jueves, 27 de julio de 2017

AUTORIDADES DE EU ENCUENTRAN 125 KILOS DE MARIGUANA EN VEHÍCULOS IMPORTADOS DESDE MÉXICO

El hallazgo fue hecho por empleados del centro de distribución de la Ford en Woodhaven, Michigan, EU. En el tren donde se transportaban vehículos Ford y Lincoln fueron importados desde México, sin embargo la Agencia de Inmigración y Aduanas (ICE) no informó dónde fueron producidos.


La Ford está cooperando plenamente con la investigación. Foto: EFE/Archivo

Michigan, EU, 27 de julio, (AP) — Las autoridades hallaron 125 kilos (277 libras) de mariguana escondidos en vagones de trenes donde se transportaban vehículos Ford y Lincoln importados desde México, se informó el jueves.

La Agencia de Inmigración y Aduanas (ICE) informó que la mariguana fue hallada el miércoles por empleados en un centro de distribución de la Ford en Woodhaven, un poblado cerca de Detroit. Seguidamente agentes locales, estatales y federales registraron unos 200 vehículos.

NADIE HA SIDO ARRESTADO

El ICE no divulgó de dónde vino el cargamento de vehículos en México, ni dónde fueron producidos los carros. Añadió que la Ford está cooperando plenamente con la investigación.

Hace pocos días las autoridades dijeron que se hallaron más de 181 kilos (400 libras) de mariguana en 15 carros nuevos hechos en México que habían sido transportados a Ohio y Pensilvania para su venta.


(SIN EMBARGO/ AP/ JULIO 27, 2017, 7:18 PM)

EJECUTAN A DOS HOMBRES EN PLAYAS DE TIJUANA, UNO ERA MENOR DE EDAD


Foto: cortesía

Dos hombres, de 17 y 38 años de edad, fueron ejecutados en el interior de un domicilio en la colonia Milenio 2000, en la delegación Playas de Tijuana, la tarde de este jueves 27 de julio.

Fue alrededor de las 15:30 horas que se reportó a dos personas baleadas en una vivienda localizada en la calle Nueva Esperanza y avenida Venustiano Carranza.

Al llegar los cuerpos de auxilio, las víctimas entre las que se encontraba el adolescente, ya no presentan signos vitales.

Con estos hechos la cifra de muertes violentas asciende a 121 en lo que va de julio.
             

(SEMANARIO ZETA/ DESTACADOS  ZETA /JUEVES, 27 JULIO, 2017 05:27 PM)

HUYERON DE LAS PANDILLAS EN CENTROAMÉRICA; LOS MATARON EN EE. UU.



La presencia de la MS-13 en algunos distritos de Estados Unidos atormenta a las familias de migrantes que huyeron de esa misma violencia. La historia de cuatro jóvenes asesinados en Long Island revela una encrucijada cruel, que se ha perdido de vista en la discusión de la política migratoria.

Los cuerpos fueron hallados en el bosque, detrás de un campo de fútbol, en un área suburbana de Long Island. Era mediados de abril, durante las vacaciones de primavera. Se trataba de cuatro jóvenes apuñalados a muerte con machetes: el arma preferida de la MS-13.

Todos eran latinos y estaban entre las víctimas más recientes de la Mara Salvatrucha, la pandilla fundada en Los Ángeles en los años ochenta que después fue exportada a El Salvador, Honduras y a distintas ciudades en Centroamérica y Estados Unidos.

La MS-13 ha tenido presencia en Long Island durante décadas, pero en los últimos 18 meses realmente se ha hecho sentir: el grupo es señalado como responsable en 17 asesinatos, según la policía del condado de Suffolk. Solo tres de los homicidios han resultado en una imputación contra los sospechosos, entre ellos el asesinato en septiembre de 2016 de las adolescentes Kayla Cuevas y Nisa Mickens, de Brentwood, Nueva York.

La presencia de la MS-13 es una realidad atemorizante para las familias migrantes que justamente huyeron de esa violencia en sus países de origen, en especial cuando las muertes más recientes se han vuelto un punto de discusión de la política migratoria. En el debate se ha perdido de vista la vida de cuatro jóvenes que solo querían seguir viviendo en Estados Unidos.

Ninguno de ellos parece haber tenido alguna conexión aparente con la MS-13; se habían esforzado por mantenerse alejados de la pandilla.

De izquierda a derecha: Justin Livicura, Jefferson Villalobos, Michael López y Jorge Tigre Justin Livicura, de 16 años, era de familia ecuatoriana y había nacido en East Patchogue, Nueva York. Trabajaba en un restaurante con Jorge Tigre, de 18, quien había llegado a los 10 años desde Ecuador. Michael López Banegas, de 20, había huido de la violencia de las pandillas en Honduras hace tres años para reunirse con sus padres en Brentwood. El primo de 18 años de Michael, Jefferson Villalobos, también huyó de Honduras en la misma época; vivía en el sur de Florida con sus padres.

Jefferson llegó un viernes a Long Island para visitar a su familia. El miércoles siguiente los primos estaban muertos.

El padre de Michael, Carlos López, dijo que espera que la policía esté cerca de encontrar a los responsables para que su familia pueda, al menos, saber el motivo detrás de los homicidios.

