viernes, 19 de junio de 2015

CORTE DE EU ORDENA ARRESTAR A EX GOBERNADOR PRIISTA DE TAMAULIPAS POR LIGAS CON ZETAS




Eugenio Hernández Flores gobernó Tamaulipas de 2005 a 2010

Ciudad de México, 19 de junio (SinEmbargo).– El ex Gobernador de Tamaulipas, Eugenio Hernández Flores (2005-2010), es acusado por una Corte federal de Texas, en Estados Unidos, de lavar de dinero para ocultar los sobornos que haría recibido de integrantes del cártel de Los Zetas, informó este viernes el diario norteamericano San Antonio Express-News.

De acuerdo con el medio fronterizo, la acusación hecha el pasado 27 de mayo incluye al ex mandatario del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y a su cuñado, Óscar Gómez Guerra. Ambos son señalados por recibir pagos de miembros del crimen organizado a cambio de dejarlos operar libremente en la entidad.

“Los dos [Hernández Flores y Gómez Guerra] están acusados ​​de conspiración para lavar dinero, delito que es castigado con una pena máxima de 20 años, y por operaciones ilícitas en negocios, lo que conlleva una pena máxima de prisión de cinco años”, refiere el diario.

El reporte indica que ya fueron emitidas órdenes de arresto contra el ex Gobernador y su cuñado. “Ambos son considerados fugitivos de la Ley y se mantiene una orden de arresto contra ellos”, informó la Corte al oficializar los cargos.

El diario San Antonio Express-News refiere que la acusación busca el decomiso de tres propiedades que Hernández Flores tiene en McAllen y Austin. La casa en Austin, en la calle de la Cueva, se valora en más de 2.3 millones de dólares, según el medio.

En julio de 2014, la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) señaló a Hernández Flores de recibir sobornos del cártel de Los Zetas durante su mandato y de lavar ese dinero en el sur de Texas a través del  empresario mexicano Guillermo Flores Cordero, acusaciones que negó el ex mandatario.

Hernández Flores es sucesor de Tomás Yarrington Ruvalcaba, quien está acusado en Brownsville por crimen organizado, narcotráfico y delitos financieros. En agosto de 2012, un juez federal de México giró una orden de aprehensión contra el ex Gobernador tamaulipeco.

Aunque Yarrington se amparó alegando violaciones a sus garantías constitucionales y contra los actos del Ministerio Público de la Federación, el 27 de febrero de 2014 el Juez de amparo validó el mandato de captura girado contra el ex Gobernador  y al mismo tiempo desechó el amparo del prófugo de la justicia contra una presunta aprehensión por delincuencia organizada, ya que la captura no procedió por este delito.

San Antonio Express dio a conocer el 3 de julio de 2014 las transcripciones de un juicio realizado el pasado 5 de diciembre, donde Flores Cordero se declaró culpable en la Corte Federal de Corpus Christi de un cargo de conspiración de lavado de dinero. Durante la audiencia, los fiscales dijeron que entre los clientes de Cordero estaban el ex mandatario Hernández Flores y miembros de su familia.

En respuesta, el ex mandatario sostuvo que son falsas las declaraciones del empresario. ”Niego categóricamente lo dicho por este señor a las autoridades estadounidenses respecto a mi persona. Es una declaración totalmente falsa [...] siempre he sido y seguiré siendo escrupulosamente cuidadoso de no tener ningún tipo de relación o vínculo con los grupos delincuenciales”, replicó en un comunicado de prensa.

Meses después, en diciembre de 2014, el Gobierno de Estados Unidos inició una demanda civil contra el Secretario de Desarrollo Social de Tamaulipas, Homero de la Garza Tamez, para llevar a cabo la confiscación de 1.1 millones de dólares depositados en cuentas de bancos de Texas.

De acuerdo con el Departamento de Estado de EU, los fondos presuntamente vienen del lavado de dinero, derivado de sobornos a cambio de la asignación de contratos. Homero de la Garza fue funcionario público durante la administración de Eugenio Hernández Flores.

De acuerdo con la denuncia civil presentada en contra de Homero de la Garza Tamez, él recibió algunos de los sobornos en efectivo y otros en cheques que fueron depositados en cuentas bancarias en Texas a través de transferencias. En una de las cuentas, el funcionario falseó información sobre la procedencia de sus recursos.

