jueves, 5 de diciembre de 2019

CUAUHTÉMOC CÁRDENAS VE SEXENIO PERDIDO Y AUSENCIA DE IZQUIERDA EN MÉXICO; AMLO LO “RESPETA”, PERO NO LO ACEPTA





El presidente Andrés Manuel López Obrador defendió la llamada Cuarta Transformación que encabeza su Gobierno, ello después de que su ex líder político, Cuauhtémoc Lázaro Cárdenas Solórzano, advirtió de que en México hay una ausencia de la izquierda y podría haber un sexenio perdido.

Durante su conferencia de prensa matutina desde el Palacio Nacional, el actual titular del Poder Ejecutivo Federal dijo que respeta a Cárdenas Solórzano y que no entrará en polémica con el tres veces ex candidato presidencial, porque en la democracia hay derecho a disentir.

“No estoy para polémica y respeto mucho al ingeniero, además somos libres, queremos la democracia y la democracia es debate, es garantizar las libertades, es el derecho a disentir, la pluralidad, lo hemos dicho muchas veces no es pensamiento único, sería la vida muy aburrida si todos pensáramos igual”, indicó el político tabasqueño.

“Estamos llevando a cabo la Cuarta Transformación de la vida pública del país, no es un simple cambio de Gobierno, es un cambio de régimen y el objetivo principal es desterrar la corrupción del país y vamos avanzando en ese propósito y eso nos lleva a que podamos hacer justicia”, afirmó el mandatario nacional.

López Obrador refirió que su Gobierno está probando que esta nueva forma de hacer política es eficaz en el combate a la corrupción, a la que consideró la causa principal de la desigualdad económica y social en el país, ello después de Cárdenas Solórzano consideró que actualmente en México no hay una izquierda organizada o un político importante que esté ubicado en dicho espectro ideológico.

Sobre la propuesta del hijo del ex presidente Lázaro Cárdenas del Río y primer Jefe de Gobierno del Distrito Federal electo por votación de llevar a cabo una reforma fiscal progresiva, el tabasqueño rechazó el planteamiento y reiteró que no se aumentarán los impuestos, ni la deuda.

Cárdenas Solórzano aseguró al diario español El País, que no ve al Gobierno encabezado por López Obrador ni a su partido, Morena, como parte de la izquierda de México. Además, consideró que ni el tabasqueño, ni nadie en México, se encuentran al mismo nivel de personajes históricos como Miguel Hidalgo, José María Morelos, Benito Juárez o su padre.

“No conozco cuáles son las propuestas de Morena para elevar el crecimiento económico o para hacerlo sostenido y a largo plazo. Ni conozco sus propuestas respecto a la política exterior ni para reducir la desigualdad”, dijo el ex gobernador de Michoacán, quien dijo que pese a que hay muchas izquierdas en el país, es muy difícil decir quién está en dicho espectro ideológico y quién no.

Cárdenas Solórzano también criticó que en México no hay nadie preocupado por la violencia e inseguridad que se vive. Asimismo, aseguró que para atender esta situación es necesario impulsar “una reforma fiscal”, para elevar las condiciones de vida de la población.

“[…] Que tenga entre sus objetivos claros elevar la recaudación del Estado para poder enfrentar los muchos problemas que tiene el país y que estableciera los mecanismos y porcentajes que de esa recaudación deben corresponder al gobierno federal, a los estatales y a los municipales, que ahora están muy desequilibrados”, abundó.

“Se tiene que buscar una política donde puedan elevarse las condiciones de vida de la gente. Esto haría necesario que las políticas que tienen que ver con educación, salud, generación de empleo, Seguridad Social, aparte de intensificarse en sus efectivos y efectos”, dijo el tres veces ex candidato presidencial.

“Pudieran también tener dentro de sus componentes cómo reducir la violencia, cómo garantizar la seguridad. Es muy importante que tengamos una distribución más equitativa de la riqueza”, declaró. Luego, al ser cuestionado sobre si México podría estar ante otro sexenio perdido, “Eso es lo que pensamos muchos. Espero que no”, respondió.


(SEMANARIO ZETA/ DESTACADOS  CARLOS ÁLVAREZ/ JUEVES, 5 DICIEMBRE, 2019 09:41 AM)

LOS YERROS DE LA 4T EN BC



En los últimos diez días, Jaime Bonilla Valdez se ha convertido en un costo político para la cuarta transformación que encabeza desde el Gobierno federal, el Presidente Andrés Manuel López Obrador. No son pocos los cercanos al mandatario nacional que alertan sobre el lastre en el que se ha transformado, en tan poco tiempo, el Gobernador de Baja California.