Las autoridades aseguraron que han reunido a individuos que se sabe que son pandilleros y ha arrestado a 220 de ellos desde septiembre. Entretanto, en los rincones de Long Island ha quedado claro que incluso las acciones más casuales de los adolescentes —fumar marihuana, usar una camisa del color equivocado o ser irrespetuosos con algún extraño— tienen fuertes consecuencias, aunque estén en Estados Unidos: ahí también están al alcance de la MS-13.

El comisionado de la policía de Suffolk, Timothy Sini, no quiso discutir los detalles de la investigación, pero dijo que, para la MS-13, la violencia es tanto un medio como un fin.

“Cuando la pandilla se siente despreciada, usa violencia para lidiar con ello”, dijo Sini. “Cuando siente que alguien no sigue las reglas, usa la violencia como respuesta. Francamente, cuando no les gusta alguien, encontrarán una razón para usar la violencia en su contra”.

LOS CUATRO

La ola migratoria desde Centroamérica hacia Estados Unidos tuvo su punto más álgido en 2014, cuando miles de menores no acompañados hicieron el trayecto para escapar de la violencia pandillera en sus países de origen. Michael y Jefferson, los primos asesinados, habían crecido en Santa Rita —un pueblo del noroeste hondureño— y viajaron a Estados Unidos por separado ese mismo año. Michael había visto morir a varios amigos a manos de las pandillas. Los padres de ambos, que ya vivían y trabajaban en Estados Unidos, los mandaron a buscar.

“Fue cuando las cosas estaban muy mal ahí”, dijo el padre de Jefferson, Francis Villalobos, quien lleva 19 años viviendo en Pompano Beach, Florida. “Mi madre me dijo: ‘Te lo tienes que llevar. Las pandillas andan reclutando, necesita irse para no terminar ahí'”.

Después de cruzar la frontera, como menores no acompañados, los primos pasaron un mes en un centro de detención en Texas antes de que el gobierno los liberara para que se reunieran con sus padres. Ambos solicitaron asilo.

Jefferson Villalobos, de 18, escapó de Honduras y vivía con sus padres en Florida. Estaba de visita en Long Island cuando fue asesinado. Credit Yensy Fuentes

Jefferson empezó a estudiar en la costa sureste de Florida. Se convirtió en una estrella del equipo de fútbol. Pero no le encantaba la escuela y el último año del colegio se fue a trabajar con su padre, limpiando vidrios en Miami. En abril, la familia viajó a Long Island para visitar al tío de Jefferson, quien vive con su esposa en los últimos pisos de una casa en Brentwood. En el primer piso vivía Michael con sus padres.

Michael llegó a Brentwood a los 17 años, en abril de 2014. No había visto a su madre desde que tenía cinco ni a su padre desde que tenía uno. Después de que llegó, Michael encontró trabajo en un supermercado en Famingville. Se enamoró de una de sus compañeras de trabajo, Fabiola, aunque su familia dice que también era un poco donjuán; varias exnovias acudieron al velorio.

Ese otoño de 2014, Michael empezó a estudiar en Brentwood High School; era uno de los 4624 menores migrantes no acompañados que se han inscripto en el distrito escolar de Brentwood durante los últimos tres años, de acuerdo con la policía. En el distrito hay 20.000 estudiantes en total.


Michael López Banegas, de 20, había huido de Honduras en 2014 por temor a la violencia pandillera.

Michael le dijo a la madre de su novia, Irma, que no estaba cómodo con la presencia pandillera en los pasillos del colegio. Quería estar más cerca de Fabiola y dejar ese ambiente; por eso se transfirió al colegio Sachem High School East, asegura Irma, quien pidió que no se usara su apellido porque es una migrante mexicana indocumentada.

Michael vivió durante algún tiempo en el hogar de Irma y Fabiola. Su nuevo colegio tenía una composición casi opuesta a la de Brentwood, donde el 80 por ciento de los estudiantes son latinos. En Sachem East, más del 80 por ciento del cuerpo estudiantil es gente blanca. Como había pocos hispanos, tendían a juntarse entre ellos. En su primer día en la escuela, Michael conoció a Álex Ruiz, recién llegado de El Salvador.

Según Irma, Álex sabía algunas señas pandilleras y se las enseñó a Michael, pero él insistió que nunca quiso unirse a las maras. Por eso había escapado de su hogar, le dijo varias veces a Irma.

De todos modos, fue por medio de álex que Michael y su primo Jefferson se juntaron esa noche de abril con Justin Llivicura y Jorge Tigre, quienes vivían al otro lado del condado, en el enclave ecuatoriano de Patchogue.

Jorge Tigre, de 18, había llegado a Estados Unidos desde Ecuador hace ocho años.

Jorge era el cuarto hijo en su familia. Su padre había sido deportado desde Estados Unidos a Ecuador, condenado por violencia doméstica contra su madre, Bertha Ullaguari. Ella trabajaba como empleada doméstica y Jorge la ayudaba. “A veces, le pedía que cocinara o trapeara o barriera o lavara los platos, y lo hacía todo”, dijo en entrevista telefónica el día del funeral de su hijo.

En otoño, Jorge publicó en su página de Facebook que lo habían nombrado en la lista de honores en el colegio Bellport. Pero para el invierno, según sus maestros, había dejado de ir a clases. Un hermano de Jorge dijo que él no era miembro de la MS-13 pero que tenía amigos que sí pertenecían a la pandilla y que su hermano había tratado de zafar de ellos. Su madre recuerda que unas semanas antes de los homicidios poncharon las llantas del auto de Jorge, aunque una de las hermanas de Jorge asegura que fueron jóvenes celosos del auto, no pandilleros.


