domingo, 9 de octubre de 2016

ASÍ FUE LA MASACRE DE ALLENDE


Ciudad de México.- La venganza fue una de las más atroces que hayan cometido Los Zetas. En marzo de 2011, sicarios del grupo entraron a un municipio cerca de la frontera con Texas donde vivía un supuesto traidor y, con el apoyo de la policía, secuestraron a todos los que llevaban su apellido, incluidos mujeres y niños, y redujeron sus cuerpos a ceniza.

No se sabe el número real de víctimas de esa venganza, que oscila entre 42 y 300 desaparecidos, pero un informe divulgado el domingo ofrece por primera vez una versión avalada por una entidad federal sobre lo ocurrido en el municipio de Allende, Coahuila, una masacre ignorada durante años.

La investigación, dirigida por Sergio Aguayo, del Colegio de México, con apoyo de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV) y realizada por ocho personas, toma el caso de Allende y el asesinato de 72 migrantes en San Fernando, Tamaulipas, como ejemplos de violencia extrema y desatención a las víctimas.

Ambos crímenes fueron cometidos por Los Zetas, en zonas estratégicas para el control de las rutas hacia Estados Unidos, en áreas ricas en gas y petróleo y en estados gobernados ininterrumpidamente durante casi un siglo por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), donde imperan el miedo y el silencio impuestos por la violencia.

Lejos de ser hechos aislados, las masacres revelan un mayor nivel de “barbarie” por parte de Los Zetas y detallan sus vínculos con policías locales, la complicidad de los alcaldes —”que eran en el mejor de los casos figuras decorativas”_, la indiferencia y/o ineficiencia de los gobiernos estatal y federal ante los crímenes y la “pasividad” de las fuerzas armadas ante la hegemonía del cártel en determinados lugares, sostiene el documento.

Denuncia, además, la falta de compromiso de las instituciones con la verdad, única vía para llegar a la justicia y dar la debida atención a las víctimas. De ahí que su título sea “En el desamparo”, que es como se quedaron los afectados.

El caso de los 72 migrantes, ocurrido en agosto de 2010, salió a la luz pública porque hubo dos sobrevivientes —”cosa rara” apunta el informe— y se encontraron los cadáveres. Que muchos fueran extranjeros lo hizo cobrar relevancia y las autoridades se vieron obligadas a ofrecer explicaciones, aunque la Comisión Interamericana denunció en agosto de 2014 que la respuesta del estado mexicano “osciló entre la indiferencia y la opacidad”.

En Allende no hubo hallazgo de cuerpos. La información comenzó a salir por cuentagotas solo años después.

El fin de semana del 18 al 20 de marzo de 2011, esta ciudad de 23 mil habitantes a 50 kilómetros de la frontera con Texas fue escenario de una venganza ordenada por el Z40 y Z42, líderes de Los Zetas ahora detenidos contra tres supuestos traidores a los que acusaban de robarles entre 5 y 10 millones de dólares de tráfico de droga y de colaborar con Estados Unidos. Los tres están presos en Estados Unidos; dos de ellos son testigos protegidos de la DEA.

La primera vez que apareció una mención a que hubo 300 víctimas de esa venganza fue en 2013, en la declaración de un integrante de Los Zetas en un juzgado estadounidense. La cifra se repite después sin dejar claro si fue en un solo hecho o en varios. El expediente del caso de la fiscalía de Coahuila tiene registradas 42 desapariciones: 26 ese fatídico fin de semana, pero también incluye 16 ocurridas en otros momentos entre enero de 2011 y agosto de 2012.

Faltan datos para poder determinar el número real de víctimas, señala el informe.

Los Zetas llegaron a la zona en 2004. La violencia se recrudeció en 2006 con la batalla frontal contra el crimen organizado lanzada por el entonces presidente Felipe Calderón y las guerras fratricidas entre los propios cárteles.


Para 2010, Los Zetas tenían control total del municipio de Allende y a su policía en nómina.

Ese fin de semana de 2011, los sicarios recibieron la orden de “checar todos los domicilios de la familia Garza (apellido de uno de los traidores) porque los iban a levantar para matarlos”. La policía tenía orden de no patrullar ni atender llamadas de auxilio y “levantar a cualquiera con apellido Garza para entregarlo a Los Zetas”.

