lunes, 19 de marzo de 2012

"EL LAZCA" LÍDER LOS DE LOS "ZETAS", BURLA A LA POLICÍA CON TECNOLOGÍA

Reforma 
Distrito Federal─ Para el Gobierno Federal ha sido más difícil contar con información sobre la posible ubicación del líder de "Los Zetas", Heriberto Lazcano Lazcano "El Lazca", que de otros líderes del narcotráfico, como el mismo Joaquín "El Chapo" Guzmán.

A la organización que dirige "El Lazca", el año pasado las autoridades le detectaron el uso de tecnología que bloquea todo tipo de señal de aparatos de comunicación, lo que impide a fuentes directas dar aviso en tiempo real de su localización.

De acuerdo con Cuitláhuac Salinas, titular de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO), si bien "Los Zetas" tienen estos equipos, otros grupos como el Cártel de Sinaloa basan la seguridad de sus líderes en la disciplina de su personal.

Cuestionado sobre si han estado más cerca de capturar a "El Chapo", que a otros cabecillas de su organización como Ismael "El Mayo" Zambada, el subprocurador responde afirmativamente, aunque admite que en parte es porque Guzmán es el principal blanco de esta administración.

"'El Lazca' está (con) otro esquema de trabajo, pero sí nos ha costado más trabajo que con él ('El Chapo'), pero yo creo que éste es el objetivo más importante que tenemos en este momento.

"En la investigación del Casino (Royale) por ejemplo supimos que tienen adquiridos dispositivos electrónicos para hacer bloqueos de señales en kilómetros a la redonda, pero si ellos ya lo tienen, a mí me parece que también en el otro caso lo van a tener igual.

"Incluso me parece que en este aspecto es más organizado el grupo del 'Chapo' que 'Los Zetas', en la organización misma, en la disciplina que tienen, me da la impresión que Lazcano y su gente todavía es más de intuición a veces, y aquí en el otro es más de protocolos", dijo Salinas.

El subprocurador señaló que los principales capos regularmente hacen cambios en sus sistemas de comunicación, están en constante movimiento, rotan personal y cuentan con un grupo de confianza muy reducido, para dificultar el rastreo de las autoridades.

Lo que sospechaban y ahora también han podido comprobar es que algunos grupos como "Los Caballeros Templarios", no sólo pretenden infiltrar autoridades como estrategia de contrainteligencia, sino también buscan intervenir las comunicaciones del gobierno.

"Recientemente se hizo un operativo de SIEDO en Michoacán y por inteligencia también supimos que estaban tratando de 'colgarse' de nuestras líneas, estamos en un sistema de inteligencia contra inteligencia.

"Al tiempo que estábamos nosotros realizando cateos, de la información que teníamos nosotros de nuestras intervenciones de comunicaciones, se desprendía que ellos estaban contratando a alguien para ubicar los teléfonos de los que estábamos organizado los operativos", contó

SE MATA EMPLEADO DE LA CFE EN VERACRUZ

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 Viajaba en un auto Jetta en exceso de velocidad...
Lo acompañaba su prima quien sólo resultó lesionada...



FEDERICO GARCÍA


El empleado de la Comisión Federal de Electricidad, Orlando Javier López Nieto, murió la madrugada de este domingo en un accidente automovilístico ocurrido en Boca del Río, el vehículo Volkswagen tipo Jetta donde viajaba volcó en el boulevard Manuel Ávila Camacho, resultando lesionada Esther Andrade.

Autoridades de Tránsito de Boca del Río confirmaron que el accidente se registró la madrugada del domingo en el boulevard Ávila Camacho y calle 13, en el fraccionamiento Costa Verde.

Un automóvil Volkswagen Jetta Clasico, modelo 2011, placas YHY-6324 de Veracruz, color blanco, conducido por Orlando Javier López Nieto de 26 años, circulaba con exceso de velocidad por el boulevard Manuel Ávila Camacho.

A López Nieto le acompañaba su prima Esther Andrade de 24 años, pero al llegar a la curva que se localiza a la altura de la calle 13, frente a la Torre Platina, el conductor perdió el control y tras impactarse con la guarnición el auto volcó aparatosamente.

En el sitio murió en forma instantánea el conductor Orlando Javier López Nieto, en tanto paramédicos de la Cruz Roja de Boca del Río y Bomberos Conurbados rescataron a la lesionada Esther Andrade de 24 años, quien resultó severamente lesionada.

  Esther Andrade fue trasladada de emergencia al Hospital Regional de Alta Especialidad del puerto de Veracruz donde quedó internada, debido a que las lesiones que presenta son delicadas.

Obdulia Vidal Suárez, agente del Ministerio Público de Boca del Río, se trasladó al sitio acompañada por peritos criminalistas de la PGJE, para la diligencia de levantamiento del cadáver de Orlando Javier López Nieto, en la Investigación Ministerial 395/2012.

Luisa Aurora Estrada López compareció ante la autoridad ministerial para identificar formalmente el cadáver de su primo, Orlando Javier López Nieto de 26 años, quien tenía su domicilio en la calle Enrique Rodríguez Cano número 8, colonia Ejido Primero de Mayo Sur de Boca del Río.

Indicó, que Orlando Javier López era soltero y trabajaba en la Comisión Federal de Electricidad (CFE).


La autoridad ministerial de Boca del Río realiza investigaciones para establecer las causas que provocaron el accidente donde falleció Orlando Javier López Nieto.

DESTAPA ESTADOS UNIDOS CLOACAS EN MÉXICO Y SINALOA


Miguel Ángel Vega   
Casi 50 mil dólares habría recibido el director de Servicios Aéreos de Sinaloa, Mauricio Camarena Delgado, por insistir e influir para que la empresa BizJet International fuera la que realizara todo tipo de servicios de mantenimiento y reparación para la flota aérea de Sinaloa, revela un documento del Departamento de Justicia de Estados Unidos (DOJ).

De acuerdo con el archivo 12-CR-61CVE del DOJ, Camarena Delgado habría recibido 18 mil dólares en noviembre de 2008 vía transferencia electrónica desde un banco de Nueva York a uno de Van Nuys, en California, y en octubre de 2009 le entregaron dos cheques más, estos en persona: uno por 22 mil 912 con 38 centavos y el otro por 6 mil 417 con 44 centavos. Ambas cantidades fueron en dólares.

Estas últimas sumas Camarena Delgado las recibió por garantizar que BizJet International, que tiene sus instalaciones en la ciudad de Tulsa, en Oklahoma, fuera la empresa encargada de realizar negociaciones con el Gobierno del Estado de Sinaloa, las cuales les habrían redituado ingresos por varios cientos de miles de dólares.

La decisión de Camarena Delgado por recomendar a BizJet para que fuera la empresa delegada para dar servicios de mantenimiento y reparación a aeronaves de Sinaloa se hizo aún sabiendo que esa empresa también daba servicios de mantenimiento a la Coordinación General de Transportes Aéreos Presidenciales, que en noviembre del 2008 sufriera un percance, luego que uno de sus aviones cayera un pleno centro de la Ciudad de México y provocara la muerte del entonces secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño.

Aun cuando la Procuraduría General de la República (PGR) no ha determinado si BizJet fue la empresa encargada de dar mantenimiento a la nave en que viajaba Mouriño, o el helicóptero en que viajaba el otro secretario de gobernación, Francisco Blake Mora, que también murió en un percance aéreo y cuya nave se desplomó en noviembre del 2011.

