miércoles, 18 de febrero de 2015

VIDEO: ‘EL HOMBRE DE LA BASURA’, UN HÉROE QUE TE CONMOVERÁ



Tailandia.- Un spot publicitario viene conmoviendo a miles de internautas por el mensaje sentimental que busca transmitir.

El video, lanzado por una aseguradora tailandesa, muestra la historia de un niño que ayuda a su madre en su trabajo de barrendera. Fuente: RPP

En la primera parte del video se aprecia a una maestra junto a sus alumnos en un salón de clase. Mientras revisa los dibujos de sus alumnos se topa con el trabajo de uno de sus alumnos que tiene problemas para asistir a la escuela. El dibujo del menor es de un superhéroe llamado 'El hombre de la basura'.

La maestra busca al menor para entender el significado del dibujo. Uno de sus compañeros le dice que está trabajando. Es ahí que se empieza a conocer la verdadera historia del niño: él tiene que ayudar a su madre a barrer y limpiar las calles de la ciudad.

"Te ayudo porque no quiero que llegues tarde a casa", le dice el niño a su mamá. Luego le expresa su preocupación por su salud. La madre de Pornchai –así se llama el menor- fue atropellada por un vehículo el año pasado y el niño se viste como 'El hombre de la basura' para protegerla.

Al enterarse de esto, la maestra lloró emocionada y decide colocarle al niño la más alta nota por su dibujo, sin importa que no vaya a clases puntualmente.

La pieza creativa fue subida a YouTube el pasado cinco de enero y hasta el momento ya tiene más de dos millones de visitas.


(ZOCALO/AGENCIAS/ 18/02/2015 - 07:54 AM)

VIDEO: PASAJEROS INTENTAN AYUDAR EN CHOQUE ENTRE AUTOBÚS Y TREN

Cd. de México.- Testigos de la tragedia ocurrida el pasado viernes en Nuevo León, captaron los dolorosos momentos que pasaron los pasajeros de la unidad de autobús, tras un accidente.

El accidente entre un autobús de pasajeros con un tren de carga en Nuevo León, dejó 21 personas muertas. En el video puede apreciarse como otros pasajeros y voluntarios intentan brindar ayuda a los lesionados.

La tragedia ocurrió alrededor de las 19:00 horas del viernes 13 de febrero en el kilómetro 198 de la carretera Monterrey-Nuevo Laredo, en el punto conocido como Camarón, a 5 kilómetros de Anáhuac Nuevo León y a 65 kilómetros de Nuevo Laredo.

La tarde del domingo falleció otra persona que respondía al nombre de Carlos Fernando Rico Cabrales. Con su muerte ya suman 21 las personas fallecidas, además de una veintena de heridos.

Desde su salida a las 18:00 horas, el conductor, identificado como Jesús Carlos Fernando Rico, conducía a exceso de velocidad, rebasando a varios vehículos, y ya llevaba toda la intención de no dejar que el ferrocarril le ganara en rapidez, ya que al salir de Nuevo Laredo, en la entrada de la colonia Villas de San Miguel, no detuvo su marcha a pesar de que los pasajeros miraron que se acercaba el tren, aunque en esa ocasión le ganó el paso.

"Iba mucha gente parada, otros cargaban niños, lo mismo mujeres que hombres; el autobús iba lleno”, dijo Héctor Cruz, testigo y quien se encuentra muy lastimado en el hospital general de Nuevo Laredo.



(ZOCALO/ EXCÉLSIOR/ 18/02/2015 - 09:33 AM)

EL LASTRE DE PEÑA NIETO


Los priistas, que ya calientan motores para las elecciones de medio término, escuchan cada vez más una recomendación de sus estrategas: ensalzar sus fortalezas como candidatos, y eliminar a Enrique Peña Nieto de su discurso. Vincularse hoy en día con el Presidente se ha convertido en un riesgo electoral que puede afectarlos, de acuerdo con estrategas consultados, porque Peña Nieto pasó de ser un activo, donde los políticos lo procuraban para jalar marca y popularidad, a un lastre, ante su pérdida de aprobación y credibilidad.