(SIN EMBARGO.MX/ Redacción /  junio 19, 2015 - 10:49h)

‘CARGADOS’ DE INJUSTICIA




Su única forma de llegar al ‘otro lado’ es colgarse casi 50 kilos en la espalda. Dispuestos a lo que sea con tal de cruzar a Estados Unidos, algunos migrantes aceptan llevar hasta el otro lado de la frontera una mochila cargada de droga. Los traficantes les prometen un pago de mil 500 dólares, pero la mayoría o muere en el intento o es víctima de engaños

"(...) uno cree que es fácil, que solo es ir y ya pasa uno (…) Yo tuve que hacerlo porque no me quedó de otra"

Héctor Cardona
Migrante burrero

Los migrantes ‘burreros’ no lo saben, pero en sus espaldas cargan estupefacientes con un valor de miles de dólares

Otras formas de introducir la droga hasta el vecino país del norte incluyen desde el transporte en camionetas todoterreno hasta la utilización de catapultas para que los paquetes de estupefacientes vuelen –literalmente- sobre el muro fronterizo

"Por más que uno les dice: ‘Mira, te vas a encontrar esto, te vas a encontrar lo otro’, ellos dicen: ‘ Prefiero morir de hambre, morir en el desierto, pero no ver a mi hijo que se está muriendo enfrente de mí"

Hermana Mercedes
Religiosa de las Misioneras del Sagrado Corazón de Jesús

"Ahora en nuestros tiempos estamos haciendo al súperhombre latino. Porque ha brincado todos estos filtros, que lo hacen el hombre súper latino"

Padre Prisciliano
Director del CCAMYN



Cargado de sueños de un futuro mejor para su hija, Héctor Cardona arribó a Altar, Sonora, para intentar cruzar a Estados Unidos; pero al llegar se topó con que, para lograrlo, tenía que convertirse en traficante de drogas.

Si los migrantes que llegan a Altar no tienen dinero para pagar un pollero que los cruce, pueden cubrir el costo llevando un extra en su travesía por el desierto: una maleta repleta de mariguana.

Así, de pronto, Héctor pasó de ser migrante a ser narcotraficante… aunque fuera solo, para pasar a Estados Unidos.

Su travesía desde Honduras duró dos meses. Juntó un poco de dinero para llegar desde su casa hasta Chiapas y ahí subió a “La Bestia”, el transporte de los pobres, como él le llama.

Al ser asaltados en el camino y despojados de todas sus pertenencias, estos hombres y mujeres arriban muchas veces sin otra cosa más que su intención de caminar por la arena del desierto.

Sin dinero para pagar los 3 mil dólares que cobra un guía, más las cuotas de los retenes que grupos criminales han instalado en los 90 kilómetros que separan a Altar de la frontera –se deben pagar 3 mil 500 pesos solo para salir de esa localidad–, los migrantes reciben una oferta difícil de rechazar.

Los delincuentes, parte del cártel de Sinaloa que controla esa zona, les ofrecen convertirse en “burreros”: cruzar con una maleta cargada de mariguana y darles una cantidad en efectivo al llegar a su destino, a cambio de guiarlos en el camino a sus sueños.

“Supuestamente ellos dicen que lo llevan a uno hasta Tucson (Arizona), allá recogen la mota, lo recogen a uno y le dan mil 500 dólares, que es el pago, para que uno de ahí se mueva a donde quiera ir.

“Uno escucha en el camino que mucha gente habla de ‘la burreada’, de ‘la mochileada’, y que ahí todo mundo pasa. Y uno escucha bonito, que ‘eso de la mochileada’; uno cree que es fácil, que solo es ir y ya pasa uno (…) Yo tuve que hacerlo porque no me quedó de otra”, narró Héctor.

Sin embargo, “burrear” en pleno desierto, bajo un calor de más de 55 grados centígrados, asediados por un sol inclemente, pisando la arena que abrasa sus pies hasta los huesos y perseguidos por la ‘Border Patrol’ –la Patrulla Fronteriza-, se convierte en una actividad donde más de uno ha dejado la vida.

EL NARCOTRÁFICO EN LA FRONTERA

En Honduras, Héctor dejó a su hija y su madre en total pobreza, sin dinero siquiera para comer.

Con lágrimas en los ojos, Héctor se confesó desesperado por la situación de sus seres queridos. Se dijo dispuesto a lo que sea con tal de pasar a Estados Unidos y encontrar un trabajo para enviar dinero a los suyos.

Fue su desesperación la que le hizo intentar ya una vez pasar con la droga que le ofrecieron los delincuentes. Y seguirá haciéndolo hasta que consiga quedarse de aquel lado del muro fronterizo.

