Cuatro de los cuerpos estaban calcinados
y no pudieron ser identificados al momento del hallazgo; los otros cinco
corresponden a hombres.
(Foto: Twitter/@hederzona3).
Nueve cadáveres fueron
encontrados en dos automóviles la noche del miércoles en Zapopan, Jalisco,
informó la Comisaría de aquel municipio.
En un coche modelo Chevy
color café que estaba sobre una brecha conocida como Macumba, en el poblado de
Nextipac, la policía de Zapopan encontró cuatro cuerpos calcinados que no
pudieron ser identificados en ese momento, de acuerdo con El Informador.
En otro vehículo, un Sentra
rojo ubicado en el kilómetro 11 de la carretera que va a Colotlán, se
encontraron los cuerpos de cinco hombres con huellas de violencia. Dos de las
víctimas estaban en los asientos traseros del auto y los otros tres fueron
hallados en la cajuela.
Además este jueves fue
encontrado en la colonia Tetlán Río Verde, Guadalajara, el cadáver de un hombre
con una cartulina y un mensaje escrito en ella.
(Con información de El Informador).
(ARISTEGUI NOTICIAS/ REDACCIÓN AN/ ABRIL 19, 2018 4:41
PM)
Los rusos también acusan que
"terroristas" en Douma han estado impidiendo que la misión de la OPAQ
acceda al lugar para determinar qué ocurrió.
Foto: Reuters
Este jueves, la portavoz del
Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova, afirmó que en los territorios
liberados de Ghouta Oriental, Siria, fueron descubiertos contenedores con cloro
de fabricación alemana y bombas de humo producidas en Reino Unido, por lo que
atribuyó que el supuesto ataque químico en Duma son “100% falsificaciones”.
“Las fuerzas gubernamentales
sirias han descubierto contenedores con cloro, el tipo de arma química más
terrible, producidos en Alemania, así como botes de humo procedentes de la
ciudad de Salisbury [Reino Unido]”, acusó Zajárova.
Incluso, de acuerdo con la
agencia RT, la vocera hizo referencia a una publicación del diario británico
The Daily Mail, que en 2013 reveló el supuesto permiso de la Casa Blanca para
efectuar “un ataque químico de bandera falsa” que tendría como fin culpabilizar
al gobierno sirio.
“El escenario sí se puede
confirmar, pero la situación y circunstancias de lo que pasó allí fueron
inventadas”, señaló la vocera que además acusó que “el ataque químico es una
peligrosa provocación mediática”.
En su conferencia de prensa
semanal con medios locales y extranjeros, Zakharova dijo que le era “difícil”
comentar este hecho, ya que “es tan aterrador y socava la creencia en la
humanidad de ciertos países”, señaló.
Desde Occidente se señaló un
ataque químico a partir de fotos y videos “que fueron divulgadas en las redes
sociales”.
FALTA INSPECCIÓN
El gobierno ruso culpó hoy a
los rebeldes sirios de impedir las inspecciones de los expertos de la
Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) al sitio del
supuesto ataque químico del pasado 7 de abril en la ciudad de Douma, que afectó
a cientos de civiles.
En medio del llamado de China
a una investigación “objetiva” del presunto ataque químico, el viceministro de
Relaciones Exteriores de Rusia, Mikhail Bogdanov, afirmó este jueves que los
terroristas en Douma han estado impidiendo que la misión de la OPAQ acceda al
lugar para determinar qué ocurrió.
“Los últimos acontecimientos
muestran que, desafortunadamente, (la amenaza) permanece … Hay militantes que
intimidan a los ciudadanos y, en particular, interfieren con el trabajo de los
representantes de las Naciones Unidas y la OPAQ. Alguien no quiere que se lleve
a cabo una investigación profesional imparcial”, dijo Bogdanov.
El vicecanciller ruso
confirmó las declaraciones que el director general de la OPAQ, Ahmet Uzumcu,
hizo la víspera en una reunión en la sede de la organización en La Haya,
respecto a que un tiroteo obligó al equipo de seguridad de la ONU a retirarse
de la zona, retrasando la misión de los inspectores de armas químicas.
El Ministerio de Asuntos
Exteriores de Rusia considera que los ataques lanzados la semana pasada por
Estados Unidos, Francia y Reino Unido en Siria por el presunto uso de armas
químicas por parte de las fuerzas sirias tienen como objetivo encubrir a los
terroristas y justificar la acción militar externa.