La última encuesta de El Financiero-Parametría difundida este lunes, revela la fortaleza del PRI como marca y lo ubica, con 32% de preferencia en el voto, arriba de sus rivales: seis puntos por encima del PAN –que significan unos tres millones de votos–, y a 19 del PRD –más de 8 millones de votos. Pero en una contienda que apenas empieza, advierte el estudio, “en los siguientes meses pueden influir en los resultados los escándalos y los spots”.

Las revelaciones de las propiedades del presidente y el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, adquiridas a un constructor amigo de ambos, facilitaron el trabajo para las campañas negativas. No se necesita mucha creatividad. Un spot con la fotografía de la “casa blanca” de Peña Nieto y su esposa Angélica Rivera, por ejemplo, que diga algo como “¿quiere votar por lo mismo?”, podría incendiar al imaginario colectivo. Uno más donde apareciera el secretario de la Función Pública, Virgilio Andrade, al declarar que no tiene facultades para investigar al Presidente por el conflicto de interés en la adquisición de ese bien, remataría la percepción de impunidad.

A esos escándalos se refiere la encuesta, que los contextualiza en la forma como se ha desplomado el nivel de aprobación presidencial. “Durante todo el 2014, el Presidente obtuvo niveles de aprobación históricamente bajos”, dice el estudio. “En un comparativo internacional, la aprobación del Presidente no se observa particularmente baja. Sin embargo, comparado con los históricos de otros presidentes en México, sorprende que sus niveles de aprobación estén por debajo de los de desaprobación. Este porcentaje está correlacionado con la preferencia electoral. Los siguientes cinco meses podrían mostrar de manera más clara este efecto”.

En la medición dada a conocer este lunes, el 56% de los mexicanos no lo aprueban, contra el 41% que sí lo hacen. Su nivel de aprobación ha sido constante desde diciembre de 2013 –aunque bajó a 49% en julio/agosto del año pasado–, pero los negativos van en aumento. Peña Nieto arrancó su sexenio con 55% de positivos, y 21% de negativos. Un año después, la desaprobación llegó al 45 por ciento. En los 10 primeros meses de 2014, los porcentajes se fueron cruzando, hasta diciembre, cuando se disparó a 53% la desaprobación contra 41% la aprobación. Un mes después, los negativos de Peña Nieto aumentaron tres puntos.

La encuesta de El Financiero-Parametría revela que la desaprobación nacional de Peña Nieto no se traslada mecánicamente al PRI, cuando menos hasta ahora. Pero como advierte el mismo estudio, nada es seguro y puede impactarlo en el futuro. A partir de este presupuesto, los estrategas de candidatos priistas están diseñando un mapa de navegación electoral donde no utilicen al Presidente como un punto de referencia, porque consideran que ello sólo les traerá negativos a sus propias campañas, al no haber cumplido sus promesas de acabar la inseguridad y mejorar la economía.

Los datos de enero señalan que el 46% de los mexicanos piensan que la economía va mal –contra 19% que piensa lo contrario–, y los números se elevan a 49 y 17% respectivamente, cuando se pregunta sobre la economía personal. Es decir, El Dorado prometido por el Presidente se quedó en una ilusión, y la frustración golpea la credibilidad de Peña Nieto. Vincularse a él en un tema tan sensible para la población, de acuerdo con la lógica de los estrategas, es un error. Igual en seguridad.

Los asesores del presidente Peña Nieto aseguraron que la inseguridad se acabaría con un cambio de estrategia, y llegaron a fijar un plazo de 100 días para concretarlo. La realidad los alcanzó rápido, y a decir por el número de muertes en los dos primeros años de gobierno, es probable que superen el total de asesinatos del sexenio de Felipe Calderón. La encuesta revela la angustia mexicana. El 58% dice que el gobierno peñista va por el rumbo equivocado en proveer seguridad, contra 40% que apoya la estrategia. Las cosas se ponen peor cuando se pregunta sobre la seguridad en su colonia, que es el punto más próximo a la tranquilidad: 54% dice sentirse inseguro.