Justin Llivicura, de 16, nació en East Patchogue, Nueva York de familia ecuatoriana.

“Le pregunté si alguien lo estaba amenazando y dijo que no, que nadie lo estaba amenazando, que solo no le gustaba la escuela”, relató su madre, Blanca Zhicay, quien emigró desde Ecuador hace 25 años. “Incluso fui a la escuela para preguntar si tenía problemas con alguien ahí. Pero me aseguraron que no”.

Zhicay dice que Justin quería ser DJ y tocaba para sus amigos y familiares. No tenía coche: Jorge lo llevaba a los lugares donde tocaba.

LAS SALIDAS

Michael y Jefferson pasaron el 11 de abril trabajando con Carlos López, el padre de Michael. A las ocho de la noche, dijo López, ambos jóvenes estaban exhaustos y descansando en casa. Él se fue para su otro empleo, el nocturno, pensando que ellos se quedarían a dormir.

Pero Michael, a quien le gustaba salir con amigos, le había dicho a Irma que tenía planes para ese martes. No dio detalles.

Esa misma noche, Justin le pidió permiso a su madre para ir a Manhattan a una fiesta, donde le dijo que iba a haber algunas celebridades, lo que podría ser bueno para su carrera de DJ. Ella dijo que no pero, cuando revisó su cuarto a las 21:30, lo encontró vacío. Una de las hermanas de Justin dijo que un auto había pasado a recogerlo.

Irma después se enteró de que Jorge era quien había recogido a Justin, y que Álex también estaba en el auto. Después pasaron por Michael y Jefferson en Brentwood y por otras dos amigas, según Irma.

Los siete jóvenes terminaron en el campo de fútbol frente al complejo recreativo de Central Islip. Como típicos adolescentes en los suburbios, planeaban fumar marihuana en el bosque.

Álex fue quien les contó a Carlos López y a Irma lo que sucedió luego. Después de estar sentados en el bosque un rato, Michael vio que se acercaban personas con máscaras y le preguntó a Álex si pensaba que eran de la MS-13. Álex respondió que no estaba seguro. Los enmascarados los rodearon y forzaron a los hombres a arrodillarse. Álex se las arregló para huir. No queda claro qué les sucedió a las dos chicas.

Irma recibió una llamada alrededor de las 23:00, pero estaba dormida y no escuchó el teléfono. Revisó el mensaje de voz a la mañana: era Álex, que le decía “contacta a Michael”. El hermano de Jorge dijo que también recibió una llamada de Álex: “Veo a tu hermano, lo están matando”.



Los detectives revisan la zona donde fueron hallados los cuerpos. Credit Uli Seit para The New York Times

UNA BÚSQUEDA FRENÉTICA

Para la mañana del 12 de abril, Michael y Jefferson no habían regresado a casa.

Irma habló con Álex, quien le dijo que la última vez que había visto a Michael estaban en el bosque. Ella le comunicó el mensaje a Carlos López y él, por su parte, le pasó el mensaje a su concuñado, el padre de Jefferson, quien de inmediato temió lo peor. “Los mataron”, dijo Francis Villalobos.

Después de varias llamadas para tratar de determinar dónde habían estado los jóvenes por última vez, Irma y los padres de los primos siguieron la señal del GPS del teléfono celular de Jefferson, que la madre del joven había rastreado desde Florida por medio de su cuenta de Facebook.

Cuando llegaron al parque detuvieron a un policía que estaba patrullando y le dijeron que sus hijos estaban desaparecidos y que la señal del celular de uno llevaba hacia el bosque. El padre de Michael dijo que, en vez de revisar el área en ese mismo momento, el oficial les sugirió que reportaran a las personas desaparecidas.

Contactaron a Álex para pedirle más información y lo recogieron para ir juntos a la estación policial. Álex se rehusó a entrar, según López. Después el hermano mayor de Michael llegó a la estación y logró que Álex lo llevara al bosque. Unos minutos más tarde, Carlos López recibió la llamada: “Papá, encontramos a Michael. Está muerto”.

López empezó a llorar en la estación de policía. “Ahí fue cuando nos creyeron e hicieron algo”.

Esa mañana también comenzó a circular un video que le habían enviado a la novia de Justin: mostraba a los cuatro jóvenes tirados en el piso boscoso. Cuando Blanca Zhicay lo vio por primera vez, de inmediato reconoció a su hijo por la vestimenta, pero la policía no dejó que viera el cuerpo mutilado de Justin. “Tenemos el video y sabemos de dónde vino”, fue lo único que dijo el comisionado Sini al respecto.

A estas alturas, Zhicay dice que solo quiere algo de información sobre lo sucedido. “A veces pienso que si hubiera sido un chico estadounidense moverían cielo y tierra, pero como son latinos y sus padres son latinos…”, dijo.

MANO DURA

Dos semanas después de que Michael, Jefferson, Jorge y Justin fueran hallados muertos, el fiscal general Jeff Sessions llegó a Central Islip, desde donde dio una conferencia de prensa en la que prometió que le pondrían fin a la MS-13. Dijo que los pandilleros se habían aprovechado del programa para menores no acompañados para meterse al país sin ser detectados, como si fueran a reunirse con familiares. Y los que no son pandilleros son muy vulnerables y los reclutan fácilmente, de acuerdo con los policías.