“Encontramos confirmaciones
de que el verdadero objetivo de ‘los tres’ era darles un respiro a los
terroristas, restaurar su fuerza, prolongar el derramamiento de sangre en el
territorio sirio, impidiendo así el proceso del acuerdo político”, afirmó este
jueves Maria Zakharova, portavoz de la Cancillería.
La funcionarios indicaron que
Rusia tiene información de que los militantes del ex Frente al-Nusra , con el
apoyo de Estados Unidos, estaban creando una autonomía en el sur de Siria.
La semana pasada, Estados
Unidos, Francia y el Reino Unido lanzaron misiles contra una serie de objetivos
en Siria, en respuesta al presunto ataque químico en Douma del pasado día 7,
denunciado por organizaciones médicas y humanitarias en el país árabe.
El presidente de China, Xi
Jinping, señaló este jueves la necesidad de una investigación exhaustiva, justa
e imparcial sobre el presunto ataque químico en Siria en una conversación
telefónica con la primera ministra del Reino Unido, Theresa May.
China fue uno de los países
que respaldó la resolución redactada por Rusia del Consejo de Seguridad de las
Naciones Unidas (ONU), que pedía una investigación sobre el ataque químico en
Douma, la cual fue vetada por Estados Unidos. (Agencias)
(ARISTEGUI NOTICIAS/ REDACCIÓN AN/ ABRIL 19, 2018 5:17
PM)
Estas operaciones contradicen el mandato
constitucional del Superissste, el cual establece que su función es abastecer
productos de la canasta básica a las familias mexicanas, dijo Ana Lilia Pérez.
En la opacidad, el
Superissste hizo transacciones por más de mil millones de pesos con
instituciones gubernamentales, las cuales violan la Constitución, afirmó la
periodista Ana Lilia Pérez.
Al presentar la cuarta y
última parte de la serie “Superissste, ¿qué demonios pasó aquí?”, Pérez explicó
que el director del Superissste, Luis Alonso Reza, describió el esquema que
utilizan para ventas a instituciones de gobierno: los compradores le hablan, le
solicitan artículos de un catálogo que no es público y la institución busca
directamente a los proveedores.
Tan solo en 2017, detalló,
tuvo operaciones por mil millones de pesos con organismos de gobierno, a pesar
que las sucursales únicamente tienen bienes disponibles por 70 millones.
“La Ley de Adquisiciones nos
permite la venta entre dependencias y entidades públicas. Los nuevos esquemas
de comercialización en el mundo no nos obligan a tener la mercancía en nuestras
tiendas”, argumentó Reza en entrevista.
Sin embargo, no detalló el
monto exacto de las transacciones, las ganancias del Superissste y tampoco
mostró una copia del catálogo en el que supuestamente se pueden encontrar hasta
plantas tratadoras.
“¿Que dependencias están
comprando todo esto? Tampoco se informó qué dependencias son, a pesar de que
manejan dinero público, es decir, cada compra que cada una de esas dependencias
está haciendo, debería ser transparentada en el sistema Compranet pero ni una
sola de estas ventas aparece en el sistema, únicamente es algo interno”, expuso
Pérez.
De acuerdo con la periodista,
“se está haciendo una contabilidad opaca donde se está pretendiendo simular
este tipo de ventas como si fueran parte de ventas al público en general”.
Además, indicó, estas
operaciones contradicen el mandato constitucional del Superissste, el cual
establece que “debe poner a disposición de los trabajadores y sus familias, y a
partir el sismo de 1985, a todas las familias mexicanas, productos de abasto,
productos básicos, de la canasta básica”.
“Se están haciendo
transacciones que son opacas y así lo han dicho las contralorías internas, así
lo ha dicho la Auditoría Superior de la Federación. Este modelo de
comercialización no es acorde a la figura que tiene el Superissste ni a su
mandato constitucional. Para hacer esto que se está haciendo se tendría que
haber modificado la Constitución”, agregó.
Además, señaló, “en este caso
está comprobado por las áreas de fiscalización que las ventas que se revisaron
fueron ficticias, fueron falsas, nunca existió esa venta, habría que ver dónde
quedó ese dinero o dónde se usó ese dinero”.