Es notorio el distanciamiento que existe entre Ejecutivo Nacional y Gobernador. Lejos de la cercanía que se apreciaba cuando Jaime Bonilla Valdez fue Senador, y súper delegado en Baja California, una vez que el de Tijuana llegó al poder político administrativo la relación con el Presidente de la República entró en un proceso de enfriamiento. A grado tal que el Gobernador de Baja California no ha sido recibido, oficial y públicamente, por el Presidente de la República a pesar de representar al mismo partido político.

Uno de los yerros de Bonilla es la obsesión por ampliar el mandato de gobierno a cinco años y no los dos para los cuáles fue electo. En distintas ocasiones el Presidente de la República ha planteado públicamente que las leyes no deben modificarse para responder a intereses personales, incluso en el caso de la Ley Bonilla, la que amplía el mandato –posterior a la elección-, dijo expresamente que no, que al margen de la Ley nada, por encima de la Ley, nadie. Semanas después el Consejero Jurídico de la Presidencia, Julio Scherer Ibarra, confirmaría en una entrevista televisada que López Obrador estaba en desacuerdo con la ampliación de mandato, que respetaba el periodo de dos años para el cual los bajacalifornianos eligieron Gobernador el 2 de junio de 2019.

Hace unos días, el 30 de octubre, en la Suprema Corte de Justicia de la Nación firmaron de recibida la opinión técnica que fue solicitada exprofeso por el Ministro Ponente en el caso de los recursos contra la Ley Bonilla, José Fernando Franco González Salas, al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, sobre el decreto 351 el mismo con el cual en el Congreso del Estado de Baja California, a iniciativa de un Diputado de Morena, ampliaron el mandato constitucional de dos a cinco años. La opinión técnica del Tribunal Electora, fue que la reforma publicada el 17 de octubre en Baja California, era inconstitucional. Los Magistrados Electorales votaron de manera unánime los términos del documento que entregada a la Corte.

Consideraron los magistrados que el Decreto 351 no cumple con el principio de temporalidad mínima, pues el proceso electoral de Baja California tuvo lugar del 9 de septiembre de 2018 al 7 de octubre de 2019, y la reforma que amplía el mandato de Bonilla fue publicada el 17 de octubre de 2019, además que había sido aprobada en la cámara local el 8 de julio de 2019, 36 días después de celebrada la elección a Gobernador con una convocatoria que establecía un periodo de gobierno de dos años.
Para los Magistrados Electores, con la reforma a posteriori se violentó el principio de certeza, que en el Artículo 105 de la Constitución, determina “promulgar y publicar las reformas electorales con noventa días de anticipación” al proceso electoral. Además los colegiados consideraron que está “prohibido prorrogar o extender el mandato más allá del periodo para el cual se ha sido electo democráticamente”.

Entre esos y otros argumentos, los Magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, determinaron de manera unánime:

“Por las consideraciones que han quedado señaladas se considera que la reforma impugnada resulta inconstitucional ya que transgrede la prohibición constitucional prevista en el artículo 105, fracción II, penúltimo párrafo; los principios de certeza, periodicidad de las elecciones, libertad y autenticidad del sufragio, así como los derechos de votar y ser votados, previstos en los artículos 35, fracciones I y II, 41, párrafos primero y segundo y 116, párrafos primero y segundo”.

Otro bonillazo a la 4T: en su columna del 27 de noviembre de 2019, el periodista Carlos Loret de Mola publicó que la Unidad de Inteligencia Financiera, investigaba a tres gobernadores entre los cuáles se encontraba Jaime Bonilla Valdez.

Efectivamente del gobierno federal han confirmado la investigación que se desarrolla sobre el patrimonio del Gobernador de Baja California, el cuál no ha transparentado en ninguna de las oportunidades que legalmente ha tenido al ser servidor público, primero como diputado federal, después como Senador, más tarde en su calidad de súper delegado, y hoy día como Gobernador de Baja California.
Durante la campaña 2019 no cumplió con la 3de3. En la única declaración patrimonial que existe de Bonilla, él determinó que su fortuna asciende a 22 millones de pesos. En Baja California en el Registro Público de la Propiedad y el Comercio, tiene registradas cuatro propiedades a su nombre, sin dirección y sin valor económico. Ninguna empresa de su propiedad aparece en ese registro o en el federal, y en los Estados Unidos dio cuenta oficial de una casa y una empresa de radiodifusión, además de tener ingresos anuales de entre los 150 mil y los 175 mil dólares.
La Unidad de Inteligencia Financiera que encabeza Santiago Nieto, le investiga por discordancias entre lo declarado, lo devengado y las propiedades que registró en México y en Estados Unidos.