Jay Holtmeier, abogado de la firma Wilmerhale, que representa a BizJet, precisó por su parte que BizJet no fue la empresa responsable de dar mantenimiento a las aeronaves en que murieron Mouriño o Blake Mora

“No tenemos registro de que BizJet haya hecho algún tipo de servicio a aeronaves que se hayan accidentado en México”, dijo Holtmeier a Ríodoce.

Ni el FBI en Washington, ni el Departamento de Justicia pudieron confirmar si Bizjet, al sobornar a funcionarios de la Policía Federal Preventiva, o a un coronel de la Coordinación General de Transportes Aéreos Presidenciales, o al director de Servicios Aéreos de Sinaloa, se les exigió exclusividad para que solo esa empresa brindara labores de mantenimiento y reparación en las aeronaves de los organismos arriba descritos.

De haber sido ese el caso, BizJet habría sido la empresa de dar mantenimiento a tres aeronaves presidenciales que se desplomaron en un periodo de seis años.

“Esta es una investigación en curso que realiza el FBI y el Departamento de Justicia de Estados Unidos, por lo que no podemos detallar si el soborno de BizJet a los organismos descritos incluía exclusividad”, dijo a Ríodoce Lindsay Godwin, vocera del FBI en Washington.

La bomba
El miércoles 14 de marzo, el DOJ emitió un comunicado de prensa donde acusa a la empresa estadounidense BizJet, de haber sobornado a un grupo de funcionarios federales de México y del estado de Sinaloa, para que fuera esa empresa la encargada de dar mantenimiento a toda la flota aérea de la Policía Federal Preventiva, General de Transportes Aéreos Presidenciales y a la Flota Aérea del Gobierno de Sinaloa.

Los sobornos habrían ocurrido entre el 2004 y el 2010, precisa un documento del DOJ, del cual Ríodoce obtuvo copias.

Lo curioso del caso es que no fue la empresa BizJet quien sugirió la idea del soborno, que en Estados Unidos es considerado un delito federal y es castigado con cárcel, sino que fueron los funcionarios mexicanos, del DF y de Sinaloa quienes “pidieron” una comisión como parte de garantizar el trabajo a esa empresa.

Historia de un soborno
Según precisa el archivo, el 16 de noviembre del 2005, directivos de BizJet sostuvieron una reunión a puertas cerrada en sus oficinas de Tulsa, en el estado de Oklahoma, para discutir una petición que habrían solicitado clientes de la Ciudad de México, otro más en Sinaloa, y una más en Panamá, quienes pedían una “comisión” de entre 30 mil y 40 mil dólares para continuar trabajando con ellos, de lo contrario “cambiarían sus servicios a otra compañía”.

Estos empleados eran el agente de ventas para el área de México y Latinoamérica, el supervisor de ventas, el administrador de ventas y el gerente de ventas de BizJet, todos ellos laboraron para esa empresa entre el 2004 y el 2010.

Luego de analizar las propuestas y el potencial de hacer negocio con la Policía Federal Preventiva, con la Flota Presidencial Mexicana y con el Gobierno de Sinaloa y el de Panamá, los vendedores de BizJet consideraron que era viable la comisión ya que, sería más lo que ellos ganarían ya que cobrarían un poco más de lo normal.

Así fue como el 6 de junio del 2006 los empleados de BizJet ofrecieron la primera “mordida”, esta para el oficial aeronáutico de Panamá, a quien ofrecieron 10 mil dólares por garantizarle que su país contrataría los servicios de mantenimiento para toda su flota aérea.

El 28 de septiembre del 2006, un coronel del Ejército Mexicano asignado a la Coordinación General de Transportes Aéreos Presidenciales llamó a uno de los directivos de BizJet para exigirle su comisión por haber “influido” para que el Gobierno de México contratara los servicios de mantenimiento de esa compañía.

Catorce meses más tarde, el 31 de octubre del 2007, los ejecutivos de ventas de BizJet hicieron una transferencia bancaria por 30 mil dólares a una empresa fantasma que habría creado el gerente de ventas en la ciudad de Van Nuys, en California, para facilitar las transacciones y dar el dinero acordado al coronel de la Coordinación General de Transportes Aéreos Presidenciales, “por haberles asegurado el servicio para la flota presidencial.

El 21 de noviembre del 2008 los ejecutivos de Bizjet nuevamente hicieron una transferencia electrónica por 18 mil dólares, esta vez de un banco en Nueva York para la empresa fantasma de Van Nuys, dinero que serviría para pagar la “comisión” del director de Servicios Aéreos de Sinaloa, Mauricio Camarena Delgado –conocido entre sus amigos como el Capi— “por asegurarles los servicios de mantenimiento para toda la flota aérea del estado de Sinaloa”.

Los sobornos continuaron y el 1 de diciembre del 2008 Bizjet pagó 50 mil dólares por garantizar el servicio para mantener en buenas condiciones a la flota presidencial aérea del gobierno de Felipe Calderón

Apenas un mes antes, Camilo Mouriño había perecido en un accidente aéreo en pleno centro de la Ciudad de México, cuando viajaba en un avión que pudo haber sido revisado, reparado y “mantenido en buenas condiciones” por BizJet.

El 11 de noviembre del 2011 falleció otro secretario de Gobernación, Francisco Blake Mora, aunque no se ha logrado precisar si BizJet continuaba ofreciendo servicios de mantenimiento para la Flota aérea Presidencial.

Lo cierto es que el 6 de abril del 2009 BizJet ofreció uno de sus más grandes sobornos, este para la Policía Federal Preventiva mexicana, el cual ascendía a los 176 mil dólares, entregados a varios funcionarios de esa dependencia, según el documento, “por asegurar el contrato con la empresa estadounidense”.

Todavía el 6 de octubre del 2009 BizJet entregó otro monto más a los funcionarios de la Policía Federal Preventiva, este por 210 mil dólares, por asegurar que el servicio de mantenimiento de toda su flota de aviones y helicópteros fuera hecho por esa compañía estadounidense. Estos pagos se hicieron mediante una transferencia electrónica.

Pero no todo acabó ahí, pues el 27 de octubre del 2009 Bizjet entregó dos cheques a Camarena Delgado, uno por 22 mil 912 con 38 centavos y otro por 6 mil 417 con 44 centavos, por haber terminado de asegurar la exclusividad para los servicios de mantenimiento de la flota aérea de Sinaloa, que depende del despacho del Ejecutivo del Estado, que entonces era encabezado por Jesús Aguilar Padilla.

La justicia tiene precio
BizJet International aceptó haber incurrido en el delito de soborno el 14 de marzo pasado, por lo que acordó acceder a una serie de peticiones que le hizo una corte federal del Distrito Norte de Oklahoma, incluido el pago de una multa por 11 millones 800 mil dólares, por “incurrir en violaciones previstas en la Ley de Prácticas Corruptas (FCPA) al sobornar a funcionarios de Gobierno en México, entre ellos dos elementos del Ejército Mexicano”.

“Los pagos que fueron autorizados por BizJet son ilegales en nuestro país y nosotros las descubrimos a través de una serie de irregularidades que notamos en esa empresa”, dijo.

Lanny A. Breuer, asistente del procurador general de Estados Unidos.

Aun cuando el comunicado de prensa señala al Gobierno de Sonora como parte de las administraciones sobornadas, en el archivo judicial del DOJ no se menciona a esa entidad.

El acuerdo es que Estados Unidos aplazará el juicio contra BizJet durante tres años, con la intención de no afectarlos en sus operaciones. También la empresa accedió a cooperar en toda investigación futura que se haga en torno a los supuestos sobornos, y a implementar todo tipo de medidas junto al Gobierno federal para que en el futuro no se incurra en ese tipo de prácticas.

