domingo, 5 de enero de 2014

LIGAN A EX TITULAR DEL EJÉRCITO Y A BARTLETT CON MUERTE DE AGENTE DE EU, ENRIQUE "KIKI" CAMARENA

California, EU— En colaboración con narcotraficantes y con la CIA, Manuel Bartlett Díaz y el general Juan Arévalo Gardoqui participaron en el interrogatorio al agente de la DEA Enrique “Kiki” Camarena, quien fue torturado hasta la muerte en febrero de 1985.

Esta versión es sostenida por tres ex policías mexicanos que se encuentran amparados por el Programa Federal de Testigos Protegidos de Estados Unidos.

Uno de ellos incluso acusa a Bartlett (entonces secretario de Gobernación y ahora senador por el Partido del Trabajo) de haber recibido 4 mil millones de dólares en 1984 para su campaña en pos de la candidatura presidencial de manos de los narcotraficantes Rafael Caro Quintero, Ernesto Fonseca Carrillo, “Don Neto”; Miguel Ángel Félix Gallardo y Manuel Salcido Uzeta, “El Cochiloco”.

Para los ex agentes –entrevistados de manera separada e identificados por razones de seguridad como José I, José II y José III– no hay duda: la CIA, el narcotráfico, el Ejército y el Gobierno de México planearon el secuestro de Camarena el 7 de febrero de 1985.

Dichas afirmaciones son coincidentes con las realizadas a Proceso por tres ex agentes federales estadounidenses —Héctor Berrellez, Phil Jordan y Robert Plumlee— quienes insisten en que la CIA es la artífice del asesinato de Camarena, pues el oficial antinarcóticos había descubierto un plan secreto de la agencia para armar a la contra nicaragüense con recursos obtenidos del tráfico de drogas.

Convertidos en testigos protegidos durante el desarrollo de la Operación Leyenda, concebida para investigar el asesinato de Camarena, los tres ex policías mexicanos le hacen a Proceso un detallado recuento del caso, antes y después del secuestro, tortura y asesinato del agente de la administración antidrogas estadounidense (DEA).

“Como ocho o diez días antes del secuestro de Camarena yo estuve en una junta que se hizo en una casa de Ernesto Fonseca. A la casa se le identificaba como La Bajadita. Está a un costado de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Guadalajara”, dice José I, quien en 1985 trabajaba como policía de investigaciones políticas y sociales en el Escuadrón de Apoyo (antimotines) de Jalisco a las órdenes del comandante de la Policía Judicial Federal (PJF) Sergio Espino Verdín.

Cuenta que por instrucciones de este último le tocaba ser parte de la escolta de Don Neto.

“En esa junta estuvieron Don Neto, Caro Quintero, Félix Gallardo, El Cochiloco; un coronel del Ejército de quien desconozco su nombre, pero recuerdo sus características: de unos 55 años de edad, tenía poco pelo y vestía de traje. También estaba un señor a quien le decían Max. A esta persona yo la había visto una o dos ocasiones aparte de esa fecha. Y se me hacía curioso porque no era mexicano”, explica.

–¿Max no era mexicano?

–No, no. Este Max se me hizo raro y me dio hasta risa en la forma en que hablaba.

–¿Era gringo?

–No. No era gringo. Era de piel morena, como uno. Para mí que era puertorriqueño o cubano... que son los que siempre al decir una palabra omiten una letra.

Según el ex policía, Max “estuvo escuchando todo, se arrimaba con Rafael y con Ernesto. Don Neto ese día casi no se movió de su escritorio. Eran como 20 gentes las que estaban ahí. Y estoy hablando de gente que estaba muy cercana a ellos, al cien por ciento”.

José I sostiene que en esa junta Fonseca mostró una fotografía en la cual aparecían abrazados Antonio Padilla, un restaurantero local, y otro personaje a quien en ese momento no conocía pero después supo que era “Kiki” Camarena.

