasaba a Estados Unidos sin problema. En el momento de su captura, lo acompañaban dos amigos. Salían de un restaurante en el centro comercial Rocasa. Pretendió zafarse presentando licencia de conducir estadunidense, a nombre de Juan Carlos Flores Menchaca, pero le identificaron correctamente. Cuando fue interrogado, delató a varios de sus compañeros. Luego fue trasladado a “La Palma” en Almoloya, Estado de México. Allí sus abogados lograron deshacerse de los cargos. Pero Estados Unidos había solicitado extradición. Un Gran Jurado lo acusó de introducir mil kilos de cocaína. Incluso hubo tiroteo de diplomáticos y jueces. Finalmente lo enviaron a San Diego, California, donde fue juzgado. Sentencia de 30 años. Luego cambiado constantemente de prisión.

No hay una referencia de cuándo Angélica y Páez iniciaron su relación. Tampoco la fecha de terminación. Pero ella firmó la solicitud de visita “Tipo Familiar”, en mayo 24 de 1998. Se acreditó como “concubina del interno Everardo Arturo Páez Martínez”. Llenó tal documentación con su letra. Proporcionó dos fotos tamaño infantil. Señaló domicilio en Tijuana. Proporcionó número telefónico. Bajo protesta de manifestarse con verdad, refirió tener 21 años de edad. Estudiante. Sin empleo. Para efecto de referencias personales, anotó los nombres de un arquitecto, ama de casa, licenciado y estudiante. Residentes de Tijuana. Conocidos. También registró sus teléfonos.

Angélica cumplió todos los requisitos para lograr permiso de visita al penal. Empezando con la copia certificada de su acta de nacimiento y residencia. Carta de no antecedentes penales. Se apersonó con el notario público, en Tijuana. Firmó en su presencia un pequeño documento para manifestar ser concubina de Everardo “El Kitty” Páez. Así validaron la firma, a efecto de ser reconocida en esa calidad por autoridades del penal. También notarizó referencias de su domicilio. Luego se presentó a la Jefatura de Servicios Médicos en Gobernación del Distrito Federal. Fue examinada por el Doctor Germán Durán Hernández. El análisis fue enviado a la Jefa de Trabajo Social Penitenciario, María del Carmen Martínez Sevilla. Esta profesionista otorgó su visto bueno, así completó Angélica todo el papeleo para poder visitar en la prisión de alta seguridad a Everardo “El Kitty” Páez como concubina.

Luego de ser ejecutada en marzo reciente, no se conocían estos detalles sobre Angélica. La hipótesis sobre su asesinato: venganza según la Procuraduría de Justicia del Estado. Personalmente, el titular Antonio Martínez Luna dijo que la damita fue víctima de José Briseño, alias “El Cholo”. Explicó los motivos: este joven se relacionó con la hija de un abogado tijuanense. Oficialmente, la Procuraduría reportó a la prensa que se deshizo ese acercamiento. Entonces la señorita inició noviazgo con Jorge Aguilar Navarro, hermano de Angélica y generante de cierto “book” Caliente, propiedad de Jorge Hank Rhon.

Según la hipótesis de la Procuraduría General del Estado, “El Cholo” mató en venganza a Jorge por entablar relación con la que fue su novia. A propósito, el procurador General de Justicia en el Estado, licenciado Antonio Martínez Luna, declaró a los periodistas: en julio de 2003, pocos minutos después del crimen, tres personas le llamaron telefónicamente para decirle: “fue ‘El Cholo’”. Pero el fiscal estatal nunca identificó a quienes se lo comunicaron.

Luego, la misma Procuraduría reportó que Angélica estuvo muy apegada a quién fue novia de su hermano. Más cuando esta damita dio a luz por la relación con Jorge. La versión oficial es que tal cercanía le molestó demasiado a “El Cholo”. Fue cuando un encapuchado llegó cerca del domicilio de Angélica. Esperó escondido. Ella estacionó el auto correctamente tras las rejas de su casa. El matón le disparó cobardemente por la espalda. No dejó que Angélica se bajara del carro, un Sentra. Todo sucedió en marzo 5 de este año. Era de noche, poco antes de las nueve.