En los últimos años, escuelas como Bellport —donde estudiaban Jorge y Justin—, han empezado a tener una mayor presencia de la MS-13, según el presidente de la asociación de padres y maestros. Hay grafitis en los baños y en otros lugares ubicados en puntos ciegos para las cámaras de seguridad.

Cuando se reanudaron las clases después de las vacaciones de abril, la escuela convocó una asamblea para hacer un minuto de silencio en honor a Jorge y a Justin. Pero el silencio fue quebrado rápidamente: algunos estudiantes se pusieron a aplaudir y a festejar.

En mayo, tres adolescentes fueron suspendidos de Bellport bajo sospecha de pertenecer a pandillas, aunque su abogado dice que son acusaciones falsas. Uno de los tres jóvenes está detenido en Virginia pendiente de deportación.

“El temor es que nuestros clientes huyeron de América del Sur y Central porque sus vidas estaban amenazadas por verdaderos miembros de la MS-13”, dijo el abogado, Peter Brill. “Y si los van a deportar pese a que no son de la MS-13, pero se piensa que lo son, van a expulsarlos a un país donde sus vidas van a estar en peligro de inmediato”.

Fotos de Michael López Benegas cuando era niño en su hogar en Brentwood Credit Joshua Bright para The New York Times

Carlos López, el padre de Michael, dijo que habían oído rumores sobre posible actividad pandillera en Brentwood, pero que pensaron que era una situación lejana y que Michael se mantendría al margen. El cuarto de Michael, pintado con el color azul de la bandera hondureña, se ha vuelto un altar. En la cama su madre puso su sudadera favorita, que tiene un dibujo de una hamburguesa y unas papas fritas. Sus zapatillas de fútbol y la máquina de karaoke siguen estando en un rincón.

En el pasillo, debajo de fotografías de Michael cuando era niño, hay una parte de muro recién arreglada: el hermano de Michael golpeó la pared con su puño por el dolor de haberlo encontrado muerto.

El servicio funerario de Jefferson, el primo de Michael, fue con el féretro abierto. En su cabeza aún podían distinguirse las heridas del machete pese al trabajo del maquillador funerario. Su ojo derecho era en realidad un pedazo de algodón.

Ese día, Francis Villalobos, su padre, se sentó en una oficina para hablar sobre Jefferson. Tenía puesta una camisa con una foto impresa de su hijo sonriente, mirando las nubes.

Resignado, habló de lo que consideraba una crueldad absurda: su hijo había huido de la violencia de las maras en Honduras, pero de cualquier manera la habían encontrado en Estados Unidos. “Nadie”, dijo, “está a salvo en ninguna parte”.


(THE NEW YORK TIME EN ESPAÑOL/ LIZ ROBBINS Y NADIA T. RODRIGUEZ/ 13 DE JULIO DE 2017)

DETENCIONES ARBITRARIAS: LA FABRICACIÓN DE DELINCUENTES EN MÉXICO


Despliegue de las fuerzas policiales mexicanas durante una protesta del sindicato de maestros contra las reformas educativas de Enrique Peña Nieto en 2016. La falta de formación de los agentes de seguridad es, según Amnistía Internacional, una de las causas de las detenciones arbitrarias en el país. Credit Reuters

CIUDAD DE MÉXICO — Enrique Guerrero Aviña, activista social y estudiante de Filosofía y Letras de la UNAM, conducía su automóvil por Ciudad de México el 17 de mayo de 2013 cuando, de repente, una camioneta le cerró el paso y un hombre comenzó a dispararle. Guerrero esquivó la emboscada pero se desencadenó una persecución y los disparos siguieron hasta que fue capturado por hombres vestidos de civil que dijeron ser policías pero no se identificaron.

Según consta en un documento de 2015 del Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria de las Naciones Unidas, el activista fue trasladado a un sitio desconocido en el que fue torturado con golpes, asfixia y amenazas contra su familia durante 30 horas antes de ser presentado a las autoridades de la Procuraduría General de la República (PGR), que terminarían acusándolo por delincuencia organizada y secuestro junto con otras doce personas que también denuncian haber sido torturadas.

“Fue un intento de ejecución extrajudicial. Además fui sometido a una desaparición forzada y torturas. También me fabricaron delitos y enfrento la sinrazón de los tribunales que no quieren estudiar a fondo el caso. Ni siquiera quieren aplicar sus propios criterios y razones”, explicó Guerrero, de 32 años, durante una conversación telefónica con The New York Times en Español desde el penal de máxima seguridad de Puente Grande, en Jalisco, donde lleva cuatro años encarcelado sin haber sido llevado a juicio.

La historia de Guerrero es uno de los casos analizados en Falsas sospechas. Detenciones arbitrarias por la policía en México, el informe más reciente de Amnistía Internacional. Este documento es otra señal de la grave crisis institucional que azota al gobierno mexicano, que se encuentra sumido en escándalos de corrupción, conflicto de intereses, la desaparición de estudiantes y, más recientemente, las acusaciones de espionaje contra periodistas, activistas, políticos y defensores de derechos humanos.