La periodista recordó que
durante el encuentro con el director del Superissste, estuvieron presentes
cinco personas más, que se identificaron como sus asesores y abogados; sin
embargo, en ningún momento hablaron.
Recordó que el licenciado
Reza aseguró que hay una denuncia en su contra por el posible peculado de 650
millones de pesos, aunque no ha recibido una notificación de la Secretaría de
la Función Pública.
“Cuenta que el órgano interno
de control llega a decirle a su oficina en privado, de manera informal que
había una denuncia en su contra. Lo cual es extraño porque el órgano interno de
control es el área vigilante del funcionario”, comentó la también autora de
Pemex RIP.
Reza le comentó que cuando
llegó a la administración de Superissste encontró una serie de anomalías,
mismas que denunció ante Función Pública pero se negó a proporcionar el
expediente de la denuncia y nombre de funcionarios a los que denunció.
A continuación la entrevista
completa:
(ARISTEGUI NOTICIAS/ GAUDENCIA VARGAS ORTIZ/ ABRIL 19,
2018 2:46 PM)
La periodista Ana Lilia Pérez
comenta la tercera entrega de la serie "Superissste ¿Qué demonios pasó
aquí?", en la que se detallan las operaciones de la "Tienda 14",
la cual nunca existió físicamente ni tuvo empleados, pero sirvió para
triangular millones de pesos en compras públicas.
La tercera parte de la serie
"Superissste ¿Qué demonios pasó aquí?" presenta uno de los casos más
emblemáticos del mecanismo para simular compras oficiales: una sucursal sin
instalaciones ni empleados que sirvió para simular operaciones millonarias.
Ana Lilia Pérez
Durante diez años Superissste
operó la “Tienda 14”, una sucursal que no existía físicamente pero que servía
para triangular millones de pesos en operaciones que no pueden rastrearse.
La Tienda 14 del Superissste
es uno de los precedentes de las simulaciones en compras gubernamentales
mediante supuestos convenios para evadir licitaciones públicas, que luego se
hizo extensivo a otras dependencias.
La tienda comenzó a operar de
manera virtual desde 2006, pero nunca existió en los reglamentos o manuales de
organización ni contó con empleados o espacios físicos.
La operación dependía
directamente de la Subdirección de Abasto del organismo y, a diferencia de las
sucursales tradicionales, nunca fue manejada por un gerente o personal
administrativo.
Sin embargo, durante los
sexenios de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto se convirtió en la tienda
Superissste especializada en triangular dinero gubernamental destinado a
supuestas compras de insumos.
Los auditores no encontraron
sustento documental para las “ventas y adquisiciones” que oficialmente se
realizaron desde esta sucursal.
Una serie de reportajes de
Aristegui Noticias documenta que a principios del sexenio de Enrique Peña Nieto
se emprendió una estrategia para sanear las finanzas del Superissste y así
poder recuperar su misión constitucional: operar “tiendas económicas para
beneficio de sus trabajadores y sus familiares”.
Pero el resultado es
totalmente lo contrario: una institución que gasta 2 millones de pesos al día
solo para abrir las 70 tiendas que aún existen; una denuncia por peculado
contra su director por 650 millones de pesos y miles de millones de recursos
públicos gastados en compras públicas que no se pueden documentar a plenitud.
ROBO SISTEMÁTICO
La joya de la corona del esquema
es la Tienda 14, que funcionaba bajo este modus operandi: Una dependencia de
gobierno o el propio ISSSTE solicita a la tienda virtual que compre algo, puede
ser cualquier cosa, desde tijeras o papel higiénico hasta material quirúrgico
especializado. En todos los casos el Superissste afirma que tiene capacidad de
entregar el bien, pero en realidad lo subcontrata con empresas privadas.
En el mejor de los casos la
compra se realiza evadiendo la licitación pública, pero las auditorías muestran
que en realidad no existe evidencia para probar que las compras en efecto sí se
realizaron.
La ASF encontró que las
dependencias federales que optaron por este esquema sufrieron quebrantos
económicos por los incumplimientos parciales o totales de los insumos que supuestamente
adquirieron. Y más absurdo: como no había personal alguno en la tienda
responsable, dado que no existía físicamente, los compradores inconformes no
tenían a quién reclamarle.
