viernes, 27 de octubre de 2017

SEMEFOS DE GUERRERO, EN CRISIS: FRIGORÍFICOS DAÑADOS ACUMULAN MÁS DE 500 CUERPOS


CHILPANCINGO, Gro. (apro).- La ola de violencia aunada a la falta de recursos para tomar muestras genéticas y la burocracia ministerial, provocaron nuevamente la saturación de las unidades del Servicio Médico Forense de Guerrero (Semefo), donde más de 500 cadáveres permanecen acumulados en condiciones inadecuadas y sin identificar.

Es la segunda vez que esto ocurre en el gobierno de Héctor Astudillo Flores lo que exhibe el desinterés por resolver el problema de trato digno a las personas fallecidas de manera violenta, lo que contrasta con el gasto millonario en publicidad oficial y campañas de propaganda difundidas en medios de comunicación sin que transparente el gasto en ello.

El 26 de septiembre, Apro dio a conocer que el gobierno de Astudillo destinó, sin licitar, más de dos millones de pesos para la campaña publicitaria “Orgullo Guerrero” que benefició a tres empresas, entre ellas la cadena Cinépolis, la productora Chinqueque Films, de Rafael Aparicio y grupo Caribe, de Dalton Solís Cabrera.

La crítica situación del Semefo, organismo que depende de la Secretaría de Salud, es un reflejo de la barbarie que se vive en la entidad donde en los dos años del gobierno de Astudillo se han registrado oficialmente más de cuatro mil homicidios dolosos, cifras que han colocado a Guerrero en el primer lugar en asesinatos a escala nacional.

En diciembre de 2016, Apro dio a conocer que Astudillo y el actual dirigente estatal del PRI, Heriberto Huicochea Vázquez se han beneficiado con el tema de los cuerpos que permanecen sin identificar, luego de que el gobierno estatal construyó una fosa común conocida como el cementerio de botellas, en un panteón privado ubicado al poniente de esta capital y propiedad del dirigente priista.

En el texto titulado En Guerrero se desbordan los cadáveres, publicado en Proceso, el director del Semefo en la entidad, Ben Yehuda Martínez Villa, informó en ese entonces que se habían acumulado 460 cuerpos sin identificar de 2014 a diciembre de 2016, en las unidades del Semefo de Chilpancingo, Iguala y Acapulco, que estaban ocupadas al 120%.

Un año después, la situación es más delicada porque la cifra de cuerpos acumulados tan solo en Chilpancingo y Acapulco, rebasan los 500 cadáveres sin identificar, informaron trabajadores de la dependencia estatal.

SIN RECURSOS PARA IDENTIFICAR CADÁVERES

Trabajadores del Semefo consultados este viernes por Apro, informaron que en Chilpancingo existen dos cámaras frigoríficas con capacidad para 180 cuerpos, pero actualmente ambas están descompuestas y se encuentran almacenados 250 cadáveres.

Mientras que en la unidad de Acapulco, están acumulados al menos 300 cuerpos en las cinco cámaras frigoríficas que también se encuentran deterioradas, situación que podría desatar una contingencia sanitaria, informó el diario El Sur en su edición de este viernes.

Al preguntar sobre las causas que han desatado la acumulación de cadáveres en las unidades del Semefo de Chilpancingo y Acapulco, trabajadores explicaron que son tres los motivos:

“La primera es la imparable ola de violencia que no cesa en la entidad, sobre todo en zonas rurales donde no existe Semefo”, señalaron los trabajadores que pidieron el anonimato por temor a sufrir represalias.

También la falta de recursos para tomar muestras de ADN, situación que impide el desarrollo optimo del sistema de identificación humana que se demora un mes en promedio para obtener los resultados, indicaron las fuentes.

La tercera causa, es “la burocracia”, ya que el ministerio público del fuero común otorga tres meses para que un cuerpo pueda ser reclamado antes de ser enviado a una fosa común, explicaron los trabajadores del Semefo consultados por este reportero.

Los mismos trabajadores informaron que actualmente el cementerio de las botellas que depende de la Fiscalía General del estado y se ubica en el panteón privado del dirigente estatal del PRI, Heriberto Huicochea Vázquez, se encuentra al 50% de su capacidad.