En el informe de Amnistía resaltan historias como la de Verónica Razo Casales, quien en junio de 2011 caminaba por una calle cerca de su casa en Ciudad de México, cuando fue interceptada por un grupo de hombres armados vestidos de civil que la trasladaron a unas instalaciones de la Policía Federal. Allí permaneció incomunicada durante 24 horas y fue sometida a abusos sexuales y otras formas de tortura hasta que la obligaron a firmar una declaración en la que afirmaba haber participado en un secuestro. A pesar de que su familia denunció ante la PGR los abusos que sufrió, sigue encarcelada y sin sentencia.



Familiares de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa protestaban en abril de 2016 cerca de la Secretaría de Gobernación de México. Credit Henry Romero/Reuters

“Hay un hilo conductor en todos los casos y es que la detención arbitraria es una puerta para ingresar a otras violaciones de derechos humanos”, explica Tania Reneaum Panszi, directora ejecutiva de Amnistía Internacional México. “La detención produce un efecto dominó sobre otros derechos humanos como la integridad, el debido proceso judicial y luego puede originar violaciones mucho más graves como la tortura o la desaparición forzada”.

LOS VICIOS DE LA BUROCRACIA

La organización realizó este documento entre febrero de 2016 y abril de 2017, a partir de entrevistas con diez organizaciones mexicanas de derechos humanos y seis expertos en seguridad pública, métodos policiales y derecho, además de 25 funcionarios del sistema judicial, en funciones o retirados.

Los testimonios de estos funcionarios, que exigieron el anonimato por temor a represalias, resultan particularmente esclarecedores para entender los vicios del sistema de detenciones del país. “Las flagrancias le sirven al Estado, sean legales o no… Hay flagrancias que se crean”, declaró una jueza penal del centro de México. “La tortura sí es sistemática y generalizada en México”, afirmaba un miembro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. “Se detiene más a las personas pobres, a las personas migrantes, a las que están en barrios marginales y, fundamentalmente, a jóvenes”, asegura un secretario de la misma corte.


Enrique Guerrero Aviña, activista social y estudiante de Filosofía, quien fue torturado y detenido desde 2013, sin haber sido sometido a juicio Credit Comité Enrique Guerrero Aviña

Este último dato coincide con las estadísticas del Censo Nacional de Impartición de Justicia Estatal 2016 que, en 2015, detectó que los hombres jóvenes (de 18 a 29 años) fueron “el grupo que más fue sujeto a proceso penal a nivel estatal”, el 26,47 por ciento del total de las personas sometidas a procesos penales.

“Lo que el informe documenta es una práctica institucional de los operadores de justicia que detienen con fines ilegítimos. Las autoridades no salvaguardan la seguridad ni la integridad personal. La policía inicia un proceso de criminalización que reproduce las desigualdades sociales sin tomar en consideración las relaciones de clase, género, etnia o cultura y está basado en una falsa igualdad”, explicó Reneaum Panszi.

En este sentido, ni siquiera las personas con discapacidad están a salvo de este tipo de prácticas, como revela el caso de José Adrián, un joven maya de 14 años que tiene dificultades auditivas y fue detenido en febrero de 2016. José salió de la escuela y caminaba por las calles de X-Can, una pequeña comunidad de Yucatán, cuando fue arrestado por la policía que, sin explicarle nada, lo trasladó hasta otra población donde fue torturado para que se incriminara. “Me tiraron, me pisotearon… me metieron en un calabozo”, dice el testimonio del joven que fue registrado en el documento.

Al final fue acusado del apedreamiento de una patrulla de policía, aunque no estuvo en el lugar de los hechos, y su familia tuvo que pagar la fianza y los daños ocasionados. A pesar de que se interpuso una queja ante la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Yucatán y la fiscalía estatal, hasta ahora no hay avances en la investigación y nadie ha sido sancionado.

UN PELIGROSO COCTEL DE VIOLACIONES

El informe concluye que en México se conjugan una peligrosa mezcla de elementos: un débil sistema de justicia, cuerpos policiales mal preparados, leyes deficientes y una impunidad “casi absoluta”, lo que hace que los arrestos y las detenciones arbitrarias sean “una realidad cotidiana que abre la puerta a otras violaciones de derechos humanos persistentes en México, como la tortura y otros malos tratos, las desapariciones forzadas y las ejecuciones extrajudiciales”.

Pese a las dificultades y humillaciones del encierro, Guerrero ha continuado con su activismo y recientemente protagonizó una huelga de hambre para exigir mejoras en el penal. Además, continuó sus estudios de Filosofía y logró escribir —a mano, bajo la luz constante de un foco y mientras era vigilado por las cámaras— el libro Estado de excepción (2016).


Credit Amnistía Internacional

En su libro, Guerrero parte de las ideas del filósofo italiano Giorgio Agamben para construir un diálogo reflexivo en el que analiza su situación: “Actualmente no vivimos fuera de la ley ni en la barbarie. Vivimos donde lo lícito y lo ilícito, barbarie y cultura, violencia y derecho, se han vuelto indiferenciables”. El activista se define como parte de una comunidad que propone la aplicación de la ley pero que es ignorada por naturaleza e intenta transmitir su cultura como una especie de salvación: “Consternados, apáticos, rabiosos, dolidos, confusos, aquí estamos”.

Cuando se le pregunta qué le diría al gobierno, Guerrero dice: “Le pediría la mínima objetividad porque con eso bastaría para lograr mi libertad. Y, por otro lado, le pediría justicia porque esa es una palabra que este gobierno nunca ha podido entender”.