Don Neto pidió que mataran a Padilla. Los demás se opusieron porque ese restaurantero estaba al servicio de El Cochiloco. “Pero Caro Quintero agarró la foto y refiriéndose a Camarena dijo: este hijo de su chingada madre se va a morir”.

“Después de eso, delante del coronel que estaba ahí y de ese señor Max, quien en ese tiempo tendría entre unos 35 o 40 años de edad, más o menos, Ernesto me dijo: ve a mi recámara, sácame un fajo de dinero y tráeme por favor una botella de coñac que está junto a la caja”, apunta.

Cuando regresé con el dinero, Don Neto lo tomó y “le dijo al coronel: ‘Tenga. Se lo entrego’. Eran puros billetes de cien dólares”. (José I calcula que eran unos 20 mil dólares).

“Ernesto le preguntó al coronel: ‘¿con eso ajusta o necesita más?’ El coronel agarró el dinero y se lo metió al saco”, sigue el ex policía.

–¿Para qué era ese pago?

–No se dijo nada, no se explicó si el dinero era como pago para matar a Padilla o a Camarena. Pero a Antonio Padilla nunca lo mataron. De ahí se salieron el coronel y Max. Al momento de irse estos dos empezó la fiesta, para seguir conversando y haciendo arreglos. Ese día Ernesto a mí me regaló un millón de pesos. No tenían droga preparada para consumir y yo les hice la mezcla para un kilo de bazuco.

José I afirma que en aquellos años no sabía quién era Max. Ahora sostiene que era el cubano Félix Ismael Rodríguez, “El Gato”, quien participó en la fallida invasión de Bahía de Cochinos y operó para la CIA en México, Centroamérica, Vietnam y Bolivia, donde habría capturado al “Che” Guevara y ordenado su asesinato el 9 de octubre de 1967.

‘El Gato’

En 1984 José II pertenecía a la Policía Judicial y estaba adscrito al área de Homicidios en Jalisco. Su jefe era el comandante José María Carlos Ochoa y éste lo puso a trabajar a las órdenes de Don Neto, de quien llegó a ser jefe de seguridad.

En julio de ese año “se presentaron dos personas a la casa de Mar Mármara (otra propiedad de Fonseca) y me preguntaron si estaba don Ernesto. Adentro, en la sala, estaba Fonseca con Javier Barba Hernández” (abogado al servicio del Cártel de Guadalajara), narra José II y agrega que hizo pasar a los visitantes, quienes se pusieron a platicar con su anfitrión.

“Luego me mandó llamar Ernesto y me dijo: ‘mira, éstas son personas que nos traen armas y granadas’. Javier Barba me dijo: ‘les vas a ayudar a llenar con pólvora las granadas de mano’. Don Neto me dijo que uno de los dos era capitán del Ejército y que el otro era de la CIA.”

–¿Fonseca le dijo cómo se llamaba el de la CIA?

–Al de la CIA me lo identificaron nada más como Félix, pero no me dijeron el nombre completo. Supe que era de la CIA porque Don Neto personalmente me lo dijo. Ese día el capitán y el de la CIA llevaron a la casa cuernos de chivo y bastantes granadas de mano.

También en 1984, recuerda José III, ex judicial de Jalisco, “me llevaron al Club Libanés en Colinas de San Javier. Mi jefe de grupo era Ernesto Piliado Garza y el comandante José María Carlos Ochoa. Allí me presentaron a Fonseca Carrillo y a Caro Quintero, que según eran de la Secretaría de Gobernación y mis jefes me indicaron que a partir de ese momento me quedaría con ellos y a sus órdenes.”

José III asegura que en la casa de La Bajadita (en la calle Hidalgo de Colinas de San Javier, en Guadalajara) con frecuencia se celebraban reuniones con funcionarios del gobierno y militares de alto rango.

“Y entre estas personas iba siempre una que hablaba tipo cubano”, recuerda. Como los otros dos testigos protegidos, José III puede afirmar en este momento que quien hablaba como cubano y estuvo en La Bajadita es Félix Ismael Rodríguez, El Gato.