Según el informe, en 2011 el cártel gastaba 61 mil 500 pesos mensuales en pagos a policías que iban desde 20 mil pesos del jefe, a los 500 para los menos comprometidos. El sueldo medio de un agente es de unos 6 mil 300 pesos.

A cambio, debían ignorar cualquier denuncia y avisar si llegaban fuerzas de seguridad o sospechosos de otro cártel, dejar que los Zetas entraran a la cárcel a sacar a personas o golpearlas; cobrar las extorsiones y levantar a quien indicaran los criminales.

La búsqueda de todo aquel apellidado Garza, mujeres y niños incluidos, la llevó a cabo ese fin de semana un comando armado de al menos 60 personas. Policías y sicarios hacían las detenciones y llevaban a la gente “a dos ranchos donde se concentraba a los condenados”.

Los Zetas incitaron a los vecinos a robar las casas antes de incendiarlas y demolerlas con maquinaria pesada. Fueron destruidas 32 casas y dos ranchos. En los ranchos, según declaraciones de detenidos, era donde quemaban los cadáveres. A veces los incineraban en toneles.

“Después de cinco o seis horas se cocinaron los cuerpos, quedaba pura mantequilla”. Echaron los restos en una acequia y en un pozo para que “no se viera nada”, dice la confesión de un sicario.

El documento del Colegio de México subraya que esas 49 horas fueron solo un episodio de una “oleada de violencia” no investigada a fondo que llegó a otros municipios y se prolongó en el tiempo.

Pese a la gravedad de lo ocurrido, el caso “fue ignorado” por las autoridades entre 2011 y 2013. Ningún perito de la fiscalía del estado acudió a Allende hasta 2014, constata el documento.

La investigación critica, además, la “opacidad” de Estados Unidos que, “rehúsa compartir información” con Coahuila de sus testigos protegidos. La fiscalía federal mexicana tampoco quiso aportar datos al informe.

El documento también denuncia las nulas consecuencias de las recomendaciones del ombudsman mexicano sobre el caso y la falta de acción de la Comisión de Víctimas.

Sergio Aguayo adelantó que iniciarán una nueva fase de investigación para entender mejor a Los Zetas, el papel de los gobiernos de Coahuila previos a los hechos, y para saber qué hizo la sociedad para resistir cuando “el estado abandonó a las víctimas”.

El actual gobernador de Coahuila, Rubén Moreira, en el poder desde diciembre de 2011, ha avanzado algo al reconocer la gravedad de los hechos y comenzar a investigar, pero “no le da prioridad al derecho a la verdad” y a explicar el porqué de la masacre, indica el documento.

Según los últimos datos del gobierno federal, Coahuila tiene mil 618 desaparecidos. Las autoridades han encontrado fragmentos óseos en diversos ranchos que podrían ser resultado de prácticas como la descrita en Allende. Incluso han reconocido que los Zetas calcinaban a personas en la cárcel de Piedras Negras, aunque hay mucha imprecisión sobre estos sucesos.

Algunas madres de desaparecidos en el estado presentes en la presentación del informe cerraron el acto con reclamos. “SÍ hay manera de que nos regresen a nuestros hijos: buscándolos”, gritó Yolanda Morán, madre de un desaparecido en 2008. “Hay mucha simulación. No hacen investigaciones, no salen a buscar, no identifican los restos que encuentran”.

El poeta y activista Javier Sicilia, asesor de la investigación, destacó la importancia del informe por su independencia y porque “es la expresión de lo que sucede en todo el país”, masacres que no son hechos aislados.

En México hay oficialmente 27 mil 887 desaparecidos. Las organizaciones de víctimas aseguran que las cifras reales son mucho mayores.


(ZOCALO/ AGENCIAS/ 09/10/2016 - 04:52 PM)

TORTURAN Y ASESINAN A OTROS 5 EN VERACRUZ; 3 ERAN MENORES DE EDAD


Xalapa.- Cinco personas del sexo masculino fueron ejecutadas con el tiro de gracia y abandonadas a orillas de un camino rural que comunica a las congregaciones de Cahuapan y Galeras, perteneciente al municipio de Uxpanapa, a 500 kilómetros de esta capital.