De cumplir BizJet con estos acuerdos, el Departamento de Justicia desechará toda información criminal al termino del acuerdo, aunque por lo pronto buscará no afectarla en lo absoluto, en parte por su disposición para cooperar en el caso y por el pago de 11.8 millones de dólares que accedió a pagar.

Algo similar ha ocurrido en juicios contra prominentes figuras del narcotráfico. Tal es el caso Benjamín Arellano Félix, quien luego de ser el capo más buscado a finales de los noventas, pagó cien millones de dólares a cambio de una sentencia menor a los 25 años de cárcel.

Osiel Cárdenas Guillén, fundador del cártel del Golfo, soltó 50 millones de dólares, e igualmente fue sentenciado a 25 años de prisión durante un juicio que se realizó a puertas cerradas.

Otro caso se cubrió con dólares cuando la DEA y el DOJ descubrieron que a mediados del 2006 las transferencias electrónicas entre casas de cambio en Sinaloa y el Banco Wachovia ascendían a más de 420 mil millones de dólares, lo cual significaban una de las más grandes operaciones de lavado de dinero.

Lo único que tuvo que hacer Wachovia para quedar libre de toda culpa fue aceptar que el Gobierno estadounidense le decomisara 110 millones de dólares “de transacciones relacionadas con el tráfico de drogas”, y el cobro de una multa por 50 millones de dólares, “por no monitorear dinero que podía o sería utilizado para financiar el tráfico de droga”.

Así ocurría ahora con BizJet: su inculpabilidad le ha costado 11.8 millones de dólares. Pero seguirá operando.


Datos duros del expediente 12-CR-61CVE



—El 16 de noviembre del 2005, directivos de BizJet sostienen una reunión a puerta cerrada en sus oficinas de Tulsa, Oklahoma, para analizar los sobornos.

—El 31 de octubre del 2007, los ejecutivos de ventas de BizJet realizan una transferencia bancaria por 30 mil dólares a una empresa fantasma que habría creado el gerente de ventas en la ciudad de Van Nuys.


—El 21 de noviembre del 2008, los ejecutivos de Bizjet nuevamente hacen una transferencia electrónica por 18 mil dólares, esta vez de un banco en Nueva York, dinero que serviría para pagar la “comisión” del director de Servicios Aéreos de Sinaloa, Mauricio Camarena Delgado.


—El 1 de diciembre del 2008, Bizjet paga 50 mil dólares por garantizar el servicio para mantener en buenas condiciones a la flota presidencial aérea del gobierno de Felipe Calderón.


—El 6 de abril del 2009, BizJet ofrece uno de sus más grandes sobornos, este para la Policía Federal Preventiva mexicana, el cual ascendía a los 176 mil dólares.


—El 6 de octubre del 2009, BizJet entrega otro monto más a los funcionarios de la Policía Federal Preventiva, este por 210 mil dólares.


—El miércoles 14 de marzo la empresa acepta que incurrió en el delito de soborno.




Los dispendiosos aviones de Millán, Aguilar y Malova

Vuelos turbulentos

Alejandro Sicairos

Con precisión nadie sabe cuánto le ha costado a los sinaloenses el ostentoso transporte aéreo de los gobernadores, pero se trata de millones de pesos en compra y operación de aviones y helicópteros, y el mantenimiento de estos, inmersos de tratos oscuros que nunca son detectados por los radares anticorrupción.

Con Juan Millán Lizárraga, en el periodo 1999-2004, era común que el avión oficial se utilizara para viajes privados de familiares, amigos, periodistas, transportar al mandatario a asuntos ajenos a la agenda oficial o hasta para llevar a distintos lugares del país platillos de diferentes restaurantes de mariscos.

En el gobierno de Jesús Aguilar Padilla (2005-2010) la bitácora de vuelos se convirtió en secreto de Estado, pero el gran negocio se hizo con el mantenimiento de las aeronaves, según pone al descubierto la investigación que el Departamento de Justicia de Estados Unidos hace en torno al funcionamiento de la empresa Bizjet Internacional Sales and Support Inc.

En el actual sexenio que preside Mario López Valdez se ha documentado que aeronaves oficiales se utilizan para transportar a la familia y amigos de colaboradores del gobernador a eventos sociales, mientras que el escándalo mayor lo constituyó la compra de un avión Falcon 20F, sin ser justificada su adquisición.

De acuerdo con las cuentas públicas de los sexenios de Millán y Aguilar, estos habrían gastado alrededor de 500 mil dólares al año solamente en el concepto de mantenimiento del equipo resguardado en el hangar del Gobierno de Sinaloa, sin tomar en cuenta pago de servicios aeroportuarios, suministros y pago de pilotos.

Con dos aviones y tres helicópteros a su servicio, Mario López Valdez también se ha excedido en el gasto por mantenimiento de la flota aérea estatal. Datos turnados a la Auditoría Superior del Estado revelan que durante 2011, en los meses en que todavía no era adquirido el avión nuevo, erogaba 380 mil dólares, alrededor de 5 millones de pesos, en el rubro de mantenimiento.

El itinerario que siguen los vuelos del gobernador en turno es un asunto bajo reserva porque, alega el despacho del Ejecutivo, va involucrada en el tema la seguridad del mandatario y de los funcionarios del Gabinete.

Sin embargo, los escuetos datos a los que Ríodoce tuvo acceso son ofensivos: solo para mantener en buenas condiciones los aviones y helicópteros del gobernador de 2005 a 2011, más de cien millones de pesos.

Auditores del Congreso del Estado consideran que otra cantidad similar debió erogarse en ese mismo lapso para el pago de honorarios a pilotos, jefe de servicios aéreos, cubrir los derechos de pista y combustibles y refacciones.

Viajeros frecuentes

Uno de los tantos datos blindados del sexenio de Juan Millán es el concerniente al uso de las aeronaves del Gobierno. Reacio a rendir cuentas, el entonces gobernador hizo todo un misterio del periplo de sus vuelos.

Personal del hangar del Gobierno de Sinaloa da cuenta de frecuentes viajes imprevistos de Millán, en el avión oficial, con destino a Los Cabos, Tijuana, San Diego y Tucson. La esposa e hijos se trasladan a San Diego, Tucson, Acapulco y Ciudad de México. En helicóptero toda la familia se movía habitualmente hacia Mazatlán, Altata y otros destinos turísticos locales.

En el rastreo de la bitácora se menciona que el avión de Gobierno realizaba al menos dos viajes cada mes para transportar platillos preparados con mariscos a diferentes partes del país. Era la carta de establecimientos como Los Arcos o El Mamucas que en lugares lejanos se servía a diputados, gobernadores, presidente de la República, gente de la farándula y amigos de Juan Millán.

También voló con bastante asiduidad a Los Mochis. “Cada vez que al gober se le antojaba comer en El Farallón se iba para allá solo o con su comitiva o familia”, recuerda un trabajador del hangar de Gobierno.

Los tenues registros sobre costos de mantenimiento de aviones y helicópteros del Gobierno estatal mencionan que fluctuaron entre los 350 mil y los 450 mil dólares por año.

Cuando a mediados de 2001 estuvo a punto de desplomarse el avión oficial al cubrir el trayecto Culiacán-Mazatlán, Millán Lizárraga optó por reducir las horas de vuelo de la aeronave.

En el caso del sexenio de Jesús Aguilar Padilla los informes son contradictorios. Aunque durante el periodo que ejerció el cargo acostumbraba usar vuelos comerciales para viajes fuera de Sinaloa, los gastos de mantenimiento del equipo aéreo del Gobierno crecieron una cifra que varía entre los 450 mil y 500 mil dólares al mes.