Es decir, de los siete módulos proyectados con capacidad para 80 gavetas, solo han sido utilizadas menos de la mitad de los 560 espacios para almacenar cuerpos que no han sido identificados y permanecen acumulados en el Semefo, indicaron.


(PROCESO/ REPORTAJE ESPECIAL/ EZEQUIEL FLORES CONTRERAS , 27 OCTUBRE, 2017)

#ARISTEGUIENVIVO 27 DE OCTUBRE: CATALUÑA; SENADO, APROBACIONES ‘FAST TRACK’; LOZOYA; KENNEDY, Y MÁS…


Además, platicamos con el caricaturista Daniel Camacho sobre la especulación inmobiliaria en la CDMX tras el #S19 y el concierto para reactivar la economía en el corredor Roma-Condesa.


(ARISTEGUI NOTICIAS/ REDACCIÓN AN/27 DE OCTUBRE 2017)

SECRETOS DE UN ASESINATO

Entre los más de 30 mil documentos sobre el asesinato de John F. Kennedy el 23 de noviembre de 1963 que aún son secretos, hay decenas que se refieren a la visita que realizó a la Ciudad de México Lee Harvey Oswald, oficialmente el asesino solitario del Presidente, del 27 de septiembre al 3 de octubre de ese año, donde contactó a la Embajada de la Unión Soviética (hoy Rusia) y al Consulado Cubano. De los cubanos buscaba una visa; en la soviética habló con Valeriy Kostikov, de quien los servicios de inteligencia estadounidenses sospechaban que pertenecía al Departamento 13 de la KGB, encargado de asesinatos y sabotaje. La CIA vigilaba a Oswald por sus vinculaciones con Moscú, y buscó vincular el asesinato de Kennedy a un complot organizado por Fidel Castro. El entonces Embajador de Estados Unidos en México, Thomas Mann, muy cercano a la CIA, sospechaba que el complot para asesinar a Kennedy se había armado en la capital mexicana.
  
Los detalles de los días de Oswald en México son altamente explosivos, dijo el juez John Tunheim, quien encabezó hace 20 años un comité investigador independiente que examinó los documentos aún secretos sobre el asesinato y que, por petición del Departamento de Estado y la CIA, decidieron no divulgarlos por el impacto que habría tenido en México. Tunheim dijo que haber dado a conocer cuanta información compartía con la CIA, habría hecho caer en su momento al Gobierno mexicano. El juez se quedó corto.

La divulgación de esos documentos posiblemente cambiarían la historia de México, al conocerse de manera oficial el nivel de subordinación del Presidente Adolfo López Mateos al legendario jefe de la CIA en México, Winston Scott, quien lo reclutó como un activo de la agencia, como lo hizo con los presidentes Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría. No sólo se podría haber desplomado el Gobierno mexicano, sino López Mateos podría haber sido destituido por el único delito por el cual se le puede juzgar: traición a la patria.

En aquellos años, México era uno de los grandes campos de batalla de la Guerra Fría. El gobierno de Estados Unidos luchaba contra la expansión soviética en América Latina, y con el aval del gobierno de López Mateos y su total cooperación, combatían al comunismo. Cuando asesinaron a Kennedy, la Embajada de Estados Unidos en México era un centro de conspiración. Mann había trabajado como diplomático y Subsecretario de Estado junto a la CIA para derrocar al Presidente de Guatemala, Jacobo Arbenz, en 1954. Cuando después del fiasco de Bahía de Cochinos, la frustrada invasión a Cuba en 1961, Kennedy autorizó el derrocamiento de Fidel Castro, la Ciudad de México se convirtió, de manera natural, en el eje de la intervención.