Todos los datos son negativos para el presidente Peña Nieto en este momento, y difícilmente se van a corregir durante el primer semestre. Ni la seguridad tendrá un vuelco, ni la economía tendrá un empuje durante este periodo. No se ha resuelto el problema de conflicto de interés que despierta sospechas de corrupción, sino al contrario. Siguen apareciendo revelaciones que fortalecen la idea de impunidad y nulo combate a la corrupción. Los estrategas priistas no quieren que la presidencia de Peña Nieto los contamine. El lastre, no hay que olvidar, se tira para no hundirse. Y eso es lo que van a hacer.

(ZOCALO/ COLUMNA ESTRICTAMENTE PERSONAL DE RAYMUNDO RIVA PALACIO/ 18 DE FEBRERO 2015)


EL RENACIMIENTO DE VIDEGARAY


 Inesperadamente, la revelación de un conflicto de interés en la adquisición de una casa a un constructor que fue beneficiado con obra pública en el Estado de México cuando él era responsable de las finanzas estatales, le dio al secretario de Hacienda, Luis Videgaray, la oportunidad para hermanarse en la desgracia con el presidente Enrique Peña Nieto. En una reunión de gabinete, Videgaray le dijo que ya sabía lo que había sentido cuando la prensa los exhibió a él y a su esposa en una operación similar con el mismo empresario. Los dos serían como soldados en las bandas de hermanos de las guerras, juntos para siempre.

El secretario de Hacienda sugirió en esa reunión de gabinete –con palabras totalmente distintas– que ambos sangraban por heridas similares infligidas en la misma batalla que los dos ven legítima y legal, aunque se resistan a aceptar que incurrieron en un conflicto de interés, y que la sospecha de corrupción le quitó de manera súbita a Peña Nieto y Videgaray respeto y credibilidad en el mundo. Pero en estos momentos de  vulnerabilidad y debilidad –que públicamente no se quiere admitir–, el lance de Videgaray fue, para un presidente que está solo y se siente igual, un respiro. ¿Sacudió al presidente lo que le dijo? La respuesta la dan colaboradores cercanos a los funcionarios: nada negativo sobre Videgaray se le queda a Peña Nieto.

La oportunidad tomada se acompañó de la pérdida de poder de los otros dos pilares de Peña Nieto, miembros de la presidencia tripartita, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, y el jefe de la Oficina de la Presidencia, Aurelio Nuño. Los reacomodos fueron visibles durante la visita de Peña Nieto a Washington en la primera semana de enero, donde Osorio Chong jugó un papel secundario al ser relegado a
la sola interlocución con el secretario de Seguridad Territorial, Jeh Johnson, a unos tres kilómetros de la Casa Blanca, mientras que Nuño, un staffer en Los Pinos, entró con el presidente Peña Nieto a la Oficina Oval para hablar con Barack Obama y su consejera de Seguridad Nacional, Susan Rice.

Tres semanas antes de la visita a Washington, Osorio Chong presentó su renuncia al Presidente quien, hasta hoy, no se la ha aceptado. Si el secretario no registró el frío presidencial en Washington, su equipo trató de reposicionarlo en los medios mexicanos y aparecieron comentarios en columnas donde lo ensalzaron. Osorio Chong no necesitaba mostrar aún más sus debilidades, pero quizás no supo lo mal que le fue a Nuño en Washington por explicar la crisis por los normalistas de Ayotzinapa, dicen fuentes estadounidenses, como un problema alimentado por un expresidente y empresarios molestos por las reformas. Una de esas fuentes comentó: “Susan Rice tiene el mundo en la cabeza; Nuño, ni siquiera a México”.