“Era un secreto a voces en esos años en Guadalajara, y entre la gente que manejaban Don Neto, Caro Quintero, Félix Gallardo y El Cochiloco, que la CIA llevaba armas a México y a Nicaragua y que metía a México cocaína de Colombia”, refiere.

Bartlett y Arévalo Gardoqui

Como jefe de seguridad de Don Neto, José II afirma haber sido testigo de lo ocurrido el 7 de febrero de 1985 en la casa de Zuno Arce en la calle Lope de Vega. Ese día, en colaboración con Espino Verdín, la gente del Cártel de Guadalajara secuestró a Camarena y al piloto de la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos Alfredo Zavala Avelar, informante y colaborador del agente de la DEA.

Ambos fueron llevados al cuarto de servicio de esa casa y torturados salvajemente. El piloto murió ese mismo día.

“Llegamos con Ernesto a la casa de Lope de Vega y ahí ya había mucha gente. Me quedé con la escolta afuera y comenzó a salir más gente, El Amadito, El Javier, gente conocida de la escolta de Caro Quintero. Me asomé al cuarto de la casa y ahí efectivamente tenían a Camarena sobre una cama, con los ojos vendados y amarrado de pies y manos.

“Cuando me asomé nada más estaba él pero al poco tiempo, más o menos en un par de horas, llegó Félix Gallardo y su gente con una persona que traían cubierta con una chamarra verde militar. Traía cubierta la cabeza y lo llevaban caminando. Uno de los de la escolta me dijo que era el cabrón piloto de Camarena. Vi que lo metieron al mismo cuarto donde estaba Camarena, el cuarto de servicio”, recuerda José III.

–¿Quiénes estaban dentro de la casa de Lope de Vega con Fonseca Carrillo y Caro Quintero?

–Bueno... en la sala de la casa estaban el general Vinicio Santoyo Feria (comandante de la 15 Zona Militar, con sede en Guadalajara); el general Arévalo Gardoqui (entonces secretario de la Defensa); Manuel Bartlett Díaz; Félix, el cubano, quien iba con otro extranjero al que no identifiqué ni supe su nacionalidad; Miguel Aldana Ibarra (director de la Interpol-México); Manuel Ibarra Herrera (director de la PJF), Espino Verdín y otros más.

–¿Qué estaban haciendo todas estas personas?

–Platicando en la sala. Pero en determinado momento se metieron al cuarto donde tenían a Camarena. Todos salían de la sala para ir a verlo. Bartlett también fue a verlo. Yo no sé si Bartlett lo cuestionó, pero él vio a Camarena en el cuarto de servicio varias veces. Andaban todos nerviosos, espantados, era un ambiente muy pesado, muy tenso. Se sentía el peligro. El peligro de muerte estaba presente.

–¿A quiénes de las personas que no eran de la gente de los narcos vio usted interrogar a Camarena?

–Al cubano. El cubano y la otra persona extranjera sí interrogaron a Camarena. O sea, Félix y el otro.

–¿Qué le preguntaron?

–Le preguntó de qué información estaba enterado, qué información había pasado, que cuánta gente tenía. Sólo escuché eso.

–¿Qué respondió Camarena?

–Camarena no sé si contestó, porque ya estaba muy jodido cuando yo lo vi. Ya lo habían golpeado mucho. Desde el principio Rafael le había dado la orden a su gente que le dieran sus chingadazos para ablandarlo. Estaba vendado de los ojos, pero tenía la boca libre para poder hablar.

–¿Cuánto tiempo estuvieron Félix y el otro extranjero con Camarena?

–Unos cinco o diez minutos. Allí fue como una romería, como una visita a una iglesia, de puro político, de puro narcotraficante.

José III dice que no estuvo en la casa de Lope de Vega el 7 de febrero de 1985, pero sí estaba al lado de Fonseca Carrillo el 7 de abril de ese año en Puerto Vallarta. Ese día Don Neto y su gente fueron detenidos.