El estado de las naves era supervisado por personal que el entonces responsable de la transportación aérea del gobernador, el capitán Mauricio Camarena Delgado, contrataba para luego pedir los servicios de Bizjet Internacional Sales and Support Inc.

Desde el inicio hasta el final de su sexenio, Aguilar Padilla mantuvo como avión del Gobierno de Sinaloa un Rockwell 690B Turbo Commander que recibía chequeos semanales y mantenimiento cada mes. La información disponible menciona nada más lo que se pagó a Bizjet, pero no la inversión total para el funcionamiento de la aeronave.

Al acabar el sexenio de Aguilar, el Rockwell 690B registraba 11 mil horas de vuelo y, de acuerdo con el dictamen que presentó Camarena Delgado, ratificado por Malova como jefe de Transportación Aérea del Gobierno del Estado, “presentaba un desgaste físico que implicaba riesgos durante la navegación”.

El avión caro de Malova

Recién tomó posesión del cargo cuando a Mario López Valdez se le ocurrió comprar un avión nuevo para transportarse dentro y fuera de Sinaloa. Sin licitar el proceso y violentando las leyes correspondientes, en marzo de 2011 inició los trámites para adquirir una aeronave usada al proveedor Western Wings Corp, con sede en Oregon, Estados Unidos, a un costo cercano a los 33 millones de pesos.

Sin embargo, luego de meses de mantener ocultos los detalles de la transacción, hasta octubre de 2011 y por presiones del Congreso del Estado que lo llamó a rendir cuentas, se supo que el avión Falcon 20F, modelo 1986, tuvo un costo de 1.8 millones de dólares, pero también fue necesario equiparlo y hacerle reparaciones con una inversión de 977 mil dólares.

En total, con base a la información existente en el portal de Transparencia del Gobierno de Sinaloa, el avión costó al erario público 32 millones 659 mil 400 pesos.

Aún más, en 2011, año en que se compró el avión nuevo, el Gobierno de Sinaloa pagó por mantenimiento del equipo aéreo 380 mil dólares, sin ser ya la compañía Bizjet la que proporcionó estos servicios.

Todavía no amainaban las sospechas que generó la compra, al inicio del sexenio malovista, de 90 camionetas equipadas, por un monto de más de 50 millones —operación que benefició a Leonardo Nalo Félix, “padre empresarial” del gobernador— cuando la Auditoría Superior del Estado agregó nuevas dudas a las compras hechas por el nuevo gobernador.

La ASE procedió a abrir una investigación ante la negativa del Gobierno estatal por clarificar la compra del Falcon 20F, indagatoria que concluyó a inicios del mes en curso con una revelación: más que compra de oportunidad de la aeronave, como lo justificó en su momento el gobernador, se alteraron los costos en la adquisición del jet ejecutivo para Malova.

Quedó al descubierto, según la ASE, que López Valdez compró un avión igual o más inseguro que el que ya tenía el Gobierno del Estado, pues tuvo que invertirle 977 mil dólares para equiparlo y dejarlo en condiciones de navegación sin riesgos.

Además hubo precipitación en la operación de compra ya que el Comité de Adquisiciones sesionó el 18 de marzo de 2011 y el día 22 del mismo mes fue comprado el avión, autorizando esa misma fecha el quitamiento y remozamiento (pintura y reparación de interiores) del jet para Malova.

El enredo es colosal. El informe de gastos que presentó el Gobierno señala la compra de equipo, entre estos los sistemas, FMS, Radar, RVSM, TCAS, que se suponía ya traía el avión nuevo.

Y el Gobierno del Estado se justifica en que fue el CPA Mauricio Camarena Delgado, jefe de Transportación Aérea del despacho del gobernador, el mismo que es acusado de recibir sobornos de Bizjet, quien aconsejó la compra del Falcon 20F, porque el avión que usaron Juan Millán y Jesús Aguilar era viejo y peligroso.


Escándalos en el aire

22 de marzo de 2011. En una operación fast track, el Gobierno de Sinaloa compra un avión alegando que lo adquirió a precios de ganga: 1.8 millones de dólares. Luego se supo que el costo del avión superó 2.7 millones de dólares.
19 de agosto de 2011. Un helicóptero del Gobierno del Estado se desploma sobre el lecho del río San Lorenzo al intentar salvar a personas atrapadas en una creciente del afluente. Un rescatista y una mujer mueren. Se presume que las naves oficiales registraron fallas por el deficiente mantenimiento.
16 de septiembre de 2011. Se rompe el secreto del avión para Malova al darse a conocer la compra del Falcón 20F, modelo 1986.
21 de septiembre de 2011. La Auditoría Superior del Estado exige al gobernador el expediente de la compra del avión y le abre una investigación.
22 de noviembre de 2011. El diario El Debate publica una fotografía de una hija del secretario general de Gobierno, Gerardo Vargas Landeros, y dos amigas de esta, usando el helicóptero oficial para trasladarse a Los Mochis a una fiesta.
6 de marzo de 2012. La ASE informa que conforme al análisis de la cuenta pública del Gobierno del Estado de 2011, no se justificaba la compra del avión para Malova porque la aeronave ya existente se hallaba en excelentes condiciones para seguir volando.
13 de marzo de 2012. El Departamento de Justicia de Estados Unidos da a conocer que la empresa Bizjet Internacional sobornó al jefe de Transportación Aérea del Gobierno de Sinaloa, Mauricio Camarena Delgado, con tal de ganar contrato de mantenimiento de la flota aérea oficial.

CACERÍA FRACASADA EN CONTRA DE "EL CHAPO" GUZMÁN EN SINALOA


  
Errores y misterios en la batida contra el Chapo en el valle de San Lorenzo


Alejandro Sicairos 
No se ha dicho todo sobre el enfrentamiento que marinos sostuvieron en Oso Nuevo con gente del cártel de Sinaloa y el posterior acuartelamiento de soldados en esa comunidad. 


¿A quién buscaban los elementos de la Armada? ¿Quiénes más murieron en la refriega? ¿Hubo realmente ese helicóptero derribado del que todos hablan en el Valle? ¿A cuántos habitantes levantaron y torturaron los militares? ¿Fue superior el trabajo de contrainteligencia del narco? Una a una, las respuestas llegan por sí solas.


Dos semanas antes de que el jueves primero de marzo la Marina y el Ejército tomaran por asalto la comunidad de Oso Nuevo, en el valle de San Lorenzo el cártel de Sinaloa había detectado labores de inteligencia militar para ubicar a Joaquín el Chapo Guzmán Loera, en un presunto encuentro que este sostendría con Dámaso López Núñez, su operador en esa zona, y un hombre al que públicamente se le conoce más por su apodo que por su nombre de pila: el Fantasma.

El operativo de la Armada se tendió alrededor de Dámaso López y el Fantasma con el objetivo de que estos llevaran al sitio en que supuestamente el Chapo se reuniría con sus dos principales hombres en el centro del estado: a uno el Ejército lo señala como el operador en el centro de Sinaloa y al otro como uno de sus jefes de seguridad.

Eso fue lo que originó que el corazón del valle del río San Lorenzo se convirtiera en zona de guerra cuando cuatro helicópteros de la Marina —uno de ellos presumiblemente derribado por el fuego de los sicarios—irrumpieran sin siquiera enterar de dicha incursión a la Novena Zona Militar ni a los mandos locales de las policías estatales o federales.