Él y otros tres hondureños que conoció en el camino hacia Altar, decidieron aceptar la oferta de “burrear” a cambio de tener libre paso hacia Estados Unidos.

Los cuatro migrantes escucharon sobre “la mochileada” en La Bestia. Y a los cuatro les pareció maravilloso pasar la frontera sin pagar un solo quinto y tener dinero para enviar a sus familias.

“Yo decía: ‘Ay Diosito lindo, cuando llegue allá y me den mis mil 500 dólares que me decían, mando mil para allá para que coman mis hijos, mi familia, y 500 para estabilizarme yo’”, relató Marvin Umanzur, otro de los migrantes hondureños del grupo.

Los cuatro fueron contactados por personas del grupo criminal en la plaza principal de Altar… y se la jugaron.

Héctor, Marvin y otros dos compañeros fueron llevados hasta donde les entregarían la mariguana para iniciar el viaje. Fue entonces que se dieron cuenta que aquello no sería tan fácil como lo imaginaban.

Frente a ellos, los criminales pusieron una mochila de grandes dimensiones con 35 kilos de mariguana, que apenas se puede cargar por su tamaño, y a la que hay que añadir las provisiones de ropa, comida y agua para pasar hasta una semana caminando en el desierto.

Todo aquello tiene un peso de más de 50 kilos que, en los caminos que deben pasar, se convierte casi en su propia cruz.

Los guías que pertenecen a los grupos del crimen organizado se llevan de dos en dos a los “burreros” cargados de droga para intentar pasar desapercibidos y evitar perder una mayor cantidad de mariguana si son capturados.

Vestidos con ropa tipo militar, llevan a estos hombres a través de las montañas más escarpadas de la zona y por terrenos de difícil acceso por donde casi no pasa “La Migra”.

“Es difícil, pero uno le pide fuerzas a Dios. Al final ahí lo corretea a uno ‘la Migra’ y si lo agarran con droga a uno le va peor, porque tiene que correr y botar todo y tratar de salvarse y regresar o morir. Uno tiene que volver obligadamente”, dijo Héctor.

La Patrulla Fronteriza no es la única amenaza. A Héctor y su compañero les tocó cruzar con un guía adicto que durante 14 días los mantuvo en el desierto, inmóviles, porque había encontrado un lugar para poder drogarse sin que nadie lo molestara.

Al final de dos semanas, cuando las provisiones se agotaron al máximo, los dos migrantes y su guía emprendieron el camino de regreso a México. Tuvieron que decir al jefe criminal que los policías fronterizos los habían perseguido para evitar represalias –incluso la muerte-.

Marvin y su acompañante no tuvieron la misma suerte. Ellos sí lograron avanzar en territorio estadounidense, pero fueron perseguidos por la Patrulla Fronteriza y tuvieron que regresar huyendo a México. Marvin llegó de nuevo a Altar con los pies llenos de grandes ampollas por las heridas que le provocó el calor. Sus ingles sangraban por el roce de la ropa y el sudor excesivo. Decidió regresar a Honduras.

Los jóvenes hondureños –los cuatro, menores de 30 años- relataron que entre los migrantes se escucha que muchas veces los narcotraficantes solo llegan a colectar la droga, dejándolos abandonados en el desierto.

Si no aguantan la caminata de varios días por el calor o la falta de agua y alimento, los delincuentes los azotan con ramas de ocotillo, un matorral con espinas que es muy común en ese territorio.

Del dinero, ni hablar. Si logran llegar sin ser atrapados, la mayoría de ellos debe darse por bien servido de haber cruzado a Estados Unidos sin pagar y olvidarse de los mil 500 dólares que les fueron prometidos.

Los migrantes “burreros” no lo saben, pero en sus espaldas cargan estupefacientes con un valor de miles de dólares.

Cada mochila con 35 kilos de mariguana tiene un valor aproximado de 45 mil 630 dólares –unos 700 mil pesos-, tomando como base el costo que asignan las autoridades norteamericanas a cada libra de mariguana -591 dólares-.

El paso de personas cargadas con mochilas llenas de mariguana y otras drogas, como cocaína o heroína –en menor medida- fue detectado en años recientes por las autoridades migratorias de Estados Unidos.

Según reportes periodísticos, en el 2013 se reportó la detención de 40 personas que sirvieron de “burreros” o “mulas”, como se conoce comúnmente a quienes realizan esa práctica. De enero a agosto del 2014, la ‘Border Patrol’ había detenido a 37 personas con mochilas llenas de droga.