“En esa casa se estaba escuchando el interrogatorio de Camarena. Lo habían grabado todo”, dice el testigo. Al describir el cuarto donde tenían a Camarena, José II menciona que sobre un buró había una grabadora con la cual registraron el interrogatorio.

–¿Usted escuchó las grabaciones en Puerto Vallarta?— se le pregunta a José III.

–Sí. Don Ernesto ponía a cada rato un casete. Era el casete donde esa voz entrecortada, cubana, le preguntaba a Camarena quiénes más estaban metidos del gobierno, qué más sabía. Y se oían los golpes, los pujidos de Camarena que decía: “Ya déjenme por favor. Ya dije todo”.

–¿Por qué repetía Fonseca Carrillo esa grabación con la voz del cubano?

–No lo sé. Lo ponía y lo ponía. Se estaba fumando sus cigarros de base y tomando su coñac. La grabación la escuchó como unas cinco veces. La voz del cubano era muy clara. Esa grabación duraba como unos 30 minutos.

–¿Qué decía Fonseca Carrillo del cubano?

–Don Neto, al escuchar la grabación decía: “¡ya nos llevó la chingada! ¡ya valió madre!” Don Neto decía que el Max trabajaba para la CIA, que era inteligencia de Estados Unidos. Decía que Samuel Ramírez Razo de la DFS (quien habría participado en el levantón de Camarena) estaba con los de la CIA y está con nosotros. Que eran socios de Manuel Bartlett Díaz.

Para la campaña

En el acuerdo firmado con el Gobierno de Estados Unidos para hacerse de testigos protegidos (documento al cual Proceso tuvo acceso), José I, José II y José III se comprometen a decir “toda la verdad de lo que vieron, escucharon e hicieron como policías bajo las órdenes del narcotráfico”.

El acuerdo con el Witsec les advierte que de decir una mentira ante la Corte y en cualquier declaración pública que hagan (como ésta, ante Proceso) perderán los privilegios que les han brindado a ellos y a sus familias, serán acusados de obstrucción de la justicia y sentenciados a varios años de cárcel.

–¿Fue usted testigo de alguna reunión de funcionarios públicos mexicanos con Don Neto o Caro Quintero? –se le pregunta a José I.

–Sí. De Bartlett.

–¿Dónde lo vio reunido?

–En la casa de Lope de Vega.

–¿Con quién, exactamente?

–Con Rafael, con Ernesto, Manuel Salcido, con Miguel Ángel Félix, con el ex gobernador de Jalisco Enrique Álvarez del Castillo y con el hondureño Juan Manuel Matta Ballesteros. Y Max.

–¿Vio a Bartlett reunirse con Matta Ballesteros? ¿está seguro?

–Sí señor. En la casa de Lope de Vega. Esa reunión fue con el fin de entregar un tráiler completamente lleno de dólares que estaban en cajas de huevo de esa marca... Bachoco.

–¿El dinero era para Bartlett?

–Se les iba a entregar a todos ellos, a Arévalo Gardoqui, a Bartlett Díaz, a Aldana, que estaba también ahí, y a José Antonio Zorrilla (director de la Federal de Seguridad). Lo digo y sostengo porque personalmente bajé dos cajas que ellos me ordenaron. Me dijeron: “súbete al tráiler y aviéntanos dos cajas de ahí”. Aventé dos cajas, las abrieron y estaban llenas de puros billetes de a cien dólares.

–¿Para qué era ese dinero?

–El dinero, hasta donde tengo conocimiento porque fue lo que vi y escuché en las conversaciones entre ellos, era para la candidatura como presidente de la República de Manuel Bartlett Díaz.

(Agencia Proceso)
(EL DIARIO, EDICION JUAREZ/ J. Jesús Esquivel/Proceso | 2014-01-04 | 23:22)

LO EJECUTAN MIENTRAS DORMÍA EN SU CASA EN LOS MOCHIS

Varios impactos recibió.
Cuando dormía en su domicilio, un vendedor de aceites fue asesinado a balazos en Los Mochis.