El asesino huyó. Dejó tirado el pasamontañas. Quienes lo vieron cuando escapó, dijeron que utilizó un vehículo Sable gris. Indudablemente, otro cómplice manejaba. Las policías no pudieron localizarlos. Contra la costumbre mafiosa, en esa ocasión, el automóvil utilizado para escapar no fue abandonado a pocas cuadras. Así lo estilan sicarios para destantear testigos. Los ven subirse a un carro de “equis” color, luego de tirotear. Enseguida suben a otro con diferente tono. Y siguen su escapatoria tranquilamente.

La Procuraduría general de Justicia en el Estado sostuvo que “El Cholo” ejecutó u ordenó ejecutar a Angélica. La hipótesis: en venganza por el apego con quién fue su novia. Tras la ejecución que estremeció a muchos tijuanenses, el procurador fue públicamente recriminado al no ofrecer protección policiaca para Angélica. Médicos reconocidos publicaron un desplegado, censurado también a la autoridad. Inclusive revelaron que el fiscal estaba perfectamente enterado de quién fue el criminal. Nunca respondió.

Entonces fue voz pública: ya no se puede andar seguro en Tijuana. Por eso se organizó una marcha silenciosa. Personas que ni siquiera conocían a la joven asesinada participaron en la manifestación. Se unieron. Hasta vistieron camisetas con la foto y leyenda “Angie” estampadas. Las crónicas periodísticas y en los telediarios anotaron entre dos mil y tres mil asistentes. Un día antes, el procurador se presentó ante periodistas. Primero dijo sumarse a la indignación, luego mostró una foto de “El Cholo” acompañado entre otros muy conocidos jóvenes por Jorge Aguilar Navarro, hermano de Angélica.

La publicación de la gráfica provocó serias reacciones. Cercanos a los jóvenes que aparecieron, consideraron indebido exhibirlos. Dijeron ser ajenos a la tragedia, pero que indirectamente se les ligaba. Se resaltó que era una fotografía como muchas otras, captada en momentos de diversión en alguna discoteca. Las opiniones se dividieron, así como hubo quienes no sabían los pasos de “El Cholo”. Seguramente, otros conocían su actividad.

Pero al conocerse ahora la relación de Angélica, en 1998, con Everardo “El Kitty” Páez, se abre otra hipótesis. Primero tuvo las visitas de la damita a la prisión de Almoloya, pero cuando fue enviado a Estados Unidos, no hay referencia de que continuaron. Y menos al ser trasladado de San Diego a otras prisiones continuamente, tal y como se estila en ese país con narcotraficantes reconocidos. Páez recibió una larga sentencia. Entonces, el antecedente de concubina y luego no continuar en tal relación, pudo haber causado el origen de su asesinato. Naturalmente, sin descartarse la consideración oficial de la Procuraduría sobre “El Cholo”.

Es preciso aclarar: la relación de Angélica con Everardo “El Kitty” Páez no es ningún delito. Tampoco esta publicación pretende manchas su memoria. Simplemente hay un hecho: fue asesinada. Hay una sospecha original, pero documentos encaminan a otra hipótesis. Y lo aquí escrito es absoluta realidad. El propósito simplemente: encontrar la verdad.

Estoy seguro que si Angélica no hubiera sido asesinada, jamás se hubieran conocido los documentos cuando ella fue concubina de Páez. Ni tampoco los de la damita que tuvo relaciones con “El Cholo” y luego con Jorge. Aparte, si algo le hubiera pasado a la primera pareja sentimental de Páez, seguramente también se mencionaría su nombre. Pero en la búsqueda de los culpables, muchas veces es preciso conocer el pasado para entender mejor el presente.

La Procuraduría general de Justicia en el Estado tiene así su línea de Investigación, y aparte la de “El Kitty” Páez. La autoridad está obligada a esclarecer el asesinato de Angélica, sus relaciones no justifican en ninguna forma que haya sido ejecutada. Tampoco las de su hermano. No capturar a los culpables elevará las escalas de inseguridad, impunidad y complicidad.