También de ahí derivó el error de que los elementos de la Armada reportaran que habían dado muerte al Fantasma en una persecución que desde el aire efectuaron contra una camioneta Cherokee blindada, placas VKN 7128, creyendo que en ella iba el responsable de la seguridad de Guzmán Loera en Sinaloa.

En la cacería de quien creían era el Fantasma, se dio el fuego cruzado durante unos 500 metros del tramo de la carretera Oso Nuevo-Quilá, siendo abatidos desde el aire dos hombres que no han sido identificados del todo. Fueron los mandos militares los que pusieron en duda desde el principio la muerte del Fantasma, ya que los datos de sus archivos no coincidían con las filiaciones de ninguno de los que murieron en el enfrentamiento.

Entonces la Secretaría de la Defensa Nacional, que había tenido un papel secundario en el operativo, ordenó al procurador de Justicia de Sinaloa, Marco Antonio Higuera Gómez, precisar que ninguna de las víctimas era el jefe de seguridad del Chapo Guzmán.

El plan para ubicar y capturar a Guzmán Loera había fallado. Incluso ni la Marina ni la Sedena incluyeron en la información sobre estos hechos el reporte de que un helicóptero de la fuerza aérea que se utilizó en este plan fue tumbado, pese a que versiones de lugareños y fuentes militares así lo señalaban.

En seguimiento al plan que se efectúa también en regiones como La Tuna, Badiraguato y Canelas, Durango, el Ejército estableció una base militar provisional en Oso Nuevo, en una casa asegurada al Fantasma.

Operativo errático
A la frustrada estrategia contra el Chapo Guzmán, le siguieron acciones que en las 72 horas posteriores efectuaron soldados en los poblados Loma de Redo, Eldorado, Portaceli, El Atorón, El Melón, Leopoldo Sánchez Celis, El Salado y El Navito.

En esos poblados los soldados llevaron a cabo rastreos para localizar propiedades o indicios de localización de Dámaso López y el Fantasma. Entre el sábado y domingo se tuvo conocimiento de al menos cuatro levantones de personas por parte de militares, mismas que luego fueron puestas en libertad.

Aunque todos los casos fueron reportados a autoridades y comisión de derechos humanos de Eldorado, solamente Ramón Alberto López Ramírez, un maestro de educación física de la comunidad de Sánchez Celis, presentó denuncia formal ante la CEDH. Ríodoce lo entrevistó, pero una hora después la madre de este pidió no divulgar la entrevista debido a que, según dijo, soldados que llegaron a su casa unos momentos antes la hicieron firmar un documento donde se comprometía a dejar las cosas por la paz. Enseguida el mismo López Ramírez secundó la petición.

En la queja que interpuso ante la CEDH López Ramírez no da detalles sobre el interrogatorio que los soldados le aplicaron durante la tortura a que fue sometido, pero el resto de los que fueron inquiridos coinciden en que los militares les preguntaban dónde estaban Dámaso López y el Fantasma.

También los interrogaron sobre un punto del valle de San Lorenzo en que se reuniría el Chapo Guzmán con Dámaso y el Fantasma.

Todos los “detenidos” por el Ejército fueron llevados al centro de operaciones militares de Oso Nuevo para ser interrogados. Con los ojos vendados y bajo amenazas de muerte les exigían revelaran información sobre el jefe del cártel de Sinaloa y sus contactos en las sindicaturas de Quilá y Eldorado.

El Ejército y la Policía Federal han efectuado recientemente decomisos de drogas, destrucción de narcolaboratorios y aseguramiento de propiedades que atribuyen a Dámaso López Núñez, pero sobre el Fantasma existen pocos y difusos antecedentes. Lo único que se sabe de él es una capacidad asombrosa para esfumarse en situaciones de persecución.

Uno de los afectados por el procedimiento castrense de investigación dijo que lo subieron a un helicóptero y desde el aire le señalaban domicilios preguntándole si pertenecían a Dámaso López o al Fantasma.

En los cascos urbanos de Eldorado y Quilá, así como en las comunidades localizadas al sur de ambas sindicatura desde mediados de febrero se había reportado la presencia de extraños que a bordo de vehículos no identificables —sin placas ni logos policiacos— recorrían indagando sobre el cártel de Sinaloa.

Muy marcadamente en las inmediaciones de Loma de Redo se tenía el registro hasta de personas con apariencia de extranjeros, al parecer estadounidenses, efectuando tareas de rastreo de información.

Es decir, al menos dos semanas antes de que la Marina penetrara el valle de San Lorenzo, Inteligencia Militar reconocía el terreno y trataba de precisar sobre una posible presencia de Guzmán Loera en la zona.

Pero la contrainteligencia del cártel de Sinaloa se les había adelantado desde entonces.


Helicóptero bajo fuego
“No, eso no es cierto”, respondían los militares que sitiaban la comunidad Oso Nuevo, cuando los reporteros les preguntaban sobre un helicóptero de la Armada supuestamente derribado por el fuego enemigo.

Tanto la Armada de México como la Novena Zona Militar nunca refirieron en sus escuetos comunicados la baja en su equipo aéreo o si sus elementos habían resultado atacados en la balacera.

Los habitantes de Oso Nuevo, lugar que se ha convertido en el centro de operaciones de un plan para atacar al cártel de Sinaloa, dicen que originalmente eran cuatro helicópteros de la Marina los que sobrevolaban la zona y a tierra regresaron solamente tres. Luego de la persecución a quien supuestamente era el Fantasma los lugareños vieron levantarse dos columnas de humo. Una en el lugar en que quedó incendiada la camioneta y las armas de los dos sujetos que fueron abatidos.

La otra humareda se ubicó entre sembradíos del noreste de Oso Nuevo, entre la zona que divide a esta comisaría y la de Loma de Redo. Se supone que ahí quedó el helicóptero de la Armada desplomado por los sicarios.

Las fuerzas castrenses mantienen en secreto este episodio del operativo en Oso Nuevo.


Ocupa el Ejército primer lugar nacional por denuncias de abusos


Con la bota encima
Tan pronto entraron los militares al Valle de San Lorenzo, la zona se quejó de abusos que alimentan la enorme cauda de denuncias formuladas a nivel nacional contra la tropa: torturas, saqueos, allanamiento, violaciones y amenazas.

No solamente se trata de la queja que formuló ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos el maestro de educación física Ramón Alberto López Ramírez, por la incomunicación y lesiones que sufrió durante 36 horas que estuvo en manos de soldados, sino de una serie de arbitrariedades cometidas en las sindicaturas de Eldorado y Quilá.

En alrededor de 72 horas, a partir de la tarde del primero de marzo, la Comisión de Derechos Humanos de Eldorado tuvo conocimiento de cuatro personas privadas de la libertad por soldados, en condiciones similares a las que acusó López Ramírez.

Ha sido la constante cada vez que el Ejército toma bajo su poder determinada región o comunidad. De acuerdo con datos de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, durante los últimos seis años se ha documentado un promedio de cinco quejas diarias contra instituciones federales, de las cuales el 54 por ciento son contra actuaciones del Ejército mexicano.

Del 1 de enero de 2006 al 31 de octubre de 2011, la CNDH recibió 11 mil 680 quejas contra la Sedena, PGR, Marina y SSP federal.

De ahí derivaron 163 recomendaciones en las que acreditó la Comisión violaciones a los derechos humanos, entre las cuales hay privación de la vida (homicidios), tratos crueles, tortura, desaparición forzada y privación ilegal de la libertad, entre otros. En lo que respecta al Ejército, que ocupa el primer lugar, se han recibido 6 mil 422 quejas que derivaron en 90 recomendaciones.