Washington, sin embargo, no empezó el quiebre. A finales de año, Videgaray le planteó al Presidente un ajuste al gasto público y a principios de enero Peña Nieto le dio la luz verde a un recorte superior a los 25 mil millones de pesos que esperaban los expertos, cuyo valor político adicional fue hacerlo en año electoral. La medida preventiva fue altamente elogiada y en el arranque de 2015, el renacimiento de Videgaray era
un hecho.

El cargo de director de Banobras, que dejó vacante Alfredo del Mazo para buscar una diputación, fue ocupado por Abraham Zamora, una persona fundamental en la articulación de todo el equipo de economistas en el poder que egresaron del ITAM, que era el jefe de Unidad de Productividad en la Secretaría de Hacienda. Cuando el Presidente necesitó enfrentar de alguna forma la coyuntura y revivió la Secretaría de la Función Pública, Videgaray propuso a un viejo amigo del ITAM, Virgilio Andrade, a quien había incorporado en la campaña presidencial como uno de los abogados que dieron marco jurídico a las reformas.

En la preparación del equipo legislativo que revisará el crucial presupuesto para 2016, donde se tendrá que comenzar desde cero porque ya no habrá coberturas petroleras que neutralicen la volatilidad de los mercados, empezó a palomear a cercanos a él y técnicos probados para las comisiones estratégicas en San Lázaro. Uno de ellos, que quiere como presidente de la Comisión de Presupuesto, es Jorge Estefan
Chidiac, a quien removió de la dirección de Bansefi, y sustituyó por Alejandra del Moral, una priista mexiquense que trabajó con Peña Nieto y con él en la construcción de la candidatura presidencial. Videgaray ha seguido hablando con economistas para proponerles diputaciones y la conformación de un grupo que apoye el trabajo del presupuesto que será crucial para el final del segundo tercio de gobierno.

El ascenso de Videgaray no se detiene. Hace unos días movió a Ignacio Peralta de la Subsecretaría de Comunicaciones a la precandidatura del PRI al Gobierno de Colima, y colocó en la recta final, donde sólo hay dos candidatos firmes a ocupar la silla de ministro de la Suprema Corte de Justicia que quedó vacante por la muerte del ministro Sergio Valls, a Javier Laynez, procurador fiscal de la Federación. Éstos son los
dos últimos movimientos que muestran el músculo fortalecido del secretario de Hacienda, reposicionado como el hombre más poderoso que tiene Peña Nieto, gracias, quizás, a la paradoja política de haber compartido el mismo pecado.


(ZOCALO/ COLUMNA ESTRICTAMENTE PERSONAL DE RAYMUNDO RIVA PALACIO/ 18 DE FEBRERO 2015)

EL STRIPTEASE DE MURAT



El morbosamente esperado perfil de José y Alejandro Murat como “los intermediarios de los poderosos” que prometió el diario “The New York Times” dentro de su amplia serie sobre bienes raíces y fideicomisos en Manhattan, se disparó con pólvora mojada. Lleno de lugares comunes, jamás exploró la activa participación de José Murat, ex gobernador de Oaxaca, como arquitecto del Pacto por México y principal asesor del Gobierno federal en las negociaciones con la disidencia magisterial. El sugerente vínculo entre el nuevo rostro del PRI con patas en el viejo PRI, que planteó, fue un intento fallido de análisis y desarrollo.

La investigación del Times, que está presentando perfiles de tenedores de propiedades en Estados Unidos, menciona seis condominios y casas de varios miembros de la familia Murat, aclarando que en ningún caso son ilegales sus operaciones inmobiliarias. El perfil soslaya la relación personal estrecha del ex gobernador con Aurora Alcántara, miembro de la familia que pertenece a la aristocracia priista del Grupo Atlacomulco, hoy en el poder, ni la forma cómo Alejandro, director del Infonavit, ha ido escalando en la burocracia mexiquense cercana al presidente Enrique Peña Nieto desde los años en que su padre y la señora Alcántara, comenzaron su relación en 2002.