El joven fue ultimado a balazos, mientras descansaba en su domicilio ubicado por la calle Juan Aldama. Los sujetos armados llegaron hasta su dormitorio y le dispararon con pistola escuadra 9 mm, en varias ocaciones.

La persona ejecutada fue identificada como Carlos Angel Escalante Barreras, de 20 años de edad, mismo que vivía en una especie de vecindad en el número 1273 de la calle Juan Aldama entre 5 de Mayo y Melchor Ocampo de la colonia Anahuac.

(RIODOCE/ Redacción/ )




QUEMAN CARROZA QUE TRASLADABA A REO ASESINADO EN PENAL DE IGUALA, GUERRERO

Traslado de reos en el penal de Iguala.

MÉXICO, D.F. (proceso.com.mx).- Un grupo armado interceptó e incendió la carroza fúnebre que transportaba el cuerpo de un interno asesinado este viernes en el penal de Iguala, Guerrero.

El incidente se suscitó anoche en el kilómetro 53 + 500 de la carretera federal Iguala-Cuernavaca, a la altura de la comunidad de Platanillo.

Los restos corresponden al reo Ismael Ocampo Álvarez, quien se presume ejercía el control entre los presos del penal.

Los familiares de Ocampo relataron que cuando pretendían llevarse el cadáver a Cuernavaca, Morelos, para sepultarlo, civiles armados los interceptaron.

La carroza era propiedad de la funeraria El Ángel.

Este viernes nueve personas murieron durante un enfrentamiento armado al interior del penal de Iguala, ubicado en el poblado turístico de Tuxpan.

La Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) informó que cinco de las víctimas formaban parte de un grupo armado que ingresó a la cárcel la madrugada de este viernes.

El resto de los muertos son cuatro internos y dos personas más que resultaron heridas, detallan reportes oficiales.

  (RIODOCE/  Redacción/ )


ENCUENTRAN MUERTO A EMPRESARIO "LEVANTADO"

Fue encontrado con el rostro vendado y con múltiples impactos de bala de cuerno de chivo.

Un empresario que por la madrugada había sido privado de su libertad por un comando armado en La Isla Musala, fue encontrado con el rostro vendado y con múltiples impactos de bala de cuerno de chivo.

La persona ejecutada fue identificada como Héctor Ríos Espinoza, de 45 años, señalan los informes también de la Policía Ministerial que investiga el clásico “levantón”.

El cuerpo sin vida del “levantado” fue encontrado sobre una brecha que conduce al bulevard La Marina, en el fraccionamiento Capistrano. 
 
 Estaba sobre una pila de escombro y entre la basura el cadáver, al que a simple vista se le veía la cara encintada a la altura de los ojos.

Al momento de ser levantado, Ríos Espinoza conducía una camioneta Toyota FJ, de modelo reciente, color gris, placas VNW-5678, y cuando circulaba por calle Revillagigedo entre avenidas Holgots y San Lorenzo, a la entrada a la Privada Tenerife de Banus le fue “taponeado” el paso por un vehículo, del cual bajaron sujetos armados y lo sometieron.
 

HALLAN CADÁVER DE MUJER A BORDO DE UNA CAMIONETA EN TEPITO

Se trataba de una mujer de entre 25 y 30 años.

El cadáver de una mujer fue encontrado dentro de una camioneta en la colonia Morelos, delegación Cuauhtémoc, informó la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) .

De acuerdo con las investigaciones los hechos ocurrieron en la calle González Ortega, donde vecinos del lugar, al acercarse a un vehículo con placas del Estado de México, descubrieron el cadáver.
De inmediato dieron aviso a las autoridades correspondientes, quienes corroboraron que se trataba de una mujer de entre 25 y 30 años, quien hasta el momento no ha sido identificada.

De los hechos tomó conocimiento el agente del Ministerio Público de la Coordinación Territorial Cuauhtémoc 3, e inició la averiguación previa respectiva para continuar con las indagatorias y deslindar responsabilidades.