Los hombres presentaban impactos de bala, huellas de tortura y se encontraban maniatados.

Hoy, cuando familiares de los fallecidos se presentaron a reclamar los cuerpos a la Fiscalía Regional en el sur del estado, trascendió que tres de las víctimas eran menores de edad, mientras las otras dos tenían 23 y 38 años.

El hallazgo fue reportado el sábado por la mañana por vecinos del Uxpanapa.

Tras la necropsia de ley y el papeleo, los cuerpos fueron entregados a sus familiares este domingo por la tarde.

Elementos de la Policía Ministerial, Estatal y del Servicio Médico Forense acordonaron el área para proceder a las diligencias de rigor y levantar los cadáveres.

En el sur del estado, en municipios como Coatzacoalcos, Minatitlán, Cosoleacaque, Las Choapas, Uxpanapa y Acayucan la violencia se ha recrudecido por una batalla frontal que libran células criminales afines a Los Zetas y otras bajo las órdenes del Cártel de Jalisco Nueva Generación, así como otras organizaciones delincuenciales dedicadas al robo y tráfico de hidrocarburos.

Con la ejecución de tres jóvenes universitarios que fueron desmembrados, quemados con ácido y tirados en bolsas negras en el municipio de Camarón de Tejeda el pasado viernes por la tarde, el fin de semana se tornó violento en Veracruz con una estadística fría de 15 personas ejecutadas en distintos hechos en el Uxpanapa, Camarón de Tejeda, Emiliano Zapata y en la zona centro de la entidad.

Ante la reciente ola de asesinatos con saña de jóvenes y menores de edad, el gobierno de Javier Duarte, a través de sus cuentas alternas de prensa, envió un artículo de opinión-comunicado, plagado de errores ortográficos en el cual exhorta a las directivas de la Universidad Veracruzana (UV) y a instituciones privadas a reconocer y hacer frente a la filtración y venta de estupefacientes en el interior de escuelas.

Su despacho informativo es titulado: “La Delincuencia Organizada y los Universitarios. ¿Qué está pasando?. Urge que las autoridades universitarias tanto públicas como privadas tomen cartas en el asunto, las drogas han penetrado en sus campus y planteles educativos, la delincuencia organizada utiliza cada día a más y más jóvenes para engancharlos a los vicios que venden, muchos de ellos se dejan seducir por recibir dinero fácil, rápido y mal habido, producto de introducir y distribuir entre sus compañeros este tipo de enervantes sin que ninguna autoridad universitaria se dé cuenta, o se quiera dar cuenta. El peligro está más que latente y si no se hace algo de inmediato seguiremos viendo casos tan desgarradores como el ocurrido este fin de semana con la aparición de los cuerpos de los 3 universitarios asesinados y destrozados, con el sello de haber sido perpetrado tan artero crimen por integrantes de la delincuencia organizada”.

Como reflexión final, el artículo-comunicado fustiga: “Autoridades universitarias públicas y privadas, déjense de marchas y pónganse desde hoy realmente a combatir lo que sucede y está sucediendo en sus instalaciones universitarias con el tema del tráfico y distribución de enervantes entre la población estudiantil”.

Para este lunes por la tarde, distintas facultades de la UV en la zona conurbada Veracruz-Boca del Río están convocando a una marcha por la paz y un cese a la violencia. El acto de protesta ha sido alentado por catedráticos universitarios.

Ayer por la noche la propia rectora Sara Ladrón de Guevara recriminó en sus redes el asesinato de dos estudiantes de la UV, Génesis Urrutia y Leobardo Arroyo.


(ZOCALO/ PROCESO/ 09/10/2016 - 06:21 PM)

RECHAZA GOBERNADOR MILITARIZACIÓN DE SINALOA


Los elementos que han arribado al estado son de inteligencia para investigar el ataque a los militares, dice el Gobernador

LOS MOCHIS._ A pesar de la llegada de elementos de las fuerzas armadas al estado de Sinaloa, tras la emboscada que sufrieron elementos del Ejército en Culiacán, en la que cinco militares fueron asesinados y 10 soldados y un parámedico resultaron heridos, el Gobernador Mario López Valdez aseguró que no se está militarizando a la entidad.