El perfil sobre los Murat tendría un destino sin pena ni gloria, salvo porque el director del Infonavit está decidido, aunque aún no se dé cuenta, a arruinarse su carrera política. Murat hijo, aspira a ser candidato del PRI al Gobierno de Oaxaca, cuya elección es el próximo año, y ha venido trabajando para ello. Sin embargo, la publicación en el Times, que debía haber sido un pequeño bordo en el suelo, puede convertirse en un obstáculo.

Un solo dato en la investigación periodística los dejaba mal parados, al revelarse que un día después de que la reportera del periódico tocó la puerta del departamento de su hermana, decidieron meter en un fideicomiso las dos casas que tiene la familia directamente en un destino turístico de Utah. Fuera de eso nada era relevante, hasta este miércoles, donde la reacción de Murat ante la opinión pública mexicana revela culpas inconfesables.

Consultada la oficina de Comunicación Social del Infonavit sobre la posición del director ante la publicación del Times, que explicara si las propiedades a nombre de su esposa las había declarado, su vocero afirmó que Murat no estaba obligado a presentar una declaración de bienes y patrimonio, porque no es funcionario público. Su vocero agregó que el Infonavit no es una entidad gubernamental ni forma parte de la estructura de la Administración Pública Federal.

El joven Murat debe pensar que todos los mexicanos son idiotas. El Infonavit es una institución tripartita desconcentrada del sector central donde participan los obreros, los empresarios y el gobierno, creada en 1972 para facilitar vivienda a los trabajadores con los mejores créditos posibles. El Infonavit y su director son parte del Gabinete Especializado de México Incluyente que conforman 10 secretarías de Estado, la Conserjería Jurídica del Ejecutivo Federal, el jefe de Oficina de la Presidencia, y los directores del IMSS, el ISSSTE y Conagua, entre otros. Al director del Infonavit lo nombra el Presidente, por ser un órgano desconcentrado.

Dentro de este contexto, Murat tuvo que haber presentado una declaración patrimonial ante la Secretaría de la Función Pública al iniciar el gobierno de Peña Nieto, en donde tuvo que haber incluido, como lo marca la ley, que su esposa era propietaria de un condominio en Florida, y que había firmado, junto con ella, una hipoteca sobre el mismo, de acuerdo con el artículo 43 de la Ley Federal de Responsabilidades Administrativas de los Servidores Públicos. Asimismo, como director del Sistema de Radio y Televisión Mexiquense (Canal 34) en 2009, tuvo que haber declarado como parte de su patrimonio ante la contraloría estatal que su esposa era propietaria de ese y otro condominio en Manhattan, que costó 1.18 millones de dólares.

Lo que sugirió el vocero del Infonavit es que él no declaró ninguna de las propiedades, ni cualquier otra que pudiera tener, porque no tenía obligación de hacerlo. Es falso y tendría que haberlo hecho. Murat se quiso esconder mediante una interpretación tramposa del inciso II del artículo 36 que se refiere a la Administración Pública Federal Centralizada, no desconcentrada, como es el Infonavit. Sin embargo, el inciso XII del mismo artículo, sobre la base del artículo 5, establece que todos los servidores públicos que manejen y apliquen recursos de la Federación lleven a cabo funciones de calificación o determinación para la expedición de concesiones, e intervengan en la adjudicación de pedidos o contrato, deben declarar su patrimonio.

La reacción ante la opinión pública mexicana secó la pólvora de la investigación del “The New York Times” y obliga a que se inicie una investigación para determinar si el director del Infonavit violó o no la ley al rendir su declaración patrimonial. Este es el tema que ha perseguido al gobierno de Peña Nieto desde hace varios meses y del cual no puede salir. Murat es el siguiente funcionario bajo la lupa y buen material de revisión para el nuevo secretario de la Función Pública, Virgilio Andrade, que hará bien si deja de dar entrevistas y se pone a trabajar.