La Secretaría de Marina acumula en el mismo periodo 759 quejas y 14 recomendaciones.

A raíz de esta situación, la CNDH establece que desde que el presidente Felipe Calderón asumió su mandato y le declaró la guerra al narcotráfico y al crimen organizado, en diciembre de 2007, las quejas contra el Ejército se incrementaron 300 por ciento y las recomendaciones dirigidas a la Secretaría de la Defensa Nacional por graves violaciones a los derechos humanos aumentaron 400 por ciento.

Establece el organismo que desde 2007 criticó la medida adoptada por el Gobierno federal, ya que “el combate al crimen organizado no le corresponde al Ejército”. “Si bien es cierto que los cuerpos policiacos no podrían por sí mismos derrotar a las principales bandas del crimen organizado, y que por ello el Ejército debió participar en ese combate, su intervención debe ser transitoria”.

La CNDH ha documentado quejas y violaciones de derechos humanos cometidas por militares tales como privación ilegal de la libertad, tortura, desaparición forzada, violación sexual, ejecución extrajudicial, robo, cateos ilegales, detenciones arbitrarias y desaparición forzada de personas.

Por su parte Human Rights Watch dio a conocer que en el marco de la lucha contra la delincuencia organizada en México, militares y policías han cometido violaciones de derechos humanos generalizadas y casi ningún caso está siendo investigado adecuadamente.

En el informe Ni Seguridad, Ni Derechos: Ejecuciones, desapariciones y tortura en la “guerra contra el narcotráfico” de México, presentado en noviembre del año pasado, establece que a través de investigaciones exhaustivas llevadas a cabo en cinco de los estados más violentos del país, encontró evidencias que sugieren fuertemente que miembros de las fuerzas de seguridad habrían participado en más de 170 casos de tortura, 39 “desapariciones” y 24 ejecuciones extrajudiciales desde que Calderón asumió la Presidencia en diciembre de 2006.

“En vez de reducir la violencia, la ‘guerra contra el narcotráfico’ de México ha provocado un incremento dramático de la cantidad de asesinatos, torturas y otros terribles abusos por parte de las fuerzas de seguridad, que solo contribuyen a agravar el clima de descontrol y temor que predomina en muchas partes del país”, señaló José Miguel Vivanco, director para las Américas de Human Rights Watch.

En los cinco estados revelados —Baja California, Chihuahua, Guerrero, Nuevo León y Tabasco— Human Rights Watch comprobó que las fuerzas de seguridad aplican torturas sistemáticamente para conseguir que los detenidos confiesen mediante coerción o proporcionen información sobre los cárteles.

El informe también contiene evidencias contundentes que sugieren que soldados y policías han perpetrado “desapariciones” y ejecuciones extrajudiciales, y que en muchos casos han adoptado medidas para ocultar sus delitos.

En el caso de Sinaloa, las violaciones se incrementan a partir de la llegada a la Novena Zona Militar, del General Moisés Melo García, quien acaba de ser ascendido a general de División y colocado como jefe de la Tercera Región Militar.

De acuerdo a datos de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos en Sinaloa, de 983 expedientes de queja registrados en 2011, un total de 310 se remitieron a la Comisión Nacional de Derechos Humanos, de los cuales en 109 se señala a la SEDENA o al ejército como presunto responsable, 15 contra la Marina, nueve a la Policía Federal, 13 a la Secretaría de Seguridad Pública federal, y 15 a la PGR.


Testimonio de una de las personas levantadas por militares

“Pensé que me iban a matar”
Iba en mi vehículo, por una calle del centro de Eldorado, y resulta que estaban ahí dos camiones de soldados, Me pararon. Me marcaron el alto y yo me bajé. Me pidieron una identificación y les muestro mis talones de cheques y mi credencial de elector y uno de ellos me agarra del buche, del cuello, y me dice que me conoce, que ya sabe a qué me dedicó y me suben a la fuerza a una camioneta y me tiran en el piso.

Me llevan a una base militar que están ellos operando en Oso Viejo y me meten a un cuarto, me tapan, todo vendado, empiezan a golpearme, a preguntarme por personas que yo no conozco. A fuerza querían que les dijera y puro golpeándome. Me bañaban con agua helada, me ponían la chicharra, me ponían una bolsa de hule en la cabeza…

De ahí me llevaron a una parte donde me subieron a un helicóptero y me cargaron allá arriba, en el aire, me amenazaban con hondearme pa’abajo y me seguían preguntando por domicilios que desconozco.

Me traían pa’rriba y pa’bajo, ya ni supe dónde me metían porque me trajeron por varias partes y me seguían golpeando. Ya pa’l siguiente día me trajeron a un cañaveral cerca de Eldorado y ahí me dejaron tirado. Me dijeron: “¿Sabes qué?, ya hicimos mucho por ti al traerte hasta aquí”. Me decían que si yo los denunciaba iba a tener problemas.

En cuanto me tiraron lo que hice fue salir como pude a la carretera, en eso pasó una moto, pedí raite y me trajeron.

No sé qué pasó… si alguien me señaló por equivocación. La verdad no entiendo yo todo esto. Tampoco me gustaría que quedara esto así porque la verdad ellos abusaron mucho.

Me robaron un collar que tenía, me quitaron mi teléfono y mis identificaciones, mis papeles del carro. Dejaron el carro abandonado.

Sentí mucho miedo, yo pensé que me iban a matar. Pensé en mis hijos, en mi esposa. Sentí temor por mi vida. Los soldados dicen que vienen a trabajar y vea usted lo que están haciendo. ¿Ese es el trabajo que están haciendo? Quieren que a fuerzas diga uno cosas que no sabe.

Me quebraron dos costillas, me lastimaron el cuello y tengo inflamado el cerebro. Mi familia pensaba que nunca me volvería a ver.

Pero ya ve. Así es esto.

EL ACUSADOR, ACUSADO





Elier Lizárraga   
El Ministerio Público mantiene abierta una averiguación previa contra el administrador de la PGJE, donde se le acusa de despojo y daños dolosos, ya terminó las indagatorias, pero se niega a consignar.

Andrés Avelino Inzunza Suffo, coordinador administrativo de la Procuraduría General de Justicia del Estado, despojó ilegalmente a una familia de un terreno comprado originalmente por Manuel Beltrán López y María del Rosario Sánchez Inzunza, para lo que se valió de un contrato de compra falso y la presunta complicidad del Ministerio Público.

La demanda fue interpuesta ante la Agencia del Ministerio Público el 15 de mayo de 2009 por Manuel Beltrán López y María del Rosario Sánchez Inzunza, quienes le compraron dos terrenos a Guadalupe Amézquita el 10 de marzo de 2005, según consta en el contrato de compraventa.

Sin embargo, tres años más tarde, sin permiso de los dueños del terreno y a pesar de que este estaba cercado, Avelino Inzunza irrumpió en ellos argumentando que era el dueño legítimo y mostrando los documentos citados.

Todo lo anterior consta en la averiguación previa CLN301/2009 de la Agencia Segunda del Ministerio Público del Fuero Común, en la cual está en calidad de indiciado por los delitos de despojo, daños dolosos y lo que resulte. Según el expediente, en un estudio realizado por un perito externo a la Procuraduría de Justicia, queda de manifiesto que la documentación presentada por el funcionario es falsa.

También hace constar que la tierra de la cual dice ser el dueño legítimo no corresponde a las dimensiones que indica el contrato mostrado por él ante el agente del Ministerio Público. Todas las supuestas pruebas que presentó para acreditar su propiedad fueron refutadas.