El último golpe a la 4T por parte de Jaime Bonilla, se inició en septiembre de este año pero se reveló hace unos días. Actos de corrupción entre varios de sus funcionarios de primer nivel. Por lo menos tres, dos secretarios y el Oficial Mayor, señalados de estar involucrados en el cobro de moches, dinero solicitado a proveedores con la promesa de entregarles contratos en el gobierno.

Dos de los tres presuntos participantes en los actos de corrupción. Cynthia Gissel García Soberanes y Jesús Núñez Camacho, ya solicitaron licencia a los cargos de Secretaria de Bienestar Social y Oficial Mayor, respectivamente. El tercero, Amador Rodríguez Lozano, continúa trabajando como Secretario General de Gobierno de la administración de Jaime Bonilla.

Un testigo de los hechos presumiblemente de corrupción, y cuya declaración fue tomada en la Secretaría de Honestidad y Función Pública de Baja California, declaró que por lo menos habrían pedido 20 millones de pesos a un empresario para entregarle convenios para la elaboración de desayunos para estudiantes de nivel básico en el Estado, y la proveeduría de alimentos a los penales de Baja California; además a otro empresario habrían solicitado 100 mil dólares por contratos para vivienda y materiales de construcción.

De los hechos que investiga la Secretaría de Honestidad y Función Pública, hay audios, capturas de pantalla de mensajería celular, convenios firmados, cámaras oficiales que registraron la revisión en un retén militar a la camioneta de la ex secretaria donde fue localizado dinero en efectivo (4.7 millones de pesos), y otras declaraciones y documentos.

Sin enfrentar el problema, el Gobernador Jaime Bonilla “aceptó” las solicitudes de licencia de García Soberanes y de Núñez Camacho, pero no ha solicitado ni previsto la de Rodríguez Lozano, a quien le une además, que éste es el operador principal del litigio por la ampliación de mandato.

El Gobernador tampoco ha condenado los actos, ni ha declarado públicamente que serán investigados, todo lo ha dejado en su secretaria de Honestidad, y en una denuncia ante la Fiscalía General del Estado que también se lleva a cabo.

Tres yerros de la 4T en Baja California, tres excesos para sacar provecho de una situación de orden público. La ambiciosa y antidemocrática pretensión de ampliar a cinco años un mandato que constitucional y electoralmente es de dos años, la investigación de la UIF sobre bienes que no ha hecho públicos, y los actos de corrupción en su gobierno a un mes de haber tomado posesión, convierten a Jaime Bonilla en el Gobernador incómodo para Morena entre el electorado, porque dentro del partido, con sus funcionarios y liderazgos, de ninguno de los excesos en la administración de Bonilla han emitido crítica alguna. Vaya, ni constructiva, dejan pasar, dejan hacer. Al modo.

(SEMANARIO ZETA/ DESTACADOS  ADELA NAVARRO BELLO/ MIÉRCOLES, 4 DICIEMBRE, 2019 03:23 PM)

PRIVAN DE SU LIBERTAD A AL MENOS 26 INTERNOS DE CENTRO DE REHABILITACIÓN EN IRAPUATO


Un grupo de hombres armados irrumpió a las 03:35 horas de ayer miércoles 4 de diciembre, en el centro de rehabilitación “Dios es mi salvador AC”, ubicado en la calle Rey Enrique VIII, de la colonia Los Reyes, en Irapuato, Guanajuato, lugar del cual se llevó al menos a 26 internos -en su mayoría jóvenes- que recibían tratamiento para combatir adicciones.

La Fiscalía General del Estado de Guanajuato (FGEG) confirmó los hechos e informó que asignó a un equipo especializado de la Agencia de Investigación Criminal para iniciar la búsqueda de indicios y esclarecer cómo ocurrieron los hechos. Sin embargo, no precisó la identidad de las víctimas.

A través de un comunicado, la Secretaría de Seguridad Ciudadana confirmó que se tuvo el reporte de la intrusión a un anexo. Desde ese momento “autoridades estatales y federales atendieron este hecho y mantienen investigaciones” para localizar a las víctimas, según indicó.