"Quiero decir que no se está militarizado el estado y que no han llegado soldados rasos… son agentes de inteligencia. Todos los elementos que llegan vienen con la intención de clarificar quiénes fueron los responsables de ese reprobable acto y de llevar ante la ley a esas personas", declaró el Mandatario.

El Gobernador reconoció que en las últimas semanas se han presentado hechos de violencia que muestran una realidad que no corresponde a lo que se ha tenido durante la mayor parte de su administración.

"Pareciera que vamos de mal en peor porque estamos pasando por un momento difícil pero eso no nos alejará del camino de agarrar al 'toro por los cuernos'" aseveró.

A unos meses de concluir su mandato rechazo que la situacion de inseguridad se encuentre igual de como la recibió en el 2011.

"No quisiera despedir mi sexenio mandando la sensación de que no se hizo nada o que las cosas están igual o peor porque no es así... estamos de pie, firmes, tratando de entregarle un Sinaloa en mejores condiciones a los próximos gobernantes", indicó el Mandatario estatal.

En otro tema, el Gobernador reconoció que un elemento de su seguridad personal fue víctima de un asalto en su hogar la noche del viernes, hecho en el que resultó baleado. Reconoció que el tema de la inseguridad ha tenido un repunte en los últimos días y nadie está exento de ser víctima de la delincuencia.

"Fue sorprendido ahí por unos delincuentes que se introdujeron a su domicilio, le quitaron la cartera y el arma de cargo y parece que hubo ahí una agresión. Ese problema que sufre la sociedad también lo sufrimos gentes que estamos cercanas al gobierno, es un problema con el cual estamos luchando", añadió.

ASEGURAN ARSENAL Y 'UNIFORMES'

El viermes, la Procuraduría General de la República en Sinaloa, a través de un comunicado informó del decomiso de armas, cargadores y "uniformes" de policías municipales y estatales y droga.

De acuerdo con la información, en la colonia Ignacio Allende observaron dos vehículos tipo pick-up, con las puertas abiertas, mal estacionados, motivo por el cual procedieron a realizarle una revisión, localizando y asegurando en el interior de los mismos:

Dos fusiles AR-15, un fusil AK-47, una granada calibre, tres pistolas 9mm, una calibre 25mm, 48 cargadores para armas de fuego del uso exclusivo del Ejército Armada y Fuerza Aérea, un cargador para arma calibre .25, mil 152 cartuchos de diversos calibres, 45 cascos de cartuchos calibre 50, 20 radios, cinco cargadores para radios, dos contenedores para cargadores.

Decomisaron, además, cuatro pares de botas tácticas, cuatro cascos de plásticos, 3 chalecos antibalas, un chaleco táctico, cuatro pares de rodilleras y coderas, tres uniformes tipo americano, una camisola con la leyenda Policía Municipal, tres uniformes de la Policía Municipal, un uniforme de la Policía Estatal, dos pantalones, cinco fundas para pistolas, una piernera, dos porta cargadores, dos máscaras, una gorra y un paquete conteniendo en su interior hierba verde y seca al parecer marihuana, con un peso aproximado de un kilo.



(NOROESTE/ Luis Ernesto Reyes/ 09/10/2016 | 04:00 AM)  

HAY PRESENCIA MILITAR RUMBO A ZONA NORTE

EN EL HABAL

Tropas del Ejército Mexicano circulan en la carretera Internacional 15 México-Nogales



Los elementos castrenses estaban a la orilla de la Carretera Internacional 15 México-Nogales, en El Habal.

El movimiento de tropas del Ejército Mexicano que se ha registrado en los últimos días, principalmente hacia Culiacán, se observó ayer a orilla de la Carretera Internacional 15 México-Nogales, en El Habal.

Sin embargo, los soldados no instalaron ningún retén en ese punto donde anteriormente estuvo un puesto de revisión permanente, en el entronque con la carretera a La Noria, solamente estaban a la orilla de la vía libre a Culiacán y a bordo de tres unidades, una de ellas con caja con utensilios y equipo.