Presentó, entre lo más sobresaliente, un recibo por 22 mil pesos a nombre de Guadalupe Amézquita, por concepto de compraventa del terreno, los planos del futuro fraccionamiento, la escritura pública número 2135, de fecha 15 de diciembre de 1987.

“Con relación al recibo por concepto de compraventa, carece de verdad. Lo único que yo puedo observar y darme cuenta es una falsificación, ya que es completamente falso que yo le haya vendido al señor Avelino Inzunza, ya que yo ni siquiera lo conocía. Desconozco el contenido de ese recibo”, indicó Amézquita ante el Ministerio Público.

A pesar de lo anterior, el expediente no ha sido consignado ante un juez para que este determine su culpabilidad o inocencia. Uno de los auxiliares de la agencia informó que ya no hay más diligencias por realizar para demostrar la veracidad o falsedad de las pruebas, pero la investigación quedó detenida en noviembre de 2011, cuando se realizó el estudio que acreditó la propiedad a favor de los ofendidos.

Mal comportamiento

Según consta en la declaración ministerial de Guadalupe Amézquita, vendedora de los terrenos, Inzunza Suffo apareció un día en su domicilio preguntando por el precio de los terrenos, a lo que ella respondió que, si quería comprarlos, tendría que ir con los verdaderos dueños, pues ya no le pertenecían a ella.

“Él me insistía en que yo le pusiera el precio, que pagaría lo que yo quisiera por ellos pero aún así le dije que no eran míos. Él me dijo que tenía mucho dinero, que hasta era dueño de trailers, a lo que yo le contesté que no anduviera diciendo mentiras porque una persona que es empleado estatal y tiene un salario no puede darse ese lujo”, indica la documentación.

A pesar de la indicación, el funcionario de la Procuraduría desde 2007 ingresó en los predios, en los cuales no había mayor construcción que la barda mencionada para protegerlos del acceso de terceros, y empezó a construir una nueva cerca. Luego de estos hechos, familiares de los afectados se acercaron a Andrés Inzunza Suffo para saber por qué había entrado.

En el testimonio ante el Ministerio Público, Amézquita indica que el coordinador administrativo ni siquiera conocía la ubicación exacta de los terrenos.

Por otro lado, la vendedora manifestó que Avelino Inzunza se valió de su puesto en la PGJE para ingresar a los terrenos, pues mostrando su identificación fue que ingresó al predio y destruyó la barda que habían levantado Manuel Beltrán y María del Rosario Sánchez.

En abril de 2008, haciendo caso omiso a las indicaciones de que el terreno pertenecía a alguien más, personas que se identificaron como trabajadores de Inzunza Suffo irrumpieron en el lugar sin dar explicaciones de los motivos que los llevaron a realizar tal acción.

Eugenia Beltrán, hija de Manuel Beltrán, explicó que un sujeto conocido como el Panter o el Arqui fue quien ingresó en el solar con la intensión de derribar los muros, pero desistió ante la explicación de Guadalupe Amézquita, quien le indicó que los dueños eran los compradores originales, no Avelino Inzunza.

No fue hasta un año más tarde, en abril de 2009, que se derribó el muro por órdenes del funcionario, quien apareció en el lugar portando una identificación oficial y se valió de ella para agredir a la vendedora.

“Nosotros vimos que la actitud de él fue muy prepotente, muy alzado. Yo le miré el gafete pero no le puse mucha atención porque queríamos arreglar de buena manera”, manifestó.

Acercamientos

En un primer intento por negociar pacíficamente la propiedad del terreno, Eugenia Beltrán le pidió a Avelino que comprobara con documentación que él era el verdadero dueño del predio, según declaró a Ríodoce.

“Usted no nos ha comprobado quién se los vendió. Los terrenos son de nosotros mientras usted no compruebe con documentos, pero si le gustaron, páguelos, haga las cosas como se deben hacer, porque no se vale que un servidor público haga lo que usted está haciendo”, le indicó a Avelino, quien mantuvo su posición hostil ante los hechos.

Posteriormente intentó comprarle el predio al precio que fueron comprados en 2005, cuando costó 60 mil pesos, pero una evaluación realizada por personal de la PGJE arrojó que el valor en ese momento había ascendido hasta más de 120 mil pesos. A pesar de que la familia se negó a aceptar el pago, Avelino levantó una fachada para evitar que alguien ingrese al solar.

Meses más tarde de que se interpusiera la denuncia ante el Ministerio Público, el coordinador administrativo de la Procuraduría se citó nuevamente con la familia para advertirles que “ni le moviéramos, que no le íbamos a ganar el caso”. Con toda impunidad, les advirtió que no pagaría más dinero de lo que había costado originalmente el terreno, por lo que los familiares decidieron continuar con la denuncia.

Actualmente el solar está protegido por una barda de más de dos metros, y el frente, con el número 2016 y una fachada modernista, resguarda el acceso de extraños. Por dentro puede observarse una construcción en la que hay algunas plantas y una pared que divide en dos el solar, dejando espacio para una casa y una especie de patio.

La “víctima”

En 2007, Andrés Avelino Inzunza demandó a Ricardo Fuentes Milán, exdirector de Fiscalización de Gobierno del Estado, por extorsión, pues le pedía 10 mil pesos por permitirle ingresar a territorio sinaloense un tráiler de procedencia extranjera. La demanda tuvo éxito y Fuentes Milán actualmente se encuentra recluido en el módulo 2 del Cecjude de Culiacán, esperando sentencia.

Inzunza admitió que le pagó los 10 mil pesos al exfuncionario, incurriendo también este en un acto de corrupción. Sin olvidar que ambos son culpables de un crimen, Fuentes Milán fue aprehendido a siete meses de que la Unidad de Transparencia y Rendición de Cuentas interpusiera una denuncia en su contra por desmantelamiento ilegal de 400 vehículos embargados por Gobierno del Estado, así como la venta de sus partes.

A Avelino no se le ha consignado a pesar de que hay pruebas de que despojó ilegalmente a Manuel Beltrán de su propiedad y presentó documentación falsa para ello. Hace casi cinco meses que se realizó la última diligencia, con la cual se demostró que el solar no le pertenecía y el expediente no ha sido consignado ante un juez para su procesamiento judicial.

Ríodoce intentó en múltiples ocasiones entrevistar al funcionario de la PGJE para conocer su versión de los hechos más allá de su declaración ministerial, pero el personal que labora en su oficina informó que hace más de una semana no se presenta a trabajar. El departamento de prensa informó que la gestión de entrevista no ha tenido éxito. Ríodoce habló a su oficina y su secretaria dijo que estaba en una llamada, que si se deseaba esperar en la línea. Unos minutos después dijo al reportero que “…el Licenciado no se encuentra”.

Juan Pablo Yamuni, jefe de la Unidad de Transparencia y Rendición de Cuentas, aseguró que no se está llevando ninguna investigación en su contra, pues no hay elementos que así lo justifiquen.

QUE LOS GAYS "VIVEN EN EL PECADO", DICE RED EVANGÉLICA


 Xalapa, Ver.- En el marco de la marcha gay en esta capital, el presidente de la red evangélica, Guillermo Trujillo Álvarez, dijo que respetan a este sector de la población “pero eso no quiere decir que no podamos decir que viven en el pecado”.



Ana Lilia Velázquez

Desde el punto de vista cristiano “ellos viven en pecado, como vive en pecado el alcohólico, como el que roba, pero sin embargo son dignos de respeto, de hablar con ellos, de tratarlos bien”.