Guerrero no ha cesado de explorar otras formas de expresión en las largas jornadas de la cárcel, donde pasa más de 20 horas enclaustrado en la celda. Dice que la escritura es otra forma de libertad a la que no renuncia. En su encierro encontró el tiempo para escribir “El Banquetazo”, una suerte de farsa teatral en la que interactúan una payasa, un gorila, un hombre gris capitalista y, por supuesto, la muerte.

En la obra, mientras los personajes devoran un pollo rostizado, la muerte se larga una perorata inspirada en los versos del mexicano Ramón López Velarde: “Ahora sí, hijos del maíz, se acabaron su país. Suave patria enajenada, muerto de salario dado, suave migrante vendido, suave estudiante oprimido, suave maestro oprimido, suave desaparecido, suave preso marginado, suave patria cementerio”.


(THE NEW YORK TIME EN ESPAÑOL/ ALBINSON LINARES /13 DE JULIO DE 2017)

CRISIS Y DESEMPLEO PONEN A MILES EN MANOS DE EMPRESAS QUE, COMO UBER, NO DAN DERECHOS O PENSIÓN


Mientras en el mundo se debate sobre el reconocimiento que las nuevas grandes empresas tienen que hacer a los derechos básicos de los trabajadores, en México la idea es que es mejor estar así, sin nada, a enfrentarse al desempleo. Las condiciones de informalidad y de bajos salarios ofrecen pocas opciones a los trabajadores en México que ven manejar o rentar un cuarto de su hogar, una vía para tener mejores condiciones económicas, aunque eso no les permita gozar de derechos.

Los problemas que ha tenido Uber en el país, por ejemplo, son más de legislación para poder realizar el servicio que por otorgamiento de derechos laborales. La ausencia de una relación laboral no sólo se debe a que las leyes mexicanas lo permiten, sino a que estas empresas nacieron con un esquema en el que la palabra “trabajador” no está contemplada y fue reemplazada por “socio” o “contratista independiente”.

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Ciudad de México, 26 de julio (SinEmbargo).– Las empresas emergentes conocidas como startups han sido motivo de noticia por operar con costos mínimos y obtener ganancias exponenciales, por cómo han modificado actividades diarias o porque el ambiente en sus oficinas centrales es excelente y colorido. Uber y Airbnb son dos ejemplos de empresas que han llegado a revolucionar el mercado al ser sólo una plataforma tecnológica, pero en el éxito y en los millones de dólares ganados, han abierto el debate sobre los derechos laborales que merecen quienes realmente operan esos servicios.

Son esas empresas que surgieron como pequeñas ideas y hoy son figuras de talla internacional, razón por la que sus fundadores dan charlas a emprendedores para motivarlos a crear.

México es siempre uno de sus grandes mercados. En el caso de Uber, tiene registrados a 39 mil conductores, mientras que su modalidad Uber Eats, que en octubre próximo cumplirá su primer año, aún no tiene números fijos. En la Ciudad de México es evidente que son los jóvenes los que encontraron en este servicio o en Rappi, su competencia, una forma de obtener ingresos.

Las ofertas de “gana dinero manejando”, “sé tu propio jefe” y “trabaja cuando tú quieras”, tuvieron una gran respuesta que se materializó en 220 mil conductores y 7 millones de usuarios.

Raúl de 45 años quedó desempleado y Uber fue la gran opción que tuvo para levantarse. Él considera que estaría bien tener seguro social, pero prefiere, con mucho, no estar desempleado.

Las condiciones laborales en México tienen al 56.6 por ciento de los trabajadores en la informalidad, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) de junio de este año; son 29 millones de mexicanos laborando sin seguridad social, cobertura de riesgos ni pensión.

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En el caso de los 37.9 millones de jóvenes de 15 a 29 años, unos 12.2 millones son “vulnerables” a enfrentar dificultades para acceder a un trabajo “decente” –con posibilidades de desarrollarse, con buen salario y seguridad social­– muestran cifras de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Las cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) muestran que seis de cada 10 jóvenes mexicanos laboran en la informalidad, de los cuales un 34 por ciento gana de uno a dos salarios mínimos. Otro un millón 209 mil ni siquiera cuentan con un empleo.

Encima de todo, el salario real de los trabajadores formales ha caído -0.7 por ciento tan solo en este año.

En el esquema de estas empresas no está contemplada la relación laboral. Quienes están dispuestos a ofrecer sus servicios no son trabajadores, son “socios” o “contratistas independientes” y todas las características que les brindan las empresas a estas personas las alejan de la definición de trabajo.

Es el mismo diseño el que no permite exigir un salario mínimo o pedir pedir vacaciones y aguinaldo. Legalmente ellos se amparan bajo el argumento de que son una empresa de tecnología que tiene una plataforma en Internet que conecta clientes con choferes.

Travis Kalanik, funcionario de Uber, dijo hace unos meses a The New York Times que “los conductores valoran su independencia. Prefieren presionar un botón que cumplir un horario, usar Uber y Lyft al mismo tiempo y poder decidir si van a manejar toda la semana o solo unas horas”.

Raúl tiene 10 meses trabajando en Uber y llegó ahí por el desempleo. Antes tenía una empresa en la que administraba unos camiones de Gas LP, pero le cometieron un fraude que lo obligó a vender todo. Vivió en Acapulco y trabajó como taxista y retornó a la Ciudad de México con el objetivo de ingresar a Uber.