Junto con Mann llegaron veteranos del derrocamiento de Arbenz, que se sumaron al equipo dirigido por Scott. El más importante fue David Atlee Phillips, uno de los mejores cuadros de la CIA en técnicas clandestinas y propaganda, que sirvieron, por ejemplo, para el golpe de Estado contra Salvador Allende en Chile. Phillips trabajaba con Richard Helms, quien se encargaba de operaciones clandestinas en la CIA desde Langley, y con otro de los legendarios de la agencia, el jefe de contra inteligencia, James Angleton. Una de las acciones de la CIA en México fue infiltrar el ámbito intelectual, donde había una proclividad por la Revolución Cubana. Para ello, utilizaron a una estadounidense, June Cobb, quien llegó a México en 1961 y se infiltró en ese sector hasta llegar a ser adjunta del secretario general de la Asociación de Escritores Mexicanos, fundada en 1964 y prohijada por Díaz Ordaz. Cobb dependía de Phillips, a quien le informaba todo lo que sucedía en ese ámbito.

Cuando Oswald llegó a México, la CIA llevaba meses con estrecha vigilancia, gracias a lo cual supieron que había estado en una reunión con intelectuales mexicanos, sin que haya todavía claridad de cómo llegó a ellos. Varios de esos intelectuales fueron utilizados por la CIA en varios proyectos, sin que muchos de ellos, probablemente, supieran a quién estaban sirviendo. Muchos años después, en una conversación con quien esto escribe en París, la escritora Elena Garro, una de las participantes en esa reunión, dijo que nunca supo quién era Oswald hasta que vio su fotografía tras el asesinato de Kennedy, y que durante ese encuentro social se había comportado con un perfil muy bajo.

A la CIA le interesó mucho el viaje de Oswald, quien entró a México a bordo de un autobús por Nuevo Laredo. Durante su estancia, recolectó la información sobre su objetivo a través de cuatro operaciones simultáneas en México, LEINVOY -enfocada a la intercepción telefónica, con el apoyo de Echeverría, en ese entonces Subsecretario de Gobernación-, LIEMPTY -que vigilaba la embajada soviética-, AMSPELL -que tenía infiltrado al Directorio Estudiantil Cubano-, y LIERODE -que vigilaba la embajada cubana-, dirigidas por Scott las dos primeras, y por Phillips las otras dos. Estas operaciones contaban con el pleno respaldo del gobierno de López Mateos –y después por el de Díaz Ordaz y Echeverría-, donde la policía política, que es lo que era la Dirección Federal de Seguridad, trabajaba subordinada a la CIA.
  
Los documentos secretos sobre el viaje oficializarían el que tres presidentes mexicanos hayan trabajado para la CIA, y puesto a sus gobiernos al servicio de los intereses de Estados Unidos. También podrían mostrar las técnicas y procedimientos del reclutamiento de activos extranjeros, y el tamaño del espionaje en México. Todo dependerá qué tanta información secreta hasta ahora, se hace pública en Washington.

rrivapalacio@ejecentral.com.mx
twitter: @rivapa


(NOROESTE/ ESTRICTAMENTE PERSONAL/RAYMUNDO RIVA PALACIO/27/10/2017 | 04:04 AM)

SINALOA: AQUÍ YA ES UN LUJO QUE TE MATEN Y TE TIREN EN LA CALLE


CULIACÁN, Sin. (Proceso).- La presidenta de la organización Voces Unidas por la Vida, Alma Rosa Rojo Medina, asegura que en el estado no tienen freno los homicidios ni las desapariciones, sobre todo los casos relacionados con la lucha de los cárteles por la plaza más emblemática para los narcotraficantes, ni los ligados a la “guerra contra el crimen organizado” declarada por Felipe Calderón y que mantiene el actual mandatario, Enrique Peña Nieto.

“Aquí la violencia no para. Nomás de enero para acá van más de mil 300 ejecuciones y no sabemos cuántas desapariciones. Creo que el gobierno y la delincuencia son lo mismo, porque si realmente existiera un gobierno no habría desapariciones”, dice la defensora que busca a su hermano Miguel Ángel desde el 9 de junio de 2009.

Para Rojo Medina no basta con ver las cifras oficiales, pues éstas deben multiplicarse “por dos o por tres, porque en cada hecho violento hay cuatro o cinco víctimas. Si en cada caso no hay más que una denuncia, es por miedo o amenazas”.

Hasta el 31 de julio, el Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPED), dependiente de la Secretaría de Gobernación (Segob), contabiliza dos mil 852 casos.