Según reportes de la Patrulla Fronteriza, fue en el sector de Tucson, que incluye casi toda la frontera con Sonora, donde en 2014 se logró el mayor decomiso de mariguana de toda la frontera, con 971 mil 180 libras incautadas, unos 440 mil 519 kilos –más de 440 toneladas-.

Esto representa el 50.5% de la mariguana que entra por todas las fronteras de Estados Unidos, incluidos sus mares.

La mitad de toda la mariguana que se comercializa en Estados Unidos, cinco de cada 10 kilos, pasa por su frontera con Sonora.

El paso por el desierto es una zona que se encuentra bajo el dominio del cártel de Sinaloa, que era liderado por Joaquín “El Chapo” Guzmán.

La ruta de la droga en Sonora comienza en Puerto Peñasco, a donde llega en barcos que navegan desde Sinaloa por el océano Pacífico y se internan por el Mar de Cortés, según un análisis del Servicio de Investigación del Congreso de Estados Unidos.

De ahí, los estupefacientes son transportados por tierra hacia ciudades como Nogales, San Luis Río Colorado, Agua Prieta y Sonoyta, en Sonora, y hasta Ciudad Juárez, Chihuahua, donde los grupos criminales operan para cruzarla hacia Estados Unidos a través del desierto.

Aunque el paso con mochilas es considerado contrabando menor, la ganancia está en la cantidad de personas que tienen éxito en el cruce.

Otras formas de introducir la droga hasta el vecino país del norte incluyen desde el transporte en camionetas todoterreno hasta la utilización de catapultas para que los paquetes de estupefacientes vuelen –literalmente- sobre el muro fronterizo.

SECUESTRO, EXTORSIONES, PAGO DE CUOTAS

Cualquiera pensaría que a un migrante no se le puede quitar nada más, que nada tiene.

Llegan a México con muy pocas pertenencias y dinero para pagar a quien los pase “al otro lado”. En su travesía en el tren o por los caminos que tienen que recorrer, son despojados de lo poco que tienen, a veces hasta de su ropa.

La mayoría de las veces, al llegar a tierras del norte de México, como Altar, los migrantes no tienen absolutamente nada. Aun así, los grupos criminales se las ingenian para sacar más jugo a los desplazados por la pobreza.

En Altar operan varias bandas de secuestro de migrantes. Su modus operandi es despiadado.

Al llegar a la localidad, provenientes de la ciudad de Caborca, unos 50 kilómetros al oeste de Altar -donde para La Bestia-, o de autobuses que van del sur del país, los migrantes son enganchados por personas que prometen pasarlos a Estados Unidos.

Creyendo en su palabra, los hombres y mujeres migrantes los siguen; entonces son llevados a casas de seguridad, donde se les amenaza con matarlos si su familia no envía cierta cantidad de dinero –que va desde los 5 mil hasta los 15 mil dólares-. A veces la amenaza se cumple.

Mercedes Aguilar es una religiosa de la orden de las Misioneras del Sagrado Corazón de Jesús que realiza su servicio en el Centro Comunitario de Atención al Migrante y Necesitado (CCAMYN), un albergue manejado por el padre Prisciliano Peraza, párroco de Altar.

La hermana Mercedes, como le llaman en el albergue, ha escuchado de viva voz las historias de terror que han pasado los migrantes a manos de los delincuentes y que han terminado con la vida de muchos de ellos.

“Hay muchos migrantes que han muerto, por la violencia del narcotráfico. (Cuando los secuestran) le llaman a su familia y les dicen: ‘Mira, tengo a tu hijo secuestrado, tengo a tu esposo, tengo a tu papá, así que mándame; si no me das tanto -10 mil o hasta 15 mil dólares-, entonces desaparece’.

“O sea, les sacan hasta que venden todo en su casa. Se quedan en la calle. Ahorita está el fenómeno de que no hay migrantes en la plaza, los tienen en las ‘casas de huéspedes’. Si sale uno, ahí lo van cuidando. Bajan del camión 15, hasta 20, ahí nomás los agarran y se los llevan. Por grupo se los llevan. Y ahí los tienen. Hasta que les sacan el último peso o los cruzan, supuestamente, pero los dejan abandonados”, relató Mercedes.

Algunos delincuentes, los más inhumanos, asesinan a sus víctimas. La religiosa relató que alguna vez recibió a un migrante que se había salvado de ser asesinado por sus secuestradores.