“Luego de 10 meses sé que Uber es un gran negocio y es mejor no tener seguridad social a estar desempleado. Sí me gustaría tener seguro, porque tenemos familia y necesidades. Las prestaciones realmente serían buenas para todos pero bien sabíamos que Uber era un empleo que no daba muchas garantías”, comentó en entrevista con SinEmbargo.

“Sí hay campo en el que Uber puede mejorar, pero sabemos que no hay otra opción.

“Yo creo que Uber fue diseñado para la gente que está desempleada. Estamos viviendo en el país una etapa económica muy difícil y por eso el impacto de Uber fue tan fuerte, porque nos abrió las puertas a quienes estábamos en el desempleo. De ahí se agarraron, de la necesidad y de la urgencia de trabajo y nos aventaron al ruedo con el toro”, agregó.

LAS FORMAS LEGALES


Hay elementos que hablan de una relación laboral, pero otros que van en línea contraria, señala la investigadora del IIJ. Foto: Cuartoscuro

“Haz viajes durante unas horas por la mañana, todas las noches o solo los fines de semana. Tú decides. Eres tu propio jefe y puedes elegir cuándo y cuánto trabajas” o “Ayuda a mejorar las economías locales, a que las calles sean más seguras y a llevar millones de oportunidades a mujeres y hombres en todo el mundo”, son unos de los mensajes con los que Uber invita a unirse a la plataforma.

Quienes trabajan ahí cubren el gasto del automóvil y gasolina y también el seguro del vehículo que de entrada es un requisito; es eso o “desea comprometerse a trabajar en el horario de otra persona y tener menos flexibilidad en su vida cotidiana”, dice Uber.

De acuerdo con la doctora María del Carmen Macías Vázquez, investigadora del Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en el caso de México hay elementos que hablan de una relación laboral, al existir una especie de oferta de “ven a trabajar conmigo bajo mi sistema y bajo mis reglas”.

Por ese lado, explica, estaría la puerta abierta para hablar de una relación de trabajo. Pero cuando se desarrolla el mismo, hay elementos que distancian lo que podría ser una relación típica de trabajo; es decir, que no les da los instrumentos de trabajo como patrón, sino que es el propio trabajador el que tiene que aportar los insumos. En este caso, su coche.

Este tipo de situaciones hace pensar en un vínculo jurídico, pero no del todo del ámbito laboral.

Uber ofrece planes de telefonía con descuentos de 15 a 18 por ciento al mes, música gratis en Pandora a través de la app Uber Driver, un programa de tarjetas de combustibles con “descuentos” y otro 15 por ciento de rebaja en cambios de aceite o neumáticos. Además da la opción de un plan de seguro médico con Stride Healt, una empresa estadounidense.

Airbnb sólo ofrece ingresos adicionales, “nada que perder”, “ninguna inversión inicial” y un “Puedes volver a rentar sólo si quieres”.

Empleos “mejor pagados”, dice Los Pinos. Si fuera así, la inflación ya se los comió, dicen economistas


En Uber se pueden ganar 15 mil y 20 mil pesos mensuales, menos la gasolina, el Internet, todos los servicios y menos el 25 por ciento que Uber se queda. En los meses recientes se popularizó la subcontratación en la que se estima que el socio le paga a otra persona entre 20 y 25 por ciento del costo total del viaje.

En Uber Eats se gana entre 150 y 200 pesos en tres horas). Las entregas cuestan 40 pesos, Uber se lleva el 35 por ciento de comisión y se pueden gozar de propinas. Rappi cobra a 30 pesos la entrega de cualquier producto.

“Estamos ante trabajadores no dependientes sino independientes, que trabajan por su cuenta. Desafortunadamente tendríamos que reunir los elementos para reconfigurar esta figura tan especial que se está dando en México como en todo el mundo. Los requisitos para ser considerados como un trabajo subordinado y regulado por nuestra Ley son muy específicos y cuando se va seccionando en las partes que componen este tipo de relaciones nos vamos dando cuenta que hay elementos que sí podrían caber pero otros que lo alejan”, comentó la doctora Macías Vázquez.

Sin embargo, enfatizó en que el hecho de que sean trabajadores independientes no quiere decir que no tengan derechos, por el contrario, se debe reconocerlos y regular su situación para que cuenten con un mínimo de derechos, porque finalmente son trabajadores que aportan en una relación jurídica su trabajo personal.

El pasado 5 de junio, un chofer de Uber fue asesinado durante el robo del automóvil que manejaba en los Héroes Tecámac. Él no era dueño del vehículo.

Hasta el momento no se tiene información de la ruta desde el inicio, sólo fue encontrado en la sexta sección de la unidad por la noche. Recibió un balazo y fue trasladado a una unidad médica de Ecatepec. Ahí llegaron sus familiares y los dueños del automóvil, quienes de acuerdo el testimonio de una vecina que estaba presente, se deslindaron de responsabilidades al afirmar que con el chofer no había ningún contrato.

“Una de las cosas que ha estado pregonando la OIT es que todo aquel que presta su esfuerzo personal, que es trabajador, debe tener derechos mínimos o básicos. Y en este caso ojalá existiera más conciencia, no solo de los trabajadores, sino también los legisladores y quienes toman las decisiones de políticas públicas para no dejar fuera a un sector que quizá ahora no fuera tan significativo, pero que a la larga podría generalizarse y podremos encontrar a muchas personas que van a estarse ocupando pero que van a estar sencillamente a la suerte del día porque no tienen derechos como los de un trabajador común”, concluyó la investigadora.