Aunque Voces Unidas por la Vida se creó en 2010, Alma Rosa y las personas que la acompañan decidieron apenas hace tres años armarse con palas para buscar a sus familiares, “porque nadie lo hace”.

Entrevistada en las oficinas de la organización no gubernamental Comisión Ciudadana de Derechos Humanos de Sinaloa, Alma Rosa señala que muchas de las 45 familias que integran Voces Unidas buscan a víctimas de desaparición forzada.

“En la mayoría de los casos (de desaparición) participan policías municipales, estatales y ministeriales. Todas las autoridades aquí están coludidas”, asegura.

LAS AMENAZAS NO LA DOBLAN

Por sus propios medios, Voces Unidas ha localizado 43 cuerpos, 12 de ellos ya identificados, “y muchísimos restos calcinados que no se sabe a cuántas personas correspondan”.

La activista explica que en mayo “solicitamos que viniera personal de la División Científica de la Policía Federal, quienes tomaron 783 muestras durante una semana en Culiacán, Los Mochis, Guasave, El Fuerte, Guamúchil, Mazatlán, Rosario y en Concordia. Sabemos que falta más gente porque, por miedo, muchos no se dejan tomar muestras de ADN”.

Rojo Medina asegura haber recibido amenazas de muerte por buscar a víctimas en territorios en disputa. A ella y a sus compañeras sólo las impulsa el deseo de encontrar a sus familiares o “aunque sea un resto” de ellos. Quieren y necesitan saber qué pasó con sus seres queridos, porque la justicia y el castigo a los culpables, dice, no les van a devolver a los suyos.

Convocados por Rojo Medina, integrantes de Voces Unidas por la Vida, entre quienes predominan mujeres, cuentan a Proceso sus historias ligadas a la violencia que se padece en Sinaloa.

En los casos de Ramón Alberto Jiménez Valenzuela y de Pedro Ventura Quevedo, desaparecidos el 6 de junio de 2012 y el 20 de octubre de 2013, respectivamente, sus madres Antonia Valenzuela y María Angélica Quevedo señalan a policías ministeriales como los responsables. Ellas sostienen sus denuncias con base en testimonios de personas que presenciaron las detenciones. Ambos casos, se supone, son investigados por la Fiscalía Especializada de Búsqueda de Personas Desaparecidas (FEBPD) de la Procuraduría General de la República (PGR).

Antonia Valenzuela y su esposo, Guadalupe Jiménez, cuentan a este semanario que unos policías ministeriales acudieron a la fábrica en la que trabajaba su hijo Alberto, mostraron su placa al personal de vigilancia, “lo sacaron del lugar y también se llevaron el vehículo en el que se transportaba y que, en días pasados, había prestado a un compañero de trabajo que más tarde fue asesinado”.

“Cuando nos avisaron que mi hijo había sido detenido por ministeriales lo buscamos por todas partes; nos dijeron que antes de poner una denuncia por desaparición teníamos que esperar 72 horas por si lo habían presentado ante un juez”, recuerda Antonia.

Continúa: “Esos ministeriales nunca lo presentaron, negaron haberlo arrestado. La autoridad tampoco solicitó los videos de la empresa ni tomaron los testimonios de los trabajadores que presenciaron la detención”.

BÚSQUEDA EN TIRADEROS

María Angélica Quevedo también denuncia anomalías en el caso de su hijo Pedro. Revela que debido a su desesperación ha recurrido a supuestas videntes y se ha “disfrazado de hombre” para averiguar quién se lo llevó.

“Cada vez que salgo a buscarlo rezo y le digo a mi hijo que si ya no está vivo, me dé una señal en un sueño o que se mueva algo para que yo ya no esté con esta carcoma de no saber si está muerto, porque estar con esa duda no es vida”, refiere entre sollozos.

Esa misma preocupación que lo consume todo también la sufren Filiberto Lozoya y Micaela González, padres de Jesús Antonio y Christian, respectivamente. Ambos fueron detenidos el 27 de noviembre de 2012 en diversos operativos realizados por hombres armados y embozados que se movían en patrullas.