Según reportaron diversos medios locales, al menos sujetos con armas y rostros cubiertos, llegaron en cuatro camionetas al citado anexo, donde forzaron la puerta de acceso e ingresaron para someter a los encargados y tomaron el control del lugar.

La Secretaría de Salud estatal le indicó al diario Milenio, que el centro de rehabilitación operaba de manera clandestina, ya que los administradores solo habían solicitado un permiso de salubridad. Apenas el pasado 31 de octubre, los responsables del lugar habían acudido a tramitar un permiso de operatividad y tampoco cuentan con la autorización de uso de suelo.

(SEMANARIO ZETA/ DESTACADOS  CARLOS ÁLVAREZ/ JUEVES, 5 DICIEMBRE, 2019 11:10 AM)

miércoles, 27 de noviembre de 2019

EL NOVIO



Para Miriam Flores: monja irreverente y malayerbera

El morro la invitó a salir y ella, de recorridos anchos por esas calles enlomadas, dijo que sí antes de que él terminara la frase. Salieron a escondidas: el padre de ella era un matón y formaba parte de una célula del narco que controlaba esa y otras zonas de la ciudad, cuyo jefe era un hombre que no tenía dedos sino gatillos y un cañón siete punto sesenta y dos.

Fueron al cine y luego por ái. Ella volvió tarde a su casa y al otro día la abuela le preguntó. Ella contestó que se había entregado a ese morro que trabajaba en la gasolinera, pero que lo había hecho porque le gustaba, la trataba bien y además la miraba y le hablaba de una forma muy especial. La señora pujó y solo aguantó dos horas para contárselo al padre.

El sicario se lo dijo a su jefe. Patrón, quiero ir por él y matarlo. Le explicó por qué: había sido llevada con engaños y ella apenas tiene dieciséis. El jefe asintió. Hizo una señal y diez hombres armados ya estaban instalados en dos camionetas con los chanates y los cuernos, empecherados y abastecidos. Vamos por él. Lo encontraron en el trabajo y con un gancho al hígado lo doblaron. Le metieron a la cabina y ahí le iban mentando la madre y anunciándole que esa era la sala, el comedor, el patio trasero, porque adelante, más adelantito, lo esperaba la muerte.

Vueltas, brincoteos, sonidos de camiones de carga que frenan con el motor. Quince minutos de un pavimento herido por las lluvias. Luego el silencio: el eco pichicatero de algo que parecía bodega, un cuarto grande. Bájenlo, siéntenlo ahí. Atado. Dos golpes más en los costados. Luego un sonido de taladro de odontólogo. Quemaduras en la panza, el cuello, el pecho. Toques eléctricos.

No le preguntaban nada, solo le decían que lo iban a matar por haberse llevado a esa jovencita. Los parientes del morro se enteraron. A sus veinte años esperaron lo peor: hombres armados más levantón es una ecuación cuyo resultado es un cadáver en el panteón clandestino La primavera, donde siempre es otoño y baldío.

Llamaron a la policía, a los amigos narcos, al vecino gatillero, al primo jefecito de malandrines de barrio, al conocido que la hacía de cabrón, al presumido que decía que era pesado, al compañero de trabajo cuyo tío conoce a uno que anda en la clica y es medio entrón. A todos. Y nadie les daba razón.
Dieron con él porque fueron muchas las llamadas y de múltiples remitentes.

Luego de la paliza y lo oscuro que se ve desde el otro lado de los ojos vendados, el chavo ya no sintió nada. No lo encontraron en despoblado, sino en la policía. El comandante le dijo aquí está su hijo, dígale que le baje de güevos y no ande de gañón.

Columna publicada el 29 de septiembre de 2019 en la edición 870 del semanario Ríodoce.

(RIODOCE/ JAVIER VALDEZ/ MALAYERBA/ OCTUBRE 1, 2019, 7:07 AM)

A TODA MADRE



Desde que estaba en la secundaria, su madre lo andaba persiguiendo: lo sacaba del grupo de jóvenes que se la pasaban fumando y que ya en las tardes iniciaban el ritual de empinar el codo y secar botes y botellas, lo arreaba para que se pusiera a estudiar y que mejorara calificaciones, le ponía tareas domésticas para que no anduviera de chile bola en la calle.