“Llegó aquí uno que iba en un grupo de 15. Y me dijo: ‘Mire hermana, yo soy el único que sobreviví, de 15’. Dice que a todos le pasaron el machete, los mataron enfrente de él. Los secuestraron y los mataron. Ese muchacho vino destrozado totalmente.

“(Los mataron) en el desierto, porque no pagaron rescate. A él, parece que lograron pagarle, pero a los demás no y los mataron”, narró.

La religiosa afirmó que también la Policía de Altar comete muchos abusos contra los migrantes, en lugar de protegerlos.

Además de enfrentar el secuestro y las extorsiones, los migrantes que llegan a Altar deben pagar una cuota si quieren salir de la ciudad.

A solo unos kilómetros de la localidad, rumbo a Sásabe –último punto en México antes de internarse a Estados Unidos-, se encuentra la primer “caseta” operada por los delincuentes donde a cada uno le cobran 3 mil 500 pesos si quiere pasar.

“Aquí en Altar usted entra; pero para salir, tiene que pagar. Son 3 mil 500 pesos o más que le tiene que pagar a la mafia. Si se quiere mover hacia Estados Unidos, hacia Caborca o Sonoyta, tiene que pagar. Tienen que dar una clave los muchachos, si no, no salen”, explicó Mercedes.

De Altar a Sásabe hay 90 kilómetros de distancia, en un camino que es totalmente controlado por las bandas de delincuentes. Los migrantes que pagan son llevados hasta allá en camionetas. De ahí en adelante, las jornadas son caminando por el desierto.

De cada 10 migrantes que emprenden el camino desde sus casas, consideró la religiosa, solo cumplirán su objetivo unos dos o tres. Los demás regresan o mueren en el intento.

Aun así, expresó la hermana Mercedes, los migrantes son hombres con mucha fe y confianza de que lograrán su objetivo. Para ella, su sufrimiento es como ver la pasión de Cristo en cada uno de ellos.

“Los muchachos tienen una gran confianza, una gran fe. Y por más que uno les dice: ‘Mira, te vas a encontrar esto, te vas a encontrar lo otro’, ellos dicen, ‘Prefiero morir de hambre, morir en el desierto, pero no ver a mi hijo que se está muriendo enfrente de mí’. Imagínese, es muy fuerte. Ellos ya vienen decididos”, expresó la hermana Mercedes.

Una muestra de esa determinación es Daniel Hernández, un migrante originario de Michoacán, quien tuvo que salir de su comunidad por la violencia que azota a ese estado.

A Daniel, los grupos delincuenciales le quitaban más de la mitad del salario que ganaba como ayudante de albañil, como parte de la cuota que cada habitante de su pueblo tenía que pagar. Así que decidió que tenía que buscar suerte en otro lado.

“Muchas personas nos salimos de Michoacán por la presión, el peligro; a veces trabajamos y tenemos que dar una pequeña cuota. Si ganamos 150 al día, son 900 a la semana, de ahí podemos dar 400 pesos, si nos va bien; pero si le caemos mal (al delincuente), ya nos quita los 600, y eso no alcanza”, narró Daniel.

Huyendo de esas extorsiones, Daniel se convirtió en un migrante por violencia. Intentaría cruzar a Estados Unidos por cuarta vez para enviar dinero a su familia y librarse, aunque sea un poco, de las garras de los delincuentes en su entidad.

PREDICAR EN EL INFIERNO

Altar es un infierno no solo por la presencia del crimen organizado, sino por su geografía y las condiciones climatológicas que le dan vida.

Con una temperatura que en los peores días del año puede alcanzar hasta los 57 grados centígrados, Altar es uno de los lugares más calurosos de todo el hemisferio norte.

Su escenario natural es el desierto. Pisar su arena abrasa los pies, deshace las suelas de los zapatos. Unos minutos bajo ese sol pueden significar la muerte si no se está preparado para sobrellevar el clima.

En ese desierto habita el 40% de la flora y fauna desértica del mundo. Un lugar inhóspito donde la muerte puede esconderse bajo un matorral, en un animal venenoso o llegar con la deshidratación.

En medio de esas condiciones tan adversas, la ciudad de Altar –con una población de 60 mil habitantes (2010)- creció al amparo de los migrantes.

Ahí predica el padre Prisciliano Peraza, un sacerdote que ha dedicado su vida a cuidar de los migrantes y tenderles la mano en su camino hacia Estados Unidos.

Él dirige el CCAMYN, una casa del migrante que da asilo y comida por unos días a quienes van en tránsito hacia el vecino país del norte o quienes regresan, derrotados por el desierto o los criminales.