“Ese día detuvieron a cinco jóvenes en la colonia; a uno de ellos lo soltaron y fue quien nos avisó y dijo que parecían federales. Ese muchacho nunca fue interrogado y cuando insistimos en que se le investigara ya se había ido de Culiacán. La autoridad tampoco revisó la sabana de llamadas telefónicas y sólo nos encargó buscar los videos de cámaras de vigilancia”, dice Micaela.

Pese a la insistencia de los padres, el desdén de las autoridades estatales fue tal que mejor les recomendaron buscar a sus hijos en los tiraderos de cadáveres; les dijeron que fueran “a los sitios donde les gusta a los delincuentes tirar cuerpos”, relata Filiberto, y señala que, guiados por informes periodísticos de hallazgos, acudieron sin ningún tipo de protección o seguridad a diversos lugares clandestinos.

“SEÑORA, NO SE META”

Son reiteradas las quejas sobre las irregularidades en las investigaciones de la Fiscalía General de Sinaloa pese a que su titular, Juan José Ríos Estavillo, documentó casos de desaparición forzada cuando fue presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos del estado.

La negativa de las autoridades a darle una respuesta fue de tal magnitud que María Elena Astego Salas, madre de Óscar Osuna, no desea saber nada de ellas. Su hijo, cuenta, supuestamente murió en una balacera ocurrida el 8 de abril pasado. Sin embargo, no ha recuperado su cadáver.

“Hay notas periodísticas que reportan que la zona donde murió mi hijo y cinco muchachos más que viajaban en una camioneta fue resguardada por el Ejército, pero los cuerpos no aparecen. Puse una denuncia, porque es necesaria para que me entreguen a mi hijo. Es lo único que me importa. No me interesan las investigaciones”, asegura esta mujer que recientemente se sumó a Voces Unidas por la Vida.

La falta de resultados de la autoridad estatal para resolver las desapariciones ha llevado incluso a que familiares de policías de Culiacán pidan la intervención de la PGR.

Personas allegadas a los uniformados municipales José Antonio Saavedra y Yosimar García Cruz dicen contar con indicios de que fueron víctimas de sus propios compañeros de corporación. Ambos no aparecen desde el 23 y 26 de enero.

Estos agentes pertenecían a un grupo de la policía municipal comandando por Israel Ruiz Félix que el 30 de septiembre de 2016 apoyó a militares que fueron emboscados en Culiacán. Ruiz Félix fue sacado de su casa el 21 de enero pasado por un comando y en marzo notificaron a sus familiares que sus restos habían sido localizados carbonizados en febrero.

En entrevistas por separado, María Isabel Cruz, madre de Yosimar, y Juan Carlos Saavedra, hermano de José Antonio, cuentan que entre el 21 de enero y el 22 de marzo fueron asesinados cinco agentes del grupo que comandó Ruiz Félix y que asistieron a los militares.

En los casos de Yosimar y de José Antonio, los denunciantes sostienen que antes de que las victimas fueran sacadas de sus domicilios, patrullas de la policía municipal fueron vistas en la zona.

“La PGR no quiere tomar el caso de mi hijo. Ya lo investigaron y saben que no tenía nexos con ningún cártel. Aquí en Culiacán no hacen nada. Si me pongo a investigar, me dicen ‘señora, no se meta, es muy peligroso’, pero no me ayudan”, denuncia María Isabel.

A su vez, Juan Carlos lamenta que a su hermano sólo lo hayan buscado durante media hora. “Después de que denunciamos la fiscalía hizo como que lo buscó, nos dijeron que nos hiciéramos la prueba de ADN y que fuéramos a los Semefos (servicios médicos forenses) o a la fosa común a buscar a José Antonio”.

“SÍ HABLAMOS CON LOS MALOS”

La ausencia de una autoridad que resuelva de manera eficaz los hechos violentos en el estado ha causado el surgimiento de organizaciones civiles que se lanzan a la búsqueda de sus familiares.

Irma Arellanes Hernández, madre de Irving Alan Cortés Arellanes, desaparecido el 7 de junio de este año en Mazatlán, cuenta que ante la indiferencia de la Fiscalía, y al encontrarse en el camino con otras familias que padecen su mismo dolor, decidió crear una organización social.