En 2014, la tienda virtual
vendió cero pesos a derechohabientes o público en general, que
constitucionalmente es su mercado asignado. Sin embargo, “las ventas
institucionales a dependencias del gobierno federal” fueron por 625 millones
353 mil 800 pesos, según el reporte oficial.
En cada operación el
Superissste recibió una comisión que no estaba estipulada oficialmente, sino
que era determinada por el director en turno.
Estos ingresos no se ven
reflejados en ganancias para el organismo, aunque las ventas al gobierno
crecían cada año.
Desde que auditó la Cuenta
Pública 2014, la Auditoría Superior de la Federación determinó que esa tienda
era ilegal, ya que:“se constató que
carece de un marco legal específico, ya que ni en el Reglamento Orgánico del
Superissste, ni el Manual de Bases y Reglas de Operación de la Comisión de
Abasto (del SITyF), se establecen funciones y atribuciones en el ámbito de
ventas institucionales”.
En la revisión los auditores
federales determinaron que en las ventas de la tienda 14 del Superissste a
otras dependencias públicas no había solicitudes de mercancías de los clientes
o cotizaciones, tampoco papeles que comprueben la entrega de los bienes o pagos
entre intermediarios.
Los auditores también
concluyeron que la peculiar Tienda 14, no tenía procedimientos para regular la
“operación de venta, entrega, facturación, precios, cobros y pagos (…) que
garanticen la entrega de productos y las mejores condiciones de compra y venta,
que se realice conforme a las especificaciones, así como que se exima de
obligaciones al Superissste en caso de reclamos, devoluciones o exigencias de
garantía, y de que sus funciones se realicen de manera articulada, congruente y
eficaz.”
La ASF emitió una observación
al Superissste para que implementara los controles que permitan dar
transparencia a los contratos o convenios de colaboración con otros organismos
de gobierno, “ya que estos esquemas permiten simular las adquisiciones de bienes”.
MALAS CUENTAS
Los auditores encontraron que
la tienda virtual tenía 317 millones 989 mil 400 pesos sin cobrar, y fuera del
periodo contractual por tiempos que iban de los 21 días y hasta los 415 días
naturales. Había supuestas ventas que se hicieron en 2008 y que para el 2016,
cuando el organismo fue auditado, aún no se cobraban.
La discrecionalidad en todo
el proceso de compra afectó las finanzas de las entidades gubernamentales que
fungieron como clientes.
Por ejemplo, en 2014 el
Instituto Politécnico Nacional (IPN) pagó 198 millones 732 mil pesos por cuatro
pedidos de uniformes, papelería y otros suministros. Pero hubo incumplimientos
diversos: mercancía no entregada, falta de accesorios y cambios de equipo
necesarios para su instalación, entre otras, que no cumplieron con las
especificaciones requeridas en los anexos técnicos de los pedidos.
La afectación financiera para
el IPN se calculó en 41 millones 184 mil 392 pesos por insumos no entregados.
El cúmulo de irregularidades
llevó a la ASF a recomendar el cierre total de la tienda virtual, porque la
opacidad del proceso era tal que no se podía seguir la pista del dinero y la
responsabilidad de los funcionarios, lo que propiciaba un esquema ideal para
“simular las adquisiciones de bienes”.
La ASF dice que el
Superissste tampoco presentaba de forma real y oportuna los registros contables
de los ingresos de la Tienda 14.
El dictamen dice: “Que el
Superissste implemente acciones con el fin de que su tienda virtual 14 deje de
operar como mecanismo de contratación de adquisiciones que le requieren las
dependencias y entidades toda vez que carece de capacidad técnica, material y
humana para proveer los bienes, además de que las contrataciones que realiza no
cumplen con lo estipulado en la Ley de Adquisiciones, Arrendamientos y
Servicios del Sector Público ya que ha subcontratado a proveedores por un
porcentaje mayor de lo que señala dicha ley, por lo que no se asegura al Estado
las mejores condiciones disponibles en cuanto a precio, calidad, financiamiento,
oportunidad y demás circunstancia pertinentes, lo que da lugar a la opacidad en
el ejercicio de los recursos de las dependencias con las que celebra los
contratos”.
SIN REMEDIO
En la revisión a la Cuenta
Pública 2015, la ASF nuevamente documentó compras ficticias y subrayó la falta
de un marco regulatorio.
Durante los siguientes meses,
los administradores del Superissste encontraron una manera de burlar las
conclusiones de la Auditoría.