NOTA: En la columna del miércoles, “HSBC, una caja de Pandora”, se indica erróneamente que las participaciones federales a los estados en 2013 fueron de 34 mil millones de pesos. La cifra correcta es, en los ramos 23 y 33, 750 mil millones.


(ZOCALO/ COLUMNA ESTRICTAMENTE PERSONAL DE RAYMUNDO RIVA PALACIO/ 18 DE FEBRERO 2015)

¡SE LO FIRMO, Y NO LO CUMPLO!


La línea de flotación del presidente Enrique Peña Nieto es la credibilidad en su palabra. Podrían pensar muchos que en la situación actual, su palabra vale muy poco, aunque incurrirían en un error analítico sobre la temporalidad del momento y las posibilidades que tiene para darle la vuelta a su caída en términos de popularidad y visión sobre su capacidad como gobernante. ¿Un gobernador con licencia que va a la cárcel por ser omiso en sus responsabilidades? ¿Un secretario de Estado acusado de corrupción? ¿Una fiscalía independiente para revisar los conflictos de interés? ¿Un ajuste de gabinete e incluir no a sus amigos, sino a quienes necesita para recuperar el barco? ¿La refundación de la República como colofón de una nueva estrategia?

Peña Nieto tiene alternativas objetivas para frenar su debacle y salvar su gobierno, si decidiera tomar él mismo las riendas de su administración y quitárselas a todos los improvisados que lo rodean. Pero donde no tiene muchas opciones es en el cumplimiento de sus promesas de campaña, 266 ofrecimientos que hoy están en una precaria situación y con una prognosis letal. Peña Nieto, que diseñó su Presidencia casi a imagen y semejanza de su gobierno en el Estado de México, utilizó el recurso mediático y popular que empleó en la campaña electoral mexiquense en 2005, cuando en cada compromiso de campaña que firmaba ante notario público exclamaba: “¡se los firmo y se los cumplo!”.

En vísperas de terminar su mandato entregó el último de las 608 obligaciones adquiridas.

Una petición de “El Financiero” al Instituto Federal de Acceso a la Información publicada este lunes, revela que después de casi 25 meses de gobierno, Peña Nieto sólo ha podido cumplir 28 de sus promesas de campaña.

“El desplome de los precios del petróleo y el consecuente recorte al presupuesto del Gobierno impedirán”, afirma el diario, “cumplir al 100% con los 266 compromisos que firmó ante notario público como candidato”.

La advertencia es ominosa, porque tampoco se ve de dónde salgan los recursos para que lo que firmó lo cumpla.

Según “El Financiero”, Peña Nieto sólo ha cumplido con el 10.52% de sus promesas, y algunas de ellas, como el tren transpeninsular de Mérida a Punta Venado, Quintana Roo, o la Refinería de Tula, ya fueron cancelados.

Otros están en esa vía, como el tren rápido México-Querétaro, la reducción de diputados plurinominales o, algunos no señalados por el periódico pero que se ubican en el contexto de los compromisos, como la reducción de casi un 70% de los objetivos de la Cruzada Contra el Hambre o la culminación de la Reforma Educativa.

Ni hablar de hacer que la paz regrese a la nación, porque las declaraciones fáciles que en 100 días acabaría la violencia de los cárteles, fue una tomadura de pelo que sólo se creyeron en el Gobierno.

Este rompimiento de su palabra afectará a Peña Nieto y a su estrategia sucesoria en 2018.

Algunos pensarán que es muy pronto pensar en la sucesión presidencial, pero bajo el argumento que el sexenio de Peña Nieto es corto y que desde el segundo tercio enfrenta dinámicas que son de séptimo año de gobierno –cuando ya fuera del poder recibe todas las críticas y acusaciones–, pensar en la estrategia sucesoria, es una actitud de realismo mexicano.