“El 27 de julio formalizamos ante notario público la asociación “Tesoros perdidos. Hasta encontrarlos”. Somos unas 15 familias que decidimos salir a buscar a los nuestros”, dice Arellanes, quien lleva la imagen de su hijo tatuada en uno de sus brazos.

Nacida en Oaxaca, pero con una vida hecha en Mazatlán, dice: desde que tomaron varillas y palas “los agentes del Ministerio Público ya no nos tratan mal y nos acompañan nomás para cuidarnos, porque nosotras somos las que nos reunimos con los malos para tener información de dónde pudieran estar nuestros hijos o para ir a buscarlos en fosas”.

Así, en su tercer día de investigación, la organización civil encontró tres cuerpos.

“En todo esto hay policías involucrados, hay mucha corrupción y por eso no encontramos a nuestros hijos. En Sinaloa ya es un lujo que te maten y te dejen tirado en la calle”, lamenta la señora Arellanes.

Este reportaje se publicó el 22 de octubre de 2017 en la edición 2138 de la revista Proceso.


(PROCESO/ REPORTAJE ESPECIAL/GLORIA LETICIA DÍAZ/ 26 OCTUBRE, 2017)

EXHIBEN TORTURAS EN PENALES DEL EDOMEX PARA EXTORSIONAR A FAMILIAS DE REOS (VIDEOS)


CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Familiares de reos torturados en penales del Estado de México denunciaron que Luis Fernando Arias, “El Tatos”, encabeza a un grupo de internos que se dedica a martirizar a otros compañeros para obtener dinero y bienes a través de la extorsión.

De acuerdo con videos obtenidos por la Agencia MVT, los agresores graban con celulares la forma en que torturan a los reclusos y después envían esas grabaciones a los familiares de las víctimas para obligarlos a depositar grandes sumas de dinero a cambio de no atormentarlos más, incluso bajo la amenza de ser “torturado hasta que muera”.

De acuerdo con familiares de los presos agredidos, ya son varios los reos muertos por este tipo de prácticas, y el más reciente de ellos fue un joven de 34 años, quien falleció el pasado 12 de septiembre.

La agencia dio cuenta que los familiares de internos que están presos en penales como El Bordo de Xochiaca, en Nezahualcóyotl; Chiconautla, en Ecatepec, y La Palma, en Almoloya de Juárez, solicitaron en distintas ocasiones, vía carta, la intervención del director de Prevención y Readaptación Social del Gobierno del Estado de México, Luis Arias González, para frenar lo que calificaron como “un ambiente de terror y extorsión en contra de los presos”.

Sin embargo, acusaron que nunca recibieron respuesta y, por el contrario, arreció el maltrato a sus presos.

“Ya van varios muertos. Los que no aguantaron la tortura, o aquellos a los que simplemente ya los exprimieron, ya no tienen qué más quitarles, y entonces los matan, pues ya no les sirven para nada”, acusó la hermana de otro preso quien aseguró haber hecho diez depósitos de dinero ante las extorsiones.

En los videos aparece “El Tatos” –procesado por secuestro, extorsión y homicidio– quemando a un interno con un encendedor y aerosol, a quien le exige una suma de dinero y le advierte que si para el sábado no tiene la cantidad que le pide lo quemará por completo.



En otro video se observa la forma en que el criminal golpea con un palo, durante varios minutos, a otro interno, porque no le ha llegado el depósito que prometió el padre de la víctima.



CODHEM ABRE INVESTIGACIÓN

La Comisión de Derechos Humanos del Estado de México (Codhem) inició la queja de oficio CODHEM/650/2017, por presuntas violaciones a derechos fundamentales de los internos de los penales mexiquenses sobre la actuación de un presunto grupo delictivo dedicado a la tortura de otros presos.

El titular del organismo, Jorge Olvera García, sostuvo: “Hemos iniciado ya, de forma inmediata, hemos abierto el expediente CODHEM/SP/650/2017 como investigación de oficio, derivado de la nota que hoy publica la Agencia de Noticias MVT. Vamos a implementar de manera urgente medidas precautorias tendentes a garantizar el derecho a la protección de la integridad y la vida de los internos y sus familiares”.