(SIN EMBARGO/ DANIELA BARRAGÁN/ JULIO 26, 2017, 8:00 PM)

LA CÁMARA BAJA DE EU APRUEBA MIL 600 MDD PARA FINANCIAR EL MURO FRONTERIZO; AÚN FALTA EL SENADO


 La Cámara de Representantes agregó al proyecto del muro una votación de procedimiento, con 230 votos a favor y 196 en contra, que impide a los demócratas otra votación. El muro no es bien visto por muchos estadounidenses y muchos de los legisladores republicanos más moderados se oponen a él.

Andrew Taylor
WASHINGTON, 27 de julio (AP).- La Cámara de Representantes aprobó un presupuesto de 788 mil millones de dólares este jueves que incluye un primer pago por mil 600 millones para el controversial muro que el Presidente Donald Trump desea construir en la frontera con México, además de más recursos para el Pentágono.

La votación de 235-192 termina con el bloqueo de leyes pendientes y da a Trump y a sus aliados republicanos de la cámara baja una victoria antes del receso de agosto.

La iniciativa de ley de 326 páginas cumplirá las promesas de los republicanos de revertir la capacidad militar. Además, dará a los veteranos un incremento de 5 por ciento en sus programas y un aumento de 2.4 por ciento en su sueldo.

Los líderes republicanos usaron la popularidad del Pentágono y de los programas de veteranos para impulsar el muro fronterizo prometido por Trump.

“Cada centavo que el Presidente pidió para empezar a construir el muro en la frontera sur, lo tendrá”, dijo el líder de la mayoría en la cámara baja, Kevin McCarthy, representante de California. “Lo más importante es que estamos mandando más para ayudar al cuidado de salud de los veteranos y para reformar los sistemas anticuados de atención a veteranos”, agregó.

Aun con el aval de los representantes, se espera otra batalla sobre tema del muro fronterizo con los demócratas en el Senado para el otoño.

La Cámara de Representantes agregó al proyecto del muro una votación de procedimiento, con 230 votos a favor y 196 en contra, que impide a los demócratas otra votación. El muro no es bien visto por muchos estadounidenses y muchos de los legisladores republicanos más moderados se oponen a él.

Durante cada evento de su campaña Presidencial, Trump prometió que México iba a pagar por el muro. Pero el gobierno mexicano ha dicho que no será así y que serán los contribuyentes estadounidenses los que tendrán que aportar el dinero.

Los críticos dicen que el muro existente es más que suficiente y que las partes de la frontera que no lo tienen son porque quedan muy lejos o porque la ley tribal, requerimientos ambientales y derechos de propiedad probada, han impedido cercar el resto.

Trump buscaba aumentar el presupuesto del Pentágono y recortes proporcionales de más de 50 mil millones de dólares, o del 10 por ciento, a agencias domésticas y ayuda exterior. Los representantes republicanos en el Congreso están respondiendo al añadir más a la defensa pero han reducido los recortes de Trump en programas domésticos como desarrollo comunitario e investigación médica.


(SIN EMBARGO/ AP/ JULIO 27, 2017, 6:13 PM)

SIETE CUERPOS CON SIGNOS DE TORTURA SON APILADOS FRENTE A UNA CASA EN NUEVO LAREDO, TAMAULIPAS


ADVERTENCIA: IMÁGENES FUERTES

El hallazgo de los cuerpos apilados frente a la casa fue reportado desde las 8:30 horas, sin embrago, fue hasta después del mediodía que elementos de la Procuraduría del Estado, policías y militares acudieron a la zona.


Los cuerpos fueron apilados frente a un domicilio. Foto: Especial para SinEmbargo

Ciudad de México, 27 de julio (SinEmbargo).- Siete cuerpos con signos de tortura fueron hallados la mañana de este jueves frente a un domicilio en Nuevo Laredo, Tamaulipas.

Los primeros reportes indicaron que se trataba de 10 cuerpos, sin embargo, las autoridades locales confirmaron que eran siete.

El hallazgo fue reportado alrededor de las 8:00 horas de este jueves por vecinos de la colonia Viveros, en dicha ciudad.

Arriba de los cadáveres fue colocada una cartulina con la leyenda “Esto no es un juego sobrino (sic)”.



Los cuerpos presentabas signos de violencia. Foto: Especial para SinEmbargo.

Después del mediodía, peritos de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) arribaron a la zona junto con policías estatales y federales y militares.

En redes sociales se informó que el ataque posiblemente había sido perpetrado por Los Zetas en contra de integrantes del Cártel del Noreste.

Según los portales Código Rojo Tamaulipas y Valor por Tamaulipas, la víctima principal era un sujeto identificado como el “Comandante Wuerco”, así como familiares y cómplices.

El Cártel de Noreste, una escisión de Los Zetas, apareció en julio del 2015 en la ciudad de Nuevo Laredo, convirtiéndose rápidamente en uno de los grupos delictivos más asentados y violentos de este estado fronterizo.



Las autoridades arribaron al lugar hasta pasado el mediodía. Foto: Especial para SinEmbargo.



(SIN EMBARGO/ REDACCIÓN / JULIO 27, 2017, 5:20 PM)