Para 2017 la sucursal virtual
dejó de operar como tal, pero a cambio el esquema se extendió a las tiendas
físicas (las que sí tienen empleados y bienes en existencia), mediante el
nombre oficial de “Ventas institucionales” o “Ventas por Catálogo”.
Este tipo de contrataciones
no se registran en Compranet y las maneja el Superissste de manera interna y
estableciendo incluso cláusulas de confidencialidad, pese a que involucra
millones de recursos públicos que por ley deben ser transparentados.
En entrevista, el director
del organismo, Luis Alonso Reza Oliva, dijo que en 2017 realizaron operaciones
por más de mil millones de pesos mediante este mecanismo.
Ahora el esquema se reforzó
con la cláusula de confidencialidad que indica que “el Instituto se obliga a no
divulgarpor escrito, verbalmente o
cualquier otro medio información que obtenga para el cumplimiento del presente
contrato y a mantener en la más estricta confidencialidad, los resultados
parciales y finales del mismo, absteniéndose de dar a conocer cualquier
información al respecto a terceros de forma directa o a través de interpósita
persona”.
Ahora, las compras por
catálogo son secreto de Estado.
DIRECTORES DEL ISSSTE EN LOS PERIODOS QUE OPERÓ LA
TIENDA 14
– Miguel Ángel Yunes Linares (2006-2010)
– Jesús Villalobos López (2010-2011)
– Sergio Hidalgo Monroy (2011-2012)
– Sebastián Lerdo de Tejada (2012-2015)
– Luis Antonio Godina Herrera (2015)
– José Reyes Baeza (2015-2018)
(ARISTEGUI NOTICIAS/ REDACCIÓN AN/ ABRIL 17, 2018 3:30
PM)
Esta segunda entrega de la serie
"Superissste ¿Qué demonios pasó aquí?" explica el mecanismo utilizado
por organismos de gobierno para eludir licitaciones públicas mediante estas
tiendas, con el objetivo final de desaparecer recursos públicos.
Ana Lilia Pérez
Durante la administración del
presidente Enrique Peña Nieto, las tiendas del ISSSTE -que tienen el mandato
constitucional de servir como “tiendas económicas para beneficio de sus
trabajadores y sus familiares”-, se convirtieron en la fachada de un sistema
para evadir las licitaciones públicas y simular compras millonarias para
dependencias gubernamentales.
El esquema se realiza
mediante adquisiciones dirigidas, pero disfrazadas como supuestos convenios,
“bases de colaboración” o “ventas institucionales”, sobre las que no hay
certeza de que realmente se realicen, según auditorías elaboradas por el Órgano
Interno de Control, área dependiente de la Secretaría de la Función Pública.
Este tipo de “ventas
institucionales” no están consideradas en el marco normativo del Superissste,
pero se operan desde un área clave del organismo: la Subdirección de Abasto,
una de las cuatro subdirecciones del sistema, y a través de las gerencias de
las tiendas seleccionadas.
Las auditorías internas
obtenidas por este medio se refieren a irregularidades cometidas en 2016,
cuando la Subdirección de Abasto estaba al mando de José Castañeda Murillo,
(sobrino de Jesús Murillo Karam, procurador General de la República de 2012 a
2015), quien ocupó esa subdirección hasta febrero de 2018.
Castañeda Murillo llegó a
Superissste el 1 de marzo de 2013 como Gerente Regional, justo cuando su tío
era procurador General de la República. Su primer encargo fue administrar las
tiendas en los estados de Quintana Roo, Yucatán, Chiapas y Campeche. El sobrino
del procurador fue contratado para el puesto aunque no cumple el requisito de
tener un título universitario que exige la norma institucional, sino solo una
boleta de cuatro semestres en Administración.
Fue su primer puesto en la
función pública, ya que antes había trabajado en las empresas familiares de los
Murillo, incluida una compañía donde aparece como socio de su primo Jesús
Murillo Ortega, hijo del entonces procurador Jesús Murillo.
Entre 2007 y 2009 estuvo como
gerente de Kamu SA de CV, empresa de ropa y artículos deportivos, donde
aparecen como accionistas Edgar Daniel Murillo Karam y Edmundo González
Murillo.