También estaban en una unidad tipo tanqueta y provistos con armas de fuego largas y cortas, de acuerdo con lo que se observó ayer por la mañana.

Cerca de las 13:30 horas también se vio en las avenidas Antonio López Sáenz a cuatro unidades con caja de la Secretaría de la Defensa Nacional y dos de la Policía Estatal Preventiva escoltando tres camionetas particulares, al menos una ella tipo suburban y otra doble cabina, así como una unidad con equipo satelital del mismo Ejército que provenían del Hospital Militar Regional de Especialidades.

Tomaron por la Avenida Manuel J. Clouthier hacia el Libramiento Luis Donaldo Colosio para posteriormente transitar por la Avenida Gabriel Leyva hacia el sur e ingresaron a las instalaciones de la Tercera Región Militar.

Durante un recorrido por la ciudad no se observó ayer presencia de elementos de la Policía Federal, que según el Alcalde Carlos Felton González, habían llegado el pasado miércoles para reforzar la seguridad en Mazatlán ante los hechos violentos recientes en este municipio.

Desde hace varios meses se encuentran en este puerto elementos de la Policía Federal que apoyan en las labores de seguridad.

Lo que se observó fue poca vigilancia por parte de elementos de las policías Preventiva Municipal y de Tránsito, además de patrullas de la Policía Ministerial del Estado estacionadas frente a un hotel donde pernoctan los agentes y cerca de la base de dicha corporación en este puerto.

También se vio que la Policía Municipal mantiene retenes permanentes en la Avenida José Luis "Peche" Rice y en la Carretera Internacional 15 México-Nogales, en el Ejido El Venadillo, en busca de inhibir el ingreso y tránsito de integrantes de grupos delictivos para contrarrestar la racha violenta que se vive en este municipio.


(NOROESTE/REDACCIÓN/ 09/10/2016 | 04:00 AM)

DETALLAN MASACRE DE ZETAS DE 2011 IGNORADA POR AÑOS

La investigación es dirigida por el académico Sergio Aguayo, del Colegio de México



Los Zetas entraron a un municipio cerca de la frontera con Texas en marzo del 2011. Foto Twitter.

CIUDAD DE MEXICO (AP) — La venganza fue una de las más atroces que hayan cometido Los Zetas: en marzo de 2011, sicarios del grupo entraron a un municipio cerca de la frontera con Texas donde vivía un supuesto traidor y, con el apoyo de la policía, secuestraron a todos los que llevaban su apellido, incluidos mujeres y niños, y redujeron sus cuerpos a ceniza.

No se sabe el número real de víctimas de esa venganza, que oscila entre 42 y 300 desaparecidos según las fuentes, pero un informe divulgado el domingo ofrece por primera vez una versión avalada por una entidad federal sobre lo ocurrido en el municipio de Allende, Coahuila, una masacre ignorada durante años.

La investigación, dirigida por el académico Sergio Aguayo, del Colegio de México, con el apoyo de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV) y realizada por ocho personas, se basa en documentos de la CEAV, la fiscalía de Coahuila, las comisiones nacional y estatal de Derechos Humanos, organizaciones defensoras de víctimas, declaraciones públicas de detenidos ante autoridades estadounidenses y solicitudes de acceso a la información.

Toma el caso de Allende y el asesinato de 72 migrantes en San Fernando, Tamaulipas, un año antes, como ejemplos de violencia extrema y desatención de las víctimas.


Se han registrado de 42 a 300 desaparecidos. Foto Twitter.

Ambos crímenes fueron cometidos por Los Zetas, en zonas estratégicas para el control de las rutas hacia Estados Unidos, en áreas ricas en gas y petróleo y en estados gobernados ininterrumpidamente durante casi un siglo por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), donde imperan el miedo y el silencio impuestos por la violencia.

Lejos de ser hechos aislados, las masacres revelan un mayor nivel de "barbarie" por parte de Los Zetas y detallan sus vínculos con policías locales, la complicidad de los alcaldes —"que eran en el mejor de los casos figuras decorativas"_, la indiferencia y/o ineficiencia de los gobiernos estatal y federal ante los crímenes y la "pasividad" de las fuerzas armadas ante la hegemonía del cártel en determinados lugares, sostiene el documento.