“Vamos a requerir a la Secretaría de Seguridad (del Estado de México), a la propia Dirección de Reinserción Social, la información que resulte necesaria para nosotros coadyuvar a que esto no siga sucediendo tanto en ese penal como en los demás del Estado”.


(PROCESO/ LA REDACCIÓN /26 OCTUBRE, 2017)

AUMENTAN LAS DUDAS SOBRE ASESINATO DE JOHN F. KENNEDY TRAS DESCLASIFICACIÓN DE DOCUMENTOS


WASHINGTON (apro).– Por orden del presidente Donald Trump, el gobierno de Estados Unidos desclasificó este jueves por la noche 2800 documentos secretos sobre el asesinato del expresidente John F. Kennedy, provocando con ello un aumento en las dudas y teorías de conspiración de lo ocurrido el 22 de noviembre de 1963.

“Hoy ordené que finalmente se levante el velo”, indicó el presidente Trump en el memorando que envío el jueves la Casa Blanca a todas las agencias federales de inteligencia para la desclasificación de los miles de documentos.

Aunque, en términos generales, la información que contienen los expedientes concluyen que el exmarino Lee Harvey Oswald fue el asesino solitario de Kennedy, y que no hubo contubernio ni participación de los gobiernos comunistas de la Unión Soviética, Cuba, ni de la ultraderecha estadunidense, la información abre interrogantes que generaran más teorías de la conspiración.

“El 1 de octubre, en la Ciudad de México, Oswald llamó a la embajada de la Unión Soviética, y hablando en un mal ruso, preguntó si había alguna novedad sobre el telegrama de Washington”, destaca uno de los documentos relacionados a la interceptación telefónica que hizo la Agencia Central de Inteligencia (CIA) al asesino de Kennedy.

Semanas antes de matar con tres disparos de un rifle semiautomático a Kennedy desde el sexto piso del edificio del Depósito de Libros Escolares de la Ciudad de Dallas, Texas, Oswald estuvo en la Ciudad de México para supuestamente solicitar visado en la embajada soviética y en la de Cuba.

“Durante su estancia en México, Oswald se entrevistó y habló con varios agentes rusos y cubanos”, subraya otro de los documentos.

La información sobre Oswald en México no es nueva, en documentos desclasificados con anterioridad ya se había establecido la conexión del asesino de Kennedy con agentes rusos y cubanos, pero en esos expedientes como en los desclasificados este jueves, se descarta la participación extranjera en el crimen.

“No tuve alternativa y acepté esas redacciones para evitar un potencial daño irreversible a nuestra seguridad nacional”, afirmó Trump en el memorando y en referencia al hecho de que en el dossier de los expedientes desclasificados, se retuvieron otras 1800 páginas de documentos secretos los cuales deberán ser liberados por la CIA en abril de 2018.

Entre los documentos que retuvieron las agencias federales de inteligencia, se encuentra un expediente de 338 páginas redactado por J. Walton Moore, el jefe de la oficina de la CIA en Dallas.

Por igual, se mantiene como “TOP SECRET” un documento de 18 páginas sobre la reunión que sostuvo el empresario texano, Gordon McClendon, con Jack Ruby, el dueño de un centro nocturno, quien dos días después del asesinato de Kennedy mató a Oswald, evento que fue transmitido en vivo por la televisión estadunidense.

Se espera que en abril de 2018 se liberen los expedientes relacionados con los exiliados cubanos Orlando Bosch y Luis Posada, acusados de derribar con una bomba un avión en 1976, acto terrorista que en el que murieron 73 personas.

La desclasificación de los documentos no obedece totalmente a una orden de Trump. El mandatario lo que hizo fue pedir que se cumpliera con la legislación aprobada por el Congreso federal estadunidense, y que promulgó como ley el expresidente George H.W. Bush, el 26 de octubre de 1992.