Antes (entre 2005 y 2006)
estuvo como gerente de Comercializadora Farmacéutica Nacional, donde es socio
junto con Carlota Castañeda Murillo y Ana Lilia Aguirre Serna. Y en Kouro
Desarrollos SA de CV, donde aparece como socio de Jesús Murillo Ortega y
Gerardo Murillo Saade Kuri. Castañeda Murillo aparece también como socio de la
empresa Hoteling SA de CV, constituida en Cancún en noviembre de 2006 para la
compra, venta, arrendamiento, administración y comercialización de hoteles.
En febrero de 2016 se le
ascendió a Subdirector de Abasto, el área donde se operan las “ventas
institucionales” que se facturan en millones de pesos, aunque están al margen
de la ley y normatividad del propio Superissste.
VENTAS SIMULADAS
Las ventas institucionales
que se operan desde la Subdirección de Abasto y las sucursales del Superissste
están plagadas de anomalías, las cuales se encuentran en documentos internos
inéditos obtenidos para esta investigación.
En la auditoría 02/810/2017,
el Órgano Interno de Control revisó 18 ventas hechas en 2016 a dependencias
federales y estatales a través de tres sucursales: Lomas Verdes, Zaragoza y
Villa Coapa, por 155 millones 899 mil pesos.
Las operaciones se
justificaron mediante “convenios” en los que se argumentó que Superissste tenía
capacidades técnicas y económicas para suministrar los bienes, pero en ningún
caso ocurrió así: en todos los casos Superissste compró directamente los bienes
a otros proveedores.
Tanto las gerencias de las
sucursales como la Subdirección de Abasto al mando del sobrino de Murillo Karam
habrían incurrido en violaciones a la Ley de Adquisiciones.
Dicen los contralores: “El
Superissste formalizó convenios, contratos y bases de colaboración con
dependencias y entidades del gobierno federal y entidades federativas, sin
tener la capacidad para proveer los bienes por sí misma, ya que a su vez
adquirió el 100% a favor de un proveedor para cada contrato y/o convenios, lo
que evidencia que la Subdirección de Abasto no verificó que el Superissste
contara con los recursos técnicos, materiales y humanos para proveer los bienes
requeridos, incumpliendo así lo dispuesto en la Ley de Adquisiciones…”.
En lo que el OIC determinó
como “inconsistencia de ventas”, se revela que las operaciones que se
realizaron de manera virtual fueron simulaciones.
Por ejemplo, en la tienda de
Villa Coapa se registraron 10 de las ventas con dependencias del gobierno federal
y estatal por 56 millones de pesos, pero todo fue simulado: el gerente y
subgerente de la tienda emitieron órdenes de surtimiento y hojas de costeo y al
mismo tiempo de venta de mercancías en una de las cajas registradoras de la
tienda, emitiendo ticket de venta y agregando al informe de ingresos, pero la
mercancía nunca estuvo allí, tampoco se entregó.
Todo esto, a criterio de los
auditores, contraviene los manuales de procedimiento con que deben operar las
tiendas para los pedidos y recibos de mercancías.
El OIC determinó que la
tienda Superissste de Villa Coapa “realizó simulación de operaciones
comerciales, mediante un registro virtual de ingreso de mercancías”. Más grave
aún, dice el OIC que no acreditó haber otorgado los bienes correspondientes a las
diez ventas.
Se trata de ventas
justificadas en supuestos convenios o contratos con la Secretaría de Desarrollo
Social, el Poder Ejecutivo del Estado de Morelos, el Centro de Justicia para
las Mujeres de la Fiscalía General del Estado de Morelos, el Servicio Nacional
de Empleo de la Secretaría del Trabajo del Estado de Morelos, la Secretaría de
Seguridad Pública de la Ciudad de México e incluso el propio ISSSTE.
Una de las irregularidades
más reiteradas es que para participar en estas compras el Superissste señala
contar con la “experiencia, equipamiento, adiestramiento y los recursos humanos
que le permiten por sí mismo el suministro de los bienes”, pero en realidad la
institución sólo sirve de puente con otros proveedores que evaden la licitación
pública.
También se hallaron problemas
fiscales en la emisión de facturas. No encontraron las remisiones oficiales y
actas de entrega-recepción de bienes que acreditaran que estos fueron
entregados a los compradores.