(SEMANARIO ZETA/ DOBLEPLANA  JESÚS BLANCORNELAS/ LUNES, 26 FEBRERO, 2018 12:00 PM)

FINGIMIENTO


Historias desconocidas de mafiosos

Moreno y fortachón, dejó el traje. Andaba más a gusto sin esas formalidades. Hasta olvidó el sombrero de vestir que tanto le distinguía. Después de andar por muchas partes, decidió vivir en Guadalajara. Invirtió hartos dólares. Fabricaba y vendía blocks para construcción. Despacho y almacén allá por la carretera a Chapala. Antes del entronque al Aeropuerto Internacional. Terminaban los años setenta. Cierto día llegaron dos tipos a la bloquera. No tengo referencia si la disfrazaron preguntando sobre el precio del producto. O en solicitud de la clásica “Perdone, ¿sabe Usted por dónde queda la calle Fulana?”. Lo único que sí estoy bien enterado: Tirotearon y muerto. Luego el par de asesinos salió corriendo. Se subieron a pick-up de color amarillo y quién sabe para dónde arrancaron. Naturalmente, la Policía apareció rápido. Pero llegando al punto trágico, dejaron a un lado el ejercicio de trámite. Rápidamente identificaron al asesinado: Jaime Alcalá García. “Fue agente de la Policía Judicial Federal”. Lo conocían muy bien.

Era hombre fuerte de la Procuraduría General de la República. En Sinaloa, hizo pareja con José Carlos Aguilar Garza. Pero este barón también terminó ejecutado. Cuando entregó la placa, se metió a narcotraficante. Asociado con gente de talla grande. Aparte de conocerlos, tenía excelente comunicación con los federales. Desgraciadamente, un accidente avionístico lo dejó lisiado. En el desplome se descubrió: Transportaba cocaína. Anduvo en líos legales y pudo irse a su casa de Nuevo Laredo. Inmóvil como estaba, un día llegaron varios fulanos. Se pararon frente al domicilio y dispararon harto. Como si ese día se fueran a terminar los cartuchos.

Conocía a Jaime Alcalá y Carlos Aguilar Garza en Tijuana. Llegaron de Sinaloa. Año del ’78. Fueron los primeros protagonistas de actos espectaculares. Empezaron a escamotearle lo apacible a la ciudad. Todo mundo trabajando de día. Por la noche había buena diversión. Cero sustos. Ni crímenes. Entonces aparecieron estos hombres con sus grupos. Todos, ametralladora en mano. Lente y chamarra negros. Botas vaqueras. Anillos y cadenas relucientes. Atrabancados. Espantaban. Dieron rienda suelta a las famosas redadas. Detenciones sorpresivas en bolita y por parejo. A veces detenían a algún culpable, pero a muchos inocentes. Personas muy conocidas que ni de esperanzas, andaban en sucios negocios. Como quien dice, sin vela en el entierro. Cierta ocasión vi una sorpresiva captura. Llegaron a un pequeño centro comercial en bulevar Agua Caliente. Cercano a donde yo trabajaba. Barrieron con todo mundo. No había delincuentes. Nada más se fueron con la finta del puro rumor. Por eso armaron gran escándalo. Rápido retoñaron las protestas. Pasado el tiempo, fueron retirados por tanto barullo. Aguilar Garza y Jaime Alcalá ni adiós dijeron. Abandonaron todo. Nada más dejaron de operar en la ciudad y con el tiempo, me quedó claro: Llegaron a proteger al narco y no meterles la pata. Por eso acabó la quietud de Tijuana. Los mafiosos aparecieron en la calle como niños al recreo. Sin preocupación. Estaban apalabrados. Después se arreglarían con el Gobierno Estatal del priista y Licenciado Xicoténcatl Leyva Mortera.

Su paso por Sinaloa lo confirma. Durante 1976, despacharon en las oficinas del Ministerio Público en Culiacán. Entonces no había delegación. El bien informado y experto Carlos Resa, me envió estos datos: En febrero tres de ese año, recibieron órdenes.