El camino hacia el albergue está marcado por cruces blancas, colgadas en los postes, con nombres inscritos en ellas. Los nombres, pertenecen a migrantes que han fallecido en su intento por llegar a Estados Unidos.

El padre Prisciliano ve a estos hombres como víctimas de las circunstancias, que salen de sus lugares de origen por la falta de empleo y oportunidades, pero también los ve como superdotados.“En Estados Unidos, a la gente de color la veíamos muy grande y muy fuerte, y nosotros pensábamos de niños que así era también en África. Cuando empezamos a crecer y ver a la gente de África pues no; nos dimos cuenta que es porque éstos habían cruzado un filtro, era el súperhombre africano.

“Y ahora en nuestros tiempos estamos haciendo al súperhombre latino. Porque ha brincado todos estos filtros, que lo hacen el hombre súper latino. Y el que no pasa estos filtros se queda, muere. Aquellos (los africanos) morían en el mar; éstos, mueren en el desierto, la montaña o el río”, reflexionó Peraza.

El padre “Prisci”, como se le conoce en todo Altar, no es el típico sacerdote de sotana. Su imagen más bien se identifica con la de un vaquero con pantalón de mezclilla, camisa a cuadros y un sombrero de ala ancha. Se transporta en una camioneta Lobo; pero no por presunción, sino para pasar por terrenos agrestes en el desierto.

Al padre Prisciliano lo mismo le toca oficiar misas de bautizos o bodas en su Iglesia de Guadalupe, que ir a bendecir migrantes al Sásabe, antes de emprender la caminata, o recoger cuerpos de migrantes en Estados Unidos para intentar repatriarlos a sus países.

En el desierto de Altar, la muerte es cosa común.

Tan solo en el 2014, la Patrulla Fronteriza reportó el fallecimiento de 107 migrantes en el sector de Tucson, Arizona, que comprende casi toda la frontera con Sonora. En el 2013 el número fue de 194 personas muertas en el desierto.

De 1998 al 2014, en el sector de Tucson se reportó la muerte de 2 mil 507 migrantes en el desierto. Esto, sin contar los muertos que jamás son encontrados porque quedaron en algún lugar inaccesible o fueron devorados por coyotes y otros animales que habitan en la zona.

En toda la frontera de Estados Unidos con México, la ‘Border Patrol’ ha reportado un total de 6 mil 330 migrantes muertos en ese mismo periodo.

Pero las cifras del padre Prisciliano no coinciden. Él afirma que al menos dos migrantes mueren al día en el paso de la frontera de México con Estados Unidos.

En su casa del migrante, el sacerdote tiene una cruz con tiras de papel. En cada una de ellas está inscrito el nombre de una persona que falleció en su intento por pasar a Estados Unidos, su origen, la causa de su muerte y dónde se encontraron sus restos.
“Ésta es la de un año”, mostró, “si pusiéramos lo de 20 años, o de 10 años que llevamos aquí, no alcanzaría la pared para poner papelito por papelito”, lamentó el párroco.

Muchos migrantes mueren porque se pierden en el desierto; por deshidratación; y principalmente, por las ampollas que les salen en los pies debido al calor, que les impiden caminar y por las que son dejados atrás por los polleros. Muchos mueren así, en medio de la nada, si no son rescatados.

Para tratar de evitar esas muertes, el padre Prisciliano y el equipo que trabaja con él en el albergue, regalan un kit a los migrantes con algunas cosas básicas que les servirán en el camino.

En su paquete se incluye un par de calcetas; una ampolleta de cloro para un galón de agua; una tela que sirve a manera de filtro para el agua; una pomada para los pies; y un silbato que pueden tocar si se pierden y necesitan ayuda.

Esos artículos se suman a otros que se venden en la plaza principal del pueblo, donde varios negocios ofrecen todo lo necesario a los migrantes para poder realizar su travesía.

En los puestos de Altar, los comerciantes venden de todo: desodorantes, cortaúñas, hilos, navajas, barajas, espejos, jabón, pasta de dientes, talco para los pies, bloqueador solar, zapatos, ropa, camisetas con camuflaje, mochilas y hasta pantuflas con suela de alfombra para ocultar sus huellas en la arena del desierto.

Los migrantes deben llevar comida y, además, por lo menos dos galones negros de agua para evitar que el reflejo del sol en el líquido los delate en medio del desierto.

Los galones de plástico negro son producidos en una fábrica que se encuentra en Caborca, creados especialmente para el mercado migrante.