En uno de los casos se
documentó una venta en la que la supuesta entrega de los bienes se habría hecho
104 días después de la fecha establecida, en contravención al reglamento
orgánico del Superissste.
En otras más no se
encontraron los convenios de colaboración para justificar las ventas, lo que
legalmente imposibilitaría al Superissste a realizar este tipo de
transacciones.
Supuestamente la sucursal de
Coapa le vendió al propio ISSSTE productos desechables y artículosde oficina por 15 millones 151 mil pesos; a
la Secretaría de Desarrollo Social material de limpieza por 409 mil 636 pesos;
a la Secretaría de Trabajo de Morelos equipo de cómputo y tecnología de
información por 109 mil 712 pesos, aunque nada de eso existe en las tiendas.
La misma práctica de
adquisiciones y ventas simuladas se hizo desde la tienda del Superissste
ubicada en el número 1711 de la avenida Ignacio Zaragoza, colonia Tepalcates,
delegación Iztapalapa. Los auditores detectaron inconsistencias graves en por
lo menos en tres ventas por59 millones
779 pesos, que se habrían hecho al propio ISSSTE y a la Secretaría de Seguridad
Pública de la Ciudad de México.
En el primer caso se
documentó la simulación en el registro y ticket de mercancía. En cuanto a los
bienes que supuestamente le compraron la Secretaría de Seguridad Pública de la
Ciudad de México y el ISSSTE “no acreditan haber otorgado el abastecimiento de
los bienes correspondientes”, dice el documento oficial.
El organismo argumentó que
las ventas se realizaron mediante convenio, pero el OIC no encontró el
documento, “lo que imposibilita estar en posibilidades de dar cabal
cumplimiento a las cláusulas del convenio”.
En esta supuesta venta “se
efectuó primero la venta de los bienes, sin contar con registro de entrada y
posteriormente llevó a cabo el registro de entrada de la misma”, y todo de
manera virtual.
La misma mecánica se hizo
desde la sucursal de Superissste en Lomas Verdes, municipiode Naucalpan, Estado de México, donde sólo en
la muestra elegida para auditar, los contralores cuantificaron inconsistencias
en ventas por 39 millones 386 mil pesos a la Secretaría de Seguridad Pública
del Distrito Federal, al Centro de Justicia para las Mujeres de la Fiscalía
General del Estado de Morelos,y, de
nuevo, al propio ISSSTE.
Igual que se hizo desde las
sucursales de Zaragoza y Coapa, supuestamente se hicieron ventas, pero según
los auditores “no acreditan haber otorgado el abastecimiento de los bienes
correspondientes”.
MERCANCÍA VIRTUAL
Veamos a detalle un caso: la
venta efectuada a la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal
mediante convenio relativo a vestuario y uniformes por 21 millones 237 mil
346.54.
La venta en tienda se
registro el 30 de noviembre de 2016, pero los bienes se dieron de alta en el
sistema hasta el 5 de diciembre y fueron suministrados al 100 por ciento por un
proveedor externo.
Lo mismo ocurrió con la
supuesta venta al propio ISSSTE de productos desechables y artículos de oficina
por 16 millones de pesos: el 31 de octubre de 2016 se realizó la compra, pero
los bienes estuvieron disponibles hasta el 10 de noviembre.
Nuevamente, la mercancía
nunca estuvo en bodegas o tiendas, todo el proceso fue virtual.
MERCANCÍA CADUCA
Además de esas 18 ventas
institucionales, los contralores revisaron la contabilidad y administración
tres sucursales y se encontraron con que todas tienen graves problemas en su
manejo e inventarios: mercancías caducas o en mal estado que no han sido devueltas
a los proveedores.
Superisste puede regresar las
mercancías en mal estado a los proveedores, ya que al igual que todos los
supermercados tienen los bienes a consignación, lo cual significa que solo
pagan un producto hasta que lo venden.
En estas tiendas también se
encontraron devoluciones que sí se efectuaron pero que no descontaron a los
proveedores, o que se descontaron por montos que no eran los correspondientes.
Se detectaron también
anomalías de carácter fiscal en las facturas emitidas por el Superissste en el
proceso de esas ventas derivadas de contratos o convenios celebrados con
entidades gubernamentales. Destaca por ejemplo, la expedición de facturas en
fechas anteriores a las que supuestamente se registró la venta.