Precisaron que la necropsia de ley determinará las causas que ocasionaron la muerte de esta mujer y se espera que en las próximas horas algún familiar se presente a identificarla y aporte datos que ayuden a esclarecer los hechos. 

(Notimex)

ROBA AUTO Y..¡ DOS NIÑOS ! EN MEXICALI

Mexicali, BC.- Un menor de edad armado con un revólver robó una camioneta pickup a un matrimonio, llevándose en dentro a dos niños.

El joven, identificado como Ernesto Alonso, de 17 años, fue arrestado después por agentes de la Dirección de Seguridad Pública Municipal y los niños recuperados.

Los hechos se registraron en la colonia Baja California.

Una pareja llegó a su domicilio a bordo de una pick up Ford Lobo, y en el momento de abrir las puertas fueron sorprendidos por el asaltante.

Armado con un revólver calibre 38 especial, Ernesto Alonso amenazó a la pareja para despojarla del vehículo y se retiró, pese a que en su interior estaban dos niños.

El individuo quiso dispararles pero su arma no se activó.

Los padres reportaron lo sucedido al 066 y se activó la búsqueda del sospechoso, quien abandonó a unas cuadras a los niños, para continuar con su escape él solo.

Los menores no sufrieron lesiones, aunque sí se encontraban nerviosos.

(ZOCALO / Reforma /05/01/2014 - 04:00 AM)

IBA TRAS EL "SUEÑO AMERICANO"; ACABA EN UNA MORGUE

Monclova, Coah.- Después de 17 años de que partió en busca del “sueño americano”, la familia de José Manuel Ramos Robles vuelve a tener noticias de él: se encuentra en una funeraria en Texas, en espera de que su cuerpo sea reclamado y devuelto a México para su cristiana sepultura, trámite que cuesta alrededor de 600 mil pesos, imposibles de pagar para su esposa e hijos.

Al menos eso fue la noticia que recibieron Gladis, su hija, y Margarita, su esposa, de una funeraria identificada como La Esperanza, en la ciudad de Houston, Texas, misma que tras una investigación logró dar con su paradero en la ciudad de Monclova, y quien les advierte que con el paso de los días la cuenta irá creciendo.

A pesar de la distancia y el tiempo transcurrido, las mujeres buscan desesperadamente la forma de recuperar los restos mortales de su ser querido, pero su condición económica no es nada favorable, habitan en el ejido La Curva de Juan Sánchez, donde la simple vista del lugar no deja lugar a dudas de la pobreza en la que se encuentran.

“Fuimos perdiendo contacto con él, se movía mucho buscando trabajo, luego ya no llamó. Y ahora habló un investigador de una funeraria en Houston que dice que desde el 28 de diciembre tiene su cuerpo allá”, relató Gladis Ramos antes de que su voz fuera acallada por el llanto.

“Nos piden 600 mil pesos para traerlo hasta acá, o 300 mil si queremos que lo cremen, pero no tenemos con qué y no sabemos dónde pedir ayuda”, agregó Gladis sin poder contener los sollozos.

Madre e hija se funden en un abrazo, los años acumulados en que no hubo noticias de José Manuel no mermaron el cariño que le profesan.

“No sabemos dónde está exactamente el cuerpo, sólo nos dicen que hablan de la funeraria La Esperanza, en Houston, y que la cuenta va creciendo. No sabemos qué hacer. Dicen que falleció de un paro cardiaco, que investigaron y dieron con nosotras”, mencionó doña Margarita Ramírez.

Desde que su marido partió en busca de trabajo, dos de sus hijos han fallecido; aparte de Gladis le sobreviven tres descendientes más.

“Sólo pido que me ayuden a traer el cuerpo para que se quede con los suyos, no allá olvidado quién sabe dónde. Que me digan si es cierto que se necesita tanto dinero, o cómo le hago para podérmelo traer, no pido más que lograr la paz para él y sus hijos”, expresó doña Margarita, quien espera que alguna autoridad municipal o estatal le oriente o apoye con este trámite.

(ZOCALO / Redacción / 05/01/2014 - 07:34 AM)