Años después esos que fumaban raleig apretaron con sus dedos cigarros de yerba seca y ponían música de eicí dicí. El olor a yerba quemada vencía el aire y se metía entre patios de las casas, recámaras, la escuela primaria y las canchas de basquetbol. De ahí también lo sacó esa madre que lo vaquereaba. Fue por él y no le dijo una palabra. Lo tomó del brazo y lo jaló, y casi a rastras lo llevó hasta la sala de la casa y lo sentó en el sillón. Ahí, en cortito, le puso una buena regañada.

Ponte a estudiar, ponte a trabajar. Agarra la onda, Betito. Le decía esa madre de treinta y tantos que parecía de veinticinco. Abnegada, con licenciatura y posgrado, ama de casa y catedrática universitaria. Supo ser profesional en sus labores pero más madre en el hogar.

Betito renegando, pegándole talonazos al piso. Pateando el sillón y la flaca mesita de madera, dándole puñetazos a la puerta. Eres bien berrinchudo, así deberías ser para sacar las tareas y mejorar en la escuela. Más te vale que le bajes dos rayitas, le advirtió. Pero no las bajó: le llegó con una pistola que ella rápido detectó. Frente a él tomó la escuadra y en cuatro minutos la desarmó y metió al bote de la basura. Luego la tiró.

Betito con la boca abierta. Su madre sabía de armas o qué. A los días él llegó y ella le encontró una bolsa con polvo blanco. Sin que él se diera cuenta, la escondió. Al día siguiente, Betito buscaba desesperado. Se tiró al suelo y se puso a llorar. Mamá, si no la entrego me van a matar. Vale mucho dinero. Ella habló, le advirtió de las consecuencias. Al final se la dio a cambio de que prometiera salirse de ese ambiente.

Un día su jefe le llamó. Mande patrón. Hoy nos toca aguinaldo, vamos a ver al mero viejón. Subieron a una camioneta todos los de la clica y el jefe los miró uno a uno. Vamos sin armas, les dijo. Sorpresivamente, le pidió a Betito que se bajara. Por qué. Tu mamá siempre te busca, morro. Nos vemos luego. Él maldijo a su madre, chilló y pataleó.

Tenía dos días sin ir a su casa y ahora menos. Se fue con sus amigos y se perdió en los orificios de las botellas: se prendió de una y otra y otra. Llegó a su casa y su madre lo besó y le dejó las babas en cachetes y frente. Apretujados. Ahí en la sala ambos se enteraron que a todos los de la camioneta los habían encontrado esa mañana decapitados. Él se salió de la clica y volvió a la escuela. Ella lo sigue arreando.

Columna publicada el 6 de octubre de 2019 en la edición 871 del semanario Ríodoce.

(RIODOCE/ JAVIER VALDEZ/ MALAYERBA/OCTUBRE 8, 2019, 7:05 AM)

LA FAMILIA NO



Con la familia, no. Voy y te parto toda tu madre. Ya te dije: a mí lo que quieras y si me encuentras pues ya veremos quién cae primero, pero con la familia no te metas. Ahí sí no. No te metas porque hasta donde estés, te encuentro puto. Y por dios que te va a llevar la chingada.

El comandante escuchó la voz en su celular. Estaba acostumbrado a las amenazas. De todo tipo y de polis y militares, políticos, periodistas y narcos. Todos decían que eran pesados, que no se la iba a acabar, que ni cuenta se iba a dar cuando le entrara el balazo entre sien y sien. No sabes con quién te metes. Bah, le respondió, rezongando. No te tengo miedo, Rana.

Y sabes qué, yo ando haciendo mi chamba. Estoy investigando quién fue. No sé si fuiste tú y los otros. No me importa quién haya sido. No voy contra ti. Ahorita no. Pero si sale tu nombre, pues agárrate porque te voy a atrapar. Si se puede, pues vas al bote. Pero si no, si todo se enreda, vas a aparecer embolsado. Te voy a machacar.

El rana se lo dijo tres veces. Sé que andas investigando, que estás encabronado. Pero no molestes a mi familia. Si tienes pedos conmigo, aquí estoy. Encuéntrame. El comandante había salido del hospital. Diez días internado, dos de ellos en terapia intensiva. Le habían cortado medio metro de intestino y los balazos le habían entrado en brazos, piernas, abdomen y cuello. El del cuello fue un beso, bromea. Un chupetón de la flaca.

Una línea de investigación lleva al grupo del batracio. Va a la casa de él y sale su esposa. Él le dice que no quiere molestar, que está buscando a su marido. Ella le dice nerviosa que tiene días que no va, que si qué se le ofrece. Nada, nada. No se preocupe. Dígale que lo ando buscando. Este es mi nombre y mi teléfono. Dígale que estoy averiguando. Averiguando qué. No más dígale eso.