Aprehender a los narcotraficantes Ramón Quiroz Pérez, Rafael López Herales y José Contreras Subías. Se trataba de la averiguación previa 200/976. Proceso 13/976. A la hora de la hora, sus jefes escucharon el reporte de la pareja: “No hay datos posibles para su localización”. Gracias a eso, Contreras Subías ascendió en el ranking de la mafia. Llegó a ser el segundo hombre más poderoso en los años ochenta. Hasta cuando le colmó el plato a los gringos. Fue detenido en Costa Rica. Trasladado a Tijuana por haber matado a un policía. Pero hizo de las suyas. Cada fin de semana pagaba. Lo dejaban salir. Visitaba a su familia. El lunes regresaba tempranito. Nadie se daba cuenta. Hasta que un día ya no volvió. Se fue a Estados Unidos. Allá lo detuvieron. Pasó 14 años encarcelado. Cumplida la sentencia, le deportaron a Tijuana. Ejecutado el día menos pensado.

Otra orden de aprehensión no cumplida en aquellos tiempos: Averiguación previa 250/976. Proceso 49/976. Marzo 4. Aguilar Garza y Alcalá debían detener a tres mafiosos. Clemente Payán, Alberto y Rafael Caro Quintero. Este hombre, de mucho “arrastre” entre las damas. Iba volado rumbo al gran poder. Llegó a ser el número uno mexicano y de “clase premier” en América. Se tantea hoy: Fácil, Aguilar Garza y Jaime Alcalá pudieron capturarlo. Pero como dicen por aí’ “lo dejaron ir vivo”. Al final, le fue mal pero no tan peor, como a Contreras Subías. Capturado cuando era lo más notable. Lo refundieron en una y otra cárceles. Hace días, trasladado de “La Palma” a Puente Grande. Todo canoso. Ni sombra del galán aquel. Pero tiene en su haber, distinguirse por ser el o de los primeros utilizando “charolas” de la PGR o Dirección Federal de Seguridad. Así se identificaba como agente. Hasta se le cuadraban. También fue famoso por ofrecer a los policías muchos dólares. La historia resalta aquella hazaña de Caro Quintero. Transportar cientos de campesinos sinaloenses. Llevarlos a Chihuahua para sembrar y cosechar marihuana en la superficie más grande jamás vista en el país. En una palabra, fue de los primeros millonarios. Pero Alcalá y Aguilar Garza no lo detuvieron. Simplemente reportaron: “No hay datos posibles para su localización”.

Hay más historia: Averiguación Previa 526/976. Proceso 49/976. Marzo del mismo año. Delito contra la salud. Modalidades: Compra, venta, preparación, almacenamiento y tráfico de cocaína. También heroína. Por eso ordenaron de México a Sinaloa, detener a Félix Maximiliano Velázquez o Marcelino Velázquez, y Benjamín Arellano Félix. Este hombre debía andar en sus veintes. Tiempo atrás, desempacado de Guadalajara. Todavía no era ligamayorista. Según antecedentes, Aguilar Garza y Alcalá tenían todo para detenerlo. Pero se hicieron desentendidos. Está escrito en el expediente: “No habiendo datos posibles para su localización”. Firmaron, Aguilar Garza como Ministerio Público y Alcalá en su papel de Comandante. Benjamín llegó a Tijuana seis años después. Caro Quintero y Contreras Subías ya estaban encarcelados. Sin estorbo, los Arellano pasaron algo así como de la Liga Mexicana del Pacífico, a las Mayores. Luego su cártel, a los playoffs. Y a la Serie Mundial. Igual que Joe Torre manejando los Yanquis de Nueva York, tuvo mala suerte. Perdió a sus lanzadores estrella. Benjamín a su hermano Ramón. Y al mayor, Francisco Rafael, encarcelado. También su padrino, Don Chuy Labra, Ismael Higuera y una bola de camaradas. Aun así, continúa fuerte.

Imagínese el Lector: Aguilar Garza y Alcalá cumpliendo órdenes y capturando a Contreras Subías, Benjamín Arellano y Caro Quintero. Otro sería ahorita el rumbo del narcotráfico mexicano. Para empezar, a la famosa pareja no la hubieran matado. Seguramente, Contreras Subías viviría. Caro Quintero seguiría dando rienda suelta a sus amoríos. Benjamín Arellano continuaría libre. Sin pleitos. Con sus hermanos Ramón vivo y Francisco Rafael acompañándolo.