O también ventas cuyas facturas
se generaron con un desfase de hasta 186 días después de que supuestamente se
hizo la venta, lo que no permitía gestionar el pago correspondiente. Tampoco se
contaba con respaldo de los contratos o pedidos de las ventas realizadas a
crédito por Superissste.
COFEPRIS VENTA TRIANGULADA
Una de las operaciones que
hizo José Castañeda Murillo, como Subdirector de Abasto, que más llama la
atención por el monto y que ejemplifica las irregularidades administrativas, es
la supuesta compra que el 18 de noviembre de 2016 le hizo Cofepris, mediante un
“Convenio interinstitucional para la adquisición de equipo delaboratorio para la comisión de control
analítico y ampliación de cobertura” por 106 millones de pesos.
Cofepris adjudicó el proceso
de manera directa, argumentando que Superissste “manifiesta contar con la
experiencia, equipamiento, adiestramiento y recursos humanos que le permiten
por sí misma proporcionar el suministro de ‘los bienes’”.
Pero un día antes,
Superissste compró los bienes a Corporativo Giormar de Mexico SA de CV, una
compañía creada en noviembre de 2007 en Toluca, Estado de México, con un
capital de50 mil pesos.
De esta forma, Cofrepris
adquirió equipo sumamente especializado (cámaras climáticas, hornos para
esterilización, máquinas de centrifugado con refrigeración, gabinetes de
bioseguridad, incubadoras microbiológicas, lavadores de microplacas) a un
organismo que administra un sistema de tiendas y farmacias que en sus estantes
no tiene más que algunas cajas de medicamento, algodones y alcohol.
VENTAS DE LO QUE NO EXISTE
Pese a las anomalías
encontradas en esas llamadas “ventas institucionales”, el Superissste continúa
con esta práctica en la que oferta artículos que no aparecen en tiendas ni
inventarios.
La contabilidad de las
tiendas es tan irregular, que estas “ventas institucionales” que en realidad
son simulaciones ni siquiera se pueden cuantificar.
Por ejemplo, el año pasado,
la tienda de Vértiz supuestamente vendió equipo de imprenta al ISSSTE con un
valor de 31 millones de pesos.
Sin embargo, al visitar dicha
tienda no existe equipo de este tipo, lo más parecido es la sección de
papelería donde solo hay lápices de colores, pegamento, tijeras y algunos otros
materiales de preescolar.
En el departamento de ropa se
exhiben algunos conjuntos para dama y niños, pero oficialmente la sucursal
vendió uniformes al ISSSTE, al gobierno de Morelos y al de Aguascalientes por
más de 218 millones.
Esta tienda donde el
departamento de muebles lo conforma una hilera de colchones, supuestamente
vendió al ISSSTE muebles por 49 millones.
Su departamento de autos,
refacciones y herramientas lo conforman algunas piezas de accesorios para
automotores y supuestamente le vendió al ISSSTE más de 15 millones y llantas
por 5 millones.
Las supuestas ventas que se
hicieron en esa modalidad en 2017 sumaron 724 millones de pesos, todas operadas
por adjudicación directa y de las cuales no existe la certeza de que en efecto
hayan ocurrido.
El sobrino de Murillo Karam,
dejó la subdirección en febrero de 2018 y actualmente la ocupa Ruy Avilés
Salazar, un abogado que en las elecciones de 2015 se desempeñó como operador
del PRI. Bajo su mandolas supuestas
ventas de ese tipo continúan.
Según el registro interno de
las Ventas institucionales concretadas por la Subdirección de Abasto, a las
cuales se tuvo acceso, sólo este año la Superissste de Vértiz le ha vendido al
ISSSTE insumos por 203 millones, lo cual es imposible porque según los propios
estados financieros de las tiendas, ni las 70 sucursales de todo el sistema
juntas tienen mercancías que valgan esa cantidad.
Por si eso fuera poco, además
de las ventas simuladas, cuando la contraloría interna auditaba las tiendas se
encontró con que las nóminas que se pagan no corresponden al número de personal
real en tiendas, es decir, hay aviadores. Por ejemplo en la tienda de Villa
Coapa cobran seis subgerentes, pero solo hay uno. En la de Zaragoza cobran dos
subgerente que no aparecieron en la tienda.
(ARISTEGUI NOTICIAS/ REDACCIÓN AN/ ABRIL 16, 2018 3:55
PM)