El rana supo, por eso le llamó. No molestes a mi familia, comandante. Mis respetos para ti. Pero de esa raya no pases porque entonces te topas conmigo. Le contestó está bien. Pero sí tú fuiste, estás sentenciado.

A los cuatro días le avisaron. El rana está escondido en su casa. Consiguió un cerrajero de mano fina y bisturí en vez de ganzúa. Cinco policías con el comandante, otros afuera. La noche esa es más negra. Abrieron la reja, luego la puerta principal. Entraron a la sala, aluzando con linternas de mano. Luego una recámara y después la otra. Una mujer dormía enredada en cobijas y dos niños.

Con parsimonia amenazante, sigilosamente, penetraron el manto de luto de la vivienda. Rasgaron la oscuridad: armas en mano, dos recámaras y el patio. Falsa alarma. Salieron de ahí sintiendo que la goma de los zapatos se pegaba al vitropiso. Ruido de insecto. No está, digo el comandante, ya afuera. Menos mal que le dijo que no se metiera con su familia. Vámonos.

Columna publicada el 13 de octubre de 2019 en la edición 872 del semanario Ríodoce.

(RIODOCE/ JAVIER VALDEZ/ MALAYERBA/ OCTUBRE 15, 2019, 7:02 AM)

CELEBRACIÓN



Les caía gordo y les debía varias. El caso es que a la hora de la hora todas se las cobraron y desde entonces no han parado de cobrar. Todo empezó con su fin: su muerte multiplicada, extendida, interminable, como un principio que no tiene epílogo: fiesta anual que entre tumbas se da cita.

Lo citaron con engaños. Él llegó amezclillado, con su tejana y la pistola visible, al frente, al estilo Chalino Sánchez. Saludó a medias a unos que se encontró en el camino y se dirigió hacia las personas con las que se vería. Pero antes de que llegara cocieron su cuerpo de plomo y lo dejaron ahí, tirado, humeante y rojizo.

Su cadáver quedó recostado en el volante. Una mezcla de sangre licuada con vidrios y otros desechos orgánicos tiroleó el tablero. Sus homicidas todavía bajaron al vehículo, a ver los restos. Nada en esa cabina estaba completo. Por si acaso, le soltaron una ráfaga de cuerno y tres tiros más de una cuarenta y cinco.

La policía fue al día siguiente, cuando los agentes se aseguraron de que ahí no había nadie más. Hicieron los peritajes, tomaron nota y ordenaron que se llevaran el cuerpo a la funeraria. Ya en la sala de la casa de sus familiares, flanqueado por gruesos cirios de flama brava, los rezos fueron interrumpidos por gritos y personas que se atropellaban: hombres armados y encapuchados llegaron hasta el féretro, cortaron cartucho y de nuevo lo rafaguearon.

Los niños arreciaron los llantos. También los parientes y vecinos. Se preguntaban por qué otra vez, si ya lo habían matado. Histeria y miedo. Los que estaban en el funeral ya no volvieron y los que pensaban acudir, desistieron. Al día siguiente fueron al panteón. Pocos carros en la caravana, encabezada por una carroza blanca.

Estaban bajando el cadáver. Poleas, cuerdas, cuatro antebrazos de los empleados de la funeraria, para el ritual del descenso. Chillaban las cuerdas y las poleas. La polvareda avisó a lo lejos otro cortejo, pero de camionetas negras y toda velocidad. Llegaron al panteón y se estacionaron cerca de ellos. De nuevo a correr, los gritos y el llanto de músculos flácidos y piel temblorosa.

Dos hombres descendieron de la parte de atrás de una de las camionetas y con el ataúd a medio descender apuntaron y dispararon. Los proyectiles se incrustaron en la caja y la tierra de la cavidad. Y cada año el ritual de ajustar cuentas se repite: hombres armados acuden al panteón y disparan contra la tumba, a ratificar la macabra celebración de multiplicar la muerte y mantener vigente la llama de la ejecución inicial.

Por qué, preguntaron los curiosos frente a la tumba del muerto ese al que siguen matando cada aniversario luctuoso: es que no quieren que el bato descanse en paz.

Columna publicada el 20 de octubre de 2019 en la edición 873 del semanario Ríodoce.

(RIODOCE/ JAVIER VALDEZ/ MALAYERBA/ OCTUBRE 22, 2019, 7:29 AM)