Total, hace 28 años de aquel disimulo oficial. Aguilar Garza y Jaime Alcalá reportando: “No hay datos para su posible localización”. Pero ya ve, las cosas no han cambiado. En Sinaloa no tocan a los grandes ni con la hoja de una orden de aprehensión. El Delegado de la PGR no sabe por dónde sale el Sol. Los policías traidores se le escapan. Los espíritus de Aguilar Garza y Jaime Alcalá se pasean de Culiacán a Badiraguato.

Tomado de la colección “Dobleplana” de Jesús Blancornelas, publicado en noviembre de 2004.

SEMANARIO ZETA/ DOBLEPLANA  JESÚS BLANCORNELAS /LUNES, 19 FEBRERO, 2018 12:00 PM)

EN SILENCIO


1.- ADIÓS CONFIANZA

El 21 de agosto apareció muerto Armando Figueroa Constantino en Mazatlán. Era Delegado para Sinaloa y Nayarit de la FEADS (Fiscalía Especial de Atención a Delitos contra la Salud). Estaba flotando en las aguas de la manga de El Sábalo. Su automóvil, en el fondo. Naturalmente, la primera sospecha fue: Lo mató algún mafioso. Tenía un golpe en la frente y otro en la nuca. Pero otra resultó la realidad. Un importante funcionario de la PGR me confió que horas antes de morir, desde la Ciudad de México le pidieron su renuncia. Tenían motivos suficientes para ya no confiarle nada. Después de recibir tan infortunada noticia, este caballero llamó a los asistentes de sus jefes. Les dijo que no la amolaran. Que no se valía. Que no lo corrieran. Pero solamente encontró como respuesta un “ni modo, órdenes son órdenes”.

La persona que escuchó el reclamo reportó a sus superiores: “Llamó Figueroa y está…hasta atrás”. Al día siguiente se supo de su muerte. La investigación dejó en claro: Tomó tanto como para no poder controlar su auto y se fue a pique. Solamente tenía un golpe en la frente. Mi informante aseguró que a la hora de la autopsia se le encontró droga. Días antes participó en la confiscación de un gran cargamento de cocaína. Pero la FEADS le encontró sus pecados y lo cesó.

Me lo dijeron muy en reserva: Un agente de la Policía Judicial Federal asignado en la Delegación de la PGR-Tijuana se borró solito de las filas. Ni el sueldo cobró. No es que hubiera sentido vibras para dejar el puesto. No. Se dio cuenta que como a los venados, el cazador lo tenía en la mira y le puso velocidad a su escapatoria. Las investigaciones subieron el telón de la sospecha y apareció como el principal protagonista sobre el escenario. Fue el eslabón entre la policía y el Cártel Arellano Félix para informar los pasos que daría don Pepe Patiño y sus ministerios públicos de la FEADS. Sí. Este señor andaba muy cerca de los mafiosos. Por eso fue secuestrado en abril. Torturado. Le pasaron un vehículo sobre el cuerpo. Y muerto con sus compañeros, los lanzaron a su auto a un barranco de la bajacaliforniana sierra La Rumorosa. Su compañero de la PGR, el que le puso el dedo, desapareció.

2.- LOS FEDERALES

José Antonio Zorrilla todavía está en la cárcel. Dicen que ordenó asesinar al periodista, amigo y maestro don Manuel Buendía en mayo 30 del 84. Era amigo de él. Indudable informante, pero por su cercanía, sabedor de lo que escribiría el columnista. Mi hipótesis en este caso no ha cambiado: A Buendía lo mataron por algo próximo a publicar sobre esa relación funcionarios-narcotraficantes. Pero la autoría no fue Zorrilla, Director entonces de la Federal de Seguridad. Creo, como dicen los políticos, venía de más arriba.