Los compromisos incumplidos son lo que, aún si realizara las acciones atrevidas, temerarias y dolorosas para rescatar a su gobierno, lo acompañará por el resto de su administración.

Esto prevalecerá, y lo que electoralmente lo hará sangrar.

En la campaña presidencial de 2012, Peña Nieto llegó como un roble al que le fueron quitando las ramas.

Se recuperó de su vergüenza en la Feria Internacional del Libro y le dio la vuelta al movimiento #YoSoy132, pero no pudo mantener intacto el teflón ante la campaña negativa que le orquestó el PAN.

Los estrategas de la candidata presidencial Josefina Vázquez Mota revisaron sus compromisos como gobernador y denunciaron que 20 obras prometidas y firmadas ante notario, estaban inconclusas.

Los panistas elaboraron cuatro spots para subrayar que el entonces candidato del PRI, era un mentiroso.

En las dos primeras semanas de esa campaña, los negativos de Peña Nieto se elevaron en 100%, con lo cual se rompió el blindaje que tenía ante la sociedad.

Tras mostrarlo como un político mentiroso, el PAN continuó con spots que hablaban sobre la corrupción de presidentes priistas.

La candidata Vázquez Mota no pudo crecer sobre las heridas de Peña Nieto, y cuando quien avanzaba era Andrés Manuel López Obrador, el presidente Felipe Calderón presionó al PAN para retirar los spots, ante el riesgo de que el candidato de izquierda ganara la elección.

Hoy Peña Nieto no tiene a Calderón para que lo ayude y los dos temas que planteó el PAN en 2012 tomaron nuevos vuelos.

Corrupción e incumplimiento de obras públicas, los fantasmas que se le salieron a Peña Nieto del clóset y que no sabe cómo volverlos a encerrar.

La corrupción podría neutralizarla utilizando la justicia contra los suyos, pero ¿los compromisos incumplidos? La economía del mundo tendría que mejorar sustancialmente en los próximos 24 meses y el país crecer al 5% como prometió el presidente para 2018.

Pero esto, como muchas de sus ofertas, parecen hoy ser un sueño que se convirtió en pesadilla.

(ZOCALO/ COLUMNA ESTRICTAMENTE PERSONAL DE RAYMUNDO RIVA PALACIO/ 18 DE FEBRERO 2015)


PECADOS EN EL REINO


 “No lo olviden”, dice una línea en el libreto de una influyente obra musical de los 60 en Broadway, “hubo una vez un lugar que por un breve instante de luz fue conocido como Camelot”. Síntesis de la magia y la leyenda, desde ese castillo el Rey Arturo y los Caballeros de la Mesa Redonda libraron las batallas más difíciles contra los bárbaros, y desde que a la Presidencia de John F. Kennedy se le llamó la de los mil días de Camelot se convirtió en metáfora de líderes cuyo carisma escondía la realidad.

La Presidencia de Enrique Peña Nieto tiene analogías con el periodo corto de Kennedy en la Casa Blanca, a quien su asesinato opacó el juicio histórico de gobierno, mientras que a Peña Nieto, ante el cruel vigor de las redes sociales, el juicio es en tiempo real.

Carisma no suple la eficiencia, pero cuando se agrega la soberbia, es como suicidarse políticamente.

Peña Nieto se encuentra en esa ruta, revolcado por un remolino del cual no puede salir, que lo muestra con una personalidad radicalmente distinta a la que tenía antes de llegar a Los Pinos.

Aquel político confiado en sí mismo, seguro de sus acciones, ejecutivo y líder, es hoy todo lo contrario.

Fue patético escucharlo decir la semana pasada al presentar al nuevo secretario de la Función Pública “ya sé que no aplauden”, y lo volvió instantáneamente en mofa nacional y mundial.

Esperar un aplauso de la prensa es un sin sentido, pero más allá de lo anecdótico de la frase, el sólo pensarlo refleja otras cosas.

En Peña Nieto hay frustración y mal entendimiento sobre el papel que juega.