Denuncia, además, la falta de compromiso de las instituciones con la verdad, la única vía para llegar a la justicia y para dar la debida atención a las víctimas. De ahí que su título sea "En el desamparo", que es como se quedaron los afectados.


Los crímenes han sido cometidos en zonas estratégicas para el control de las rutas a los Estados Unidos. Foto Twitter.

El caso de los 72 migrantes, ocurrido en agosto de 2010, salió a la luz pública porque hubo dos sobrevivientes —"cosa rara" apunta el informe— y se encontraron los cadáveres. Que muchos fueran extranjeros lo hizo cobrar relevancia y las autoridades se vieron obligadas a ofrecer algunas explicaciones, aunque la Comisión Interamericana denunció en agosto de 2014 que la respuesta del estado mexicano "osciló entre la indiferencia y la opacidad".

En Allende no hubo hallazgo de cuerpos. La información comenzó a salir por cuentagotas solo años después.

El fin de semana del 18 al 20 de marzo de 2011, esta ciudad de 23.000 habitantes a 50 kilómetros de la frontera con Texas fue escenario de una venganza ordenada por los hermanos Miguel Angel y Omar Treviño —el Z40 y Z42, líderes de Los Zetas ahora detenidos— contra tres supuestos traidores a los que acusaban de robarles entre 5 y 10 millones de dólares de tráfico de droga y de colaborar con Estados Unidos. Los tres están presos en Estados Unidos; dos de ellos son testigos protegidos de la agencia antidrogas, la DEA.

La primera vez que apareció una mención a que hubo 300 víctimas de esa venganza fue en 2013, en la declaración de un integrante de Los Zetas en un juzgado estadounidense.

La cifra se repite después sin dejar claro si fue en un solo hecho o en varios. El expediente del caso de la fiscalía de Coahuila tiene registradas 42 desapariciones: 26 ese fatídico fin de semana, pero también incluye 16 ocurridas en otros momentos entre enero de 2011 y agosto de 2012.

Faltan datos para poder determinar el número real de víctimas, señala el informe.

Los Zetas llegaron a la zona en 2004. La violencia se recrudeció en 2006 con la batalla frontal contra el crimen organizado lanzada por el entonces presidente Felipe Calderón y las guerras fratricidas entre los propios cárteles.
Para 2010, Los Zetas tenían control total del municipio de Allende y a su policía en nómina.

Ese fin de semana de 2011, los sicarios recibieron la orden de "checar todos los domicilios de la familia Garza (el apellido de uno de los supuestos traidores) porque los iban a levantar (capturar) para matarlos". La policía, mientras tanto, tenía orden de no patrullar ni atender llamadas de auxilio y "levantar a cualquiera con apellido Garza para entregarlo a Los Zetas".

Según el informe, en 2011 el cártel gastaba 61.500 pesos mensuales (menos de 4.800 dólares) en pagos a policías que iban desde 20.000 pesos (1.500 dólares) del jefe, a los 500 (40 dólares) para los menos comprometidos. El sueldo medio de un agente es de unos 6.300 pesos, menos de 500 dólares.



Los Zetas tenían control total del municipio de Allende. Foto Twitter.

A cambio, sus "funciones" habituales eran "ignorar las denuncias"; avisar si llegaban fuerzas de seguridad o sospechosos de otro cártel, dejar que los Zetas entraran a la cárcel a sacar a personas o golpearlas; cobrar las extorsiones y "levantar" a quien indicaran los criminales.

La búsqueda de todo aquel apellidado Garza, mujeres y niños incluidos, la llevó a cabo ese fin de semana un comando armado de al menos 60 personas. Policías y sicarios hacían las detenciones y llevaban a la gente "a dos ranchos donde se concentraba a los condenados".

Los Zetas incitaron a los vecinos a robar las casas antes de incendiarlas y demolerlas con maquinaria pesada. Fueron destruidas 32 casas y dos ranchos. En los ranchos, según declaraciones de detenidos, era donde quemaban los cadáveres. A veces los incineraban en toneles.