Cierto día en Ciudad Obregón, Sonora, a punto del anochecer, una camioneta se emparejó en el alto de crucero a la conducida por Rodolfo García Gaxiola apodado “El Chipilón”. Fue Comandante de la Policía Judicial Federal en Hermosillo y Tijuana. Me imagino que cuando sintió a su lado otro vehículo volteó a ver a sus casuales acompañantes del asfalto. Pero más tardó en mirarlos que recibir tantos disparos como flechas de comanches en una película de John Wayne. Aquí sí cabe aquello de “…el que a hierro mata, a hierro muere”, pues años antes García Gaxiola hizo lo mismo: Emparejó su vehículo al pick-up donde iba el Director de la Policía Municipal en Tijuana, Licenciado Federico Benítez. Auxiliado por un agente federal casi despedazaron al abogado con dos ametralladoras AK-47. La hipótesis es que la mafia ordenó a “El Chipilón” matar al funcionario. Delicados. Nada más por no aceptar seguramente cuantioso soborno para permitir vender droga afuera y cerca de las escuelas.

El Licenciado Isaac Sánchez Moreno salió de su domicilio defeño rumbo al bunker de la Procuraduría General de la República. Luego de ocupar varias sub-delegaciones y comandancias regionales estaba trabajando en algo especial: Investigar a los policías judiciales en malos pasos. Como en sus anteriores comisiones le puso muchas ganas. Pero esa mañana cuando salió de casa se dio cuenta inmediatamente. Primero lo iban siguiendo y luego persiguiendo. Me imagino que tanteó regresar a su casa por estar más cerca y no continuar a la PGR. Dicho y hecho. Llegó rápido. Lo malo fue cuando bajó de su auto y caminó apresuradamente a la puerta de la residencia. Lo ametrallaron. Hasta hoy nadie ha podido demostrar lo contrario: Fueron policías.

3.- SECUESTRADORES

No sé si se entregó por miedo. Pero después de organizar y realizar el secuestro del relevante empresario Germán Hernández Estévez, se rindió Javier Martínez Zamora. Este treintañero resaltaba en la Dirección de Seguridad Pública del Estado en Querétaro. Gracias a Dios el plagiado no fue a dar al camposanto, pero el susto lo sufrirá toda su vida. El señor policía tenía su banda y trabajaba muy a gusto con dos ex agentes y tres más en activo. En Tijuana algo más o menos parecido hizo Marisela Toledo Rojas. Era agente de la Judicial Federal, joven. Pero utilizó chapa e influencia para armar un equipo de secuestradores. Traían asustadas a muchas familias de dinero hasta cuando les cayó lo menos esperado: La policía.

Francisco Fiol Santana estaba muy bien ubicado en la Policía Judicial del Estado en Tijuana. Veinte días antes de ser asesinado Luis Donaldo Colosio, iban en una Suburban último modelo varios agentes estatales. Se cruzaron con vehículos iguales repletos de federales que protegían a Ismael Higuera “El Mayel” y Javier “El Tigrillo” Arellano Félix. Se agarraron a balazos. Como sucede en los accidentes automovilísticos, donde casi siempre se salva el conductor y huye, aquí murieron la mayoría de los policías y no los mafiosos. Los pocos agentes sobrevivientes capturaron a Higuera y Arellano. El Jefe de Homicidios de la Policía Judicial del Estado, Francisco Fiol Santana, les facilitó eficazmente su escapatoria.

Podría seguir con más ejemplos reales donde los policías estaban al servicio de las mafias o asociados. Faltan muchísimos casos. Tantos, que sinceramente dudo haya un Estado en nuestro país y difícilmente un Municipio donde no exista esa sucia relación. “Todo el Poder” es una película basada en esa situación. El guión no exagera. Por el contrario, se queda chico. Es peor la perversión real a lo imaginario de la cinta. La corrupción no tiene medida ni a lo ancho ni a lo largo. Tampoco tiene estatura. Me consta.

4.- EN SILENCIO

Por eso se me hace estratégicamente fuera de tono y políticamente comprometedor lo que vienen diciendo los señores José Luis Reyes y Francisco Molina, encargados por Vicente Fox para reorganizar los cuerpos de seguridad. Siento muy infantil su propósito de “vamos a darle la oportunidad a que se reivindiquen”, refiriéndose a los policías malandrines. (Zona Abierta, Televisa, Agosto 25). Es sabido: El que se metió a la mafia o con los mafiosos, no sale ni en brazos de los Arellano. Lo matan. En esto no hay penitencia para arrepentidos. Creo que en términos populares los señores foxistas vienen cacareando mucho el huevo. Están enseñando sus cartas. Aparte de ser el suyo un protagonismo peligroso, no dudo algo: Los mafiosos también están cambiando sus sistemas y seguramente van adelante de los señores Reyes y Molina. La diferencia es que trabajan en silencio.