A diferencia de la iglesia católica, en la comunidad evangélica se respeta a los homosexuales, incluso los reciben “porque realmente sufren mucho”.

Sin embargo, Trujillo Álvarez precisó que están en contra de legislar para avalar las sociedades de convivencia como ya ocurre en el Distrito Federal.

“Estamos en contra porque la misma Biblia nos establece el matrimonio entre un hombre y mujer, pero esto no quiere decir que seamos homofóbicos, es más, nosotros le damos calor y los recibimos en nuestra iglesia.”

-¿Están en contra del linchamiento?, se le inquirió

-Nosotros estamos totalmente en contra de la discriminación, que los señalen.

Lanzó un llamado a toda la comunidad gay para “rectificar el camino” y vuelvan “a la normalidad y que se acerquen a la iglesia para que se les quite ese defecto”.

SOBRE CULICHIS Y PATAS SALADAS





José Luis Franco   
De pequeño me tocó ver con nitidez la diferencia entre ir a Mazatlán e ir a Culiacán. Yo vivía, en La Cruz, a la mitad de estas dos ciudades y los camiones de esas rutas salían a la misma hora para llegar a sus destinos prácticamente al mismo tiempo, de manera que los que viajaban a Mazatlán veían a los que irían a Culiacán y viceversa.

Los primeros, por lo regular, se veían despreocupados, como si de ir a un baile se tratara. La vestimenta no era de protocolo, tenis o hasta chanclas se podían usar, camisetas, pantalón de mezclilla.

En cambio los segundos revisaban papeles antes de subir al autobús, se veían bien relamidos, con ropa de domingo y zapatos impecables, recién boleados en el peor de los casos, sino es que nuevos.

La razón era muy sencilla y yo mismo la padecí en alguno que otro viaje en que un pariente me emboletó para ir a Culiacán: allá se iba a tratar asuntos, cosas importantes, en cambio a Mazatlán solo se iba al chiroteo. Una razón más para que mis anhelos tuvieran a este puerto como blanco.


Así, muy temprano descubrí que Culiacán era para trabajar y Mazatlán para irse a la playa, beber el agua de un coco helado y luego comerse la pulpa con limón, sal y salsa brava. 

Una delicia. En Culiacán uno brincaría de ventanilla en ventanilla para arreglar un trámite; en Mazatlán uno brincaría en la arena, entre gente tirada al sol, para llegar hasta el vendedor de mangos pelados ensartados por un palo.

Cierto, ciudades con vocaciones muy definidas, con empeños bien delineados, tanto así que eran asuntos de disputas curiosas.

El “quítenle a Mazatlán el mar y ¿qué le queda” es un asunto repetido por secula seculorum y vivo reflejo de las rencillas provocadas por el sino. Además, de aquí para allá se usa decir: 

“Lo bonito de Culiacán es que está cerca de Mazatlán”. Como si a unos les tocara cargar con la cruz del pecado original y a los otros los hubieran premiado con la reedición del paraíso en su versión terrenal.

Curioso espejismo porque para beber el agua del coco y después comer la pulpa, una persona tenía que realizar el quehacer y lo mismo con el mango pelado ensartado en un palo.

También, es preciso decirlo, cuando alguien regresaba de Culiacán lo hacía trayendo novedosas ideas de trabajo: un nuevo sistema de riego, la noticia de que había un nuevo financiamiento para el cultivo de las tierras, cosas por el estilo; de Mazatlán solo se traía la piel bronceada, alguna moda perturbadora, una expresión en inglés, un recuerdo.

De una se regresaba con el rostro serio, concentrado en cosas trascendentes; de la otra con una sonrisa y flotando en una nube. De una se traía armas para enfrentar la vida, de la otra se traía, así de simple, la vida.

El gentilicio formal para el oriundo de Culiacán es culiacanense, pero desde que tenía muy temprana edad, Mazatlán lo modificó por culichis.

Fue tal el acierto del rebautizo que hay quien piensa que lo de culiacanenses está mal aplicado.

Para no quedarse atrás, el revire transformó a los mazatlecos en patasaladas, aunque el neogentilicio no ha tenido la trascendencia ni el arraigo del otro.

En los románticos tiempos en que el beisbol despertaba pasiones incendiarias, a los culichis se les lanzaban tomates, por su nombre de batalla.

Difícil conseguir venados para aventarles a los patasaladas, de manera que la sal fue la solución.

En los cielos del Ángel Flores y el Teodoro Mariscal, con el gran clásico en escena, volaba en sentido contrario una de las combinaciones perfectas: el tomate con sal.

Y si las ciudades son diferentes, opuestas en sus formas de ser, sus habitantes también deben serlo. Y vaya que lo son. Hasta en el acento al hablar. Los mazatlecos cuando van a Culiacán a realizar un trámite salen pensando en el regreso desde que piden en la ventanilla su boleto de ida. Arreglado el asunto no hay poder que los convenza de disfrutar unas horas de ocio en La Perla del Humaya.

—“¿Por dónde me escapo?” —es lo que pasa por la mente cuando alguien nos sugiere hacer una visita técnica a El Guayabo.

Hasta ahora no he escuchado un narcocorrido que diga: “Nos vamos pa’Culiacán, nos vamos en la blindada, que nos siga la plebada, nos vamos en caravana. Y me rentan una suite, allá en el hotel Lucerna”. Hasta la rima se tropieza.

Como que se le tiene tanto respeto al ritmo de vida de la capital del estado que no se quiere interferir en él, por decirlo de un modo amable.

Eso es algo que nos reclaman nuestros amigos de allá: “Nunca te quedas”.

Cierto, varios conocidos se han quedado allá y han transformado sus vidas acomodándolas al estilo de su nuevo entorno, pero a la menor provocación les aflora el chovinismo y son capaces de ir a un partido de los Dorados con una gorra de los Venados.

Además, se atreven a andar en short en pleno centro. En casos patéticos le ruegan al marisquero que le caliente el caldo de la campechana, como aquí hemos visto que los culichis piden hielo para enfriarlo.

En cambio los culichis, cuando tienen que hacer algo por acá, buscan la manera de que sea en viernes, para así reventarse el fin de semana.

 “Y me rentan una suite, allá en el hotel El Cid, quiero a toda la plebada, con la nariz empolvada”.

Son pocos los que acostumbran el “pisa y corre” que tan bien nos sale a nosotros. Cosa que he notado es que la gran mayoría detesta tener contacto directo con la arena.

No sé a qué se deba esta aversión, quizá para que no se les salen los pies, pero es bastante común en ellos. De hecho muchas de sus mujeres, obras maestras de la naturaleza, suelen visitar la playa en bikini y zapatillas.

Otra cosa: se la pasan haciendo comparaciones y es de lo más normal que sin venir a cuento nos salgan con que “es que allá sí trabajamos”.

Son cuestiones de diferencias esenciales entre dos ciudades que se separan no solo por poco más de doscientos kilómetros, sino por muchas cosas más que deberían derivar en un profundo estudio sociológico para desentrañar misterios tan abrumadores como lo es que en Culiacán el Ángel Flores luzca de manera patética solitario nomás empiezan los Tomateros a perder y el Teodoro Mariscal se vea “a reventar” con los Venados enmarañados en una interminable sarta de fracasos, por decir solo uno.

Aunque por comodidad todos se remiten al beisbol, la amorosa rivalidad entre culichis y patasaladas tiene mucho más trasfondo, digno de un sesudo ensayo que ni cabría en el espacio que se me concede semanalmente, ni se me pega en gana hacerlo.