"Después de cinco o seis horas se cocinaron los cuerpos (.) quedaba pura mantequilla". Echaron los restos en una acequia y en un pozo para que "no se viera nada", dice la confesión de un sicario.



Los maras se unieron a Los Zetas. Foto Twitter.

El documento del Colegio de México subraya que esas 49 horas fueron solo un episodio de una "oleada de violencia" no investigada a fondo que llegó a otros municipios y se prolongó en el tiempo. Pone como ejemplo la desaparición de cuatro Garzas —una pareja y sus dos hijos— un año después.

Pese a la gravedad de lo ocurrido, el caso "fue ignorado" por las autoridades entre 2011 y 2013. Ningún perito de la fiscalía del estado acudió a Allende hasta 2014, constata el documento.

La investigación critica, además, la "opacidad" de Estados Unidos que, "rehúsa compartir información" con Coahuila de sus testigos protegidos. La fiscalía federal mexicana tampoco quiso aportar datos al informe.

El documento también denuncia las nulas consecuencias de las recomendaciones del ombudsman mexicano sobre el caso y la falta de acción de la Comisión de Víctimas.

Sergio Aguayo adelantó que iniciarán una nueva fase de investigación para entender mejor a Los Zetas, el papel de los gobiernos de Coahuila previos a los hechos, y para saber qué hizo la sociedad para resistir cuando "el estado abandonó a las víctimas".

El actual gobernador de Coahuila, Rubén Moreira, en el poder desde diciembre de 2011, ha avanzado algo al reconocer la gravedad de los hechos y comenzar a investigar, pero "no le da prioridad al derecho a la verdad" y a explicar el porqué de la masacre, indica el documento.

Según los últimos datos del gobierno federal, Coahuila tiene 1.618 desaparecidos. Las autoridades han encontrado en los últimos años fragmentos óseos en diversos ranchos que podrían ser resultado de prácticas como la descrita en Allende. Incluso han reconocido a la prensa local que los Zetas calcinaban a personas en la cárcel de Piedras Negras, la frontera más cercana a Allende, aunque hay mucha imprecisión sobre estos sucesos.

Algunas madres de desaparecidos en el estado presentes en la presentación del informe cerraron el acto con reclamos.

"SÍ hay manera de que nos regresen a nuestros hijos: buscándolos", gritó Yolanda Morán, madre de un desaparecido en 2008. "Hay mucha simulación. No hacen investigaciones, no salen a buscar, no identifican los restos que encuentran".

El poeta y activista Javier Sicilia, asesor de la investigación, destacó la importancia del informe por su independencia y porque "es la expresión de lo que sucede en todo el país", masacres que no son hechos aislados.

En México hay oficialmente 27.887 desaparecidos. Las organizaciones de víctimas aseguran que las cifras reales son mucho mayores.

Mariclaire Acosta, otra destacada activista resumía así el trabajo que también asesoró: "Se están poniendo de manifiesto los mecanismos de la impunidad" en México.


(EL DEBATE/REDACCION/ 09 DE OCTUBRE 2016)

“¡NO, NO PUEDE SER, SÍ SON ELLOS! ¿POR QUÉ DIOS MÍO?”

Tres jóvenes desaparecidos en Boca del Río, fueron hallados sin vida en bolsas de plástico


“¡No, no puede ser, sí son ellos! ¿Por qué Dios mío?”

Veracruz.- Los restos humanos hallados en bolsas de plástico el 7 de octubre del presente año, en el municipio de Camarón de Tejeda, en Veracruz, corresponden a los tres jóvenes desaparecidos el pasado 29 de septiembre en calles de Boca del Río. 

Este sábado, familiares de Génesis Urrutia, Leobardo Arroyo y Octavio García acudieron a la Dirección General de Servicios Periciales, donde se llevaron a cabo las pruebas científicas para determinar la identidad de los cadáveres.

“¡NO, NO PUEDE SER, SÍ SON ELLOS! ¿POR QUÉ DIOS MÍO?”, GRITARON LOS PADRES AL BORDO DEL VÓMITO Y DESMAYÓ.   