Tomado de la colección Dobleplana de Jesús Blancornelas y publicado en febrero de 2016.

(SEMANARIO ZETA/ DOBLEPLANA  JESÚS BLANCORNELAS/ LUNES, 12 FEBRERO, 2018 12:00 PM)

CUATRO MUERTOS Y UN HERIDO DURANTE LA MADRUGADA EN TIJUANA


Cuatro muertos y un herido por arma de fuego, además de un ataque a una agencia de carros, fueron reportados durante la noche del sábado y la madrugada de este domingo.

El primer hecho se reportó a las 22:20 horas del sábado, en la calle Huitzilopochtli de la colonia Sánchez Taboada, en donde paramédicos de la Cruz Roja declararon sin vida a un masculino que contaba con impactos de bala.

A las 3:10 horas, se reportaron la agresión de sujetos armados a b ordo de un vehículo, a la agencia BMW que se encuentra en la calle Sánchez Taboada en la Zona Río, causando daños a tres vehículos y sin reportarse personas lesionadas.

Un muerto y un lesionado declarado con salud estable, fueron reportados a las 3:45 horas, en la calle Rincón de la Gloria de la colonia Praderas de la Gloria, se mencionó también que los presuntos responsables se retiraron a bordo de un vehículo color negro.

Posteriormente, a las 5:35 horas, en el bulevar Cucapah de la colonia Buenos Aires Norte, se encontró un masculino con impacto en la región cefálica, quien fue declarado sin vida por paramédicos de Cruz Roja; el presunto responsable se retiró a bordo de un vehículo color guinda.

Finalmente a las 8:44 horas, en la calle Abedul del fraccionamiento Valle de las Palmas, se reportó un masculino envuelto en una lona azul y sin signos vitales.

(SEMANARIO ZETA/ DESTACADOS  MANUEL AYALA /DOMINGO, 22 ABRIL, 2018 10:54 AM)

EL PRIMERO DE TRES


Todos necesitan una estrategia, comenzó contundente Lawrence Freedman en su importante obra histórica sobre estratagemas en 2013. Tenerla, afirma, sugiere la habilidad para mirar más allá del corto plazo y lo trivial, al largo plazo y lo esencial, para ocuparse de las causas en lugar de los síntomas, y para ver el árbol en lugar de las ramas. Pero tras los 120 minutos del primer debate presidencial, ninguno de los candidatos enfocó realmente en las causas que provocaron la inseguridad, salvo Margarita Zavala que acusó el retiro del Estado en el combate a criminales, y todos buscaron el contraste con el enemigo a descarrillar, Andrés Manuel López Obrador. Vieron lo particular no lo general, en realidad este primer encuentro ante la Nación se trataba de otra cosa: exhibir las inconsistencias y contradicciones del candidato de Morena. Objetivamente hablando, lo lograron; subjetivamente, se verá si tiene impacto en las próximas encuestas de preferencia electoral.

López Obrador llegó al debate para administrar la ventaja que lleva sobre sus adversarios, pero algo importante sucedió con el equipo que lo preparó, porque le dieron datos falsos sobre inseguridad. Fue uno de sus malos momentos, al presumir los logros que alcanzó en su gobierno en la Ciudad de México. Anaya le demostró que mentía. No abundó, pero según datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública, López Obrador no dio datos reales. En su gobierno hubo 988 mil 141 delitos en general, 686 secuestros y ocho mil 389 homicidios. En el periodo 2013 a la fecha, van 944 mil 496 delitos en general, 265 secuestros y ocho mil 327 homicidios. El candidato de Morena no replicó. Se ajustó al libreto: no enredarse en réplicas, no responder señalamientos concretos –como lo acusó Anaya-, y regresar todo el tiempo a las frases que penetran no sólo en sus clientelas electorales, sino también en un amplio segmento de la sociedad que está indignada por la corrupción y la impunidad.