En las farmacias de Altar los dependientes saben que las mujeres deben llevar anticonceptivos o pastillas “del día siguiente” para ingerirlas en caso de una violación.

Durante muchos años, entre 1998 y el 2008, cuando ocurrió el boom de la migración por esa región, Altar levantó su economía gracias a la presencia de migrantes.

Hoy, los ingresos de la población siguen dependiendo de la migración, pero al bajar drásticamente la cifra de personas que utilizan ese paso, la localidad atraviesa una crisis económica que resienten sus habitantes.

En el albergue, el padre Prisciliano tiene un mural que retrata el camino de los migrantes desde que salen de sus hogares y se enfrentan con el hacinamiento, los asaltos y la muerte; obstáculos que deben superar para alcanzar su objetivo.

Pero se ve también ahí la ayuda que van recibiendo en el camino y la fe que los mueve y les da fuerza para continuar adelante, sin rendirse.

Así es la realidad de los migrantes en la frontera norte. Huyen del infierno de la pobreza o la violencia en sus terruños y son arrojados a otros infiernos peores, cruzando el desierto o transformándose en traficantes de ocasión, en busca de llegar a lo que ellos creen, es el paraíso de sus sueños.

(REPORTE INDIGO/ Imelda García /Viernes 19 de junio de 2015)

SLIM AYUDARÁ A JAVIER DUARTE A RESCATAR MEGAOBRA FALLIDA



XALAPA, Ver. (apro).- Con la ayuda del magnate Carlos Slim, el gobierno de Javier Duarte de Ochoa pretende rescatar el fallido proyecto del Túnel Sumergido de Coatzacoalcos, cuya obra se encuentra parada desde hace dos años.

Al comparecer ante el Congreso local, el titular de la Secretaría de Infraestructura y Obras Públicas (Siop), Tomás Ruiz, detalló que el propietario de Grupo Carso está dispuesto a invertir 500 millones de pesos aproximadamente siempre y cuando se amplíe la concesión de 30 a 45 años.

Como ello depende de los legisladores, el exdirigente del Panal que regresó al servicio público en marzo pasado trató de vender la idea de que es una inmejorable oportunidad para rescatar el proyecto del Túnel, cuya construcción inició en 2004 con un presupuesto de 2 mil 065 millones de pesos y que ahora requiere de una inversión de 5 mil 134 millones 800 mil pesos.

La obra se encuentra parada desde agosto de 2013. La Concesionaria Túnel de Coatzacoalcos S.A. (Cotuco), la española FCC Construcción y el gobierno de Duarte argumentaron “quedarse sin recursos” para concluirla.

Durante la comparecencia, diputados de la oposición recordaron que aún se están desahogando presuntos desvíos millonarios detectados por la Auditoría Superior de la Federación (ASF). Incluso hicieron notar que el Órgano de Fiscalización (Orfis) promovió denuncias en contra de servidores públicos y directivos de las propias constructoras por una serie de irregularidades.

“La obra la recibimos quebrada, le faltan 500 millones, hay denuncias de hechos que tendrán que desahogarse, no es un borrón y cuenta nueva…de aceptar la inyección de capital  no costará un peso más a los veracruzanos, cualquier cargo extra será con cargo al concesionario”, justificó Ruiz.

Además, aseguró que si el Legislativo aprueba la participación de Carso, en un mes se reanudaría la obra que conectará la congregación de Villa Allende con la zona portuaria de Coatzacoalcos en el lapso de un año.

Los diputados del PT y del MC, Fidel Robles y Cuauhtémoc Pola, y los panistas refirieron que en mayo pasado el entonces titular de la Siop, el expanista Gerardo Buganza, actual secretario de Gobierno, hizo las mismas promesas e incluso llamó “bribones” a servidores públicos priistas y a los constructores de la obra por un presunto desfalco de 2 mil millones de pesos.

“Hay un desfalco de 2 mil millones de pesos, Buganza lo dijo en anterior comparecencia, nos dijo que se pusieron denuncias y no ha pasado nada. Nos hizo falsas promesas. ¿A quién le creemos señor secretario a usted o a él?”, reprochó el panista, Julen Rementería.

Es más, puso dos audios en los que Buganza se comprometía a rescindir el contrato a Cotuco y a FCC y que emprendería querellas por las vías civil y penal para recuperar “los recursos necesarios” para concluir la colosal obra.