La coreografía de los eventos políticos cuando era gobernador y candidato, junto con un carisma irradiante ante multitudes que se enamoraban de él cuando el escrutinio público aún no mostraba sus debilidades, no era realidad.

Servía con fines propagandísticos y electorales. Pero cuando piensa que él crea esa realidad, es buscar el Camelot perdido.

Cada vez que Peña Nieto choca con la realidad, corre al Estado de México, donde la coreografía y la simulación le devuelve el espíritu.

Aquí sí me quieren, dijo hace pocas semanas en un evento. ¿De verdad? ¿en el resto del país no?

El carisma no se construye, se nace con él. Peña Nieto no lo ha perdido, pero lo tiene opaco.

Se lo manchó el escrutinio público que nunca tuvo en el Estado de México y quizás, porque sus acciones lo demuestran, jamás cruzó por su mente encontrarse en este momento.

La soberbia le jugó la mala pasada. ¿En dónde se puede encontrar esa primera pincelada de soberbia que le impidió pensar con claridad a dónde se estaba metiendo?

Muy probablemente, si se juzga retrospectivamente, cuando adquirió junto con su futura esposa la casa en las Lomas de Chapultepec a nombre de Angélica Rivera.

Peña Nieto era gobernador del Estado de México en ese tiempo y el aspirante más fuerte a la candidatura presidencial del PRI.

El agente inmobiliario e hipotecario en esa operación fue la empresa Higa, propiedad de su amigo y compadre Juan Armando Hinojosa, que al haber recibido multimillonarios contratos en el estado de México y Nuevo León –donde el gobernador Rodrigo Medina tenía colaboradores muy cercanos que son primos de Peña Nieto-, configuró la imputación que hoy se le hace de conflicto de interés.

Muy poco conocido sobre ese episodio son dos hechos.

El primero, que Peña Nieto se oponía en un principio a que Rivera, quien insistía en la casa, la adquiriera.

Personas que los conocen recuerdan que la discusión fue muy fuerte. El segundo, el más relevante, una vez resuelto ese pleito, Hinojosa le pidió que no pusieran la casa a su nombre.

El constructor argumentaba que si su nombre aparecía podría llegar a tener problemas y, además, que podía meterse él mismo en un problema.

Peña Nieto rechazó su petición de ponerla a nombre de un fideicomiso, con el argumento que él era de todas sus confianzas.La soberbia no paró ahí.

La casa tampoco hubiera atraído el ojo público, de no haber abierto sus puertas en mayo de 2013 a la revista española ¡Hola!, especializada en temas de la realeza y la alta sociedad, en lo que presumió en su portada como “la primera entrevista” que ella concedía. Tampoco vio Peña Nieto ni nadie en Los Pinos lo que ello significaría. Oropel. Vida falsa.

La ilusión del Jet-Set. Todo México y el mundo a sus pies.

En junio del año pasado, la primera dama volvió a abrir su intimidad, ahora en Los Pinos, a la revista “Marie Claire”, que publicó un reportaje de 22 fotografías de ella y su hija Sofía Castro.

Hoy en Los Pinos no buscan quién provocó que empezara el escrutinio público, sino quién se las paga.

Esa salida busca venganza, no lleva a la autocrítica.

Es la búsqueda incesante de ese instante de luz que fue Camelot, sin entender que la realidad de los mortales, no es la que han vivido en la burbuja que es Los Pinos.

Los aplausos van a escasear todavía más; el escrutinio aumentará; la credibilidad se desvanecerá.

El presidente crecerá frustrado, amargado, sintiéndose incomprendido hasta que comprenda, objetivamente, lo que hizo y provocó.

Esto no cambiará las cosas ni resolverá sus problemas. Pero por lo menos, habrá tocado fondo.


(ZOCALO/ COLUMNA ESTRICTAMENTE PERSONAL DE RAYMUNDO RIVA PALACIO/ 18 DE FEBRERO 2015)