López Obrador ya tiene bien anidada su narrativa, por lo que se quiso concentrar en una letanía. Anaya, y de manera amplia el candidato independiente Jaime Rodríguez Calderón, lo arrinconaron en cada uno de los temas. Durante toda la primera parte del debate, el lenguaje de cuerpo de López Obrador mostró lo acosado que estaba, con los brazos cruzados –reflejo subconsciente de inseguridad-, con la cara dura y el cuerpo doblado. Comenzaba a dar señales de molestia ante las imputaciones de deshonesto y corrupto, pero “El Bronco”, le abrió la puerta de salida y volteó a Meade a cuestionarlo sobre su integridad. Anaya también lo soltó y enfiló contra el candidato oficial. En este tema, Meade no tiene muchas armas para defenderse. Los actos de corrupción de gobernadores priistas, la inacción judicial por el tema de Odebrecht, la creciente percepción de impunidad en el gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto no pudieron, porque no había forma real de responder, ser atajados por el candidato priista.


Meade llegó como el underdog, el candidato más débil por todos los negativos que arrastra del Presidente (ocho de cada 10 mexicanos reprueban su gestión), y por el rechazo al PRI (seis de cada 10 mexicanos dicen que nunca votarían por ese partido). Si bien mostró que tuvo una buena preparación para el debate, no ha sido suficiente. Su estrategia tenía que haber superado el obstáculo para reducir el abismo existente entre el objetivo que busca (ser un candidato competitivo), y la realidad de las herramientas y los instrumentos que tenía a su alcance (el descrédito presidencial, del gobierno y del partido). Para un underdog siempre se sugiere que despliegue una táctica guerrillera, donde golpea a su enemigo y se retira, pero teniendo el cuidado siempre que en el repliegue, no sea alcanzado por los tiros de sus adversarios. Eso le sucedió el domingo en la noche. No le afectaron los lugares comunes de López Obrador, pero fue tóxico el emplazamiento que le hizo Anaya al hablar de corrupción y le preguntó qué podría decir de su jefe, el Presidente Peña Nieto. Meade enmudeció.

Cuando se tienen pocas opciones, como con las que entró Meade al debate, las posibilidades pueden mejorar sustancialmente si actúa fuera de la caja y es disruptivo para obligar a quien luce como el poderoso. No lo hizo. Aquella pregunta lo desinfló. Incluso llegó a mezclar los apellidos de Elba Esther Gordillo con Napoleón Gómez Urrutia, al llamar “Gómez Gordillo” a la maestra, en algo que puede interpretarse como nerviosismo. Pudo haber sido más enérgico con el Presidente, pero no lo hizo, o dicho que el Presidente no está fuera del alcance de la ley, pero optó por no incomodarlo, menos tocarlo. ¿Se acabaron sus posibilidades en este primer debate? Es otra de las respuestas que darán las próximas encuestas.

No hubo nada nuevo en el debate, por cuanto a frases, ideas y propuestas, y tampoco hubo debacles. Se regresa todo al campo de las percepciones y a la lucha del post debate. Alguna vez dijo el boxeador Mike Tyson –recordado por Freedman-, un golpe bien puesto echa a perder el plan más ingenioso. Nadie lo dio. La combinación de unir fuerzas contra el más poderoso siempre era una buena estrategia, para construir una alianza táctica con el interés común que López Obrador alcanzar un techo electoral y empezara a perder puntos. Pero el planteamiento de hacer un duelo que acota todo a un ganador y un perdedor se eliminó cuando Meade se convirtió en otro objetivo a derrumbar. El momentum se esfumó. No parece que a López Obrador le hayan hecho suficiente mella.

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(NOROESTE/ ESTRICTAMENTE PERSONAL/Raymundo Riva Palacio/ 23/04/2018 | 03:00 AM)


ASÍ FUE EL POSDEBATE MODERADO POR CARMEN ARISTEGUI Y RENÉ DELGADO (VIDEO)


Los representantes de los 5 candidatos analizaron el primer encuentro entre los presidenciables, en una transmisión conjunta entre Aristegui Noticias y Grupo Reforma.

(ARISTEGUI NOTICIAS/ REDACCIÓN AN/23 DE ABRIL 2018)