Fidel Robles, del PT, comentó que la intervención de Carso se utilizaría como una certificación simulada para avalar la impunidad: “El señor Slim sacará mil millones de su cartera, los cuales debe de traer como morralla (sic) para avalar la corrupción y la impunidad, imperantes en esta obra”.

Durante las tres horas que duró la accidentada comparecencia de Tomás Ruiz, , algunos legisladores sacaron cartulinas con diversas leyendas: “Fue el túnel de la Fidelidad (sic), de la Prosperidad (sic), es el túnel de la impunidad)”, “Túnel Sumergido de Coatzacoalcos, primer lugar a la corrupción” y “nuestro elefante blanco de los 5 mil millones”.

Pese a las críticas, el secretario de Infraestructura sonrió y hasta se burló de las críticas hacia los gobiernos de Fidel Herrera y Javier Duarte.

Ya en serio, explicó que, con el nuevo “acuerdo de entendimiento”, el reajuste en la Tasa Interna de Retorno (el rendimiento del peaje de dicho túnel de 30 a 45 años) y la terminación de juicios entre ambas partes (gobierno y empresas) las arcas públicas podrán ahorrarse mil 100 millones de pesos.

El semanario Proceso dio cuenta en su edición número 1886 que la obra ha estado plagada de irregularidades: Desvío de recursos, fallas estructurales, hundimientos y soportes mal hechos, así como materiales de precaria calidad.

Incluso la auditoría 09-A-30000-04-0548 del 2009 de la ASF reportó un “dictamen negativo” al pliego de observaciones, pues acotó que el gobierno de Veracruz incumplió con las disposiciones normativas aplicables a la planeación, programación, presupuestación, licitación, contratación, ejecución y pago.

En la revisión de la auditoría 2010, las observaciones e inconsistencias también fueron considerables, pues en ambas hay irregularidades que se aproximan a los 400 millones de pesos.

La ASF observó que en la construcción del Túnel Sumergido se incumplió con los parámetros mínimos de calidad en sus materiales y procedimientos constructivos, como estabilidad, seguridad estructural y vida útil de la obra.

(PROCESO/ NOÉ ZAVALETA/ 18 DE JUNIO DE 2015)

CAE HERMANO DE ALCALDE Y 8 POLICÍAS EN VILLA UNIÓN



Saltillo, Coah.- El director de Seguridad Pública del municipio de Villa Unión, Coahuila, así como ocho elementos de la corporación fueron detenidos por fuerzas estatales, acusados de facilitar las labores de un grupo delictivo.

Fuentes estatales señalaron que el jefe policiaco Román Fuentes Muñoz es hermano del Alcalde de extracción panista de dicha localidad, Ezequiel Fuentes Muñoz.

A los detenidos se les aseguraron sobres con diversas cantidades de dinero, que manifestaron recibir como pago “quincenal” por su apoyo a los delincuentes.

DETIENEN A HERMANO DE ALCALDE PANISTA

Tras la detención del director de Seguridad Pública de Villa Unión, Román Fuentes Muñoz, hermano del Alcade de la localidad, Ezequiel Fuentes Muñoz, y ocho oficiales, todos fueron consignados ante un agente del Ministerio Público de la PGJE, que integra una averiguación en su contra por facilitación delictiva en agravio de Seguridad Pública, y lo que resulte.

DETENCIÓN

Víctor Zamora, secretario de Gobierno, informó que la captura obedeció a una investigación que realizaban de manera coordinada elementos del Grupo de Armas y Tácticas Especiales, a partir de denuncias que indicaban que Román Fuentes y sus subalternos recibían dinero de la delincuencia.

Relató que la captura ocurrió en el edificio de la Policía Municipal, donde se encontraban dos patrullas y a un costado un vehículo con civiles armados, “quienes al notar la cercanía de las unidades del GATE, abordaron su vehículo de manera apresurada y emprendieron la huida”.

En el edificio de la corporación permanecieron ocho oficiales, entre ellos el director, y otra del sexo femenino “quienes pretendieron abordar también de manera apresurada una unidad de la Policía Preventiva Municipal, momento justo en el que un sujeto que cargaba un radio de frecuencia móvil recibió un mensaje de voz preguntando de manera repetitiva por la ubicación de los Gates”.

Zamora Rodríguez señaló que el jefe policiaco y sus subalternos tenían en su poder sobres amarillos con diversas cantidades de dinero, y que con el radio de comunicación emitían información a los delincuentes sobre los operativos de las diferentes corporaciones, así como del GATE, de la Sedena y la Marina.

(ZOCALO/ REDACCIÓN/ 19/06/2015 - 03:01 AM)