Los cadáveres de los jóvenes fueron abandonados en una recámara refrigerada. Foto: Yerania Rolón

SIN RESPETO

De acuerdo a información de Sin Embargo, la Fiscalía General del Estado de Veracruz no mostró ningún respeto por la memoria de los jóvenes estudiantes, ya que apenas se marcharon los familiares de los Servicios Periciales, el personal abandonó la recámara de refrigeración dejando que se liberará la pestilencia a formol y sangre por el lugar.

"La sangre de todos escurría de la plancha, sus ropas arrinconadas sobre escritorios; maltratadas por el ácido sulfúrico que se derramó sobre ellos. También había arena de mar embarrada en los zapatos", describió Sin Embargo.



Los cuerpos corresponden a 3 de los jóvenes estudiantes desaparecidos en Boca del Río, Veracruz. Foto: Yerania Rolón

EL ÚLTIMO DÍA CON VIDA DE LOS 3 UNIVERSITARIOS

El viernes 7 de octubre, habitantes del  municipio de Camarón de Tejeda, Veracruz, encontraron seis bolsas negras con cuerpos desmembrados y quemados con ácido. Tras el reporte autoridades se movilizaron al lugar e informaron que las víctimas eran dos mujeres y cuatro hombres.

Más tarde, los restos fueron trasladados a la Dirección de Servicios Periciales, donde  familiares de Octavio García Baruch, Génesis Deyanira Urrutia Ramírez y de Leobardo Arroyo lograron identificarlos.



Originalmente fueron 4 los que desaparecieron de Boca del Río. Foto: José Manuel Alor

La última vez que se vio a los tres estudiantes de la Universidad Veracruzana fue en calles de Boca del Río el pasado 29 de septiembre.

De acuerdo a las primeras investigaciones los jóvenes fueron sustraídos de una casa por sujetos armados, pero otros testigos afirman que los “levantaron” en la calle. Por su parte la Procuraduría General de la República (PGR), investiga posibles nexos de la delincuencia organizada.

Al respecto, la Fiscalía General del Estado aseguró que se mantendrá abierta la carpeta de investigación hasta el total esclarecimiento del caso.

Con información de Proceso y sin embargo


(EL DEBATE/REDACCIÓN/ 09 DE OCTUBRE 2016)

PÁNICO EN CORPORACIÓN MUNICIPAL DE GUAYMAS


Tras una notable falta de conocimiento y pánico por inseguridad, elementos de la policía municipal activan a la corporación estatal, después de observar el cajero automático saqueado hace una semana, abierto y dañado, desconociendo que la institución bancaria decidió dejar de operar por robo recibido.

Todo ocurrió cuando después de las 02:20 horas de ayer, sobre el bulevar Diana Laura Riojas y Calzada Agustín García López, uniformados municipales de la comandancia Norte Dos, al mando del comandante Julio Vidaurrázaga Zamarrón, corroboraron según el reporte de un civil que el cajero automático de Banorte había sido robado de nuevo, motivo por el cual resguardaron el lugar y activaron el botón de pánico a la corporación del estado.

En cuestión de minutos la Policía Estatal de Seguridad Pública y elementos de la Secretaría de Marina arribaron al lugar, así como un grupo de forenses de la Procuraduría General de Justicia del Estado, mismos que iniciaron las pesquisas de materia indagatoria, las cuales supuestamente no arrojaban resultados “frescos”.

Al obtener dicha información el grupo mixto de la base operativa del puerto, pidió apoyo a policías municipales para resguardar el área de la supuesta escena del robo, mientras ejecutivos de Banorte y Sepsa daban a conocer la situación de dicho cajero.

Fue hasta media mañana cuando por medio de comunicación social de la comandancia de la policía municipal, que daban a conocer que la institución bancaria y la empresa encargada de transportar valores afirmaban que el cajero saqueado hace una semana, el cual se encuentra a unos pasos de dicha comandancia, dejó de operar y que no había dinero en efectivo en él.

Antes de la aclaración por parte la corporación municipal, en redes sociales medios de comunicación, portales informativos y demás publicaban el supuesto segundo robo en menos de una semana al mismo cajero, ya que por vía radio trasmisor esta misma corporación así lo dio por hecho.


(DIARIO DEL YAQUI/ Ricardo López/ 09 DE OCTUBRE 2016)