Bajo esa ley conocida como el Acta sobre el asesinato del presidente John F. Kennedy, se estableció que a partir de su promulgación, 25 años después se liberaran todos los documentos sobre lo ocurrido el 22 de noviembre de 1963, a menos que el titular del poder ejecutivo (Trump, en este caso) considerara que se mantuviera bajo reserva la información que pudiera afectar la seguridad nacional. Por esta razón, la CIA convenció a Trump que fuera hasta abril del próximo año cuando se libere el 2% de los expedientes que no se dieron a conocer este jueves.

De entre los miles de documentos desclasificados, en cientos de páginas se hace mención a las investigaciones que ordenó el entonces director del FBI, J. Edgar Hoover.

En 1964, Hoover, como se lee en uno de los expedientes, “ordenó a la oficina del FBI en Nueva York, dar seguimiento a un pitazo sobre una reunión que se celebró antes del asesinato (de Kennedy) en la casa de Ruby con un individuo y el oficial de la policía de Dallas, J.D. Tippit, a quien Oswald hirió después de haber disparado contra el presidente”.

En otros expedientes se da cuenta de que varios integrantes del exilio cubano en Estados Unidos, fijaron la cuota de 100 mil dólares como pago por el asesinato del líder cubano, Fidel Castro, y de 20 mil dólares, por el de Ernesto “Che” Guevara, y de Raúl Castro, el actual presidente de Cuba.

Los documentos desclasificados no permiten leer la identidad de varios de los agentes de la CIA y del FBI que investigaron el caso del asesinato de Kennedy.


(PROCESO/ J. JESÚS ESQUIVEL/27 OCTUBRE, 2017)

LLUEVE SOBRE…TELEVISA: NYT PUBLICA SE LE INVESTIGA POR POSIBLE CORRUPCIÓN EN CONTRATOS DE LA FIFA


Esta empresa silenciosamente obtuvo derechos exclusivos de la Copa del Mundo en gran parte en el continente Americano, donde el futbol tiene una “noción religiosa”, desde México hasta Argentina con contratos fechados hasta el 2030.

Ciudad de México, 26 de octubre (SinEmbargo).- El periódico estadounidense The New York Times publicó que Alejandro Burzaco, un empresario argentino que se declaró culpable de sobornar dirigentes de la FIFA, ayudó al grupo Mountrigi Management, una filial de Televisa en Suiza, a obtener exclusividad en los Mundiales de Futbol hasta el año 2030.

El artículo llamado “¿Cómo una pequeña empresa garantizó en silencio los valiosos derechos televisivos de la Copa del Mundo?” explica que Mountrigi Management pagó 190 millones de dólares para las Copas Mundiales del 2018 y 2022, de acuerdo con Frannk Dunne, un editor de la industria de TV Sports Markets.

Esta empresa silenciosamente obtuvo derechos exclusivos de la Copa del Mundo en gran parte en el continente Americano, donde el futbol tiene una “noción religiosa”, desde México hasta Argentina con contratos fechados hasta el 2030.

“El año pasado, Burzaco se declaró culpable de sobornar a funcionarios de fútbol para que  la compañía que dirigía obtuviera los derechos de los mayores torneos regionales. La compañía, Torneos y Competencias, también se declaró culpable, y aceptó pagar $ 112.8 millones para resolver el caso”, escribe NYT.



Foto: Pedro Anza, Cuartoscuro

En los documentos judiciales relacionados a su declaración de culpabilidad, los fiscales dijeron que una importante compañía de América Latina había ayudado a pagar millones en sobornos para obtener derechos de transmisión en los próximos cuatro mundiales.

“A Mountrigi, la filial de Televisa, se le otorgaron esos derechos y de inmediato se los vendió a Burzaco”, señala.
Burzaco canalizó millones en sobornos con Julio Grondona, responsable del comité de finanzas de la FIFA y uno de sus líderes más poderosos hasta su muerte, señala el diario.

Televisa dijo el año pasado que sus ni sus empleados ni los Mountrigi habían “pagado sobornos sobornos a funcionarios de la FIFA relacionados con la adquisición de derechos”.

Ambas empresas, Mountrigi y Televisa, se negaron a dar algún comentario al NYT.


(SEMANARIO ZETA/ REDACCIÓN / OCTUBRE 26, 2017, 7:59 PM)